DUSSELDORF





UN FUTURO DE VÉRTIGO!
El punto más destacado de Düsseldorf por su altura es la Torre del Rin, Rheinturm en alemán. Esta altísima torre de telecomunicaciones, inaugurada en el año 1981, alcanza casi los 241 metros de altura, y resulta visible desde cualquier punto de la ciudad. Suban con nosotros hasta su puntiaguda cima, desde donde podremos disfrutar de las más espectaculares vistas de la ciudad de Düsseldorf, capital del estado federado de Renania-Westfalia y eterna rival de la vecina ciudad de Colonia. Y es que resulta que Düsseldorf y Colonia, bañadas ambas por el río Rin, mantienen desde hace muchísimos años una interesante y sana rivalidad, compitiendo siempre entre ellas para demostrar cuál de las dos metrópolis es la mejor, tanto en el terreno económico como en el artístico.
La esbelta Rheinturm se encuentra junto al puerto de Düsseldorf, en una antigua zona industrial en la que degradadas fábricas fueron dejando sitio a una arquitectura futurista, creando un espacio ultramoderno en el que destacan las mágicas "casas danzantes". Estas impresionantes construcciones parecen estar bailando gracias a la magia de su creador, el arquitecto canadiense Frank Ghery, un genio que tiene la habilidad de proyectar sus edificios como si fuesen esculturas, dotándoles, casi, de vida y de movimiento.
Tras descubrir la vanguardia arquitectónica del lugar, llega el momento de levantar nuestra mirada hacia el infinito para admirar, desde el suelo, el poderío de la Torre del Rin. Sentiremos entonces una poderosa necesidad de alcanzar las alturas, de saciar nuestra sed de vértigo. No hay problema, sólo tendremos que tomar el ascensor de la Rheinturm. En un pestañeo, este elevador nos llevará hasta el cielo, y es que es tal su velocidad que más que un ascensor, ¡parece un cohete espacial!
Una vez arriba, comienza el espectáculo. La Torre del Rin cuenta con un mirador situado a 168 metros de altura. ¡Desde esa distancia, la impresión que se siente corta la respiración! Las vistas son sencillamente espectaculares. En la misma planta nos espera un moderno bar cuyas paredes acristaladas están inclinadas hacia el exterior para causar el impresionante efecto de retar al vacío. ¡Ideal para brindar que estamos “en las nubes”! Cuatro metros más por encima del mirador se encuentra un restaurante giratorio que realiza una vuelta en circunferencia completa. Resulta un auténtico lujo degustar su cocina de fusión mientras su plataforma va girando poco a poco, para mostrarnos una vista diferente de Düsseldorf casi en cada bocado. Y ni qué decir de sus inolvidables vistas nocturnas… ¡Pero aún no han terminado las sorpresas! El mirador de la Torre del Rin cuenta con el reloj digital más grande del mundo en forme de original escultura luminosa que proyecta la hora mediante haces de luz.
Desde este mirador, el imponente Rin ofrece una de sus mejores estampas con su discurrir sinuoso entre puentes. Y en los días más soleados, se alcanza a divisar la silueta de la famosa Catedral de Colonia, que se halla a una distancia de 40 kilómetros. Subir a la Rheinturn es una experiencia inolvidable que nos permitirá descubrir lo pequeño que es el mundo y lo que grande que es a la vez.
Rheinturm (Torre del Rin)
Stromstraße 20
40221 Düsseldorf, Alemania
Abre de 12h a 24 h. Precio actual 9 euros.
UNOS ANCESTROS “MUY CONSERVADORES”
En la gastronomía de la región de Renania encontramos una gran variedad de platos, todos ellos muy abundantes y siempre cocinados con esmero y generosidad. Es por ello que siempre resulta difícil elegir una sola opción y, más aún, cuando el hambre aprieta. Así que, como ayuda en esta difícil elección, vamos a recomendarles una especialidad local que lleva siglos encandilando a sus habitantes. Quédense bien con este nombre: Rheinischer Sauerbraten, que viene a significar, más o menos, “guiso renano de carne adobada”. ¡Veamos cuáles son los secretos de esta deliciosa receta!
