NIMES





LA TORRE MAGNA, LA REFERENCIA DE NIMES.
La ciudad de Nimes tiene unos 2500 años de historia, siendo inicialmente un asentamiento Galo del cual poco o ningún rastro queda. Serían los romanos los primeros en dejar su impronta en la ciudad que bautizaron como Nemausus desde el año 28 a.c. hasta el 473 d.c. En aquel periodo Nimes era una de las ciudades referente en la ruta de la Vía Domitia que unía Italia e Hispania. De aquellos años de esplendor es de cuando nos han quedado como legado hasta nuestros días la mayoría de los edificios destacados de la urbe.
Ubicados en los enormes y maravillosos jardines de la Fontaine, encontrarás dos de los vestigios romanos más sobresalientes de Nimes: el Templo de Diana y la Torre Magna. Y es que los romanos siempre tuvieron fama de ser más grandes ingenieros que arquitectos, gracias a la edificación de sus calzadas como la ya citada Vía Domitia, sus puentes y acueductos como el del Gard, sus murallas y por supuesto sus torres en la que destaca la famosa Torre Magna.
A través de los 140 escalones de los que está dotada podrás ascender a este símbolo de la ciudad, huella constructiva de los romanos. Edificada sobre una colina o montículo de piedras de la edad de hierro, crecen los 32 metros de altura que servían como punto de referencia de la ciudad al ser visible desde la lejanía. En su origen esta torre de forma octogonal estaba construida en tres plantas de las que la superior se perdió con el paso de los años.
Esta torre considerada como la más alta y robusta del sistema defensivo romano, formaba parte de las murallas de 7 km que rodeaban la ciudad y resguardaban un espacio de 220 hectáreas. Los muros de este sistema defensivo alcanzaban los 9 metros de altura, 2 metros de grosor, contaba con 10 puertas de acceso y 80 torres. ¡No podremos negar que Nemausus era un lugar bien protegido!
Trasládate en el tiempo y asciende a esta torre construida en el año 15 a.c, te sentirás como un legionario romano dominando las vistas sobre la ciudad. Desde aquí disfrutarás de una panorámica sobre los tejados de Nimes, su fantástico Jardín de la Fontaine e inclusive las preciosas vistas de la campiña.
El precio del ingreso es de 3.5 € aunque puedes comprar un tique combinado para Arena, Maison Carré y Torre Magna por 13 euros, creemos que te será mucho más ventajoso pues estos tres monumentos son imperdibles. En horario de 09.00h a 18.00h.
Dirección:
Jardins de la Fontaine
Place Guillaume Apollinaire, 30000 Nîmes, Francia
LA
BRANDADE QUE GUSTA HASTA A LOS NIÑOS.
La rica gastronomía de Occitania ofrece cientos de posibilidades que van desde los pasteles petit pàté nimois con relleno de ternera, el queso Pelardon o las aceitunas Picholinas, pero sin lugar a duda el plato más célebre de la gastronomía en Nimes es la brandada de bacalao.
Parece ser que el nombre proviene del verbo brandar, usado en Occitania, que viene a significar con una ligera connotación sexual, algo así como balancearse, trotar o realizar un intenso movimiento en vaivén.
La primera reseña que se tiene de este plato viene de unos escritos de 1760, pero no sería un plato reconocidísimo hasta 1830 gracias al chef Alfonso Daudet, cuando esta delicia gastronómica pasó a ser muy popular entre la nobleza y clases altas que lo consumían básicamente en Viernes Santo y cuaresma.
Es tan popular en Nimes que se trata de uno de los clásicos en los menús escolares de la ciudad. Algo sorprendente ante la reticencia natural de los niños a comer pescado, estos tienen la sensación de estar comiendo otra cosa, y les encanta.
Esta especialidad de la gastronomía de Nimes se realiza con bacalao fresco y aceite de oliva como ingredientes principales, además se le añadirá zumo de limón, ajo, perejil, tomillo y cebolla. En algunas de sus variantes se le añaden patatas gratinadas al horno. La receta es bien sencilla, pues consiste en hervir el bacalao en leche, se la añade aceite de oliva y finalmente batirlo todo, hasta que quede un puré blanco y fácil de untar en tostadas. ¡imposible comerte solo una!
