MARRAKECH





AZOTEAS DE LA MEDINA
Las mejores vistas de la medina o ciudad antigua, se localizan en las azoteas convertidas en terrazas. Mientras disfruta un té a la menta o jugo de frutas, puede curiosear y tomar fotos sin que nadie le moleste, observar la incesante actividad o dejar la vista perdida en el atardecer rojizo.
La plaza Jemaa el-Fna es patrimonio vivo e inmaterial de la humanidad y tiene sus propias reglas, dicen en Marrakech que la mejor escuela de la ciudad es la plaza: “el que asiste a sus clase será inteligente y aprenderá idiomas y todo lo demás; aquel que no asiste, no solo será tonto, es que ni siquiera será de Marrakech”
A lo largo de su amplio perímetro se juntan muchas cafeterías. Desde lo alto de sus terrazas, la panorámica es perfecta. Lugares idóneos, tanto para un breve descanso de medio día, como para una cena, mientras contemplan la maravillosa puesta de sol sobre el minarete de la Kutubía, mientras los puestos de comida inundan la animada plaza.
Dejamos el bullicio de la gran plaza y nos adentramos por las enrevesadas calles del zoco para acceder a la Plaza de las Especias (Place des Epices), un espacio con ambiente autentico. Durante el día los puestos de artesanía, especias y herbolarios dejan poco espacio para caminar, lo mejor es subir a una de las terrazas y observar el ambiente de forma pausada, sin prisas.
En la plaza se ubican varias cafeterías-restaurante muy de moda, con un ambiente chic y viajero. las cartas de bebidas y platos son muy variadas, con elaboraciones donde se mezcla tradición y modernidad .
Jugos de frutas, limonada y dulces artesanos, le acompañan mientras se asoma a la plaza para no perder detalle del va y ven de sus habitantes y la variedad de puestos, rodeados por alfombras ocres con diseños geométricos que cuelgan, vistiendo las fachadas.
“STREET-FOOD”, RESTAURANTES Y RIADS
Una de las peculiaridades de la cultura árabe es reunirse con la familia y compartir la comida de un plato central, ayudándose solo con el pan. Reunirse con familia y amigos en torno a la mesa es importante, sobre todo en fechas señaladas. También es muy común salir con los amigos y comer de puestos callejeros.
La gastronomía marroquí está cocinada a fuego lento y sus ingredientes fundamentales son, años de sabiduría y productos frescos. Basada en una cocina familiar, hay un proverbio marriquí que afirma: “Durante toda su vida el hombre intenta volver a la cocina de su madre”.
Uno de los platos fuertes de la gastronomía es el Tajin que toma el nombre del recipiente de barro con tapa cónica, el calor se distribuye de manera homogénea por todo el recipiente, conservando así la temperatura y el vapor generado en su interior le da un sabor característico . Hay muchos tipos de tajin, de carne, pescado, pollo o verduras. El más típico es de cordero con ciruelas, pasas, almendras y canela.
El cus-cus es el plato más representativo de la cocina marroquí y la comida tradicional de los viernes. Se trata de sémola de trigo con cordero o pollo junto con verdura, patata, sin faltar las especias y frutas, como ciruelas o pasas.
La pastela es un pastel muy elaborado con capas finas de pasta filo, relleno de carne de pichón, almendras, azafrán, azúcar y canela, también se puede hacer con pollo. Un plato siempre presente en días de fiestas u ocasiones especiales, el algunos restaurantes hay que encargar con antelación.
Marrakech es perfecta para disfrutar de comida callejera o “street-food”. La mayor parte de los puestos se levantan a partir del ocaso en la Plaza Jemaa el-Fnaa . Si le gusta salir de lo tradicional puede probar la sopa de caracoles, los sesos de oveja o el Kefta. Es conveniente buscar siempre los locales con más clientela, garantía de calidad y elaboraciones con productos frescos.
Deambulando por los puestos de la plaza podrá encontrar las ollas de tanjia, popularmente conocido como “guiso de estudiantes”, una carne aderezada con cúrcuma, comino y aceitunas, el pan se usa a modo de tenedor. Muy cerca se encuentra el callejón de Méchoui, donde una fila de locales sirven el sabroso y tierno mechuí, cordero a la brasa con hierbabuena. El cliente pide al peso, nuss (1/2kg) o rubb (1/4kg), se sirve con pan recién horneado y aceitunas, ¡una delicia!
