TURÍN





EL MIRADOR DEL MONTE DEI CAPPUCCINI
Turín es una ciudad en la que apreciaremos claramente dos partes físicas bien definidas, separadas por el río Po: la llanura y las colinas. En la orilla izquierda del Po está la planicie sobre la que se extiende la mayor parte de la ciudad, incluido su centro histórico, la gran mayoría de los monumentos y la zona moderna e industrial. Esta zona llana de Turín forma parte de la llamada Pianura Padana, enorme llanura que comienza casi 100 km al noroeste y termina a orillas del Mar Adriático, más allá de Venecia, a más de 400 km hacia el este.
En la orilla derecha del Po es donde se encuentran las colinas turinesas, pequeños montes pre-alpinos donde se asientan barrios residenciales con muchas mansiones, generalmente de propietarios con un altísimo poder adquisitivo. Estas colinas, muy arboladas, son un verdadero pulmón para Turín.La propuesta que les hacemos para ver Turín desde arriba es subir al mirador del Monte de los Capuchinos.
Se requiere un cierto esfuerzo físico si se quiere subir a pie, aunque también se puede acceder en taxi, uber, etc. Es un lugar cercano al centro histórico, con una historia fascinante, rico en atracciones y unas vistas imperdibles sobre la ciudad y los Alpes. El Monte de los Capuchinos se eleva hasta los 325 metros sobre el nivel del mar, en el Barrio llamado Borgo Po.
Muy cerca está el puente Vittorio Emanuele II, del lado de la majestuosa Iglesia de la Gran Madre de Dios. Del otro lado del puente se encuentra la enorme Piazza Vittorio Veneto, la Via Poy, al final de la misma, la Piazza Castello, verdadero centro de Turín. Pues bien, si estamos a orillas del Po mirando hacia la Iglesia de la Gran Madre de Dios, a mano derecha veremos una calle que nos lleva por un bonito barrio y sube hasta la iglesia de Santa María al Monte y el convento de los capuchinos, un paseo de unos 10 minutos.
Delante de esta iglesia renacentista con interior barroco está el espectacular mirador desde el que se ve una gran parte de Turín en la enormidad de la Pianura Padana y, al fondo, los Alpes, donde se funde el noroeste de Italia con Suiza y Francia. ¡Ha valido la pena esa subida! Por esta plaza se accede al ala sur del convento de los capuchinos, que alberga el Museo Nacional de la Montaña Duca degli Abruzzi. Más arriba, a media colina, hay un restaurante, mansiones fabulosas, un laboratorio subterráneo de física nuclear, etc.
En la plaza del mirador, delante de la iglesia de los Capuchinos, se instalaron en 1998 unas luces de neón circulares de color azul llamadas Piccoli spiriti blu (Pequeños espíritus azules), obra de la artista Rebecca Horn.
Estos anillos azules iluminan este increíble lugar y le dan un carácter casi irreal. Seguro que tendremos una imagen imborrable de Turín desde este hermoso mirador.
¿UNGIANDUIOTTOCON UN BICERINO UN TRAMEZZINOCON BAROLO?
La región del Piamonte, limitada por los Alpes al norte y los Apeninos al sur, tiene su capital en Turín. Posee una eno-gastronomía riquísima y privilegiada de la que podremos disfrutar en los numerosos restaurantes y cafés de esta bella y aristocrática ciudad. Recordemos que Turín fue durante siglos la capital del Ducado de Saboya, luego del Reino de Cerdeña y, finalmente, primera capital del Reino de Italia entre 1861 y 1865.
Esto motivó que aquí se forjase una refinada gastronomía propia y se abriesen elegantes cafés donde se reunían nobles, políticos y artistas.Vamos a sugerirles un par de elegantes cafés históricos en la plaza principal de la ciudad, la Piazza Castello, donde poder tomar algunas de las especialidades turinesas. En primer lugar, le recomendamos el Caffé Fiorio(Via Po, 8), uno de los más antiguos de Turín, que abrió sus puertas en 1780.
Fue renovado en 1845, añadiéndole sofás de terciopelo rojo, espejos, frescos y maderas talladas y doradas que le dan su aspecto actual. Aquí tuvieron lugar tertulias en las que participaron prácticamente todos los protagonistas del Risorgimento. También intelectuales extranjeros como Herman Melville, Mark Twain o Nietzsche. En este café es famoso su gianduiotto,una chocolatina piamontesa cuya forma es similar a la de un barco boca abajo, envuelta en un papel dorado o plateado, elaborada a partir de azúcar, cacao y avellana.Además, se trata del primer chocolate envuelto individualmente.
