MONTREAL





LA MONTAÑA MÁGICA
Elevándose majestuosamente en medio de la ciudad, Mount Royal ("la montaña" para los lugareños) es un símbolo del patrimonio, la historia, la geografía y la inspiración de la ciudad, que alberga instituciones fundadoras, hermosos cementerios en las laderas y Mount Royal Park, un parque infantil para las cuatro estaciones.
Inaugurado en 1876, el parque Mount Royal fue diseñado por Frederick Law Olmsted, famoso por Central Park. Es un magnífico espacio verde urbano que cuenta con 200 hectáreas de asombrosa biodiversidad y belleza natural.
Verde, limpio y refrescante, el monte alberga una gran variedad de flora y fauna. La fauna urbana (los montrealenses) es abundante y activa durante todo el año en un sinfín de actividades recreativas: footing, ciclismo, navegación, patinaje, esquí y trineo, sin olvidar la observación de aves, los paseos con perros, los picnics y tomar el sol durante los días soleados.
El Belvedere de Kondiaronk, en la cima, ha sido testigo de cómo más de un pretendiente se arrodillaba para pedir la mano, con una impresionante vista de la ciudad como romántico telón de fondo.
Es imprescindible hacer una parada en la Smith House, ya que Les amis de la montagne (los amigos de la montaña) ofrece una serie de servicios y actividades para los visitantes, incluidos mapas de senderos y una exposición permanente que narra la historia de este hito natural único declarado patrimonio de la humanidad en 2012.
Con tres ubicaciones en el corazón del parque (Smith House, el Chalet y el Pabellón del Lago Beaver), el Café des Amis (el café de los amigos) ofrece un lugar maravilloso para deleitarnos con un bocado mientras se disfruta del paisaje. Y para llevarse a casa un recuerdo de la montaña, contamos con dos tiendas de regalos que ofrecen una selección de recuerdos muy originales.
¿A qué está esperando para pasear por este rincón mágico de la ciudad?
¡VIVA LA POUTINE!
La provincia canadiense de Quebec es conocida por muchas cosas: la nieve, el hockey, Céline Dion, la nieve de nuevo y la poutine. Aunque este aperitivo de patatas fritas, salsa y cuajada de queso ha sido un favorito de los canadienses durante décadas, sólo se ha convertido en un pilar aquí en los Estados Unidos recientemente con la apertura de palacios de poutine en Chicago, Boston, Nueva York (aunque en la década de 1970, las "patatas fritas de discoteca" de la ciudad de Nueva York eran probablemente sólo una imitación de la poutine), San Francisco y pronto en la capital del país. He aquí el origen y la historia de esta delicia culinaria quebequense llena de calorías.
Aunque se admite que la poutine vino de Quebec en la última mitad del siglo XX, los detalles de dónde y cuándo han sido fuente de gran debate, con al menos dos ciudades que reclaman ser el lugar legítimo de nacimiento. Drummondville y Warwick están a 56 kilómetros la una de la otra, pero cada una tiene su propia historia de origen de la poutine.
La historia de es que Jean-Pierre Roy, de 23 años, propietario del restaurante Le Roy Jucep, vio a tres clientes echando cuajada de queso sobre un plato de patatas fritas y salsa. En aquella época, casi todos los restaurantes de la ciudad vendían cuajada fresca en el mostrador por bolsas. Roy les preguntó por su brebaje y pronto se convenció de añadirlo al menú. Éste bautizó el plato con el nombre de "poutine" por dos razones: la palabra se utiliza a veces en el argot quebequés (conocido como joual) para "lío" y el cocinero del restaurante se llamaba "Ti-Pout".
Sin embargo, la afirmación de Warwick es la más aceptada. En 1957, según la leyenda, un camionero hambriento llamado Eddy Lanaisse entró en el ahora cerrado restaurante Lutin Qui Rit: "El duende que ríe"de Fernand LaChance. Pidió patatas fritas y requesón en una bolsa cuando tuvo una epifanía: Lanaisse los quería mezclados. En una entrevista con la CBC en 1991, LaChance explicó que su respuesta a la extraña petición de Lanaisse fue completamente reaccionaria cuando le dijo al camionero: "Eso va a ser un maldito desastre". Cuando le preguntaron si estaba orgulloso de la creación que hizo para un cliente, LaChance dijo: "Te hace feliz saber que has hecho algo en la vida".
Hoy en día, la poutine es un producto tan básico en Quebec que incluso McDonald´s la vende en sus locales de la región. A pesar de su alto contenido calórico y de que en su día se consideraba un plato demasiado poco elegante para los elitistas de la comida, la poutine es ahora una fuente de orgullo nacional. ¡Viva la poutine!
