HO CHI MINH





HO CHI MINH A TUS PIES
Con 462 metros de altura, el Landmark 81 es el edificio más alto de Ho Chi Minh (¡y de todo Vietnam!). Una hazaña arquitectónica que se logró en tan solo 4 años. Su construcción comenzó en 2014 y terminó en julio de 2018. Superó por 200 metros al que entonces era el mirador de la ciudad, la Bitexco Financial Tower.
Vinhomes, una corporación vietnamita y al mismo tiempo, la compañía inmobiliaria más grande del país, fue el inversor y principal desarrollador del proyecto. El diseño corrió de la mano de Atkins, firma británica de consultoría, diseño e ingeniería. Estos se inspiraron en las cañas de bambú como símbolo de crecimiento y prosperidad de Vietnam.
La ubicación escogida para la versátil y polivalente torre fue el lujoso distrito residencial de Binh Thanh, al norte del centro histórico y a orillas del río Saigón. Todo este área es denominada Vinhomes Central Park y lo cierto es que guarda parecido con Central Park de Nueva York.
Una vez dentro del edificio, verás paneles que indican y orientan sobre las distintas plantas. De la 1 a la 5, el Centro Comercial Vincom Center con tiendas de alto nivel, cafeterías e incluso una pista de hielo. De la 6 a la 41, lujosos apartamentos. De la 42 a la 77, el Hotel Vinpearl Luxury Landmark 81 de 5 estrellas. En las siguientes plantas, el Restaurante Oriental Pearl, el Blank Lounge Landmark, el Restaurante Ussina Sky 77, el Miwaku Cafe Lounge y el Restaurante Miwaku Premium hasta llegar al Mirador Skyview que se divide en 3 plantas: On the Sky en la 79, Above the Clouds en la 80 y Among the Stars en la 81. Seguro que ya te estás imaginando por todos los pisos...
En 55 segundos, el ascensor pasa de 0 a 369 metros de altura, dejándote en la planta 79. Para llegar a la planta 81 (de ahí su nombre Landmark 81) deberás subir a pie por unas escaleras. Las tres plantas, 79, 80 y 81 cuentan con paredes de cristal para disfrutar de una panorámica de 360º. Además están equipadas de prismáticos y decoración digna de satisfacer todas las cámaras de fotos.
Para llegar hasta este lugar, tienes varias opciones. La moto, para aquellos aventureros que no teman el tráfico vietnamita; el Grab, que es el equivalente a Uber en Asia, y aunque aún están con las obras y los planos, próximamente se podrá llegar también en metro. Los tickets para subir al mirador se compran en el centro Comercial Vincom Center en la planta B1. ¡No te lo pierdas!
MESES SIN REPETIR UN TENTEMPIÉ
Ho Chi Minh es una de esas ciudades a nivel mundial, que se encuentra desde siempre y manteniéndose con orgullo, en lo alto del ranking de la comida callejera. La grandísima cantidad de puestos y kioscos que sirven tentempiés y platos variados es tan amplia que todo el que va por primera vez, queda anonadado.
Cada calle, cada esquina, tiene un olor y un sabor diferente. Con ingredientes que van desde el pescado pasando por la verdura, los caldos, la carne, hasta dulces, pasta o incluso insectos para los paladares más valientes.
El precio de estos platillos es realmente bajo, lo que hace que descubrir el panorama culinario de Ho Chi Minh sea uno de los “must” de cualquier visita. Además es una increíble forma de inmersión ya que los locales acostumbran mucho a comer de esta forma.
La ciudad, que parece no dormir, alberga a todas horas tanto solitarios con algo de prisa, como pequeños grupos reunidos, sentados en taburetes de plástico, con sus palillos, charlando y degustando bánh cu?n (rollitos de arroz al vapor), g?i du d? (ensalada de papaya verde) o ché (sopa dulce).
La imaginación de los vendedores y chefs callejeros que combinan distintas cocciones e ingredientes, suponen que del mismo plato, sub-aparezcan infinitas posibilidades. Tanto es así, que dicen que podrías pasar meses sin repetir un tentempié.
El plato por excelencia en la ciudad y en realidad en todo Vietnam, se llama Ph?. Tal como acabas de leer, las formas de prepararlo resultarían imposibles de registrar en este limitado documento. Por ello, vamos a centrarnos en la receta original, la base de la que luego podrían salir todas las demás opciones.
Se trata de una sopa de fideos, servida con un caldo que recomendamos, sea soplado antes, porque ¡arde! Para hacer dicho caldo, se emplean unas cuantas horas, con huesos de ternera y pollo a los que se le añade anís estrellado, jengibre, corteza de canela y cebolla asada.
