ZÚRICH





UNA CIMA MUY PLANETARIA
El lugar de recreo por excelencia de los zuriqueses, aquel en el que hacen deporte y donde disfrutan de agradables momentos lejos del asfalto, es la montaña Üetliberg, la colina ubicada al oeste de la ciudad y que está coronada por una afilada torre de comunicaciones. De fácil acceso, esta elevación de 870 metros de altura cuenta, además, con un impresionante mirador que ofrece unas vistas espectaculares del lago, de la ciudad y de todo el entorno.
¡Conozcamos Zúrich desde las alturas! En verano, cuando todavía no hay nieve, la colina Üetliberg resulta ser un estupendo lugar para pasear por cualquiera de las rutas de senderismo que posee y que están claramente balizadas. Esta montaña también cuenta con unas rutas para ser recorridas en bicicleta que hacen las delicias de las personas más aventureras y arriesgadas, puesto que incluyen pistas de descenso. Es por ello que deberemos poner mucha atención para no ir caminando por estas rutas especiales para ciclistas…
En Suiza, las normas siempre son respetadas escrupulosamente y, además, los ciclistas no cuentan con que pueden encontrarse peatones en su camino. Pero para evitar confusiones, todos los caminos siempre están muy bien indicados y las zonas prohibidas a peatones perfectamente destacadas.
En otoño, el contraste de los colores de los árboles caducifolios con el azul del lago convierte este lugar en un auténtico paraíso para fotógrafos. Y en invierno, cuando la montaña se cubre de nieve, sus senderos se convierten en pistas ideales para ser descendidas, a modo de tobogán, en unos trineos que se pueden alquilar en las tiendecitas de arriba. La primavera en esta montaña también es una delicia… La hierba creciente, las flores y los brotes de sus árboles logran atraer a una gran variedad de animales que podremos encontrar a nuestro paso. En lo alto del cerro existe una torre de 30 metros de altura, y aunque las vistas que ofrece su cima son bastante parecidas a las que encontraremos en su base, vale la pena abonar su reducida entrada y ascender sus 100 escalones para sentir a tope el aire fresco de la altura. En la cumbre de la montaña también hay bancos, una fuente, servicios y un hotel cuya terraza ofrece una espectacular vista panorámica. En este mágico lugar, muchas veces sucede que la niebla que hay sobre el lago se une con las crestas de las colinas colindantes y el conjunto genera en el visitante una increíble sensación de irrealidad.
Para todos, pero muy especialmente para los niños, en Üetliberg existe el llamado “sendero de los planetas”, un recorrido de 6 kilómetros en el que nos haremos una idea de la colosal magnitud del sistema solar. Este sendero acaba en Felsenegg, donde se puede tomar un tranvía que regresa directo a Zúrich. A lo largo de este sendero hay varios restaurantes, pero nosotros preferimos la idea de comernos un bocadillo en cualquiera de los bancos que lo jalonan, pudiendo disfrutar así un poco más de su encanto natural.
Para llegar hasta Üetliberg, tomaremos en Zúrich el tranvía número 10, nos apearemos en la última parada y luego caminaremos unos 600 metros para llegar hasta la cumbre. La colina de Üetliberg supone una visita muy recomendable en la que, además, durante los días más claros, casi podremos tocar los Alpes con la mano…
UNA DELICIOSA RECETA DORADA
La ciudad de Zúrich cuenta, entre su población, con un porcentaje de extranjeros que ronda el 25%, una cifra bastante elevada que se debe a que, para obtener la nacionalidad suiza, no basta con haber nacido en este país, sino que hay que ser “suizo viejo”, es decir, descendiente de suizos. Pero a pesar de su alto porcentaje en población extranjera, Zúrich posee una gran tradición culinaria local basada en los productos de la tierra y en las necesidades calóricas de unos habitantes que, a lo largo de los siglos, han vivido soportando temperaturas muy bajas.
