ORVIETO





SUBIMOS A LA TORRE DEL MORO...
Umbría, la maravillosa región italiana, única sin salida al mar ni frontera, es conocida como el corazón verde de Italia. Esta región se nos presenta ante nosotros con todo su esplendor desde lo alto de esta elegante torre.
Ya desde el siglo XIII las ciudades del centro y norte de Italia rivalizaban entre ellas demostrando su poderío, riqueza y prosperidad construyendo torres a cada cual más alta.
La Torre del Moro, orientada perfectamente en los cuatro puntos cardinales, fue construida en ese periodo como parte de las defensas de la ciudad y es un perfecto ejemplo de esta curiosa costumbre que nos ha dejado hermosas muestras de arquitectura medieval.
Pero hablemos un poco de su historia para comprender mejor lo que veremos al visitarla...
Fue construida en la primera mitad del siglo XIII en el corazón de la ciudad formando parte del Palazzo dei Signori Sette, originalmente fue conocida como Torre del Papa y será solamente a partir del siglo XVI que toma su nombre actual por estar construida cerca de lo que fue el palacio Gualterio, residencia de Raffaele di Sante, conocido como El Moro.
Podemos llegar por medio de sus 236 escalones de madera hasta sus 47 metros de altura, pero también existe la posibilidad si no deseamos hacer ese esfuerzo de subir por un pequeño ascensor y desde su atalaya tener una espléndida vista de las pequeñas calles de la ciudad, la fachada del Duomo, la Piazza della Repubblica y las colinas pobladas de olivos y viñedos que rodean Orvieto.
La Torre esta coronada por una gran campana construida en el año 1313 que originalmente se encontraba en el conocido como Palazzo del Capitano Popolo y que cada media hora suena marcando orgullosa su presencia, las menores provienen de otra torre de la ciudad, la de San Andrea.
En el segundo piso se encuentra un reloj instalado en el siglo XIX que marco, junto con el tañir de la campana de la torre, un referente para los habitantes de la ciudad del paso del tiempo...
Se accede pagando una entrada de 2,80 Euros en el horario de 10 a 19 horas y su ubicación en el centro de la ciudad, en el Corso Cavour, nos permite llegar sin perdida hasta ella.
Corso Cavour, n° 87, 05018 Orvieto
¿QUIÉN SE ATREVE CON UN VINO?
Si, Italia es el primer productor mundial de vino, y sin duda los de la región de Umbría se encuentran entre los mejores, aprovechemos entonces nuestra estadía en Orvieto para degustar alguno de ellos.
Partiendo de la Piazza della Reppublica por el Corso Cavour y continuando por la Via del Duomo hasta llegar a la plaza donde se encuentra la maravillosa catedral, encontraremos muchos bares y “cantines”que nos permitirán probar alguno de estos reconocidos vinos.
Llegando a la ciudad seguramente hemos visto en las colinas onduladas que la rodean muchos viñedos, la gran mayoría producen la variedad de uva Trebbiano, también conocida como Procanico de Umbría y que es con la que se hace el vino blanco de Orvieto.
Esta elaboración comienza en la Edad Media cuando se producía solo un vino dulce de postre al que el poeta Gabriele d´Annunzio definía como el sol de Italia en una botella.
Con el paso del tiempo se fueron elaborando otros vinos hasta llegar a conseguir cuatro Denominaciones de Origen, lo que nos garantiza la autenticidad y calidad del vino que degustaremos.
Estas denominaciones son Orvieto, Orvieto Clasico y Grechetto, estos son vinos blancos, frescos con un ligero amargor que se consumen preferentemente el año de su cosecha y el Rosso Orbietano de uva sangiovese y cabernet sauvignon.
Llegados a este punto solo nos queda escoger una terraza con una bonita vista, los que dan al Duomo la tienen garantizada y dejarnos aconsejar por nuestro camarero, seguramente un pequeño plato de quesos o de salumi embutidos de la región, serán un buen acompañamiento para sentir el sol al cual se refería D´Annunzio...
NADA MAS ORIGINAL QUE LA CERAMICA DE ORVIETO...
