ST. GALLEN





VISTAS DESDE LA COLINA MAS ALTA
San Galo es la capital del cantón del mismo nombre y un gran centro religioso y universitario. Se encuentra muy cerca del Lago Constanza, el cual baña en realidad, territorios de tres países; la misma Suiza, Austria y Alemania.
Volviendo a la ciudad de San Galo, tenemos que caminar un poco por sus calles para ganar algo de altura, ya que la ciudad está situada en un terreno bastante plano en el valle que forman los ríos Steinach (que desemboca en el cercano Bodensee o Lago Constanza) y el estrecho río Sitter, que discurre protegiéndose por la ciudad.
Evidentemente encontramos una ciudad amplia, limpia, ordenada y bastante plana, aunque con suaves elevaciones, pero no realmente suficientes para tener una gran vista desde arriba. Pero no hay que preocuparse ya que detrás de la Abadía Benedictina y su Catedral, hay una colina bastante pronunciada desde donde se puede admirar con algo más de perspectiva parte de esta ciudad llena de diferentes aspectos: el religioso, el universitario, el artístico, el natural.
Al llegar a la imponente Catedral (cómo no, dedicada a San Galo) vamos rodeando el edificio en el sentido opuesto a las torres de las campanas y del reloj; al girar hacia la izquierda nos encontramos la plaza con una fuente moderna en piedra dedicada al santo, y desde ahí ya podemos ver la colina donde antiguamente se alojaban los molinos que aprovechaban la fuerza del rio Sitter, que aún hoy baja con fuerza en la estación más lluviosa.
Debemos caminar un poco más hasta la estación del funicular Mühlegg Talstation, ahí, subimos hasta la parada Mühlegg, y al salir caminamos un poco a la derecha. Desde ese lugar podemos descubrir un hermosísimo barrio con unas vistas espectaculares, eso sí, hay que perderse entre las mansiones y edificios para buscar la profundidad del horizonte.
PLATOS TIPICOS DESDE EL PRIMER PISO
La gastronomía de San Galo es bastante variada debido a la cercanía con Austria y con Alemania, sin olvidar que San Galo está rodeada de campos llenos de árboles frutales, prados con vacas y, claro, al estar en Suiza hay dos productos que están omnipresentes; estos son el queso y los dulces que incorporan el chocolate, ya sea como ingrediente principal o como un buen complemento.
Por otro lado, aquí en el centro histórico de la ciudad hay una tradición muy extendida que es la de ir a comer a las tabernas tradicionales que normalmente se encuentran en la primera planta de los edificios, bueno, más exactamente, en la primera planta de algunos edificios históricos. Hay que recordar que algunos de ellos cuentan con más de quinientos años. A este tipo de establecimiento se les llama “Erststock-Beizli”.
En estos restaurantitos se pueden degustar platos típicos y tradicionales de la región, además de disfrutar de las tabernas pintorescas en el centro histórico más cerca del espacio monástico de la Abadía de San Galo.
Estos restaurantes que llevan ese nombre tan característico, en realidad se llaman las tabernas del primer piso, ni más ni menos, simple y concreto.
Aquí podemos apreciar una verdadera St. Galler Bratwurst, o bien una buena selección de los diferentes quesos de la región cerca del Appenzeller. Al ser una región marcada por el Lago Constanza y por el cercano río Rin también se pueden gustar algunos de los vinos del valle del Rin.
Y no podemos dejar pasar la oportunidad de probar algunos de los postres regionales que tienen como ingrediente principal la manzana, de los extensos manzanares de los alrededores. En algunas ocasiones incluyen también el chocolate y otras veces no. A pesar de este producto venir de américa, los suizos, todo el mundo lo sabe, se han hecho unos verdaderos expertos.
La zona más idónea para estos asuntos de las compras en San Galo es, sin duda, el centro histórico, que además tiene la ventaja de ser peatonal y que nos invita a pasear, a visitar sus tiendas, ya sean de ropa, de vestidos tradicionales, de relojería y joyería, o simplemente de libros o de menaje para el hogar. Aquí hay que hacer una mención a la cierta dificultad de encontrar el típico recuerdo o suvenir tan usual en otros lugares. Postales y navajitas suizas, sí es fácil, pero hay que buscar…
A pesar de que el centro de la ciudad está marcado por el conjunto abacial, los comerciantes de otros tiempos y las familias más pudientes y adineradas, se establecieron en esta parte de la ciudad que sube ligeramente desde un pequeño valle (donde antiguamente se situaba el mercado, aprovechando un ensanche) hasta la zona eclesiástica, mucho más alta.
