FÁTIMA





UNA NÍVEA Y PERFECTA SIMETRÍA
El Santuario de Fátima se encuentra situado a las afueras de la ciudad de Fátima, en un lugar llamado Cova da Iria, que fue el emplazamiento donde sucedieron las apariciones de la Virgen a los niños. Cova da Iria ocupa un espacio bastante llano, donde no abundan las elevaciones desde las que conseguir una buena vista desde lo alto.
De todas formas, dada la belleza y serenidad que transmite este santuario, existen muchos puntos desde los que disfrutar de una vista bella. Pero hay uno en concreto en el que la perspectiva que se consigue es inolvidable. Ese punto preciso transfiere toneladas de paz, porque desde él se disfruta de la perfección arquitectónica de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima y de su entorno. Este lugar está justo en la puerta principal de la Basílica de la Santísima Trinidad, que es la moderna edificación blanca y circular que encontraremos en la explanada del santuario, justo frente al templo principal.
La entrada de esta casi futurista construcción está insertada entre dos blanquísimos y grandes muros y es justo ahí donde nos pararemos, en el punto medio entre las dos paredes. Desde aquí podremos verificar la perfecta simetría de la columnata que rodea a la Basílica principal, y como justo en la mitad está su entrada sobre la que se proyecta su esbelta torre de 65 metros de altura. Esta torre culmina de forma imponente en una corona de bronce dorado de siete toneladas de peso sobre la que descansa una cruz que permanece iluminada todas las noches, desafiando a la oscuridad. Y toda esta vista envuelta en el brillante y purificador color blanco que inunda la explanada y sus construcciones.
Y para potenciar más la simetría, nos fijaremos en un punto dorado que está situado exactamente en la imaginaria línea recta que une las entradas de ambos templos. Se trata del Sagrado Corazón de Jesús, una imagen de bronce áureo que fue donada por un peregrino anónimo y que está situada en la mitad de la explanada, sobre una base en la que se encuentra la afamada fuente. Ambas entradas a los templos y la imagen del Sagrado Corazón de Jesús están situadas en la misma línea recta, generando una perfección absoluta.
Los amantes del equilibrio disfrutarán mucho en este punto y todo el mundo en general, ya que nos ofrece una vista grandiosa del santuario.
GLORIOSA REPOSTERÍA
Cuando visiten el Santuario de Fátima, acuérdense de llevar algo de ropa de abrigo con ustedes, ya que el lugar está situado en plena Sierra de Leiria, donde las temperaturas son bastantes frías casi todo el año, exceptuando en verano. El frío y el recogimiento espiritual que nos invade en este lugar invitan a dar un poco de calorcito a nuestro cuerpo. Y una manera estupenda de hacerlo es visitando una de las estupendas y acogedoras pastelerías que hay en las cercanías del santuario.
Dentro de la famosa gastronomía portuguesa destaca su magnífica repostería, que es muy variada y además a muy buen precio. Y Fátima no es una excepción, alrededor del santuario encontraremos cafeterías y pastelerías para poder reponer fuerzas y donde saborear las delicias que nos ofrecen. Estos locales cuentan con expositores que muestran su tentador género. Algunos pasteles se sirven fríos y otros necesitan un golpecito de horno para disfrutarlos calentitos.
Este gusto de los portugueses por la repostería tiene su explicación histórica. Resulta que durante los siglos XVIII y XIX el país luso fue el principal productor de huevos de toda Europa ya que los portugueses utilizaban las claras de los huevos para poder clarificar el vino blanco. Por otro lado, las monjas de los conventos utilizaban las claras de los huevos para planchar.
En ambos gremios sobraban muchas yemas así que para aprovecharlas se empezaron a utilizar en repostería. Esto también explica el origen monacal de muchos pasteles portugueses.
La repostería portuguesa ofrece joyas como sus famosos “pasteles de nata”, cuya receta tiene origen monástico y son casi un símbolo nacional. Aunque parezca un juego de palabras, los pasteles de nata son en realidad pastelitos redondos de hojaldre rellenos de crema, y es que “nata” en portugués quiere decir “crema”. Siguiendo esta línea de dulces, en las pastelerías que rodean el santuario encontraremos los “pasteles de Fátima”, que son similares a los míticos pasteles de nata, ¡pero con forma de corazón No podía ser de otra forma en este piadoso lugar.
