FELDKIRCH





VISTAS MEDIEVALES
Para poder admirar desde lo alto esta localidad de Feldkirch el mejor lugar, sin duda, es el mismísimo Castillo de Schattenburg. A pesar de llevar ese nombre es una fortaleza medieval que mantiene aún su forma original. Está flanqueada por torres y tiene un patio central desde el cual podemos acceder a cualquiera de las zonas, tanto internas como externas. En su interior alberga un magnífico restaurante, donde poder probar alguno de los platos tradiciones austriacos, y el museo local de la ciudad.
Este castillo-fortaleza se encuentra situado en lo alto de una colina, rodeado de jardines y viñas.
Para llegar hasta él se pueden subir de dos formas. Los más valientes pueden subir las empinadas
escaleras de piedras desde la plaza Jahnplatz, reconocible por tener un aparcamiento en su superficie. Estos escalones nos llevan hasta la cima de la colina bordeando la estructura del castillo.
Sin embargo, también se puede subir hasta la entrada principal por la calle Burggasse. Esta opción es una cuesta, algo empinada, pero mucho más amable y con menos esfuerzo para las rodillas, eso sí, hay que tomarlo con calma. Una vez dentro del castillo y desde cualquiera de sus torres, se pueden admirar unas maravillosas y espectaculares vistas, tanto de la propia ciudad como del entorno montañoso de la región de Vorarlberg. Ya que nos encontramos prácticamente en la frontera de Austria con Liechtenstein, antes de pasar a la Confederación Helvética, entiéndase, Suiza. Desde este punto se pueden ver las diferentes torres defensivas de la antigua muralla medieval, reconstruida en el siglo XVI. Cómo no, el río Ill, uno de los afluentes del hermoso río Rin, edificios fantasticos como el Conservatorio de música o la primitiva estación Hidroeléctrica de la ciudad y además reconoceremos el trazado urbano en cuadrícula tan característico del centro, donde destacan algunas iglesias como la Johanniterkirche o la propia catedral de San Nicolás. Unas vistas inigualables y un plus en toda visita a la hermosa ciudad medieval de Feldkirche.
Dirección: Burggasse 1,
QUESOS DE VACAS ALPINAS
La cocina de la región de Vorarlberg está muy influenciada por la cocina alemana, y en particular con la cocina de Suiza debido a su proximidad. En primer lugar, tenemos que probar el Wiener Schnitzel, típico en toda Austria y que no es más que el famoso filete de carne empanado y frito que suele venir acompañado con patatas fritas o bien con la también típica ensalada de patata cocida y aliñada. En la ciudad de Feldkirch lo sirven en casi todos los restaurantes. Otra especialidad de la gastronomía es el Rösti, que a pesar de ser un plato muy suizo es muy frecuente encontrarlo en esta región. Es un plato a base patata rallada, pochada en una sartén hasta dorarla y luego, se le puede añadir un huevo o bien unos trozos de queso. Hablando de queso, este es uno de los productos principales que tiene una presencia muy importante en la cocina de Feldkirch y Vorarlberg.
En esta región se elaboran los quesos con leche cruda de vaca. Y, lo más importante para la producción de estos quesos es que la leche debe proceder de vacas de la zona alpina, que hayan estado pastando en los prados que se sitúan entre los 1.000 y los 1.800 mts. Por eso los quesos producidos en las regiones de Vorsäss, Maisäss y Rheintal se caracterizan por su sabor y su intenso olor. Este queso lleva un periodo de añejamiento de tres a seis meses con lo que se consiguen quesos más bien duros y de un sabor intenso.
Recuerda que estás en una zona donde la ganadería vacuna tiene muchos años de tradición. Se dice que aquí las vacas son las dueñas del paisaje. Cuando llega la primavera, éstas salen a pastar libremente y es el pastor el que tiene que ir detrás de ellas. Ellas son las que tienen el control de donde quieren ir a comer y suelen ir montaña arriba según va desapareciendo la nieve de las cumbres. Prueba uno de estos maravillosos quesos para comprobar la calidad alimentaria que tienen las vacas de Voralberg o sino prueba alguno de los platos más tradicionales donde uno de los principales ingredientes es el queso de vaca alpina. Entre ellos destaca el Rösti, como ya hemos comentado anteriormente, pero también él Käsknöpfle y los Kässpätzle.
Ahora sí. ¡Mahlzeit! (¡que aproveche!).
CONOCIENDO LOS PRODUCTOS LOCALES
No vamos a ir a ningún centro comercial, ni a ninguna tienda en especial. En Feldkirch, para ir de compras nos vamos a ir a sus tradicionales mercados de productos locales.
