TRINIDAD





UN ARCO IRIS BAJO NUESTROS PIES
Trinidad es uno de esos lugares en los que el visitante nota su alegría nada más llegar. Es más, se contagia de ella casi en el momento de su llegada. Situada en la costa sur de Cuba, dentro de la provincia de Sancti Spíritus, esta colorida ciudad y sus maravillosas playas nos esperan para envolvernos en su felicidad. Para sentir bien las buenas vibraciones que emana la ciudad de Trinidad, ¡qué mejor manera que hacerlo desde las alturas!
En el centro de la ciudad de Trinidad, y emergiendo entre sus bajas casas, se eleva una torre que se ve desde cualquier punto de la ciudad. Con forma de linterna, este campanario amarillo y blanco coronado por una cúpula rojiza se ha convertido en una de las imágenes más icónicas de Trinidad. Se trata de la torre campanario del antiguo Convento de San Francisco de Asís, todo un símbolo para los trinitarios que nos aguarda a pocos metros de la Plaza Mayor.
Las instalaciones de este antiguo convento hoy en día son la sede del Museo Nacional de la Lucha contra Bandidos, y por un precio casi simbólico, la entrada al museo incluye también el poder subir a lo alto de su campanario.
Recorrer el museo es muy interesante, pero las vistas desde su terraza y desde su torre son inolvidables… De hecho, desde aquí se disfruta de la mejor panorámica de la ciudad de Trinidad. Bajo nuestra mirada, podremos disfrutar de un arco iris compuesto por las casas multicolor que conforman la ciudad. Y las vistas son tan extensas que, además de abarcar toda la población, llegan hasta las históricas sierras que rodean Trinidad en la lejanía.
Tras deleitarnos con esta espectacular vista, podemos visitar el museo que custodia una exposición permanente sobre la lucha contra los contrarrevolucionarios. Recorrer la colección del Museo Nacional de la Lucha contra Bandidos es una estupenda manera de profundizar y de aprender datos nuevos sobre la historia de la independencia cubana. Este edificio de principios del siglo XIX custodia objetos, tales como prendas, fotografías y vehículos, relacionados con la contienda contra los Bandidos, nombre con el que se conocieron a las milicias activas entre 1959 y 1965 contrarias a la revolución.
Una icónica torre, una espectacular vista panorámica, una amplia terraza, un mar de colores a nuestros pies y un poco de historia cubana...
¡Y todo en la misma visita! ¿A que recorrer este museo y su torre vale la pena…?
Museo Nacional de la Lucha Contra Bandidos (antiguo Convento de San Francisco de Asís)
274 Calle Cristo
Trinidad, Cuba
LA CANCHÁNCHARA Y SU CUENCO BARRIGÓN
En Trinidad se elabora una riquísima bebida cuya fórmula es un secreto a voces, pero tiene un nombre casi impronunciable. Absolutamente todos los trinitarios conocen su receta y la repiten hasta que los visitantes se la aprenden de memoria. Se mezclan dos onzas de aguardiente de caña, dos cucharadas de miel, una cucharada de zumo de limón y hielo, ¡y ya tenemos la canchánchara!
Como verán, es más fácil recordar la fórmula que el nombre de la bebida… La canchánchara, tan arraigada a la ciudad de Trinidad, no nació en bares ni en cantinas trinitarias, sino que su origen es más bien bélico. Durante el siglo XIX tuvieron lugar en Cuba las guerras independentistas contra el colonialismo español. Los llamados mambises, que eran guerrilleros independentistas cubanos, luchaban por la libertad de su país mientras intentaban sobrevivir en las duras condiciones de vida de la manigua, zona de la isla muy pantanosa, húmeda y cubierta de una ruda maleza.
Necesitaban, por lo tanto, alguna bebida que les aportase energía, protección contra las enfermedades respiratorias y que además mejorase sus defensas. Los mambises idearon una infusión mezclando aguardiente, miel y cualquier cítrico. Esta bebida tonificante, que los guerrilleros tomaban caliente, lograba potenciar su vigor y su salud, a la vez que les ayudaba a sobrellevar la soledad del campamento y las penurias de la guerra. Así nació la canchánchara. Gracias a la rica tradición oral de la isla, su consumo se fue popularizando incluyendo con el tiempo alguna mejora.