Como el Caffé Fiorio también es heladería, pueden probar el helado de gianduia,a base de chocolate y avellanas.Otra especialidad típicamente turinesa que aquí hacen muy buena es el bicerin, una mezcla dulce y amarga a base de chocolate, café y crema de leche, que no se tienen que mezclar sino quedarse en capas de diferentes consistencias y sabores. Se sirve en una tacita –bicerin significa vasito en piamontés– con asa de metal.La segunda sugerencia es el Caffé Mulassano(Piazza Castello, 15), a pocos metros del otro y frente al Palazzo Madama.
Se trata de un café histórico de tan solo 31 metros cuadrados decorado con mármol, espejos, maderas doradas, bronces y latones, una joya del Art-Nouveau. Se instaló en este lugar en 1907 y fue un lugar de encuentro de los nobles de Turín y también de los artistas del cercano Teatro Regio, incluida la soprano María Callas. Es el lugar de “nacimiento” del tramezzino, el sándwich triangular de pan de molde sin corteza tan famoso en Italia, y aquí podremos degustar muchas variedades de esta especialidad.
Podremos acompañar nuestros tramezzini con una copa de vino piemontés, de los que hay muchos y extraordinarios: Barbera, Barolo, Nebbiolo, Arneis, Grignolino, Freisa, Moscato, Spumante… Quizá el mejor es el Barolo, un vino tinto al que llaman “el vino de los reyes y el rey de los vinos”. Buon appetito!
BAJO LOS SOPORTALES DE LA VIA ROMA
La región del Piamonte y su capital, Turín, son lugares muy productivos y dinámicos económicamente. Además, se encuentran en una situación geográfica privilegiada entre las regiones más ricas del noroeste de Italia, el este de Francia y el sur de Suiza. Milán está a 140 km de Turín y Génova a 170 km, con las que forma el triángulo industrial italiano, Lyon a 300 km y Ginebra a 250 km. Este hecho ha favorecido que desde tiempos lejanos Turín sea un importante polo no sólo industrial, sino también comercial.
Lo podremos comprobar paseando por sus avenidas y calles rectas y anchas, una composición urbanística ortogonal muy poco frecuente en Italia, que están repletas de tiendas de todo tipo. Vamos a focalizarnos en el centro histórico de Turín para ir de compras, más concretamente a una de sus calles principales, la Via Roma. Se trata de una calle recta de unos 700 metros de longitud que va desde los jardines de la Piazza Carlo Felice, frente a la imponente estación principal de trenes, llamada Porta Nuova, hasta el corazón de Turín, la Piazza Castello, donde está el Palacio Real. Es la arteria comercial más importante de la ciudad, así como una de las más elegantes.
En el centro de la calle se encuentra la aristocrática Piazza San Carlo, con sus 2 iglesias gemelas (las dedicadas a San Carlos y a Santa Cristina), lujosas tiendas, varios cafés históricos preciosos y, en el centro, la estatua ecuestre del rey Manuele Filiberto. A lo largo de la Via Roma y las 3 impresionantes plazas ya mencionadas nos llamarán la atención los amplios soportales que hay bajo sus bonitos edificios. Y no sólo aquí, hay muchísimos más en la ciudad, un total de 18 km de soportales construidos entre los siglos XVIII y XX.
El motivo de su existencia era hacer más agradable el paseo de la nobleza y la rica burguesía por las calles del centro de Turín, resguardándolas de la lluvia y la nieve en los meses más fríos o del sofocante calor estival mientras caminaban viendo los escaparates de las lujosas tiendas o llegaban a su café preferido para conversar y tomar un chocolate, un café o un bicerino para almorzar o cenar. Hoy en día, continúa habiendo boutiques de grandes diseñadores como Gucci, Salvatore Ferragamo, Armani, Louis Vuitton o Swarovski, pero también de otras marcas más asequibles como Zara, Calvin Klein, la perfumería Sephora, Benetton, H&M, Nike, Superga, Foot Locker, Apple Store, la librería Feltrinelli o tiendas de objetos decorativos y souvenirs.
La Via Roma es un lugar ideal para sumergirse en la atmósfera llena de vida de la ciudad, donde también se dan cita músicos callejeros que interpretan canciones originales y versiones de música moderna o clásica, hay para todos los gustos.
