TÁNGER





BAB AL BAHR. LA PUERTA DEL MAR
Tánger es una de las ciudades más internacionales y cosmopolitas de África. Situada en la costa norte de Marruecos, bañada por aguas del Atlántico y separada del continente europeo por el Estrecho de Gibraltar, a solo 21 km de la península ibérica.
La Kasbah de Tánger, en lo alto de una colina, nos ofrece las mejores panorámicas de la ciudad, es al mismo tiempo, una atalaya perfecta para dominar el paso del estrecho y divisar la costa española. Les proponemos un corto paseo por la medina hasta Bab Al Bahr o “puerta del mar”. Desde allí las vistas de la bahía, el puerto y el comienzo de la medina son maravillosas.
La mejor manera de acceder al mirador es subiendo por la medina o “ciudad antigua”, un paseo agradable, sin prisas, sin grandes pendientes. En seguida nos damos cuenta de la influencia internacional que durante el siglo XX tuvo la ciudad, a pesar de ello mantiene su antiguo encanto, mezquitas, madrasas, palacios y jardines se mezclan con bazares, cafés y antiguas casas coloniales.
¡Casi estamos Llegamos a la Kasbah o “condominio fortificado” y entramos por una de sus principales puertas, Bab el-Assa o puerta de los centinelas. Durante el paseo y antes de llegar a la muralla que da al mar, podemos visitar el Museo de la Kasbah, un antiguo palacio del siglo XVII y residencia del gobernador, este edificio es, quizás, el más valioso de la ciudad. El museo contiene una valiosa colección de artesanía.
La subida merece la pena, salta a la vista la belleza del paisaje, el puerto, la medina, en un día claro podemos divisar el Estrecho de Gibraltar y casi tocar con los dedos la costa española, ¡la imaginación echa a volar
Dirección: Puerta Bab Al Bahr. Rue Riad Sultan junto a la Plaza de la Kasbah.
Transporte:
Los taxis en Marruecos son baratos y es el mejor transporte; existen dos clases, el petit taxi, de 4 plazas que funcionan solo en el interior de la ciudad y los grand taxi que hacen recorridos al exterior y son más grandes. Lo normal es utilizar el petit taxi, de color amarillo, los marroquíes comparten normalmente el mismo taxi.
Para llegar a la Puerta del Mar hay dos formas, una es tomar un petit taxi desde el hotel directamente a la Plaza de la Kasbah. Lo más recomendable es que el taxi, desde el hotel, termine en La Place 9 du Avril 1947 y caminar hasta la Place Petit Socco, una vez allí tome por la Rue Almohades, Rue Sbou, Rue Bab Assa hasta la Plaza de la Kasbah, así conocerá la medina y la kasbah.
DULCES MARROQUIES Y TÉ A LA MENTA
La gastronomía marroquí es rica y variada, también su repostería, La patisserie forma parte de la vida cotidiana y las fiestas religiosas, como el ramadán, entre otras. A media mañana, los dulces son perfectos para acompañar un té moruno. ¿Nos cargamos de energía?
La influencia francesa está presente en la pastelería marroquí, en la preparación y en algunos ingredientes, ya sean los pasteles, las galletas, los pestiños o los bocados de hojaldre con frutos secos. Miel, nueces, pistacho, pasas, higos, ciruelas o dátiles, combinan con almíbar, especies, y flores de azahar, una fina capa de hojaldre masa fila envuelve las diferentes combinaciones. Los cuernos de gacela, muy típicos, las galletas son variadas y deliciosas, las de coco, chocolate o almendras especialmente.
El té moruno o la menta es mucho más que una bebida, es la bebida por excelencia de Marruecos. Representa parte de su cultura y es su mejor manera de dar la bienvenida al visitante, un icono de su hospitalidad . Llegó a mediados del S. XIX, cuando Inglaterra perdió muchos de sus mercados tradicionales tras la guerra de Crimea, y buscó nuevas rutas de comercio, introduciendo así el té en Marruecos.
