BUDAPEST





LA COLINA DEL MÁRTIR
El origen de Budapest nace de la unión de tres ciudades, Obuda, Pest y Buda. Obuda se estableció sobre un primer asentamiento romano situado al noreste de la ciudad y conocido como Aquincum. Pest fue una llana ciudad situada en la margen izquierda del río Danubio y, por último, Buda fue una urbe fundada en la margen derecha del Danubio, por encima de varias colinas. Dicho esto, ya nos podremos imaginar que las mejores vistas de la ciudad de Budapest se encuentran sobre las colinas de la antigua Buda.
Pero para obtener unas vistas inigualables, no nos sirve cualquiera de estas colinas... Si queremos disfrutar de la perspectiva más sublime de Budapest, tendremos que subir a la colina de Gellert. ¡Vengan con nosotros hasta ese alto! La colina de Gellert recibe su nombre del obispo San Gerardo, un monje veneciano que fue invitado por el primer rey cristiano de Hungría, Esteban I (posteriormente canonizado como San Esteban), para que se convirtiera en el preceptor de su único hijo Emerico, quien, gracias a las buenas enseñanzas de Gerardo, vivió muy cristianamente e incluso fue beatificado tras su temprana muerte.
El rey Esteban nombró a este monje “obispo de Csnad”, una región que era aún muy pagana y en la que el obispo ejerció como misionero, convirtiendo a los paganos de su diócesis. El santo rey logró la cristianización, forzosamente en ocasiones, de las tribus húngara y entre ellas, la de los magiares. Tras la muerte de Esteban I, surgieron luchas entre sus incompetentes sucesores y se originaron algunas revueltas que amenazaron con regresar al paganismo, siendo San Gerardo víctima de una de ellas. Existen varias versiones sobre cómo sufrió martirio, siendo la más popular la que afirma que el 24 de septiembre de 1047 los paganos lo metieron en un barril con púas y, desde lo alto de esta colina que hoy lleva su nombre, lo hicieron rodar hasta el río. Gellert es la segunda colina más elevada de la ciudad. Gracias a sus 235 metros de altitud, ha sido utilizada a lo largo de la historia como punto de vigilancia. Incluso los Habsburgo construyeron en su cumbre una fortaleza, hoy en día transformada en un museo.
Este cerro también es conocido por los locales como el Monte de las Brujas, debido a que en la Edad Media las brujas venían aquí para hacer sus conjuros y sus pócimas. Nosotros no encontraremos ninguna bruja por la zona… ¡pero sí el lugar con las vistas más impresionantes de Budapest! Desde Gellert, no sólo veremos Pest, el Danubio y sus puentes, sino también la parte de Buda donde se encuentra el castillo y el famoso bastión.
Además, en Gellert podremos admirar de cerca la Estatua de la Libertad, una grandiosa escultura de bronce que representa a una mujer portando en sus manos una hoja de palmera y que se divisa desde cualquier punto de la ciudad gracias a sus 14 metros de altura. Formaba parte del conjunto llamado Monumento a la Liberación, inaugurado en 1947 y que conmemoraba la liberación de Hungría por parte de la Armada Soviética tras la Segunda Guerra Mundial y que honraba también la memoria de los soldados rusos caídos durante la lucha contra el ejército nazi.
Por eso, inicialmente existió la figura de un soldado soviético frente a la Estatua de la Libertad, pero tras la caída del régimen comunista en 1989, el soldado fue llevado al Memento Park. No se tocaron, sin embargo, ni la Estatua del Progreso y ni la Estatua de la Lucha contra el Mal. ¡No se pierdan este lugar de visita obligada! Les aseguramos que no será su empinada subida lo que les deje sin aliento, sino las espectaculares vistas de la ciudad y más, si la visita es durante la noche, y es que Budapest es un auténtico espectáculo nocturno gracias a su maravillosa iluminación.
Y recuerden llevar su cámara cargada… ¡será imposible no sacar decenas de fotos de estas vistas!
UNA HUMILDE RECETA MUY REIVINDICATIVA
Cuando pensamos en la cocina húngara, automáticamente lo primero que nos viene a la cabeza es el goulash, un plato que podremos encontrar en varios países de Centroeuropa, como República Checa, Austria y Hungría. ¿Entonces, qué nacionalidad tienen el goulash realmente? Pues bien, originariamente era un plato humilde de los pastores de la Gran Llanura de Panonia.