La versión de Ph? de Ho Chi Minh varía de la de Hanoi en cuanto a que la primera es más dulce, y la segunda, más ligera. Y tanto en un lugar como el otro es común que el guiso lleve trozos de carne cruda, que al ser echada al caldo tan caliente, se cuece. Se le dice al comensal, que tome también las hierbas aromáticas que encuentra en el plato. Por lo general, cilantro, albahaca y hierba de los arrozales.
¿No te apetece probarlo ya?
FRANCESES, GUERRA Y BEBIDA
Quizás esperes encontrar en las siguientes líneas la descripción de un producto que no conozcas, algo nuevo y diferente que en tu país no haya. Algo exótico o inesperado. Pero no amigo, y no amiga, en este texto vamos a hablarte del café. Esa bebida que revive a los que se levantan como zombis y que le da energía a los que tienen que trabajar después de comer.
El café es mundialmente conocido y común en casi todo el planeta Tierra. Pero no todo el planeta Tierra produce y consume el mismo café. ¿Sabías que Vietnam es el segundo país, detrás de Brasil en cuando a producción mundial de café? Si quieres saber más sobre la especialidad vietnamita, sigue leyendo.
Fueron los franceses quienes introdujeron esta bebida en el país, durante su gobierno, que fue desde finales del S.XIX y durante casi 70 años. En la década de 1950, un levantamiento comunista del norte, los sacó del país, y en 1954, Vietnam quedó dividido con un gobierno comunista en el norte y un régimen apoyado por Estados Unidos en el sur. Empezó así la triste y conocida Guerra de Vietnam.
No fue hasta 1975, con la retirada estadounidense, que Norte y Sur se unificaron bajo un mismo gobierno, comunista. Todos estos años de conflicto sumieron al país en una profunda crisis económica.
Y es aquí donde el café juega un papel primordial. Inicialmente, el gobierno colocó granjas colectivas que no tuvieron mucho éxito, pero hacia el año 1986, estas granjas se sustituyeron por pequeñas propiedades y la producción del café aumentó exponencialmente. En 1994, el 60% de los vietnamitas vivían bajo el umbral de la pobreza; en 2014, esto se redujo al 10%. Hoy en día una grandísima parte de la población vive gracias a esta industria. Se encargan de todo el proceso, desde el cultivo, pasando por el embalaje y hasta el envío.
Vietnam produce lo que se conoce como Robusta, que no es de tan alta calidad como el Arábica, sin embargo, el café instantáneo (hecho con Robusta) llegó a los supermercados e hizo que el consumo se disparase. Es amargo, no agrio y tiene bastante cafeína. Los granos son tostados oscuros, a fuego muy muy lento durante mucho tiempo, dando ese fuerte y característico sabor.
El café vietnamita se ha ido extendiendo hasta ser una marca del país y convertirse en uno de los mejores cafés del mundo. Además del Robusta, podrás llevarte como souvenir el famoso Weasel, bastante más caro y exclusivo. Se trata de un café donde las bayas son previamente ingeridas por una especie de civeta, estas pasan por su tracto intestinal y son de nuevo expulsadas entre sus heces. ¿Qué te parece? Es sin duda un recuerdo muy original y te aseguramos que muy sabroso.
UN PINTORESCO EDIFICIO
Dice Nach, un cantante de rap español: “Mil vidas, quisiera vivirlas todas, una sola es poco y yo choco entre las olas del tiempo, horas yendo a la deriva, ¿por qué sólo una época, por qué solo una perspectiva?”.
¿Y no te ha pasado nunca, que te quedas observando a la gente y piensas cómo será su vida, en qué trabajará, qué música escuchará o en qué estará pensando en ese preciso momento? Quizás te suceda esto mismo cuando visites Ho Chi Minh, camines por la Nguyen Hue y te topes con el número 42 de dicha avenida: “The Café Apartment”.
“The Café Apartment” es un pintoresco edificio de nueve plantas, con mucha historia, con mucho encanto y con una presencia digna de llevarse una o unas cuantas fotos para el recuerdo.
En los años sesenta, durante la Guerra de Vietnam, este complejo sirvió de hogar para oficiales de americanos. Más tarde, en los setenta, lo habitaron trabajadores de los astilleros. Y también hubo alojadas familias locales. Hasta que décadas después, a alguien se le ocurrió colocar un farolillo en uno de los cuartos y empezar a servir café.