Dentro de la gastronomía local, podemos recomendarles platos y productos muy típicos en Zúrich, como la fondue, la raclette, la sopa de avena, el estofado de ternera, el chocolate, numerosos licores surgidos de la necesidad de entrar en calor en los Alpes, o incluso el célebre muesli, que fue creado en Zúrich para paliar las necesidades nutricionales de los enfermos de sus hospitales. Pero vamos a hacer hincapié en una receta local que es apta para todos los públicos. La pueden disfrutar los vegetarianos, los veganos, las personas alérgicas al gluten o a los lácteos, los musulmanes, los hindúes, los budistas, los cristianos en vigilia, incluso los viajeros con mucha prisa por visitarlo todo… Hablamos del rösti, una receta que, además, es apta para todos los bolsillos.
No sabemos en qué momento de la Historia, las campesinas del cantón de Zúrich, que eran las responsables de cocinar en las granjas, decidieron rallar las patatas que cosechaban en sus campos, para luego amasar el resultado y, finalmente, pasar esta masa por la sartén, obteniendo como resultado una suculenta torta de patatas que pasó a llamarse rösti. Desde luego, estas mujeres tuvieron una excelente ocurrencia y, sin darse cuenta, inventaron una delicia que, hoy en día, está considerada un plato nacional. El rösti siempre presenta un aspecto muy suculento y sus patatas, doradas bien en mantequilla o bien en aceite de oliva, siempre deben tomarse calentitas y crujientes. Cada uno puede elaborar su propia variedad de rösti y es que puede ir acompañado de ternera o de otras carnes, de verduras, de legumbres o incluso de pescado procedente de ríos o de lagos suizos. Una combinación que hace furor es el rösti acompañado de huevos y de queso, algo que resulta muy lógico si tenemos en cuenta que el queso es tan vital para los suizos, como lo es el arroz para los chinos, o el pan para los españoles.
Encontrarán rösti en todos los restaurantes locales, y si lo prefieren, también lo podrán hacer en casa, ¡y es que su receta es muy sencilla! También pueden adquirir en supermercados rösti ya elaborado para ofrecerlo como regalo, ya que se vende envasado al vacío. Lo más normal es acompañar el rösti con cerveza, especialmente en Zúrich, puesto que esta ciudad cuenta con una enorme influencia alemana. Además, últimamente en esta ciudad, está de moda fabricar cerveza artesanal, por lo que es muy posible que el restaurante les ofrezca la suya propia.
EL REGALO ETERNO
La calle Bahnhofstrasse es la más concurrida de la ciudad. Tiendas de lujo, grandes almacenes, bancos y modernos edificios se van sucediendo a lo largo de esta hermosa avenida arbolada que recorre la distancia que separa la estación principal de la orilla del lago. En esta calle y en sus adyacentes se encuentran las tiendas de las grandes firmas, así como las mejores chocolaterías y confiterías. Todo un comercio exclusivo que hace que esta zona, probablemente, sea el mayor mercado de productos de lujo de toda Europa.
Los escaparates de la calle Bahnhofstrasse son auténticas obras de arte, los productos que exponen son exclusividades y su decoración muy delicada. Resulta todo un placer recorrer estas calles, sus terracitas o sus cafés, y mientras, observar a las personas que pasean, a las que compran o a las que están trabajando. ¡Seamos partícipes de este micromundo que, en ocasiones, puede antojarse un tanto teatral! ¡Bahnhofsrtasse es para todos! Y precisamente en esta zona, podremos encontrar el producto estrella que les recomendamos a continuación…
En las tiendas de productos típicos encontraremos objetos como relojes de cuco o como curiosos instrumentos para cocinar que son ideales para disfrutar en estas latitudes, pero de dudosa aplicación en países de clima cálido... Nuestra recomendación es que visiten las tiendas “Made in Switzerland”, en las que todo lo que se vende es producto nacional. Existen varias al norte de la calle y también en la estación de tren. Entre las mil curiosidades que encontraremos en estos comercios, recomendamos especialmente un pequeño objeto que es útil, práctico, transportable y asequible económicamente. ¡Hablamos de la navaja suiza, el producto nacional por excelencia! La más típica es de la marca Victorinox, que se vende en muchos lugares y que cuenta en Bahnhofstrasse con su tienda oficial. ¡Conozcamos más sobre este pequeño objeto tan práctico! En 1887, el ejército suizo convocó un concurso para equipar a sus soldados con una navaja plegable que tuviese diferentes funciones. Como ninguna empresa suiza podía producir los 15.000 ejemplares requeridos, fue la empresa alemana Wester & Co la que fabricó el primer modelo, que incluía cuchillo, abrelatas, destornillador y punzón. Poco después, las empresas suizas Wenger y Victorinox se hicieron con la fabricación y venta de navajas durante todo el siglo XX, hasta que en el año 2005 Victorinox compró la empresa Wenger.