En la medina hay numerosos restaurantes y riads, antiguas propiedades con jardín. En cada uno saboreará la especialidad de la casa. La hamburguesa de camello, los tajines, con aroma a azafrán cocinados a fuego lento, donde se funden la cúrcuma y el jengibre. Si no tiene el estomago para exotismos, hay otras opciones, sandwiches especiales, ensaladas de todo tipo o las hortalizas frescas, servidas en platillos que sorprenden por su color e intenso sabor.
“STREET-FOOD”, RESTAURANTES Y RIADS
Una de las peculiaridades de la cultura árabe es reunirse con la familia y compartir la comida de un plato central, ayudándose solo con el pan. Reunirse con familia y amigos en torno a la mesa es importante, sobre todo en fechas señaladas. También es muy común salir con los amigos y comer de puestos callejeros.
La gastronomía marroquí está cocinada a fuego lento y sus ingredientes fundamentales son, años de sabiduría y productos frescos. Basada en una cocina familiar, hay un proverbio marriquí que afirma: “Durante toda su vida el hombre intenta volver a la cocina de su madre”.
Uno de los platos fuertes de la gastronomía es el Tajin que toma el nombre del recipiente de barro con tapa cónica, el calor se distribuye de manera homogénea por todo el recipiente, conservando así la temperatura y el vapor generado en su interior le da un sabor característico . Hay muchos tipos de tajin, de carne, pescado, pollo o verduras. El más típico es de cordero con ciruelas, pasas, almendras y canela.
El cus-cus es el plato más representativo de la cocina marroquí y la comida tradicional de los viernes. Se trata de sémola de trigo con cordero o pollo junto con verdura, patata, sin faltar las especias y frutas, como ciruelas o pasas.
La pastela es un pastel muy elaborado con capas finas de pasta filo, relleno de carne de pichón, almendras, azafrán, azúcar y canela, también se puede hacer con pollo. Un plato siempre presente en días de fiestas u ocasiones especiales, el algunos restaurantes hay que encargar con antelación.
Marrakech es perfecta para disfrutar de comida callejera o “street-food”. La mayor parte de los puestos se levantan a partir del ocaso en la Plaza Jemaa el-Fnaa . Si le gusta salir de lo tradicional puede probar la sopa de caracoles, los sesos de oveja o el Kefta. Es conveniente buscar siempre los locales con más clientela, garantía de calidad y elaboraciones con productos frescos.
Deambulando por los puestos de la plaza podrá encontrar las ollas de tanjia, popularmente conocido como “guiso de estudiantes”, una carne aderezada con cúrcuma, comino y aceitunas, el pan se usa a modo de tenedor. Muy cerca se encuentra el callejón de Méchoui, donde una fila de locales sirven el sabroso y tierno mechuí, cordero a la brasa con hierbabuena. El cliente pide al peso, nuss (1/2kg) o rubb (1/4kg), se sirve con pan recién horneado y aceitunas, ¡una delicia!
En la medina hay numerosos restaurantes y riads, antiguas propiedades con jardín. En cada uno saboreará la especialidad de la casa. La hamburguesa de camello, los tajines, con aroma a azafrán cocinados a fuego lento, donde se funden la cúrcuma y el jengibre. Si no tiene el estomago para exotismos, hay otras opciones, sandwiches especiales, ensaladas de todo tipo o las hortalizas frescas, servidas en platillos que sorprenden por su color e intenso sabor.
PLAZA JEMAA EL-FNA y el MINARETE DE LA KUTUBÍA
Buscar en la ciudad roja la foto que haga nuestro viaje inolvidable es fácil, son muchos los rincones que nos pueden inspiran: un personaje único en la plaza más famosa del mundo, un saludo junto a la dama más bella de Marrakech, o un abrazo romántico en el jardín del edén.
La vida de Marraquech gira entorno a su plaza más famosa, Jemaa el-Fna. Para el viajero que llega curioseando, tiene la sensación de entrar en El País del Nunca Jamas. Un viaje en el tiempo, volver a la edad media. Uno queda fascinado y atrapado, como si formará parte de una obra teatral. Vocerío de gentes, olores, música y personajes imposibles de imaginar le rodean.