En estos acogedores locales serán seducidos por cientos de dulces, tartas, pasteles, panes, quesadas, bizcochos, hojaldres y demás tentaciones creadas a partir de huevos, chocolate, frutas, canela, almendras, almíbar, vainilla… ¡Divinas y embaucadoras maravillas
Para acompañar los dulces, nos ofrecerán un café o un chocolate calentito. Las personas muy cafeteras están de suerte en Portugal, puesto que en todo el país se acostumbra a servir el café negro y fuerte, muy intenso. Tienen la costumbre de tomarlo acompañado de un poquito de canela en polvo, por eso nos ofrecerán esta especia siempre que pidamos un café.
Qué maravillosas resultan estas pastelerías que nos reconfortan el cuerpo y hasta el alma
LA FE Y EL AGUA DE FÁTIMA
Igual que ocurre en otros lugares de peregrinación, en Fátima también existe una fuente de la que mana un agua que, según certifican muchos enfermos beneficiados por sus cualidades, resulta sanadora. La diferencia de la fuente de Fátima con otras fuentes milagrosas, como por ejemplo la de Lourdes, es que aquí el agua no brotó sola tras las apariciones, sino que para su brote se necesitó labor humana, aunque con alguna ayuda casi divina, como veremos en este punto.
La ciudad de Fátima y Cova da Iria están situadas en un terreno calcáreo que resulta demasiado poroso para conservar la humedad. En un pasado era tanta la dificultad para obtener agua en la zona, que hasta principios del siglo XX sus habitantes solamente podían contar con el agua de la lluvia que recogían a través de los aleros de sus casas.
Tras las apariciones marianas se proyectaron muchas construcciones en el lugar y se calculó que un gran número de peregrinos visitaría la zona. Tanto para las obras como para los visitantes iba a ser necesaria muchísima agua... ¿Qué se podía hacer en un terreno que no retenía el agua de la lluvia? ¿Cómo se podría conseguir agua para las obras y para los peregrinos?
Y aquí fue donde tuvo un papel estelar la divina inspiración del obispo de Leiria, quien siguiendo una intuición mandó explorar el terreno donde los pastorcillos estaban en el momento de la primera aparición. Mientras los obreros cumplían órdenes y excavaban el terreno, los lugareños reían incrédulos para sus adentros. Pero de repente… ¡milagro Un pequeño brote de agua surgió de las entrañas del terreno. A este pequeño brote siguieron otros cercanos al primero. Todos estos brotes fueron canalizados en un gran reservorio sobre el que se colocó la base del monumento al Sagrado Corazón de Jesús. Alrededor de esta base se construyó una fuente circular de la que brotaba el agua. A partir de ese momento, no volvió a faltar agua en la zona nunca más.
Pronto comenzaron a surgir noticias sobre el poder sanador de las aguas de esta fuente. Empezaron a aparecer miles de testimonios de enfermos que, tras beber este agua, conseguían un gran alivio de sus dolencias, e incluso en ocasiones, la sanación completa. Esto dio lugar a que muchos peregrinos y vecinos comenzaran a visitar el santuario portando recipientes para llenarlos de agua de la fuente milagrosa y así poder llevarla a los enfermos para calmar sus males.
La fuente tiene forma redonda y posee quince caños, como quince son los misterios del rosario tradicional. Su forma circular facilita el paso y recogida de agua de la multitud de peregrinos que visita el santuario durante las romerías. Cualquier persona puede llevar un recipiente y rellenarlo con agua de Fátima. Es gratuita y no se admiten donativos.
Pero existe una manera muy cómoda de hacerse con el agua de Fátima sin esperar colas y sin necesidad de portar ningún recipiente. En cualquiera de los comercios que rodean el santuario podremos adquirir botellitas rellenas de este agua. Las hay de todos los tamaños y formas, pero un modelo muy habitual es una botellita pequeña con forma de virgencita.
Cuestan unos 2 o 3 euros y al ser de plástico, no pesan. Se trata de un buen recuerdo para adquirir en el santuario y llevárselo a alguien que necesite alivio en sus dolencias.
LAS FIGURAS DEL MUSEO DE CERA DE FÁTIMA
A cinco minutos a pie del santuario nos aguarda el Museo de Cera de Fátima MUCEFA, un magnífico lugar donde pasar un buen rato sin prisas y aprender muchísimo sobre la historia de este lugar.