Las navajas suizas se distinguen porque llevan grabada una cruz, que es el símbolo del país. El color tradicional de las navajas utilizadas por el ejército es el rojo, aunque en la actualidad se fabrican series de diferentes colores destinadas a distintos públicos. Los modelos oscilan desde la navaja básica de bolsillo, que ronda los 11 euros, hasta la elaborada Swiss Champ, que posee 70 funciones y cuyo precio supera los 500 euros. Se producen series de todo tipo, como conmemorativas, temáticas, de diseño o ediciones limitadas y, además, en distintos materiales como baquelita, madera, plástico o acero. Algunas navajas son sencillas, pero otras son verdaderas cajas de herramientas. ¡Incluso hay modelos que poseen una memoria USB!
Decididamente, ¡las navajas suizas son el regalo perfecto!
Victorinox Flagship Store Zürich
Rennweg 58 8001
Zürich, Suiza
PURO ROMANTICISMO
Una de las estampas más pintorescas que podremos captar en Zúrich es su magnífico lago. Situado a 409 metros de altitud y abrazado por las cordilleras prealpinas reposa este inmenso mar de agua dulce, cuyas plácidas aguas ocupan una superficie de 88 km² y cuentan con una vertiginosa profundidad máxima de 143 metros. Sus aguas vierten al río Limmat, afluente del Rin, por lo que el este gran lago acaba nutriendo el mar del Norte.
El lago de Zúrich está colmado de típicos peces de aguas frías y puras, como son lucios y truchas. Sus alrededores están cubiertos por fértiles laderas llenas de viñas y de árboles frutales, y a lo largo de toda su longitud se ubican importantes localidades. Entre ellas, destaca la pequeña y bonita isla de Ufenau, situada en el sur del lago y que sirvió de refugio a principios del siglo XVI a Ulrich von Hutten, uno de los más importantes reaccionarios contra la iglesia católica de Roma en los primeros días de la Reforma. Este estrecho y alargado lago, que cuenta con una longitud aproximada de 40 kilómetros, posee una cuenca oriental casi aislada del resto del lago por la cercanía existente entre las penínsulas de Rapperswil y de Hurden, comunicadas ambas por una carretera.
Las aguas de este lago entran en Zúrich por la cuenca más occidental, y lo hacen pasando por debajo de uno de los puentes más importantes de la ciudad, el Quaibrücke. Justo en este punto situado en la ribera zuriquesa encontramos una preciosa terraza llamada Bürkliterrasse, ubicada al lado del muelle donde se toman los barcos turísticos. Esta terraza ofrece diferentes perspectivas que nos permitirán obtener unas fotografías espectaculares con la Ópera de Zúrich y con los Alpes de fondo y animadas por los cisnes que pululan por el lago. ¡Y si tenemos suerte, hasta podremos conseguir una instantánea con uno de los barcos de época que recorren el lago hasta Rapperswil! La fotografía desde Bürkliterrasse cobra especial significado cuando la encuadramos con la estatua de Ganymed.
Cuenta la mitología griega que Ganimedes, príncipe troyano, fue secuestrado por Zeus y llevado a la cima del monte Olimpo. Hermann Hubacher, autor de esta estatua de bronce erigida en el año 1952, quiso que su obra simbolizase todo lo contrario, es decir, que reflejase el anhelo del hombre por ascender al monte Olimpo.
