LISBOA





LISBOA DESDE EL OTRO LADO DEL TAJO
Lisboa, al igual que Roma es una ciudad que se asienta sobre 7 colinas. Esto hace que la ciudad nos ofrezca una gran cantidad de lugares donde poder apreciarla desde las alturas.
Algunos de estos lugares son bien conocidos, como pueden ser el mirador de San Pedro de Alcántara en el Barrio Alto o el mismo Castillo de San Jorge, en la parte más alta de la ciudad.
Sin embargo, aquí te vamos a proponer una vista aérea algo más especial, y quizás, desconocida para la gran mayoría de los turistas, que en muchos casos no prestan atención a este mirador, por muy llamativo que sea.
Estamos hablando del mirador que encontramos en el Santuario Nacional del Cristo Rey, junto al puente 25 de abril. Este santuario se encuentra a una altura de 113 metros sobre el nivel del rio Tajo y se divide en dos partes: el pedestal de 82 metros de altura con un pórtico interior de 75 metros y la estatua del Cristo Rey de 28 metros de altura.
El origen de este santuario se debe a una visita del Cardenal de Lisboa, Dom Manoel Gonçalves a Rio de Janeiro en 1934, donde observó el Cristo del Corcovado y quiso construir un santuario similar para la capital portuguesa. Debido a la II Guerra Mundial la construcción del monumento tuvo que comenzar finalmente 1949, siendo la duración de la construcción de aproximadamente 10 años. Fue inaugurada el 17 de mayo de 1959.
Este mirador tiene trampa ya que se encuentra, no en Lisboa, sino en la localidad vecina de Almada. Sin embargo, llegar a este monumento es muy sencillo desde la ciudad de Lisboa ya que tan solo tendremos que cruzar el Río Tajo por el puente más famoso de la ciudad Puente 25 de abril, que además nos regalará otra fantástica panorámica de la ciudad mientras lo cruzamos.
Una vez lleguemos al monumento, un elevador será encargado de llevarnos hasta la parte más alta del monumento desde donde podremos disfrutar de unas maravillosas vistas de la ciudad de Lisboa frente al imponente Río Tajo.
Dirección: Avenida do Cristo Rey 63, Almada. Para llegar: Bus número 753 desde la Plaza Marqués de Pombal. Tardará aproximadamente 30 minutos.
UN LICOR QUE SABE A HISTORIA.
Si por algo pueden sentirse orgullosos los portugueses y por tanto los lisboetas, es por la riquísima y variada gastronomía del país. Lo fácil aquí seria destacar los famosos” Pasteis de Belem”, los “bolinhos de bacalhao”, alguno de sus fantásticos platos de arroz, o el famoso licor de guinda llamado “ginginha”, pero , eso sería lo fácil.
Aquí les vamos a proponer que experimentéis otro licor menos conocido para los turistas, pero casi más valorado por los locales y tan tradicional como la misma “ginginha”: La “Amarguinha”.
Este licor, producido sobre todo en el centro y sur de Portugal, procede de la destilación de la almendra amarga y contiene un 20 de alcohol. Los portugueses llevan siglos empleando las almendras para la elaboración de diversos productos gastronómicos, ya sean salsas, dulces o licores.
Para explicar la llegada de los almendros a Portugal existe una bonita leyenda que habla del rey moro Ibn-Almundim y su esposa Gilda. Ibn-Almundim gobernaba el centro sur de Portugal antes de la Reconquista portuguesa.
Un día tras una batalla, el rey vio entre los prisioneros a una mujer europea de ojos azules y cabellos rubios de la cual se enamoró al momento, ella se llamaba Gilda.
Tras liberarla Ibn-Almundim se fue ganando poco a poco la confianza de Gilda hasta que finalmente se casaron. Sin embargo, el día de la boda, el rey veía muy triste a Gilda, y es que esta echaba de menos los campos nevados de sus tierras.
Entonces el rey tuvo una idea y mandó plantar cientos de almendros por todos sus dominios. Al llegar febrero los almendros florecieron y el rey llevó a Gilda a la torre más alta del castillo para que pudiera ver los campos.
Al estar todos cubiertos de flores blancas daba la sensación de que los campos estaban cubiertos de un manto de nieve, gracias a lo cual Gilda se curó de su tristeza. Los reyes vivieron felices el resto de sus días esperando todos los años la llegada de la primavera. Gracias a Ibn-Almundim hoy en día seguimos disfrutando de los campos de almendras y de los productos que derivan de ellos, como la amarguinha.
