CINQUE TERRE





VISTAS SUBLIMES PARA UNA COSTA SOBERBIA.
Desde que posas tus ojos en ese maravilloso tramo de la costa italiana por primera vez, es una sucesión espectacular de vistas maravillosas solamente comparables a la soberbia Costiera Amalfitana.
Una conjunción única de mar y montañas, con laderas modeladas por el hombre a lo largo de los siglos con tal maestría que ha creado una simbiosis perfecta que le ha valido el reconocimiento y la protección de la UNESCO desde el año 1997.
Como podrán imaginar, entre tantas laderas y montañas asomadas a vertiginosos acantilados, son numerosos los miradores a lo largo y ancho de Cinque Terre que hacen las delicias de cualquier amante de la fotografía.
Sin lugar a dudas una de las mejores vistas de la escarpada costa de Cinque Terre con sus característicos cultivos a terrazas, sus acantilados y casas de colores la tenemos desde el castillo Doria en el pueblito de Vernazza.
Esta singular fortaleza del siglo XI se erige sobre imponentes rocas en la parte más alta de esta bella localidad lígure. Durante siglos fue un importante baluarte en la defensa de este tramo de costa. La parte más antigua se corresponde con la torre cilíndrica de unos 70 metros de altura y restaurada en el siglo XX.
Desde allí, y pagando una entrada de 2 euros, podremos disfrutar de la bella estampa de Vernazza, con sus casas de fachadas en tonos pastel, su pequeña playa, el coqueto puerto y la iglesia junto al mar. Además, podremos contemplar el trazado de la accidentada costa de Cinque Terre con sus peculiares terrazas para el cultivo y entenderemos porque ha permanecido aislada tanto tiempo.
Para llegar hasta este punto deberemos realizar una corta ruta de unos 15 minutos aproximadamente por los escarpados y pintorescos callejones de Vernazza. El paseo requiere de un pequeño esfuerzo y algunas escaleras, pero que se verá completamente recompensando cuando finalmente tengamos la grandeza de Cinque Terre y Vernazza a nuestros pies.
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PESCADO Y MÁS PESCADO.
Como en toda Italia, en Cinque Terre se come mucho y muy bien. Para los habitantes de la zona el día a día gira en torno a la comida y a la preparación de la misma.
En un lugar como Cinque Terre, con ese tramo de costa tan espectacular que la caracteriza, podemos imaginar que el pescado y el marisco son dos ingredientes importantísimos en algunos de sus platos más tradicionales.
Es el caso, por ejemplo, de las sardinas o anchoas curadas en sal (aciughe sotto sale), una auténtica delicia que podremos degustar como entrante en alguno de los muchos restaurantes de la zona.
La “zuppa di pesce” (sopa de pescado) es un plato que traducido directamente al castellano nos puede dejar algo indiferentes o hacernos pensar en una sopa simple, más bien ligera. Nada más lejos de la realidad.
Normalmente, se trata de una mariscada de productos locales exquisitamente cocinada con una rica salsa a base de tomate en la que no nos quedará más remedio que usar los dedos y disfrutar de lo lindo.
Hay que puntualizar que gracias a los ricos fondos marinos de la costa lígure en Cinque Terre podremos encontrar algunos de los mejores mariscos de toda Italia.
Para poder degustar el maravilloso pescado de Cinque Terre podemos optar por los económicos y rápidos puestecitos de pescadito frito. En estos locales te sirven boquerones o calamares en un cucurucho de cartón para comerlos mientras paseas o te sientas tranquilamente en la playa.
Los platos y especialidades más elaboradas las podremos disfrutar en alguno de los muchos restaurantes de la zona acompañándolos con alguno de los afamados vinos locales.
Todas las escarpadas laderas de las montañas que conforman Cinque Terre han sido trabajadas a lo largo de los siglos por el hombre creando multitud de terrazas que permitiesen el cultivo de olivares y viñedos.
Y de un terreno tan particular con una climatología tan especial se han dado algunos caldos muy valorados como es el caso del “vino Bianco 5 Terre”. Se trata de un vino amarillento, seco, fresco y perfecto para beberlo bien frio acompañando los ricos productos del mar lígure. Por otro lado, el vino Schiacchetrà, un caldo que se obtiene de uvas pasa y por lo tanto de tonalidad dorada, ligeramente dulce con buen cuerpo es ideal para marinar con quesos o postres.