Se puede comer tanto frio como caliente y lo encontrarás en el menú de todos los restaurantes de gastronomía local. Si quieres ya que se te salten las lágrimas con este plato pruébalo con unas lascas de trufa de Uzège, de hecho, la brandada trufada es un clásico de las mesas de Nimes el día de Navidad.
Este plato tan celebrado de la gastronomía occitana se puede comer en muchos otros lugares de Francia como es el caso de Paris. Pero su fama traspasó fronteras y en España es muy habitual en los menús del País Vasco, donde se le añade patata, en Cataluña se le conocía como Bacallá a la Provençal (Bacalao a la Provenzal) e inclusive existe una variante de este plato en la región de la Mancha con el sugerente nombre de Atascaburras.
¡BON APPETIT Y A DISFRUTAR DE LOS SABORES MEDITERRANEOS!
DENIM DE NIMES.
Absolutamente cierto es que, si hay una prenda de vestir democrática en todo el mundo, y que seguro que tienes en tu armario son el denim, vaqueros o blue jeans. Un auténtico símbolo de rebeldía y de libertad, popularizado en el siglo pasado por iconos como Elvis Presley o James Dean. Pero ¿conoces su verdadero origen? ¿Dónde y cuándo se inventaron? Nosotros te lo contamos, para que te animes a comprar unos.
El denim es un tipo de tejido muy versátil y universal, que parece ser tuvo su origen en la ciudad de Nimes en el siglo XVII. Debido a que se trataba un material muy resistente, rápidamente fue muy demandado por los comerciantes europeos, que lo bautizaron por su lugar de procedencia. ¿De dónde procede? ¿De Nimes? Pues le llamaremos denim. Y más teniendo en cuenta que fonéticamente en francés, la ciudad se le pronuncia como “Nim”. ¡no se calentaron mucho la cabeza para ponerle nombre!
Durante el siglo XVII, en esta ciudad de comerciantes que negociaba con sedas y paños, floreció una destacada industria textil, que, usando el algodón como principal material, desarrolló un tejido conocido como sarga de Nimes. Se trataba de una tela tremendamente resistente, realizada tejiendo oblicuamente dos hilos, que posteriormente iba a ser tintada de azul con el índigo de Genova y que se le conocía como el “bleu de gènes”. De ese origen del tinte y su pigmentación parece que proviene la denominación de los blue jeans.
En aquel entonces, la sarga de Nimes era muy valorada por su extraordinaria resistencia y durabilidad con la que combatir el viento y la lluvia, por lo que no es raro entender que la sarga fuera utilizada para fabricar, toldos, lonas o incluso velas de barcos.
Sería a mediados del siglo XIX cuando este resistente material se exporta a Estados Unidos como tela para las tiendas de campaña y las carpas que usaban los buscadores de oro. Con la incipiente fiebre del oro, Levi Strauss vio claramente el negocio, al comprar una partida de esta tela de Nimes, que por cierto venia marcada con la numeración 501 y empezó a confeccionar ropa para los mineros. ¡De esta forma tan simple nacen los pantalones más populares en el mundo entero!
Strauss, comenzó a popularizar las excelentes cualidades de este tejido, venido de Nimes y a confeccionar productos, realizando costuras y bolsillos con remaches, de tal manera que, durante el siglo XX, llega a ser utilizado incluso por los soldados y militares.
Como ha cambiado la historia, que, a día de hoy, este icono de la moda se comercializa, gastado, lavado a la piedra, roto, o muuuuuuuuy roto, donde se ve más pantorrilla que tela. Si el señor Strauss viviera, no levantaría cabeza al ver lo que han hecho con sus resistentes prendas de vestir.
¡Anímate y cómprate unos denim en el lugar en el que empezó todo!