Los ingredientes son sencillos, lo importante es su elaboración y el modo de servir, ambos procesos tienen su particular ritual. Los Ingredientes son: medio litro de agua, una cucharada de té verde tipo chino gunpowder, 4 o 5 cucharadas de azúcar y un manojo de hierbabuena.
En su elaboración lo más importante es disponer de una autentica tetera marroquí. Vertemos sobre ella una cuchara de té verde y el agua hervida. Volvemos a hervir la mezcla añadiendo el azúcar, dando cierto sabor caramelizado, añadimos la hierbabuena y volvemos a calentar, esta vez sin llegar a hervir.
Para finalizar, servimos con la tetera, a un cierta distancia, sobre un vaso chato y lo devolvemos a la tetera, así hasta tres veces para mezclar bien todos los ingredientes, dando su aroma humeante.
Los marroquíes dicen: el primer vaso es “amargo como la vida”, el segundo “fuerte como el amor” y el tercero “dulce como la muerte”
LA MEDINA, EL GRAN ZOCO Y LA CIUDAD NUEVA
Tánger es la última ciudad de Marruecos para la mayoría de los viajeros de Europamundo, muchos han conocido ya el Zoco de Marrakech y la Gran Medina de Fez, los dos grandes centros de compra en artesanía marroquí, pero si todavía les apetece y quieren gastar sus últimos dirhams , les proponemos algo diferente.
La artesanía está presente también en Tánger, los productos de cuero, madera o metales como bronce y cobre, pero sobre todo, el textil, la región destaca por su producción textil, prendas tradicionales tejidas en algodón y seda, ropa deportiva o de piel, son de calidad y buen precio. La artesanía del Riff, la región montañosa del norte, está también presente en sus bazares con artículos de cerámica y cestería.
Destacamos tres zonas principales de compras en la ciudad, cada una es diferente, pero muy próximas una de otra, merece la pena echar un vistazo y pasear por todas ellas, ¿nos acompañan?
La ciudad Nueva, es el Tánger más europeo, alrededor de la Plaza de Francia donde confluyen la Rue de la Liberté, el Boulevard Pasteur y l´Avenue de Belgique, hay diferentes boutiques con elegantes prendas típicas como Caftanes, chilabas y pañuelos. Establecimientos de prendas deportivas y ropa sport, perfumerías con extractos naturales de rosa, camomila, lavanda, jazmín o manzana. En la Rue Liberté destacan las tiendas de importación oriental y electrónica a buenos precios.
El Gran Zoco, en él, merece especial mención el Mercado Central; pasear por el mercado de abastos, mezclarse con los tangerinos de a pie, oler el pan recién hecho, ver el contraste de colores de especias, frutos secos y aceitunas aderezadas de mil formas, merece la pena. Todos sus productos son un bonito souvenir para llevar a casa. Otra idea es adquirir fruta de temporada, los higos y dátiles son un excelente tentempié. Si le gusta la decoración, encontrará cerámica y cestería tangerina en el mercado, y muy cerca los bazares, en la Rue de la Plage.
La Medina. A la derecha del Mercado Central se encuentra la entrada de la medina o ciudad vieja: la Puerta Bab Al fhas. Camine por la Rue Siaghine y la Rue Almohades con sus tiendas y bazares. En las calles de la medina, todavía hoy, podemos ver artesanos trabajando la madera o el hierro. Muy interesantes son los herbolarios y las perfumerías. El regateo es imprescindible, aunque los precios ya son bajos, busque el precio ajustado, probablemente el producto que compre estará hecho a mano.
