SANTO DOMINGO DE LA CALZADA





“LA MEJOR MOZA DE LA RIOJA”
Kilómetros antes de llegar a Santo Domingo de la Calzada ya se divisa una altísima torre despuntando en la llanura. Es la torre campanario de la Catedral de Santo Domingo, todo un símbolo en la comarca debido a su gran altura y belleza. Además cuenta con una singularidad, y es, que la torre y la catedral no forman parte del mismo edificio. De hecho, ambas están separadas por una distancia de ocho metros.
¡Conozcamos más sobre esta Torre exenta y subamos hasta su campanario! ¿Se animan?
La historia de la Torre exenta ( torre separada del cuerpo principal de la catedral), cuenta en su pasado con tal cúmulo de infortunios que son dignos de ser relatados… Para que se hagan una idea, la torre que vemos estos días ¡es la tercera que ha tenido la catedral! A finales del siglo XII se construyó la primera torre, de estilo románico y elevada junto a la entrada principal, pero en el año 1450 esta primera torre fue alcanzada por un rayo que provocó tal incendio que se quemó totalmente.
Así que se construyó una segunda torre gótica sobre el mismo lugar que la anterior que se mantuvo en pie hasta que su estado ruinoso obligó a su demolición a mediados del siglo XVIII. Y fue al comenzar la construcción de una tercera torre en el mismo emplazamiento de las anteriores cuando los arquitectos notaron que el suelo no era muy firme debido a unas corrientes subterráneas de agua que pasan bajo la catedral.
Fue por ello que se decidió finalmente construir la tercera torre separada del templo, en un terreno más firme al otro lado de la calle Mayor. Entre los años 1762 y 1765 fue elevada la tercera torre, dando como resultado la magnífica construcción barroca que disfrutamos hoy en día. ¡A la tercera va la vencida!
Los poderosos 70 metros de altura de la Torre exenta hacen que sea la más alta de La Rioja. En una visita independiente de la catedral podemos subir hasta su campanario y disfrutar de las soberbias vistas que ofrece. Su acceso incluye también la visita a un pequeño museo que expone campanas y relojes.
El ascenso por las entrañas de la torre se realiza subiendo 132 escalones que no resultan nada fatigosos ya que durante la subida se puede ir admirando las vistas que ofrecen varias ventanas. En el recorrido, la escalera nos sorprende con la admirable maquinaria del reloj de la torre, que sigue siendo la misma desde su instalación en 1780 y funciona igual que antaño. Con tantas sorpresas hemos llegado al campanario sin darnos cuenta. Sus ocho elegantes campanas nos reciben y nos invitan a asomarnos entre sus huecos para disfrutar de unas vistas mágicas.
Las campanas siguen funcionando hoy en día a la perfección, tañendo en las horas o en la llamada a misa.
Ya conocemos muchos secretos de esta bellísima torre tan querida en la comarca y conocida por los lugareños como “la mejor moza de la Rioja”. Solo nos queda visitarla, respirar su historia, recorrer sus entrañas y saborear sus vistas.
Dirección: Torre exenta. Plaza del Santo 4.
26250 Santo Domingo de la Calzada, La Rioja
UN SORPRENDENTE NOMBRE PARA UN SORPRENDENTE DULCE...
En todas las pastelerías de Santo Domingo serán tentados con un riquísimo pastel que se llama “Ahorcadito”, nombre que resulta bastante peculiar... Y si encima les contamos que su origen se debe a un milagro cuyos protagonistas son una mujer despechada, un peregrino condenado a muerte, un santo y una gallina, la historia se vuelve más rocambolesca, ¿verdad...?
Este milagro es uno de los muchos atribuidos a Santo Domingo y está tan arraigado en la ciudad que en muchos lugares del pueblo encontraremos referencias a esta historia.