LA MAISON CARRÉ O EL TEMPLO ROMANO MEJOR CONSERVADO DEL MUNDO.
En la Roma de Francia, encontrarás cantidad de vestigios del paso de esta civilización por este lugar. Sin ninguna duda y con permiso del anfiteatro del Arena, el más destacado de todos, es la famosísima Maison Carrée que se traduce literalmente como la casa cuadrada y es considerado como el templo romano mejor conservado del mundo.
Construido en honor de Cayo y Lucio Cesar en el siglo I d.c, este edificio era un destacado centro económico y administrativo dentro del foro de Nemausus. Parece ser que para su construcción se inspiraron en el templo de Marte, que se encuentra en el foro romano de Augusto.
Este edificio te atraerá por sus proporciones y armonía, pues mide 26 metros de largo, 15 metros de anchura y 17 metros de alto. Elevado sobre un zócalo, hace que su visibilidad gane relevancia y al estar en medio de una plaza lo podrás inmortalizar perfectamente en un solo encuadre y sin grandes interferencias, salvo que alguien pase por detrás de ti justo cuando te haces un selfi.
Como ya te hemos indicado, es el único templo romano de todo el mundo que se conserva íntegramente. Cosa complicada de entender para un edificio de más de 2000 años, y más teniendo en cuenta que la mayoría de las construcciones romanas han sido objetivo del expolio, para la reutilización de sus piedras. Así sucede en la mismísima Roma, que encontramos dentro de muchas iglesias, capiteles y columnas de templos romanos.
El motivo que nos lleva a entender su estado de conservación no es otro que a lo largo de los siglos ha tenido funciones vitales para la vida de la ciudad, tales como: Consulado, establo, vivienda, iglesia, sede de la prefectura de Gard después de la revolución francesa, posteriormente acogió el archivo departamental y en 1820 fue reconvertida en el primer museo de la ciudad.
En el año 1993, el gran arquitecto Sir Norman Foster, remodeló la plaza y el entorno donde un día estuvo el foro romano y donde se ubica la Maison Carrée. A este arquitecto también le debemos, el centro cultural conocido como la Carrée de l’Art, que encontrarás en este mismo espacio.
Si inmortalizarlo desde el exterior es precioso, te recomendamos que, por 6 euros o con el tique combinado de 13 euros que incluye además el Arena y la Torre Magna, no pierdas detalle de inmortalizar el pronaos o los capiteles.
El horario de apertura al público varía muchísimo según los meses del año, pero para que no falles te daremos el más extendido durante casi todo el año de 09.00h a 18.30h.
Dirección:
Place de la Maison Carrée, 30000 Nîmes, Francia
CASTELLUM AQUAE
Sobra decir todos los avances que nos trajeron los romanos, como maravillosamente plasman los Monty Phyton en la genial película de la Vida de Brian cuando preguntan ¿Qué han hecho los romanos por nosotros? Y empiezan a enumerar desde el acueducto, el alcantarillado, las calzadas, la irrigación, la sanidad, los baños públicos, el orden público y el vino…
Los romanos usaron el agua como solución a las necesidades que surgían en una ciudad, desde las más básicas como la higiene y la alimentación, a las más lúdicas como las termas u ornamento de los jardines. El transporte y distribución del agua ha requerido de la aplicación e innovación de recursos técnicos de estos grandes ingenieros. Con la construcción de acueductos, alcantarillado, fuentes, termas, letrinas colectivas y mucho más es con lo que convirtieron a sus ciudades en habitables.
Efectivamente las ciudades romanas, y en este caso Nimes son un claro ejemplo de ciudad abastecida de un suministro de agua abundante, continuo y seguro. Un proceso que se iniciaba con la captación del agua, como transportarla hasta la ciudad mediante los acueductos que la depositaban en el conocido como Castellum Aquae, desde donde a través de un complejo sistemas de cañerías de plomo la distribuían a las termas, fuentes públicas y las casas de los patricios.