En la Edad Media y en la Edad Moderna (tras el descubrimiento de América) se construyeron gran cantidad de los edificios que hoy podemos admirar, y de parte de los comercios que actualmente nos ofrecen sus productos. Nuestro percurso pude comenzar subiendo la Marktgasse y en nuestro paseo podremos pasear por alguna de las calles favoritas de los locales y foráneos.
Al llegar al cruce con la plaza de los osos a la derecha, nos encontramos con la Mulergasse, normalmente adornada con banderas, anuncios o flores, según la temporada o estación... Esta calle es una de las calles favoritas de los habitantes locales, a donde vienen buscando, por ejemplo, la famosa cafetería Sprüngli.
Sin embargo, si desde la plaza de los osos caminamos a la izquierda, recorreremos la Spisergasse, otro de los lugares preferidos para pasear, arreglarse el cabello, comprar artículos de moda, o de belleza, o bien, tomar un buen vino de la región.
UNA FOTO JUNTO A UN PERSONAJE DE IDEAS AVANZADAS Y NUEVOS PENSAMIENTOS
Hay ciudades en las que es difícil elegir un lugar para inmortalizarse, para tomar una foto que represente el lugar o que sea reconocible. San Galo seguramente es uno de ellos, pero la foto que tenemos que llevarnos (además de la de la catedral) es, sin duda alguna, la escultura del gran humanista suizo Joachim von Watt o Vadian, responsable de introducir y afirmar la reforma en la ciudad y la región.
Vadian nació en San Galo en el seno de una poderosa familia de comerciantes de lino, el gran producto de aquellos siglos y fuente de riqueza regional. Tras realizar los primeros estudios en la propia ciudad, pronto fue a estudiar a Viena. Allí, además de cambiar su nombre al latín como era moda en los humanistas de la época, realizó y completó su formación como maestro en Arte, fue escritor y más tarde cursó los estudios de medicina. Al regresar a su ciudad natal se convirtió en el médico de la ciudad y finalmente ocupó cargo en el consejo, para más tarde, convertirse en alcalde.
Además de las ideas avanzadas y nuevos pensamientos, se enfrentó a la iglesia católica e impuso su férrea voluntad de desarrollar la reforma, trayendo y aplicando los conocimientos y teorías de su amigo Ulrico Zuinglio, el gran teólogo y reformador suizo que desarrolló la reforma en Zúrich.
El monumento se encuentra en la calle Marktgasse, sobre un pedestal, donde podemos ver que va ataviado con los ropajes y el sombrero típico de las gentes importantes del siglo dieciséis.
El monumento es realmente llamativo por la pose del personaje y su gran realismo. Además, parece algo sin importancia, pero llama la atención que la escultura esté mirando en dirección a la Abadía y Catedral Católicas, que se encuentran al final de la calle. Es como si fuera una afrenta duradera en el tiempo.
Resumiendo, este monumento bien vale una foto.
MONUMENTOS QUE NOS HARÁN MIRAR PARA ARRIBA
Muchas veces al visitar una ciudad nueva nos centramos en los monumentos más afamados y quizá así, nos perdamos otras cosas de interés. Aquí en San Galo tenemos que abrir bien los ojos y mirar hacia todos lados, no solo adelante, sino hacia arriba.
En la ciudad tenemos varios “monumentos” que pocas personas se detienen a admirar, porque para ello hay que mirar hacia la parte superior de los edificios para descubrirlos, y eso que difícilmente pasan desapercibidos: hablamos de los balcones.
En las calles del centro histórico, esas por las que gracias a la UNESCO sólo pueden circular los peatones, encontramos multitud de antiguos edificios adornados con balcones y ventanales que sobresalen de la fachada, aquí se les conoce como "Erker".
En realidad, hay rehabilitados solo 111, los demás aún están en proceso. Se trata de ventanales con miradores, de piedra o de madera, con valiosos tallados y pinturas. A las personas les gustan tanto y están tan cuidadas por los habitantes que incluso tienen nombres de animales, como el mirador “del Camello", o el "del Pelícano" o el "del Cisne". También encontramos figuras burlonas que sacan la lengua o incluso el busto de una mujer de raza negra, y podemos además reconocer frutas tropicales y plantas de otros lares.