LA CÚPULA Y LA AGUJA DE LA MOLE ANTONELLIANA
Si tenemos que señalar un edificio que sobresale en la silueta del centro histórico de Turín es, sin duda, laMole Antonelliana. Concretamente, resalta su cúpula cuadrada y la aguja altísima que la corona. Las podremos ver desde muchos puntos de la ciudad donde tengamos una amplia perspectiva del centro, desde algunas de sus grandes plazas, desde las orillas del río Po o desde las colinas. Les sugerimos visitarla, aunque sea desde fuera, en el caso de que no dispongan de tiempo para entrar en ella.
Es uno de los símbolos por excelencia de la capital piamontesa.Sus obras empezaron en 1863 y se concluyeron en 1889, llegando a alcanzar los 90 metros de altura en el llamado tempietto, un extraordinario mirador. Sobre él, se añadió una altísima aguja neogótica que culmina a los 168 metros de altura, convirtiéndose en el edificio de mampostería más alto de Europa y uno de los más altos del mundo en la época de su construcción. El edificio fue ideado por Alessandro Antonelli, arquitecto judío nacido cerca de Turín.
Fue un encargo de la comunidad hebraica turinesa para albergar su sinagoga principal y un centro de cultura hebraico. La planta del edificio es cuadrada, de 50 metros de lado, en estilo ecléctico, con unas partes neogóticas y otras neoclásicas. Este ambicioso proyecto conllevó unos gastos excesivos, debido a lo cual la comunidad israelítica decidió venderlo a las autoridades municipales de Turín. Al principio, albergó el Museo del Risorgimento, referente a la unificación italiana de 1861 y, más tarde, cuando éste fue transferido al cercano Palazzo Carignano en el año 2000, se adecuó para el nuevo Museo Nacional del Cine.
Con 3200 metros cuadrados de espacio expositivo distribuidos en 5 plantas, nos ofrece un fabuloso recorrido por la historia del séptimo arte italiano y universal. Dispone, además, de un ascensor panorámico que lleva a la parte más alta de la cúpula, al tempietto, desde donde se puede disfrutar de una de las mejores vistas 360º de Turín y, al fondo, las montañas de los Alpes. ¡Un panorama inigualable! Su puerta principal se encuentra en Via Montebello20, muy cerca de la céntrica Via Poy de la Piazza Castello.
El precio de la entrada es a partir de 8 €, con un horario de 9.00 a 20.00 de domingo a viernes y los sábados de 9.00 a 23.00, cerrado los martes. Tenemos que advertir a los más supersticiosos que los turineses creen que subir en ese ascensor hasta su mirador da mala suerte a los estudiantes universitarios, que ralentizarán sus estudios.
Por otra parte, los esotéricos afirman que la Mole Antonellianaes un catalizador de la energía positiva proveniente del cielo y la tierra. ¿Qué hacemos? ¿Subimos o no? De cualquier modo, ¡yo quiero una foto ahí!
LA TRANQUILIDAD DE LAS GALERIAS COMERCIALES
El centro de Turín es animado, bullicioso, con ese ir y venir de personas que van o vuelven del trabajo, de compras o de reunirse con amigos. Hacemos parte de este ajetreo y, a veces, nos apetece un lugar tranquilo, silencioso, agradable. Entre tantos palacios suntuosos, iglesias increíbles, aristocráticas plazas y calles porticadas podemos encontrar esas pequeñas joyas escondidas que nadie nos va a enseñar. Son lugares que parecen parados en el tiempo y que nos pasarían inadvertidos, aun estando justo a su lado, si no tuviésemos una mirada atenta.
Son las galerías comerciales, tan en boga en Europa y concretamente en Italia en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX. Les vamos a presentar dos de ellas en el mismo corazón de Turín: la Galleria Subalpinay la Galleria San Federico.La más antigua es la Galleria Subalpina, construida en 1874, con una entrada por la Piazza Castelloy otra por la Piazza Carlo Alberto. La podemos considerar como un amplio y luminoso salón de 50 metros de largo, 14 de ancho y 18 de alto, en estilo ecléctico neobarroco y neorrenacentista, cubierta por una bonita bóveda de cristal y hierro forjado.
Está ricamente decorada por esculturas en bajorrelieve, columnas y paredes de diferentes tipos de mármoles y un jardín interior muy relajante. A esta galería se abren elegantes tiendas, una floristería, una librería, una tienda de antigüedades, restaurantes prestigiosos y destacamos un café histórico muy bonito, el Caffé Baratti & Milano. En esta excelente pastelería nació hace más de 160 años el cremino, un famoso bombón cuadrado de 3 capas: arriba y abajo de chocolate y en medio de avellana.