Terminamos en la Place Petit Socco de la medina, bajo nuestros pies se encontraba el foro romano de Tingis y al alcance de nuestra vista tendremos un lugar emocionante. En su día este lugar fue el mercado más importante del país; a principios del siglo XX, diplomáticos, banqueros y comerciantes europeos se daban cita aquí. Durante los años 50 y 60 en sus cafés concurrían intelectuales, artistas, espías, exiliados y todo tipo de personajes, ¡la generación Beat Podemos imaginar sus historias sentados en el Café Central, donde dicen que se sirve el mejor té a la menta de la ciudad.
Transporte:
Se recomienda tomar un petit taxi desde el hotel a La Place du 9 Avril 1947, desde ahí las tres zonas de compras se pueden recorrer a pie sin dificultad.
EL HOTEL MINZAH: UN ESCENARIO PARA HOLLYWOOD
La historia rebosa por todas las esquinas de Tánger. La luz, bajo la que han vivido y viven sus gentes, es mágica. Una ciudad dibujada sobre un lienzo iluminado por el azul del cielo. A lo largo de los años, son muchos los que han caído a sus encantos, te atrapa el corazón, da igual desde dónde te tomes una fotografía, porque siempre que la mires dirás: ¡yo quiero volver
Es difícil escoger un lugar para hacer la foto más especial, ¿la bahía de Tánger, el palacio Sidi Hosni, el Teatro Cervantes, la Sinagoga Moshe Nahon, la Gran Mezquita...? Todos son lugares muy especiales, pero entre todos hay uno que quizá supere las expectativas, El Hotel Minzah, desde 1930 sigue siendo el hotel más elegante de la ciudad y un escenario mítico de la historia del siglo XX.
Si nos tuviésemos que imaginar el Rick´s café de Bogart nos podríamos inspirar en el Hotel Minzah, de hecho su antiguo bar se recreó en los estudios de la Warner, donde se filmó íntegramente Casablanca en 1942. Varias escenas de El Cielo Protector de Bertolucci fueron también grabadas en este hotel.
Desde que abrió sus puertas, muchos visitantes insignes se han alojado aquí. Parte de la generación Beat de escritores americanos coincidieron en sus salones, Paul Bowles y su esposa Jane compartían tertulia con Capote, Borroughs o Keroua por ejemplo.
Un ambiente donde se mezclaba lo enigmático y decadente, fiestas libertinas y artísticas donde una parte de la aristocracia, ávida de gastar sus fortunas, se divertía junto a actores, intelectuales, espías y apátridas.
Si sus paredes hablasen se podría reescribir parte de la historia.
Entre sus estancias cabe destacar el patio interior con arcos de medio punto sobre columnas clásicas y una fuente central, en sus paredes se exponen fotografías de músicos, presidentes o diseñadores que un día se alojaron en el hotel. Hay que decir que era el lugar favorito de Churchill, Barbara Hutton, Rita Hayworth o más recientemente de los Rolling Stone.
Se puede acceder al hotel, aunque no se aloje, puede recorrer sus salas, el patio y los jardines seguro que le inspiran para inmortalizar el instante y el lugar, está será su fotografía y este es el sitio perfecto, el momento lo eliges tú.
Dirección: Rue de la Liberté, 85
Transporte:
Se recomienda tomar un petit taxi desde el hotel donde nos alojamos a la Place du 9 Avril 1947, desde la plaza un corto paseo nos lleva hasta el Hotel Minzah.
EL VIAJERO MÁS ILUSTRE: LA TUMBA DE IBN BATTUTA
Escondida por los callejones de la medina está la tumba del viajero más ilustre de Marruecos. Todos conoceremos las grandes expediciones de Marco Polo o David Livingstone, pero no tantos conocen la figura de Ibn Battuta. Este soñador nació en Tánger en el año de 1304, y pronto demostró un gran interés por la lectura, sobre todo relacionada con la geografía y los viajes.