A día de hoy, algunos de los locales hacen a la par de negocio y de hogar, gracias a ese primer puesto de café del que nació de la idea. Cada planta, cada apartamento alberga historias de amor, de desamor, de guerra, de superación, de cotidianidad. ¿Qué decía Nach? Mil vidas, quisiera vivirlas todas…
Los farolillos, las lucecitas en cada ventana, los colores vivos y variados, hacen de esta fachada algo realmente singular. Pero no te detengas sólo en la fachada, ¡puedes entrar!
El complejo está abierto prácticamente todo el día, de ocho de la mañana a diez de la noche. Puedes subir las nueve plantas en ascensor, previo pago, o puedes hacerlo por las escaleras, impregnándote aún más del ambiente y de la atmósfera (y ahorrando ese poquito para un café de los que comentábamos en el tip anterior).
Lo que más encontrarás, de hecho, a lo largo de las nueve plantas, son cafeterías, pero también hay una tienda de ropa sostenible, otra de camisetas personalizables, un salón de belleza, una tienda exclusiva de jeans, una pastelería e incluso una terraza que hace a su vez de pequeño mirador a una de las avenidas más bulliciosas de Ho Chi Minh.
Recomendado al cien por cien, ya que además ayudas al pequeño comercio, pues hasta el momento, no hay ninguna franquicia en el edificio.
CHOLON
Ho Chi Minh es una ciudad viva, en continuo movimiento y con diversidad en sus rincones. Se ha convertido en una zona con mucho ajetreo de turistas mezclado con locales. Entre sus calles y avenidas nos vamos topando con fuentes, edificios, estatuas y demás monumentos que embellecen el lugar.
Si bien es cierto que estos monumentos son imprescindibles, en esta guía de tips, recomendamos también una visita menos turística pero igual de auténtica y digna de ver. Se trata del barrio de Cholon.
Este está ubicado en el distrito 5. Se encuentra algo alejado del centro por lo que para llegar, la mejor opción es en taxi. (Consejo a la hora de tomar un taxi: Dejar siempre cerrado el precio y especificando bien la moneda, o muy útil sino, reservarlo a través de la aplicación GRAB para evitar cualquier posible estafa o encontronazo).
El barrio de Cholon es el barrio chino de Ho Chi Minh. Contrasta con gran parte de la ciudad, está repleto de templos religiosos, en su mayoría budistas aunque también encontramos centros de culto de otras religiones.
Lo avasallan multitud de mercados (de hecho Cholon significa gran mercado) entre calles estrechas y por supuesto, población china. Hoy en día, más de medio millón de “hoas” (vietnamitas de ascendencia china) tienen su hogar aquí.
Durante un tiempo fue un suburbio marginal y descuidado donde proliferaban garitos de todo tipo, prostíbulos y antros de dudosa legalidad.
Fue a partir de 1778 cuando tuvo auge este distrito gracias a los comerciantes chinos que llegaron allí como inmigrantes. Posteriormente lo impulsaron los franceses. Un siglo después, sobre 1880, se establece en el lugar una nueva colonia de chinos, expulsados de MyTho y de Bien Hoa por la invasión de los Tay Son, que continúan con el espíritu comerciante que mantiene activa la economía de la zona. En la actualidad, hay hueco para restaurantes, tiendas de imitación y lugares de ocio y tiempo libre.
Aunque ahora Cholon forma parte de Ho Chi Minh, en un tiempo fue una ciudad separada. La guerra daño enormemente el distrito sobre todo en 1968 durante la ofensiva del Tet. El barrio y muchos de sus edificios tuvieron que ser restaurados, pero trataron de mantener la esencia de cada uno de ellos, con las mismas fachadas y los mismos estilos.
Algunos de los edificios más bonitos son las pagodas, como las de Quam Am, Phuoc An Hoi Quan, Thien Hau o Ngia An Hoi Quan, en las que se respira un ambiente casi místico, lleno de detalles que impresionan a quien las visita. El olor a incienso se mete en la cabeza y el sonido de las oraciones te atrapa. Sin duda, merece la pena entrar en este barrio y dejarse llevar por cada uno de sus rincones.
¡CUIDADO TRANSEÚNTE, VIANDANTE, PEATÓN!
Paso de cebra, senda peatonal, rayado, paso de peatones… preciosas rayas claras que se alternan con otras oscuras, paralelas a la corriente del tráfico rodado, facilitando al viandante atravesar la calzada de forma segura… Bien, pues olvídate de esto en Ho Chi Minh, y en las zonas más urbanas de Vietnam. Cruzar en este país es un auténtico reto.
