NOYERS-SUR-SEREIN





MUSEO, FUENTE DE APRENDIZAJE
Noyers es un encantador pueblo situado en el departamento de Yonne. Forma parte de la denominación de “los pueblos más bellos de Francia”, pero al contrario de otros poblados con los que comparte listado, Noyers no tiene grandes miradores o vistas a la montaña o al mar. Noyers es un pueblo de interior, más bien llano.
Si te desilusiona la idea de no tener un mirador, te damos la solución: El museo de arte naif y popular de Noyers en el que encontrarás, entre otras muchas cosas, maquetas de la ciudad que harán que puedas visualizarla a vista de pájaro desde el inicio de sus tiempos.
El museo se fundó en 1876 gracias a un erudito de su tiempo: Jean-Etienne Miltiade. Se instaló en un antiguo colegio y hoy en día ocupa tres plantas y cuenta con 1500 m² de exposición. Del antiguo colegio queda aún, intacto, un reloj de sol que data del año 1633 y que sigue funcionando a la perfección.
Se conservan en el museo, desde sus inicios, las obras de sus benefactores y aficionados que ayudaron a llenar las salas de cultura y tradición, y gracias a ello, hoy podemos disfrutarlas también. Pinturas, grabados, medallas, muebles, moldes, planos… todo en armonía y todo listo para sumergirte en un maravilloso viaje.
Varios artistas como Jacques Yankel, hijo del pintor Kikoïne, Jean-Marc Luce, o Déchelette, donaron una gran cantidad de cuadros de arte naif que se unieron a los de otros artistas de renombre como Bombois, Vivin, Nikifor o Lattier.
Enfocado a las artes populares, ingenuas, originales y diferentes, una de las zonas del museo presenta objetos variopintos recogidos por Jacqueline Selz e Yvon Taillandier durante más de 20 años en sus viajes por los distintos continentes. Y no podemos olvidarnos del Sr. Soupey, médico naval y gran viajero, quien trajo también varios objetos exóticos de África y Asia, y en 1920 ofreció una serie de cómics manga compuestos y publicados por el inventor del manga: Hokusaï.
Volviendo al tema maquetas, miradores y vista de pájaro, nos queda por nombrar “Le Monde Villageois” de Albert Niedzviedz, que conquista a niños y adultos con sus miniaturas de terracota pintadas, cargadas de historia, con sus campesinos de rostro cansado, el barbero y el posadero, los jugadores de petanca, los días de mercado, los puestos de verdura o el zapatero en su taller.
Además, son habituales las exposiciones temporales, lo cual hace que sea un museo hecho de pasión, cultura, curiosidad y sorpresa. Aquí tienes la dirección exacta: 25. Rue de l´Église, 89310 Noyers, Francia
PAN CON QUESO, OH LA LA
¿Quién no va a Francia y piensa en un buen aperitivo de vino y queso? Productos por excelencia del país galo. Vayas a la región que vayas, no faltan, y ¡qué suerte para los amantes de estas delicias!
Noyers-sur-Serein se encuentra en la región de la Borgoña. Una de las regiones más ricas en lo que a gastronomía se refiere. Ya no sólo en queso y vino, sino también en infinidad de productos y platos. Cuenta con extensas tierras fértiles, ideales para que los árboles den sus frutos y el ganado pueda pastar y alimentarse de forma excepcional.
Región que dio nacimiento a los famosos vinos Chardonnay y Pinot Noir. Conocida por el delicioso plato “boeuf bourguignon”, un guiso, que se hace, cómo no, con vino. Y sin olvidarnos, por supuesto, de la mostaza; amarilla, fina y picante, invitada de alto nivel en las comidas y cenas de los duques de Borgoña. De esto hablaremos más adelante.
Noyers es un pueblecito pequeño, con menos de 750 habitantes. Es una de esas joyas ocultas para la mayoría de los turistas que únicamente acuden a las ciudades de renombre. Es un lugar que encandila a todo el que la visita. Sus calles empedradas, sus gentes, sus tradiciones, su cultura… ¡Y sus “gougères”!