Y con un buen vasito de vino y con esos fresquísimos pescados, solo podremos decir: ¡Que aproveche!
NADA MEJOR QUE LLEVARNOS UN TROZO DEL SABOR DE ESTAS TIERRAS COMO RECUERDO.
Cuando uno piensa en las compras en un país como Italia lo primero que se nos viene a la cabeza son las grandes firmas de la moda, las elegantes boutiques de Milán, la via Condotti de Roma o los outlets que hay repartidos por todo el país.
Esto no es el caso de Cinque Terre, formadas por cinco pequeños pueblitos, donde apenas encontraremos tiendas de ropa o referencia alguna a la moda italiana.
Cinque Terre, hoy dedicada al turismo, ha basado su economía de la región en la pesca y la agricultura. Aquellos hombres y mujeres que trabajaban en las terrazas bajando sus productos ladera abajo son los mismos que un rato después estaban subiendo el pescado a los muelles desde sus pequeñas embarcaciones.
El olor de las anchoas curándose en sal se mezclaba con el del vino fermentando en sus barricas en una simbiosis perfecta. Y son precisamente estos productos los que encontraremos a la venta en multitud de tiendas gastronómicas y de artesanías.
Las anchoas curadas en sal típicas de Monterosso, los vinos con denominación de origen principalmente los blancos o el “schiacchetrà”, la miel de Cinque Terre, aceites de oliva extra virgen, el pesto, pasta fresca…
Otro de los productos más típicos para llevarse como souvenir es el limoncino. Efectivamente en las laderas de los acantilados de Cinque Terre hay gran cantidad de limoneros con cuyos frutos de hace este delicioso licor primo hermano del popular limoncello de Sorrento o Capri. A final de cuentas la climatología y la orografía son muy similares.
En Vernazza, a lo largo de la Via Roma, la calle principal del pueblito, encontraremos numerosas tiendas gastronómicas donde poder comprar e incluso degustar algunos de estos productos.
No se me ocurre mejor regalo para nuestros familiares que hacerles partícipes del viaje a Cinque Terre a través de sus sabores.
Más allá de estos productos encontraremos las clásicas tiendas de souvenirs con imanes para la nevera, postales o calendarios con imágenes de los espectaculares paisajes de Cinque Terre.
FOTOS PARA ENAMORAR A CUALQUIER FOTÓGRAFO.
Sin lugar a dudas cuando llegamos a Cinque Terre y más concretamente a Vernazza queremos sacar fotos a cada rincón. Y es que la luz, las verdes terrazas repletas de viñedos cayendo sobre el mar, los acantilados, el azul del agua y las olas rompiendo contra las rocas son un marco incomparable para cualquier amante de la fotografía.
Desde la estación de tren de Vernazza ya tenemos una foto maravillosa de la Via Roma, la calle que nos lleva hasta la parte baja del pueblo, con sus coloridas casas en tonos pastel y la ropa tendida en sus ventanas.
Y hablando de fotografía, nada más salir de la estación veremos instantáneas de las inundaciones del 25 de octubre de 2011 cuando una enorme riada arrasó esa misma calle llevándose por delante la vida de 13 personas y cientos de miles de euros en daños materiales. Nada nos haría pensar que un lugar tan idílico pudo un día ser completamente destruido. Gracias a estas fotografías podremos hacernos una idea de tal catástrofe.
Al final de Via Roma llegaremos a la Piazza Guillermo Malconi, conocida popularmente como “la piazzetta”. Es el centro neurálgico de Vernazza, con muchos restaurantes, terrazas, los botes de los pescadores con sus redes, la playa y la hermosa iglesia de Santa Margarita Ligure. Una estampa maravillosa en la que todos quieren sacarse una foto. Aunque no es la mejor foto del lugar.
Si quieres obtener la fotografía que será envidada por todos, el mejor recuerdo de tu viaje y esa foto que quedará como una autentica postal, tendrás que alejarte un poco de la plaza.