Os vamos a recomendar visitar el mercado de frutas y verduras que se celebra todos los martes o sábados en el centro de la ciudad. Estos puestos se colocan en las calles Marktplatz, Marktgasse y Neustadt a partir de las 13:30. Y es uno de los lugares más auténticos para conocer la ciudad en pleno movimiento, para saber cuáles son los productos autóctonos y observar a los locales en sus compras diarias. Estos mercados son muy frecuentes en Austria, Alemania y Suiza, y además tienen un origen rural. Inicialmente se realizaban por los propios agricultores como un medio rápido y directo de hacer llegar sus productos al consumidor. Más tarde pagando un pequeño impuesto al gobierno de la ciudad se establecieron unos días de mercado a la semana. Esto ayudo a una venta controlada y, sobre todo, que los productos cumplieran con unos criterios de calidad. Además, ayudaba a que hubiera mayor variedad de mercancías.
Hoy en día todos los productos cumplen las leyes modernas de calidad y sanidad establecidas, sin que por ello pierdan nada de sabor y de tradición.
Sin embargo, hay que reconocer que no solo venden esos productos. También es posible encontrar buen pescado, carne fresca y bastantes delicatessen provenientes de países cercanos como Italia o Francia, ya sean productos como quesos, encurtidos, hierbas, aderezos, o frutas poco frecuentes en la región. Los productores locales abren sus puestecillos dando color y animación al centro. Cada vendedor intenta dar salida a sus mejores mercancías, generalmente productos elaborados por ellos mismos como quesos, mermeladas, miel o zumos de frutas silvestres. Aunque no queramos llevarnos nada de estos productos, acudir a uno de estos mercados nos mostrará bastante de la cultura culinaria de este país y de las regiones adyacentes. No te lo pierdas, es una oportunidad para conocer de cerca la forma de vida de los locales.
Dirección: Marktplatz, Marktgasse y Neustadt
UNA FOTO CON SIGLOS DE HISTORIA
Evidentemente la ciudad ofrece varios puntos importantes para poder hacer una foto inolvidable, ya sea delante de cualquiera de sus fachadas, de sus iglesias, callejas, jardines escondidos, el río o las montañas altas de Vorarlberg. Pero sin duda la fuente pública de la calle Neustadt es uno de los grandes iconos de la ciudad.
Esta fuente siempre dio mucho que hablar ya que hay varias versiones de a quién representa. Podemos ver un caballero erguido, acompañado de su lanza, en posición militar y alerta. La armadura y el yelmo con penacho nos indica el origen noble de este personaje, lo que lleva desde siempre a la controversia.
Unos dicen que es el Conde Rudolf IV, último señor de la casa de Monfort, otros, sin embargo, acreditan que sea el primero de los condes y fundador de la estirpe con sede y residencia oficial en la propia ciudad de Feldkirch, Hugo I. Sea como fuere, en realidad representa el poderío y esplendor de estos señores que dominaron el territorio desde Bregenz hasta Feldkirch durante toda la edad media y que, más tarde, fueron un referente entre la nobleza. En esta fuente podemos ver mucho más que un caballero armado, podemos sentir parte del pasado medieval, de las defensas amuralladas y de los pasos de las altas montañas del Arlberg. Podemos tener la seguridad que las caravanas de comerciantes que llegaban hasta aquí podían descansar tranquilos bajo la protección de los Monfort.
En la actualidad esta fuente que vemos a dos pasos del Castillo de Schattenburg, dominando la zona peatonal, fue totalmente reformada y renovada en el año 1828. Desde épocas la fuente nos recibe y saluda y además nos indica que estamos bajo la protección que habitan el castillo que también podemos admirar desde la fuente.
Dirección: Neustadt
LOS PRIMEROS CARTELES PUBLICITARIOS DE LA HISTORIA
Para poder descubrir bien las ciudades no solo hay que visitar monumentos. Hay que abrir bien los ojos y mirar hacia todos los lados, no solo a nivel de nuestros ojos, sino hacia abajo y hacia arriba. Y ahí es donde nos vamos a centrar en esta ocasión, hay que mirar hacia la parte superior de los edificios para descubrir unos elementos que normalmente pasan algo desapercibidos: los antiguos anuncios de los comercios.
Estas antiguas publicidades consisten en unas estructuras de hierro forjado, normalmente coloridas, y que se encuentran en las fachadas encima de los establecimientos. Hoy en día , no existen tantos como hubo en un tiempo pasado, y por eso debemos buscar atentamente. Antiguamente no existían los anuncios o carteles, ni las luces led o de neón para anunciar los diferentes negocios y productos que los comerciantes o los artesanos pudieran vender. Además, había una circunstancia que impedía poner simplemente el nombre o la actividad como se hace aún hoy (modista, supermercado, etc…) y esto era que la población era casi totalmente analfabeta. De este modo era inútil escribir más allá del nombre familiar del dueño ¿Y, cómo se resolvía este dilema? Pues fácil; el señor zapatero encargaba al herrero una bota enorme dentro de una rocalla floral, se pintaba con pintura de color y se colgaba encima del negocio.
