RABAT





KASHBA DE LOS OUDAYAS
Rabat sorprende por donde se mire, es una vemos cómo la ciudad queda dividida… ¿en dos? O…. ¿son dos ciudades? Tenemos Rabat y Salé, dos ciudades unidas y separadas por la historia, hoy las dos forman un conjunto con más de millón y medio de habitantes, y el conjunto de las dos se denomina como la prefectura de Salé.
La Kasbah de los Oudayas es una ciudad dentro de la ciudad, casi podríamos decir que cada vez más distante de Rabat. Si tuviéramos que elegir una sola cosa para visitar en Rabat, ¡sin lugar a dudas sería esta!
Construida como un fuerte en el siglo XII, bajo el poder de la dinastía almohade fue levantada como un lugar defensivo cuyo nombre original fue Mehdiya, y fue la kasbah que dio nombre a la ciudad, el ribat, que, prácticamente quiere decir convento o monasterio fortificado, porque en este lugar se asentaron los monjes-soldados que iban a la guerra en España contra los cristianos.
El ribat se convirtió en “Ribat El Fath“, Ribat de la victoria o campamento de la victoria hasta que su nombre se Simplicio a Rabat.
Así que la cuna de Rabat está aquí, en los Oudayas, en la kasbah.
Al cruzar la magnifica e imponente puerta de Bab-Al-Oudaïas o Bab El Kébir se respira la influencia andaluza, todo nos recuerda a España, las paredes cubiertas de cal, el infinito color azul, las calles completamente empedradas, puertas robustas llenas de colorines, y por supuesto el hierro forjado.
En el punto donde se abre el espacio, justo en el punto donde desembocadura del río Bu Regreg, se abre la vista regalándonos un mirador que nos deja sin palabras, este imponente lugar, donde el atlántico juega uno de los papeles principales en la escena, donde después atravesar el laberinto de calles ese nos revela la posición estratégica de la ciudad, robusta, elevada, y con el dominio de la vista.
Porte des Oudayas
25J7+99R, Rabat 10020, Maroc
EL MASSAÂL
Por todos es sabido que Marruecos y su gastronomía se merecen un apartado en disfrute durante la visita a este increíble pais, de Sora se conoce la estimulación de los sentidos a través de la comida, su colorido es capaz de deleitarnos, su aroma nos hace salivar y sus mezclas de sabores suponen un antes y un después para las papilas gustativas.
No podemos marcharnos de Marruecos sin aprobar el cordero, ya que hace parte fundamental de la gastronomía, de la historia y de la religión, este plato se suele preparar el día de Eid al-Adha, conocido como el día del sacrificio, este día representa la mayor festividad para la comunidad Islámica. La fiesta conmemora el pasaje del Corán donde Ibrahim (Abraham en la biblia) se dispone a sacrificar a su hijo Ismael (en la biblia Isaac) como un acto de sumisión. En el momento que se Ibrahim se disponía a sacrificar a su hijo, el ángel Gabriel oficio un cordero para que fuera sacrificado. Es una fiesta par recordar la sumisión a dios y también la bondad y misericordia del mismo.
Este plato suce y a la vez salado tiene su origen en las ciudades de Rabat y de Salé, el cordero, en especial el cuello se cuece con miel natural y especias, como el azafrán, la canela, clavo y capullos de rosa secos, solo se sirve cuando su salsa tiene una textura cremosa pero ligera, cuando sus ingredientes se hayan fusionado perfectamente, y para corornarlo, se espolvorean almendras fritas que añaden un crujiente que marida a la perfección.
En la tradición popular se dice que este plato se prepara el día de Eid al-Adha y se guarda para comer el día de Ashura, que conmemora el ayuno de Moises como agradecimiento de la liberación del pueblo de Israel, Como dice el refrán, "el masal es siempre el último., aunque según el profeta Mahoma este día se debería guardar ayuno.
MEDINA DE RABAT, CALLE DE LOS CÓNSULES.
El distrito de la Medina, en la antigua ciudad de Rabat, fue catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2012. La tranquilidad de la Medina contrasta con los bulliciosos zocos de los lugares turísticos. La avenida Hassan II divide la ciudad nueva de la Medina y funciona como punto de transición entre dos mundos totalmente opuestos. En la Medina, el ambiente es de carácter mediterráneo con paredes pintadas de blanco y persianas azules.
Se accede a ella atravesando las dos puertas Bab El Alou y Bab El Had al este, junto a las murallas almohades del siglo XII construidas por el sultán Yacoub el Mansour. La impresionante muralla almohade tiene 5263 metros de largo y se extiende por los lados oeste y sur de la ciudad, no debemos olvidar que sus puertas también han sido clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Al oeste, la Medina está rodeada por las murallas de la Kasbah de los Oudayas. Esta Medina fue creada por los moriscos andaluces que fueron expulsados de España por Felipe III en el siglo XVII, y afortunadamente se conserva casi intacta a través de la historia, en ella disfrutamos de un ambiente tradicional y auténtico, se puede visitar gozando de la vida tradicional.