La plaza va mutando a lo largo del día, por las mañanas se cruzará con encantadores de serpientes, dentistas que usan como reclamo las muelas arrancadas, tatuadoras de henna, el hombre-orquesta o los monos del hombro de su amos. Durante la tarde se van instalando los puestos de comida y cuando la noche cae, la plaza queda iluminada por cientos de lucecitas, el humo y olor de la comida callejera despiertan el apetito. Llegan los travestidos, los contadores de cuentos o las brujas echadoras de cartas.. ¿Qué personaje o animal le inspira más para tomar la fotografía inolvidable?
Cerca de la plaza, buscamos a la dama más bella de la ciudad, no se esconde, al revés, sobresale sobre todas las construcciones, ninguna puede ser más alta que ella. Hablamos del minarete o alminar de la mezquita Kutubía. Su elegancia reside en la sencillez de los diseños externos. Fue construida en el siglo XII por el sultán almohade Abd al-Munin al vencer a los almorávides y establecer en Marruecos una nueva dinastía.
El nombre de Kutubía podría traducirse como, la de los libreros, Kutub en árabe significa “libros”. El minarete tiene 66 metros de altura, es la construcción más representativa de Marrakech. Sus medidas y estilo fueron un canon para otros minaretes, como la giralda de Sevilla y la torre inacabada de Hasan en Rabat. El gran viajero marroquí, Ibn Battuta, allá por el 1352, habló así de él:
“Hay grandiosas mezquitas, como su aljama, la conocida por Kutubiyyin, que tiene un tremendo y colosal alminar, al que subí, mostrándoseme a la vista la totalidad de la población”
Direcciónes:
-Plaza Jemaa el-Fna es el centro de la medina.
-La mezquita de la Kutubía se ubica muy próxima a la plaza Jemaa el-Fna
MUSEO YVES SAINT-LAURENT Y JARDINES MAJORELLE
Es fácil imaginar porque Ives Saint-Lauren y su pareja Pierre Bergé se enamoraron de los jardines Majorelle cuando los vieron por primera vez en 1966. Debe su nombre al pintor francés Jacques Majorelle quien adquirió una villa de palmeras en 1922 y años más tarde encargó al arquitecto Paul Sinoir la construcción de la casa de estilo ecléctico, entre art déco, morisco y Corbusier.
Se puede pensar, sin llevar a error, en la idea de un oasis, para describir los exuberantes jardines de 9.ooo metros cuadrados, llenos de palmeras, cactus y estanques flanqueados por amplios muros de color añil. La obra del artista francés culminó en 1937 cuando pinto la casa de un color azul intenso creado por él mismo y llamado: azul Majorelle.
Cuando Yves Saint-Lauren y Pierre Bergé adquirieron la propiedad en 1966, Jaques Majorelle había
muerto en París y los jardines estaban en decadencia. Rebautizaron el lugar como Villa Oasis, una fuente inagotable de inspiración, como decía el modisto a menudo. Aquí diseñó alguna de sus colecciones, gracias a Majorelle descubrió el poder del color, pues antes solo utilizaba el blanco y negro.
El diseñador murió en 2008 y Pierre Bergé en 2017, justo cuando los jardines se abrieron al publico. Su compañero Bergé convirtió la casa azul en un museo de piezas tribales bereberes, joyas, disfraces y artefactos junto con algunas piezas diseñadas por Yves Saint-Lauren. Para el visitante de hoy este lugar contrapone la bulliciosa y calurosa ciudad de Marrakech con un espacio lleno de frescor y serenidad.
El museo dedicado a Yves Saint-Lauren abrió sus puertas en 2017, un edificio adyacente al jardín. En cierto modo es un homenaje a las técnicas de construcción locales, con materiales tradicionales, como cerámica, azulejos, madera de roble o granito. La fachada esta medio envuelta en ladrillo, formando diferentes texturas y formas, como si se tratase de un tejido confeccionado por el modisto, es excepcional.
El museo dispone de una colección permanente. Ives Saint-Lauren era más que un diseñador, fue uno de los artistas más relevantes del siglo XX. 50 diseños de alta costura de la firma muestran el desarrollo artístico, acompañados de dibujos, sonidos e imágenes íntimamente ligados a la vida del artista. También hay una sala de exposiciones temporales, de pintura u otras artes.