Seguramente hemos aprovechado en nuestro viaje la posibilidad de comprar en distintas ciudades prendas de cuero, ropa o cristal de Murano si estuvimos en Venecia.
Pero no podemos regresar a casa pasando por Orvieto sin una pieza de cerámica tradicional de esta ciudad. Miles de años se esconden detrás de esta artesanía que verá la luz durante un maravilloso periodo vivido por Orvieto, la tradición de la cerámica tiene sus orígenes en la época etrusca.
Este maravilloso pueblo ocupó todo el centro y norte de la península itálica entre los siglos VIII a.c al siglo I a.c, momento en el que Roma, que los llamara trusci, los desplazara ocupando todas sus ciudades, entre ellas Orvieto.
Los etruscos desarrollaron una técnica de cerámica muy refinada conocida como bucchero que se caracterizaba por ser muy fina y ligera, de color negro, y muy brillante.
Pero esta moda no duro mucho, el siguiente paso se caracterizó por una explosión de color con las conocidas como terracotas arquitectónicas policromadas, que como su nombre indica se caracterizaban por representar edificios relevantes de la ciudad utilizando colores fuertes y definidos.
Durante la Edad Media se continuara esta tradición con el aporte de nuevas técnicas, se incorporara la decoración basada en retículas y figuras geométricas sobre un fondo esmaltado lo que aportaba a la pieza un sentido de profundidad.
Es gracias a un descubrimiento a principios del siglo XX, cuando se encuentra en las despensas escavadas en las casas medievales, conocidas como butti, restos de innumerables piezas de cerámica, que si bien estaban en su mayoría fragmentadas, sirvieron para saber la importancia que tuvo esta artesanía en el desarrollo económico de la ciudad.
Hoy muchas de estas obras vendidas por anticuarios locales se encuentran expuestas en diferentes museos del mundo y también en el Museo Arqueológico de la ciudad.
Pero volvamos a lo que nos interesa, llevarnos un recuerdo de este pasado artístico, hoy podemos escoger entre todas las técnicas, magníficos edificios representados en platos y fuentes, figuras geométricas o una explosión de colores en motivos frutales y florares.
Partiendo de la Piazza della Repubblica por la Vía Cavour hasta la Torre del Moro y girando a la derecha por la Vía del Duomo encontraremos un sinfín de tiendas dedicadas a la venta de cerámica, unas centenarias y otras más modernas que nos ofrecerán tal variedad de piezas que será difícil, pensemos también en el peso de nuestra maleta, seguro ya cargada de tantos buenos recuerdos del viaje...
SIN DUDA DELANTE DEL DUOMO DE ORVIETO...
No hay duda, esta maravillosa obra del arte gótico merece que antes de visitar su interior nos detengamos en su escalinata y posemos para tener una foto que al verla pasado el tiempo nos traerá a nuestra memoria hermosos recuerdos...
Pero antes de visitarla conozcamos el porqué de su construcción.
A mediados del siglo XIII, un sacerdote procedente de Praga llamado Pedro, regresando de Roma donde acudió en peregrinación para visitar la tumba de San Pedro, se detiene a orillas del Lago de Bolsena.
Durante la celebración de la Eucaristía, oficiando misa en la capilla de Santa Cristina, comenzó a sangrar la ostia consagrada manchando sus manos, el altar y el corporal, confundido ante este hecho, el sacerdote viaja a la ciudad de Orvieto donde se encuentra el Papa Urbano IV, quien al escuchar el relato de Pedro ordena trasladar a la ciudad la ostia y el corporal manchados de sangre.
El papa considera necesario construir una maravillosa catedral para albergar tan importantes reliquias, he aquí los origines de tan imponente edificio. Comenzada a construir a fines del siglo XIII, se tarda un poco más de cien años en terminarla, y si bien hay distintas opiniones sobre quien realizo los planos, nos inclinamos a que fue Arnolfo di Cambio su arquitecto.
Pero nuestra foto inmortalizara su fachada, y será esta vez Lorenzo Maitani quien diseñara este encaje realizado en piedra policromada donde sus torres pasan a ser sencillos pináculos que no compiten en altura con el gablete central.