¡Incluso en sus dulces! El milagro dice así: Durante la Edad Media, una familia alemana formada por los padres y por su joven hijo llamado Hugonell, estaba peregrinando a Santiago de Compostela. Cuando llegaron a Santo Domingo de la Calzada se alojaron en un mesón a pasar la noche y resultó que la hija del mesonero se enamoró de Hugonell, pero este la rechazó. Al no ser correspondida, una fuerte rabia embargó a la joven y urdió un plan de venganza. Metió en el zurrón de Hugonell una copa de plata y denunció el robo…
A la mañana siguiente las autoridades se presentaron en el mesón para investigar el robo y descubrieron la copa en el zurrón del joven. ¡Hugonell fue capturado, acusado de robo y condenado a muerte en la horca!. Fue ahorcado ese mismo día...
Los padres, hundidos por la pena, quisieron dar un último abrazo al cuerpo inerte de su amado hijo, pero al hacerlo comprobaron sorprendidos que aún vivía. Hugonell susurró a los padres que estaba vivo gracias a Santo Domingo, quien sujetó su cuerpo mientras pendía de la soga, manteniéndolo con vida.
¡Imagínense la alegría de aquellos padres! ¡Tenían que contar aquel milagro que demostraba la inocencia de su hijo! Para ello fueron corriendo a casa del corregidor, quien en ese momento se disponía a cenar unas aves de corral asadas. Cuando los padres narraron los hechos y avisaron de que su hijo todavía estaba vivo por la gracia de Santo Domingo, el corregidor se burló de los padres diciendo con ironía que su hijo estaba tan vivo como ese gallo y esa gallina que se disponía a cenar. Y de repente… ¡Milagro! ¡Las aves cobraron vida y comenzaron a cacarear! ¡Incluso recuperaron las plumas!
Ni que decir tiene que el corregidor tuvo que reconocer su error y la familia de peregrinos pudo proseguir su Camino de Santiago… Desde entonces existe un dicho muy popular que dice: “Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada”.
Como homenaje a la justicia, a los peregrinos y a este milagro, en Santo Domingo de la Calzada se elaboran unos pasteles llamados “Ahorcaditos”, hechos de hojaldre y rellenos de crema de almendra. Tienen forma de concha de peregrino y el dibujo de Hugonell corona el pastel. Son todo un reclamo dentro de la gastronomía de la ciudad y todo un símbolo en el Camino de Santiago.
¡Deliciosos! ¡No dejen de probarlos!
TIERRA CON NOMBRE DE VINO, VINO CON NOMBRE DE TIERRA.
Santo Domingo de la Calzada pertenece a la Comunidad Autónoma de La Rioja, que es la región más pequeña de la España peninsular. Sin embargo, a pesar de su reducido espacio, La Rioja alberga en sus 5000 kilómetros cuadrados una diversidad de paisajes y atractivos que hacen que sea digna de visitar. Tiene montañas, valles regados por el río Ebro, historia, monasterios, castillos, pueblos pintorescos… pero sobre todo, tiene viñedos. Infinitos viñedos que cada otoño nos regalan una nueva cosecha de inigualable calidad. Decir Rioja es decir vino. ¡Y qué vino...!
La fama del vino de La Rioja traspasa fronteras por su alta calidad, alcanzada gracias a unas condiciones naturales excepcionales y al buen hacer del hombre fraguado por siglos de historia enológica. Y este vino tiene un nombre propio, absorbido de su tierra al igual que su esencia.
Es el vino Rioja.
Tras dejar las húmedas y verdes tierras del norte de España y al recorrer esta región salpicada por miles de hectáreas de viñedos, el viajero se adentra directamente en la cultura del vino. En esta comarca tan vitícola cientos de bodegas ofrecen visitas, catas y posibilidad de comprar sus productos. En ellas se recorren tanto las instalaciones como la historia de la bodega, muchas veces íntimamente unida a la historia de la familia bodeguera. Generaciones y generaciones de una misma familia riojana que, siguiendo la tradición familiar, continúan con el legado de elaborar un vino excepcional, tal y como lo hacían sus antepasados.
Fueron los romanos quienes trajeron la planta de la vid a esta comarca y las excelencias del vino que da esta tierra ya fueron elogiadas en el siglo XIII en versos del primer poeta español, Gonzalo de Berceo. Su Denominación de Origen es la más antigua de España y está reglamentada por un Consejo Regulador creado en 1925 que controla su producción y su garantía.