Se cree que la palabra goulash proviene del término que hacía referencia a los pastores que cuidaban el “ganado gris”, una raza de ternera húngara. En un principio, era el caldero que estos pastores utilizaban para cocinar carne con verduras y que ponían al fuego durante varias horas para ablandar la carne, que solía ser de alguna res vieja. La paprika, o el pimentón que da sabor a todos los platos húngaros, llegó más tarde, ya tras el descubrimiento de América. En el siglo XVII, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico José II, hermano de María Antonieta (efectivamente, la que perdió la cabeza en la guillotina), inicó una serie de reformas educativas y eclesiásticas que pretendían imponer el idioma y las costumbres germánicas sobre los que existían en el imperio. Pretendía poner todos los reinos, entre ellos Hungría, bajo una misma identidad, la austriaca, y unificar el sistema administrativo.
Estas imposiciones no gustaron a los húngaros, quienes reaccionaron enfatizando todas aquellas costumbres que les hacían únicos, como su idioma, sus trajes tradicionales y, por supuesto, su goulash. Así es como esta receta pasó de ser un humilde plato de pastores a un plato de nobles, ya que comenzó a consumirse en fiestas y en ceremonias.
¿Entonces, el goulash es húngaro?
Parece ser que sí. Sucedió que, posteriormente, este plato se hizo muy popular entre los soldados del Imperio Austrohúngaro gracias a un grupo de pastores húngaros que cumplían el servicio militar en la ciudad de Viena. Y ya desde Viena, se extendió por el resto de países del imperio. Dependiendo de la ciudad en la que estemos, o incluso, dependiendo del restaurante en el que lo degustemos, el goulash puede ser más bien denso, parecido a un guiso o a un estofado, o menos espeso, como una sopa de carne. Los ingredientes principales de un buen goulash son carne de ternera o de cerdo, manteca, cebolla, verduras tipo col, zanahoria o pimientos, una crema agria llamada Tejföl y, sobre todo, mucha paprika.
El secreto de un buen goulash reside en una cocción lenta y larga, de más de dos horas. Esta receta la podremos encontrar en cualquier restaurante de la ciudad y es un plato muy rico, pero poco digestivo... Así que, para agilizar su digestión, les aconsejamos que, después de un buen goulash, tomen un vasito de pálinka, un aguardiente de frutas muy típico en Hungría. Tiene una graduación alcohólica alta, entre 37º y 86º, por lo que también es llamado “agua de fuego”. Los húngaros dicen que lo cura todo y tienen un refrán que viene a decir: “El pálinka en pequeñas cantidades es medicina, en grandes cantidades es un remedio”. Incluso antiguamente los magiares utilizaban un saludo que decía así: “Pálinkas jó reggelt!” O lo que es lo mismo: “¡Buenos días con pálinka!”
Y si lo que tienen es miedo a engordar durante su visita a Budapest, aquí les proponemos una solución. En la calle peatonal que nace frente a la Basílica de San Esteban, encontrarán la escultura de bronce de un policía con una gran barriga. Es un homenaje a aquellos policías que, en momentos de paz, no tenían a nadie a quien detener y dedicaban todo su tiempo a comer. Según la leyenda, todo aquel que toque la barriga a esta simpática estatua, no volverá a engordar nunca más.
¡Problema solucionado! Ya nada les privará de un rico goulash en la ciudad de la paprika.
EL MERCADO DE LAS SORPRESAS
En Budapest existen numerosos centros comerciales y muchas calles con las tiendas y las marcas que también encontramos en cualquier otro lugar del mundo. Pero si lo que estamos buscando es un sitio auténtico, en el que poder observar a los residentes y donde poder conocer la artesanía local, ese lugar es, sin duda, el Mercado Central de Budapest. El edificio de este gran mercado fue construido a finales del siglo XIX. En la misma época, cuatro mercados más fueron construidos en la ciudad con el propósito de controlar la calidad de los alimentos y de mejorar su estado de conservación, siendo el Mercado Central el mayor de los cinco. Incluso unos años más tarde, una de sus alas fue ampliada, dando lugar a un muelle en el que se instaló el mercado de pescado. Posteriormente, tras los graves daños producidos por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, el Mercado Central tuvo que ser restaurado. Desde entonces, ha recibido varios premios por su hermosa arquitectura.