Hoy, la amarguinha normalmente es consumida como aperitivo o como digestivo, antes o después de las comidas. Aunque últimamente se ha puesto muy de moda hacer modernos cócteles con este licor tan tradicional de Portugal.
Te animamos a que la pruebes de cualquiera de sus formas.
La encontrarás en la totalidad de bares y restaurantes de Lisboa.
COMPRAS QUE NOS TRANSPORTAN AL PASADO
Lisboa, como gran capital europea que es, cuenta con numerosos espacios para irnos de compras, desde grandes y modernos centros comerciales hasta un sinfín de pequeñas tiendas dónde encontrar los clásicos souvenirs portugueses.
Aquí, sin embargo, os vamos a proponer que como recuerdo para familiares y amigos compréis un libro, pero ojo, no en un lugar cualquiera.
La Librería Bertrand cuenta con el distintivo de la UNESCO que la reconoce como la librería más antigua del mundo, fundada nada más y nada menos que en 1732.
Aunque reformada, esta antiquísima librería mantiene su encanto gracias al olor a café y libro antiguo que nos invade desde que ponemos un pie en su interior. Un lugar perfecto para encontrar algún volumen de los más famosos escritores portugueses como pueden ser Fernando Pessoa, José Saramago o Luis de Camões. Esta librería no podría encontrarse en una ubicación más idónea, y es que si de algo ha gozado siempre el barrio de Chiado, es de un ambiente bohemio único en Europa. Barrio de artistas y escritores, salpicado de innumerables librerías, anticuarios y sede de la mayoría de rotativos desde el siglo XIX.
Aquí, encontramos de igual manera algunos de los cafés más emblemáticos de Lisboa como el “Café A Brasileira” cercana a la Librería Bertrand. Este café con más de 100 años de antigüedad es sin duda uno de los más emblemáticos de todo Portugal. Con su decoración Art decó nos traslada a los años 20 del siglo pasado, cuando este local era uno de los principales puntos de encuentro de artistas y escritores portugueses. De entre ellos, sin duda, hay que destacar al gran Fernando Pessoa que pasaba largas horas enfrascado en sus obras literarias.
Hoy en la terraza del café encontramos una estatua de bronce a tamaño natural del autor portugués.
¿Qué mejor plan que comprar un libro en la librería Bertrand y comenzar a adentrarnos en sus páginas mientras tomamos un café en alguna de las mesas del Café A Brasileira?
Dirección: Rúa Garret número 73, Lisboa.
Para llegar: Desde la plaza de Dom Pedro IV Plaza del Rossío, tan solo debemos subir a pie la Rúa do Carmo hasta la misma Rúa Garret. Tardaremos 5 minutos.
EL ALENTEJO EN EL CORAZÓN DE LISBOA
Gracias al city-tour que realizaremos junto con nuestros guías de Europamundo, volveremos a nuestras casas con la memoria de nuestras cámaras y celulares llenas de fotos de los monumentos más icónicos y conocidos de la capital portuguesa.
Sin embargo, aquí os proponemos que toméis fotografías de uno de los lugares más bellos a la par que ocultos de la ciudad de Lisboa: La Casa do Alentejo.
Situada en una calle paralela a la famosa Praça dos Restauradores, esta joya oculta hace homenaje a la región del Alentejo, su cultura y sus gentes.
El Alentejo es la mayor región de Portugal, se ubica en el centro-sur portugués y se caracteriza por ser una región eminentemente agrícola y ganadera.
Ubicada en lo que antiguamente fue el Palacio dos Viscondes de Alverca, construido a finales del s. XVIII, esta maravilla, nada más entrar, nos sorprenderá con su patio De columnas de estilo árabe, su rica decoración en azulejos, los fantásticos vitrales de colores o su mobiliario de madera y cuero.
Al fondo de este patio veremos una enrome escalera profusamente decorada.
Ésta nos lleva hasta la segunda planta. Aquí encontramos dos enormes salones que destacan por sus techos altos, los grandes ventanales o el mobiliario y la decoración recargada propias del estilo Rococó.
Quizás, lo más llamativo es el impresionante fresco del techo, obra de Benvindo Ceia, de donde cuelgan impresionantes lámparas ornamentales de cristal. Igualmente merece la pena destacar las salas hoy dedicadas a comedor y sala de lecturas, decoradas con típicos azulejos portugueses que representan tanto imágenes campestres como de caza y tauromaquia.
En la sala dedicada al comedor, donde se incluye una agradable terraza interior, podemos, además, disfrutar de la rica gastronomía alentejana mientras recuperamos energías para continuar explorando la ciudad.