En la medina se funden el comercio y la artesanía, nos encontraremos con un sin fin de tiendas y de habitantes de la clase trabajadora que sumando un plus a la cotidianidad de la vida marroquí, sin olvidar que también representa un lugar histórico y simbólico de Rabat.
La rue des Consuls o calle de los Cónsules toma su nombre por haber sido el lugar de residencia de diplomáticos extranjeros, y es una de las callejuelas más antiguas y famosas de la capital, un paso imprescindible en la visita turística de la capital, aquí se puede encontrar casi de todo desde el punto de vista del día a día, además con la diversidad de para todos los gustos y todos los bolsillos.
Rue des Consuls.
MAUSOLEO DE MOHAMED V.
Es otro uno de esos monumentos que es imposible no fotografiar una y otra vez, en una representación del arte clásico islámico en ¡MAYÚSCULAS! Exactamente de estilo árabe-andaluz, cabe resaltar que el trabajo de los 400 artesanos es de cuidado esmero y de belleza indescriptible.
Todo el lugar crea un ambiente mágico que nos dejará perplejos. El Mausoleo de Mohamed V, es un sepulcro real que se encuentra justo en la explanada de la Torre Hasán, lo que nos queda de lo que quiso ser la mezquita más grande del mundo y que hoy nos deja un grandioso bosque de columnas que nos permite imaginar el poder y grandeza del siglo XII, además combina a la perfección con nuestro monumento en cuestión, el Mausoleo.
El edificio está coronado por un tejado verde que recuerda a la estrella central de la bandera de Marruecos y revestido de mármol níveo, cuenta con una cúpula de vidrio que contrasta sus colores azulados con los dorados del techo de caoba y cedro tallado. El interior, se puede visitar, siempre desde la parte superior, en la pare inferior se aprecian los sarcófagos del rey Mohamed V y los de sus dos hijos, el central, el del Rey, tallado en una sola pieza de ónix blanco traído de Pakistán y orientado a la quibla (dirección a la Meca).
El rey Mohamed V de Marruecos, fue un líder político y una figura clave en el desarrollo de la historia de su país. Era el único hijo de Abdelaziz Ben Mohamed Ben Yusef Al-Alawi, y nació en la ciudad de Rabat el 6 de noviembre de 1912. Mohamed V fue coronado en el año 1927 y reinó el país hasta su muerte en 1961. A pesar de que Marruecos era un país con una gran dependencia de Europa, Mohamed V fue un líder cuyo principal objetivo fue la independencia de su país.
25FH+3C2, Rabat, Maroc
NECRÓPOLIS DE CHELLÀ
La necrópolis de Chella se encuentra en el distrito de Rabat conocido hoy como Cité Khalifa, aproximadamente a 2,5 kilómetros al sureste de la medina y a 750 metros al oeste del estuario de rio Bou Regreg. El complejo de la necrópolis, hogar de las tumbas de varias generaciones de la realeza meriní, y las fortificaciones que lo rodean fueron iniciados por el gobernante Abu Sa´id y completado por su sucesor Abu ´l-Hasan. El complejo funerario se construyó en el sitio de un cementerio meriní. El cementerio en sí fue construido sobre las ruinas del antiguo puesto romano de Sala Colonia, una ciudad portuaria amurallada fundada por los romanos.
Sala Colonia estaba ubicada en el sitio de un asentamiento fenicio o cartaginés más antiguo conocido como Chella que data del siglo III a.C. De esta antigua ciudad portuaria tomó su nombre la posterior necrópolis meriní. La Sala Colonia fue abandonada por los romanos, pero sus ruinas fueron habitadas ocasionalmente por varias tribus bereberes durante los siguientes siglos.
El área no se desarrolló más allá de su forma romana hasta mediados del siglo XII, cuando los líderes militares almohades formaron un campamento cerca de las ruinas de Sala Colonia para entrenar tropas para la guerra contra las fuerzas cristianas en España. Si bien al-Mansur tenía planes audaces para convertir Rabat en la capital del imperio almohade, Rabat fue abandonada rápidamente después de su muerte cuando los residentes emigraron a la ciudad vecina de Salé, ubicada cerca en la orilla norte del río.
Rabat permaneció casi completamente despoblada hasta principios del siglo XVII, y su condición de desierto durante el gobierno meriní de los siglos XIII y XIV la convirtió en un lugar apropiado para una ciudad de los muertos. Además, el pasado de la ciudad como campo de entrenamiento para las fuerzas anticristianas tuvo un significado histórico y religioso para los soberanos meriníes mientras realizaban campañas contra los católicos en España.