Desde aquí estas seguramente viendo el espigón que sale de la playa y que conforma el pequeño puerto de Vernazza. Pues bien, si lo recorremos hasta el final veremos cómo ante nosotros se mostrará maravillosa Vernazza a los pies de las verdes montañas, encajonada entre terrazas con viñedos, el azul del mar, la torre amarilla de Santa Margarita de Antioquia y las casas de colores reflejadas en el agua.
Sin lugar a dudas es una de las fotos más bellas que se pueden tomar en Vernazza y sin necesidad de subir las angostas calles del pueblito hacia otros miradores situados en las alturas.
UN SECRETO ESCONDIDO ENTRE ÁRBOLES CENTENARIOS.
El mayor monumento que hay en Cinque Terre y en Vernazza es el paisaje, que a lo largo de los siglos el hombre, en conjunción con la orografía del terreno y aprovechando los recursos naturales presentes en la zona, ha ido amoldando a sus necesidades. Un paisaje y una forma de vida tan característicos que le han valido su reconocimiento por parte de la UNESCO desde el año 1997.
La característica principal son las famosas terrazas artificiales en las laderas de las montañas que el hombre ha ido dando forma. Además, aprovechó las escasas ensenadas entre acantilados para el desarrollo de los cinco burgos medievales que dan nombre al parque regional de Cinque Terre.
Además, es un claro ejemplo de cómo vivir y coexistir con el medio que nos rodea no solo sin dañarlo sino enriqueciéndolo.
Sin lugar a dudas este es el mejor y mayor monumento de Cinque Terre y para poder palparlo que mejor que adentrarnos en este paisaje a través del sendero que nos llevará hasta el Santuario de Nuestra Señora de Reggio.
Se trata de un complejo religioso construido en el remoto siglo XIII en estilo románico. La intención de este santuario era la de custodiar una imagen de la virgen que la leyenda quiere que fuese tallada por el mismísimo evangelista San Lucas.
Es un hermoso templo que invita a la oración y que se encuentra a la sombra de pinos y encinas centenarias.
Entre estos monumentos de la naturaleza destaca un ciprés considerado el árbol más viejo de Liguria con más de 800 años de edad.
El sendero que nos lleva hasta el santuario no es apto para todos los públicos ya que tendremos que recorrer unos 2 kilómetros de distancia con una pronunciada pendiente. Una vez pasemos de largo el cementerio de Vernazza, el camino continua entre viñedos y olivos pasando por la capilla dedicada a San Bernardo, lugar de gran devoción para los vecinos del lugar.
A partir de este punto, incrustadas en los murillos de piedra que separan las terrazas agrícolas, encontraremos bajorrelieves de mármol cuyas imágenes van evocando las estaciones del Via Crucis hasta llegar a la ensenada del Santuario de Nuestra Señora de Reggio, situado a 317 metros sobre el nivel del mar.
Una bellísima excursión para visitar este monumento religioso escondido entre bosques de encinas que nos llevará una hora de camino a la ida y unos 30 minutos a la vuelta. Sin duda, este es uno de los monumentos que poca gente conoce, pero imprescindible de visitar.
UN CHAPUZÓN EN AGUAS CRISTALINAS.
Una de las muchas cosas que más llaman la atención de Cinque Terre en general y de Vernazza en particular es el espectacular color del mar. Cuenta con fondos rocosos de aguas cristalinas y generalmente tranquilas que con la maravillosa luz del Mediterráneo muestran toda una gama de azules, verdes y turquesas.
Desde el espigón del pequeño puerto es posible ver el fondo, decenas de peces pululando y los botes de los pescadores sobre el agua como volando. Esto sumado a las altas temperaturas estivas y a la presencia de dos pequeñas playas de gravilla, de aguas tranquilas y poco profundas hacen que la opción del baño sea prácticamente irresistible.
Durante los meses de verano son muchos los bañistas que disfrutan de las cristalinas aguas ligures que pueden llegar a los 27 grados centígrados o que tuestan sus pieles al cálido sol italiano.
Jóvenes, menos jóvenes y familias con niños se dan cita diariamente en estas diminutas ensenadas.
