ARLES





Unas vistas inusuales.
La primera vista de la ciudad de Arles, normalmente la tenemos desde la autopista cuando llegamos por el lado oeste.
Lo primero que vemos es el río. El majestuoso río Ródano. No podemos obviar la presencia de este río de la historia de Arles. El río a su paso por la ciudad está dividido en dos brazos. Llegando desde España por carretera primero encontramos el “Pequeño Ródano”. Pegado al centro de la ciudad se encuentra el “Gran Ródano”, mucho más ancho que el anterior. El río nace en Suiza, en los Alpes. Primero discurre durante 210km por Suiza para después cruzar la frontera y recorrer en Francia el resto de sus 850km. A partir de Arles comienza el gran delta que el río formar en su desembocadura. La extensión del mismo es de 930km cuadrados, donde se extienden zonas de cultivo, en las que predominan los arrozales y donde también abundan las aves, además de criaderos de ganado equino y vacuno. Existen en el delta varias ganaderías donde crían toros de lidia. En el sur de Francia también hay afición a las corridas de toros.
Al cruzar el río Ródano también cambiamos de región administrativa. A pesar de que toda la región de la delta, incluida Arles, se conoce como “La Camarga”, el Ródano es el límite de la región Provence-Côte d´Azur.
La denominación “Provence” nos da una pista del porqué del aspecto de las construcciones que estamos viendo justamente a nuestra izquierda cuando nos encontramos sobre el Ródano. Son construcciones típicas provenzales: edificios generalmente construidos en piedra y con ventanas y contraventanas pintadas con colores pastel como azul, verde y toda una gama de anaranjados y ocres. Tenemos frente a nosotros la antiquísima ciudad-puerto fundada por los griegos y que tuvo un gran desarrollo en la época del emperador Augusto ya bajo dominio.
Presta atención, estas vistas serán las primeras que tengas de Arles y las más bonitas. Se presentará ante ti hermosa sobre el margen izquierdo del Ródano. Serán unas vistas relámpago, rápidas, pues serán las que divísimos según llegamos por la autopista A-54. No te despistes para no perdértelas.
Un plato con mucha personalidad
Esta es una tierra mediterránea con una gran cantidad de recursos alimenticios muy variados. Estos productos son promocionados mediante diversas ferias y mercados a lo largo del año. A menudo se instalan puestos en la Place de la Republique donde se pueden comprar y degustar delicias gastronómicas
de la tierra. Por su posición geográfica, Arles se encuentra cerca del mar, al borde del delta y del propio río Rodadno, los recursos son muy abundantes para que sus guisos sean variados. Algunos de ellos son originales de esta zona.
Destacan los arroces de la Camarga. La variedad de arroz que aquí se cultiva es el “arroz bomba”. Normalmente se cocina con pescados y mariscos. Es fácil encontrarlos con cangrejos de la Camarga o con “telinas”. Las telinas son una variedad de crustáceo parecido a la almeja, de menor tamaño parecido a las coquinas. El arroz se cocina con aceite de oliva, con aceitunas y hortalizas. Se condimenta con sal que se obtiene en las salinas de la cercana ciudad de Aigues Mortes. La “salicomia” es una hierba aromática que crece cerca de los riachuelos y canales naturales del delta y que es habitual encontrar en estos guisos.
Como ya hemos referido anteriormente, en la región abundan los criaderos especializados en toros. Hay un guiso típico que consiste en un estofado de carne de toro. Este se cocina con abundantes verduras, hirviendo la carne y las verduras en vino tinto de la región. Se trata de un plato contundente que se sirve acompañado de patatas hervidas, arroz o ensalada. Una copa de vino tinto es la bebida ideal para acompañar un plato con tanta personalidad.
Productos frescos y locales.
Arles es una ciudad de unos 50.000 habitantes. Si a esto le sumamos los pueblitos de los alrededores y los visitantes que acuden a la ciudad, nos da como resultado una ciudad muy activa comercialmente hablando.
Las calles más comerciales de la ciudad son la “Rue del Hotel de Ville” y “La Rue des Arenes”. Ahí encontramos todo tipo de comercio: desde recuerdos, hasta comida, ropa, etc.
Si tenemos la suerte de llegar a Arles ensábado por la mañana, podremos asistir al mercadillo de productos típicos de la región que se celebra a lo largo del “Boulevard Des Lices”. Este se encuentra por la parte trasera del Teatro y Anfiteatro Romanos. Los artesanos y productores locales vienen a ofrecer productos de artesanía, así como hortalizas, quesos, y embutidos. Entre estos últimos destaca el salchichón. Si no tenemos la suerte de encontrar el mercado abierto, el salchichón y el queso se pueden encontrar en cualquier tienda de productos gourmet de las que se encuentran varias en la ciudad.