Dejó una obra de gran importancia, el relato de una aventura con tintes épicos. Rihläh o Libro de Viajes, traducido en occidente como: “A través del Islam”, narra un periplo de casi treinta años y más de 120.000 kms. Los textos describen costumbres cotidianas, hechos extraordinarios y acontecimientos fabulosos, con datos históricos, geográficos, folclóricos y etnográficos, y siempre El Islam como guía fundamental y fuente de inspiración.
El 13 de junio de 1325, con solo 21 años, partió en peregrinación para cumplir con uno de los cinco preceptos del Islam, visitar, al menos una vez en la vida, la Meca, la ciudad santa, donde regresó en varias ocasiones y ejerció como profesor de Teología. Más tarde, abandonó los límites del mundo islámico y lamentando la devastación de algunos lugares tras el paso de los mongoles, como Bagdad, la ciudad que un día inspiró a poetas.. “nada le queda de la gloria pasada, salvo su nombre”
Recorrió territorio tártaro, conoció al kanh persa quien le recibió con gran estima. Durante esos años recorrió la ruta de la seda, Siria, la costa del Mar Negro. Vivió en Delhi un largo periodo junto a la corte del sultán para luego viajar a China, pasando por Islas Maldivas, Ceylan hoy Sri Lanka, Sumatra y Calcuta hasta los puertos chinos de Quanzhou y Cantón.
De vuelta a Fez, la capital de Marruecos en 1349, fue recibido como héroe nacional, entonces el sultán le encargó viajar como embajador a Granada, donde permaneció casi un año y constató los problemas por los que pasaba el reino nazarí, a la postre, último reino musulmán del Al-Andalus. De regreso, comenzó su último viaje en caravana, atravesó el Atlas y el Desierto del Sahara llegando al imperio de Malí. Regresó a Tánger en 1953 con 50 años, esta vez para quedarse. “lo más bonito que he visto en mis aventuras ha sido mi ciudad”
En 1355 comenzó a redactar sus viajes. Una obra inmensa, una fuente de información útil e inédita para la época. Revela una civilización árabe en expansión, con sus conflictos y contradicciones, pero al mismo tiempo, diversa y mundana. Una mirada personal y una ventana para asomarse al pasado.
Dirección:
Se localiza en la medina en la calle que lleva su nombre. Tomen un petit taxi desde su hotel a la Place 9 du Avril 1947, a pie tomen la Rue d´Italie dirección norte, giren a la derecha por la Rue Bab Gzenaya, y a la izquierda por la Rue Gzenaya hasta la Rue Ibn Battuta a partir de ahí sigan unas pequeñas flechas rojas pintadas en la pared que le indican la dirección a la tumba.
A pesar que tanto el aeropuerto, como el estadio de futbol de Tánger llevan su nombre, la tumba de Ibn Battuta es muy humilde, junto a una fuente de agua pública, señalada solo por una placa y bandas pintadas de color azul. Un personaje tan relevante debería descansar en un lugar más destacado, con un museo dedicado a su obra. Algún día se hará.
LAS CUEVAS DE HERCULES: MITOLOGÍA Y NATURALEZA
Les proponemos una excursión al Océano Atlántico y un viaje imaginario de la mano del más popular héroe de la mitología grecorromana: Hércules. El Imperio romano llegó hasta el occidente norteafricano formando la provincia de Mauritania-Tingitana, por eso hoy encontramos lugares en la geografía marroquí relacionados con la mitología, las Columnas de Hércules, El jardín de las Hespérides o Las cuevas de Hércules, son un ejemplo.
Las cuevas se localizan a 14 km de Tánger y a 5 km del Cabo Espartel. Son unas grutas naturales, con entradas orientadas tanto al mar como a la tierra y se conocen como El mapa de África por la similitud de sus formas con el continente africano. Las aberturas fueron creadas por la erosión de la naturaleza y por la mano del hombre para extraer las piedras preciosas de sus paredes, todavía hoy podemos ver las marcas de las herramientas usadas para la extracción.
¿Por qué el nombre de Cuevas de Hércules?