La necrópolis de Chella se encuentra dentro de un sitio fortificado más grande definido por enormes murallas perimetrales de seis a veinte metros de altura. El plano del recinto amurallado, deriva del trazado de la ciudad romana de Sala Colonia, es un polígono irregular de cinco lados que forma un trapezoide con un ángulo cortado. El sitio varía de 265 a 310 metros de ancho a lo largo de su eje este-oeste, y de 180 a 265 metros de largo a lo largo de su eje norte-sur. El eje longitudinal del sitio se gira cuarenta y cinco grados en sentido contrario a las agujas del reloj desde el meridiano norte-sur.
Los muros almenados y las torres de las fortificaciones de Chella se construyeron con la piedra roja característica de la región. Veinte torres cuadradas están espaciadas uniformemente a lo largo de las murallas. Hay tres entradas menores al interior del sitio en puntos a lo largo de su perímetro, así como un portal principal monumental ubicado cerca del extremo norte del muro oeste.
LA MELLAH.
La Mellah de Rabat es un antiguo barrio amurallado, con varios accesos. Es una especie de enclave con carácter propio frente a otros barrios por su ambiente animado con comerciantes, vendedores ambulantes y otras actividades que se reparten en sus callejuelas repletas de compradores. Sin lugar a dudas es todo un reto sumergirse en sus calles cargadas de encanto.
La palabra “Mellah” es la más usada para denominar los barrios judíos, según muchos historiadores Mellah está relacionado con la palabra "Mlah", que significa "sal" tanto en árabe como en hebreo, porque muchos judíos comerciaban con sal. Por extensión, Mellah designaba el lugar donde se guardaba la sal y, por lo tanto, el lugar donde vivían los judíos.
La Mellah fue creada en 1808 bajo el reinado del sultán Moulay Slimane, los judíos serían obligados a vivir en este barrio sobre los acantilados; anteriormente estaban establecidos en el distrito de El Beheira, en lo alto de la calle de los Consules, donde se ubicaba la actividad económica y el comercio. En ese momento, había unos 6.000 judíos en Rabat, todos ellos muy influyentes en el comercio y la administración del puerto.
Casi todas las calles llevan los nombres de judíos, tenemos que reconocer que el judaísmo marroquí en comparación con otros países árabes, siempre ha gozado de una gran autonomía cultural otorgada por la mayoría de los sultanes marroquíes, lo que lo convierte en una excepción en los países musulmanes.
Más adelante, en la década de 1950 los judíos son “exiliados” obligándoles a regresar a Israel
Para q, la Mellah tenía una sola puerta que estaba cerrada durante la noche y que estaba custodiada por un representante del Sultán.
Vaya y descubra por qué los judíos marroquíes fueron obligados en las décadas de 1950 y 1960 a regresar en masa a Israel, las razones por las que los judíos de Marruecos abandonaron su tierra natal son diversas. Sin embargo, todos se relacionan con preocupaciones sobre un futuro seguro en el Marruecos independiente.
Este país, surgido del colonialismo, tenía una larga tradición donde el Islam era el núcleo de su civilización, planteando inmediatamente un problema de incompatibilidad con la posibilidad de integrar una minoría judía en su sociedad.
Rue du Mellah.
PALACIO REAL DE RABAT.
Rabat hace parte de las ciudades imperiales, de la más antigua a la más nueva, las cuatro ciudades imperiales de Marruecos son Fez, Marrakech, Rabat y Meknes. Cada una de estas ciudades fue fundada por una nueva dinastía para ser la capital de su reino.
En este caso, estamos en Rabat y una de las visitas indispensables es el Palacio Real, un conjunto arquitectónico maravilloso que sorprende a todos los visitantes, su entrada principal da a una amplia explanada conocida como “menxuar” que está destinada a ceremonias al aire libre en honor al Rey y que comprende, en particular, el Real Gabinete y el Real Colegio donde trabajan y viven más de dos mil personas.
Además de ser la sede del gobierno, el Palacio Real de Rabat alberga actualmente un museo de arte marroquí, para conocer más sobre la artesanía de un país lleno de tesoros e historia.
Es de reciente construcción ya que data de 1864, fue levantado sobre las ruinas del antiguo palacio real, Dar al-Makhzen y se alza con orgullo en el corazón de Rabat. Mohammed VI no vive en el Palacio Real, pero tiene su residencia privada en Dar Essalam, cerca de Rabat, la misma que ocupaba su abuelo Mohammed V.
Mohammed VI ocupa el Palacio únicamente para las necesidades de su cargo, pero al igual que sus antepasados, recibe a sus invitados extranjeros en Fez, Meknes, Tánger, Tetuán, Agadir o en cualquiera de los Palacios Reales de Marruecos.