Para terminar la visita a ese monumento que nadie le va a enseñar, les contaré un secreto acerca de la rosa damasquina o de los mil pétalos cultivada en el Vale del Dades, a los pies del Alto Atlas, y cuya fragancia cautivó al diseñador. La ruta de Europamundo atraviesa el pueblo de El Kalaat de M´Gouna, donde se produce agua y aceite de rosas para los perfumes de Ives Saint-Lauren y cuya destilería es un de los secretos mejor guardados, una interesante y bonita historia que descubriremos.
Dirección:
Los Jardines Majorelle se encuentran en la Rue Ives Saint-Lauren, fuera de la medina al norte de la ciudad. La forma más segura y a un precio económico es tomar un petit taxi del hotel o desde la plaza Jemaa el Fna.
LAS PUERTAS DE LA MURALLA
Las partes más antiguas de las murallas de Marrakech datan de su fundación de la ciudad en el siglo XII. La pared, de 2 metros de espesor y hasta 9 metros de altura, llama la atención su color rojo que cambia de tonalidad según la luz que incida. Hoy en día, la antigua muralla tiene 20 km de largo, rodea toda la medina y consta de 19 puertas. Estos Babs o puertas tienen nombres según las tribus que los usaron o la actividad económica practicada cerca de ellos. Le retamos a visitar cinco de ellas.
Bab Agnaou: La Puerta Real
Este Bab, Sirvio como entrada al palacio de la medina y es la que tiene una decoración mas elaborada. La puerta fue construida en el siglo XII por orden del sultán almohade Yacoub el-Mansour. Está compuesta por cuatro arcos semicirculares y superpuestos. Está decorada con un friso con versos del corán y elementos decorativos geométricos.
Las partes superiores rotas en cada extremo de la puerta probablemente correspondiesen a dos torres delgadas , quizá de ahí su nombre "Agnaou", en Berber "carnero sin cuernos".
Bab Er Robb: Hacia El Atlas
Bab Er Robb es una puerta pegada a Bab Agnaou (la puerta real), pero independiente. Lleva a las principales carreteras que conducen a al Alto Atlas. La etimología de Robb probablemente esté relacionada una bebida hecha de higos y frambuesas muy apreciada en los tiempos de Saadien
Bab Ksiba: Rock En La Casbah
Bab Ksiba se construyó en el siglo XII en la época de la dinastía almohade. El nombre Ksiba se refiere al barrio de la Kasbah de la Medina. La puerta Bab Ksiba da acceso al extremo sur del distrito Kasbah, la primera ciudadela de los Sultanes de Marruecos.
Bab Moussoufa: Puerta De Marrakech
Bab Doukkala, en la parte noroeste de Marrakech, está construido en ladrillo rojo en forma de doble arcos de herradura. Cerca de esta puerta hay una sinagoga, así como una mezquita. Este es un lugar muy animado, de día y de noche, ya que la estación de autobuses de la ciudad está muy cerca.
Bab Ed-Debbagh: Puerta De Color
Bab ed-Debbagh es una de las puertas más antiguas de la ciudad. Ya nombrada con toma de Marrakesh en 1147 por la dinastía almorávide. Se ubica al lado oeste de la medina y es la entrada al barrio de los curtidores.
Si les ha gustado la idea de recorrer las puertas de la muralla, son interesantes también la puerta Bab Aghmat, se encuentra el este de los cementerios judíos y musulmanes, la puerta Bab Berrima con sus torres cerca del Palacio Badi o la puerta Bab el-Khemis, situada en el noreste de la medina es una de las principales puertas.
LAS RUINAS DEL PALACIO BADI Y LA MADRASA BEN YOUSSEF.
Hay mucho que ver y no quisiera que se perdiese por ningún motivo algunas otras joyas de la ciudad.
Palacio Badií: El Incomparable Dicen que los planos del palacio estaban inspirado en la Alhambra de Granada. Aunque hoy no se pueda disfrutar en su máximo esplendor, al pasear por sus restos uno se imagina lo que fue esta joya de arte islámico del siglo XVI.
El motivo de su construcción fue la celebración de la victoria sobre los portuense en la sangrienta y nombrada batalla de Los Tres Reyes del 4 de agosto de 1578 en el Oued Makhazine (rio almajazin) cerca de Larache. Llamada así porque en ella perdieron la vida el rey de Portugal, Sebastian “el deseado” -hijo de la hermana de Felipe II, Juana de Austria-, Muley Ahmed, el rey depuesto y aliado de Sebastian y por último el sultán Abd el Malik. Además de ellos y 10.000 portugueses más, otros miles fueron vendidos como esclavos a la población marroquí.