El principal enigma de este manjar es el origen de su carne. Resulta sorprendente saber que, en su receta original, la carne adobada es ¡de caballo! Aunque también es cierto que actualmente se guisa, preferentemente, con carne de ternera. Sea cual sea su tipo de carne, se acompaña siempre con verduras y con especies bien variadas. Otro secreto de este manjar reside en la manera de adobar la carne, bien sea de caballo o de ternera. El truco está en adobarla sin prisa, incluso durante varios días, a base de condimentos tales como laurel, enebro y mostaza.
De esta manera, la carne se va ablandando y aromatizando, resultando al final muy tierna y tremendamente sabrosa. Después se cocina en un caldo de verduras, elaborado con repollo, con col e incluso con manzanas. La salsa que acompaña a la carne debe ser siempre agridulce y contener uvas pasas. Y muy importante, para conseguir que la salsa resulte gelatinosa, se le suele añadir dulces típicos de la región, reafirmando el carácter local y tradicional de la receta.
¡Por algo se llama “guiso renano”! Finalmente, la receta viene acompañada con una guarnición que, generalmente, está formada por pequeñas patatas cocidas, hervidas siempre con su piel, col lombarda y chucrut. Y según gustos, el plato puede ir servido también con puré de manzana, para complacer así a los más golosos... Resulta bastante curioso conocer el origen de esta receta tan suculenta y aromatizada, a la que los renanos han sabido aportar su toque personal.
Para ello, tenemos que viajar en el tiempo muchos siglos atrás… Se sabe que cuando los romanos colonizaron la Germania trajean consigo unas ánforas para transportar y almacenar líquidos que utilizaban en cocina. Pronto, los pueblos bárbaros heredaron esta tradición y comprobaron que los alimentos frescos se conservaban mucho mejor y durante mucho más tiempo si se sumergían en líquidos compuestos por agua, vinagre, sal, hierbas o especias. Así nacieron las técnicas de adobar, de marinar y de macerar alimentos, que se diferencian entre ellas según sean los ingredientes utilizados en el proceso de conservación.
Por otra parte, la costumbre de consumir carne de caballo es tan antigua como la humanidad.
Es más dulce, más tierna, y lo más importante, más nutritiva y menos grasa que las carnes de res o de cerdo. Precisamente, en la cultura germana se sacrificaban caballos en honor a los dioses y después, su carne asada era consumida en fiestas, ¡y es que bien es sabida la fuerte tendencia carnívora de los pueblos bárbaros!
¡UNA ALT, POR FAVOR!
Alemania es un país con una tradición cervecera tremendamente arraigada, en el que cada región produce su propia cerveza y donde las tabernas se convierten en santuarios perfectos para rendir culto a la bebida nacional. ¡Y Düsseldorf no podía ser menos! De hecho, estamos en la ciudad con la tradición cervecera más antigua del país, condición que se refleja en el nombre de la cerveza que aquí se elabora, que es la Altbier, o lo que es lo mismo, “cerveza vieja”.
Lo que realemente hace diferente a la cerveza Altbier es que se utiliza levadura de alta fermentación durante su elaboración, también llamada levadura Ale, cuyos componentes actúan en la parte alta del fermentador. La levadura es un conjunto de hongos microscópicos que, a través de un proceso llamado fermentación, descomponen azúcares o hidratos de carbono para generar dióxido de carbono y alcohol. Realmente, la levadura es lo que da vida a la cerveza y la mezcla de componentes utilizada en cada levadura depende del gusto y del saber hacer del maestro cervecero. De hecho, antiguamente, los artesanos cerveceros de Düsseldorf eran reacios a usar levadura con lúpulo, por lo que usaban una mezcla de especias y de hierbas. Actualmente, el lúpulo sí es usado en su levadura y, además, en una variedad muy selecta.