Los tipos de uva más presentes cultivados en la comarca son tempranillo para vino tinto y viura para vino blanco. Tras la cosecha y la elaboración, se consiguen Riojas tintos, rosados y blancos que se clasifican en tres categorías dependiendo del tiempo permanecido en barrica de roble que, yendo de menos a más, son Crianza, Reserva y Gran Reserva. Aunque no debemos olvidar la maravillosa frescura de los vinos jóvenes, los “rebeldes” que no han pasado por barrica y han sido embotellados directamente tras la fermentación.
Degustar un Rioja es disfrutarlo con los cinco sentidos. La experiencia comienza con el oído, escuchemos bien el descorche de la botella y el repiqueteo del vino golpeando el cristal de la copa. Y sus intensos colores, todo un placer para la vista… Luego viene el placentero aroma a barrica de roble, que nos permitirá distinguir un vino joven de uno envejecido. El tacto de la copa en nuestra mano hará culminar el último y más potente sentido, el del sabor.
En muchos comercios de Santo Domingo de la Calzada podrán catar y adquirir vinos Rioja.
¡Aprovechen y disfruten de este gran regalo de la tierra riojana!
UN RELOJ CON UN SABIO MENSAJE
En Santo Domingo de la Calzada existe una plaza que permite sacar unas fotos increíbles, porque cualquier punto en el que saquemos una fotografía, tendrá un fondo espectacular. Hablamos de la Plaza del Santo, lugar que supone una fotografía en sí misma de 360º.
En esta plaza calceatense se dan cita los principales monumentos de la ciudad, rodeándola en su totalidad, así que no hay escapatoria posible, siempre “se colará” alguno de ellos en la foto, posando tan orgulloso que aporta mucha belleza al recuerdo.
¡Conozcamos a los protagonistas que la componen!
En uno de los lados de la Plaza del Santo nos encontramos con la espectacular fachada sur de la Catedral de Santo Domingo. El templo comenzó a construirse en el siglo XII con la finalidad de albergar los restos de Santo Domingo, pero tuvieron que pasar seis siglos para que viera la luz la elegante fachada que podemos admirar en esta plaza.
Su inauguración se produjo en el 1765 y desde entonces, las tres hermosas imágenes que la presiden, vigilan la Plaza. Se trata de las esculturas de los patronos de la Diócesis, que son: San Emeterio, Santo Domingo y San Celedonio. Y bajo ellos, la Puerta del Perdón, decorada con cinco novísimos grabados que representan la parábola del Hijo Pródigo.
Esta puerta cuenta con pequeños ventanales a diferentes alturas que permiten ver desde la Plaza del Santo el interior de la catedral y el mausoleo de Santo Domingo cuando el templo está cerrado. ¡Qué buena idea! Girando hacia la izquierda, nos encontramos con la sobria pero elegante fachada del Parador de Turismo con sus tres banderas ondeando y su precioso balcón circular de la esquina. Continuamos nuestro giro hacia la izquierda y nos topamos con un pequeño templo, también sobrio pero con mucha carga energética en su interior.
Es la Ermita de la Virgen de la Plaza, patrona de la ciudad. ¡Cuántos patrones reunidos en un mismo lugar! Esta pequeña iglesia debe su fuerza a que fue construida sobre el oratorio de Santo Domingo. En este suelo era donde el santo rezaba, de ahí que su energía permanezca por los siglos. Y si giramos más a la izquierda, aparece ante nosotros la gran joya de la Plaza del Santo: la Torre exenta. Esa misma torre cuyas entrañas hemos recorrido en un punto anterior, pero ahora vista desde fuera. Desde la plaza podemos admirar sus imponentes 70 metros de altura de puro barroco riojano que suponían el mejor faro para los peregrinos.
La torre está dividida en tres cuerpos, dos de ellos de planta cuadrada y el tercero, que es el campanario, de planta octogonal y con cuatro torrecillas en las esquinas. Y toda esta joya, coronada con una cúpula.