Después de esta idea genial el librero hizo lo mismo con un libro, y luego la modista, el relojero, el mesonero, el comerciante de telas, etc. Evidentemente, los negocios más pudientes y prósperos decoraban sus anuncios con hojas de pan de oro y con colores llamativos como una forma de diferenciarse y de demostrar algo más que la actividad a la que se dedicaban… Hoy en día podemos encontrar estas estructuras por toda la ciudad, pero hay que mirar bien para encontrarlas. Como ejemplo baste hablar de un león enorme dentro de su círculo que anuncia un antiguo hotel llamado exactamente así: Löwenhof. Presta atención, mira hacia arriba y encuentra estos hermosos carteles publicitarios con años de historia. Curiosos y hermosos, te sorprenderán la imaginación de los comerciantes para dar a conocer sus negocios, a través de las imágenes.
VIVIR, REIR, DORMIR
Proponemos un pequeño reto: en primer lugar, hay que encontrar una obra artística, un monumento llamado Leben/Lachen/Sterben que quiere decir Vivir, Reír, Morir. En segundo lugar, empezamos con el reto, en concreto.
Consiste en encontrar y contabilizar ¿Cuántos rostros de hombres y cuántos rostros de mujeres hay?. Están a la derecha, a la izquierda y de arriba a abajo. Con un poco de paciencia los encontraremos todos. Ánimo. Este es un monumento que pasa desapercibido en la calle… (una pista: está muy cerca del río y de uno de sus puentes).
La obra fue realizada por Stefan Fingzar, un joven artista local de Feldkirch que empezó a exponer en el año 2006, teniendo siempre como referencia su propio entorno. Actualmente esta acabando su última creación. Esta obra que tenemos que visitar para cumplir el reto, es en sí muy diferente, ya que nos introduce en un segundo en las vidas de los personajes. Aquí el artista quiere enfrentar al visitante con 598 vidas humanas anónimas, uno a uno, a través de sus miradas, tristes o alegres, o indiferentes.
Las 598 vidas se representan con retratos fotográficos embutidos en bloques de hormigón: el visitante estará rodeado por todos ellos y, a través de los ojos, pasea y siente sus vidas, sus risas, sus tristezas, sus pensamientos agonizantes, su juventud, sus errores, la alegría, el amor, la agonía, la soledad… Independientemente de si son mujer, hombre, joven, mayor, o si son de esta época o de tiempos anteriores.
A través del anonimato y del desconocimiento, las emociones afloran en el espectador. Es una obra moderna pero que no pierde actualidad ya que la vida, las personas, las emociones forman parte de nuestra naturaleza, y dependerá de nosotros cada día, y en cada situación diferente, reír, vivir, sonreír…
Este monumento se encuentra en un lugar de paso, cercano y ajeno a la vez, a todo aquél que pase hacia sus deberes, sus obligaciones o simplemente de un paseo por los alrededores.
UN TESORO POR DESCUBRIR
En la ciudad de Feldkirch hay una catedral católica, San Nicolás, que funciona además como parroquia para los feligreses del barrio. Cuando entramos en el templo nos sorprenden sus arquerías góticas, en blanco y lo despejado de sus muros.
Pero sin duda, uno de los tesoros que muy poca gente conoce es el altar de Santa Ana. Lo encontramos en el lado derecho del arco principal que da acceso al altar mayor de la catedral.
Se trata de un altar tríptico cuyas puertas batientes se pueden cerrar o abrir, gracias a sus bisagras. Sin embargo, permanece siempre abierto. El altar está rematado con crestería tardogótica y renacentista, diseñado y construido por el autor local Wolf Hubert.
El artista es uno de los grandes maestros de la escuela del Danubio, desarrollada en el norte de Austria y en Baviera, en el siglo dieciséis. Huber fue pintor, escultor y tallista, conservándose hoy obras suyas en Viena, Múnich o Berlín.
El altar representa, en la parte superior, una escultura de Santa Ana entronizada que sujeta a la virgen María y al niño Jesús. El tamaño de Jesus es superior al de Maria, incluso estando representado como un bebé.
En total son cuatro escenas laterales donde podemos ver el nacimiento de Jesús, la adoración de los magos y dos escenas de la vida de la virgen María.