Durante la visita a este museo se recorre un itinerario compuesto por 32 escenas que van mostrando la historia de las apariciones, con escenarios de la vida de los niños, secuencias de las apariciones y decorados de hechos históricos coetáneos a las visiones y relacionados con ellas. Las apariciones de la Virgen María provocaron en su época un gran revuelo periodístico y el evento fue publicado y retratado en periódicos, revistas y libros en todo el mundo. Gracias a todo este material periodístico, se han podido reproducir las escenas de una manera fiel a la realidad del momento.
Las 120 figuras de cera que conforman las diferentes escenas que van narrando los hechos están muy bien realizadas. Todas han sido fabricadas en Inglaterra con mucho mimo y estilo, siendo necesario un periodo de entre dos y tres meses para la elaboración de cada una de ellas. Todo el resto de elementos necesarios en las escenas, como la ropa de las figuras, los muebles y los objetos de decoración son de buena calidad, fieles a la realidad histórica, e incluso algunos de ellos pertenecientes al periodo de las apariciones.
El Museo de Cera de Fátima permite a los visitantes fotografiar todo lo que se desee, siempre respetando las medidas de seguridad. Dado que las figuras son de tamaño real, los recuerdos fotográficos que pueden conseguir en esta visita pueden ser fantásticos.
Este recorrido histórico en tres dimensiones y diseñado a escala real nos va a permitir ser casi un testigo directo de los hechos ya que su realismo nos va a hacer partícipe de las escenas. Además, algunas de las figuras representan a personajes históricos muy conocidos, como por ejemplo, las figuras del Papa Juan Pablo II. ¡Algunas hasta impresionan por su realismo
Dicen que “una imagen vale más que mil palabras”. ¡Pues imagínense tantas imágenes Recorrer las 32 escenas de este museo es hacer un viaje en el tiempo recibiendo un curso intensivo sobre la fe, uniendo además arte e historia. Tras su visita, uno llega a comprender lo que hace que cada año 6 millones de peregrinos visiten Fátima.
Les dejamos unos datos técnicos para su conocimiento. Para disfrutar del recorrido se necesita un mínimo de 35 minutos de tiempo. El precio de la entrada ronda los 8 euros por persona, pero existen descuentos para niños, para jóvenes y para mayores de 65 años.
¡Preparen sus cámaras ¡Un viaje en el tiempo les está aguardando
Dirección: Museo de Cera de Fátima. Rúa Jacinta Marto, 2495-450 Fátima .
UNA CORONA CON UNA “JOYA” ÚNICA EN EL MUNDO
¿Saben que bajo la explanada del Santuario de Fátima existe un tesoro celosamente custodiado? Se trata de un tesoro auténtico, lleno de objetos muy valiosos y todos ellos reunidos en un museo. ¡Un tesoro de película
Nos estamos refiriendo al Museo del Santuario de Fátima, una exposición que merece la pena visitar. Fue fundado en el año 1955 y desde entonces exhibe multitud de valiosos objetos en sus exposiciones. El acceso de este museo se encuentra situado frente a la entrada de la Basílica de la Santísima Trinidad, bajando unas escaleras. El museo ocupa el nivel inferior del templo y su entrada es gratuita. ¡Un tesoro a nuestro alcance
Todos los artículos que custodia este subterráneo museo están relacionados con las apariciones marianas de Fátima y con la historia posterior que vivió este lugar. La visita de este museo resulta tremendamente enriquecedora, ya que nada más comenzar se emite un ameno documental sobre las apariciones y durante el recorrido se puede contar con la ayuda de religiosas que ayudan con toda la información adicional que se precise.
El museo reúne una gran cantidad de objetos donados a Nuestra Señora de Fátima por muchísimas personas como agradecimiento al haber obtenido respuesta a sus oraciones. Entre esa gran cantidad de donantes agradecidos hay muchos fieles anónimos, pero también hay papas y otras personas célebres mundialmente conocidas. Un ejemplo de regalo donado por papas son sus “Rosas de Oro”, valiosas piezas con las que los papas condecoran a santuarios a modo de distinción. Fátima tiene el honor de haber recibido tres “Rosas de Oro” de tres papas diferentes: Pablo VI, Benedicto XVI y el Papa Francisco.