¡Y fíjense en su reloj! Cuadrado, elegante... y con un mensaje en latín escrito entre los números romanos que nos recuerda que debemos vivir la vida plenamente. El mensaje dice “tempus fugit”, o lo que es lo mismo, “el tiempo vuela”. ¡Un sabio reloj!
Dirección: Plaza del Santo 26250, Santo Domingo de la Calzada. La Rioja
UN CÁLIDO COBIJO PARA LOS PEREGRINOS
Recorriendo la calle Mayor de Santo Domingo de la Calzada nos toparemos con el Monasterio de Nuestra Señora de la Anunciación. Para el visitante es una joya, pero para los peregrinos supone además todo un tesoro ya que esta abadía dispone de un albergue gratuito que les proporciona cobijo en el duro camino.
La historia de este imponente monasterio comenzó en el año 1610 cuando un grupo de monjas cistercienses provenientes del pueblo palentino de Abia de las Torres se instalaron en Santo Domingo de la Calzada. Surgió con ello la necesidad de construir una edificación acorde a esta orden religiosa y así dio comienzo la construcción de un monasterio en la calle Mayor.
Durante los once años que duraron las obras, las monjas se alojaron en la casa contigua a la Ermita de Nuestra Señora de la Plaza. En el año 1621 terminó de construirse el Monasterio de Nuestra Señora de la Anunciación y las religiosas cistercienses se mudaron a su nuevo hogar. El fundador de esta abadía fue un importante obispo llamado Don Pedro Manso de Zúñiga, que era ni más ni menos que el confesor de Santa Teresa de Jesús.
Este obispo descansa eternamente en la iglesia del monasterio junto a sus dos sobrinos, obispos también. Los tres yacen en un triple sepulcro de alabastro ricamente labrado que es toda una joya digna de ser visitada. Otra curiosidad de este templo es que su coro bajo, situado a los pies de la iglesia, sirvió de cementerio hasta el año 1960 y en él yacen más de 200 monjas. Anexo a la iglesia encontramos un claustro maravillosamente austero, muy en línea con el espíritu cisterciense.
La Orden del Cister sigue la regla de San Benito y su lema “ora et labora”. Esta orden es más estricta y austera que otras órdenes benedictinas. Los cistercienses se caracterizan por repartir su tiempo entre el oficio divino y el trabajo manual, pero buscando siempre purificar su espíritu negando los placeres materiales. O sea, son devotos, austeros y trabajadores. Y así son las monjas cistercienses bernardas de este monasterio, devotas, austeras y muy trabajadoras. Dentro de la abadía trabajan en un taller de restauración y encuadernación de documentos y de libros antiguos. También son excelentes reposteras.
¿Saben como se llaman los dulces que elaboran? ¡Borrachuelos! Unas delicias de hojaldre relleno de pudin de frutas que venden en el monasterio, ¡y también por internet!
Pero su trabajo no queda ahí… Las monjas llevan una hospedería de 78 habitaciones, se encargan de gestionar un “centro de espiritualidad” que aloja a todo aquel que necesite unos días de silencio o a grupos de convivencias, se ocupan de dos amplios comedores utilizados para diversas celebraciones… y también atienden el albergue de peregrinos situado en la antigua Casa del Capellán., recibiendo muy buenas críticas por todo su trabajo.
Estas religiosas ponen toda su dedicación para dar fuerzas al peregrino, llenar de paz al cansado y colmar de alegría al turista. ¡Maravillosas estas monjas bernardas!
Dirección: Monasterio de Nuestra Señora de la Anunciación.
Calle Mayor 31, 26250 Santo Domingo de la Calzada, La Rioja
DESCUBRIR LOS SECRETOS DE LA CATEDRAL
El principal monumento de Santo Domingo de la Calzada es su catedral, aunque siendo fieles a la realidad, deberíamos decir su concatedral. ¡Y es que en la Comunidad Autónoma más pequeña de la España peninsular se dan cita tres catedrales en una sola diócesis! Pero si en una diócesis solo puede haber una catedral, ¿cómo se soluciona este problema?