La canchánchara actual se sirve fría, ya que con hielos resulta más suave y más refrescante. Uno de los lugares donde esta bebida tiene más fama es en la ciudad de Trinidad, donde incluso existe una taberna especial para disfrutar de esta fresca y célebre bebida. ¡Una cita obligada para los visitantes! Se trata de una antigua casona situada en el centro trinitario que se llama igual que la bebida. En “La Canchánchara” podrán probar la auténtica bebida con un preparado único en la isla, disfrutando además de música en vivo.
Se sirve en un sencillo cuenco barrigón de barro que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad. ¡Cuántos de estos cuencos salen de La Canchánchara para no regresar jamás! Todos los visitantes llegan a Trinidad preguntando por La Canchánchara, deseosos de probar esta bebida en un cuenco barrigón. Claro está que intentan decir su nombre de mil maneras diferentes… ¡Imagínense cómo pronuncian la palabrita tras probar varias cancháncharas!
Taberna La Canchánchara
90 Calle Real del Jigüe
Trinidad 62600, Cuba
¡QUÉ MARAVILLA DE BORDADOS!
La Villa de la Santísima Trinidad fue la tercera ciudad de Cuba fundada por los colonos españoles a partir de su llegada a la isla a principios del siglo XVI. Gracias al esplendor con el que Trinidad ha sabido conservar su patrimonio arquitectónico a lo largo de estos siglos, esta maravillosa villa es actualmente Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Pero estos no son los únicos títulos que Trinidad ostenta, ya que sus tesoros no son solamente arquitectónicos ni están hechos exclusivamente de piedra y metal…
El patrimonio de Trinidad es mucho más una bella arquitectura muy bien conservada. La villa posee un tesoro que cada día genera joyas que van cubriendo la ciudad. Este joyero está formado por las manos, por la tradición y por el buen saber hacer de los trinitarios, que son los creadores de una de las artesanías más bellas y más importantes del mundo. Gracias a todos ellos, Trinidad es Ciudad Artesanal y Creativa del Mundo desde el año 2018. Existe una organización afiliada a la Unesco llamada Consejo Mundial de Artesanía que se dedica a conservar y a promover la artesanía en los cinco continentes.
Este entidad creó una red mundial de Ciudades Artesanales que sirve para fortalecer los vínculos entre comunidades de artesanos, innovar en nuevas técnicas y activar un turismo creativo. En todo el planeta existe una treintena de ciudades que han logrado poseer este título, y una de ellas es Trinidad, condición merecida por sus trabajos artesanales de cestos, cerámica, bordados y deshilados. Al recorrer Trinidad, el visitante descubre todo un mar de joyas artesanales expuestas en plazas de venta, entre las que destacan los bordados.
Este arte es el más desarrollado en la ciudad y tiene su origen en el pasado español de la isla. Durante siglos la técnica de los bordados ha ido pasando por las diferentes generaciones femeninas de la comarca, preservando así intactos sus secretos ancestrales. Hoy en día, aquellos que visitan Trinidad caen rendidos ante el maravilloso arte del bordado trinitario y compran piezas de lencería para el hogar o prendas de ropa, siempre confeccionadas gracias a excelentes técnicas de aguja como crochet, deshilado, encaje de bolillos o la singular trinitaria, que reproduce con sus puntadas de aguja el dibujo de las rejas coloniales.
Además de estos tesoros textiles, en Trinidad podrán disfrutar de otras artesanías como alfarería, cestería, cerámica o pintura. Gracias a estas artes, la cultura popular trinitaria inunda de belleza las calles de esta villa.
¡Benditas manos trinitarias que envuelven la ciudad con su magia!
¡AL RITMO DE TRINIDAD!
