CÁCERES





EL HECHIZO DE LAS CAMPANAS
La ciudad de Cáceres supone una maravillosa demostración de como eran las ciudades durante la Edad Media. Dentro del Casco Antiguo se encuentra la zona intramuros, que abarca el área comprendida dentro de la muralla, y la zona extramuros, que incluye la Plaza Mayor y sus dos barrios colindantes. La zona intramuros, conocida como la Ciudad Monumental, es un auténtico tesoro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad desde el año 1986.
¡Conozcamos las joyas que custodia la muralla Y qué mejor manera de verificar la magnitud de este tesoro que haciéndolo desde las alturas…
En la Ciudad Monumental se encuentra la Concatedral de Santa María, el templo más importante de Cáceres y también el más antiguo ya que fue erigido sobre una construcción del siglo XIII. El estilo sobrio y rectilíneo de esta catedral resulta tremendamente imponente y majestuoso, sensación que se ve aumentada por el silencio que guardan las construcciones de piedra que la rodean.
El templo nos da la bienvenida a través de sus portadas góticas y en el interior podremos admirar su retablo plateresco, y conocer al Cristo Negro, muy venerado por los cacereños. Además de ello, esta catedral nos tiene reservado un plan muy emocionante… ¡subir a su torre campanario a través de una escalera de caracol mágica
Gracias a esta escalera de caracol “hechizada”, podremos recorrer el interior de los tres cuerpos de esta torre renacentista hasta llegar a su campanario, a la vez que hacemos un viaje por el tiempo hacia el pasado. Lo podremos comprobar cuando lleguemos al final de la escalera y nos asomemos por los huecos donde están las enormes campanas.
Gracias a las vistas que ofrecen estos vanos de la torre, nos sentiremos inmediatamente parte del pasado de la ciudad. Es como si cada campana pudiera transmitirnos todo aquello de lo que ha sido testigo desde las alturas durante siglos…
La entrada general a la Concatedral de Santa María cuesta 5 euros, aunque hay otros precios para diferentes sectores sociales. Este ingreso permite visitar el interior del templo, las diferentes salas de exposición y la subida al campanario, todo ello explicado a través de una audioguía.
Una vez descendamos del campanario y volvamos a la actualidad, una curiosa sorpresa nos espera en la Plaza de Santa María, justo en la base de nuestra torre campanario, en una de sus esquinas tenemos, casi a pie de calle, una estatua de San Pedro de Alcántara que resulta singular por dos razones:
La primera curiosidad es que esta escultura fue realizada en 1954 por el artista Enrique Pérez Comendador, a su imagen y semejanza, a modo de autorretrato en tres dimensiones.
La segunda singularidad viene en modo de costumbre popular que dice que todo aquel que toque o bese los pies de la estatua del santo, encontrará pareja. Y si resulta que el amor ya ha llamado a su puerta, el santo garantiza que la boda será en breve…
Dirección: Concatedral de Santa María de Cáceres
Plaza Santa María, s/n. 10003, Cáceres
UNA FORMA DIFERENTE DE COMER QUESO
La gastronomía de esta comunidad autónoma es de lo más variada y nutritiva, elaborada con productos regionales proporcionados por la naturaleza. Muchos de sus platos más típicos poseen nombres muy peculiares, resultando tan sumamente curiosos que a veces no es fácil recordarlos. Les ponemos unos ejemplos: chanfaina extremeña guiso elaborado con el hígado, corazón y riñones, normalmente del cordero, cojondongo un plato fresco elaborado a base de ajo, pan, aceite de oliva, vinagre, sal, tomates, pimientos y cebolla todo muy picado, frite de cordero ajo, cebolla, laurel, pimentón vino y el cordero, zorongollo es una ensalada a base de tomates y pimientos asados , perrunillas extremeñas son unos dulces elaborados según la receta tradicional con manteca de cerdo, huevos y anís dulce… ¿Seríamos capaces de repetirlos sin mirar?