El Castellum Aquae de Nimes, se situaba en el tramo final del acueducto que discurre por el conocido Pont du Gard. Tras haber recorrido las aguas los 50 km desde la fuente de Eure (cerca de Uzès) hasta la ciudad Nemausus.
Esta obra de ingeniería que te animamos a visitar también era conocida como Castellum Divisorum, puesto que el agua era depositada en un inmenso tanque de 5,9 metros de diámetro y un metro y medio de profundidad y desde aquí era distribuida por toda la ciudad. Podrás observar en la pared del tanque diez aberturas con forma circular de unos 40 cm de diámetro, donde surgían las tuberías de plomo que estaban dotadas de unas válvulas y tapones de drenaje que permitían regular el flujo del agua.
El edificio que cubría esta maravillosa obra de ingeniería ha desaparecido con el paso de los siglos, pero existe otro similar que sigue en pie, en el recinto arqueológico de Pompeya en el Sur de Italia.
Ubicado junto a la universidad de Nimes, esta singular obra de la ingeniería civil romana, no precisa ni horario ni entrada. ¡podrás disfrutarla en cualquier momento!
Dirección:
16 Rue de la Lampeze 14, 30000 Nîmes,Francia
BIENVENIDOS AL SUR: BUSCA UN BAR TAURINO.
En la famosa película Bienvenidos al Norte del genial Dany Boom, el protagonista, que es un funcionario de correos ansia con todas sus ganas que le destinen al Sur de Francia, cuando en realidad le envían al Norte, cerca de la frontera con Bélgica. Este matiz que puede resultar intranscendente es importante a la hora de entender Francia entre los franceses. Porque mientras nosotros lo primero que pensamos de Francia es en Paris, ellos mientras tanto sueñan con la Provenza, su agradable clima mediterráneo, su gastronomía, su tranquilidad, su fiesta.
Y es que probablemente Nimes sea la más española de las ciudades francesas, de hecho, no es extraño que la gente por estas latitudes hable español. Si hasta celebran un festival de flamenco desde 1990. En la Placette de Nimes, sigues encontrando negocios de confección y venta de trajes de flamenca y que más te podemos decir si hasta celebran ferias taurinas en el anfiteatro del Arena. ¡Por algo se le considera a Nimes la Sevilla de Francia!
Con todos estos mimbres entenderás rápido, que la vida aquí es cualquier cosa menos estresante. Pero si aun así estás cansado de rebuscar entre las huellas del pasado romano, te proponemos hacer una parada y detenerte en una de las plazas míticas de la ciudad, la Placette, con su ambiente gitano y busca un bar con autentico sabor español.
En esta característica zona de la ciudad, al igual que en las proximidades del anfiteatro, son frecuentes los bares taurinos, tal y como si te hubieras teletransportado a las calles adyacentes de Las Ventas en Madrid o de La Maestranza en Sevilla. Con una rica decoración con carteles de corridas históricas, muletas, monteras, cabezas de toro y esculturas, son casi un museo dedicado a la tauromaquia. Lugares perfectos donde tomar un excelente vino, sangría, queso y unas deliciosas tapas con una agradable conversación. Te podríamos enumerar unos cuantos locales, como La Terna, Le Cheval Blanc, La Movida o tantos otros, pero preferimos que te atrevas a introducirte en el lado más latino de esta ciudad francesa.
Si tu visita a la ciudad coincide con las fechas de feria, descubrirás que las calles se llenan de bodegas y casetas similares a las de la feria de Abril de Sevilla. Las calles se inundan de un ambiente festivo, al ritmo de la música de los pasodobles y los locales van ataviados con pañuelos en el cuello. Un entorno que te transportará al célebre San Fermín pamplonica.
Déjate llevar, y atrévete a buscar ese rincón taurino que te transportará a otro lugar, en una mezcla excepcional de lo más típicamente francés con lo más típicamente español. ¡Y DISFRUTA DEL EXPECTACULAR MESTIZAJE CULTURAL DE NIMES!
Dirección:
Placede la Placette, 30900 Nîmes, Francia
EL ARENA DE NIMES: EL
CORAZÓN DE LA ROMA FRANCESA.
