BERNA





Imprescindible: El Jardín de las Rosas
Lllamado la Roseraire en lenguaje local. Las guías recomiendan venir a este lugar para hacernos una idea del conjunto de la ciudad y tomar la mejor foto, sin duda una propuesta acertada. Nosotros recomendamos venir para sentir: sentir el aire fresco, el aroma de los cientos de variedades de rosas, la magnitud de los Alpes que se divisan al fondo, la vida que el rio Aar aporta a la ciudad y el privilegio de estar frente a una de las ciudades más bonitas del mundo.
Para llegar lo más recomendable es pasear desde el foso de los Osos, al Este de la ciudad tras cruzar el puente. El mirador está justo encima. Desde la fuente de la rotonda, en la calle de su izquierda, veremos enseguida el caminito de ascenso a nuestra izquierda que debemos seguir. Desde la rotonda al mirador hay 350 mts de vereda peatonal en muy buen estado y en ligera pendiente ascendente. Se tarda cinco minutos en subir. Antes de llegar conoceremos al Sr Albert Einstein, que disfruta de las vistas sentado en su banco. Podemos hacernos una foto con esta personalidad que revolucionó la física moderna y que fue residente ilustre de esta ciudad entre 1902 y 1909. En el mirador hay una cafetería y servicios públicos. En el jardín se exhiben más de doscientas variedades de rosas bien clasificadas y perfectamente conservadas. Normalmente los jardineros del ayuntamiento trabajan allí por la mañana y están encantados de responder a nuestras preguntas sobre las variedades, los cuidados, el origen de cada especie… Desde el mirador hacia el sur tenemos la mejor panorámica de la ciudad, del río y de los Alpes Berneses con cumbres tan emblemáticas como Eiger y Jungfrau. En los días de otoño los árboles de jardín y del paseo ofrecen unos colores cautivadores que contrastan con el verde del río, el gris de la ciudad y el blanco de las cumbres.
Dirección:
Alter Aargauerstalden 31b 3006 Bern, es gratis y está abierto siempre.
Piernas de mujer
Llegamos a Berna tempranito, pero con ganas de un segundo cafelito y algo que lo acompañe. En cualquier panadería, pastelería y en muchas de las cafeterías encontraremos Meitschibei (piernas de mujer), que es un dulce delicioso, muy energético, relleno de almendra o avellana y típico de esta ciudad. Según la tradición, un auténtico Meitschibei debe estar elaborado con ingredientes producidos en Suiza: avellanas o almendras, leche, mantequilla, harina de trigo, azúcar (ya sabemos que los suizos son autosuficientes pero en este caso suponemos que el azúcar es importada y viene de países tropicales, como el cacao para elaborar el famoso chocolate suizo). Este dulce se vende en distintos tamaños así que podemos optar por la opción individual o la familiar para compartir… o para comer uno solo, que está muy rico. Podemos tomarlo mientras caminamos o mientras nos recreamos en el paisaje y también es un recuerdo para llevar a casa que no ocupará espacio ni se quedará antiguo pero cuyo gusto siempre recordaremos. Para experimentar los gustos suizos debemos acompañar el Meitschibei con un Kafi Luz, la versión helvética del carajillo. En el XVIII el consumo de agua ardiente se hizo tan frecuente que las autoridades prohibieron la destilación y limitaron el consumo de alcohol, así que los suizos, que no estaban dispuestos a privarse de su coñac, lo enmascararon con café y agua dando lugar al Kofi Luz: este café adulterado con licor de pera o manzana. Se sirve en vaso de cristal y en distintas variedades evolucionadas del mejunje original. La combinación de Meitschibei y Kafi Luz nos aportará energía suficiente para caminar toda la ciudad de Berna. Otra especialidad suiza de creación bernesa es la famosa Ovomaltine. Es un polvo de cacao que se añade a la leche fría o caliente. Esta composición a base de extracto de malta fue creada en 1865 para luchar contra la desnutrición de la época. Posteriormente, en el laboratorio familiar de los creadores, la familia Wander, se añadieron otros ingredientes enriquecedores, como azúcares y cacao y en 1904 se comercializó como artículo de venta en farmacias. Pronto se popularizó y se convirtió en producto habitual, incluso fue bebida oficial de los Juegos Olímpicos de 1932. Actualmente lo encontramos por todos lados, seguro que lo han visto en el desayuno de su hotel. A la invención original como bebida energética se han sumado nuevas variedades como muesli, barritas de chocolate, galletas, bombones… La Ovomaltina no contiene alcohol y es recomendable para todas las personas, para los niños también. Se puede comprar en todas las tiendas de alimentación y supermercados.