Pero entre tanta exquisitez destaca una suculenta delicia cuyo nombre recordarán de por vida después de probarlo, sobre todo si son ustedes amantes de los quesos. Se trata del queso Torta del Casar, maravilla entre las maravillas.
Este queso, elaborado con leche de oveja, cuajo vegetal y sal, debe parte de su nombre a su forma aplastada y abombada por los lados, lo que hace recordar a la figura de una torta.
El causante de esta forma es precisamente el cuajo vegetal usado en su elaboración, que genera una reacción durante el proceso de maduración en la que el queso no soporta su propio peso y acaba achatado por estar su corteza muy blanda .
Durante la elaboración del queso, la corteza es tan blanda que cada pieza debe ser vendada para que la pasta interior no se derrame por las grietas de la corteza. Ya lo ven, pura crema. El resultado final tras el proceso de elaboración es un achatado queso de fina corteza semidura, cuyo interior contiene un cremoso manjar. Y aquí viene lo que realmente hace tan especial a este queso: la manera de disfrutarlo.
Lo primero que tenemos que saber antes de disponernos a catarlo es que se debe disfrutar templado. Con cuidado rebanamos con un cuchillo la parte superior de la corteza, parte que guardaremos para volver a tapar el queso una vez degustado.
De esta manera, la corteza queda como si fuese un cuenco que deja al descubierto su blanquecina pasta interior, muy cremosa. Esta crema es la que disfrutaremos untándola en una rebanada de pan recién hecho o en una tostada. Su intenso sabor vegetal tiene tintes amargos, cualidades debidas al cuajo utilizado que proviene de un cardo. Si nos sobra queso, se vuelve a cubrir con la tapa que hemos conservado, y se guarda en la nevera hasta la próxima degustación.
Existe una manera muy típica de degustar este manjar y es a través de un postre que verán en muchos restaurantes: “timbal de membrillo y torta del Casar”. Se trata de un postre con forma de pequeño tambor elaborado alternando finos discos de membrillo con capas de este queso y coronado por crocante de almendras. La mezcla del dulzor del membrillo con el amargor del queso resulta deliciosa.
No se vayan de Cáceres sin disfrutar de la prestigiosa torta del Casar, un manjar exclusivo de esta región.
UNA ROJA TENTACIÓN
La parte extramuros del Casco Antiguo de Cáceres es el área comercial clave de la ciudad. De hecho, todo el conjunto de calles peatonales que rodean a la Plaza Mayor forman “el centro comercial abierto de Cáceres”.
Entre todos los tipos de comercios que hay en esta zona destacan las tiendas de productos alimenticios extremeños, en las que encontraremos todas las exquisiteces gastronómicas de la región, todas ellas de gran calidad, como por ejemplo, los productos ibéricos como jamones, lomos, chorizos y salchichones, vendidos todos en cómodos paquetes al vacío que podremos llevar con nosotros sin ocupar mucho espacio.
En estos templos del placer culinario encontraremos otras mil tentaciones extremeñas más, y entre ellas no puede faltar el Pimentón de la Vera, uno de los condimentos más sabrosos del mundo.
El célebre Pimentón de la Vera debe su nombre a la Comarca de la Vera, situada en las provincia de Cáceres, cuna de este polvo rojo. Los orígenes de su cultivo están muy relacionados con la historia de España, ya que la planta de pimiento, que se utiliza para su elaboración, fue regalada a los Reyes Católicos en el cacereño Monasterio de Guadalupe cuando fue traída de América.
Durante el siglo XVI fueron los monjes jerónimos del Monasterio de Yuste, situado en la Comarca de la Vera, quienes comenzaron a cultivar esta planta con todo el mimo del mundo. Testigo directo de este cultivo fue el emperador Carlos V, quien escogió este apartado lugar para disfrutar de su paz durante sus últimos años.