En esta escultura, Ganimedes señala las alturas y parece pedir a Zeus, padre de los dioses que aparece representado como un águila, que le lleve con él. En línea con el carácter suizo, el autor destacó que su escultura "no es un Ganimedes griego, sino uno suizo”.
En el pedestal de esta escultura se puede leer cincelado el comienzo del poema Ganimedes, de Goethe, que dice así: “En tu luz matinal cómo me envuelves, ¡oh primavera amada!”
Ganymede Sculpture
Bürkliterrasse
8001 Zürich, Suiza
EL TEMPLO DEL SABER
Emplazado en el corazón del barrio histórico de Zúrich y perfectamente ensamblado a un edificio de principios del siglo XX, nos encontramos con un auténtico refugio de la cultura y de la sabiduría. Se trata de la soberbia Biblioteca de la Facultad de Derecho de Zúrich, un lugar en el que el saber resulta muy hipnótico…
Esta espectacular biblioteca está ubicada en el patio del edificio, y ocupa un espacio de forma elíptica y de suelo de mármol blanco en el que Santiago Calatrava, célebre arquitecto contemporáneo, ha creado un mundo de líneas serenas y de luces tamizadas.
El patio recibe su luz de una cúpula acristalada sostenida por una estructura de acero, y para maximizar el aprovechamiento de los recursos, como les gusta a los suizos, esta cúpula tiene integrado un mecanismo que regula la incidencia de la luz solar, aumentando la exposición en invierno y reduciéndola en los días muy soleados. Aunque teniendo en cuenta el clima de Zúrich, lo más probable es que la encontremos bien abierta...
La biblioteca posee siete plantas en las que se reparten las aulas, los despachos, las estanterías de libros y los puestos de lectura. Sorprendentemente, resulta imposible ver los pilares de apoyo de esta estructura, que se alza independiente del edificio antiguo. Y es que acorde a su habitual línea de diseño, este afamado arquitecto vuelve a ser capaz de crear un espacio moderno y funcional, a la vez que pone en valor y respeta el edificio original de una forma muy rigurosa. Gracias a esta genialidad de la arquitectura, este proyecto recibió en 2003 el Premio Europeo de Estructuras de Acero.
Concebida totalmente para maximizar el poder de concentración, el estudio y el intercambio intelectual, esta biblioteca es todo un centro de sabiduría. Cuenta con 5000 metros lineales de estanterías y con 500 puestos de lectura, así que, durante nuestra visita, además de deleitarnos con su ambiente y con su reconfortante olor a madera, también podremos disfrutar de servicios tan enriquecedores como consulta de libros y de documentos, salas de lectura o acceso a ordenadores y, por supuesto, también de su conexión wi-fi.
Normalmente, esta espectacular biblioteca está abierta de 8h a 21h, pero recomendamos consultar sus horarios antes de visitarla, ya que varían según la temporada del año.
Y un último apunte… Si les interesa la obra de Santiago Calatrava, durante su visita a Zúrich podrán conocer otros trabajos de este genial arquitecto español, como la estación de ferrocarril de Stadelhofen, el edificio del Banco Exterior, los estudios de televisión de BlackBox y el puente Letten sobre la autopista de circunvalación.
Rechtswissenschaftliches Institut Bibliothek (Biblioteca de la Facultad de Derecho)
University of Zurich
Rämistrasse 74
8001 Zúrich, Suiza
¡A BAILAR LA NOCHE!
El hecho de que Zúrich sea una de las ciudades con mayor renta per cápita del mundo hace que en ella sea muy fácil encontrar retos. Las excentricidades más absurdas abundan en esta ciudad y, mucho más, si es fin de semana por la noche… Aprovechando nuestra estancia en esta ciudad, les vamos a proponer experimentar Langstrasse, la calle de Zúrich con más ambiente nocturno. En ella encontrarán todo tipo de restaurantes: caros, baratos, chinos, americanos, mejicanos, vietnamitas, tibetanos… ¡incluso suizos!
La vida nocturna, y a veces incluso mañanera, se desarrolla en esta zona, a la que es muy fácil llegar en transporte público.