¿Pero qué son los gougères? Lógicamente y como cabía esperar, son una especialidad de la región de la Borgoña, que se puede degustar en Noyers-sur-Serein. Se trata de una mezcla de quesos de la zona, normalmente de los tipos comté y gruyere (de ahí la similitud del nombre). Estos quesos se rallan y se acoplan con pasta choux caliente. Se les suele dar distintas formas, pequeñas bolitas o algo más grandes, como panes redondos. La textura es en el interior cremosa y son de bajo coste, lo que les hace un aperitivo perfecto mientras damos un paseo o nos tomamos algo de beber. Las variedades son infinitas, pues a muchos, a parte de la masa choux y el queso, se les añaden otros rellenos como mermeladas, nata, setas o carne picada, pero sin duda, el original es el natural.
En Noyers hay una pequeña panadería en la que siguen haciendo artesanalmente sus panes, sus dulces y sus gouyères, en un gran horno y manejando las masas a golpe de mano. Se trata de un negocio familiar que abastece a todo el pueblo. Los lugareños son sabios y van cada día a por sus productos recién hechos. Date prisa si quieres probar el tuyo, porque están taaaan ricos, ¡que vuelan!
Au Pain d´Antan. 33 rue de la petite étape aux vins, 89310 Noyers, Francia
SI ESTÁ HECHO A MANO, MEJOR
El que trabaja a mano, sabe el tiempo que conlleva realizar una manualidad. El esfuerzo y el don que hay que utilizar para que quede bonito y bien y desafortunadamente, lo poco que se valora económicamente el trabajo y el tiempo invertido.
Las grandes fábricas y multinacionales emplean un dineral en máquinas que despersonalizan el producto, pero que lo hacen rentable. Producen en grandes cantidades usando material generalmente barato y consiguiendo así unos potentes beneficios. Ahorran en mano de obra y consiguen en menos tiempo más productos rentables.
Para los más románticos es una verdadera lástima. Con lo bonito que es recibir algo único, hecho con talento y con cariño, ¿no?
En Noyers lo saben, y como podrás leer unos tips más abajo, este pueblo fue de gremios y de artesanos. Aunque hoy quede un reducido número de ellos, siguen preservando este arte y haciendo que su pequeña ciudad destaque con productos hechos totalmente a mano. Artistas como pintores o ceramistas se encuentran en activo y con diversas tiendas a lo largo del pueblecito.
Te mostramos algunas de ellas y su dirección:
- François Gueneau (ceramista): Galerie 53, place du Grenier à Sel
- Maison Plume - Célia Jacqueton (tapiceros): 5bis rue de l´Eglise en Noyers
- Iluminaciones medievales de Diane Calvert: 10, rue du Poids du Roy
- Claire y Andy Squire (ceramistas): 6, place du Marché au Blé
- Yazmhil y Brice Corman (diseñadores de artículos de cuero): 24 Place de l´Hotel de Ville
- Dominique Bonleux Herrajes (cerrajero): 26 rue de la gare
- Creador de Debaty Richard (joyero): 22 place de l´Hotel de Ville
- Sylvain Gillot (línea de ropa y complementos): rue de la Petite Etape au Vin
- Alice Thibeau (pintura): rue Guérard
- Le Passage (decoraciones y antigüedades): 4 rue de la Porte Peinte
- Le Chat Botté (Tienda asociativa de piel, ropa infantil, complementos textiles, joyas y otras piezas originales Made in Burgundy): 12 Place du Marché au Blé.
Como dato curioso, te contamos que existe además la conocida como “La Porte Peinte”, un edificio medieval con entramado de madera ubicado en la plaza principal y que sirve de sede de centro internacional de arte. Ofrece a artistas de toda índole, la oportunidad de desarrollarse y de participar en una exposición creativa en un ambiente óptimo de intercambio con otros artistas.
Cuenta con un salón de té, una tienda, un club de artes y alojamiento B&B. Los espacios para talleres y eventos están disponibles para clases y presentaciones. Cada artista o artesano puede escoger el espacio de estudio privado que más se adapte a su práctica.
NOYERS ES DE PELÍCULA
Noyers es un pueblo de cuento, un escenario en vivo, una realidad que te transporta de lleno al pasado. Con tal bello despliegue de cualidades, no es de extrañar que no haya pasado desapercibido para el mundo cinematográfico.