Entre todos los artículos del museo destacan unos paraguas. A simple vista, son unos simples paraguas negros, pero guardan una gran historia. Estos básicos paraguas fueron testigos directos del Milagro del Sol. El día 13 de octubre de 1917 tuvo lugar la última aparición mariana a los niños ante una multitud de unas 70.000 personas. Aquel día diluviaba y por tanto eran muchos los que llevaban paraguas. En el momento de la aparición mariana, las nubes se retiraron, dejó de llover y el sol salió brillando en el cielo. Los paraguas que se guardan en este museo son los que se pudieron conservar de aquel milagroso día, al igual que unas cámaras fotográficas también exhibidas en el museo.
Pero “la joya de la corona” de este museo es precisamente “La corona de joyas” y no precisamente por sus piedras preciosas… Sin duda, el objeto más interesante del museo es la corona de oro oficial de la Virgen María, que es la que porta Nuestra Señora de Fátima en los eventos más solemnes. Además de estar adornada con joyas, esta corona lleva engarzado un objeto muy especial. Sorprendentemente hablamos de la bala que hirió al Papa Juan Pablo II en aquel fatídico atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981.
La fe que el Pontífice tenía en la Virgen María actuó como un escudo protector, salvando su vida.
Como agradecimiento, Juan Pablo II regaló al Santuario de Fátima la bala que casi acaba con su vida. Desde entonces el proyectil forma parte de la aureola de la ilustre corona, como una joya más. Sin duda, esta bala es la “joya de la corona” más especial.
PROCESIÓN NOCTURNA DE VELAS
Una de las experiencias más emocionantes que se pueden vivir en Fátima es asistir a la nocturna Procesión de las Velas. Este evento, profundamente espiritual y religioso, se celebra todas las noches del año y es uno de los momentos más conmovedores del Santuario, especialmente por desarrollarse en un ambiente de fe, silencio y luz.
La celebración comienza con el rezo del Rosario en la Capilla de las Apariciones a las 21:30 horas. Tras su finalización, comienza la procesión a las 22:15 horas. Es entonces cuando la imagen de Nuestra Señora de Fátima sale a hombros en procesión, portada sobre un paso decorado con miles de flores y vestida con su bellísima corona oficial, la misma que se custodia en el Museo del Santuario. Esta corona de oro pesa algo más de un kilo, contiene 313 perlas y 2679 piedras preciosas además de la bala que explicamos en un punto anterior.
Comienza entonces el paseo de Nuestra Señora de Fátima por el Recinto de Oración, como se llama también a la explanada del Santuario. Se realiza despacio, en una oscuridad rota solamente por la luz de las velas que portan los fieles ahí presentes. El respeto que invade todo se potencia hasta el máximo por los cánticos de los fieles en honor a la Virgen María y de repente, todo resulta impregnado de una atmósfera muy especial.
Resulta difícil explicar con palabras lo que sienten los fieles que asisten a esta procesión. Es como una especie de gozo de fe pleno de espiritualidad que se ve incrementado por la belleza que les rodea y la luz de esas velas brillando en la oscuridad y formando con sus tenues llamas todo un manto de luz, de fe y esperanza, de unión, de armonía y de paz… Es el manto del amor universal que quiere cubrir el mundo. Es el manto de Nuestra Señora de Fátima.
Tras el recorrido, la imagen de la Virgen de Fátima regresa a la Capilla de las Apariciones donde permanecerá hasta la siguiente procesión y desde donde vela por todos nosotros.
CURIOSIDADES SOBRE LOS TEMPLOS DEL SANTUARIO
El Santuario de Fátima acoge tres edificios sagrados cuya construcción e historia recogen muchas curiosidades que descubriremos en este punto.
La explanada del santuario está presidida por la majestuosa Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, por su imponente torre de 65 metros de altura y por su magnífica columnata, todo en estilo neobarroco y construido en piedra caliza blanca de la región. Las obras de este templo comenzaron en 1928 y terminaron en 1953, recibiendo al año siguiente el título de Basílica Menor por el Papa Pío XII. En el interior del templo encontramos catorce altares repartidos a los lados de la nave principal, más otro altar bajo la bóveda de la capilla mayor. En total quince altares… como quince son los misterios del rosario tradicional. ¡Igual que sucede con los caños de la fuente del agua sanadora En este santuario nada resulta casual…
En su transepto reposan los restos de los tres pastores. En el brazo izquierdo encontraremos las tumbas de Santa Jacinta Marto y de la Hermana Lucía y en el brazo derecho del transepto reposa San Francisco Marto.