Lo primero que sorprende al visitante es su bella fachada de estilo neogótico. Su interior está dividido en dos pisos, en los que encontraremos una amplia gama de productos locales. Además, es un lugar excelente para conocer el día a día de los vecinos de la capital húngara. En la primera planta se encuentran los puestos de pescado, carne, verdura, fruta y pan. Resulta el plan ideal para observar bien de cerca la sencillez y la tranquilidad con la que discurre la vida de los locales.
Aquí también podremos encontrar muchos de los productos típicos de la gastronomía húngara, y entre ellos, el famoso condimento tan utilizado en sus platos… Hablamos de la famosa paprika, que se presenta en diferentes envases, tanto dulce como picante. También encontraremos en estos puestos el delicioso foie-gras húngaro, y es que Hungría es el segundo productor de foie-gras del mundo, detrás de Francia, y el primero en producir libamáj, el foie-gras de oca más exquisito y más caro del mundo. Otro de los productos gastronómicos más adquiridos de Hungría es su excelente vino Tokaji. ¡Una joya aún por descubrir en el mundo de la vinicultura!
El piso superior del mercado es más colorido. Aquí están las tiendas de souvenirs, así que es el lugar perfecto para adquirir un bonito recuerdo de Budapest. Entre los souvenirs más preciados se encuentran los hermosos bordados húngaros, que suponen un perfecto regalo en forma de delantales, manteles o camisas. Otros muy valorados son los hermosos objetos de madera pintada a mano, como las cajitas para guardar joyas que tienen un lugar secreto para cartas de amor. También podremos comprar cremas milagrosas con las propiedades de las aguas termales húngaras, bonitas muñecas matrioshkas o el genial Cubo de Rubik, el célebre rompecabezas mecánico tridimensional inventado por el húngaro Enrö Rubik en el año 1974.
Esta segunda planta es perfecta también para degustar alguno de los platos tradicionales húngaros, en el caso de que el hambre apriete entre tanta compra... Aquí se celebra una feria de comida con especialidades húngaras, un lugar perfecto para socializar un poco tanto con turistas como con residentes. Y un consejito… Antes de salir de este bullicioso mercado, no olviden echar un vistazo a su majestuosa estructura desde el nivel superior.
¡Es espectacular!
Mercado Central Vámház körút 1-3
Budapest, 1093 Hungría
Metro: Kálvin Tér, línea M3
Abierto de lunes a viernes de 6:00 am hasta las 5:00 pm y sábados de 6:00 am hasta las 3:00 pm.
EL BELLO BASTIÓN DE LAS HADAS
Para obtener una fotografía espectacular, vamos a ir hasta uno de los miradores más conocidos de Budapest y, por lo tanto, uno de sus lugares más visitados. Se trata del Bastión de los Pescadores, una terraza con siete torres en estilo neogótico muy llamativas. Con estas siete torres se quiso rendir homenaje a las siete tribus magiares que llegaron en el año 896 desde los Urales y que fundaron aquí la primera ciudad, y más tarde, el Reino de los Magiares. Por lo general, un bastión es una construcción defensiva y militar, pero el Bastión de los Pescadores es una edificación puramente ornamental, que fue inaugurada en el año 1902.
De hecho, parece un castillo de hadas lleno de escaleras, de terrazas, de pasadizos y de bellos arcos. El nombre de “Pescadores” hace referencia a la profesión de los habitantes asentados en esta parte de la ciudad que fueron los encargados de defender la muralla durante la Edad Media. Haciéndonos un hueco entre los turistas, nos podremos acercar a uno de los maravillosos arcos del Bastión de los Pescadores, pondremos nuestra mejor pose y nos dejaremos retratar.
Esta fotografía será, sin duda, el certificado de nuestro paso por la capital húngara. Digamos que es como poner el sello a nuestro pasaporte de “Turista en Budapest”. Pero además de hacernos la clásica fotografía, podremos aprovechar para echar un vistazo entre sus arcos, y es que desde esta hermosa terraza se pueden contemplan las mejores vistas del Parlamento de Budapest.