Es el antepasado de la famosa Nutella¿Quién se puede resistir? LaGalleria San Federico fue construida en 1933 justo al lado de la Piazza San Carlo, muy cerca de la anterior galería comercial, con planta en forma de T y entradas en la Via Romay en la Via Santa Teresa. Es de un admirable estilo Art-Decó, donde llaman la atención su espléndido techo abovedado de vidrio, su piso de mosaico en mármol blanco y negro, además de las columnas, arcos y paredes de mármoles de varios colores.
En esta galería comercial encontraremos elegantes boutiques de alta costura, el histórico Cine Lux (el más antiguo de la ciudad), cafés, numerosos locales comerciales y sedes sociales de empresas. Aquí estuvieron las oficinas del diario turinés La Stampa, el más antiguo de Italia y de tirada nacional, con una gran influencia política. También estuvo hasta finales del siglo XX la sede social del equipo de fútbol local Juventus, “la vecchia signora” (la señora anciana), sobrenombre que le viene por ser el equipo de fútbol más antiguo de Italia.
En estas galerías comerciales reina la paz, el silencio y la tranquilidad, en medio del bullicio de las calles y plazas que las circundan. Son un precioso regalo escondido, una grata sorpresa que nos invita a relajarnos.
TURÍN ENTRE LA MAGIA BLANCA Y LA MAGIA NEGRA
Entre los aficionados al esoterismo yal ocultismo, la ciudad de Turín ocupa un lugar clave a nivel mundial. Según estas creencias, en el mundo existe el bien y el mal, la luz y la oscuridad, la magia blanca y la magia negra. En el mapamundi quedan representados por dos triángulos, siendo el triángulo la forma geométrica básica. Para la magia blanca, cuya liturgia está orientada hacia la prosperidad y el bien, en los vértices de ese triángulo estarían las ciudades de Praga, Lyon y Turín. Para la magia negra, orientada hacia el mal, en los vértices de ese triángulo mundial estarían las ciudades de Londres, San Francisco y Turín.
Es decir, que en Turín convergerían esas dos fuerzas opuestas. Para la magia negra, el corazón oscuro de la ciudad se sitúa en la Piazza Statuto, donde desemboca la animada calle peatonal llamada Via Garibaldique nace en Piazza Castello. La Piazza Statutoestá situada al oeste de la ciudad, donde se esconde el sol y la oscuridad tiene cabida. En el centro de esta plaza se encuentra un monumento dedicado al Túnel del Frejus, que atraviesa los Alpes uniendo Italia y Francia.
Se trata de unas grandes piedras procedentes de ese túnel dispuestas en forma piramidal y en la cima del cual hay una figura humana con alas y un lucero en la frente, mientras que otras figuras humanas intentan escalar en vano esa pirámide. Popularmente, se cree que la figura alada es Lucifer, el demonio, el ángel caído, y que ese monumento custodia la entrada al infierno. Justo detrás del mismo hay un obelisco que, según los entendidos, es el punto exacto del vértice de la magia negra.
Además, por toda la ciudad hay referencias al diablo en forma de máscaras, a veces escondidas, otras no tanto. Claros ejemplos son el “Portón del Diablo”, en Via XX Settembre 40 y la grotesca máscara enVia Alfieri15, muy cerca de Piazza San Carloy Piazza Castello.Por otra parte, para la magia blanca el vértice turinés del triángulo sería la Piazza Castello, donde se encuentra el Palacio Real y la parte posterior de la catedral de San Juan Bautista.
En esta catedral se custodia la Sábana Santa, una de las reliquias más importantes del cristianismo, que se expone en muy pocas ocasiones para su adoración. ¿Por qué será? Existe la leyenda de que, si nos ponemos delante de las cadenas que dan acceso al Palacio Real con los brazos abiertos, recibiremos toda la energía positiva de la ciudad. También existe la creencia de que la Mole Antonelliana es un catalizador de las energías negativas y las convierte en energías positivas gracias a su altísima aguja que apunta al cielo.
¿Quién se atreve a hacer ese recorrido por la Via Garibaldidesde la oscuridad hacia la luz, del mal al bien? Desde Piazza Statutohasta la Mole Antonelliana, pasando por Piazza Castello, es prácticamente una línea recta ¡de apenas 2 km!