SANTA CATERINA, EL PARAISO DE LAS COMPRAS
Una calle repleta de historia, cultura y comercio: La legendaria calle Sainte-Catherine de Montreal tiene tantas historias como números de calle.
De oeste a este, la calle Sainte-Catherine se extiende a lo largo de 11 kilómetros por la ciudad. Es la principal arteria comercial de Montreal y una de las más largas y animadas de Norteamérica, por una buena razón.
Desde el bulevar Saint-Laurent, en dirección oeste, la calle alberga los principales grandes almacenes, una serie de boutiques, restaurantes y varios centros comerciales. Hacia el otro lado, hay una mezcla de boutiques, locales nocturnos, cafés, teatros y mucho más. Desde los grandes festivales hasta las ventas en las aceras y los eventos de alfombra roja, siempre hay algo que sucede a lo largo de Sainte-Catherine.
Nada menos que nueve estaciones de metro dan servicio a esta poderosa calle que serpentea por los barrios residenciales, el Quartier des spectacles y el centro de la ciudad. Y con el creciente número de torres de oficinas cercanas, la calle Sainte-Catherine ofrece un fácil acceso a la red peatonal del metro.
En la zona del downtown Montreal se encuentra una de las ciudades subterráneas más conocidas del mundo, la cual posee una red de tiendas de aproximadamente 35 km de largo llamada La ville souterraine, centros comerciales subterráneos idealespara ir cuando el tiempo es gélido, llegando a 40 bajo cero en algunas fechas invernales. Aquí, no sólo encontrará algunos de los grandes almacenes más famosos del mundo, sino también multitud de restaurantes, cafeterías y bistrós. No hay nada que no pueda encontrar en la Rue Saint Catherine o cerca de ella.
La calle Sainte-Catherine es el orgullo de Montreal desde hace más de un siglo. A finales del siglo XIX, los comerciantes ingleses comenzaron a instalarse en la calle Sainte-Catherine Oeste. En la plaza Philips se instalaron grandes almacenes como Henry Morgan and Co. (ahora el edificio Hudson´s Bay), Birks Jewellers en 1894, luego Eaton´s en 1927 y Simpson no mucho después. En la actualidad, una mezcla variada de arquitectura patrimonial se combina con la utilidad moderna, lo que convierte a la calle en un destino comercial y de ocio de primer orden.
Por otro lado, la calle Sainte-Catherine Este, tradicionalmente francófona, se desarrolló con la industria en la década de 1870. Se convirtió en una arteria comercial hacia finales del siglo XIX, con tiendas en las plantas bajas de los edificios residenciales que dieron paso a grandes almacenes. A esto hay que añadir una gran cantidad de locales de ocio, cines y teatros que hacen que la calle Sainte-Catherine Este siga teniendo mucho movimiento.
Cómo llegar: La línea verde de metro cuenta con varias paradas que le llevará, al corazón del centro de Montreal, Mc Gill y Peel son algunas de las estaciones.
EL JARDIN DE LAS DELICIAS
Aquí se deleitarán con una gran variedad de jardines e invernaderos, plantas tropicales raras, y únicas, al igual que un extraordinario insectario donde encontrará abejas, arañas, escorpiones, mariposas, dónde destaca la conocida mariposa monarca (Danaus plexippus) con sus sorprendentes rituales de cortejo, insectos acuáticos, insectos cantores y algunos compañeros indeseables tales como cucarachas, pulgas, chinches o piojos.
Por qué es impresionante: Construído con motivo de los Juegos Olímpicos de Verano de 1976, el Jardín Botánico es un parque que invita ala calma, en el que se puede escapar de la agitada vida de la ciudad. Con una superficie de más de 75 hectáreas, este extenso parque contiene 30 jardines temáticos y diez invernaderos, cada uno de los cuales alberga una gran variedad de plantas y flores. Es un destino relajante para los que quieren escapar del bullicio de la urbe. El jardín no sólo es uno de los lugares históricos nacionales de Canadá, sino también uno de los más completos del mundo.
Qué hacer allí: Lo mejor que se puede hacer en el Jardín Botánico es pasear por el recinto y explorar los diferentes jardines. Encontrará jardines japoneses y chinos, jardines médicos e incluso plantas raras, medicinales y tóxicas. Durante la primavera y el verano, también podrá pasear por la bella rosaleda, que florece en un arco iris de colores. Dentro de los invernaderos hay plantas tropicales, orquídeas, bonsáis y bromelias. Pero las plantas no son lo único que hay que ver aquí, no se pierda el insectario del recinto. Fue inaugurado en 1991 y es considerado como el mayor Insectarium de América y uno de los más completos del mundo en la actualidad, haciendo parte de una de las delegaciones más importantes del Museo de Historia Natural del Canadá.