En una ciudad como Nimes no podía faltar un anfiteatro, y tiene el privilegio o fortuna de ser el mejor conservado de todo el mundo romano. Conocido como el Arena, aún está operativa esta basta construcción, que acoge todo tipo de espectáculos variados.
Esta imponente obra de ingeniería, contemporáneo del popular Anfiteatro Flavio de Roma (El Coliseo) fue construida hacia el año 100 d.c. Tiene unas dimensiones descomunales de 133 metros de largo por 101 metros de ancho, que para que te hagas una idea son bastante mayores que las de un campo de futbol actual, su fachada tiene una altura de 21 metros, y está compuesta por dos niveles de 60 arcadas cada una.
En el momento de mayor apogeo del Imperio dentro de sus instalaciones se llegaron a concentrar hasta 25.000 almas deseosas de espectáculo y violencia. Ya se sabe que en los tiempos del “pan y circo” las luchas de gladiadores, combates de animales o naumaquias levantaban auténticas pasiones. ¡Poco ha cambiado esto actualmente en nuestra sociedad!
Los enfervorecidos espectadores accedían por escaleras a los vomitorios que les conducían a cinco galerías circulares donde ubicarse para ver el evento de turno. ¿a ver si imaginas de donde viene la palabra vomitar?
El apasionado público se distribuía por las 34 filas de gradas según su escala social, ubicándose en las partes bajas los patricios y el populacho se colocaba en las partes superiores con peor visibilidad. ¡nada diferente a la distribución actual en un estadio o teatro!
Uno de los principales motivos por los que se conserva en tan buen estado, es que siempre ha estado en uso, y, por lo tanto, no ha sido sistemáticamente expoliado a lo largo de los siglos. Tras las invasiones bárbaras, dio refugio seguro a la población, convirtiéndose en una villa fortificada conocida como Castrum Arenae. Aquí se construyeron viviendas e iglesias, hasta bien entrado el siglo XIX en el que se recuperó su función original como centro de espectáculos.
Hoy en día podemos disfrutar de conciertos, eventos variados y sobre todo corridas de toros. El Arena está considerado como el mayor centro taurino de toda Francia. Te recomendamos su visita interior, y no solo para disfrutar de su impresionante arquitectura sino para disfrutar también de dos exposiciones, que te transportarán al pasado y presente del lugar. Con vestimentas, armas o utensilios de la época, te explicarán cómo eran las luchas de gladiadores y como son las corridas de toros.
El precio del ingreso es de 10 € aunque puedes comprar un tique combinado para Arena, Maison Carré y Torre Magna por 13 euros.
Dirección:
Boulevard des Arènes, 30000 Nîmes, Francia
QUAI DE LA FONTAINE
Hemos de reconocer que Francia es conocida por ese carácter inconformista de sus ciudadanos, al punto que los deportes más practicados en este país son tres: las huelgas, las protestas y las manifestaciones. Sin embargo, en esta zona sur del país, existe auténtica pasión por el juego de la petanca. Hoy te animamos a realizar tu paseo por uno de los puntos más hermosos, populares y singulares de la ciudad, donde se agolpan los locales para lanzar las bolas con destreza, el Quai de la Fontaine.
Te sugerimos iniciar el recorrido desde el corazón de los Jardines de la Fontaine, en el Templo de Diana. Uno de los puntos más especiales de todo el conjunto, y el único monumento que se conserva del santuario antiguo. Debido a que se desconocen los motivos de su construcción se le considera uno de los más enigmáticos monumentos galorromanos de Nimes. Construido en el siglo II a.c se cree que pudo haber tenido funciones de biblioteca, o incluso se comenta de burdel. No puedes dejar de conocerlo, pues en la actualidad sigue siendo uno de los monumentos más visitados de la ciudad.
Desciende por los Jardines de la Fountain en dirección hacia los baños romanos. Este lugar está considerado uno de los primeros jardines públicos de toda Europa organizados en torno al santuario romano, estos fueron abandonados en la Edad Media, y posteriormente reconstruidos como jardínes en 1745 por Jacques Philippe Mareschal a petición de Luis XV.