El recinto del Palacio Real, ya no es accesible al público por motivos de seguridad, solo acceden personas acreditadas o grupos acompañados de guías oficiales.
El Palacio Real de Rabat, consta de una mezquita, un cuartel para la guardia, un colegio real, un pequeño hipódromo y varios edificios gubernamentales. Si bien actualmente es solo un edificio administrativo, su arquitectura sigue siendo una joya de la cultura marroquí. Las estructuras están cubiertas con techos inclinados de tejas verdes, aunque intenta dar un aire de casas tradicionales marroquíes este lugar está rodeado por elegantes jardines con amplios patios.
Cité Universitaire Rabat? Maroc
LA PLAYA DE RABAT
Un paseo por la playa de Rabat siempre es un espectáculo, el contraste de la cuidad, las murallas de fondo, casitas blancas nos transportan a otro tiempo haciendo volar la imaginación y regalándonos una experiencia única…. El Atlántico a nuestros pies estará helado, no importa la época del año, siempre estará helado, y bañará la costa en un interminable compás; la arena dorada brilla con el sol incombustible y nuevamente contrasta con la cuidad.
Esta ciudad bordeada por las aguas del Atlántico multiplica las oportunidades para relajarse en la cálida arena y ofrece todo tipo de actividades náuticas, todo el litoral está ajardinado: las playas llegan hasta Casablanca, los lugares y los encantos varían.
En el corazón de la ciudad, la playa de Oudayas ofrece un escenario magnífico: encaramada en una roca, la fortaleza se alza frente al océano y domina la extensión de arena debajo. Sin lugar a dudas, todo invita a un relajado paseo.
Además de la paz y tranquilidad con la brisa también se encuentran diferentes clubes que llenan la playa de actividad, surf, kayak o windsurf son algunos de los deportes que aquí se practican, y que nos dejan una estampa veraniega sin importar la estación del año.
A lo largo de la costa hacia Casablanca, las playas se suceden y no son iguales, varían en tamaño, de pronto las encontramos más extensas, o más pequeñas, eso sí, con su arena fina y dorada y sus mareas altas y bajas te darán placer y frescura.
Sea como sea, las playas de Rabat, públicas o privadas, o para el ocio o el deporte, ¡la costa de Rabat satisfará todas tus aspiraciones!
Playa de los Oudayas.
LA VILLE NOUVEAU
Situada en la costa atlántica, al noroeste de Marruecos, Rabat es el resultado de un fructífero diálogo entre el pasado árabe-musulmán y el modernismo occidental. Esto incluye la "ciudad nueva", diseñada y construida bajo el Protectorado francés desde 1912 hasta la década de 1930.
En la ville Nouvelle de Rabat tenemos: la residencia real, las administraciones coloniales, los complejos residenciales, comerciales, el jardín botánico, entre otros, que se mezclan con partes de la ciudad que datan del siglo XII. La “ciudad nueva” representa uno de los proyectos urbanos más grandes y ambiciosos del siglo XX en África, y probablemente el más completo. Las partes antiguas albergan la mezquita de Hassan (inicio de construcción en 1184) así como las murallas y puertas almohades, únicos vestigios que quedan de un gran proyecto para la capital del califato almohade, también hay vestigios del principado morisco y andaluz del siglo XVII.
Rabat es la clara muestra de una ciudad diseñada en el marco del protectorado, a principios del siglo XX. El proyecto consigue la adaptación de los valores modernistas del urbanismo y la arquitectura al contexto del Magreb, a la vez que forma parte del tejido de la ciudad vieja y sus múltiples componentes históricos y patrimoniales. El resultado expresa la aparición de un estilo arquitectónico y decorativo original propio del Marruecos contemporáneo.
Bien conservada, la ciudad moderna ha sido diseñada de manera racional, compuesta por barrios y edificios con funciones bien definidas y cualidades visuales y arquitectónicas significativas. La ciudad moderna se caracteriza por la coherencia de sus espacios públicos y por la implementación de ideas higienistas. El hábitat está ilustrado por barrios con una identidad bien establecida: medina y cashba, barrios residenciales y de clase media de la ciudad moderna, y finalmente el barrio neotradicional de Habous de Diour Jamaâ.
La ciudad incorpora en su interior una gran suma de elementos monumentales, arquitectónicos y decorativos de las distintas dinastías anteriores. La ciudad moderna de Rabat encarna una planificación urbana pionera, preocupada por la conservación de los monumentos históricos y la vivienda tradicional. La reapropiación del pasado y su influencia en los arquitectos y urbanistas del siglo XX produjo una original y refinada síntesis urbanística, arquitectónica y decorativa. El conjunto ofrece ver un patrimonio compartido por varias grandes culturas de la historia humana: antigua, islámica, hispano-magrebí, europea.
Av. Mohamed V