Dirección: cualquiera de las muchas tiendas y cafeterías del centro de la ciudad.
De la tierra a la mesa...o al picnic
Podemos considerar la Capital de Suiza, como una ciudad rural, donde la vida ligada a la tierra muestra su relevancia en el mercado de verduras, carnes, fruta y flores que cada martes y sábado se celebra en las calles próximas a la catedral. Los vecinos vienen a realizar sus compras a los pequeños campesinos que venden los productos de la tierra en este mercado. Paséense sin prisa, analizando los puestos, los comerciantes y las personas que allí se dan cita. Es un rato de convivencia con los vecinos de Berna. ¿Y qué podemos comprar? Les asaltará la duda porque en el mercado de Berna todo es muy apetitoso, pero nuestra mejor recomendación es comprar rosti calentito para el almuerzo y comérnoslo en cualquier jardín o mirador de la ciudad, por ejemplo, en Munsterplattform que se detalla más abajo. Acompáñenlo con pan vendido a granel, y como hacen las gentes de los Alpes, tomen queso de postre. ¿Qué queso? ¿Cuál de todas las variedades elegir?: Lo ideal es un trocito de cada uno, como se hace aquí, claro que si tenemos en cuenta las 450 variedades de queso de este país, retiramos nuestra propuesta de probar un trocito de cada uno. Hay de todo tipo, curados, semi-curados, frescos e incluso queso azul. Los más famosos son Emmental; Gruyere (que no tiene agujeros); Appenzeller; la Raclette que se toma de cena, fundida, acompañada de carne y pan pero que fría y tomada al estilo tradicional también está muy rica; Tomme, Formaggini… variedades de influencia italiana, francesa y alemana. Además de comprar queso para su almuerzo, este producto es una buena idea para llevar a casa y celebrar una auténtica cena suiza. Comprar el queso para una fondue es divertido: debemos pedirle al dependendiente fondue para tantas personas como queramos; después nos preguntara de que variedad, también nos preguntará con qué vino la vamos a cocer y con cual la vamos a tomar; también querrá saber si preferimos gustos más suaves o más fuertes y texturas más líquidas o espesas, así que lo mejor que podemos hacer es dejarnos recomendar y disfrutar con las variedades que nos hayan sumistrado. Pueden prepararla para llevar de viaje. Una vez en casa esperen a un día frío para degustarla. La fondue es una comida que las gentes del campo, los pastores, los leñadores, los granjeros, los trabajadores del esquí, los esquiadores y montañeros toman en invierno para calentarse y dormir bien.
Dirección: Calle Münstergasse y adyacentes a la catedral y el Parlamento.
Foto con la paz, la concordia y la convivencia
Fotos divinas vamos a encontrar en cualquier rincón de la ciudad, pero la foto que representa la concordia, la convivencia, la unión, el entendimiento entre lenguas y culturas, la democracia, la neutralidad internacional y casi 200 años de paz la vamos a encontrar en el Parlamento de Berna. El edificio fue inaugurado en 1902. En la fachada encontramos una escultura conmemorativa de la diosa Helvetia, símbolo de la independencia y que inspira el nombre oficial y protocolario de Suiza: Confederación Helvética. La plaza del Parlamento está adornada con fuentes que emanan directamente del suelo así que tengamos cuidado de no dejarnos sorprender por los chorros pues en Berna nunca hace demasiado calor. Al lado opuesto de la fachada principal, hay otra fachada monumental, cuya grandiosidad solo apreciamos si la vemos desde lejos. Podemos acceder a esta entrada donde hay un porche resguardado de la lluvia, por si llegamos a Berna un día de mal tiempo, y unas vistas impresionantes del río, de las Piscinas de agua fluvial Marzili, y de los Alpes. Puede entrar gratis y normalmente sin restricciones.
Cuando estemos allí debemos tener en cuenta que este edificio representa la democracia suiza, una de las más antiguas del mundo en un país que nunca reconoció a un rey. En este edificio se ha creado un modelo de democracia directa que se ha exportado a otros países del mundo. Los ciudadanos, además del derecho de voto, tienen derecho a modificar las leyes, incluso la constitución a través de la “Iniciativa Popular”, el “Referéndum Facultativo” que es la exigencia de la ciudadanía de someter a referéndum la aprobación de una norma y el “Referédum Obligatorio” que es el que se produce cada vez que hay alguna reforma en la constitución o alguna propuesta de formar parte en organizaciones internacionales. Ante este panorama, los suizos asisten a las urnas unas 4 veces al año. El derecho de la participación ciudadana está asegurado pero los suizos están tan cansados de asistir a las urnas y formar parte de los tribunales de los comicios que la participación normalmente apenas supera el 40%.