La Capilla de las Apariciones es el edificio más emblemático del santuario. La capilla se levantó en el punto exacto donde la Virgen María se apareció a los niños en el año 1917. Pero aunque el lugar siempre ha sido el mismo, su apariencia ha ido cambiando a lo largo de los años. Por deseo de Nuestra Señora se levantó en este mismo lugar una capilla en el año 1919, justo tras las apariciones. Esta primigenia capilla, pequeña y sencilla, fue construida bajo el estilo de las ermitas portuguesas populares, pero en 1922 sufrió un atentado a manos de grupos anticatólicos y fue dinamitada. Tras esta explosión fue restaurada abriéndose al culto el año siguiente. En el año 1982 fue levantado el porche acristalado que rodea la capilla cuyo techo está recubierto de una madera de pino, que curiosamente ¡proviene de la URSS
Esta capilla siempre ha albergado la talla original de la Nuestra Señora de Fátima que podemos admirar actualmente protegida dentro de una urna de cristal blindado. Esta imagen solamente sale de este lugar durante los eventos especiales. Se trata de una talla de 1,04 metros de altura creada en madera de cedro brasileño en el año 1920. Por designios divinos, en el momento del atentado de 1922 la talla no estaba en la capilla. ¡Bendita providencia
Por último, al fondo de la explanada reposa otra edificación también consagrada bajo el título de Basílica Menor. Este blanquísimo templo fue inaugurado en el año 2007 y su construcción se debió a la cada vez mayor afluencia de fieles a Fátima. Así que se decidió edificar un gran templo con mucha capacidad de aforo pero que respetase la atmósfera serena de Fátima. Así nació la Basílica de la Santísima Trinidad, una espectacular iglesia que posee una arquitectura increíble y que combina a la perfección luz y tecnología.
Tiene forma circular y su diámetro mide 125 metros, sin necesitar apoyos internos.
¡Toda la estructura se sostiene por dos espectaculares vigas de 182,5 metros Su interior posee casi 9000 asientos y está preparada para acoger un máximo de 12.000 fieles.
Esta maravilla arquitectónica posee además una joya pétrea. La primera piedra elegida para su construcción fue donada y bendecida por el Papa Juan Pablo II en el año 2004 y se trata de un fragmento de mármol de la tumba de San Pedro. La colocación de esta piedra fue solo simbólica y podemos admirarla expuesta en el interior del templo.
LA VÍA SACRA DE LOS PASTORCITOS
De la icónica rotonda que exhibe el Monumento a los Tres Pastorcitos nace un paseo muy cómodo de realizar porque es peatonal, está pavimentado, no resulta largo y es bastante llano. Realizar este paseo a pie es el complemento perfecto a la visita del Santuario de Fátima. En esta fácil ruta podremos estirar las piernas rodeados de naturaleza, de arte, de fe y de historia. Y todo esto en los dos kilómetros que unen la emblemática rotonda con la aldea de Aljustrel. Este paseo recibe el nombre de “Camino de los Pastorcitos”.
La ruta se llama así porque se trata del camino que diariamente realizaban los tres pastorcitos desde sus casas situadas en la aldea de Aljustrel hasta la zona llamada Cova da Iria, que es donde sus rebaños pastaban, donde acontecieron las apariciones marianas y donde ahora se encuentra el Santuario. Al realizar este trayecto, los niños cruzaban unas tierras que se llaman Los Valinhos, de ahí que una parte del paseo también reciba ese nombre.
Este camino contiene en sí una Vía Sacra que está jalonada por 15 capillas a lo largo de su recorrido. Las primeras 14 capillas representan las 14 estaciones del Vía Crucis de Jesucristo y la decimoquinta corresponde a su Resurrección.
Al llegar a la capilla que representa la octava estación del Vía Crucis, el camino plantea posibilidades diferentes. Los finales de cada una de estas sendas a escoger están muy cercanos entre ellos y esto permite realizar el itinerario completo sin problema. Todas las posibilidades están muy bien señalizadas y no hay ningún riesgo de pérdida. El paseo cuenta también con servicios públicos.