La leyenda cuenta que en este lugar Hércules descansó tras robar las manzanas del jardín de las Hespéridas, situado, según el relato, cerca de las ruinas romanas de Lixus próximas a la ciudad costera de Larache. Decían que las manzanas del jardín estaban protegidas por ninfas, ya que eran de oro y proporcionaban la inmortalidad.
Europamundo en su ruta a Rabat, pasa por Larache cruzando el río Loukos.
Pero, volvamos a las cuevas. Mientras Hércules descansaba, este fue atacado por el gigante Anteo, hijo de Poseidón y Gea, protector de las tierras bereberes del norte. Hércules mató al gigante asfixiándolo mientras lo sostenía en el aire para que no le ayudara su madre, Gea, la Tierra. Tras la contienda, Hércules selló la cueva con una piedra y el cuerpo de Anteo dentro.
La mujer de Anteo, Tinga, pidió explicaciones por la desaparición de su marido a Hércules y este deslumbrado por su belleza le pidió en matrimonio y así fue. Fruto de la unión de Hércules y Tinga nació Sufax, según los bereberes, verdadero fundador de la ciudad de Tánger, su hijo Diodorus reinó sobre muchas tribus bereberes y así es como engarza la mitología grecorromana con la bereber.
Transporte a las Cuevas:
La mejor manera de realizar esta visita es en Grand Taxi desde el hotel. Siempre pueden pedir ayuda a los guías de Europamundo o en la recepción del hotel para contratar el taxi, este les lleva y trae a un precio cerrado y bastante ajustado. Además los taxistas sueles hablar su legua y les encanta hablar y enseñar su ciudad.
Deberán salir pronto por la mañana. El tiempo de la excursión, desde que salen hasta que regresan al hotel, es aproximadamente tres horas. Les dará tiempo a continuar con el itinerario de Europamundo.
WALTER BURTON HARRIS Y LA INGLESIA ANGLICANA DE SANT ANDREWS
La iglesia anglicana de St. Andrew fue terminada en 1894 sobre un terreno donado a los británicos por el sultán Hassan I. Es un templo de arquitectura ecléctica, predominando el estilo morisco. En el interior, sobre el altar, el Padrenuestro está escrito en árabe y detrás una hendidura que indica la dirección de La Meca, con citas talladas del Corán.
Vale la pena detenerse en el cementerio donde destaca el monumento al líder de escuadrón Thomas Kirby Green, uno de los prisioneros de guerra fusilados durante la Gran Evasión. También hay una sección de “tumbas de la segunda guerra mundial” de tripulaciones aéreas enteras derribadas, con sus lápidas unidas hombro con hombro.
Entre tantos héroes de guerra hay enterrados civiles que merecen la pena descubrir. Uno de ellos es Walter Burton Harris. Vivió entre los siglos XIX y XX, cuando Francia, Italia y España se establecían en colonias o protectorados en el norte de África. Una época convulsa y de cruentas guerras, pero también un terreno de intercambio comercial, intelectual y artístico.
Walter B. Harris nació en Londres en 1866 y murió en 1933 en Malta, fue viajero, escritor y periodista. A los 19 años se estableció en Tánger , donde vivió 30 años, durante los cuales ejerció como corresponsal para The Times. Se hizo construir una hermosa villa cerca de Tánger, a la que llamó Villa Harris, años más tarde se reconvirtió en el Hotel Villa Josephine que sigue siendo una de las propiedades más espectaculares y prestigiosas de la zona vieille montagne.
De carácter egocéntrico, Harris pronto se ganó el respeto de los marroquíes por sus hazañas. Le encantaba contar en público historias de sus viajes por regiones del país fuera de los límites seguros para un ciudadano europeo. Fue capturado y encarcelado por el cacique de la montaña Raisuni, con el que más tarde entabló amistad y escribió con admiración sobre él. Se sabe que fue confidente de al menos tres sultanes marroquíes.