Dirección: Bundesplatz. Plaza del Parlamento.
Las tiendas de Berna
Como las guías ya nos enseñan los monumentos tradicionales, en este tip proponemos visitar lugares secretos donde los turistas no vienen: Caminen por la calle principal del casco antiguo, se llama Kramgasse, es la calle de la Torre del Reloj, levanten la vista para disfrutar de las banderas con los escudos cantonales, las fuentes barrocas, las esculturas en los edificios, los soportales...la magnificencia de Berna. Ahora bajen la vista y descubran al pie de las aceras. ¿Qué son esas puertas en el suelo?,! pero si hay muchas!; ¿llamo?; ¿abro a ver qué encuentro?; ¿a dónde llevan esas empinadas escaleras?: Descubran ustedes mismos y disfruten de tantas curiosidades que encontrarán. Estas salas abovedadas subterráneas fueron concebidas como bodega o trastero. Actualmente la mayoría están restauradas y abiertas al público como comercios, bares, café, teatros...dotando a la actividad comercial habitual de un gran sentido histórico y romántico. Suelen ser tiendas de artículos de diseño, de antigüedades o de moda vintage. Visitarla nos sumergirá en un mundo diferente del exterior. Algunas bodegas se comunican y otras son los subterráneos de la tienda o el bar que hay encima. Este exclusivo centro comercial se completa con las galerías de la calle. Desde el S.XII las calles de Berna comenzaron a porticarse, dando lugar a los actuales seis kms. de galerías, una de las razones que motivó su inclusión en la lista de ciudades Patrimonio de la Unesco. Para fomentar la actividad comercial durante el mal tiempo habitual los mercados al exterior se transformaron en galerías porticadas, incrementando la movilidad de los vecinos, el consumo y la actividad económica. No sabemos si es este el centro comercial más antiguo del mundo, lo que sí sabemos es que el más auténtico y el de más solera. Lo podemos considerar centro cultural-comercial-artístico-social. Actualmente, las tiendas instaladas bajo los pórticos del barrio antiguo son galerías de arte, joyerías, tiendas de muebles de diseño, de moda de creador y de productos típicos suizos… sus escaparates son también una buena razón para disfrutar este paseo.
Dirección: comiencen en Kramgasse y Gerechtigkeitsgasse y déjense llevar.
Sí, claro que nos atrevemos a bañarnos en el Río Aar...bueno, depende de la época del año y de como esté el tiempo.
El rio Aar, verde y transparente como la esmeralda, es uno de los protagonistas de la vida diaria de los Berneses. Teniéndolo en cuenta, el ayuntamiento y el cantón, han acondicionado sus márgenes para que todas las personas que lo deseen puedan bañarse. Cada 500 metros aproximadamente hay escaleras para entrar y salir del agua que corre limpia, brava y bien fresquita pues procede de los cercanos Alpes. Debemos bañarnos en las zonas acondicionadas para ello, por ejemplo, en la zona de las piscinas Marzili, que además nos regala una vista preciosa del parlamento. Desde el paseo peatonal a la vera del río, bajamos por cualquier escalera hasta meternos en el agua, nos dejamos llevar por la corriente y salimos por la siguiente escalera. Atención a mantenerse cerca de la orilla y nunca pasarse de la zona indicada como “no bañarse, peligro”. Volvemos a por nuestras cosas a pie como vemos que hace el resto de bañistas. Repetimos tantas veces como queramos, nos dé tiempo o el cuerpo aguante, que nosotros no somos suizos. En la zona de las piscinas hay vestuarios gratis. Comprobarán que bañarse en el Aar no es como bañarse en cualquier río, aquí sentimos su fuerza, su poder y su grandeza… nos sentimos livianos, frágiles, a merced de la corriente, como las hojas que caen de los árboles.
Dirección: Freibad Marzili. Calle Aarstrasse a lo largo del río en sentido opuesto a la corriente.