Cualquier fotografía que tomen en este impresionante palacio, no dejará indiferente a nadie.
Dirección: Rua das Portas de Santo Antão 58, Lisboa.
Para llegar: Desde la Plaza de Restauradores tan solo tenemos que recorrer a pie la Rúa do Jardim do Regedor para llegar a la misma puerta. Tardaremos 2 minutos.
LA LEYENDA HECHA PIEDRA.
Lisboa es una ciudad plagada de estatuas, monumentos o asombrosas plazas, la mayoría de los cuales podemos visitar siguiendo las rutas turísticas más populares.
Aquí Europamundo les invita a descubrir un monumento menos conocido para la mayoría de los turistas, pero que sin duda llamará la atención de familiares y amigos en cuanto suban una fotografía junto a él a las redes sociales.
Este monumento que les proponemos no es otro que la estatua de Adamastor, en el mirador de Santa Caterina Rua Santa Catarina, 1200. Esta enorme estatua diseñada por el escultor Júlio Vaz Junior, representa al personaje mitológico, creado por el autor portugués Luis de Camões. En las obras del famoso escritor portugués del siglo XVI, Adamastor es descrito como símbolo de las fuerzas de la naturaleza a las que se enfrentaban los intrépidos navegantes portugueses durante la época de los descubrimientos.
Además de poder tomarnos una fotografía junto a esta imponente estatua, podremos disfrutar de las maravillosas vistas del rio Tajo que nos ofrece el mirador de Santa Caterina.
Igualmente, merece la pena destacar también que en este mirador encontraremos junto a la estatua, una agradable terraza donde poder disfrutar de nuestra bebida favorita rodeados por un agradable ambiente juvenil y es que este mirador es centro de reunión habitual de gran parte de los universitarios lisboetas.
El mirador de Santa Caterina, enmarcado dentro del bohemio Barrio Alto, se encuentra rodeado de innumerables bares y restaurantes realmente pintorescos, donde aprovechar para degustar la gastronomía portuguesa o simplemente tomar un refrigerio para recargar las pilas y continuar con la visita a la ciudad.
Dirección: Miradouro de Santa Catarina, Rua de Santa Catarina 401.
Para llegar: Tomamos la línea Azul de Metro desde Rossio hasta Baixa-Chiado. Ahí un breve paseo a pie por la Rua Horta Seca nos llevará hasta la Rúa Santa Caterina. Tardaremos 15 minutos.
UNA MIRADA A LISBOA NOMAPTA PARA COBARDES.
Para terminar la visita a Lisboa Europamundo les propone un reto.
El puente 25 de abril es uno de los grandes símbolos de la ciudad. Atraviesa el estuario del Río Tajo a lo largo de 2 km comunicando la ciudad de Lisboa con la localidad vecina de Almada a una altura de 70 metros sobre las aguas del rio. El puente posee dos niveles distintos, dedicados cada uno a un tipo de transporte, el superior destinado a los vehículos a motor y el inferior a los trenes.
Fue construido entre los años 1962 y 1966 por la empresa norteamericana United Steel International la misma que construyó el famoso Golden Gate de San Francisco. Originalmente fue inaugurado como Puente Oliveira Salazar, haciendo homenaje al dictador portugués. Tras la caída de la dictadura con la Revolución de los Claveles, el puente cambiaría de nombre por el que posee en la actualidad.
En la parte más alta del llamado “Pilar 7”, en el lado lisboeta, Av. Da India se encuentra uno de los miradores más modernos de la ciudad. En este Pilar 7 encontramos, no sólo el acceso al mirador, sino también un pequeño museo que a través de maquetas y dispositivos audiovisuales nos contara los detalles y curiosidades de la construcción del puente.
Gracias a un elevador panorámico podremos llegar hasta la parte más alta, a 80 metros sobre el nivel del rio. Allí, nos espera un mirador de cristal con forma de cubo y suspendido en el aire desde donde disfrutaremos de unas fantásticas vistas tanto de la ciudad como del rio Tajo y su desembocadura.
Es tal la altura, que monumentos como la Torre de Belem o el monasterio de los Jerónimos se pueden admirar en todo su esplendor. ¡No apto para personas con vértigo
¿Te atreves a subir hasta lo más alto?
Dirección: Avenida da India 54.
Para llegar: Tomamos el tren ligero 15E em la Plaza Figueiras paralela a la Plaza Dom Pedro IV hasta la Estación de Santo Amaro.Tardaremos 30 minutos.