Concebida como un gran tríptico, sus bajorrelieves y mosaicos exultantes de colores vivos y definidos donde predomina el dorado, brillan con todo su esplendor cuando son iluminados por el sol y representan escenas del Nuevo Testamento, todo ello bajo la figura de Cristo coronando a María.
Su estructura está dividida en tres pilares donde se relatan en magníficos bajorrelieves escenas de la Creación del mundo, Adán y Eva, Caín y Abel, la vida de Jesús, la crucifixión y resurrección de Cristo, culminando con el Juicio Final. Sus puertas en bronce merecen toda nuestra atención, resaltando la central enmarcada en una profunda abertura, obra del artista Emilio Greco, fue realizada en el año 1964 teniendo como tema La Misericordia.
No olvidemos que en su interior se conserva el relicario del Corporal obra realizada en la primera mitad del siglo XIV que reproduce de forma fidedigna la fachada de la catedral y escenas del milagro de Bolsena todo realizado en esmalte policromado.
Seguro que con solo estar delante de esta maravillosa fachada no dudaran en hacer de esta la foto que desearían como mejor recuerdo de Orvieto…
Piazza del Duomo, 26, 05018 Orvieto
EL POZO DE SAN PATRICIO
Llegando a Orvieto por la ruta ya podemos apreciar la situación privilegiada de la ciudad construida sobre una roca volcánica, que si bien le garantizaba una fácil defensa en caso de un asedio, le dificultaba al mismo tiempo la obtención de agua para sus habitantes.
Esta característica propia de Orvieto nos permitirá visitar uno de los monumentos más famosos de la ciudad, pocos le hablaran de él, pero es una maravilla que no debe perderse en su estadía, hablamos del Pozo de San Patricio...
Esta obra maestra de la ingeniería hidráulica que forma parte de un complejo y extenso sistema de abastecimiento de agua para la ciudad fue construida por pedido del Papa Clemente VII a principio del siglo XVI luego de abandonar Roma y refugiarse en la ciudad. El diseño de tan gigantesco y ambicioso proyecto se debe al arquitecto Antonio da Sangallo el Joven.
Hay algunos datos que nos asombraran, como que el pozo parte de los cimientos de la residencia del Papa. La Fortaleza de Albornoz, tiene una profundidad de sesenta y dos metros, un diámetro de trece metros y su principal particularidad está dada por las dos magníficas escaleras de caracol, inspiradas de las que se encuentran en la Villa Belbedere del Vaticano, y que, formadas por 248 escalones, al no encontrarse nunca permiten el movimiento de los animales de carga que transportaban el agua hasta la superficie sin que se molestaran en ambos sentidos del trayecto.
Todo el recorrido estaba iluminado por antorchas en cada una de las setenta y dos ventanas que rodeaban toda la estructura, hoy se puede descender esta escalera, eso si, con cuidado por el desgaste de los escalones y apreciar llegando al fondo las cristalinas aguas y el brillo de las monedas que cubre el fondo.
Si miramos con atención los muros en nuestro recorrido, veremos inscripciones en latín que describen el esfuerzo realizado por los hombres que hicieron esta monumental obra de ingeniería.
Originalmente fue conocido por su ubicación como Pozo de la Fortaleza, más tarde fue rebautizado como Pozo de San Patricio inspirándose en el homónimo pozo de este santo irlandés cuya tradición decía que por él se podía llegar al Purgatorio...
Partiendo por la Via Cavour caminando unos 10 minutos llegamos a la Piazza Cahen donde previo pago de una pequeña entrada podremos visitarlo y vivir una experiencia única que nos remontara a momentos fascinantes de la historia de Orvieto…
Piazza Cahen, 5B, 05018 Orvieto
BAJEMOS A LAS PROFUNDIDADES DE ORVIETO...
Sin duda una de las visitas mas recomendables y que no olvidaremos al recordar nuestra estancia en Orvieto es la del laberinto de cuevas misteriosas que se encuentran en el subsuelo del casco antiguo de la ciudad.