En otros países, la catedral habría sucumbido en llamas por este detalle
Hay muchos detalles interesantes en la catedral de Berna: la torre, tan característica del perfil de la ciudad, las esculturas de los ocho capataces que ayudaron a construir la iglesia, las vidrieras del SXV, un escudo de Berna entre todos los otros pequeños detalles de la bóveda del coro; pero la catedral de Berna nos muestra un detalle que raras veces encontramos en otras catedrales: la excepcional representación del Juicio Final que adorna el témpano del pórtico principal. Más que un adorno debe ser entendido como un expresivo mensaje.
Erhart Küng, artista de Westfalia, esculpió en 1475 esta obra maestra en piedra arenisca. Hay 294 esculturas policromadas -algunas exentas, algunas en relieve- en un depurado estilo gótico tardío: profetas, ángeles con trompetas, Jesucristo como juez, mártires y almas condenadas que atemorizan a los creyentes con el día del Juicio Final. Pero la excepcionalidad, la exclusividad, está en que la figura central de este pórtico, un ente que juzga quién irá al infierno y quién entrará por las puertas del cielo, no es un dios, ni Jesucristo, ni ninguna representación divina. La figura clave de este relieve es La Justicia, bien representada con su balanza, su espada y de una calidad artística y estética abrumadora. Obviamente sustituir a Dios por la Justicia no es una aportación del catolicismo romano, sino una adición de la reforma protestante de 1528. En aquel tiempo, la corriente protestante cerró iglesias y conventos, quemó órganos, peanas, altares y mobiliario de las iglesias católicas, pero los reformantes también debieron apreciar la grandeza de esta obra porque la dejaron intacta, respetaron todos sus elementos y la engrandecieron aportando una nueva y preciosa pieza: La Justicia. Reflexionemos sobre el mensaje que esta obra ha transmitido a las personas que por aquí han pasado durante cinco siglos.
Entremos al interior de la catedral que probablemente esté ambientado con la música del órgano, cirios encendidos, flores, turistas y fieles que vienen a impregnarse del valor histórico, social y espiritual de este maravilloso enclave.
En la plaza de la catedral observen la fuente barroca de Moisés con las Tablas de la Ley, mensajero de dios y figura clave de las religiones cristianas.
Dirección:Münster Platz (Plaza de la Catedral)
Al hilo del agua
A aquellos viajeros que se bajen del bus impacientes por caminar les ofrecemos Un paseo al hilo del agua. 2,5 Kms en 32 min según las aplicaciones digitales, pero les aseguramos que van a tardar al menos una hora porque merece la pena y porque hay cuestas.
La propuesta pasa por la calle principal -Kramgasse- las fuentes barrocas, los soportales típicos de Berna, las tiendas; recorre 1 Km de río con unas impresionantes vistas de la ciudad y la catedral por el lado sur, y pasa por el Foso de los Osos y por la Torre del Reloj, así que dependiendo de donde nos deje nuestro bus comenzaremos la ruta en uno de esos dos últimos puntos. Lo veremos casi todo, ahora bien, controlen el tiempo que en esta ruta dan muchas ganas de pararse a hacer fotos, a bañarse, a mirar las tiendas…
Suponiendo empiecen en la Torre del Reloj, caminen hacia el sur para cruzar el puente Kirchenfeldbrücke - atención a la impresionante obra de ingeniería, al paisaje y al museo de historia que hay al otro lado del puente-. Observen el río, su meandro perfecto y el sistema de esclusas que regula el caudal a su paso por la ciudad. Al final del puente legamos a Helvetia Platze, con una fuente barroca y el museo de Historia de Berna que sería ideal para un segundo Harry Potter. Justo al acabar de cruzar el puente, a la izquierda, encontramos el Kunsthalle Bern, el Museo de Arte Contemporáneo, que bordeamos para tomar Englische Anlagen, donde paseamos con gusto pues las casas son dignas de admiración. Es el barrio diplomático, la mayoría de las embajadas están aquí. Desde esta calle hay varios descensos posibles al río, todos muy evidentes, el primero a 200 mts de Kunsthalle Bern, en una placita con un árbol rodeado de un banco y el segundo 200 mts más lejos. Bajen por el que les guste. Una vez en el río disfruten, mójense los pies, no se bañen justo en esta zona pues está prohibido y todo el mundo les verá desde los jardines de enfrente, tomen fotos y caminen en el sentido de la corriente hasta llegar al Foso de los Osos, que van a identificar por los osos que deambulan en su recinto y por una escalera empinada que debemos subir (hay también un ascensor). -Si su bus les ha dejado en esta zona, este será el punto de inicio del paseo que pueden hacer en cualquier sentido-. Recréense en las vistas, en los osos, en la vida de la ciudad. Pueden pasar a los baños gratis de la cervecería y visitar la oficina de turismo. Beban de la fuente Brunnen Aargauerstalden, se supone que el agua es buena.