Muchos son los productores de cine que han rodado entre sus calles. En el año 1946, André Berthomieu grabó “Amour, délices et orgues”. Veinte años más tarde, el pueblo aparece en varias escenas de la película de Gérard Oury, “La Grande Vadrouille”. En 1982, el director Roland-Bernard filma en la plaza del Ayuntamiento y frente a la Iglesia de Notre Dame escenas de la película “L’esprit de famille”. En 1986 se graban varias escenas del largometraje de Giorgio Treves “Le mal d’aimer”. Durante el verano de 2006, el pequeño pueblo medieval se convierte en un plató de cine durante unos días trasladándose al año 1645, con tierra batida en las calles para ambientar a la perfección “Molière” de Laurent Tirard. E incluso Hollywood se hace eco de este lugar para filmar la película “Stardust” de Matthew Vaughn en la que actúan los grandes Robert De Niro y Michelle Pfeiffer.
También se graban videoclips como el del grupo inglés Duran Duran, con la canción de “New moon on Monday” y series televisivas como “Le Chavelier de Pardaillan” o la más conocida “Une famille formidable”.
La industria cinematográfica trae mucho dinero y prosperidad al municipio. La etiqueta de “uno de los pueblos más bonitos de Francia” junto con la “Burgundy Film Commission” hacen que la publicidad sea mayor. Los restaurantes del pueblo acogen a productores, actores, maquilladores… y los hoteles y albergues cuelgan el cartel de completo durante el tiempo de grabación. Además, a muchos de los lugareños se les ofrece aparecer como extras y en ocasiones incluso se les dan pequeños papeles.
Cine, séptimo arte. Por delante; arquitectura, escultura, pintura, música, danza y poesía/literatura. Para muchos y casi por unanimidad, el octavo arte es la fotografía. La fotografía es capaz de captar lo efímero de la vida y hacerlo eterno, plasmarlo en un papel, guardarlo en un ordenador, y dejarlo perenne en nuestra mente. ¿No te apetece hacerte una foto en el antiguo cine de Noyers?
En el centro histórico hay una pared que reza “Modern Cinema”, una foto recurrente en Instagram. Hoy en día se trata de una casa privada, pero los dueños han mantenido la fachada con dicha escritura. Se encuentra en la Place d’Aa. No tiene pérdida. Puedes llegar muy fácilmente a pie, dejando atrás el Ayuntamiento y siguiendo tooooda esa calle recta “Rue du Jeu de Paume”, son apenas 300 metros.
8 Place d’Aa
DOS POR UNO
En este tip no vas a conocer uno sino dos monumentos de esos que nadie te va a enseñar. ¿La razón de unirlos en un mismo tip? Porque ambos son casas y porque ambos se encuentran en la misma calle, la Rue de la Madeleine.
En primer lugar, tenemos que nombrar al señor Charles-Louis Pothier. Nacido el 18 de abril de 1881, pasó largas estancias en su casa de Noyers, siendo así que sus últimos años los pasó ahí. Fue un autor de canciones de gran éxito durante la primera mitad del Siglo XX. Libretista de muchas operetas, en colaboración con Albert Willemetz y autor de la canción Les Roses Blanches que se escribió, dicen, en Noyers en 1926 y fue inmortalizada por Berthe Silva en 1937. Falleció en 1962.
En la casa, reza una inscripción que dice “Aquí vivió Charles-Louis Pothier (1881-1962) Compositor, letrista, autor de la canción inmortal Las rosas blancas”.
Y, en segundo lugar, la casa Kamato, en la acera de enfrente. Una casa privada, que no se puede visitar, pero de la que vale la pena ver al menos su fachada y conocer su historia.
Se trataba de un antiguo desván de sal. Uno además muy importante en la zona ya que abastecía a 33 comunas. En el Siglo XIV se impuso una tasa real para monopolizar el precio de esta. Casualmente, siendo irónicos, Kamato también era la casa del recaudador de impuestos, lo que nos da una idea de los beneficios que la sal traía a Noyers. Pero no sólo ha tenido estos usos, también ha sido casa de la justicia y ha acogido entre sus paredes a peregrinos del Camino de Santiago. De hecho, en la parte de arriba de la puerta de entrada, aparte del nombre Kamato, vemos también una vieira tallada, símbolo de este famoso peregrinaje.