Otra consecuencia curiosa de esta batalla fue que muchos de los soldados portugueses que participaron en la batalla acabaron en manos de judíos sefarditas que habían sido expulsados de la península ibérica y se vengaron así del trato recibido. Todavía hoy se celebra la fiesta judía del Purim Sebastiano o de los Cristianos ya que el rey Sebastian había dicho que si vencía la batalla obligaría a los judíos a retomar la fe cristiana o los pasaría a cuchillo.
Después de la batalla y nombrado nuevo sultán de Marruecos Ahmed al-Mansur de la dinastía Saadí, una de las primeras cosas que hizo fue levantar el Palacio Badi o Badií, traducido como: “El Incomparable” En la construcción de las 360 habitaciones se utilizaron los materiales más nobles.
En 1696 el sultán Alauita, Moulay Ismail se llevó sus riquezas a Meknes, su residencia y nueva Ciudad Imperial. Hoy solo queda la gran explanada de jardines tallados, plantados con naranjos y un estanque con fuente en su centro y todo rodeados de altos muros.
La Madrasa de Ben Youssef Junto a Mezquita Ben Youssef se encuentra la antigua escuela del Corán o madrasa del mismo nombre, fundada por el sultán Abou al Hasan en el siglo XIV, más tarde fue reconstruida por la dinastía de los saadíes. En su sala de rezos, más de 800 estudiantes memorizaban las suras o capítulos del Corán.
La Madraza de Marrakech permaneció activa durante siglos hasta su cierre en 1960. Después de unos años de abandono se rehabilitó en 1982 como espacio de visita . Su planta está edificada en dos cuadrados concéntricos, el interior es un precioso patio de abluciones. Las galería están ocupadas por las celdas de los estudiantes, una tercera galería corresponde a la sala de oración o mezquita.
Los edificios están hechos con madera de cedro con estuco y azulejos de colores, sus paredes sirven de lienzo para gran cantidad de inscripciones, la mayoría al ritual islámico antes de comenzar los rezos.
La Madraza tiene una influencia nazarí y suele recordar a La Alhambra y el Generalife, joyas del arte nazarí del Al-Andalus. Las columnas, los arcos y otros muchos elementos arquitectónicos y decorativos de este bello monumento marroquí muestran la influencia nazarí, a pesar de distanciarse temporalmente en varias décadas ambas edificaciones.
LA VILLE NOUVELLE
El protectorado francés duró varias décadas y dejo una huella clara en el modelo urbanístico. Un modelo planeado y llevado a cabo por Henry Prost, este arquitecto, nacido en Francia, es una figura relevante en la historia reciente de Marruecos, donde vivió una década. En 1913 el Mariscal louis Hubert Lyautey, al mando militar del protectorado, llamó a Prost para poner en marcha el gran
desarrollo urbanístico en las ciudades de Fez, Rabat, Meknes, Marrakech y Casablanca.
La idea general era crear nuevos distritos, expandir y evitar los barrios de calles estrechas, poco ventiladas y escasas condiciones de salubridad. El ejemplo más contundente fue la Ville Nouvelle de Casablanca, primera ciudad planificada desde el aire. El diseño partía de una plaza central e iba creciendo radialmente, cruzado por amplias avenidas, bulevares y jardines. Las demás ciudades siguieron el mismo ejemplo.
La Ville Nouvelle de Marrakech lo conforma mayoritariamente el barrio de Gueliz y la plaza central de cual parten las principales avenidas es la Place 16 de Noviembre. Hay muchos edificios de los años del protectorado, estilo colonial, aunque algunos en mal estado. En la Av. de Hasan II, Av. Mohamed V, la Rue de la liberté o la Rue Des Vieux Marrakchis, se encuentran interesantes galerías de arte, tiendas de ropa y alta costura, deliciosas pastelerías, baños árabes y cafés históricos.
Junto a Gueliz, el Barrio de Hibernage una zona moderna con mucha vida nocturna, casino, coctelerías, discotecas en hoteles y restaurantes chics de cocina internacional con música en directo. Entre sus edificios destaca el Teatro Real con cúpulas y columnas de estilo del antiguo Egipto, se celebran conciertos en un anfiteatro. En las proximidades se encuentran los jardines de la Menara, del siglo XII, con un precioso estanque y el parque El Harti, con fuentes y un jardín de rosas.