Considerado el segundo más importante a nivel mundial, después de Kew Gardens donde en el año 1988 se inauguró el Jardín Japonés, uno de los más completos del mundo que alberga una exposición permanente de cultivos de té de Oriente y un gran lago con pescados koi, en un paisaje de plantas orientales.
Explore la belleza del Jardín a través de sus 10 invernaderos y 30 jardines temáticos, al igual que le invitamos a descubrir y a aprender a reconocer las diferentes especies de insectos y su forma de vida.
¡No se lo puede perder!
Como llegar: 4101 Rue Sherbrooke Est.
HABITAT 67
Gracias a la Exposición Universal de 1967, la ciudad alberga grandes maravillas arquitectónicas. Los 354 cubos de hormigón interconectados de Habitat 67 es una de ellas, visibles desde las pasarelas del Viejo Puerto de la ciudad. Hoy, sus más de 100 apartamentos albergan a algunos de los personajes más ricos de la ciudad.
Diseñado por el arquitecto israelí-canadiense Moshe Safdie como pabellón de Canadá para la Exposición Universal de 1967, fue concebido originalmente como una solución experimental para la vivienda de alta calidad en entornos urbanos densos. Safdie exploró las posibilidades de las unidades modulares prefabricadas para reducir los costes de la vivienda y permitir una nueva tipología de vivienda que pudiera integrar las cualidades de una casa suburbana en un rascacielos urbano.
Actualmente su arquitecto, Moshe Safdie, vive en el ático de estos originales complejos residenciales situados en la Cité du Havre, el cual ofrece visitas guiadas tanto en inglés como en francés.
Su construcción y diseño causo furor en su momento y aún persiste debido a su original estilo vanguardista.
Los afortunados residentes que viven aquí pueden disfrutar de sus terrazas exteriores y se sienten como si vivieran en grandes casas. Gracias a los excelentes planos, las unidades parecen mucho más grandes de lo que realmente son, debido a su originalidad ha sido declarado recientemente como Patrimonio por la Provincia de Quebec.
Ubicado en uno de los pulmones de la ciudad, el parque Cité du Havre, y a la vez cerca del centro, a tan sólo 10 o 15 minutos en coche o en un servicio de autobús privado que se incluye al comprar uno de estos edificios de condominios.
A su vez cuenta con los carriles para bicicletas que le llevarán al Viejo Montreal en cuestión de minutos. También se encuentra cerca de las principales autopistas y de los puentes Champlain, Victoria y Jacques Cartier.
Lugar ideal para los amantes de las actividades al aire libre, caminar, montar en bici, ir de picnic, pescar o disfrutar de los fuegos artificiales de la ciudad. También cuenta con pistas de tenis de tierra batida, piscinas privadas y hasta kayak/surf en los rápidos del río St-Lawrence para los más atrevidos.
¿Se anima a conocer la Montreal vanguardista?
¡SIÉNTETE COMO UN TOPO!
Montreal, asentada sobre una isla en mitad del curso del gran río San Lorenzo, que da salida natural a los Grandes Lagos hacia el océano Atlántico, Montreal se sitúa en una latitud media en la región boreal del planeta; a pesar de ello, su disposición geográfica y la influencia de la corriente fría del Labrador hacen que la población esté sometida a unas condiciones climáticas extremas, con grandes variaciones entre la época más calurosa y los rigores del duro invierno, con temperaturas absolutas que superan gran parte de los días los quince grados bajo cero, sumadas a un ambiente de gran humedad y fuertes vientos.
En este contexto climático es en el que se encuadra la Ville Souterraine de Montreal, la red subterránea más grande del mundo, con 32 kilómetros de corredores, ocupando unos doce kilómetros cuadrados en pleno centro de la ciudad canadiense.
La Villa Subterránea de Montreal, conocida como RÉSO, por su acrónimo oficial en francés, se trata de una extensa red que se extiende a través de varios niveles en el corazón histórico del entramado urbano de la ciudad.
Creada a partir de 1962, en un momento en el que comenzaba a tejerse por las diferentes partes de la urbe el trazado del metro, fueron construyéndose poco a poco diferentes espacios con el objetivo de descongestionar la ciudad en superficie – que comenzaba a adquirir tintes de gran aglomeración urbana -, así como para crear una segunda ciudad que permitiera a los ciudadanos de Montreal llevar una vida al margen de las inclemencias del clima de la región.