Estos jardines son una compleja composición arquitectónica donde se entremezcla el estilo romano y las tendencias propias del siglo XVIII. Intentando no interferir en el antiguo santuario, se creó un fantástico conjunto natural entorno al agua de la Fountain. Este jardín de estilo francés tiene una rica vegetación de cipreses, pinos, laureles, robles y está decorado con una gran cantidad de estatuas de estilo barroco.
Las aguas van fluyendo a través de diferentes canales como el Quai de la Fountain, que te animamos a recorrer en dirección a la Square Antonin. Pasearás entre frondosos plátanos, hermosos palacetes del siglo XVIII y lugareños jugando a la petanca. ¿Te animas a jugar una partidita? Parecen tranquilos, pero este juego puede llevar a unos piques y rivalidad insospechados.
Estos jardines y canales del Quai de la Fountain, son el lugar ideal para realizar un agradable paseo y sentir la esencia mediterránea de una ciudad como Nimes. ¡déjate llevar y sigue el paso que marquen tus pies!
PLACE DE L’HORLOGE, CUNA DE JEAN NICOT.
Hay lugares maravillosos en la más romana de las ciudades francesas donde querrías pararte y simplemente dejar que el tiempo pase: los históricos Jardines de la Fontaine, o alguna de sus múltiples y agradables plazas como la place du Marché. Nosotros te vamos a sugerir un break en una de las más históricas y animadas, la Place de l’Horloge o plaza del Reloj.
En pleno corazón de la ciudad, y con ese ambiente tan mediterráneo, latino y diferente al resto de Francia, a caballo entre España e Italia. Hay una estupenda costumbre que es la de disfrutar de sus agradables terrazas, del bullicio, de la compañía, y del ver ir y venir de la gente, con calma con muuuuuucha calma.
Situada a pocos pasos de la Maison Carrè y de la Catedral, la place de L’Horloge es ese lugar donde todo o casi todo pasa en Nimes, custodiada y vigilada por la Torre que da nombre a la plaza. Esta torre del siglo XVIII heredada del antiguo ayuntamiento es el auténtico símbolo del lugar, que nos da la hora y una reconfortante sombra en los meses de verano.
La plaza al igual que sucede por todo el centro histórico de Nimes está rodeada por preciosos palacetes de los siglos XVII y XVIII, claros ejemplos de la arquitectura civil en la ciudad. Palacios como el Rivet, Fontfroide y Boudon son claros exponentes de esta típica arquitectura nimesa, donde encontraremos patios interiores,escaleras monumentales y una clara influencia del arte romano.
Te animamos a que te sientes en cualquiera de sus terrazas a tomar un refrigerio, eso sí es fácil que haya mucha gente fumando, aquí no está mal visto. Y es que encima en este lugar nació Jean Nicot, que por el apellido deducirás que este señor algo tendría que ver con las barritas incandescentes de nicotina (cigarrillos) que la gente fuma en la plaza.
Jean Nicot, nacido en esta plaza de Nimes en 1530, fue embajador de Francia en Portugal, en aquel periodo en el que España y Portugal controlaban el comercio con el nuevo mundo, desde donde llegó entre muchos otros tesoros este desconocido producto que era el tabaco. Seria Nicot quien lo traería a Francia, donde encontró una ferviente clientela entre las elites, habida de probar esta nueva sustancia, que según describían tenía funciones medicinales y ayudaba a eliminar las jaquecas. ¡TOMA YA!
Entre las celebridades que la acogieron con entusiasmo fueron, Catalina de Medici y el mismísimo padre superior de la Orden de Malta. Lógicamente en un efecto llamada, lo más selecto de la sociedad parisina comenzó a esnifar aquella planta que dio fama a Jean Nicot. El alcaloide principal de la planta recibió el nombre de nicotina, con eso entenderás la trascendencia de dicho personaje.
Dirección:
1 Place de l´Horloge, 30000 Nîmes,Francia