Las grandes familias de comerciantes y burgueses, que gracias al comercio vivieron en primera persona o por boca de otros las maravillas de los lugares de donde provenía la seda, la pimienta o el papel, decidieron demostrar sus riquezas y el exotismo de sus mercaderías para demostrar que eran más afortunados y más acaudalados que cualquier otro de los habitantes de la ciudad. En ellos podemos ver diferentes detalles: cestas de frutas talladas, criaturas del agua mitológica, o incluso referencias a los entonces cuatro continentes de la Tierra. Cuanto más decorados y exuberantes eran sus "erker" más declaraban su poder y lo mucho que conocían el mundo. El mensaje inequívoco era: "Soy más rico y más culto que tú."
ENCONTRAR EL COCHE ROJO EN LA PLAZA ROJA
Siempre que se habla de la Plaza Roja se piensa, cómo no, en Moscú, pero poca gente sabe dónde se encuentra la plaza roja de San Galo. Para llegar hay que pasar desde la zona monumental y foco principal de la ciudad (la Abadía y la catedral) hasta la calle por donde discurría la antigua muralla protectora de la zona católica.
Como pista principal, podemos salir desde la plaza dedicada al Santo (Gallusplatz), llegamos a la calle del Jardín (Gartenstrasse) y ahí comenzamos a ver, de repente todo de color rojo intenso.
Nos veremos catapultados en una especie de salón enorme al aire libre, pero todo rojo, desde el suelo hasta el mobiliario. Se trata de la Stadtlounge, un salón o “lounge” recreado en el barrio financiero y de negocios alrededor de la Reiffeisenplatz. Es una creación del año 2011 que está firmada por el artista Pipilotti Rist y por el arquitecto Carlos Martínez. Una de las ideas principales fue integrar el barrio financiero en medio de la vida de la ciudad, o más bien al contrario.
El suelo rojo es de Tartán (el granulado de goma que se utiliza en las pistas de atletismo) reviste la plaza y las calles colindantes. Hay asientos, sofás, mesitas, todo rojo claro, salvo las lámparas grandes colgantes como nubes, que son evidentemente blancas.
Hay que encontrar un Porsche, ¡que tiene hasta su multa en el parabrisas!
La leyenda urbana cuenta que alguien aparcó allí en medio sin deber y en zona prohibida. Pero nadie vino a reclamar el coche, con lo cual, se cubrió con el mismo material Tartán del suelo como multa... Bromas aparte, a este salón urbano la gente se acerca hasta aquí para relajarse. Hay grupos de jóvenes escuchando música, otros juegan a las cartas, y los niños saltan de un sofá a otro. Un lugar surrealista que invita a disfrutarlo.
EL DETALLE QUE POCOS CONOCEN DEL MONUMENTO MAS IMPORTANTE DE LA CIUDAD
Todo el mundo sabe que uno de los grandes monumentos hermosos, impresionantes e imperdibles es la catedral dedicada al monje irlandés que llegó a la ciudad en el siglo séptimo llamado Gallus, hoy conocido como San Galo, o Sankt Gallen, en la lengua alemana.
El templo catedralicio forma parte del conjunto de edificios de la abadía benedictina, que fue fundada en el año 747 alcanzando su máximo apogeo entre los siglos IX y XI.
Las primeras construcciones de la iglesia y el monasterio románicos no se han conservado, aunque podemos admirar un único vestigio; la cripta con las tumbas de los últimos abades y obispos. La catedral y el monasterio actuales son de estilo barroco y se finalizaron en 1767. El diseño es obra de los arquitectos Peter Thumb y Johann Michel Beer. El principalmente Thumb, diseñó la mayor parte de la actual catedral como iglesia capitular, en su mayor parte siguiendo las trazas de la sala de la biblioteca; por otro lado, la decoración interior la realizaron los principales artistas de la época.
Para descubrir un elemento único que quizás solo los habitantes de la ciudad reconocen al instante, y que es, en cierto modo, una reliquia y objeto de veneración, debemos entrar en la catedral.