Desde entonces, y sin ningún tipo de planificación, fue ampliándose la estructura conforme pasaban los años hasta llegar a convertirse en la red subterránea más grande del planeta.
Medio millón de personas transita a diario por esta red subterránea que, aunque cuenta con una gran parte de su red bajo tierra, presenta muchos de sus espacios a ras de suelo pero cubiertos por completo, formando una especie de «ciudad interior».
Túneles, escaleras mecánicas, pasajes, corredores… permiten llegar hasta edificios enteros, metro, estaciones, hoteles, salas de concierto, museos, universidades, escuelas, teatros, tiendas, restaurantes…
Alrededor de unos 200 puntos de acceso dan la entrada a este enorme complejo en el que cualquier persona puede simplemente transitar o trasladarse de un punto a otro de la ciudad, bien para hacer compras, ir al cine, estudiar o un sinfín de actividades sin necesidad de salir al exterior. ¡Conoce la Montreal Underground, te está esperando !
LA GRAN DAMA DL VIEJO MONTREAL
Considerada la Joya del patrimonio religioso quebequense, donde el gran tenor Pavarotti ofreció un concierto de Navidad en 1978 y donde Céline Dion y René Angélil contrajeron matrimonio en 1994, la basílica Notre-Dame de Montréal, sitio histórico nacional de Canadá, reemplazó a la pequeña iglesia parroquial de Notre-Dame, que databa de 1672. Diseñada por el arquitecto irlando-americano James O’Donnell (cuyo cuerpo es el único que reposa en la cripta), esta joya fue construida entre 1824 y 1829.
Fue declarada basílica menor por el Papa Juan Pablo II en 1982, la basílica de Notre-Dame era originalmente la iglesia de Notre-Dame, un lugar de culto menor y humilde que se dedicó por primera vez en 1682, lo que tras una década de esfuerzos de construcción culminó en su eventual consagración bajo el cuidado de la Orden Sulpiciana de la Iglesia Católica, el grupo que fundó Ville-Marie, el primer y más antiguo barrio de la ciudad de Montreal.
En 1824 la iglesia original ya no era lo suficientemente grande para acomodar al gran número de feligreses, por lo que se inició la construcción de sus dos torres góticas. La iglesia se inauguró en 1830 y las dos torres de la basílica se erigieron por completo en 1843. En aquella época, fue considerada como la mayor iglesia de Norteamérica.
Con sus impresionantes torres gemelas, la basílica es un excelente ejemplo del estilo neogótico. Su interior se caracteriza por su policromía, sus cientos de esculturas de madera, estatuas y sus majestuosos órganos Casavant que datan de 1891. La basílica atrae la atención de numerosos turistas y residentes todo el año. Además, en ella se llevan a cabo con regularidad conciertos de orquestas sinfónicas, de música de cámara y de órgano.
¿Cómo llegar a la Basílica de Notre-Dame?
Dirección: 110 Notre-Dame Street West, esquina con Place d´Armes.
DEL VIEJO AL NUEVO MONTREAL
Comenzaremos en el corazón del casco histórico de Montreal, Notre Dame, basílica de estilo gótico cuyos cimientos se remontan a 1672. Destacamos sus tallas de madera, estatuas y vidrieras ricamente coloreadas, la basílica es impresionante tanto por dentro como por fuera.
Desde la Basílica, caminaremos hacia el este para seguir descubriendo las calles adoquinadas del Viejo Montreal. Divisaremos el Palacio de Justicia, la plaza Jacques Cartier y el Hôtel de ville. Los tres son importantes emblemas históricos que reflejan el pasado colonial de la ciudad. Otros lugares interesantes son la Torre del Reloj, así como el museo Pointe-à-Callière, que alberga importantes ruinas arqueológicas. Puede parar a comer en el Marché Bonsecours.
Alejándose del Viejo Puerto, pasee por el barrio chino de Montreal, marcado por un adornado paifang, o puerta arqueada, en el Boulevard Saint Laurent. Aquí encontrará una gran variedad de mercados, tiendas, panaderías y restaurantes asiáticos.
Desde el Quartier des Spectacles, suba por el Boulevard Saint Laurent, que es una de las principales arterias este-oeste de la ciudad. Esta ruta le llevará hasta el barrio del Plateau, un lugar popular entre los estudiantes. Aquí encontrará boutiques, cafés, discotecas y restaurantes, además de algunos de los hitos importantes de la escena artística callejera de Montreal.
También puede acercarse a la "montaña" central que da nombre a Montreal. En su pico más alto, de 233 metros, Mont-Royal alberga un parque con senderos boscosos que lo convierten en un lugar popular para corredores, ciclistas, excursionistas y, durante el invierno, incluso esquiadores de fondo. Es un vasto parque con diferentes niveles, que incluye varios miradores que ofrecen hermosas vistas de la ciudad, un estanque artificial, senderos y campos verdes.