Esta extensísima red de cuevas y túneles realizados en varios niveles se remonta a la ocupación etrusca. Fueron realizadas en la gran plataforma de toba volcánica de 50 metros de altura sobre la que fue construida la ciudad hace ya 2.500 años y llamada originalmente Velzna por esta maravillosa cultura que ocupara este promontorio hasta el siglo III a.C cuando es conquistada por Roma.
Durante la visita descubrirá los corredores que se encuentran interconectados entre si formando este gigantesco laberinto, en los muros veremos los huecos rectangulares donde los habitantes criaban palomas para su alimentación en momentos de falta de comida en la ciudad.
Veremos una prensa de aceitunas para fabricar aceite, talleres de cerámica, depósitos de granos y piedras de afilar para construir herramientas que eran utilizadas para posteriores excavaciones, una chimenea de ventilación y una bodega que se remontan a la Edad Media, momento en que se construirá un acueducto que traía el agua a la ciudad desde las colinas de Alfina situadas 5 kilómetros de distancia.
Llama la atención ver los hornos en los cuales se fabricaron jarrones de barro hasta bien entrado el siglo XVIII.
La visita dura aproximadamente una hora, se hace con facilidad pero se recomienda llevar calzado cómodo, debemos comprar el billete de acceso en el numero 23 de la Piazza del Duomo. Junto con el ticket viene incluido la explicación del guía especializado en esta actividad.
Si nos decidimos por esta visita será seguramente algo emocionante que nos transportara a un mundo lleno de sorpresas emocionantes.
¡Atrévete...
EL GANSO DE LA PUERTA ROMANA...
Sin duda la estructura y la posición geográfica de la ciudad le garantizaban una fácil defensa en caso de un ataque enemigo, su buena planificación urbanística estaba formada por numerosas puertas que permitían el acceso al centro histórico de la ciudad.
Dos de estas puertas se destruyeron con el paso del tiempo, la Puerta Cassia, así llamada porque se llegaba a ella por la Vía Cassia que partiendo de Roma comunicaba la capital del imperio con Florencia y Lucca y la Puerta Aduanera, allí se encontraba el punto donde se pagaba para acceder a la ciudad, las dos se encontraban en el lugar que ocupa hoy la Piazza Cahen.
Bien conservadas se encuentran la Puerta Vivaria, que da entrada a la Necrópolis Etrusca y las Puertas Mayor y Soliana que situadas a ambos lados de la Fortaleza de Albornoz formaban parte de las defensas de la ciudad, fueron construidas en el siglo XIII por deseo del Papa Bonifacio VIII que las decora con su estatua.
Pero nos queda sin duda la mas importante, la Porta Romana, que si bien es la mas moderna, data de principios del siglo XIX y es la principal entrada a la ciudad de Orvieto, remplaza a la antigua Porta Pertusa y se caracteriza por la sencillez y elegancia de su construcción, esta decorada a ambos lados por dos grandes estatuas, el águila imperial y un gran ganso.
Aquí lo curioso que pocos le contaran, es, ¿porque un ganso?
La representación del ganso esta tomada del escudo de armas de la ciudad y esta unida por su simbolismo a la historia de Roma refiriéndose a los gansos Capitolinos del Templo de Juno, diosa del matrimonio y la maternidad, que con sus graznidos evitaron en el siglo IV a.C que la ciudad cayera en manos de los galos.
Pequeño pero importante detalle que una vez mas nos certifica que guardar los recuerdos de la historia nos enriquecen y nos acercan a nuestro pasado.
LOS ACANTILADOS DE ORVIETO...
Si nuestra elección es disfrutar de los paseos al aire libre, nada mejor que la región de Umbría para hacerlo, paisajes de colinas, montañas y valles formados por la cuenca del río Tíber serán un deleite para nuestros sentidos, animémonos a realizar una bonita caminata.
Para los que aman el trekking, el conocido como Anillo del Acantilado de Orvieto será una magnifica elección, por su camino serpentear entre maravillosas formaciones rocosas que hacen la base sobre la que se construye la ciudad de Orvieto.