Algunos dicen que Walter Harris inspiró a George Lucas para crear la leyenda de Indiana Jones. Incluso, más tarde, fue interpretado por el actor Kevin McNally en un episodio de The Young Indiana Jones Chronicles, en el que salva a Indiana Jones de un mercado de esclavos en Marrakech.
No se si Walter Harris era el Indiana Jones de la época, pero lo que no cabe duda es que tuvo una vida apasionante. Dejó una extensa obra escrita, no solo de Marruecos si no también de Egipto o regiones de Oriente Medio y Lejano, como Yemen, Kurdistán, Birmania, las Indias Orientales Holandesas o la Indochina Francesa.
Dirección:
La Iglesia St. Andrew se encuentra muy cerca del Gran Zoco en la Rue San Francisco.
Consultar horarios de visita, normalmente abre sus puertas a las 10am
Transporte:
Tome un petit taxi desde el hotel hasta la Place 9 du Avril en el Gran Zoco, un paseo corto y lleno de historia le lleva a la iglesia St. Andrew.
ZONA INTERNACIONAL DE TÁNGER: EL GRAN ZOCO Y LA CIUDAD NUEVA
George Orwel decía que Tánger era la única ciudad del mundo donde podías comprar sellos ingleses, pagar con moneda francesa y franquear la carta en los correos españoles. Una sociedad rica y compleja, donde diferentes religiones, costumbres y lenguas convivían en armonía y respeto.
El 18 de diciembre de 1923 durante la Conferencia de Algeciras, España, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Reino Unido, Portugal, Países Bajos y la Unión Soviética y más tarde Italia, firmaron un acuerdo para un nuevo estatus: Zona Internacional de Tánger. Así se mantuvo hasta la independencia de Marruecos el 2 de marzo de 1956., aunque no sería efectiva hasta abril de 1960 La condición de zona internacional y su ubicación en el paso del Estrecho propició el libre comercio y la llegada de nuevos residentes; en los años cincuenta la población creció hasta alcanzar los 200.000 habitantes, de los cuales 70.000 eran extranjeros, en su mayoría españoles.
Se edificaron embajadas, consulados, bancos, museos, escuelas e institutos; nacieron nuevos barrios y otros se transformaron. El ambiente literario se encontraba en librerías y cafeterías; la vida social y nocturna se trasladaba a teatros, hoteles de lujo y casas palaciegas, ¡la belle époque
Comencemos el paseo desde su centro neurálgico, La Place 9 du Avril 1947 o el gran zoco, antiguamente acudían gentes del campo, de los alrededores para vender sus productos, vemos la mezquita de sidi Bou Abib, el cine Rif y el jardín de la Mendoubia.
Por l´Avenue d´Anglaterre, a nuestra derecha vemos La Igleisa Anglicana de St. Andrews, en su cementerio descansan personajes relevantes como el corresponsal ingles Walter Burton. En frente el Hotel Villa de France, el pintor Matisse vivió en la habitación 35.
Si bajamos por la Rue de la Liberté pasamos por el Hotel Minzah de 1930, sigue siendo el hotel más elegante de la ciudad y un escenario mítico de la historia del siglo XX. En la Rue Anoual, el Gran Teatro Cervantes, del cual solo queda la fachada pero cuando se inauguró en 1913 era el teatro más grande de África, allí actuaron estrellas como Imperio Argentina, Enrico Caruso, Carmen Sevilla, Manolo Caracol, entre otros.
La Place de France, donde vemos el Consulado francés que ocupa un lujoso palacio de estilo colonial, la sala de exposiciones DelaCroix y el gran Café de París, en él se juntaban intelectuales y escritores como Jean Genet.
El Bulevar Pasteur, germen del Tánger Internacional, parte de la Place de Francia. En apenas medio kilómetro se encuentran edificios de indudable valor, el Instituto Cervantes, el edificio Goicoechea de arquitectura expresionista, los cines Roxy, el Banco de Marruecos, la Sinagoga Chaare Raphael o La Casa de la Deuda Marroquí de 1910. Para terminar el paseo Europamundo les propone la librería Las Columnas, fundada en 1949, lugar de encuentro y conocimiento.