EL PARQUE QUE LE ESTRECHA LA MANO A INGLATERRA.
Lisboa es una ciudad llena de parques y jardines que hacen la función de pulmones para la ciudad al mismo tiempo que nos permiten disfrutar de la naturaleza sin necesidad de abandonar la capital lusa.
Si hay un parque que destaque de entre todos ellos, ese es sin duda el Parque de Eduardo VII. Compuesto por jardines que se extienden a lo largo de 25 hectáreas, comunicando el parque de la Estufa Fría y la Plaza Marqués de Pombal, fue inaugurado como continuación de la famosa Avenida Liberdade.
Lo que mucha gente no sabe es que Eduardo VII no es un rey portugués, sino que es un rey inglés. Que haya un parque con nombre de rey inglés en Lisboa se debe a la visita que este monarca realizo a la ciudad a comienzos del siglo XX 1902 y que sirvió para reafirmar la alianza más longeva que existe entre dos países. Esta alianza comenzó en el siglo XIV con el tratado anglo-portugués y se extiende hasta nuestros días.
La alianza comenzó en el 16 de junio de 1373 con el ya mencionado tratado anglo-portugués que establecía que ambos países debían prestarse ayuda militar en caso de guerra. En 1385 se produjo la victoria portuguesa sobre los castellanos en la batalla de Aljubarrota. Esta victoria no sólo frenaría las aspiraciones de Juan de Castilla sobre la corona portuguesa, sino que situaría en el trono a la familia Avís, con Juan I de Portugal al frente.
Un año después de esta batalla 9 de mayo de 1386 se firmaría el tratado de Windsor por el cual se ratificaba y ampliaba el pacto anterior entre ingleses y portugueses. Este nuevo pacto no sólo obligaba a los firmantes a prestarse ayuda en caso de guerra, sino que establecía la libre circulación de personas y mercancías entre los dos países.
Este tratado fue sellado con el matrimonio de Juan I de Portugal con Felipa de Lancaster en 1387, dando comienzo a una alianza que no se ha disuelto hasta la actualidad, siendo hoy los dos países miembros de la OTAN.
A lo largo de los siglos ambos países han sabido explotar este vínculo para proteger sus intereses tanto nacionales como coloniales.
Es importante destacar que esta alianza marcaría la actuación de Portugal durante las dos guerras mundiales. En la primera, Portugal se vio obligada a participar activamente enviando a miles de jóvenes portugueses a luchar al frente. En la segunda, pese a permanecer neutral, Portugal cedió terrenos a los británicos en el archipiélago de las Azores para el establecimiento de una base militar que facilitaría, a la postre, el dominio de los Aliados en el Atlántico.
Del mismo modo, esta alianza ha permitido que se desarrollen fructíferas alianzas comerciales entre los dos países. Quizás el mejor ejemplo lo encontramos en el “Tratado de los paños y los vinos” firmado en 1703 según el cual los portugueses comprarían lana inglesa y como contrapartida los portugueses tendrían beneficios económicos y arancelarios a la hora de situar sus vinos en el mercado inglés.
Dirección: Plaza Marqués de Pombal.
Para llegar: Desde la Plaza Dom Pedro IV Plaza del Rossío tomamos la línea azul de metro hasta la Plaza Marqués de Pombal.
Tardaremos 10 mimutos.
UN PASEO A TRAVÉS DE LA REVOLUCION DE LOS CLAVELES.
Si hay una fecha que marca la vida de los portugueses esa es la que corresponde al 25 de abril de 1974 o, dicho de otra manera, a la Revolución de los Claveles.
En este sencillo paseo a pie os proponemos un recorrido por los lugares más importantes que marcaron aquel día tan importante en la vida de todos los lisboetas.
Comenzaremos el paseo junto al Río Tajo, en la Plaza del Comercio, símbolo del poder portugués durante años. El día 25 de abril de 1974 desde este lugar partieron los soldados camino al Cuartel do Carmo para detener al entonces presidente de Portugal, Marcelo Caetano.
Desde esta Plaza del comercio nos dirigiremos hacia otra de las grandes plazas de la ciudad, la Plaza del Rossio, donde tuvo lugar la famosa escena en la cual los lisboetas repartían claveles a los soldados, muestra del apoyo popular al golpe que estaba aconteciendo contra la dictadura.
Para llegar de una plaza a otra lo haremos por la Rúa Augusta, que el día de la revolución presenció el impresionante desfile de carros blindados que avisaba a la población de lo que estaba ocurriendo. Desde la plaza de Rossio o Dom Pedro IV, nos encaminaremos el Largo do Carmo.