Sus vecino miran hacia Occidente, influidos por nuevas corrientes que incorporan a sus raíces. Hoy en día la clase media marroquí busca nuevos espacios y se mudan a sus modernos pisos. Se respira una atmósfera de creatividad, cultura y comercio, donde conviven firmas de moda y decoración o exposiciones de arte marroquí contemporáneo.
A continuación le sugerimos algunos sitios interesantes para detenerse. La galería de arte Matisse y el museo MACMA, en la Rue Youguslavie, muestran las obras contemporáneas de artistas marroquíes reconocidos. En el cercano Boulevard Mohamed V se ubica la fotográfica Galerie 127, escaparates de tiendas de moda con maravillosos caftanes de lino y seda (prenda típica de la mujer árabe) y prendas de cuero. Llegando a la Place 16 Noviembre está Le 16 Café, afamada pastelería francesa.
Una de las calles más populares es la Rue de la Liberte Aparte de la galería Agora, aquí se encuentran MY Kechmara, una popular parada para almorzar ensaladas y sándwiches; los mocasines y babuchas de la zapatería Atika ; los dulces de Al Jawda , un clásico del barrio, y para terminar de la forma más relajada el hammam (baños árabes) Les Secrets de Marrakech, puede elegir de un amplio menú de masajes
HOTEL LA MAMUNIA
Es momento de tomarse un descanso, pero no en cualquier sitio, será en un lugar de lujo y cargado de historia, el hotel La Mamunia. Sus estancias han alojado a grandes personajes de la política, el cine, la literatura o la música. Pero, es mucho más que un hotel de lujo y ostentación, es el paradigma del exotismo y la distinción.
Antes de ser hotel, nos debemos remontar al siglo XVIII para encontrar sus orígenes, el entonces sultán Mohamed III cedió a su hijo, como regalo de boda, la propiedad conocida como jardín Mamoun enfrente de la Kasbah de Marrakech. Años más tarde, después de la primera Gran Guerra, se encargó a los reputados arquitectos, Henri Prost y Antoine Marchisio la construcción de un hotel con 50 habitaciones.
Por entonces las clases pudientes de Europa querían olvidar los desastres que el conflicto bélico habían dejado en sus países. Marrakech era el destino idóneo donde alejarse de las escaseces. El hotel aprovechó el momento para atraer un buen numero de ricos y aristócratas buscando diversión y opulencia . Hasta hoy, ni la realeza se ha resistido por ser un nido lejos de miradas indiscretas.
El hotel se encuentra entre la mezquita de la Kutubía y las murallas que rodean la medina, junto a la Puerta Nueva o Bab Jdid. A cinco minutos andando de la plaza Jemaa el-Fna y la Kasbah. Si viene de recorrer sus calles, es hora de tomarse un respiro y escapar de la agitación y el ruido.
Ser recibido en la Mamunia por sus porteros ataviados con túnica blanca y sombrero fez te hace sentir especial, diferente , como seguramente se sintieron los huéspedes más insignes, como, Orson Welles, Paul Bowles, Edith Piaf , Yves Saint Laurent o los Rolling Stones.
Si hay algún huésped que ha dejado huella, es Winston Churchil, él mismo solía decir : “The most charming place in the world” (el lugar más encantador del mundo). El primer ministro británico pasó aquí largas temporadas , sobre todo al final de la segunda Guerra Mundial y la postguerra. Se enamoró de esta ciudad y sus montañas, así lo atestiguan los numerosos lienzos pintados de su mano con escenas de Marrakech.
Los amantes del cine clásico están de suerte ya que pueden recorrer las estancias donde se filmó una de las películas más conocidas de Alfred Hitchcock: El hombre que sabia demasiado, protagonizada por Doris Day y James Stewart. En la plaza de Jemaa el-Fna también se grabaron algunas escenas de la cinta.
Entre algunas de las curiosidades que perduran en las costumbres del hotel están las de no poner las
estrellas en la entrada o no haber indicaciones de cómo acceder a las habitaciones, se sigue haciendo a la antigua usanza, con registro privado y un trato muy personal.
No deje de pasear por los jardines entre sus viejos olivos y el olor a azahar de los naranjos, se dará cuenta de porque este hotel es ha sido calificado muchos años como el mejor hotel de Africa y del mundo. Hoy en día cuenta con 136 habitaciones y 71 suites.
Dirección: Avenida Bab Jdid