El tráfico, frenético, caótico y descontrolado hace que parezca imposible nuestra misión. Motos, coches, triciclos, autobuses, camiones, camionetas, patinetes… ¡únicamente faltan ovnis voladores para hacer el completo! Pero tranquilo, en este tip te damos “consejitos y trucos” para que puedas traspasar la carretera a pie y no morir en el intento.
Cuando uno llega a una ciudad como Ho Chi Minh en calidad de turista, debe fijarse bien en los locales, en las gentes del lugar. Y si eres buen observador, te darás cuenta de que los vehículos van rápido, pero los peatones, cuando quieren cruzar, caminan lento, haciéndose ver y notar. Levantan la mano a modo de stop para que los conductores sepan su intención de atravesar la calzada. Son predecibles, ni corren, ni dan saltitos ni hacen gestos o movimientos bruscos y tampoco se paran de repente. Caminan con calma y de esta forma, los vehículos los van esquivando poco a poco. Cuando ven un coche o autobús o camión, lo dejan pasar, pues es más fácil que les esquive una moto a un vehículo más grande.
Hay ciertas normas no escritas que un turista debe conocer cuando va a Ho Chi Minh. En la mayoría de los países, el peatón tiene prioridad frente a un vehículo, aquí es al contrario. Los semáforos existen, pero como si Harry Potter los hubiera hecho invisibles porque de hecho puede ser que encuentres un semáforo en verde tanto para el peatón como para el conductor, así que no te fíes de ellos. La acera suele ser un área para aquellos que van a pie, pero no te relajes, hay algunas motos que se creen personas.
Lo de escuchar música por la ciudad, mejor lo dejamos para otro día, hay que estar siempre alerta ante posibles situaciones peligrosas (Y de todas formas, con el ruido de motores, cláxones y demás, se te hará muy complicado oír a Justin Bieber o a los Rolling Stones)
Para animarte ante tal panorama, buscamos algo positivo en la locura del tráfico vietnamita y bajo este contexto podríamos decir, que no hay atascos (¿¡cómo va a haberlos si nunca paran!?), el tráfico fluye e incluso para el viandante es más rápido, pues no ha de esperar un semáforo para cruzar. Así que, ¿a qué esperas?
LA POSTE
¿La Poste? Aquel que no hable francés, se preguntará qué es eso de la Poste. Como bien decíamos en el tip anterior, se trata del último punto del paseo recomendado. Es la Oficina Central de Correos de Ho Chi Minh. La palabra francesa “Poste” equivale a “Correos” en castellano.
El edificio se encuentra justo al lado de la basílica de Notre Dame y es un punto de la ciudad en el que siempre hay movimiento. Un punto en el que pararse, en el que agudizar la vista para no perderse detalle.
Pese a ser un lugar administrativo, se le considera también monumento de la ciudad. Y se ha incluido en este post porque hay curiosidades que se escapan y que quizás nunca supieses si no leyeses estas líneas.
En primer lugar, el arquitecto. Ni más ni menos que el propio Gustave Eiffel. Te suena el nombre, ¿no? El de la Tour Eiffel, correcto. Su construcción data de finales del siglo XIX, y la ubicación, el pleno centro coincide con una plaza llamada Cong Xa Paris (“¿Coincidencia? No lo creo”).
El exterior mezcla un tono coral blanquecino con tonalidades crema, verdes y amarillas. Preside la entrada un enorme reloj, y en las columnas y paredes se encuentran grabados rostros, nombres y apellidos. Eiffel buscó dar su particular homenaje a personajes ilustres y célebres científicos, Gay Lussac, Marie Ampère, Benjamin Franklin o Alessandro Volta entre otros.
Si el exterior es bonito, espera a entrar dentro. Inspirada en una antigua estación de tren, el techo es una enorme bóveda de capiteles dorados sujetados por pilares metálicos verdes. Si miras a tus pies, verás que las baldosas representan antiguos mapas. Y para no olvidar que estamos en Vietnam y no en Francia, se colocó, presidiendo el interior, un gran retrato de Ho Chi Minh, quien da nombre a la ciudad.
Lámparas de araña, bancos de madera, tiendas de suvenirs, casas de cambio... y todo esto, y ahí va otra curiosidad, sin perder su función inicial. Puedes enviar una postal a casa diciendo lo mucho que te está gustando esta ciudad. Eso sí, tendrás que comprar pegamento (que venden en el interior) ya que los sellos vietnamitas no son adhesivos.
CAMINANDO ENTRE HISTORIA
Te proponemos un paseo por algunos de los puntos más importantes de la ciudad de Ho Chi Minh. Prepara la cámara de fotos, un calzado cómodo y abre bien los ojos y los oídos. ¡Allá vamos!