Dirección:
Place 9 du Avril 1947, Avenue d´Angleterre, Rue Amerique du Sud, Rue de la Liberté, Place de France y Bulevar Pasteur.
Transporte: Tome un petit taxi desde el hotel hasta la Place 9 du Avril, desde allí el paseo es muy agradable y lleno de historia.
LA BAHÍA DE TÁNGER Y LA TERRAZA DEL HOTEL CONTINENTAL
Antes de tomarnos un descanso, les proponemos un paseo por la corniche de Tánger o lo que es lo mismo la Bahía y el Puerto. Es la zona que más se ha modernizado en los últimos años. Se están llevando a cabo numerosas obras, un largo paseo marítimo, puerto deportivo, espacios de recreo y zonas comerciales con restaurantes, tiendas y parkings subterráneos. Además cuenta con varias playas de arena muy concurridas durante el periodo estival.
Pueden pasar por la “península marina”, preparada para el amarre de barcos de recreo y veleros, donde se encuentra el mítico Royal Yacht Club, el más antiguo de Marruecos, creado en 1925. Si el tiempo lo permite, es maravilloso caminar acompañados del sol y la brisa marina. La ubicación es única, frente al cruce entre el Atlántico y el Mediterráneo, una puerta entre Europa y África.
Siguiendo por la Avenida Mohamed VI llegamos a las murallas de Tánger, y a su izquierda, elevado sobre la medina, el Hotel Continental, pero antes de subir, merece la pena conocer un poco más las murallas, una fortaleza rectangular, con varias torres vigía y trece puertas de acceso; solo a unos pasos se puede acceder a una de las torres del antiguo castillo portugués Borj Dar El-Baroud, la vista domina la bahía y la nueva mezquita del puerto.
La muralla la construyeron los portugueses cuando la armada, bajo el mando del rey Alfonso V, conquistó la ciudad en 1471 después de varios asedios. Era imprescindible controlar y combatir la piratería sobre las rutas de comercio marítimo, sobre todo las especias, el oro, y otros bienes provenientes del África negra, estamos en la “Era de los Grandes Navegantes Portugueses”
Entramos en la medina por la Puerta Bab El Marsa y tomamos la Rue Dar Baroud hasta el Hotel Continental. Antes de sentarnos en la terraza pueden echar un vistazo al interior del hotel, la decoración de salones y habitaciones típica marroquí en madera, mosaicos, vidrieras policromadas y lámparas de techo, nos trasladan a un cuento de princesas, lámparas encantadas y tesoros escondidos.
Durante el Tánger Internacional aquí se alojaron personajes como Winston Churchill, Pio Baroja, Jacinto Benavente o Antonio Gaudí. El arquitecto catalán llegó a Tánger con un proyecto bajo el brazo para una nueva Catedral que nunca se realizó. Parte de la acción del libro de María Dueñas, El tiempo entre costuras, se desarrolla aquí.
¡Ahora si, nos merecemos un buen descanso y ver pasar la vida en la terraza del hotel. Todo lo que hemos conocido durante el paseo, ahora está delante nuestro, la vista queda grabada en la memoria como un recuerdo imborrable. Acompañe este momento con un té moruno, entable conversación con el personal, suelen hablar español, son amables y de trato fácil.
Dirección:
-Hotel Continental, Rue Dar Baroud, 36 La medina
-Transporte:
Nuestro hotel puede que esté en el paseo marítimo y podamos caminar desde él, sino tome un petit taxi hasta el paseo marítimo, Avenida Mohamed VI, la referencia es el Mc´Donald´s, desde aquí puede caminar dejando la playa a su derecha hasta la medina y el Hotel Continental.