Cuando la levadura Ale comenzó a ser utilizada en Düsseldorf en la elaboración de la cerveza, fue tal su notoriedad que las ciudades vecinas tuvieron que rendirse ante ella, y es que este tipo de levadura de alta fermentación es muy adecuado para zonas frías, como lo es esta región. Gracias a la levadura Ale, se permitió elaborar cerveza en Düsseldorf en verano, hecho que en otras zonas estaba totalmente prohibido ya que el calor agriaba la cerveza. En Düsseldorf, la cerveza podía madurar en barriles de cerveza a baja temperatura durante más tiempo de lo normal. Así, la alta fermentación y las bajas temperaturas lograban sabores más agradables, y la malta más oscura le otorgaba un sabor tostado y dulzón, a la vez que un potente color cobrizo.
Dentro de la cerveza Altbier encontraremos algunas variedades, como la Sticke, que es una especialidad de fuerte sabor producida especialmente para los muy cerveceros, o la navideña Weihnachtsbier, que se vende solamente a partir de noviembre y es la más utilizada para celebrar la Nochebuena. La cerveza Altbier, o simplemente Alt, como es conocida familiarmente, se vende en tiendas especializadas de cerveza. Pero si prefieren probarla in situ, sólo lo podrán hacer en unas pocas cervecerías concretas de las 200 que existen en el centro histórico de Düsseldorf. Son las llamadas Brauerei, tradicionales productoras de cerveza artesanal, siendo las más conocidas Schumacher, Füchschen, Schlüssel, Uerige y Kürzer.
¡Y algo muy importante! ¿Recuerdan que ya les hemos hablado de la rivalidad que enfrenta a las ciudades de Düsseldorf y de Colonia? ¡Pues en el tema cervecero son rivales acérrimas! Camareros, e incluso clientes, no perderán la ocasión de burlarse de todo aquel que ose pedir la Kölsch de Colonia en una cervecería de Düsseldorf... ¡Avisados estamos!
EL ENCUADRE PERFECTO
La ciudad de Düsseldorf se encuentra dividida en distritos que van numerados, y como no podía ser de otra forma, dentro del distrito número 1, encontramos la zona más venerable de la ciudad, o sea, su centro histórico, donde nos espera el edificio más representativo de la urbe. Se trata del Antiguo Ayuntamiento de Düsseldorf, Altes Rathaus en alemán, una joya arquitectónica muy frecuentada por visitantes que desean retratarla en la fotografía perfecta.
El Altes Rathaus de Düsseldorf es un edificio inmenso, y eso que su construcción se vio limitada en tamaño por el paso del río Rin, que discurre por su parte posterior. Pero a pesar de sus grandes dimensiones, actualmente esta construcción conforma sólo una de las cinco alas que constituyen la sede del gobierno municipal. Previamente, la sede municipal ya había ocupado otros edificios de la ciudad, pero la flamante elección de Düsseldorf como sede ducal, hizo que la urbe floreciera rápidamente y surgió entonces la necesidad de construir una sede administrativa acorde a su nuevo rango y mucho más esplendorosa. Aunque una cosa fue la intención y otra fueron los hechos, ya la falta de liquidez en las arcas obligó a las autoridades a requerir la ayuda inestimable de su nuevo benefactor. El resultado final fue un edificio grandioso, muy similar a los palacetes nobiliarios de la época, con fuerte influencia flamenca y dotado de un torreón más propio de un palacio renacentista que de una sede administrativa.
El Antiguo Ayuntamiento de Düsseldorf fue construido en la Plaza del Mercado, y a su lado se erigieron la Casa del Gobernador y la Casa de Artes y de Oficios. En la actualidad, una gran parte de la Plaza del Mercado está ocupada por oficinas del gobierno municipal. En el centro de la misma se encuentra la estatua ecuestre del príncipe Johann Wilhelm, Jan Wellem en dialecto local, que es la figura histórica más relevante de la ciudad. Nacido en Düsseldorf, este príncipe favoreció a su ciudad natal como ningún otro de sus antepasados lo había hecho antes. Fue un importante miembro de la nobleza alemana que ejerció de vicario imperial y de regente temporal del imperio durante los meses transcurridos tras la muerte del emperador José I. Se puede decir que este importante príncipe fue "el cuñado de Europa" ya que sus hermanas fueron casadas con los principales soberanos europeos de la época gracias a la fama de gran fertilidad que tenía su familia. De gran relevancia fue también su segunda esposa Ana María Luisa, última heredera de la Casa de Medici. Gran mecenas y amante del arte, esta noble legó a Florencia todo su patrimonio heredado, lo que hoy en día supone el gran tesoro artístico de la ciudad italiana.