El intrépido nieto de los Reyes Católicos encontró en la Vera el sosiego que no había tenido durante su belicosa vida, mientras que la planta de pimiento encontró aquí, el hábitat perfecto para su cultivo y expansión. Ambos encontraron su lugar en el mundo.
El intenso sabor de este polvo rojo se consigue durante el tratamiento que deshidrata los pimientos, realizado a través de un proceso de secado al humo de encina y de roble, y que dura casi dos semanas. El aroma ahumado se impregna en los pimientos y de ahí su sabor. Después, para obtener el pimentón, hay que triturar, moler y tamizar los pimientos ya ahumados.
El Pimentón de la Vera tiene un gran poder antioxidante y resulta un regalo original y un maravilloso recuerdo. Encontrarán este polvo rojo en diferentes variantes, como dulce, agridulce o picante.
Podrán localizar muchos de estos comercios de productos extremeños en el triángulo formado por las calles Pintores, Paneras y Moret, así como en la cercana calle San Pedro.
¡VAYA TRÍO DE ESTRELLAS
Toda ciudad posee ese punto concreto en el que sus visitantes quieren tomarse una fotografía que defina el lugar solamente con una imagen y que acumule toda la esencia de la ciudad. En Cáceres ese lugar es su Plaza Mayor.
Esta histórica explanada siempre ha sido el centro neurálgico de la ciudad. La Plaza Mayor acogía en la antigüedad los diferentes acontecimientos sociales, como las ferias de ganado o los torneos medievales.
Actualmente, los eventos locales siguen celebrándose en esta plaza, siendo además, un magnífico punto de encuentro gracias a la cantidad de bares y restaurantes que la ocupan.
En esta plaza se encuentra el conjunto monumental perfecto que nos servirá de marco en nuestra “fotografía clave” ya que reúne tres de los monumentos más importantes de la ciudad. ¡Además los tres están tan juntos que hasta parecen uno solo Pero son tres monumentos distintos, con tres historias diferentes narradas a través de sus piedras.
Nos referimos al conjunto que forman la Torre de Bujaco, la Ermita de la Paz y el Arco de la Estrella. Conozcamos mejor a los componentes de este terceto de piedra…
La Torre de Bujaco es uno de los mejores ejemplos de la herencia que nos dejaron los musulmanes en Cáceres. Alzada en el siglo XII siguiendo el patrón árabe, hoy en día nos sigue resultando imponente, tanto por su fuerte carácter bélico como por sus puntiagudas almenas que parecen pinchar el cielo. De hecho, esta torre sirvió como bastión defensivo a los caballeros cristianos que luchaban contra los almohades durante el asedio musulmán sufrido por la ciudad en el año 1173.
Hoy en día la torre alberga una magnífica exposición exhibida en el Centro de Interpretación de las Tres Culturas, donde se muestra al visitante el paso de los distintos pueblos que se asentaron en la ciudad. La entrada a este museo permite subir al almenar y disfrutar de las vistas que ofrece la cima de la torre.
Colindante a la Torre de Bujaco se encuentra la Ermita de la Paz, vigilando el corazón de la plaza a través de sus tres arcos de medio punto. Esta ermita se construyó en el siglo XVIII por deseo de la Cofradía de Nuestra Señora de la Paz, ya que hasta ese momento sus cofrades celebraban misa bajo los soportales de la plaza. La entrada es gratuita pero sólo abre en horario de misa.
Y por último llegamos al tercer componente de este peculiar terceto: el Arco de la Estrella, que supone la principal entrada a la Ciudad Monumental y que fue elevado donde antiguamente existía una pequeña puerta que permitía el acceso de carruajes a la Plaza Mayor.
El arco que vemos hoy es del siglo XVIII y si nos fijamos bien, notaremos que muestra un giro hacia uno de sus lados. Precisamente se construyó así para facilitar el paso de los carruajes de los nobles cuyos palacios estaban intramuros.