EL TORO DE PIAZZA SAN CARLO
Los orígenes de Turín se remontan a un antiguo castro celta del pueblo de los “taurinos”, del que procede su nombre. En el siglo I a. C. fue conquistado por los romanos, quienes fundaron en el mismo lugar una colonia que llamaron Augusta Taurinorumen homenaje al César Augusto y al pueblo de los taurinos. En la lengua celta que hablaban antes de la llegada de los romanos, la raíz taur- hacía referencia a las montañas. Casualmente, este pueblo celta tenía al toro como símbolo y animal totémico, al que adoraban.
Esto llevó a los romanos a confundir la raíz celta taur-con la palabra latina taurus, que significa toro. En pocas palabras, el toro es el símbolo de Turín desde sus lejanos orígenes. De hecho, la bandera de la ciudad es un toro rampante dorado sobre fondo azul. Como podrán imaginar, nos encontraremos referencias al toro en muchos lugares de la ciudad. Se dice que hay 813 fuentes públicas diseminadas por toda ella en las que el agua mana de un torèt, una cabeza de torito de color verde, muy típicas de Turín.
También veremos esculturas de toros en algunos cruces de amplias avenidas, en mosaicos sobre el piso o paredes de edificios, en vidrieras de colores, en el mobiliario urbano y en tiendas de souvenirs. Uno de estos toros que no nos podemos perder y que nadie te va a enseñar está en la Piazza San Carlo, en pleno centro de Turín.LaPiazza San Carloes una de las más majestuosas y elegantes de la capital piamontesa, un must que debemos visitar.
Sus habitantes la llaman il salotto di Torino (la sala de estar de Turín),por su amplitud y la cantidad de terrazas que acoge. Entre sus cafés históricos sobresalen dos. Por una parte, el elegante Caffé San Carlo, frecuentado por los políticos de izquierdas del Risorgimento y del siglo XX,como Francesco Crispi o Antonio Gramsci, así como por intelectuales extranjeros, por ejemplo, el escritor francés Alexandre Dumas.
Como curiosidad, saber que fue el primer local de toda Italia que tuvo iluminación a gas. Por otra parte, está el Caffé Torino, el más antiguo de la plaza. Pues bien, encastrado en el pavimento de los soportales frente a este afamado y tradicional caffé se encuentra la imagen de un toro rampante. Los supersticiosos turineses aseguran que pisar el toro de bronce dorado de la Piazza San Carloda buena suerte.Pero no hay que pisarlo en cualquier parte, ¡hay que pisar sobre sus genitales!
El pobre toro, abrumado por los pisotones, muestra en la zona afectada un importante hundimiento, que auguramos haya contribuido a los éxitos de quienes apoyaron sin piedad sus suelas durante todos estos años.
A ORILLAS DEL PO, EL PARQUE DEL VALENTINO
En una visita a Turín no podemos dejar de contemplar el río Po, el más largo de Italia, que atraviesa la ciudad y le confiere un ambiente especial. Sus orillas son agradables miradores, tanto de su parte más plana como de sus colinas de la margen derecha. A su paso por Turín, el río Po apenas tiene 100 km, todavía es “pequeño” aunque bravo, y muchos turineses lo utilizan para practicar el piragüismo.
De hecho, veremos a menudo estas embarcaciones deportivas de diferentes tamaños con sus aguerridos remeros surcando las aguas del Po. Pasear a lo largo de este río es una verdadera delicia, sobre todo por el precioso Parco del Valentino, el jardín más amado y frecuentado por los turineses. Cualquier excusa es válida para disfrutar de este parque: practicar algún deporte, tomar un aperitivo en uno sus imbarchini(bares instalados en viejos embarcaderos), tumbarse en el césped con la familia o los amigos mientras hacemos un pic-nic, llevar a los niños para que jueguen y les den comida a las muchas ardillas que viven aquí, relajarse leyendo un libro mientras escuchamos el sonido del agua de alguna fuente, incluso visitar un museo o comprar artesanía.Este parque no sólo es muy interesante por su diversidad de árboles, plantas y flores muy bien cuidadas y por su rica fauna.
También está salpicado de multitud de esculturas de diferente índole. Desde retratos de personajes históricos importantes, pasando por otras que representan personas en situaciones cotidianas (por ejemplo, el pescador que duerme apaciblemente), pequeñas esculturas de animales como gatitos o ranas y hasta dos farolas enamoradas sentadas en un banco en una escena muy romántica.