En la ciudad recientemente a abierto sus puertas un comercio que, aunque no es exclusivo de Arles, si es muy conocido en la región. Es muy reconocida la tradición perfumera de la Provenza. En la región y aprovechando la abundancia de flores y plantas aromáticas hay numerosas perfumerías.
Una de las más famosas es Fragonard. Su origen está en la ciudad de Grasse, aunque cuenta con talleres y tiendas-museo en toda la región e incluso en París. La novedad de Arles es que la tienda esta vez viene acompañada de un pequeño hotel-boutique. En este comercio podemos encontrar todos los productos de producción propia en perfumes. La tienda se encuentra muy próxima al ayuntamiento y al café Van Gogh, en la rue du Palais.
Una foto para enmarcar.
Uno de los rincones más agradables y tranquilos en Arles es el antiguo “Hotel Dieu”. Este lugar no era exactamente un hotel. Se trataba de un hospital.
En Francia, hay muchos edificios públicos a los que llaman “hotel”. Suelen ser grandes edificios o palacetes. Cuando son privados se les denomina “hotel particulier” en el caso que nos ocupa, “hotel Dieu” se refiere a un hospital antiguo. Así que el jardín de este antiguo hospital inmortalizado por Van Gogh, puede ser el lugar ideal para obtener una fotografía bonita.
El famoso pintor inmortalizó en una de sus pinturas este rincón de Arles tras pasar aquí unos cuantos días para ser curado de la herida que le produjo el cortarse la oreja, después de la gran bronca que tuvo con Paul Gauguin al que casi mata y tras la cual Gauguin salió huyendo de Arles y de Van Gogh.
En la actualidad el hospital ya no existe como tal. Fue cerrado para ese fin en los años 70 del siglo XX. Ahora el lugar es un centro cultural llamado “Space Van Gogh”. Se restauró para tal fin y guardaron el jardín interior con el mismo aspecto que tenía cuan Vincent Van Gogh estuvo internado aquí y que pintó.
Al jardín le cambian las flores dependiendo de la época del año y siempre tiene un gran colorido. Cabe destacar el aspecto que el lugar tiene a partir del mes de julio cuando predomina la flor de lavanda con su color característico.
Los subsuelos del ayuntamiento.
La belleza de Arles es evidente. Esa mezcla tan especial de estilos que son la prueba de la abultada historia de la ciudad es impresionante. Tenemos monumentos y rincones de fácil acceso.
En Arles cuando caminamos nos encontramos continuamente con rincones interesantes. Algunos sin embargo son difíciles de hallar. Este es el caso de los “Criptoporticos”. Ya su denominación nos dice que se encuentran escondidos.
Se trata de unas bóvedas subterráneas que se encuentran bajo el centro medieval de Arles: discurren por debajo de varias calles muy cerca de la Place de la Republique. Al lugar se accede desde el vestíbulo del Hotel de Ville (ayuntamiento). Este vestíbulo ya es interesante de por sí.
Se trata de la parte baja del ayuntamiento. Comunica la Rue du Palais con la Place de la Republique y en verano, cuando el calor aprieta, es un lugar fresco donde poder respirar. Desde el vestíbulo se baja estos inquietantes corredores subterráneos.
Se ha especulado mucho sobre la función de estos. Parece que servían como peralte y sujeción del Foro Romano que se encontraba sobre ellos. Su función consistía en nivelar el terreno para que la plaza del foro no tuviera inclinaciones. Los huecos que quedaban en los pórticos servían para almacenar mercancías, pero no parece que el lugar, por la falta de luz, fuera un mercado romano como en un principio se pensó.
Lo escondido e inaccesible del lugar sirvió para que los Criptopórticos se usaran durante la II Guerra Mundial como refugio para miembros de la Resistencia Francesa que huía del ejercito alemán que ocupaba esta parte del país.
Un lugar increíble que no debes dejar de visitar.
Un reto sabroso.
El reto que proponemos en Arles no es muy difícil ni exige mucha valentía.
Nosdirigimos hacia la place de Forum. Aquella tan concurrida donde encontramos el Café Van Gogh. En el número 8 de esta plaza, encontramos la heladería “Glacier Arlelatis”. Se trata de la heladería más conocida de la ciudad. Normalmente ofrece 38 sabores distintos que van cambiando. A los clásicos sabores de todos conocidos, hay que añadir, típicos sabores provenzales como el helado de miel de lavanda o el de castaña. Los helados se pueden comprar en cucurucho o se pueden tomar en el local.
Los helados servidos in situ vienen en copas y les añaden jarabes con sabor a frutas o nata montada para los más golosos.
¿te atreves a experimentar y probar estos sabores originales a base de miel de lavanda o castaña? ¿Cuántos sabores diferentes eres capaz de comerte?
El circuito de las carreras de Formula 1 en época romana.
Nos encontramos en la Place de la Republique. En el centro de la plaza destaca el gran obelisco romano. Su procedencia es el antiguo circo.