Dirección: Plaza Mayor de Cáceres 10003 - Cáceres
EL ALMACÉN DE LA LLUVIA
En pleno corazón de la Ciudad Monumental de Cáceres se encuentra el Palacio de las Veletas, edificio del siglo XV que fue construido sobre unos cimientos muy especiales del antiguo alcázar almohade, tan especiales que hoy en día suponen toda una joya arquitectónica.
En la fachada del palacio destacan dos enormes escudos barrocos que están relacionados con muchas familias nobles cacereñas de antaño. Pero lo más especial de esta fachada es su balaustrada superior llena de gárgolas y de pináculos que apuntan al cielo.
Sobre esta balaustrada lucían antiguamente las veletas que dan nombre al palacio pero que desgraciadamente, no han llegado hasta nuestros días. Así que ya lo ven, el Palacio de las Veletas ya no tiene veletas, aunque sí muchas simpáticas gárgolas...
Hoy en día este palacio acoge el Museo Provincial, que es gratuito. En sus salas y en sus exposiciones se respira la historia de la provincia de Cáceres, y se exhiben muchas piezas relacionadas con el pasado de la provincia, que fue cuna de conquistadores y tierra de frontera. Y ambos factores han dejado mucha marca en su historia. Esto se refleja en todo el orgullo y en todo el amor hacia la comarca que destilan las piezas exhibidas en este museo.
Pero sin ninguna duda, lo más interesante de este Palacio de las Veletas sin veletas reside en sus entrañas, en su base, en sus cimientos. El edificio se levantó sobre un enorme aljibe del siglo XII que pertenecía al antiguo alcázar almohade. Y lo mejor de todo: el aljibe es visitable.
Una parte de este aljibe fue excavado en la roca natural.
Tiene forma de un enorme rectángulo cuyas medidas son 15 metros de largo por 10 metros de ancho y está dividido en 5 naves separadas por 16 arcos de herradura hechos de ladrillo que se apoyan en 12 columnas de piedra. Indudablemente, se trata del mayor aljibe y mejor conservado de toda la Península Ibérica. Por todo esto, estamos ante la herencia musulmana más destacada de Cáceres, honor que comparte con la muralla.
Los almohades ya utilizaban el aljibe para guardar el agua procedente de la lluvia, y su función de almacén de aguas continuó al ser construido el Palacio de las Veletas sobre su estructura. De hecho, el aljibe ha estado funcionando como abastecedor de agua para los cacereños hasta finales del siglo XIX, acumulando toda el agua de lluvia caída sobre el patio principal del palacio. Y en un patio trasero aún existe una antigua puerta por la que los vecinos pasaban libremente para recoger el agua del aljibe que necesitaban para su uso personal.
Hoy en día, los espesos muros de esta construcción siguen almacenando el agua de la lluvia que cae sobre el patio renacentista. Esto se puede comprobar durante el recorrido por el Museo Provincial, que incluye una visita al aljibe. ¿Se animan a conocer este tesoro?
Dirección: Museo Provincial de Cáceres Palacio de las Veletas
Plaza de las Veletas 1. 10003 Cáceres
EN BUSCA DEL HUESO PERDIDO
Tras haber recorrido la plácida ciudad de Cáceres, es el momento de conocer uno de sus más tenebrosos secretos. Y es que esta serena ciudad quizás no lo sea tanto… Los culpables de ello viven escondidos en el Callejón de Don Álvaro, un angosto pasadizo que debe su nombre a un concejal llamado Álvaro Cavestany.
¿Se atreverían a atravesar un callejón que guarda un macabro misterio entre sus piedras? Se trata de un tranquilo pasadizo que parece normal a simple vista, y que a pesar de encontrarse en la Ciudad Monumental, no suele estar muy transitado. Claro que, después de conocer su secreto podemos llegar a entender la razón, aunque la verdad es que no es una historia muy conocida y quizás hasta muchos lugareños ignoren...