Esta perspectiva nos permitirá comprobar que los edificios más altos de la ciudad son el Parlamento y la Basílica de San Esteban, ambos con una altura máxima exacta de 96 metros. ¿Y cuál será la razón de esta extraña coincidencia? Pues el motivo es puramente histórico, ya que la altura de estos dos edificios de 96 metros nos recuerda que en el año 896 se produjo la conquista del Reino de Hungría.
Es por ello que el 96 está considerado el número de la suerte en la historia de Hungría.
¡Disfruten del momento! Olvídense del alto número de turistas que encontrarán en el bellísimo Bastión de los Pescadores y no se pierdan uno de los mejores rincones fotográficos de la ciudad.
Bastión de los Pescadores Budapest, Szentháromság Tér 1014 Hungría Parada Szentháromság Tér, autobuses 16, 16ª,116, 5 y 78.
UN PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD QUE NO ES UN MONUMENTO
El tesoro que les queremos presentar en este punto no es un monumento en sí, a pesar de haber sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2002. Se trata de la línea 1 del Metro de Budapest, la más antigua de toda la Europa continental.
Lo mejor de esta línea de metro es que, a pesar de ser la más longeva de Europa continental y la segunda más antigua del mundo después del metro de Londres, aún sigue en funcionamiento.
Es una de las cuatro líneas de metro que tiene la ciudad, pero la única de ellas que lleva más de un siglo operativa, siendo inaugurada en 1896 para conmemorar el milenio del nacimiento de Hungría. Además, fue la única línea de metro que existió en Budapest hasta el año 1970.
Recorrer la línea 1 del Metro de Budapest es todo un lujo gracias a sus pintorescas estaciones que aún conservan sus hermosas taquillas de madera. Además, esta línea solamente se encuentra a tres metros bajo tierra, ya que los medios de la época no permitían cavar mucho más profundo. También sus dimensiones son mucho menores respecto a las otras tres líneas y es que la línea 1 circula por un túnel de sólo 6 metros de anchura y escasos 3 metros de altura. Es por ello que los vagones de la línea 1 tuvieron que ser específicamente construidos con unas medidas especiales, mucho más pequeñas que las de los vagones del resto de líneas.
La línea 1 tiene una longitud de 5 kilómetros en línea recta y conecta el centro de la ciudad con el parque municipal, recorriendo subterráneamente toda la Avenida Andrássy. Existen 10 estaciones desde la primera, llamada Vörösmarty Tér y en cuyas cercanías se hallan el Teatro de Pest y la comercial calle peatonal Váci Ütca, y la última estación, llamada Mexikói út. Durante su recorrido, la línea 1 cuenta con paradas que están muy cerca de varios de los monumentos más importantes de la ciudad, como la Basílica de San Esteban, la Ópera Nacional de Hungría, el Centro Comercial París, la Casa del Terror, la Casa Memorial Ferenc Liszt, la Plaza de los Héroes, el Museo de Bellas Artes de Budapest y el Balneario Széchenyi.
Con todo esto que les hemos contado, ¿a qué esperan para conseguir su billete de metro y recorrer esta histórica línea de metro?
EL AMBIENTAZO DE LOS “BARES RUINA”
A continuación, vamos a presentarles los bares más extraños y más sorprendentes de Budapest. Se trata de los ruins bars o, lo que es lo mismo, “los bares ruina”, unos locales que no dejan a nadie indiferente… Los ruin bars son bares convertidos en salas de culto y frecuentados tanto por autóctonos como por foráneos. Son rincones algo decadentes, de estilo hípster, en los que se juntan lugareños con turistas para divertirse por la noche. En realidad, son edificios enteros situados en el barrio judío y que fueron abandonados después de la Segunda Guerra Mundial.
Estos edificios se salvaron de ser demolidos y fueron concedidos a grupos de jóvenes para crear centros culturales en los que poder escuchar conciertos, ver películas o, simplemente, reunirse y tomar unas cervezas. Estas construcciones, que generalmente poseen patios interiores, fueron rehabitadas con escasos recursos y convertidas en lugares muy originales, creativos y alternativos. Para su decoración se utilizaron todo tipo de extraños objetos ya inservibles, por ejemplo, bicicletas viejas y oxidadas, sillas cojas, televisiones y radios antiguas o incluso, viejos motores. Todos estos objetos se encuentran colgando de las paredes y creando rincones muy particulares y llenos de personalidad.