La planta baja era el lugar de descanso para los peregrinos. En la primera planta el alguacil de Noyers dictaba las sentencias. En el jardín trasero se encontraba tiempo atrás una zona con horno de leña en la que los campesinos podías hornear sus panes pagando por el uso de esta.
Kamato es de estilo renacentista y debe este nombre griego a su significado “por el sufrimiento”.
Llegar a estos dos lugares es muy sencillo; dejando el Ayuntamiento a nuestra derecha, avanzamos todo recto hasta llegar a una pequeña plazoleta en la que verás una farmacia, la casa siguiente y pegada a dicha farmacia, es la casa de Charles-Louis Pothier. En la acera de enfrente, justo en la esquinita, Kamato.
¿PREGONEROS O YOUTUBERS?
Desde hoteles aristocráticos de piedra caliza, calles empedradas, casas con hermosas fachadas de entramado de madera, mansiones burguesas, plazas porticadas, jardines escondidos o sencillos hogares de viticultores hasta las torres de defensa…todo conservado para convertir este lugar en el lugar perfecto para retroceder en el tiempo.
Y si retrocedemos en el tiempo, pensamos en cómo era antes la sociedad. Cómo se estructuraba, cómo se relacionaban, a qué se dedicaban… Y obviamente, las cosas han cambiado. Los trabajos no son los mismos que tenemos hoy en día. ¿Te imaginas salir a la calle y cruzarte con un pregonero? ¿Esa persona que se recorría el pueblo relatando e informando de las novedades en la Comuna?, ¿o te imaginas un youtuber en el Siglo XV? Seguramente le mandarían a la hoguera condenándole por loco.
El paso del tiempo, los avances y las nuevas tecnologías están dejando obsoletos muchos de los oficios de antaño. En Noyers había talabarteros, herradores, carreteros, toneleros y zapateros que representaban una importante parte de la artesanía local. También escritores, poetas, ceramistas, alfareros, carniceros, y gran cantidad de viticultores.
Todos ellos se organizaban en gremios, que consistían en un grupo y/o agrupación de trabajadores formados por artesanos que se dedicaban a un mismo oficio y cuya finalidad era defender sus intereses profesionales. Acostumbraban a formar parte de un gremio los componentes de una misma familia, de forma que se dedicaban de generación en generación al considerado oficio familiar.
En casi el noventa por ciento de las ocasiones, los oficios se llevaban a cabo en las mismas casas. Lógicamente no es el caso de los agricultores, que debían labrar el campo y cuidar sus cultivos. Lo que sí hacían era vender sus vinos y sus productos tanto en sus casas como en los mercados a los que acudían habitualmente.
El alfarero tenía su taller en la planta baja, el escritor escribía en una sala tranquila de su casa y el carnicero vendía su carne en una sala contigua a su morada. Los zapateros de igual manera y así con el resto de los oficios.
Para saber a qué se dedicaba cada familia y dónde encontrar el producto buscado, solían poner en las fachadas pequeños indicativos en forma de esculturas, dibujos, escritos, placas o tablones de madera que representaban el oficio. Era fácil ver en la puerta del herrero una herradura, en la de la librería un libro, o en la puerta del carnicero un dibujo de un cerdo o una vaca.
Algunos de estos indicativos siguen estando en las puertas de la casa, pero debes tener los ojos bien abiertos porque no son muchos los que quedan y no son fáciles de reconocer. ¿Te atreves a encontrar alguno? Te damos una pista, cerquita del Ayuntamiento y en sus alrededores cercanos, hay más de uno… ¡Suerte!
LA CASA MÁS ANTIGUA DE NOYERS
Como venimos comentando en tips anteriores, el origen de este bello pueblo se remonta a unos cuantos siglos atrás. Si bien es cierto que no existen datos exactos sobre si fue fundado por el rey Sequan antes de la conquista romana o por un contemporáneo de Julio César, lo que sí sabemos es que a partir del Siglo XII se convirtió en la sede de una poderosa familia de apellido Noyers. De finales de este siglo data el castillo de la ciudad, que se encuentra fuera de las antiguas murallas.
