DELFOS





¡LA MEJOR OBRA DE TEATRO DEL MUNDO!
El hecho de recorrer el complejo arqueológico de Delfos es una de las experiencias más emocionantes y más fascinantes que nos ofrece la Grecia continental. Este mágico lugar, construido sobre una abrupta ladera del monte Parnaso, contiene una poderosa carga energética que, además, se ve potenciada hasta el infinito gracias a las espectaculares vistas que nos ofrece del valle que domina. Delfos, uno de los lugares más mitológicos del mundo, fue el punto del planeta elegido por los dioses para que ejerciera como punto de unión de los distintos universos…
¡Y es que en Delfos convergen los mundos de los dioses, de los vivos y de los muertos! Es por ello que este fascinante lugar, lleno de santuarios y de templos, emite una poderosa fuerza que se siente, se respira, se huele y hasta casi se puede tocar. Pero esta misteriosa energía, sobre todo, se ve. Y el mejor sitio donde poder contemplar toda esta fuerza emergente está situado en uno de los puntos más elevados del complejo arqueológico. Suban con nosotros hasta las gradas delteatrode Delfos, desde donde podremos contemplar desde las alturas el lugar en el que, según la mitología griega, dio comienzo la creación del mundo.
Aprovechando la pendiente de una empinada ladera de la colina, los antiguos griegos construyeron sobre ella el teatro de la ciudad en el siglo IV antes de Cristo. Para su construcción se utilizó piedra de la misma colina sobre la que se asienta y aunque a los pocos siglos de su creación fuese necesario hacer algunas reformas, la obra ha llegado hasta nuestros días en muy buen estado, lo que hace que esté considerado como uno de los teatros antiguos mejor conservados del mundo. Cuenta con 28 gradas ascendentes en forma de semicírculo que tenían una capacidad para acoger unas 5000 personas.
Este numeroso público acudía a este teatro para presenciar espectáculos en forma de competiciones musicales, dramáticas y líricas, que formaban parte de los festejos conocidos como Juegos Píticos. Estos juegos eran muy prestigiosos y se celebraban, inicialmente, cada ocho años, pero debido a su gran éxito, comenzaron a ser celebrados cada cuatro años. Así, los Juegos Píticos pudieron pasar a formar parte de los llamados Cuatro Juegos Panhelénicos, junto con los Juegos Olímpicos, los Juegos Ístmicos y los Juegos Nemeos.
Desde las gradas superiores de este teatro se puede disfrutar de unas vistas espectaculares del conjunto arqueológico de Delfos y, sobre todo, del espectacular valle de Cirra, el bello paraje que rodea el santuario y que está cubierto por un increíble manto de olivos.
¡Un lugar privilegiado para contemplar el lugar donde dio comienzo el origen del mundo!
DE OVEJAS Y DE CABRAS...
Una de las cosas que aprenderemos recorriendo Grecia es que tanto el ganado ovino como el ganado caprino son importantísimos dentro de la gastronomía del país. El ganado ovino que se cría en Grecia es el origen de la sabrosa carne de cordero que llevan las célebres moussakasy también proporciona las suculentas chuletas de cordero que encontraremos como especialidad en muchos restaurantes de Delfos. Pero si el ganado ovino es básico dentro de la culinaria griega, también lo es el caprino, y es que tanto las ovejas como las cabras son las responsables del alimento que más se consume en Grecia… ¡el queso!
Y es que para los griegos, el queso no es solo un componente de los aperitivos o de los postres, sino que es un alimento en sí y lo consumen continuamente. Los griegos comen queso en el desayuno, en el almuerzo y en la cena y lo disfrutan bien como alimento único o bien acompañado por otros ingredientes. ¡Se puede decir que la gastronomía griega gira alrededor del queso! La fascinación que siente el pueblo griego por el queso tiene mucha relación con la historia económica del país.