Deberemos recorrer las naves en dirección al altar mayor, y una vez en el ábside o cabecera, sobre el lado derecho, vamos mirando hacia la parte alta de los muros hasta descubrir una simple campana, algo tosca y oscura suspendida de la pared. Se adivina incluso la figura de un monje con un animal, se trata nada más y nada menos que de la Gallusglocke, la campana más antigua que se conserva en Suiza y que además está fechada hacia el siglo siete, contemporánea del santo patrón, Galo. Evidentemente en nuestra búsqueda no dejaremos de admirar la bellísima decoración del barroco alemán que decora el templo.
PASEO ENTRE DOS RELIGIONES
Esta ciudad de San Galo cuenta con una particularidad, que a pesar de contar con uno de los monasterios benedictinos y una catedral impresionantes, siempre fue una ciudad donde la Reforma a la iglesia católica triunfó, y esto supuso una constante “lucha” religiosa llegando incluso a influir en el urbanismo.
La reforma supuso muchos cambios a muchos niveles así que el paseo que proponemos es por lo que fue el trazado de la muralla construida por los monjes y obispos católicos de San Galo para separar y delimitar la zona protestante de la católica. Si miramos bien el mapa del centro histórico de la ciudad se reconoce perfectamente el perímetro de aquella muralla.
En sus esfuerzos de impedir que las personas acudieran al servicio religioso de la reforma, los curas católicos llegaron a ofrecer cerveza y algo de comida a quien participara de sus celebraciones.
Nuestro pasea comienza en el cruce de la calle Markplatz con la Marktgasse y caminamos dejando los edificios a nuestra izquierda. En primer lugar, veremos el mercado de productos del campo que los productores locales traen a la ciudad, orgánicos y tradicionales. Siguiendo nuestro paseo entre los árboles y las fachadas se aprecia cómo la calle continúa por la Oberer Graben dejando el centro histórico siempre a nuestra izquierda. El nombre actual de esta calle significa ni más ni menos que “foso alto” …
En nuestro paseo llegaremos hasta otro de los atractivos de la ciudad como es el Museo Textil de San Galo, una de las industrias más importantes y poderosas que le dio el reconocimiento y poder económico a la ciudad a lo largo de los siglos. Seguimos hasta llegar a la Wallstrasse que discurre por la parte trasera de la Abadía y comunica con la Moosbruggstrasse, una calle hoy llena de jardines, parques, palacetes, e incluso una obra de arquitectura moderna del arquitecto español Santiago Calatrava. Siguiendo siempre el trazado de la calle regresaremos al punto de partida.
UN DESCANSO EN EL PARQUE MUNICIPAL
En la ciudad de San Galo hay varios lugares o espacios verdes donde poder decidir tomarse un momento para descansar y reflexionar sobre el todo y la nada, un momento para uno mismo donde poder perder algo de tiempo sin remordimiento ni pesar.
Le proponemos hacer una pausa como uno de los locales en uno de los parque más visitados y queridos por los habitantes de San Galo: el Kantonsschulpark o el Kantipark, como le llaman cariñosamente por aquí. Se puede llegar fácilmente desde el Teatro de la ciudad, desde el Museo o desde la Abadía, en unos cinco minutos a pie.
Es un parque agradable, despejado, pero con zonas arboladas teniendo como edificio presente e importante la Escuela Cantonal de la ciudad. Este tipo de escuela pública gestionada por el gobierno regional (cantonal) son muy frecuentes en Suiza, de gran calidad educativa, y que ofrece gran cantidad de estudios y cursos, incluso algunos de idiomas para extranjeros. Hay que recordar que la educación básica obligatoria es gratuita, y en general es muy importante para los suizos. Gracias a Johann H. Pestalozzi y a su empeño y dedicación, desde 1830 en Suiza casi se erradicó por completo el analfabetismo, hasta hoy.
Por el Kantipark aparecen a lo largo del día todo tipo de gentes. Desde las familias con los niños para que puedan corretear y jugar, hasta los adolescentes que salen de la escuela cantonal a descansar, los amigos que se reúnen a comer algo tirados en el césped, o los grupos de deportistas para realizar series de ejercicios al aire libre. Incluso algún ejecutivo descansando bajo un árbol o sentado en alguna de las sillas metálicas de uso comunal. Y por supuesto, también se ve a algún turista que ha decidido hacer un alto en el camino y se toma un “Break y a ver pasar la vida”.