El Callejón de Don Álvaro es un angosto pasadizo que brota de la Cuesta de la Compañía, calle empinada que une la Plaza de San Mateo con la Plaza de San Jorge, es decir, en pleno meollo de la Ciudad Monumental. Es tan estrecho que parece que las paredes que lo conforman se van a juntar en su recta final, incluso en un punto concreto, ambas paredes están unidas por un pequeño arco que proporciona al callejón un aspecto abovedado. Algunas plantas enredaderas escalan por estas paredes para dar un aspecto de normalidad a esta estrecha calle que siempre será especial por su macabra realidad. Y es que una de las paredes que forman este callejón está construida con piedras... ¡y con huesos humanos
A pocos metros encontramos la razón que explica tan macabra presencia en la pared, más concretamente en nuestra ya conocida Casa del Sol. Junto a la puerta principal de la Casa de los Solís existe una losa que conserva una inscripción con la palabra “cimeterio” y es que toda esta extensa área antiguamente era el camposanto perteneciente a la próxima iglesia de San Mateo.
Antaño era costumbre que los cementerios estuvieran junto a las iglesias, hasta que por razonables cuestiones de higiene fueron trasladados a las afueras de las ciudades.
La razón que explica la presencia de huesos humanos en la pared del callejón reside en que para alzar el muro se utilizó la misma tierra que había en esa zona y que todavía contenía fragmentos de huesos de cuerpos que poblaron el trasladado cementerio. Tras la construcción de la pared, se utilizó cal para camuflar los amarillentos huesos que permanecían visibles, pero con el paso del tiempo, esa cal ha ido desapareciendo, saliendo a la luz las siniestras incrustaciones.
Los vecinos del lugar dicen que en el Callejón de Don Álvaro siempre hace viento, lo que resulta bastante sobrecogedor. Quizás estas corrientes de aire hayan ayudado a retirar la cal y así la verdad de los huesos haya podido salir a la luz…
Ya lo ven, amigos viajeros, en Cáceres no es todo piedra. ¡También hay huesos Desde estas líneas les lanzamos el reto de localizarlos entre las piedras del Callejón de Don Álvaro
Dirección: Callejón de Don Álvaro
10003 Cáceres
LA LEYENDA DE LA CASA DEL SOL
En la ruta del punto anterior no hemos citado a propósito uno de los palacios nobiliarios más especiales de la Ciudad Monumental de Cáceres, y la razón de ello es que su historia merece una mención aparte.
Muy cerquita de la Plaza de San Mateo se encuentra la Casa de los Solís, también conocida como “Casa del Sol”, por el escudo heráldico de su fachada principal, formado por un sol con rostro humano de gesto sereno cuyos rayos son mordidos por cabezas de serpientes, y todo esto coronado por un fastuoso yelmo. Pero lo realmente especial de este palacio gótico del siglo XV es la historia que hay detrás de su escudo, o mejor dicho, de sus escudos. Y es que la Casa de los Solís posee dos escudos muy parecidos cuya historia guarda un triste secreto…
Esta casa-fortaleza se levantó en el siglo XV pero fue durante el siglo XVI cuando se llevaron a cabo unas obras de restauración que le dieron su apariencia actual. Y fue precisamente durante estos trabajos cuando sucedieron unos hechos que han llegado hasta nuestros días en forma de leyenda.
Rondaba el año 1549 cuando la noble familia Solís, en plenas obras de reforma de su palacio, contrataron a un cantero para que crease un escudo familiar que luciese en la fachada principal. Para ello hicieron venir al mejor, a un maestro cantero de Salamanca, quien se trasladó a Cáceres con sus dos hijos para realizar ese trabajo. Los hijos del cantero eran sus aprendices y le ayudaban en su labor. El trabajo familiar fue excelente, dando como resultado el escudo de sol con rostro sereno que podemos admirar en la actualidad en la fachada principal.
Los señores de Solís quedaron tan contentos con su nuevo y ostentoso escudo que contrataron al mismo cantero para que realizase un segundo escudo que decorase el lateral del palacio. Pero para entonces ya habían comenzado los problemas, ya que el hijo mayor empezó a tener malos hábitos nocturnos, rodeado de malas compañías.