En el interior de los ruins bars existen varias salas, cada una con su propia decoración y llenas de luces de neón y de grafitis. ¡Todas totalmente diferentes entre ellas! Pueden parecer espacios algo confusos, pero una vez que nos acostumbramos a esa “sobredecoración”, a las luces y a la confusión, lo mejor es buscar la barra, pedir nuestra bebida preferida y sentarnos en alguna mesa, coche o bañera… y disfrutar de una noche diferente, digna para recordar. Y para que puedan disfrutar plenamente de esta noche, les contaremos una curiosidad…
En Hungría no está bien visto brindar chocando las jarras de cerveza. ¿Cómo puede ser eso? Se lo contamos a continuación… Cuando los austriacos ganaron la Guerra de Independencia contra los húngaros en 1849, los austriacos celebraron su victoria chocando sus jarras de cerveza, mientras los generales húngaros eran ejecutados. Por tal motivo, los húngaros juraron que jamás brindarían chocando sus jarras de cerveza. ¡Pero lo más curioso que esto solamente ocurre si estas tomando cerveza! Con cualquier otra bebida alcohólica sí que se puede brindar chocando los vasos sin ningún problema. Los ruins bars más famosos de Budapest son: ·
Szimpla Kert. Es uno de los más antiguos, más grandes y más famosos. Situado en Kazinczy utca 14 ·
Fogas Haz. Aunque su traducción viene a decir “casa de los dentistas”, es, sobre todo, un lugar en el que admirar arte y escuchar conciertos. Situado en Akácfa utca 51. ·
Instant. El ruin bar perfecto para bailar toda la noche. Situado en Nagymezo utca 38.
¡Todos ellos abiertos de lunes a domingo, desde las 12 pm hasta las 3 am!
Les deseamos una noche inolvidable. Y no olviden decirnos qué les parecieron...
UNA SINAGOGA MUY EMOTIVA
Budapest tuvo una de las mayores comunidades judías de toda Europa, tan numerosa que llegó a representar el 23% de la población de la ciudad antes de la Segunda Guerra Mundial. Por lo general, la población judía gozaba de gran prestigio, estaba muy mezclada con el resto de la población y, además, era muy nacionalista, mostrándose siempre como gran defensora de la identidad húngara. Los judíos húngaros, además, no eran tan ortodoxos como en otros países y mostraban una ideología más moderna, algo que se puede comprobar en la Gran Sinagoga de Budapest, conocida también como la Sinagoga Dohány y ubicada en el barrio judío de la ciudad.
Este gran templo judío húngaro es la segunda sinagoga más grande del mundo, detrás de la de Nueva York. Su gran belleza resulta sorprendente, y es que su decoración y su construcción no tienen nada en común con el resto de sinagogas del mundo. Fue construida a mediados del siglo XIX con una mezcla total de estilos, y es que en su exterior podremos distinguir el estilo neomudéjar gracias al ladrillo y a sus arcos neorrománicos, mezclado con un gran rosetón neogótico.
Su interior es visitable, y lo primero que sorprende al entrar es que, por dentro, parece más una catedral que una sinagoga. Tiene tres naves completamente decoradas con lámparas majestuosas, con hermosas vidrieras y con un techo artesonado que es espectacular. También posee un órgano que, curiosamente, es tocado por un “no judío” debido a que, según el judaísmo, los judíos no pueden trabajar los sábados. En su patio destaca el célebre Memorial a los Mártires Judíos Húngaros, un bello monumento en forma de sauce llorón, tremendamente emotivo y bello.
Cada hoja del árbol recuerda a una de la victimas judías de la Segunda Guerra Mundial y las hojas que no tienen nombre representan a todos aquellos que nunca pudieron ser identificados. Otra de las curiosidades de este patio es que posee un cementerio…
Debemos recordar que, a diferencia del cristianismo, en el judaísmo no se enterraba a los muertos cerca del templo, pero lamentablemente, durante el año 1944 murieron tantísimas personas por el hambre y el frío, que, ante la imposibilidad de sacar tantos cuerpos del gueto, terminaron recibiendo sepultura en este patio. Aquí también podremos observar unas placas con los nombres de algunas de las personas que arriesgaron su vida para ayudar a salvar a miles de judíos.