Hasta hace pocos años, Langstrasse era considerada la zona del vicio, de la clandestinidad, de los negocios negros y también de la prostitución, pero con la severidad del régimen suizo se suavizó mucho su ambiente, aunque es cierto que aún mantiene algo del espíritu de desmesura que tuvo en sus orígenes. El barrio está minado de locales de fiesta de todo tipo, desde restaurantes y terracitas en la calle hasta lugares de actividades que nunca llegaremos a descubrir…
La excentricidad ocupa sus locales y sus tiendas abren todo el día y toda la noche. Es una especie de “barrio rojo” pero moderado por los nuevos tiempos, y muy especialmente, por la estricta legislación suiza. Debemos informarles de que en este barrio abundan los burdeles y los lugares de desafíos sexuales, pero todos estos negocios están debidamente reglamentados, pasan muchos controles higiénicos y sus trabajadores están convenientemente registrados y asegurados. ¡Y es que la prostitución es legal en Suiza! Desde luego, basta con pasear por Langstrasse para darse cuenta de que los suizos son diferentes en muchos los aspectos de la vida…
Nuestra recomendación es que lleguen a Langstrasse a una buena hora para ver evolucionar la noche. Respecto a los restaurantes, y para evitar sorpresas, les aconsejamos que siempre miren la carta y sus precios antes de entrar. Cuando acaben de cenar, paseen tranquilamente por la zona y prueben cualquiera de los locales de copas y de baile que se distribuyen por la calle principal y por sus adyacentes. Hay bares para todos los gustos, algunos son tranquilos y otros, más movidos… y si se deciden por uno de baile, ¡intégrense en la pista y suéltense la melena! Nuestro favorito es el Sender, que pertenece a la emisora local y alternativa, GDS.FM, un auténtico trampolín de nuevos creadores musicales. A veces, la fiesta y el sonido de este local son emitidos en directo por esta radio. ¡En el club Sender, la calidad musical y el buen ambiente están garantizados!
Los clubs de baile de Langstrasse suelen abrir sobre las 20h y cerrar sobre las 2h entre semana, y a las 5h durante los fines de semana. Para llegar a esta zona en transporte público, lo más sencillo es apearse en la estación principal de tren de Zúrich y, desde allí, caminar hasta Langstrasse.
Y para el regreso, lo mejor es tomar un Uber, y es que sorprendentemente… ¡en Zúrich los Uber no son demasiado caros!
Langstrasse
8004 Zürich, Suiza
Club Sender
Kurzgasse 4
8004 Zürich, Suiza
TRAVESURAS ORNAMENTALES DE LA GRAN CATEDRAL
Las altísimas torres de la Gran Catedral de Zúrich son visibles desde cualquier parte de la ciudad. Este magnífico templo, conocido como Grossmünster en alemán, se encuentra situado en la margen derecha del río Limmat y, según cuenta la tradición, fue alzado sobre la iglesia de un antiguo monasterio mandado elevar por Carlomagno en el mismo lugar donde se hallaban las tumbas de los santos Régula y Félix, patrones de Zúrich. De estilo románico pero con elementos góticos, la Gran Catedral posee dos espectaculares campanarios gemelos, que son el símbolo de la ciudad.
Por su belleza y por la gran importancia que este templo ha tenido en la historia de Zúrich, la Grossmünster supone una visita obligada. Algo que resulta muy sorprendente en la Grossmünster son sus originales vidrieras, y es que no están compuestas de vidrio policromado como es lo habitual, sino que el genial artista alemán Sigmar Polke consiguió iluminar y colorear el interior de la catedral con láminas de ágata de colores.
Además, estas novedosas vidrieras no representan arte religioso, sino que, de una manera puramente estética, el artista quiso simbolizar el origen del mundo. Están compuestas de materiales naturales y reutilizados, lejos de las tendencias tecnológicas y de la invención de nuevos productos. Por otra parte, los vitrales del coro que representan el nacimiento de Cristo no son de Sigmar Polke, sino que son obra del pintor Augusto Giacometti.