Y no podemos dejar de acercarnos a la “Fuente de los Doce Meses” de estilo rococó, con sus doce esculturas femeninas bordeando un gran estanque.Encontraremos también edificios importantes, como el imponente Castello del Valentino, precioso palacio de gusto afrancesadoconstruido en el siglo XVII como residencia real de verano de los Saboya y que hoy alberga la Facultad de Arquitectura. O el sorprendente Borgo Medievale, recreación de un pueblo medievalcon sus casas, castillo, iglesias, plazas, callecitas, fuentes, murallas, puente levadizo… En su mayoría, estos edificios son copias de otros que existen en pueblecitos de las montañas próximas a Turín.
Fue construido en 1884 en ocasión de la Exposición Internacional de Torino y hoy en día alberga talleres de artesanos, salas de exposiciones y un museo del medievo. Al lado de este bonito lugar se encuentra el romántico Giardino Roccioso, jardín muy bien cuidado con riachuelos que discurren entre rocas, donde el chapoteo del agua te incita al relax sentado en algún banco.
En definitiva, es agradabilísimo un paseo por este hermoso parque a orillas del Po, sea cual sea el plan que nos apetezca. Las posibilidades son muchas y variadas.
SEGÚN ALGUNOS, LA PLAZA MÁS GRANDE DE EUROPA
Hemos hablado en varias ocasiones de las elegantes plazas de Turín, con sus cafés históricos y restaurantes con terrazas que encantarán a todos los que decidan sentarse a tomar una bebida para descansar de un largo paseo y, por qué no, cenar algo antes de continuar. Estas plazas son lugares de encuentro muy escenográficos donde poder contemplar a turineses y foráneos en momentos de esparcimiento.
Entre las plazas más bonitas de Turín podemos citar Piazza San Carlo, Piazza Castello, Piazza Carignano, Piazza Palazzo di Città (la municipalidad),Piazza Carlo Alberto, Piazza Gran Madre di Dio y un largo etcétera. No obstante, les sugeriremos para hacer ese merecido break la enorme Piazza Vittorio Venetoo, para los locales, simplemente Piazza Vittorio.Si preguntamos a muchos turineses, nos dirán que Piazza Vittorio Venetoes la más grande de Europa.
Sin embargo, parece ser que no es así. Sea como fuere, es indiscutible que se trata de una plaza de unas dimensiones enormes, casi 40.000 metros cuadrados en forma rectangular. Los lados largos tienen una longitud de 360 metros, mientras que los lados cortos miden más de 100 metros de anchura. Uno de sus lados cortos está limitado por el río Po y el Puente Vittorio Emanuele I; el otro lado corto es en forma semicircular y allí comienza la céntrica Via Po; los lados más largos están flanqueados por bonitos edificios construidos a principios del siglo XIX en estilo neoclásico con amplios soportales de arcos semicirculares, bajo los cuales hay tiendas, restaurantes y cafés.
La plaza fue construida durante la segunda expansión urbanística en el siglo XVII y usada como plaza de armas y para desfiles militares. Su nombre actual conmemora la batalla que le dio la victoria a Italia en la I Guerra Mundial. En nuestros días, es el lugar de Turín donde se llevan a cabo encuentros multitudinarios de todo tipo.La mayor parte de la plaza es peatonal, excepto la parte central desde Via Poal Puente Vittorio Emanuel I, por donde pasan coches, autobuses, bicicletas y tranvías.
Al lado de los soportales hay agradables terrazas pertenecientes a los cafés cercanos, con unas vistas estupendas de la plaza, de las colinas al otro lado del río, incluso de la cúpula de la Mole Antonelliana. Allí podemos sentarnos para relajarnos tomando el tan italiano aperitivo, es decir, una bebida con o sin alcohol con una tapa. Últimamente se ha puesto de moda en muchos de estos locales la apericena: sepide una bebida (que normalmente se paga entre 10 y 15 €)y, mientras te dure, te da derecho a tomar los platos que hay en el buffet del interior.
Encontraremos pastas, pizzas, risottos, polenta, verduras, embutidos y lo que los chefs hayan pensado para esa tarde, ya que la apericenase suele tomar entre las 18.00 y las 20.00. Podemos sugerir el histórico Caffé Vittorio Veneto, La Drogheria, el Caffé Blanco Torino o el Flora. Y mientras comemos, bebemos, charlamos y descansamos, pues a ver la vida pasar.