Antes hablábamos de la fotografía perfecta que tanto buscan los visitantes en esta plaza… Pues bien, consiste en fotografiar la estatua del príncipe de tal manera que parezca que está galopando sobre el Altes Rathaus. ¡Consigan ustedes también la postal perfecta!
Altes Rathaus (Antiguo Ayuntamiento)
Marktplatz 2
40213 Düsseldorf, Alemania
UNA AUTÉNTICA SUPERVIVIENTE
El vestigio más antiguo de Düsseldorf que aún se conserva en pie es el torreón Schlossturm, situado a orillas del río Rin. Esta bella torre formaba parte del que fue, en su día, un imponente castillo que llegó a alcanzar un tamaño descomunal cuando Johann Wilhelm, la figura más ilustre de la ciudad ya mencionada anteriormente, fue elevado al rango de Príncipe Imperial y estableció en Düsseldorf su corte principal. Pero después de su muerte y tras el traslado de la corte a otra ciudad, el colosal castillo quedó abandonado. Años más tarde, en 1795, la desolada fortaleza fue atacada por las tropas napoleónicas desde la otra orilla del Rin y como resultado de la ofensiva, el castillo se quemó completamente. Cuando al poco tiempo, la zona pasó a formar parte del Reino de Prusia, el rey Federico Guillermo IV, gran aficionado a la arquitectura, ordenó en el año1845 la restauración del castillo en estilo renacentista, alzándose entonces el elegante torreón que disfrutamos hoy. Pero solamente unos 20 años más tarde, la desgracia volvió a cebarse con este malogrado castillo, ya que un nuevo incendio lo destruyó casi totalmente, quedando únicamente en pie la torre Schlossturm, una verdadera superviviente.
Como resultado de tanto infortunio, una leyenda popular acabó asegurando que el castillo de Düsseldorf estaba maldito y embrujado. Incluso hubo quien juró haber visto salir de entre los humeantes escombros a una dama sin cabeza, vestida de seda negra, y que solía regresar al lugar algunas noches presa de una maldición…
Hoy en día, el torreón Schlossturm alberga el Museo Marítimo, el más antiguo de Alemania. Está situado en Burgplatz, una gran plaza que se extiende por la vasta superficie que ocupó en su día el castillo y que actualmente está llena de sorpresas… Justo frente a la torre, un mirador a modo de escalones recubiertos de cerámicas de vivos colores nos regala unas bonitas vistas de la otra orilla del rio. ¡Es el lugar idóneo para ver el atardecer! Muy cerca, en una de las esquinas de la plaza, reposa Stadterhebungsmonument, una magnífica escultura de nombre casi imposible, cuyas escenas y alegorías recrean el origen de la ciudad. ¡Y muy importante! En el número 12 de esta plaza nos espera la casa en la que vivió Goethe, el mayor literato de la lengua alemana.
En épocas muy señaladas, Burgplatz se convierte en el lugar más concurrido y celebrado de la ciudad. Es el escenario de los mayores y de los más tradicionales eventos populares que consiguen atraer a millones de turistas cada año. Su mercado navideño y su carnaval están considerados los más populares del país y sus habitantes esperan ansiosos que lleguen estas fechas tan señaladas.
Hemos dejado para el final de este punto la mejor sorpresa de Burgplatz... ¡Una inmensa noria que nos ofrecerá una manera diferente de ver la ciudad! ¡Indudablemente, recorrer Burgplatz supone un paseo redondo!
Torreón Schlossturm
Burgplatz 30
40213 Düsseldorf, Alemania
¡EN BUSCA DE ARTE URBANO!
Düsseldorf cuenta con una serie de esculturas y con varias estatuas que forman parte de su patrimonio artístico y de su mobiliario urbano. Recorrer la ciudad en busca de estas obras de arte supone tener la oportunidad de visitar sus principales monumentos y sus lugares más emblemáticos y, de paso, descubrir que no están colocadas al azar.