Otro secreto reciente de la Grossmünster es su magnífica puerta de bronce, en la que se representa la vida de Ulrich Zwingli, que fue el padre de la Reforma Protestante que tuvo lugar en Suiza en el siglo XVI. Destaca su gran consistencia y, por supuesto, sus paneles representativos de la vida y de las obras de Zwingli. Su autor fue el artista alemán Otto Münch, quien creó esta puerta en el año 1938 a propuesta del obispo protestante de aquel tiempo, que era mucho más ortodoxo que los actuales.
La Grossmünster se puede visitar todos los días excepto los domingos, que sólo abre durante las misas. La espectacular puerta de bronce y las singulares vidrieras de Sigmar Polke se pueden admirar desde el exterior del templo, aunque poder ver el interior de la Gran Catedral de Zúrich iluminado por sus ágatas de colores en un día soleado, supone una experiencia realmente memorable.
Cruzando el puente de la Gran Catedral se encuentra Fraumünster, que es la iglesia de una antigua abadía benedictina fundada, según la leyenda, a mediados del siglo IX por Hildegard y Bertha, bisnietas de Carlomagno. Las monjas de esta abadía tuvieron el poder político sobre la ciudad de Zúrich hasta la instauración de las leyes gremiales a principios del siglo XIV. Tras la Reforma Protestante dirigida por Ulrich Zwingli, la abadía fue disuelta finalmente en el año 1524. Actualmente, Fraumünster es una de las iglesias de mayor tamaño y más antiguas de Zúrich, y es famosa por las bellas vidrieras que posee, creadas por el pintor ruso judío Marc Chagall en el año 1970. Son cinco bellísimas vidrieras y cada una de ellas, con un espectacular color diferente de fondo.
Grossmünster (Gran Catedral)
Grossmünsterplatz
8001 Zürich, Suiza
Fraumünster
Münsterhof 2
8001 Zürich, Suiza
SECRETOS DEL SIGLO XX
Pasear por el centro de Zúrich por vías peatonales libres de coches o apreciar la integración de su arte contemporáneo con el entorno, son sólo dos placeres de los muchos que disfrutaremos en la siguiente ruta que hemos preparado y que recorre los tesoros del siglo XX de esta ciudad. Comenzamos nuestro paseo en Bellevue, la Plaza de la Ópera. Esta explanada, que carece de árboles puesto que bajo ella existe un aparcamiento, nos ofrece curiosidades muy llamativas, como sillas y bancos movibles.
El edificio de la Ópera no es exactamente del siglo XX, pero podemos admirarlo igualmente.
Su interior puede ser visitado todos los días excepto los domingos, mediante recorridos libres o guiados, pero la mejor manera de conocerlo es asistiendo a una representación, puesto que la Ópera de Zúrich es una de las más importantes del mundo. De hecho, en 2018 fue reconocida internacionalmente como “Institución del Año”.
Recuerden que para asistir a una representación de ópera es necesario reservar con antelación y vestir de manera elegante, tal y como exige un acto de este tipo.
Continuamos por nuestro paseo siguiendo la ribera del lago hasta llegar a Seebad Utoquai, una zona del lago especialmente habilitada para el baño. Esta parte de la ribera es muy frecuentada por los zuriqueses, que llegan en su bicicleta vestidos informalmente para tomar el sol o para nadar un poco. Y es que bañarse en el lago de Zúrich es muy seguro, pero atención, ¡solamente en las zonas indicadas para ello!
Seguimos bordeando el lago y en breve llegaremos a una auténtica joya del siglo XX. Se trata del Pavillon Le Corbusier, fácilmente identificable por sus líneas y colores que parecen estar inspirados en el Cubo de Rubik. Esta genial obra, que data de 1967, fue el último trabajo de Le Corbusier. Este extraordinario arquitecto, suizo de nacimiento y posteriormente nacionalizado francés, creó esta composición modular utilizando únicamente vidrio y acero como materiales. Su museo interior exhibe obras del artista, además de contar con exposiciones temáticas temporales. En esta obra de Le Corbusier resulta sorprendente la fusión de la arquitectura minimalista de su interior, con el aspecto tecnológico de su exterior y con el romanticismo del lago. ¡Así es el eclecticismo zuriqués! Solamente unos metros más adelante, nos encontraremos con “Heureka”, una escultura cinética, es decir, con movimiento, creada por Jean Tinguely en 1964. Es una extraña estructura de metal con la que el artista quiere realizar una metáfora sobre cómo el excesivo consumo y el frenético ritmo de nuestra sociedad acabarán con una industria extenuada.