Una mañana, el hijo mayor llegó a casa llorando y con las manos ensangrentadas. ¡Había matado a un hombre por unas deudas
El padre tomó la decisión de esconder a su hijo mayor en un boquete hecho entre los muros del palacio, dejando solo un pequeño agujero para poder pasarle alimentos. Cuando llegaron las autoridades, detuvieron al hermano pequeño por confusión. El padre enfermó por toda la angustia que le creó esta situación, perdiendo el conocimiento durante varios días. Los mismos días que el hijo menor estuvo preso hasta que pudo demostrar su inocencia, y los mismos en los que el hijo mayor perdió la vida solo, emparedado entre aquellos muros, sin que nadie le pudiese pasar bebida ni alimentos…
Durante la recuperación del padre, el hijo menor cerró el agujero del escondite, tapiando para siempre el cadáver de su hermano mayor entre los muros. Y también terminó el segundo escudo… Pero el nuevo emblema ya no tenía el rostro sereno del primero, sino que la gran pena que sentía por lo sucedido quedó reflejada en el rostro del sol de este segundo escudo.
Dirección: Casa de los Solís / Casa del Sol
Calle de la Monja 2. 10003 Cáceres
LAS PIEDRAS NOS ESPERAN Y DOÑA HIGUERA TAMBIÉN
La Ciudad Monumental de Cáceres es un festín de palacios nobiliarios, de iglesias, de torres y de calles empedradas. Aquí todo es piedra, piedra y más piedra. Semejante cantidad de sillares genera una atmósfera tan evocadora, que esta zona intramuros ha sido elegida como telón de fondo en producciones cinematográficas muy importantes. Recorrer la Ciudad Monumental de Cáceres resulta fascinante, sobre todo si nos paramos a escuchar las piedras… Para poder sentir esta experiencia, les hemos preparado una cómoda ruta por la Ciudad Monumental y la vamos a iniciar desde su punto más alto, así que una vez iniciada, todo va a ser descender.
Nos dirigimos hasta el punto más elevado de intramuros, la Plaza de San Mateo, donde podremos visitar la Iglesia de San Mateo, lugar elegido para el reposo eterno por los nobles de la ciudad. Cerquísima de esta plaza tenemos la primera casa nobiliaria de la ruta: el Palacio de los Golfines de Arriba, la única casa-fortaleza de Cáceres que mantiene su torreón defensivo. Este palacio del siglo XV hizo las funciones de Cuartel General de Francisco Franco en las primeras semanas de la Guerra Civil en 1936.
Seguimos nuestro recorrido por la Cuesta de Aldana hasta llegar a la Casa del Mono, edificio gótico del siglo XV que recibe ese nombre por la enigmática figura de un mono que hay en la escalera del patio interior y que está cargadita de leyendas. La inquietante figura representa a un mono atado al pasamanos de la escalera por una cadena. La Casa del Mono en la actualidad es una biblioteca que custodia más de 30.000 volúmenes.
Siguiendo la Calle del Mono llegamos a la Plaza de San Jorge, donde nos recibe la Iglesia de San Francisco Javier, templo jesuita barroco del siglo XVIII cuyas dos torres blancas nos harán recordar a tantas iglesias de América del Sur. En la Plaza de San Jorge, en una hornacina camuflada entre muros de piedra y escaleras, reposa la figura de bronce del patrón de la ciudad, San Jorge, quien a caballo acaba con el dragón.
En una de las esquinas de esta plaza, nos espera el Palacio de los Golfines de Abajo. Este noble palacio del siglo XVI es el único de Cáceres que posee en su fachada el escudo de los Reyes Católicos, honor concedido por los monarcas a la familia Golfín por sus numerosos servicios realizados.
Una vez en la Plaza de Santa María serán las piedras del suelo las que nos hablen. Si nos fijamos, veremos que son de dos clases diferentes. ¿La causa? Un sector de su suelo tuvo que ser reconstruido tras resultar aniquilado en los bombardeos que sufrió la ciudad durante la Guerra Civil.