Su recorrido se extiende a lo largo de cinco kilómetros que forman su perímetro y su dificultad esta calificada como media-baja, lo que hace sea accesible para mucha gente, presenta si, algunas subidas y bajadas pero de corta duración y lo podremos realizar en aproximadamente una hora y media. Su recorrido forma parte del Parque Arqueológico y Medioambiental de Orvieto, lo que nos garantiza avistar monumentos importantísimos y una belleza natural radiante de vegetación.
Comenzaremos en la Piazza Cahen, punto de llegada del funicular Bracci y siguiendo un camino conocido como Le Piagge llegaremos a la primera parada para ver la Fortaleza de Albornoz, construida en el siglo XIV para formar parte de las defensas de la ciudad y que hoy forma parte de los Jardines Públicos, a partir de allí seguiremos disfrutando nuestro camino pasando entre monumentos de distintas épocas de la historia de Orvieto, La Fuente de San Zeno, cuya agua llega del Pozo de San Patricio, La Puerta Rocca y la Necrópolis etrusca conocida por su cruz tallada en los muros de tufo de una pequeña iglesia que allí se encuentra.
Castaños y formaciones rocosas nos acompañaran en el camino hasta llegar a la Iglesia de la Virgen del Velo, donde encontraremos lo necesario para hacer un alto en el camino.
Cruzando la Porta Maggiore, una de las entradas a la ciudad, llegaremos al Foro Boario, antiguo mercado de ganado, desde allí veremos la maravillosa Abadía de los Santos Severo y Martirio, su actual edificio se remonta al siglo XII y su campanario es uno de los pocos que aun quedan en Italia con su planta dodecagonal, hoy el edificio esta ocupado por un hotel de lujo.
De ahí en mas, llegando casi al fin del recorrido veremos un sin numero de orificios en los muros que se remontan a la fundación etrusca y servían para que anidaran las palomas.
Siguiendo un camino, esta vez ya asfaltado, llegaremos nuevamente a la Piazza Cahen, principio y fin de nuestro recorrido.
Ha valido la pena, hemos llenado nuestros pulmones de aire puro y nuestros ojos de bellezas inolvidables...
POR QUE NO MONTANUCCI.
Todas las ciudades en Italia tienen su rincón especial donde tomar un Caffé, por citar algunos, en Venecia, si el bolsillo nos lo permite, el Caffé Florian, el mas antiguo del mundo, abierto en el año 1720, en Siena Caffè Nannini, en Roma el Caffè Greco, en Nápoles imperdible un Caffé alla nocciola en Gambrinus y en Orvieto sin duda el ya centenario Caffè Montanucci.
Situado en el corazón de Orvieto, en Via Cavour 23, a escasos metros de Piazza della Repubblica, es el lugar escogido para, después de recorrer la ciudad, disfrutar de un tiempo de relax y descanso tomando un cappuccino en esta centenaria cafetería.
Podemos acompañarlo con una gran variedad de pasticceria, dulces típicos de la región de los cuales se jacta Montanucci de utilizar la misma receta de sus pastas y cremas de hace 100 años, destaca la famosa torta de sémola, ejemplo de sencillez y buen gusto en una receta tradicional.
Creado hace ya más de 100 años por la familia Montanucci, fue y sigue siendo cada día lugar de reunión y encuentro de los habitantes de Orvieto y visitado por los que tenemos la suerte de pasear por tan maravillosa ciudad.
Su acogedora sala decorada con fotos de época y muebles de madera es ideal no solo para pensar en un café, sino también en un aperitivo degustando un Bianco Classico, vino típico de la región Umbria que será la antesala de una buena comida.
Pero hay para todos los gustos, no olvidemos los helados artesanales y sobre todo los chocolates, expuestos en una gran barra y hechos cada día, donde destaca, por ejemplo, el llamado beso o nariz de Pinocho, estos dulces inundaran nuestro paladar de sabores frescos y cuidados con esmero.
Como ven hay motivos suficientes para dedicar un poco de nuestro tiempo en la ciudad, viendo pasar la vida, en un lugar con tanta historia y que dejara sin duda un buen recuerdo de nuestra estadía en Orvieto, el Caffè Montanucci.