Para numerosos analistas de arte, esta escultura constituye toda una ironía a la tecnología y a la maquinaria inútil… ¡y está emplazada en Zúrich! “Heureka” fue la primera obra pública de Tinguely y, a partir de esta creación, el artista se hizo famoso internacionalmente por sus ironías artísticas. Este paseo por la ribera del lago de Zúrich, desde la Plaza de la Ópera hasta “Heureka”, no llega a los dos kilómetros, pero si se desean regresar en autobús, pueden tomar cualquiera de los que pasan por la avenida en dirección al centro de la ciudad.
UN BOHEMIO MOMENTO JUNTO AL LAGO
Con el nombre de Quaianlagen se conoce a los muelles artificiales que refuerzan las orillas inferiores del lago Zúrich. Levantados en el año 1887, su construcción supuso en aquella época todo un hito de transformación urbanística de la ciudad. Actualmente, estos muelles conforman un estupendo paseo de seis kilómetros de longitud, perfecto para pasear y relajarse.
Al este del puente principal de Quaibrücke, en la ribera del lago, existe un rinconcito maravilloso con bancos y con escaleras en el que músicos callejeros suelen deleitar a los transeúntes durante las tardes de verano. Sentarse en este lugar un rato, simplemente a escuchar o a observar el paisaje, es un auténtico placer.
Este lugar ofrece unas vistas preciosas del lago, del puente y de los Alpes, y desde aquí también podremos ver los barquitos navegando plácidamente y sentir la compañía de muchas otras personas que están también disfrutando de lo mismo que nosotros. Y a veces, los músicos animan el ambiente con bailes o con miniconciertos improvisados, poniendo una excelente banda sonora a este momento.
En la ancha acera de este paseo existe un puesto de perritos calientes y de hamburguesas que atrae a los locales que pasan con prisa. Muy cerca, veremos que existe un Velo Pump Station, que es un puesto con herramientas en el que cualquiera puede reparar su bicicleta de forma totalmente gratuita. Y si nos fijamos bien, comprobaremos que algunos bancos de este paseo cuentan con puntos de recarga energética con puerto USB. ¡Son pequeñas curiosidades de Zúrich que hacen que encabece la lista de las ciudades con mayor nivel de vida del mundo!
Este rincón de la ciudad posee un ambiente bastante bohemio, impulsado en parte por el Herzbaracke, un teatro flotante que logrará transportarnos a los tiempos del cabaret y que se encuentra emplazado en un barco azul de madera, varado en este lugar con mucha frecuencia. El tipo de personas que alimentan este ambiente bohemio son conocidas en Zúrich como bobo, una palabra de invención francesa que toma las primeras sílabas de bourgeois y de bohème, es decir, de burgués y de bohemio. Esta palabra describe, con mucho acierto, esta nueva tribu social de clase acomodada que tiene cierta tendencia, al menos aparentemente, a la estética, a la espiritualidad, a la música y a algunos principios de la Revolución del 68.
En esta zona, el ambiente bobo contrasta totalmente con la versión más conocida de Zúrich, que es el lujo, el dinero y la ostentación. Si afinamos la vista, es posible que desde aquí veamos pasar una gran colección de coches y de motos, todos de alta gama y generalmente muy ruidosos, puesto que la intención de sus dueños es lucir todo su poderío económico, normalmente de dudosa procedencia... Ya saben ustedes que Suiza es un paraíso fiscal que custodia grandes fortunas, muchas de ellas procedentes de operaciones clandestinas, cuyos propietarios son, por cierto, fieles asiduos a las tiendas de lujo de la ciudad.
Quaianlagen
Utoquai 34
8008 Zürich, Suiza