¡Y ya hemos llegado a nuestro último punto El Palacio Carvajal, cuya visita nos permitirá conocer el interior de las construcciones del siglo XV. No se pierdan su jardín… ahí les espera una vetusta higuera ¡de 500 años de vida. Entrada gratuita.
Iglesia San Mateo. Plaza San Mateo 2 - 10003 Cáceres
Palacio de los Golfines de Arriba. Calle Condes 2 - 10003 Cáceres
Casa del Mono. Calle del Mono 4 - 10003 Cáceres
Iglesia de San Francisco Javier. Plaza de San Jorge 9 - 10003 Cáceres
Palacio de los Golfines de Abajo. Plaza de los Golfines - 10003 Cáceres
Palacio Carvajal. Calle Amargura 1 - 10003 Cáceres
¡¡¡ NOTICIA, NOTICIAAA…
Cáceres cuenta con el sitio perfecto para tomar fuerzas antes de recorrer las empedradas calle
s de su Ciudad Monumental o para reponer energía después de haberla visitado. Se trata de la Plaza de San Juan, un animado lugar que cuenta con muchos restaurantes y terrazas donde poder tomar algo en una de las ciudades más tranquilas de España.
La Plaza de San Juan se encuentra fuera de la muralla, muy cerquita de la Plaza Mayor, en la confluencia de las comerciales calles Pintores y San Pedro. En esta acogedora plaza encontramos de todo: una iglesia, un parque, terrazas, ambiente, palacios… ¡incluso conoceremos a una popular y querida lugareña
La plaza está presidida por la Iglesia gótica de San Juan, construida en el siglo XIII, aunque cuenta con muchas reformas posteriores. Su pórtico de entrada está velado por unos nazarenos que, portando una gran cruz, nos dan la bienvenida al templo. Se trata de un monumento que homenajea a la Semana Santa de Cáceres, importante celebración considerada Fiesta de Interés Turístico Internacional.
Antiguamente la Iglesia de San Juan era conocida con el nombre de San Juan de los Ovejeros. Y la razón reside en el parque triangular que se encuentra al fondo de la plaza, ya que era justo ahí donde los pastores y ganaderos se reunían en las ferias de ganado celebradas siglos atrás.
En uno de los lados de este parque nos topamos con el Palacio de los Marqueses de Oquendo, joya del siglo XVI que hoy en día es un hotel de cuatro estrellas.
Y ahora lo prometido. Les vamos a presentar a una dama muy conocida y querida en la ciudad, ¡y casi en el mundo entero Nos espera frente a la puerta de la iglesia, en mitad de la plaza, representada por una estatua, nos referimos a Leoncia Gómez Galán, la última vocera del Periódico Extremadura y que tuvo una vida muy especial. Abandonada nada más nacer, trabajó muchos años como sirvienta en casa de un abogado de Cáceres, pero durante sus últimos años fue contratada por el Periódico Extremadura para desempeñarla función de vocera y vender ejemplares del periódico a pleno pulmón. Su lugar escogido para ello fue precisamente la Plaza de San Juan, lugar en el que se ganó el cariño de los vecinos por su gran simpatía.
Por todo esto, dicho periódico decidió honrar a su última vocera con esta escultura.
Las emociones en la vida de Leoncia continuaron durante su madurez, ya que a los 74 años conoció a su gran amor, ¡y se casó con él Y aquí nos preguntamos… ¿será que besó los pies de San Pedro de Alcántara?
Se lo pueden preguntar a Leoncia cuando vayan a una terraza de la Plaza San Juan a disfrutar de su merecido descanso y pasen por su lado. Deben saber que la doña es todo un símbolo en Cáceres y ¡Hasta tiene cuenta en Twitter
Dirección: Plaza de San Juan entre la calle San Pedro y la calle Pintores 10003 - Cáceres