Desde estas líneas les vamos a retar a que consigan localizar algunas de estas esculturas y estatuas. Aunque quizás al principio no sepan muy bien por dónde empezar, lo mejor es dejarse llevar. Les aseguramos que es mucho más fácil de lo que parece y que las figuras están mucho más cerca de lo se puede pensar. Recuerden que casi siempre, bien sea en una plaza, en un lugar concurrido o frente a un monumento icónico, seguramente habrá alguna escultura o una estatua esperando a ser descubierta por ustedes…
Les vamos a dejar algunas pistas para ayudarles en el reto… En total existen seis estatuas y más de cien esculturas repartidas por el centro histórico. Inicialmente, estas obras de arte eran bastantes más, pero muchas de ellas acabaron siendo adquiridas por particulares o vendidas en subastas, así que su número se redujo considerablemente. Pero tengan confianza, seguro que dan con más de una, aunque tienen que tener en cuenta que no son cualquier estatua ni cualquier escultura…
¡A ver si las encuentran! Las seis estatuas son conocidas como Säulenhailigen en alemán, o como Stylites en inglés. Forman parte de una serie que quiere representar al ciudadano común, a personas normales y corrientes que viven en Düsseldorf. Se encuentran colocadas sobre columnas publicitarias y están fabricadas en poliéster. Su realismo resulta sorprendente y escenifican diferentes profesiones o diversas etapas vitales de las personas.
Si estamos atentos, podremos encontrar a un fotógrafo disparando su cámara, a una novia vestida de blanco, a una pareja besándose, a otra cogida de la mano, a un hombre trajeado camino de su trabajo maletín en mano o a una madre con su hijo en brazos. Y ya fuera del centro histórico, en el puerto, existe otra estatua que representa a una chica muy estilosa.
¡Todas ellas son una preciosidad! En cuanto a las esculturas, simbolizan la tradición más antigua de la ciudad. Son las Düsseldorfer Radschläger, esculturas que representan a niños haciendo volteretas. Existen varias teorías que explican el origen de esta curiosa tradición local, pero la más aceptada narra que cuando Düsseldorf salió victoriosa en la batalla frente a su eterna rival, la ciudad de Colonia, recibió el privilegio de Ciudad Libre. Fue entonces tan grande la alegría de sus ciudadanos que los niños comenzaron a dar volteretas de felicidad.
Estas esculturas tan alegres están presentes en lugares tan dispares como pueden ser fuentes, desagües pluviales o incluso puertas de iglesias. Son muy originales y tremendamente artísticas.
La voluntad popular ha querido que la tradición se mantenga viva hoy en día con celebraciones y con eventos en los que participan los más jóvenes de la ciudad haciendo volteretas.
¡Acepten nuestro desafío! ¡Descubrirán una manera diferente y divertida de disfrutar de Düsseldorf!
LA TORRE IMPERFECTA MÁS QUERIDA
Resulta muy curioso que una ciudad tan relevante como Düsseldorf carezca de catedral, pero este hecho no quiere decir que la urbe no posea ningún templo reseñable. Más bien, es todo lo contrario, ya que Düsseldorf posee una coqueta iglesia que es, seguramente, su edificio histórico más antiguo y que, además, cuenta con una hermosa particularidad. Pegada al río Rin, reposa la pequeña Iglesia de San Lamberto, uno de los cuatro templos católicos de Düsseldorf, que es también uno de sus tesoros arquitectónicos ya que es dueña de una peculiaridad que atrae todas las miradas… ¡una torre de madera inclinada!
La explicación a este desvío arquitectónico reside en un curioso fallo de construcción, pero nada tiene que ver con un error de medición ni de cálculos… Resultó que, después de un incendio en el que se perdió la torre primigenia, se construyó una nueva torre reutilizando la madera original que aún estaba algo húmeda tras los intentos de apagar el fuego. Esta madera terminó dando problemas y cediendo, proporcionando a la torre una curiosa y llamativa inclinación.