Si hay un arte omnipresente en Cuba es su patrimonio intangible. La música está presente en cada rincón de la isla, y encuentra en la ciudad de Trinidad un buen refugio. Y es que en Trinidad la música cuenta con un hogar en forma de casona colonial. Desde esta amplia mansión cada día salen millones de acordes que bailan en el aire haciendo vibrar al afortunado que los escucha. ¡Bienvenidos a la Casa de la Música!
En 1996 se inauguró la Casa de la Música de Trinidad en una elegante mansión del año 1700. Restaurada y situada en lo alto de una colina, la casona cuenta con una magnífica escalinata que la une con la Plaza Mayor.
La finalidad de esta iniciativa fue crear un lugar para promover, divulgar y grabar música cubana y con la finalidad de lanzarla al mercado. Dentro de la Casa de la Música encontramos una tienda de discos de la productora dueña del negocio, una zona de venta de instrumentos musicales cubanos, y una exposición sobre los músicos trinitarios más importantes. La casona posee un patio enorme con unos espacios para escuchar música y otra zona para celebrar diferentes eventos, como bodas o cumpleaños.
Entre sus dependencias encontraremos también un restaurante especializado en comida criolla de alta calidad.Pero la parte más caracteristica de la Casa de la Música es su escalinata, un lugar perfecto para fotografiar y donde ser fotografiado. En la parte más alta de las escaleras hay una terraza desde la que se disfruta de unas vistas espectaculares de la Península Ancón, de la costa sur de la isla y de la villa trinitaria.
¡Un delirio para los sentidos!
El verdadero ambientazo se encuentra en la propia escalinata, auténtico emblema de Trinidad. Tanto de día como de noche, son muchas las personas que se sientan en sus escalones para tomar algo mientras disfrutan de la genial atmósfera creada por la música que se escucha. Es el punto de reunión por excelencia de los trinitarios y de los visitantes. Y por cierto, también supone un excelente punto para encontrar una buena conexión wifi….Y para terminar de completar esta extraordinaria atmósfera vibrante, al final de la escalinata hay un escenario con música en vivo y una pista de baile donde gozar de los ritmos cubanos gracias a las actuaciones que hay todos los días hasta las dos de la madrugada…
La música siempre está presente en estas escaleras, y aunque las notas musicales no salgan en las fotos, ¡seguro que se sienten!
Casa de la Música
Calle Cristo s/n
Trinidad 62600, Cuba
¡UN LUGAR DE CONSPIRACIÓN!
En pleno centro de Trinidad existe una pequeña casona familiar que podría pasar desapercibida perfectamente, pero cuando se conoce su historia, es inevitable que la imaginación se dispare al observarla… Y es que sus paredes fueron testigos de un importante episodio del pasado de esta villa. La historia aún permanece palpitando dentro de la casa, cosida a sus muros como los bordados trinitarios. Es la Casa de los Conspiradores...
Levantada a principios del siglo XVIII, esta casona es hoy en día todo un símbolo de la ciudad ya que fue el punto de reunión de los protagonistas trinitarios de la llamada Conspiración de la Mina de la Rosa Cubana, acontecida en el año 1848. En esta casa se reunían y urdían sus planes los integrantes de un movimiento cuyo propósito era separar Cuba de España en el que caso de que se decretase la abolición de la esclavitud cediendo a la presión británica.
Entre los planes insurrectos de este grupo de conspiradores, compuesto en gran parte por poderosos esclavistas, estaba el anexionar Cuba a la Unión Norteamericana. Finalmente, la conspiración fue neutralizada tras ser informado el gobierno español de dichos planes insurrectos y el levantamiento fue finalmente impedido. En la actualidad, esta casona situada al pie de la escalinata de la Casa de la Música es todo un reclamo turístico por varias razones.
Además de la curiosidad que suscita el hecho de haber atestiguado semejante conspiración, la edificación cuenta con una belleza encantadora. Su balcón esquinero de madera cubierto por un acogedor tejadillo proporciona a la casa un gran atractivo, que se ve acrecentado gracias al cálido color ocre de la fachada.