Muy simple, cambiando el rango de catedral por el de concatedral. Desde el año 1959 este magnífico templo es oficialmente la Concatedral del Salvador de Santo Domingo de la Calzada, un templo lleno de secretos. ¡Desde estas líneas les retamos a que descubran 3 secretos de este templo! Dicen que lo bueno se hace esperar, y así sucedió con este templo.
¡Su construcción tardó seis siglos! Las obras empezaron en 1158 y el último gran trabajo, la inauguración de su fachada sur, se terminó en 1765. ¡En total transcurrieron 607 años! Es por ello que encontramos tantos estilos diferentes en su obra: Románico, gótico, renacimiento, barroco y plateresco conviviendo en perfecta armonía.
Y hablando de arte románico, el primer reto que les retamos a descubrir es encontrar los canecillos que hay en el exterior del ábside en la fachada norte. Se esconden burlones bajo los aleros de la fachada que da a la Plaza de España. Primer reto, ¡desenmascarar los canecillos! Pero pasemos dentro del templo para descubrir su mayor curiosidad, conocida en el mundo entero y es que en la catedral existe un gallinero con una blanca pareja de aves vivas. Un gallo y una gallina viven en su interior haciendo honor al milagro de Santo Domingo.
Los ejemplares de estas aves están muy cuidados y se reemplazan cada dos semanas. Encontraremos este gallinero gótico de piedra policromada del siglo XV frente al sepulcro del santo y sobre una puerta. Se trata de la única iglesia del mundo que tiene animales vivos en su interior. Escuchar el canto de las aves dentro de la catedral es una experiencia única.
Según la tradición, estas aves descienden de las protagonistas del milagro y sus plumas son casi sagradas. Así que las plumas que se caían al suelo, eran recogidas por los peregrinos con gran devoción y colocadas en sus sombreros como señal de buena suerte. Hoy en día esta tradición se mantiene... Segundo reto, ¡recoger una pluma!
Y vamos a por el último secreto a descubrir… Tanto en el interior de la catedral como en su exterior existen unas extrañas y enigmáticas señales talladas en la piedra. Son marcas de cantero, símbolos grabados por los maestros cuyo significado hoy en día es un misterio. Son pequeñas cruces, letras, polígonos...
En total se han localizado 54 marcas de cantería repartidas por diferentes zonas del templo.
El ábside, el deambulatorio, el crucero, la fachada norte y la fachada sur son los mudos testigos de estas marcas. Una pista… solo en la fachada sur, la que da a la Plaza del Santo, hay 15 escondidas. Tercer reto, ¡localizar marcas de cantero! ¿Aceptan el desafío de descubrir estos 3 secretos…?
Dirección: Catedral del Salvador de Santo Domingo de la Calzada. Calle Cristo s/n 26250
Santo Domingo de la Calzada, La Rioja
LOS FRUTOS DE LA BONDAD Y DEL TRABAJO...
Santo Domingo de la Calzada debe su existencia a un hombre. Efectivamente, a un eremita que, movido por una enorme bondad y por una gran capacidad de trabajo, fue capaz de levantar una ciudad de la nada. Este hombre fue Domingo García, un bondadoso religioso que dedicó su vida a mejorar la de los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago en el siglo XI. ¡Aquellos peregrinos necesitaban una calzada en condiciones! Y a ello dedicó su vida Domingo García, el de la Calzada.
Hace mil años, la llanura donde hoy se asienta Santo Domingo era un bosque de encinas a orillas de un agitado río que bajaba con fuerza de las montañas de la Sierra de la Demanda. Se trataba del río Oja, que hoy da nombre a la región de La Rioja. Y en el corazón de este bosque se instaló un ermitaño llamado Domingo García. Desde bien joven, este hombre decidió que quería consagrar su vida a Dios, pero tras ser rechazado en dos importantes monasterios riojanos, decidió asentarse en este encinar a orillas del río Oja para llevar una vida de oración compaginada con ayudar a sus semejantes.