Hay que añadir que, además, no era la primera vez que esta iglesia resultaba seriamente dañada… Anteriormente, ya había sufrido los estragos de una tormenta y también, los de la onda expansiva de la explosión de un polvorín. ¡Otra superviviente!
Una leyenda local cuenta que fue el mismísimo diablo el culpable de la inclinación de esta torre, y es que se dice que Satanás torció el campanario en un arrebato de ira. Sea la culpa del diablo o de la madera húmeda, a día de hoy, ahí sigue la torre de la Iglesia de San Lamberto luciendo su desvío, desafiando la gravedad y formando parte de la iconografía artística de Düsseldorf. Incluso es la protagonista de una divertida broma popular, en la que se asegura que la torre volverá a enderezarse cuando una joven virgen se case en esta iglesia…
Pero no todo han sido desgracias para este pequeño templo… Cuando la ciudad se convirtió en capital ducal decretada por el emperador, experimentó un gran auge social, económico y religioso, en el que no se reparó en gastos para colmar la urbe de reliquias, convirtiendo a Düsseldorf en un importante centro de peregrinación. Por ejemplo, fueron traídas las reliquias de San Apolinario, santo que se convirtió en el patrón de la ciudad. También se trajeron las reliquias de San Lamberto, que acabaron descansando en una pequeña parroquia que acabó siendo ampliada y que, a partir de ese momento, fue consagrada bajo la advocación de este santo como Iglesia de San Lamberto.
Es tan grande el cariño que los habitantes de Düsseldorf profesan a la Iglesia de San Lamberto y a su torre inclinada, que su currículum cuenta con una anécdota muy hermosa… Cuando la ciudad sufrió los bombardeos de la aviación aliada durante la Segunda Guerra Mundial, la torre quedó desgraciadamente destruida. El pueblo rogó entonces que fuera reconstruida, ¡pero con la misma inclinación! Y así se hizo.
Con sus 72 metros de altura, la torre inclinada de la pequeña Iglesia de San Lamberto se divisa desde muchos rincones de la ciudad, rivalizando en esbeltez con otros edificios más modernos de Düsseldorf.
St. Lambertuskirche
Stiftsplatz 1
40213 Düsseldorf, Alemania
Entrada libre / Abierta lunes de 15h30 a 18h30 y de martes a domingo de 9h a 18h30
EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ…
Düsseldorf es el lugar perfecto para descubrir lo sorprendente y lo curiosa que puede llegar a ser la arquitectura. Recorriendo esta ciudad, el visitante resulta continuamente sorprendido al toparse, cada poco, con edificios que no espera encontrar, y es que la arquitectura de Düsseldorf es tan diversa y tan dispar que no deja a nadie indiferente. Igual que sucede con el arte, este tipo de edificaciones puede gustar o no, pero su intención siempre será la de llamar la atención.
Y precisamente, esta misma es la intención del recorrido a pie que les proponemos realizar en Düsseldorf. Modernos, futuristas, tradicionales… ¡veremos edificios de todos los estilos!
Empezamos nuestro recorrido en el centro histórico, en la dirección Grabbeplatz 5, en donde encontraremos el espectacular K20, un edificio muy singular de granito negro y de cristal, de líneas muy sinuosas y que acoge el Museo de Arte Contemporáneo de Düsseldorf. A menos de 500 metros del K20, se halla la calle Königsalle, una de las vías más elegantes y exclusivas del país. Justo en el inicio de esta selecta calle nos toparemos con el Kö-Bogen, un espectacular y moderno centro comercial que cuenta con una fachada de vidrio y de piedra blanca atravesada por hipnóticas barras diagonales.
Para asimilar la impresión que causan estas dos primeras joyas arquitectónicas, no hay nada mejor que caminar un poco… Recorremos el paseo de Königsallee hacia el sur hasta llegar a la dirección de Ständehausstrasse 1, donde nos espera el K21, un centro de exhibición que forma parte de la misma institución que el K20. Se trata de un palacio barroco que posee un interior sorprendentemente mágico, formado por una estructura diáfana cubierta con una cúpula de vidrio y de acero, de la que cuelgan esferas comunicadas entre sí, ¡por las que se puede caminar! Y algo aún más impresionante… Una parte del K21 está construido bajo una laguna que se puede observar desde dentro del edificio mediante una cristalera. ¡Increíble!