Entre estas placas, se encuentra la de Ángel Sanz Briz, un español al que apodaron “el ángel de Budapest” por haber salvado a más de 5000 judíos húngaros durante la Segunda Guerra Mundial. Aprovechamos para recomendarles un libro titulado, precisamente, “El Ángel de Budapest”, del autor judío Martín Alarcón, para que puedan conocer más sobre esta valiosa historia. ¡No se pierdan la visita a la Sinagoga Dohány! Disfrutarán de uno de los monumentos más impresionantes y más hermosos de Budapest y conocerán mucho más de la historia de esta ciudad.
Gran Sinagoga de Budapest
Intersección de las calles Wesselényi y Dohány
Estación Astoria de la línea 2 de metro
Entrada de pago, 3000 forintos húngaros (8,5 euros).
Abierta de domingo a viernes de 10:00 a 16:00 y hasta las 18:00 durante los meses de verano.
UN PASEO POR UN PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
Las orillas del Danubio de la ciudad de Budapest son uno de los tesoros que forman parte del Patrimonio de la Humanidad. ¿Y qué tienen de especial estas orillas para haber sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco? Pues, nada más y nada menos, que decenas y decenas de estatuas en sus orillas, además de los diez puentes que los húngaros construyeron para unir las dos márgenes del río, cada uno de ellos con su propia historia y curiosidades. Y no olvidemos las maravillosas vistas de las colinas de Buda que regalan estas orillas… Así que, como no podía ser de otra manera, vamos a hacer nuestro paseo en Budapest por una de las riberas del río… ¡Vengan con nosotros a recorrer la orilla derecha del Danubio!
En esta ruta recorreremos los 3 kilómetros que separan el Puente de la Libertad del Parlamento, un maravilloso paseo en el podremos retratar los diferentes puentes, disfrutar de hermosas vistas hacia Buda y contemplar sin prisas la vida de la capital húngara.
El Puente de la Libertad, Szabadság híd en húngaro, es el segundo puente más retratado de Budapest, después del Puente de las Cadenas. Inaugurado en 1896 por el emperador Francisco José, este impresionante puente verde cuenta con unas orgullosas y protectoras aves Turul posadas sobre sus mástiles. Se trata de las mitológicas aves que, según la leyenda húngara, guiaron a los magiares en su travesía desde los Urales hasta Budapest.
El siguiente puente que encontraremos en nuestro camino es el Puente Elisabeth, nombre que recibió en honor a la emperatriz Isabel de Baviera, más conocida como Sisi y tan querida por los húngaros. Justo desde este puente tendremos una de las mejores vistas del Puente de la Libertad, del Puente de las Cadenas y de la zona del castillo.
Continuamos caminando a lo largo de la orilla del Danubio y, antes de llegar al puente más famoso, veremos una simpática estatua de bronce sentada sobre la barandilla que protege del tranvía. Es la Estatua de la Princesita, que simboliza la libertad del país ya que fue construida en el año 1989 para celebrar el fin del comunismo. Y a los pocos metros alcanzaremos el puente más icónico de la ciudad, el Puente de las Cadenas, custodiado por unos leones que tienen la peculiaridad de no tener lengua. Este puente es también el más antiguo de Budapest, y es que, antes de que fuese inaugurado en 1849, el Danubio solamente se podía cruzar en barca.
Más adelante y muy cerca del Parlamento, nos toparemos con uno de los monumentos más tristes de Budapest. Hablamos de las Esculturas de los Zapatos, que representan 60 pares de zapatos de hierro colocados al borde del Danubio para recordar a las víctimas judías que, durante la Segunda Guerra Mundial, fueron fusiladas y arrojadas al río.
Nuestro paseo termina aquí, a los pies de uno de los edificios más impresionantes de la ciudad… ¡su majestuoso y grandioso Parlamento! Para poder comprobar in situ sus colosales dimensiones, lo mejor es rodearlo. Con 268 metros de longitud y 118 metros de anchura, es el tercer parlamento más grande del mundo. Y ya que han llegado hasta aquí, ¿por qué no aprovechan para visitar su interior? ¡Es igual de espectacular que su exterior gracias a sus 691 estancias! Eso sí, para asegurar la entrada, les recomendamos reservarla previamente por internet.