Las dos playas existentes en Vernazza están muy cerca la una de la otra. La más famosa está en la mismísima plaza Guillermo Marconi, junto a la iglesia del pueblo y es de gravilla oscura. Sus aguas protegidas por el espigón del puerto son muy tranquilas. Aunque tendremos que compartir el espacio con los botes pesqueros encallados en la arena y turistas tomándose la foto de turno.
La segunda, algo más escondida de miradas curiosas, es de piedras, más amplia y se llega a través de una abertura en la roca. Es bastante más irregular que la anterior y hay que andarse con ojo al caminar por ella.
También es bastante más abierta y más expuesta a las corrientes, pero ofrece un grado de intimidad bastante mayor que la anterior.
Y si alguno dispone de máscara para snorkel que no lo dude. Estamos en pleno corazón de un parque marino protegido, con uno de los fondos mejor conservados del Mediterráneo. Sin necesidad de alejarnos mucho de la orilla veremos decenas de peces diferentes, cangrejos y con suerte algún pulpo.
Sea como fuere nuestra estancia en Vernazza es una oportunidad única para dar un chapuzón en las maravillosas aguas del Mediterráneo y aunque la arena, la sal y el sol puedan resultar algo incómodos la tentación es mucho mayor. ¡Atrévete!
UNA IGLESIA LLENA DE LEYENDAS.
Como podremos imaginar en lugares como Cinque Terre, aislados durante siglos entre las montañas y el mar, unas tierras habitadas por hombres y mujeres que veían la vida pasar afanados en la pesca y la agricultura, las historias y leyendas eran muchas y se transmitían oralmente de mayores a niños hasta nuestros días.
En Vernazza, por ejemplo, hay una iglesia dedicada a Santa Margarita que se levanta majestuosa junto al mar. Sin lugar a dudas es el edificio más fotografiado de todo Cinque Terre y sobre ella existen varias leyendas.
Una de ellas nos dice que eran tan numerosas las incursiones musulmanas que los habitantes de Vernazza se vieron obligados a esconder los tesoros de la iglesia, incluidas sus hermosas campanas de plata. Para ello decidieron subirlas ladera arriba, hacia las montañas, y excavar un profundo agujero donde pasarían completamente desapercibidas.
Pero los enfrentamientos con los sarracenos duraron años, incluso siglos. Muchos habitantes fallecieron, o en batallas o por causas naturales, hasta el punto de que la ubicación de los tesoros se perdió en el tiempo, pero aún hoy, en las noches con fuertes tempestades, es posible oír el repicar de las campanas retumbando por los valles y acantilados sin que nadie haya sido capaz de localizarlas.
Pero las historias referentes a la iglesia de Vernazza no terminan con sus campanas.
Cuenta otra leyenda que en tiempos antiquísimos a la orilla de su playa llegó un pequeño cofre de madera en cuyo interior se encontraban los restos de un dedo índice que atribuyeron a Santa Margarita de Antioquia. Los habitantes de Vernazza decidieron entonces levantar una iglesia en honor a la Santa en el barrio del isolotto, en la zona interna del poblado, pero una enorme tormenta tiró abajo la construcción llevándose consigo la reliquia de la Santa.
Con el paso del tiempo el cofre de madera con el dedo llegó de nuevo flotando, justo al mismo punto de la orilla que la primera vez, y entonces los fieles entendieron que Santa Margarita quería que el templo se erigiese justo en ese emplazamiento. Y es así como dicha iglesia hoy se levanta majestuosa junto al mar, pegada a la pequeña playa, dibujando una de las estampas más bellas de Vernazza.
Siempre desde aquellos años de ataques sarracenos nos llega la trágica historia de Maimuna, una joven de Vernazza que huyendo de una incursión musulmana decidió esconderse en la cueva que hay en las rocas bajo la iglesia de Santa Margarita con la mala fortuna de que nunca más consiguió salir. A lo largo de los siglos posteriores, cada vez que una embarcación se accidentaba en aquellos peligrosos acantilados, los habitantes de Vernazza responsabilizaban al espíritu errante de Maimuna.
Aún hoy, en las noches de viento y mala mar su lamento recorre las estrechas callejuelas del pueblo.
UN PASEO PARA AMANTES DE LA NATURALEZA.
Son muchos y muy variados los paseos que se pueden hacer al interno del parque regional de Cinque Terre pero entre todos ellos destaca el “sentiero azzurro” (sedero azul).