No confundir el circo con el anfiteatro. El circo era un estadio alargado donde se realizaban, sobre todo, carreras de bigas (2 caballos) y de cuadrigas (4 caballos). La fórmula 1 de la época.
Los carros tenían que dar vueltas alrededor de la espina. Esta era una elevación que dividía en 2 la pista y que se adornaba con estatuas y obeliscos. Así que este que ahora se encuentra en la mitad de la plaza de la República procede de allí. Fue encontrado en el siglo XIV enterrado en donde había estado el circo. Al caer el obelisco se partió en dos con lo que hubo que restaurarlo antes de colocarlo en el lugar donde ahora lo vemos.
Esto ocurrió en el siglo XVI. Con lo que podemos decir que es el monumento más antiguo de toda la plaza. Fue esculpido en un mármol rosado procedente de Asia Menor durante el siglo IV después de Cristo. Carece de jeroglíficos puesto que es romano.
En la plaza también es interesante de ver la iglesia de Saint Trophime. Es de estilo románico, construida a partir del sigloXII. Terminada en el siglo XV. Está dedicada a un obispo que tuvo la ciudad, cuando la iglesia fue catedral. A principios del siglo XVIII el obispado se trasladó a la vecina Aix en Provence y le catedral pasó a ser iglesia. En el interior destacan el claustro en el que se organizan exposiciones y el tesoro que contiene reliquias del santo.
Un paseo lleno de historia.
¿Cómo no vamos a pasear por la zona arqueológica de Arles?
Uno de los atractivos mayores de la ciudad son sus ruinas romanas. Los monumentos más importantes y mejor conservados son el teatro y el anfiteatro romanos. Los encontramos al este del centro medieval pero pegados a esta zona. Se pueden visitar pagando una entrada que se obtiene en el acceso al recinto en la rue de la Calade.
Si no queremos pagar la entrada podemos pasear alrededor de las ruinas, comenzando en la rue du Cloitre de donde tenemos una vista magnífica del teatro casi en su totalidad, siguiendo por la rue de la Calade y la rue du rond point des Arenes desde donde vemos la impresionante vista del anfiteatro. Sus dimensiones llaman la atención: 21m de altura, 136m de largo y 106m de ancho. Se cree que podía contener hasta 50000 espectadores.
Ambos edificios se construyeron en el siglo I antes de Cristo bajo el emperador Augusto. La ciudad que en un principio estuvo gobernado por los griegos pasó a ser controlado por los romanos en la época de Julio Cesar. Momento en que tuvo un gran desarrollo tras la decadencia y destrucción de la vecina Marsella. El teatro se utilizaba para representaciones líricas mientras en el anfiteatro luchaban los gladiadores y las fieras.
En la actualidad y tras ser adaptados ambos edificios se siguen utilizando. En el verano y por la noche en el teatro se hacen conciertos y representaciones teatrales. Hay que imaginar la a magia que envuelve estos espectáculos en las cálidas noches del verano.
El anfiteatro se utiliza más duranteel día para corridas de toros. Hay que recordar que en sur de Francia también hay afición a esta fiesta. En Arles se hacen espectáculos de recortadores que saltan por encima de los toros y también se celebran corridas tradicionales y otras en las que no se sacrifica el toro.
Un café de pintores
Francia no es un país en donde falten lugares donde sentarse a ver pasar la vida. Este es un país con una gran cultura de cafés y los franceses se sientan mirando hacia la calle. Nunca de espaldas a esta.
Sin ninguna duda el lugar donde poder llevar a cabo esta práctica en Arles es el café Van Gogh que se encuentra en la Place du Forum. Esta pequeña plaza se encuentra entre la Place de la Republique, y la zona comercial de las calles “Arenes” y “Hotel de ville”. Cuando vamos deambulando por la ciudad es imposible no pasar por ella.
La fama del café Van Gogh viene porque el pintor hizo varios cuadros en este lugar retratando tanto el interior como el exterior del mismo. Hoy en día es el lugar ideal para sentarse en su terraza tanto de día como de noche y ver pasar la vida y todo tipo de gente tanto visitantes como locales.
El establecimiento por su parte exterior fue inmortalizado por Van Gogh bajo el título de “Café de Nocturno”. También pintó el interior y de ahí deducimos cual era el ambiente en el local en la época. El café era el cobijo de vagabundos, prostitutas y gente de mal vivir donde acudían Van Gogh y Gauguin a tomar absenta. Bebida con una gran graduación alcohólica que destrozaba los nervios y cerebros de la gente que lo consumía y muy de moda en Francia en círculos bohemios y artísticos. Muchos de las excesos y desequilibrios de los artistas de la época, veasé Van Gogh, Gauguin, Toulusse Lautrec… podrían venir de esta práctica.
Normalmente asociamos a Van Gogh con este café. Pero Gauguin también inmortalizó el lugar. Más concretamente pintó el retrato de “Madame Ginoux”. Parece quese trataba de la propietaria del negocio.