Las sorpresas continúan en el interior de la casona, que hoy en día acoge un restaurante que hace las delicias de todos aquellos que lo visitan, ¡y no solo a nivel gastronómico! El ambiente conseguido en sus dos pisos es muy agradable, e incluso se puede comer en su icónico balcón, hasta donde llegan las notas musicales procedentes de la famosa escalinata. En la planta baja del restaurante, además del comedor, existe una pequeña galería de arte que pone a la venta diferentes pequeñas piezas artísticas a modo de souvenir. Tanto su atmósfera como su cocina gozan de muy buena fama, y no se quedan atrás sus bebidas...
¡Su exquisito café latteestá entre las bebidas más populares del lugar! No se pierdan la visita de tan emblemático lugar trinitario, cuyas paredes pudieron escuchar muchos secretos que aún permanecen adheridos a ellas.
Situada a pocos metros de la Plaza Mayor, la Casa de los Conspiradores les espera con un café latte vigilando todo desde su intrigante balcón...
Casa de los Conspiradores
32-38 Calle Cristo
INOLVIDABLES TESOROS SUBMARINOS
Al sur de la villa de Trinidad existe una alargada península con forma de lengua de tierra que se adentra en el Mar Caribe y en la que nos esperan algunas de las playas más sensacionales de la costa sur cubana. Se trata de la Península Ancón, un ramal separado de la isla en el que las corrientes de aguas caribeñas han ido formando un espectacular arenal de 4 kilómetros de longitud. ¡Bienvenidos a Playa Ancón! Aguas cristalinas y tranquilas bañan esta playa, cuyas blancas arenas invitan al descanso, a la desconexión y a formidables sesiones de bronceado en tumbonas combinadas con relajantes baños en el Caribe.
Y para que nuestro relax sea máximo, a lo largo de Playa Ancón podremos encontrar muchos bares y restaurantes cuyos precios son económicos a pesar de estar en primera línea de mar. Pero además de todo esto, Playa Ancón esconde otros grandes encantos que no se ven a simple vista. Este alargado arenal posee dos espectaculares tesoros ¡que son submarinos! Hay que aceptar nuestro pequeño reto para descubrirlos....
A lo largo de la península encontrarán más de veinte puntos de inmersión en los que excelentes profesionales les ayudarán en la búsqueda de estos tesoros gracias a la práctica de diferentes actividades acuáticas como snorkel o como buceo. ¿Se animan...? El primer tesoro que esconde el Mar Caribe frente al litoral de Playa Ancón es una magnífica barrera de coral que les regalará unas vistas inolvidables.
En el fondo de estas aguas se extiende una plataforma poblada por ejemplares de corales que pueden llegar hasta los 5 metros de altura. Aquí conviven más de 40 especies diferentes de corales, destacando entre ellos el valioso coral negro. La fauna marina de la zona se complementa con todo un mundo de peces tropicales de colores y de esponjas marinas. Al disfrute de observar esta bella vida animal, se suma el hecho de poder descubrir toda una arquitectura submarina.
Túneles, cuevas y canales estrechos terminan de conformar este paraíso marino natural. El segundo tesoro custodiado por estas aguas forma parte de la historia de Cuba. Como si fuese otro museo más de la villa de Trinidad, existe una completa colección submarina de barcos, galeones y goletas que yacen hundidos en el fondo del mar tras los asaltos de piratas y de corsarios. ¡Resulta espectacular!
Aceptando nuestro reto de explorar el fondo marino del litoral de Trinidad, en Playa Ancón podrán practicar deporte mientras disfrutan de sus bellos corales, conocen sus relieves submarinos escarpados y descubren barcos piratas. ¡Si todavía no se han iniciado en el mundo del buceo, no hay mejor forma!
TODA LA HISTORIA TRINITARIA EN UN PALACIO
Cuando se visita una ciudad, existe una manera genial de conocer su historia de una forma amena, veraz y cómoda. Recorrer un museo municipal es como hacer un masteracelerado de una ciudad, de sus gentes y de la comarca. Tras su visita, se llegan a entender muchos elementos y circunstancias de su presente. Trinidad posee un estupendo museo histórico y recomendamos su visita para comprender mejor esta maravillosa villa. ¡Y además su edificio guarda una oscura historia en su pasado!