Empezamos nuestro recorrido en un punto clave: el mercado de Ben Thanh, un auténtico laberinto de puestos y bazares de todos los tipos que te imagines. No te olvides de regatear. Y si te quedas con ganas de alguna compra más, también puedes venir por la noche ya que es un mercado diurno y nocturno.
En 10 minutos a pie nos plantamos en el segundo punto y tendrás que echar la vista arriba, a la Bitexco Financial Tower, un rascacielos de 68 pisos que alberga oficinas y tiendas. Atrae su forma de aleta y esa “lengua” que asoma desde la planta 49.
A 300 metros, algo que ya te suena, The Cafe Apartments, en la avenida Nguyen Hue. Seguimos recorriéndola hasta girar a la derecha en Nguyen Thiep. Al final de la misma, giramos a la izquierda y ¡la Ópera! la cual, pese a haber sufrido remodelaciones y adaptaciones, mantiene la esencia del estilo colonial francés.
Llegamos al final de la calle de la Ópera, giramos a la izquierda y en el camino pasaremos justo delante del Ayuntamiento. Podrás sacar una foto del exterior, pero por desgracia no del interior ya que el acceso no está permitido para los turistas.
Continuamos recto por la misma calle del Ayuntamiento y giramos en Nam K? Kh?i Nghia. Unos pasos más adelante: El Palacio de la Reunificación (antes llamado Palacio de Norodom y Palacio de la Independencia) de gran importancia histórica puesto que fue el hogar y la oficina del Presidente de Vietnam del Sur durante la Guerra de Vietnam. También fue el lugar en el que, en 1975, se entregó el poder tras la caída de Saigón y fue entonces cuando se le dio el nombre actual.
A 600 metros, el museo de los Vestigios de la Guerra, otro edificio histórico e imprescindible cuyo objetivo es mostrar al mundo lo que resultó de la ocupación estadounidense durante la Guerra.
Dejamos atrás el museo por la calle Võ Van T?n, Phu?ng para girar a la derecha en Ph?m Ng?c Th?ch y al final de esta, vislumbrarás la penúltima parada: la basílica de Notre Dame que data del año 1863 y en la que destacan sus dos campanas de 58 metros y el tono rojizo que se logró de unos azulejos traídos expresamente de Francia.
Justo al lado de la basílica, verás un bello edificio, en el cual finaliza nuestra ruta turística. Si quieres saber cuál es, ¡pasa al próximo tip!
UN OASIS ENTRE TANTA MOTO
¿No has sentido nunca ganas de parar el tiempo? Qué útil podría ser en según qué momentos, ¿verdad? A veces la cabeza necesita descansar entre el caos cotidiano, y en Ho Chi Minh hay un lugar especial para decirle stop al reloj: Binh Quoi Village.
Olvídate del trasiego de la ciudad, del ruido constante de motos y del vaivén continuo de personas yendo de un lado para otro. Binh Quoi Village, a tan sólo 8 kilómetros del centro de Ho Chi Minh, se presenta como un oasis en un desierto, trayendo paz y sosiego. Una especia de pueblo artificial construido en 1994 por la Corporación de Turismo de Saigón, a orillas del homónimo río.
El pueblo, en medio de la naturaleza, es como un gran parque (cosa que por desgracia, no abunda en esta ciudad asiática) y su ambiente recuerda bastante al del Delta del Mekong.
No hemos incluido el Delta del Mekong en estas líneas porque no se encuentra en Ho Chi Minh. Pero en dos horas desde esta ciudad, se puede llegar y disfrutar de un paseo en barca y de unas compras acuáticas en el octavo río más largo del mundo. Una zona natural aunque mucho más explotada y masificada.
Binh Quoi Village se divide en tres zonas y cualquiera de ellas te hará sentir fuera de la ciudad, permaneciendo aún en ella. Áreas verdes, pequeños lagos en los que incluso puedes pescar o montar en barca, cocoteros, plantas, flores y una naturaleza que relaja el alma. Hay además económicos restaurantes que sirven un amplio buffet tanto para comer como para cenar.
Otro punto a favor de esta zona es que no suele haber turistas, ni aparece en las típicas guías de viaje, por lo que, pese a ser artificial, guarda el romanticismo local. Lo normal es encontrarse a locales paseando, tumbados en hamacas o al borde del río, relajados y escuchando a algún músico que toca canciones acordes al ambiente.
Desde luego, después de pasar y conocer el caos del centro de Ho Chi Minh, venir a este lugar se agradece, y si los oídos y la mente hablasen, te darían las gracias.