Aún hoy vislumbramos restos de dichas murallas, y varias de las puertas que daban acceso al pueblo siguen hoy en pie, como la que encontramos viniendo del lavadero y que nos lleva a la plaza principal.
El nombre de la plaza es “Place de l’Hôtel de Ville”, traducido al español “Plaza del Hotel de la Ciudad”. El primer edificio que vemos a nuestra derecha tiene una inscripción en piedra que dice eso mismo, “Hôtel de Ville”. ¿Se trata de un hotel? ¿El hotel más famoso del pueblo? ¿De verdad hay habitaciones ahí dentro? No tiene pinta…
El francés, como cualquier idioma tiene sus peculiaridades. La palabra “hotel” es una de ellas. Para los hispanohablantes hace referencia a un establecimiento de carácter turístico que acoge para pernoctar a visitantes, viajeros y huéspedes. Los francófonos aparte de usarlo con esta traducción obvia, lo utilizan también para designar algunos lugares públicos. En este caso, decir hotel de la ciudad sería lo mismo que referirse al Ayuntamiento. Otro ejemplo de esto es el “Hôtel-Dieu”, hotel o casa de Dios, que se usaría para designar un hospital, un lugar en el que nos acogen y nos curan.
El Ayuntamiento, dicen varios textos y comentan los locales, es el edificio o la casa más antigua de Noyers. Sus cimientos datan del Siglo XII, al igual que el castillo. Cuenta con varias remodelaciones, la primera del Siglo XV debido a un grave incendio que sacudió la ciudad. Esta reconstrucción no fue completa como sí pasó con otras casas, por eso se dice que es el edificio más longevo. Se decidió aprovechar la reconstrucción para mejorarlo y añadir un estilo renacentista en la fachada trasera. La actual fachada es del año 1765, que sustituyó a la nombrada renacentista tras un segundo incendio.
Cuando uno pasea por las calles de Noyers, se da cuenta de que muchas de las casas están formadas por un bello pero peligroso entramado de madera. En el caso del Ayuntamiento, el material predominante es la piedra, por lo que se protege frente a posibles incendios y esto ha hecho que los cimientos, como decíamos, sigan en pie.
9.Place de l´Hôtel de Ville, 89310 Noyers, Francia
RETROCEDER EN EL TIEMPO
En apenas 45 minutos habrás recorrido este hermoso y bello pueblo. Conservado con sumo detalle, Noyers se presta a ser paseado con calma, a transportarte a otra época. Si dejas volar tu imaginación seguro que serás capaz de ver burros y caballos, atuendos de cuero, paños y ropajes de antaño, oficios ya perdidos en el tiempo. Gracias, en gran parte, a sus más de 78 edificios clasificados como Monumentos históricos y cuya construcción abarca desde el Siglo XII hasta el Siglo XIX.
Comenzamos nuestra caminata en la parte de extramuros, concretamente en el lavadero, del cual ya lo sabes todo si leíste el tip 5. Avanzamos dejándolo a nuestra izquierda y detrás (por cierto, es uno de los 78 edificios clasificados como monumento histórico). Cruzaremos un puente debajo del cual fluye el río Serein, tranquilo, sereno.
Fijando la vista al frente veremos una torre con un arco que da acceso a la parte intramuros. Noyers estuvo flanqueada por 23 torres, de las cuales hoy en día quedan 19 parcialmente visibles o intactas como el caso de esta que vamos a cruzar. Denominada como Porte d´Avallon, Porte du Midi o Puerta Pintada. Otro monumento histórico.
Una vez la crucemos, estaremos llegando a la plaza del Ayuntamiento. ¿Te acuerdas del Hôtel de Ville? ¡De nuevo un monumento histórico! Este quedará a nuestra derecha. A la izquierda, una carnicería, una pequeña tienda, casas con sus fachadas en madera, y el suelo, pura piedra. Entramos ya en otra era.