Desde aquí crucen el puente para retomar la calle principal de la ciudad y llegar hasta la Torre del Reloj. En esta calle, identificable porque es la continuación del puente y por donde pasa el tranvía y que se llama Gerechtigkeitgaasse o Kramgasse según el tramo, veremos gran parte de las atracciones de Berna que se detallan en las guías.
Al hilo del agua no nos podemos perder sus impresionantes fuentes de esculturas policromadas. Cargadas de simbolismo y expresividad son la apoteosis del barroco centroeuropeo. La primera que vemos tras cruzar el puente es la fuente de la justicia, inconfundible por su espada y su balanza. Representa el poder de la justicia sobre los gobernantes y sistema políticos. Bonita alegoría. La segunda, en la que vemos a un señor con sombrero, representa un Vernner, que en la edad media, era la persona elegida en la ciudad para velar por la paz y la seguridad. Está emplazada frente al antiguo ayuntamiento.
Kreuzgassbrunnen es la tercera, esta es del SXVIII, en granito, no es tan bonita como las otras pero, según la información de la municipalidad su agua es potable y se controla periódicamente.
La siguiente, de una calidad expresiva abrumadora, representa a Sansón matando al león, símbolo de la fuerza y el poder. &
Pósate, mira, respira...
El mejor lugar para “posarse” en el centro de Berna son los jardines de Münsterplatte, al lado de la catedral. Este es lugar de encuentro de niños que vienen a corretear, adultos que juegan a la petanca, parejas que se declaran su amor e intelectuales que leen o crean sus obras en este inspirador jardín. La magia de la imponente catedral y la belleza del paisaje sobre el río, hacen de este un lugar de obligada contemplación.
Si queremos descansar pero hace mal tiempo como para estar al exterior, podemos sentarnos en el café-pizzería Da Kelli, muy próximo a los jardines, en dirección al Parlamento. Allí encontraremos un ambiente parecido y un lugar agradable y calentito rodeado de jardines y buenas vistas. Los suizos tienen fama muy merecida de seriedad y formalidad. Concentran su actividad laboral y funcional en los días de la semana y toman el fin de semana de descanso y recreo. Viven en armonía e inmersión en su espectacular naturaleza y les encanta estar al exterior aun en invierno, con temperaturas negativas. Cuando visitemos estos jardines un sábado los encontraremos bien ambientados, y desde allí podremos ver como otras personas se pasean por las márgenes del río o directamente se bañan. Podremos apreciar también el carácter individualista ligado a su formalidad: no es normal entablar una conversación con ellos, los niños suelen jugar solos aunque haya varios y los padres no se relacionan entre ellos. Se dice que esto es motivado por el gran valor que conceden a la amistad, es decir, tienen toda su atención concentrada en personas muy seleccionadas y no necesitan a nadie más. La vida privada es extremadamente respetada y privada, casi secreta. Entre los suizos apenas se establecen nuevas relaciones de amistad en el trabajo, en el deporte u otras actividades. Entablar una conversación espontánea sería sorprendente y descaradamente entrometido. Como se imaginan, la población migrante que llega Suiza, que es mucha para trabajar en las organizaciones internacionales y en las grandes empresas instaladas en este país pues las condiciones fiscales muy beneficiosas, tiene un arduo camino por recorrer si quiere integrarse en sociedad; de hecho no se integra y crea una sociedad paralela. Esta distancia con el extranjero se muestra también en sus leyes, por ejemplo: el hecho de haber nacido en Suiza no otorga la nacionalidad. Para ello debes ser “suizo viejo”, es decir, descendiente de suizos, por eso el 25% de la población es extranjera, porque las personas con antecedentes extranjeros, aunque lleven varias generaciones viviendo en Suiza siguen sin considerarse nacionales. Existen numerosos estudios sobre el carácter Suizo y su relación con su altísimo nivel de vida. Según la revista Forbes, entre la elitista selección de las 10 ciudades con mejor calidad de vida del mundo se encuentran Zúrich, Ginebra y Basilea.
Dirección: Münsterplatte (Esplanada de la catedral, a la derecha de la fachada) Baños públicos gratis.