En el cuerpo central se representa la escena del descendimiento, es decir el duelo y llanto por la crucifixión de Jesucristo una vez descendido de la cruz. Impresionan los detalles de las figuras y el dramatismo realista de los personajes.
Por último, en el banco del altar se representa el Paño de la Verónica que es sujetado por dos ángeles con ropajes de colores vivos. El rostro de Cristo está absolutamente limpio de sangre y con la mirada profunda fija en el espectador, dando mucho más realismo a la obra.
Este altar es un verdadero tesoro por descubrir.
No te marchas de la ciudad sin haberlo conocido.
Dirección: Dompl. 6.
PASEANDO A LAS ORILLAS DEL ILL
Esta ciudad de Feldkirch, gracias a encontrarse en las márgenes del río Ill, es bastante plana, lo que favorece el poder dar un agradable paseo para descubrir algunos de sus ángulos más hermosos, teniendo las montañas como vigías siempre alerta. ¿Comenzamos?
Nuestro paseo comienza caminando desde el Monfort Haus (el modernísimo centro cultural y de exposiciones de la ciudad) buscando siempre hacia nuestra izquierda la calle del antiguo molino que nos llevará hasta el borde del río. En nuestro camino veremos cómo se entremezclan las diferentes épocas históricas de la ciudad al encontrarse los restos de la puerta y torre medieval del molino de agua junto a las instalaciones de la primera central eléctrica del siglo XIX, con su reservorio de agua aún visible.
En pocos pasos nos acercamos a la ribera del Ill donde descubrimos unas vistas preciosas, tanto de la ampliación urbanística que se realizó en la otra margen del río, como la evolución de la parte histórica. Hay que tener en cuenta que el límite de la ciudad antigua era el río, por tanto, todo lo que se descubre al otro lado ya no son construcciones medievales. Ahí descubrimos el magnífico e imponente palacio barroco que alberga hoy en día el Conservatorio regional de música de Vorarlberg.
Ese edificio se encuentra al lado de uno de los grandes espacios verdes de uso público de Feldkirch, es el llamado Spielplatz im Reichenfeld, al que se llega atravesando una pasarela metálica muy moderna. Continuando nuestro paseo con el río siempre a nuestra izquierda, vemos a nuestra derecha los jardines privados de las casas antiguas que se orientan hacia el paseo fluvial. Llegaremos hasta la Torre del agua, una de las torres defensivas de la antigua muralla, que evidentemente defendía la ciudad desde el ángulo más exterior sobre las aguas del río Ill. A partir de aquí podemos ir en busca de las otras dos torres que aún quedan en pie, pero integradas entre las casas de la ciudad o bien, seguir sin rumbo definido hasta encontrar un lugar donde poder disfrutar del merecido descanso.
TOMAR ALGO BAJO EL CALOR DE UNA MANTA
La ciudad de Feldkirch, con una población bastante joven, y un total de más de treinta y tres mil personas, ofrece varias opciones para poder relajarse y sentarse a tomar una bebida. Ya sea caliente o fría, cualquiera de los bares, restaurantes o cafés que encontramos en la zona central y peatonal de la ciudad nos ofrece la oportunidad de relajarnos y aprovechar para observar un poco el pulso de la ciudad. Además tenemos la suerte de que en esta ciudad la oferta es amplia y variada.
Una cosa que llama la atención en cualquiera de las épocas del año que se visite esta localidad, es que la gente se suele sentar en el exterior de los establecimientos (ya sea en verano o en invierno). Claro que no es de extrañar, pues todos quieren aprovechar los hermosos paisajes montañosos que rodean la ciudad. Pero sabiendo que estamos en una región alpina, rodeados de montañas y con unos inviernos bastante duros, podríamos imaginar que todo el mundo se sentará en el interior. Sin embargo, es bastante común ver las mesas exteriores llenas, pero con una cosa no muy común… Todas las personas están abrigadas con las mantas que ofrecen los establecimientos a sus clientes. Esas mantas se pueden usar para abrigarse del frio, mientras se está sentado.
Una característica de la estructura urbanística del centro histórico de las ciudades de esta parte de Europa es que las calles tienen unas galerías porticadas para protegerse del sol, de la lluvia o de la nieve, y ahí es donde muchos bares suelen colocar sus mesas exteriores. Uno de los lugares más concurridos del centro es la pastelería Bäkerei Mangold, en la céntrica calle Marktplatz. Así que, que no te paralice ni desaliente el frío de los meses de otoño e invierno. Siéntate en cualquier terraza para disfrutar de una pequeña pausa y del hermoso paisaje que ofrece esta ciudad. Y para poder sentirte como los locales, aprovecha el beneficio de estas mantas, sin importar la estación del año en la que visites la ciudad.
Dirección: Bäkerei Mangold, en Marktplatz