A los pocos metros de pasar por la octava capilla del Vía Crucis, el camino se bifurca en dos. Una de las posibilidades que nos ofrece esta bifurcación es continuar por la senda de la Vía Sacra. Al principio de esta senda veremos el Monumento de la Aparición de la Virgen María y tras pasar por las capillas restantes del Vía Crucis es decir, de la novena a la decimoquinta terminaremos en la Capilla de San Esteban cuyo tejado acoge el espectacular monumento del Calvario Húngaro. Cabe decir que muy cerca de la capilla número once existe un precioso monumento llamado El Ángel de la Paz también conocido con el nombre de Loca do Cabeço que representa la visita de un ángel a los tres niños.
El otro camino que podemos tomar en la bifurcación antes mencionada nos llevará directamente hasta Aljustrel, la pequeña aldea donde vivían los tres niños. Este lugar ofrece la oportunidad de visitar la casa donde vivieron los hermanos Francisco y Jacinta Marto así como la casa de su prima Lucía dos Santos, pudiendo conocer así detalles de la vida familiar de los tres niños.
Hemos enumerado tantas cosas a visitar en este punto que parece que las distancias son grandes, pero no es así. Todo se puede hacer caminando perfectamente. Para que se hagan una idea, solamente un kilómetro separa el Santuario de Fátima de la rotonda desde la que nace el Camino de los Pastorcitos. Y la distancia desde el inicio de este camino hasta Aljustrel no llega a los dos kilómetros. ¡Anímense a realizar este paseo ¡Les aseguro que les recargará a tope las pilas
Direcciones:
Rotonda de los Pastorcitos Rotunda dos Pastorinhos
2495-413 Fátima, Portugal
Casa de Francisco y Jacinta Marto
Rua dos Pastorinhos 42
2495-301 Aljustrel - Fátima, Portugal
Casa de Lucía Rua dos Pastorinhos 86
2495-301 Aljustrel - Fátima, Portugal
ESCALINATAS Y COLUMNATAS
Recorriendo el Santuario de Fátima uno siente todo el poder de la fe y una sensación de paz invade nuestro interior. Pero existe un lugar en el santuario donde esta serenidad se potencia hasta niveles máximos ya que todo lo que nos rodea en ese lugar es puro arte y sosiego. Vengan con nosotros a recorrer sin prisa la columnata que une la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima con los edificios anexos. Tras ello, les proponemos tomar un descanso sentados en la escalinata central para disfrutar de la paz que sentiremos tras el paseo.
La magnífica columnata, blanca como la nieve, es un soberbio conjunto arquitectónico compuesto por una galería que cuenta con 200 columnas. En la parte superior de la galería destacan varias estatuas de santos que vigilan la explanada desde las alturas, velando por todos los peregrinos. Además, la galería atesora 14 altares cuyos retablos muestran en cerámica policromada las 14 estaciones del Vía Crucis de Jesucristo.
La columnata tiene forma curva y en su punto central se alza imponente la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. Esta forma semicircular tiene su razón de ser y es que los dos brazos de la galería, curvos y simétricos, proyectan un cálido abrazo de bienvenida para recibir a los fieles. A todo esto, hay que añadir que la galería parece que rodea también con sus dos brazos la figura del Sagrado Corazón de Jesús, situada en el punto central de la explanada, simbolizando de esta manera la centralidad de Jesús en los mensajes de Fátima.
Es un auténtico placer pasear tranquilamente por esta blanca galería, contemplar el santuario desde los diferentes ángulos que ofrecen los amplios huecos entre columnas, admirar los retablos de los altares que la engalanan y sentir la protección de los diecisiete santos representados por las monumentales estatuas de mármol que reposan sobre nuestras cabezas.
Las cuatro estatuas centrales son las de mayor tamaño y representan a cuatro santos portugueses: San Juan de Dios, San Juan de Brito, San Antonio de Lisboa y San Nuño de Santa María. El resto de estatuas son de menor tamaño y reproducen las imágenes de otros santos, tanto masculinos como femeninos.
Tras este sereno paseo en el que hemos caminado rodeados de un panorama tan sumamente blanco que hasta purifica el alma, es todo un deleite sentarse un rato en la escalinata central. Desde aquí se puede observar el ir y venir de peregrinos por la grandiosa explanada del santuario. Resulta estremecedor y muy gozoso comprobar como el poco ruido que hacen los grupos de fieles está envuelto en un respetuoso silencio que sobrevuela la explanada.