Se trata de una ruta de trekking que se desarrolla íntegramente al interno de Cinque Terre y que tras 12 kilómetros de recorrido conecta los cinco pueblos principales del parque, es decir, Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore.
Este sendero, tan popular hoy entre los turistas que visitan Cinque Terre, existe desde tiempos inmemoriales como medio de comunicación entre las cinco localidades. Recordemos que hasta el año 1926 no se comenzó la construcción del ferrocarril que sacaría a esta región de su histórico aislamiento. Las carreteras llegarían incluso más tarde. Y hasta entonces el único medio para llegar a estos pueblitos era en barco o a través de estos senderos, a pie o a lomos de un mulo.
La ruta exige un alto grado de preparación, ofrece unos paisajes espectaculares serpenteando entre terrazas, acantilados y puentes.
Incluso en alguno de sus tramos está cerrado al público en según qué épocas del año ante la posibilidad de desprendimientos. Lo ideal es realizarlo durante los meses de primavera y otoño evitando las inclemencias y temporales invernales o el fuerte calor veraniego.
Evidentemente realizar esta ruta completa implica una permanencia en Cinque Terre de un día completo, unas condiciones físicas muy específicas y buen equipamiento. En total el itinerario se realiza en 5 horas aproximadamente dividido en 5 tramos que varían de dificultad media a fácil.
De los 5 tramos el más popular es el que va de Riomaggiore a Manarola y que se conoce con el nombre de Via dell´Amore. Su fama se debe a que se fue excavado en la misma roca del acantilado a principios del siglo XX cuando la construcción del ferrocarril desplazó el sendero original y a que se realiza en apenas 20 minutos sin desempeñar mucha dificultad.
Las vistas de Cinque Terre desde la Via dell´Amore son espectaculares y su trazado es objeto de continuas restauraciones. En este momento, por ejemplo, se encuentra cerrado al público por mantenimiento hasta aproximadamente 2023.
UN REMANSO DE PAZ, CERCA DEL PARAÍSO.
De todos es sabido que en Italia se encuentran algunos de los cementerios más bellos del mundo.
Algunos de ellos son realmente monumentales, con esculturas dignas de cualquier museo de renombre. Este es el caso del cementerio monumental Staglieno de Génova. Otros son antiquísimos e históricos como las catacumbas de Roma y algunos un poco macabros como aquellos que acogen las momias de los capuchinos en Palermo.
Pero además de estos campos santos de fama internacional, cada pueblito tiene su propio cementerio, quizás menos llamativos pero todos ellos son lugares de paz, con bellas tumbas decoradas con esculturas, flores, fotografías familiares y cipreses centenarios.
En el caso del cementerio de Vernazza los difuntos, además, disfrutan de mejores vistas que ninguno otro vecino del pueblo. En un intento de premiarles con un descanso eterno o para que puedan disfrutar para siempre de la belleza de Cinque Terre, el cementerio ha sido situado en un lugar privilegiado.
Es realmente un remanso de paz a gran altura sobre el mar y sobre la propia Vernazza, una vista infinita que invita a la reflexión. Un lugar sin igual que transmite paz mientras paseas entre hileras de nichos con pequeños crucifijos e imágenes de la virgen María que nos recordarán la profunda fe del pueblo italiano más patente y acentuada en estos pequeños pueblos.
Es un lugar donde no se escucha el vaivén de turistas que a pocos metros inundan Via Roma o la plaza Guillermo Marconi. Un rinconcito a donde pocos llegan y que no aparece en ninguna guía.
Como podréis imaginar llegar hasta aquí supone un notable esfuerzo físico premiado absolutamente por la belleza del lugar y la grandiosidad de Cinque Terre.
Mientras subes es inevitable pensar en los cortejos fúnebres, seguidos por los vecinos del lugar, recorriendo la calle que zigzagueando por la ladera de la montaña llegan hasta este maravilloso enclave, como si al enterrarlos allí arriba los aproximases un poco más al paraíso facilitándoles así su ingreso.
Así nos encontraremos nosotros en este hermoso y aplacible rincón de Cinque Terre, un poco más cerca del paraíso.