Para ello tomaremos primero la Rúa do Carmo y posteriormente la Calçada do Sacramento que desemboca directamente en nuestra siguiente parada. Aquí, en el cuartel del Largo do Carmo, Marcelo Caetano vivió sus últimas horas como presidente portugués antes de verse forzado a dimitir frente al general Spínola y partir posteriormente hacia el exilio.
Hoy en día todavía se pueden apreciar algunos agujeros de bala que dejaron los soldados portugueses en el edificio, ante la negativa de rendición por parte de Caetano.
Seguiremos con nuestro paseo a pie abandonando el Largo do Carmo por la Rúa Trindade hasta la Rúa Nova Trindade, que pocos metros más adelante se convierte en la Rúa Antonio María Cardoso, donde encontraremos nuestra siguiente parada, la antigua sede de la PIDE Polícia Internacional e de Defesa do Estado.
Aquí tuvo lugar el acontecimiento más triste de toda la revolución. Viéndose acorralados algunos miembros de la policía del régimen, abrieron fuego contra la población desarmada que se encontraba a las puertas del cuartel.
Este suceso dejó los únicos 4 fallecidos de toda la revolución. Para quitarnos el mal sabor de boca que nos puede haber dejado esta última parada, nos dirigiremos por la Rúa Vitor Cordon perpendicular a la Rúa Antonio María Cardoso hasta la Rúa Ivens, para terminar nuestro recorrido a pie.
Concretamente en el número 14 de la calle será donde encontremos la antigua sede de la Radio Nacional Portuguesa. Este fue uno de los primeros lugares que fueron tomados por los sublevados y el lugar desde el que se daba el pistoletazo de salida a la Revolución.
A las 0:00 del día 25 de abril, se hacía sonar como señal al resto de militares sublevados una canción prohibida durante años por el régimen dictatorial: “Grândola, Vila Morena” de José Alfonso.
Dirección: Os recomendamos comenzar en la Plaza del Comercio.
Para llegar: A pie desde la Plaza Dom Pedro IV Plaza del Rossío tomamos la Rúa Aurea hasta llegar a la Plaza del Comercio. Tardaremos 5 minutos.
UN RINCÓN PARA DESCANSAR EN LAS ALTURAS
¿Qué tal si en medio de nuestro paseo nos tomamos un descanso…en las alturas?
Para ello Europamundo les propone que suban hasta la azotea del Hotel Mundial, en la Plaza de Martim Moniz, en pleno corazón de la Baixa lisboeta.
Aprovechando su ubicación privilegiada, justo en el centro de Lisboa, el bar de la azotea del Hotel Mundial es famoso por su impresionante vista sobre el corazón de la ciudad.
Esta panorámica es la invitación perfecta para un momento de relax tras nuestra exhaustiva visita a Lisboa.
Considerado una atracción imprescindible para los visitantes de la ciudad, la terraza del Hotel Mundial es, sin duda, una de las mejores de Lisboa, que ofrece experiencias increíbles a todos aquellos que quieran disfrutar de una increíble puesta de sol sobre la capital portuguesa.
Además de la extraordinaria vista panorámica, la azotea del Hotel Mundial ofrece a los visitantes un menú lleno de cócteles, ginebras o champanes, convirtiendo este lugar en uno de los más solicitados de la ciudad.
Sin embargo, nosotros os recomendamos que aprovechéis para tomar un delicioso té o chá, como lo llaman los portugueses y es que fueron los navegantes portugueses los primeros en traer esta bebida, hoy tan extendida, hasta occidente, tras su llegada a Japón en 1531.
Esta bebida se extendió rápidamente sobre todo entre las clases altas de Francia, Países Bajos y más tarde en Inglaterra, cuando Catalina de Braganza esposa del Rey Carlos II de Inglaterra lo introdujo en la corte real inglesa, a través de las famosas “Tea Parties”.
Poco a poco el té fue siendo cada vez mas popular entre la población inglesa, aunque no fue hasta el siglo XIX cuando la duquesa de Bedford instauró la costumbre de consumir el té a las cinco de la tarde.
Dirección: Plaza de Martím Moniz número 2.
Para llegar: Desde la Plaza Dom Pedro IV Plaza del Rossío tan solo recorremos a pie el Largo de Santo Domingo y la Rúa Barros Queirós hasta llegar a la Plaza Martim Moniz.
Tardaremos 5 minutos.