Si sigue subiendo por St. Laurent, se encontrará saliendo de la Meseta y entrando en el Mile End. Mientras la Meseta sigue aburguesándose, el Mile End ha captado algunos de sus elementos artísticos y hipsters. Aquí encontrarás los famosos locales de bagels de Montreal, Fairmount y Saint-Viateur, junto con el Café Olympico y otros deliciosos restaurantes y cafés.
Pasado el Mile End, se encuentra Little Italy, cuyos orígenes se remontan a la gran oleada de inmigración italiana a Montreal entre 1946 y 1960. Hay restaurantes, cafés, bares y tiendas italo-canadienses, y el barrio tiene un ambiente agradable y acogedor. También puede visitar la iglesia de la Madonna della Difesa, construida por inmigrantes italianos e inaugurada en 1919. Es célebre por su majestuosa cúpula y frescos.
Terminaremos nuestro recorrido con una visita al mercado Jean-Talon, uno de los mejores de la ciudad. Abierto todo el año, aquí podrá encontrar una gran variedad de productos locales, carne, queso, pescado, especias y pan. Hay alrededor de 300 vendedores, así que, seguro que encontrará algo que le guste, ya sea un batido, un tentempié o una comida ligera, mientras observa a la gente en el animado mercado. Es la mejor manera de terminar nuestro paseo por la ciudad.
VIEUX MONTREAL
O lo que es lo mismo, el casco viejo de la ciudad de Montreal….
El Casco Viejo de Montreal ofrece una buena muestra de su historia a lo largo de los siglos, y alberga tanto las atracciones turísticas más antiguas como las más innovadoras de la ciudad. Y mientras las calles empedradas guardan el recuerdo de figuras históricas como Jeanne Mance, Jacques Cartier y Maisonneuve, el Viejo Montreal y el Viejo Puerto se encuentran en constante evolución, entre los barrios más dinámicos de la ciudad.
Fundada por colonos franceses en 1642, aquí es donde empezó todo. Lo que empezó como una fortaleza y un asentamiento ha crecido hasta convertirse en la ciudad que conocemos
Pasado y futuro combinados en el presente:
Barrio de contrastes, el Viejo Montreal combina el imponente encanto de la basílica de Notre-Dame y la majestuosa cúpula del mercado de Bonsecours con sus modernas boutiques y restaurantes de vanguardia. Repleta de ciclistas y corredores durante el día, sus vías de recreo son invadidas por parejas que pasean lánguidamente por la noche. Cada noche, los magníficos edificios se iluminan con atrevidos espectáculos de luces y la moderna noria de Montreal ofrece una vista impresionante de este barrio que lleva casi 400 años reinventándose.
Muchas facetas por descubrir:
Desde hace casi 400 años, el encanto arquitectónico del Viejo Montreal y del Viejo Puerto deslumbra a visitantes de todo tipo. Cada rincón es único, pero las siguientes atracciones son de visita obligada antes de volver al mundo moderno.
1. Contemple la Basílica de Notre-Dame.
2. Retroceda en el tiempo en la calle Saint-Paul.
3. Maravíllese con la impresionante vista desde la noria de Montreal
4. Admirare el río San Lorenzo junto a los ángeles de Ville-Marie, desde lo alto de la capilla de
Notre-Dame-de-Bon-Secours
5. Juegue a ser arqueólogo urbano y encuentre los restos del pasado de la ciudad en Pointe-à-Callière.
No olvidemos pasear por las emblemáticas plazas de este barrio, en total hay 12, aunque las principales son la plaza Jacques-Cartier, el Champ-de-mars y la Place d’Armes.
La plaza Jacques-Cartier durante muchos años ha sido un lugar de encuentro y el punto de inicio de los paseos en este barrio. El lugar ha tomado un gran sentido turístico gracias a los restaurantes y artistas callejeros que hacen vida a diario.
La Place d’Armes es una plaza muy famosa porque posee en su alrededor la Basílica Notre-Damme-de-grâce, el edificio más antiguo y el primer banco de Montreal. La estatua del fundador de la ciudad está en el centro de ella, Sieur Paul Chomedey de Maisonneuve.
El Champ-de-mars es una plaza totalmente verde cuando el clima en Montreal se viste de verano, ella pertenece al famoso Hotel de Ville, que es de los edificios iconos de la ciudad.
¡Adéntrese en el Viejo Montreal, donde comenzó la historia de esta cosmopolita ciudad!