Fue entonces cuando comenzó a conocer de primera mano las penurias que pasaban los peregrinos al atravesar esta parte de la región: No existía un camino en condiciones y los peregrinos se perdían por estas tierras llenas de bandidos. También era muy peligroso atravesar el río Oja y además, eran muchos los peregrinos que necesitaban atención médica. Así que Domingo García dejó su vida contemplativa y se puso manos a la obra…
Lo primero que hizo fue construir una calzada de piedra con sus propias manos y sin ninguna ayuda. Esta nueva calzada obligó a desviar el inseguro camino tradicional y se convirtió pronto en la ruta principal. Y así Domingo García pasó a ser Domingo de la Calzada.
Tras la creación de la calzada, levantó un puente de piedra sobre el río Oja para facilitar el paso de los peregrinos. En su duro trabajo no solo tenía que mover piedras y talar árboles, sino también convencer a otros para que se unieran a él. ¡Y lo consiguió!
Su entusiasmo y su fe contagiaron a más personas que le ayudaron en las obras y además, fueron muchos los nobles y reyes que aportaron donaciones. Y así se pudieron realizar más construcciones destinadas a ayudar al peregrino, como un pozo, un hospital, una ermita y un albergue. DE esta manera fue surgiendo una población …
Domingo murió en el año 1109 ¡a los 90 años! Pidió ser enterrado en la misma calzada, fuera de la pequeña ermita. Pero en posteriores ampliaciones de la ermita, que hoy en día es la catedral, la tumba quedó incluida dentro del templo.
Tras su muerte, la ciudad pasó a llamarse el Burgo de Santo Domingo. Sus buenas acciones y varios milagros atribuidos a su persona, elevaron a la categoría de santo a este bondadoso hombre que hizo tantísimo por los peregrinos.
UNA RUTA DE PARADORES
En España existe una red de hoteles de alta calidad ubicados en antiguos palacios o en casonas con historia. Son los Paradores Nacionales y están repartidos por todo el país. Estos hoteles ofrecen al visitante la posibilidad de alojarse en un bello palacio con abolengo y de paso, se mantiene vivo el edificio, protegiendo así el patrimonio histórico y cultural.
Santo Domingo de la Calzada tiene el lujo de poseer dos Paradores, hecho muy poco habitual. Lo que vamos a hacer en este punto es recorrer los 500 metros que separan ambos edificios, a la vez que conocemos su historia. El paseo nos llevará unos 15 minutos.
Empezamos nuestro paseo en un lugar que ya conocemos bien, la Plaza del Santo. Uno de sus lados está ocupado por el Parador de Santo Domingo de la Calzada, que es el palaciego edificio situado frente a la Torre exenta. La historia de este hotel es muy valiosa, ya que ocupa el antiguo Hospital de Peregrinos que fundó Santo Domingo en la segunda mitad del siglo XI, con la finalidad de atender a todo aquel que, recorriendo el Camino de Santiago, tuviese algún problema de salud.
El edificio que contemplamos hoy en día es de finales del siglo XV. Acogió el hospital hasta 1840, año en el que fue trasladado al Convento de San Francisco. En 1965 el edificio se restauró como hotel, formando desde entonces parte de la red de Paradores. No dejen de entrar en este palacete y admirar su vestíbulo colmado de artesonados de madera y de arcos de piedra. ¡Resulta tremendamente elegante y majestuoso!
Doblamos la esquina del Parador y comenzamos nuestro paseo siguiendo la calle Mayor. La catedral queda a nuestra izquierda y de repente se abre ante nosotros un pasadizo de arcos góticos que recorre la fachada oeste de la catedral. ¡Una vista espectacular! Nuestro paseo continúa por la calle Mayor y en su número 70 veremos la Biblioteca Pública que se halla ubicada en la blasonada Casa Trastámara, en la que residió y murió en 1379 el rey Enrique II de Castilla, “el Fratricida”.
Esta calle está repleta de albergues, posadas, tiendas y restaurantes, todos pensados para atender al peregrino y es que esta calle forma parte del itinerario del Camino de Santiago en esta localidad. Así que ya ven, ¡se encuentran haciendo una parte de la Ruta Jacobea!
Al final de la calle Mayor nos encontramos el Convento de San Francisco, que fue fundado por el Arzobispo Bernardo de Fresneda, confesor del emperador Carlos V y de su hijo Felipe II.