Seguimos avanzando la calle, unos cuantos metros más hacia delante del Ayuntamiento, en la misma parte derecha, mini parada técnica en la pequeña panadería para degustar un rico gouyère. Y seguimos hacia delante. Detalles en las puertas, dibujos, pequeñas esculturas, macetas con bellas flores. No te pierdas nada.
Al final de esta calle, una segunda torre, con su arco dando entrada y salida al pueblo. En el lateral derecho una escultura de la Virgen con el niño. Fotito y continuamos, pero esta vez no hacia delante. Dejaremos la torre atrás y tomaremos la calle de la derecha, para no volver por la misma por la que vinimos.
Caminando dos-tres minutos, verás a la derecha el Museo de Noyers, un edificio de características más modernas que los de su alrededor. La siguiente calle que cruza lleva por nombre Rue de l’Église, y como su nombre indica, es aquí donde se encuentra la Iglesia. Girando a la izquierda. Una vez vista la Iglesia, recuperamos la calle anterior y seguimos sin desviarnos hasta llegar a la Place d’Aa. ¿Te suena? Es la plaza en la que se encuentra la fachada del “Modern Cinema”.
Ya el último tramo, dejando la Place d’Aa y el “Modern Cinema” a nuestra derecha, continuamos recto para encontrarnos de nuevo con la Plaza del Ayuntamiento. Un bello recorrido circular que como decíamos al principio, hará que desconectes y retrocedas en el tiempo. ¡Adelante!
UN LAVADERO, ¿EL ACTUAL WHATSAPP?
Por todos es sabido que no hay felicidad sin sociabilidad. Los seres humanos somos seres sociables por naturaleza. Necesitamos hablar, comunicarnos, juntarnos con nuestros familiares y nuestros amigos. Esto sucede con nosotros ahora, con nuestros padres y sucedió con nuestros abuelos, con nuestros tatarabuelos y en definitiva desde el inicio de nuestra existencia. Por lo tanto, en el Siglo XIX también se contaba con la interacción por mero ocio entre individuos.
Sin embargo, hay algo que cambia año tras año y siglo tras siglo. Y eso es la forma en la que sociabilizamos, en la que nos comunicamos. Si de por sí, cada país tiene sus costumbres, imagina añadir también el paso del tiempo. En España, por ejemplo, se sale a la calle, a los bares, a las plazas y a los restaurantes. En los países nórdicos, se reúnen varias personas en una misma casa. Los romanos de antaño se juntaban en las termas. Y en Irlanda priman los típicos pubs irlandeses.
Si bien, hay cosas que perduran en el tiempo, lo cierto es que, cada vez más, se nota una clara tendencia hacia lo tecnológico: las cartas van dejando paso a los correos electrónicos, los bares ahora son las redes sociales, y para llamar por teléfono no tienes que pedir permiso al alcalde, pulsas la pantalla de tu Smartphone y te comes 10.000 kilómetros de distancia al instante. La tecnología ha creado una interacción más impersonal, a través de grandes y pequeñas pantallas. Los cotilleos, chismes y habladurías cambian de formato, pero siguen presentes.
En el Siglo XIX, como decíamos unas líneas más arriba, la sociabilidad era una cualidad presente en todos, hombres y mujeres. Centrándonos en las mujeres, eran ellas las que acostumbraban a hacer la colada, otra cosa, que por cierto y muy bien, está también cambiando. Poco a poco se va logrando la igualdad de género y los hombres se lavan ya su ropa o se van con ella sucia si no les apetece hacerlo… Otro gran avance es la lavadora. ¡Bendita sea!
El caso, es que, las mujeres se reunían para hacer la colada. Llevaban su ropa, su jabón y arrodilladas en el suelo frotaban hasta dejarla toda reluciente y poder tenderla para que así el sol hiciera de secadora. En este laborioso proceso, salían secretos y mucho salseo. En definitiva, hacer la colada era nuestro actual WhatsApp.
Este lavadero ya no se utiliza como tal, pero sigue manteniéndose y preservándose en su forma. Junto a él pasa el río Serein y es un absoluto remanso de paz. Las flores y el sonido del agua corriendo, hacen que sea un lugar perfecto para desconectar, tomar un break y dejar la vida pasar.
Justo enfrente del no.22 Rue de la République, 89310 Noyers, Francia