Todos estos monumentos hacen que este paseo sea como caminar por el escenario de una película. Un recorrido fascinante que, sin duda, tendrán que volver a repetir. ¿Qué tal volver a realizar este recorrido de noche y desde un barco…?
¡UN BREAK EN REMOJO!
Vamos a hacer una parada para ver pasar la vida en uno de los lugares más inusuales en los que uno se pueda imaginar, aunque precisamente en Budapest, es justo uno de sus lugares más emblemáticos… Hagamos un break en uno de los nueve balnearios que hay en esta hermosa ciudad. Budapest está considerada la “capital de los balnearios” gracias a los más de 100 manantiales termales que aquí se encuentran.
¡Y es que resulta casi obligatorio visitar alguno de estos balnearios antes de marcharse de la ciudad! De hecho, los lugareños son verdaderos asiduos a estos baños, y no sólo van por las propiedades de sus aguas, sino también para reunirse con amigos o para pasar un rato. ¡Incluso se reúnen para jugar al ajedrez! Y es que es algo muy usual ver a los habitantes de Budapest jugando al ajedrez desde dentro de las piscinas de estos balnearios. Resulta sorprenderte verlo por primera vez.
Así que… ¿por qué no ver la vida pasar mientras nos damos un relajado baño en uno de estos hermosos balnearios?
Como comentábamos, hay nueve balnearios públicos en la ciudad, todos ellos con varias piscinas tanto exteriores como interiores, salas de masaje e incluso baños de barro. Lo importante es aprovechar para relajarnos mientras observamos el comportamiento de los lugareños y nos beneficiamos de las propiedades curativas y rejuvenecedoras (según afirman los lugareños…) de sus aguas termales. Aquí tenemos algunos de estos balnearios: ·
Balneario Gellert (Hotel Gellert, Kelenhegyi út 4). Es, seguramente, el más bonito de todos, aunque también el más turístico. Tiene una piscina central que cuenta con una bóveda de cristal y que está rodeada de unas columnas que dan la sensación de estar bañándose dentro de una catedral. ·
Baños Széchenyi (Állatkerti krt. 11). Se trata del balneario más grande de Europa, con 15 piscinas geotermales, 3 exteriores y 12 en el interior, todas ellas mixtas. Es el balneario más espectacular de todos gracias a sus exteriores. ·
Balneario Rudas (Döbrentei tér 9). Del siglo XVI, es muy similar a los balnearios turcos, con una bonita piscina central de forma octogonal y cubierta por una cúpula de piedra. Tiene varios baños turcos y una piscina exterior con bonitas vistas. Hay unos días que sólo pueden entrar los hombres y otros días las mujeres, y solamente es mixto durante los fines de semana. ·
Baños Lukács (Frankel Leó út 25-29). Es uno de los más frecuentados por los lugareños gracias a sus aguas termales, unas de las más ricas en minerales. ·
Csaszar Veli Bej (Árpád Fejedelem útja 7). Balneario de origen otomano del siglo XVI, a pesar de ser uno de los más modernos de la ciudad. No es tan conocido como los tres primeros, por lo que es más tranquilo y menos turístico.
Las aguas termales son maravillosas a cualquier hora del día, pero será una experiencia inolvidable si se disfrutan de noche. El balneario iluminado y el contraste de las aguas calientes con el frío de la noche generan un ambiente increíble. ¡Pero atención! En ocasiones, estos balnearios organizan fiestas musicales nocturnas durante el fin de semana, llamadas Sparty o Magic Bath, en las que la gente se baña y baila al mismo tiempo.
Sin duda, visitar uno de estos balnearios en Budapest resulta obligatorio. Saldrán relajados, cargados de energía… ¡y hasta rejuvenecidos gracias a sus aguas minerales! Recuerden que es necesario llevar chancletas, gorro, bañador y toalla, aunque también se pueden alquilar en el balneario.
Los balnearios están abiertos desde las 6 de la mañana hasta las 8 o 10 de la noche y el precio de la entrada oscila entre los 8 y 20 euros, dependiendo del balneario.