El Museo de Historia Municipal de Trinidad tiene su sede en el Palacio Cantero, un fiel reflejo de los gustos cosmopolitas de principios del siglo XIX. Esta mansión neoclásica fue construida por uno de los grandes productores de azúcar de la comarca llamado Mariano Borrell y Padrón, pero tras su muerte en 1830 sus herederos la vendieron a un doctor alemán de apellido Kanter (Cantero), quien amasó en Cuba una fortuna rodeada de unas circunstancias muy sospechosas...
Un acaudalado comerciante de esclavos murio envenenado(fallecimiento muy oportuno…) y el medico aleman de caso con su rica viuda, quien también murió prematuramente (más oportuno aún…). Una vez viudo y ya poseedor de una gran fortuna, Cantero pudo comprar extensas plantaciones de azúcar y también el palacio de la familia Borrell, que pasó a ser conocido como el Palacio Cantero. En la actualidad, la mansión no sólo conserva el apellido del alemán, sino que muchas de sus riquezas son exhibidas en su interior.
El Palacio Cantero acoge el Museo de Historia Municipal de Trinidad desde el año 1980. Ya en su interior, nos da la bienvenida un majestuoso vestíbulo en el que impresionan sus magníficos arcos decorados con pinturas y su elegante suelo de mármol italiano. Visitar sus habitaciones decoradas al estilo neoclásico es hacer un recorrido por la historia de la villa, desde su fundación por los colonos españoles hasta la actualidad, pasando por el duro comercio de esclavos, el esplendor inicial de la industria azucarera y su posterior crisis o las luchas independentistas.
Toda esta biografía trinitaria se muestra a través de documentos, de objetos relacionados con la piratería y con la esclavitud y de obras de arte. Dividido en cuatro salas, el museo consigue desarrollar la historia de Trinidad gracias a su logrado ambiente decimonónico, exhibiendo además las protecciones de la villa frente a piratas y todos los secretos de su industria azucarera. Y como premio final, no dejen de subir a su torre, desde la que disfrutarán de una estupenda vista del casco antiguo.
Museo de Historia Municipal (Palacio Cantero)
423 Calle Desengaño
Trinidad 62600, Cuba
UN PASEO EN TONOS PASTEL
A lo largo de su historia, la villa de Trinidad ha sabido preservar con éxito su patrimonio centenario. Este hecho fue reconocido por la Unesco en el año 1988 al incluir el Centro Histórico de Trinidad dentro del Patrimonio de la Humanidad. Recorramos los puntos más significativos de este casco antiguo que cuenta con más de 500 años de preservada belleza. Conocida como “la ciudad museo”, la zona central de Trinidad está formada por adoquinadas calles que convergen en la serena Plaza Mayor, un espacio lleno de luz y de paz alrededor del que se asientan las principales joyas arquitectónicas de Trinidad.
Esta explanada nos ofrece un paseo inolvidable recorriendo los tesoros que la envuelven pintados en tonos pastel.La propia Plaza Mayor bien merece una pequeña caminata entre sus parterres para conocerla por dentro y poder respirar la tranquilidad que emana. Sus jardines, sus blanquísimos bancos y sus palmeras nos contagian de una paz que serena el alma. Tras ello, comenzamos nuestra pequeña ruta visitando la Iglesia de la Santísima Trinidad, la parroquia de gran tamaño que preside la Plaza Mayor.
Su encanto no solamente reside en sus excepcionales medidas, que hacen que sea una de las iglesias más grandes de Cuba, sino también en su bella arquitectura colonial muy bien conservada. Su espectacular amplitud contrasta con la blanca austeridad que encontraremos en su interior, solo salvada por un soberbio altar de madera tallada.
Justo a la izquierda del templo tenemos el magnífico Palacio Brunet, sede del Museo Romántico. Esta mansión de galería porticada custodia en su interior una extensa colección de objetos pertenecientes a las familias más pudientes de la comarca. Construida en el año 1812 por una acaudalada familia dueña de una extensa producción de azúcar, en su interior destaca el romanticismo de sus estancias y unos espectaculares azulejos de arcilla pintada que adornan la cocina.