En la actualidad, este edificio herreriano cumple con varias funciones bien diferentes.
Posee una iglesia donde yace el fundador, también cuenta con un importante taller diocesano donde se restauran obras de arte, y por último, acoge el elegante Parador de Bernardo de Fresneda. Y frente al convento, nos espera el magnífico Monumento al Peregrino, para posar con nosotros en una fotografía obligada.
¡Menudo paseo tan agradable hemos recorrido por la historia de Santo Domingo con la excusa de los Paradores!
Direcciones:
Parador de Santo Domingo de la Calzada
Plaza del Santo 3
26250 - Santo Domingo de la Calzada, La Rioja
Casa Trastámara (Biblioteca Pública)
Calle Mayor 70
26250 - Santo Domingo de la Calzada, La Rioja
Parador de Santo Domingo Bernardo de Fresneda / Convento de San Francisco
Plaza de San Francisco 1
26250 - Santo Domingo de la Calzada, La Rioja
LA “PLAZA MAYOR” MÁS TRANQUILA DEL MUNDO
En Santo Domingo de la Calzada ocurre una cosa curiosa y es que su “Plaza Mayor” no se llama Plaza Mayor, aunque sí que es la de mayor tamaño de la localidad. Tampoco representa el punto más central del municipio, emplazamiento que ocupa la vecina Plaza del Santo.
La peculiar “Plaza Mayor” de Santo Domingo se llama en realidad Plaza de España y a pesar de encontrarse en ella el Ayuntamiento, está como relegada en un segundo plano. Este factor juega a su favor y hace que sea un lugar ideal para tomar un descanso y en el que poder sentarse para observar el ir y venir de calceatenses y de peregrinos sin nada de bullicio.
La Plaza de España es una gran explanada con forma irregular, presidida por el Ayuntamiento. Cuenta con bancos, con varios bares con terraza, farolas, asientos, incluso con una fuente rodeada por una bajo murete. En otras palabras, cuenta con mil sitios para sentarse un rato y disfrutar de un descanso. Es tan extensa que incluso recomendamos ir cambiando el sitio donde sentarse para disfrutar de todas sus perspectivas.
Desde su fundación, la vida en este burgo se fue desarrollando alrededor de la calle Mayor, que era su arteria principal, coincidiendo además con la ruta del Camino de Santiago. Para proteger esta importante calle por la que pasaban tantos peregrinos, en el siglo XIII se construyó una muralla a su alrededor. La explanada de la actual Plaza de España quedó entonces fuera de la muralla y fue cuando comenzó a utilizarse como plaza del mercado extramuros. Tras la ampliación del cerco amurallado que tuvo lugar en el año 1367, ya quedó incluida en zona intramuros, por lo que creció en seguridad. Con el tiempo fue ganando importancia y a finales del siglo XVI se construyó en ella la Alhóndiga, edificio donde se vendía y se almacenaba el grano. Su relevancia creció aún más a mediados del siglo XVIII con la construcción de un bello edificio elevado sobre una puerta medieval y rico en soportales, que acogería el nuevo Ayuntamiento que se trasladaba de la Plaza del Santo a este nuevo emplazamiento en la Plaza de España.
Otro edificio que se construyó en esa época en la Plaza de España fue la sede del Corregimiento de la Rioja, que alojaría la cárcel. La Plaza de España fue ganando tanta importancia que la catedral, cuya puerta principal se encuentra en la fachada sur, decidió abrir otra puerta de acceso en un ábside que daba a la Plaza de España para facilitar en aquella época el acceso de feligreses. Hoy en día, además de acoger edificios públicos, la Plaza de España cobija actividades lúdicas, festejos y actos culturales. Es lugar para uso y disfrute de los calceatenses.
Una recomendación … no se pierdan la espectacular vista que ofrece la catedral desde la Plaza de España. Todo un “estallido” de ábsides, canecillos, arbotantes y contrafuertes que se exhibe en todo su esplendor en esta “Plaza Mayor”.
Dirección: Plaza de España, 26250 Santo Domingo de la Calzada. La Rioja