Tras salir de la magia del K21, nos acercamos hacia la orilla del río Rin hasta llegar a la dirección de Mannermannufer 1, donde un alargado hall acristalado nos invitará a adentrarnos en la Kunst im Tunnel, una galería de arte subterránea. Continuamos bordeando el Rin hasta alcanzar la zona portuaria, donde nos espera Medienhafen, una ciudad futurista en la que edificios de última generación se alternan con otros históricos de la época industrial. Es precisamente aquí donde nos toparemos con las icónicas casas distorsionadas que parecen estar bailando diseñadas por el genial Frank Ghery.
Además de las “casas danzantes”, en Medienhafen disfrutaremos de otros edificios tremendamente vanguardistas como la torre que parece estar construida con piezas Lego, nuestra ya conocida torre de telecomunicaciones Rheinturm o el conjunto Hafenspitze, un edificio de oficinas totalmente acristalado sostenido sobre un cubo que cuenta además con un enigmático ovni…
Después de este paseo de unos noventa minutos de duración, en el que hemos podido contemplar tanta extravagancia arquitectónica, nos preguntaremos… ¿estaremos ya en el futuro?
LA ISLA VERDE QUE NACIÓ TRAS UNA GUERRA
En pleno centro de Düsseldorf reposa uno de los lugares preferidos de sus habitantes. Es el Hofgarten, una extensa zona verde de 27 hectáreas de superficie, perfecta para poder disfrutar de los placeres del bienestar ya que es un lugar mágico que invita a desconectar del mundo, a respirar aire puro, a dar un agradable paseo o a leer un buen libro. Además, cuenta con el honor de ser el parque público más antiguo de Alemania.
Y es que, aunque cueste creerlo, la idea de la creación de este idílico parque nació después de una contienda bélica en el siglo XVIII. Tras los ataques, la parte extramuros de Düsseldorf, que era en la que se encontraban los palacios residenciales, había quedado muy deteriorada, al igual que las fortificaciones de la ciudad. Por decisión municipal y mediante un programa de creación de empleos para la gente más necesitada, se determinó contratar a setecientas personas para que limpiasen esta zona tan arrasada y para que creasen en ella unos jardines entorno a un estanque. De esta manera, gracias al duro trabajo y al empeño de estos entregados jornaleros, el paisaje desolador se convirtió en un remanso de paz.
El Hofgarten resulta tan sumamente bello que, desde cualquier punto del parque, la vista que ofrece parece un bucólico paisaje perfectamente pintado en un lienzo. Sus inmensos jardines reflejan unos logrados contrastes gracias a sus prados poblados de fantástica vegetación, a sus simétricos parterres sembrados de bellísimas flores y a un jovencísimo bosque que tuvo que ser repoblado después de que una tormenta devastara sus bicentenarios árboles en el año 2014.
En el centro de este edén urbano hay un gran estanque que se alimenta de las aguas del río Düssel, el pequeño afluente del Rin que da nombre a la ciudad. Este sereno lago cuenta con una célebre escultura que hace las funciones de original surtidor y por la que siempre pululan altivos cisnes, verdaderos dueños y señores de este estanque. Rodeando estas plácidas aguas encontraremos solemnes y bellas esculturas, como el Monumento a los Soldados Caídos o como la Fuente de Cuento de Hadas, que atraen a muchos visitantes que se dejan atrapar por su magia, sin olvidar otras obras de arte que nos sorprenderán mientras deambulamos por otras zonas de Hofgarten, totalmente absortos por el misticismo que desprende este verde paraíso. En este acogedor parque, no podían faltar suntuosos palacios barrocos que se asoman bordeando todo el costado de los jardines.
La monumentalidad de este lírico parque no queda aquí, y es que “la isla verde”, que es como llaman al Hofgarten los habitantes de Düsseldorf, está rodeada además de los principales museos y edificios históricos de la ciudad. ¡Belleza natural rodeada de esplendor arquitectónico!
Hofgarten
40213 Düsseldorf, Alemania