En el lado opuesto de la Plaza Mayor se encuentra el Palacio Ortiz, un sencillo edificio de color amarillo que acoge la Galería de Arte Benito Ortiz, en la que podremos admirar extraordinarios tesoros de bordados, de cerámica y de joyería trinitaria. Y para terminar nuestro rodeo a la Plaza Mayor, a la izquierda del Palacio Ortiz tenemos una construcción azul celeste llena de pasado… ¡Es nada más y nada menos que el Museo de Arquitectura Colonial!
Tras esta pequeña ruta, les animamos a continuar explorando las empedradas calles que cruzan la Plaza Mayor, ¡un genial paseo incluso caminando sin rumbo fijo! Supone una espectacular inmersión entre casas coloniales y además casi libre de tráfico. Y una propuesta… ¿se animarían a hacerlo en bicicleta…?
Plaza Mayor de Trinidad
Trinidad 62600, Cuba
Iglesia de la Santísima Trinidad
Calle Cristo s/n
Trinidad 62600, Cuba
Museo Romántico (Palacio Brunet)
Calle Cristo s/n
Trinidad 62600, Cuba
Galería de Arte Benito Ortiz (Palacio Ortiz)
43 Calle Real del Jigüe
Trinidad 62600, Cuba
Museo de Arquitectura Colonial
83 Calle Ripalda
Trinidad 62600, Cuba
EL FRESCOR DEL PARQUE CÉSPEDES
Para disfrutar de un buen descanso nos vamos a ir a la parte sur de la ciudad donde el Parque Céspedes nos espera para prestarnos uno de sus muchos bancos y regalarnos su gloriosa sombra durante nuestro merecido momento de relax. Esta plaza fue el primer espacio de recreo popular creado en Trinidad en el que poder desarrollar la vida cultural, económica y social de la villa. Se fundó en la zona más moderna de Trinidad en el año 1818 bajo el nombre de Plaza del Mercado, aprovechando una explanada situada a un lado de la Iglesia de San Francisco de Paula.
Unos años más tarde, cambió su función mercantil para transformarse en la primera plaza de recreo de Trinidad y también se cambió su nombre, pasando a ser la Plaza Carrillo en honor al gobernador Pedro Carrillo, promotor del proyecto. La nueva Plaza Carrillo se transformó entonces en el centro neurálgico perfecto para acoger la vida activa de Trinidad. La llegada del siglo XX trajo importantes transformaciones en la plaza, como cambios en el suelo, en las verjas y en los jardines. ¡Y también trajo una nueva modificación en su nombre!
Aprovechando que en la plaza se colocó un busto del importante líder independentista Carlos Manuel de Céspedes, el espacio pasó a llamarse Parque Céspedes, nombre que perdura hasta la actualidad, aunque también se sigue conociendo como Plaza Carrillo. A veces resulta difícil cambiar una costumbre muy arraigada…
El Parque Céspedes, situado a menos de un kilómetro de la Plaza Mayor, se encuentra rodeado de importantes edificios recreativos y culturales, como restaurantes de renombre, palacios o incluso el Ayuntamiento de Trinidad. Pero el verdadero atractivo de este parque es que es el lugar ideal para palpar de primera mano la vida de la villa de Trinidad.
Esta plaza es el lugar más importante de reunión de los trinitarios. Aquí los adultos se sientan en los bancos para charlar de sus cosas haciendo corrillos mientras los niños juegan correteando por el parque. Ya por la noche, es el sitio elegido por los jóvenes para reunirse, conversar y reír. Además, es uno de los puntos donde se consigue mejor conexión wifi. Y todo esto, en un ambiente tranquilo y muy seguro, sea la hora que sea…
Además, gracias a la gran pérgola cubierta de vegetación que posee en su parte central, se consigue una buena sombra rodeada de una belleza muy natural. Es un sitio tranquilo, bonito, fresco y seguro.
Ideal para hacer un impasseen nuestra visita y zambullirnos de pleno en la vida trinitaria.
Parque Céspedes / Plaza Carrillo
Calle Jesús María
s/n
Trinidad, Cuba