Grecia no ha sido nunca un país rico y la precariedad de su economía ha marcado siempre la dieta diaria de sus habitantes a lo largo de la historia. En el pasado, la alimentación de los griegos tendía a ser bastante frugal, y la carne solía ser un producto caro y por lo tanto, estaba muy poco presente en la alimentación popular. Así que los griegos tuvieron que buscar otra fuente de proteínas más barata pero que resultase nutritiva. ¡Y la encontraron en el queso! Y dentro del universo de los quesos griegos, la gran estrella es el queso feta. El queso feta es tan antiguo como la mitología griega.
De hecho, hace miles de años que Homero describió en la Odisea cómo el gigante Polythimos elaboró un queso feta. Y por cierto, lo hizo con un proceso muy parecido a los utilizados hoy en día para elaborar este manjar. El feta es un queso sin corteza exterior, suave, blando y lleno de pequeños hoyos. Se elabora tradicionalmente con leche sin pasteurizar y según la normativa que controla su elaboración, la leche utilizada debe ser de oveja. También se permite utilizar una combinación de leches de oveja y de cabra, pero en esta mezcla, la leche de cabra no debe constituir más del 30%.
Las ovejas y las cabras son la esencia del feta, ganado que crece en Grecia pastando plantas y arbustos autóctonos que son los que dan ese sabor y ese aroma tan especial al feta. No dejen de probar en Delfos cualquiera de los regalos que nos proporciona el ganado griego, como las suculentas chuletas de cordero y el maravilloso queso feta.
UN RECUERDO INOLVIDABLE
Recorrer las ruinas de Delfos ya resulta de por sí un plan sensacional, pero si además complementamos esta mágica experiencia visitando su Museo Arqueológico, el resultado final ya será tremendamente apasionante. Y como colofón a semejante planazo, les invitamos a que se hagan con un recuerdo de esta visita para que lleven con ustedes para siempre una parte de la cultura griega. Uno de esos recuerdos que, cuando lo vean en su casa, les hagan pensar... ¡yo estuve ahí! El Museo Arqueológico de Delfos se encuentra a medio camino entre el conjunto arqueológico y el pueblo.
Se trata de un edificio de dos plantas, que cuenta con una exposición repartida en catorce salas ordenadas siguiendo un orden cronológico y que ocupan una superficie total de 2270 metros cuadrados. Las instalaciones del museo se complementan con una cafetería y con una tienda de regalos, donde tendrán la oportunidad de hacerse con ese recuerdo. El museo posee una de las colecciones arqueológicas más ricas del país y visitarlo supone el broche de oro dentro del recorrido por la Grecia Clásica.
En él se exhiben numerosos objetos y monumentos hallados por los arqueólogos durante diferentes trabajos de excavación realizados en Delfos. Además de esculturas y otras obras de arte, se exponen numerosos objetos menores que fueron donaciones realizadas por creyentes al Oráculo de Delfos, lo que nos habla de la gran relevancia que tuvo en la antigüedad este santuario. Dentro de los tesoros expuestos en el Museo Arqueológico de Delfos encontraremos elementos decorativos de monumentos, como metopas y frisos, también diferentes exvotos, que eran ofrendas a los dioses encontradas tras la roca de Sibila, e incluso una copia helena del ónfalo. ¡Pero sobre todo, encontraremos muchas obras de arte!
Entre ellas, destacan estatuas tan bellas como los Gemelos de Argos, la Esfinge de Naxos, la estatua de Antinoo y las Danzarinas de Delfos. Mención aparte merece el Tesoro de los Tesalienses, un grupo escultórico formado por nueve estatuas de mármol donadas al Santuario de Delfos por Daoco II, Tetrarca de Tesalia. Ocho de estas estatuas representan a familiares de Daoco y la novena, al dios Apolo. Se atribuye su obra a Lisipo y están datadas a finales del siglo IV antes de Cristo. Pero el auténtico protagonista del museo es el famoso Auriga de Delfos, un bellísimo monumento de bronce, de tamaño natural, que formaba parte de un impresionante conjunto escultórico formado por cuatro caballos, por la cuadriga y por el auriga.
Del conjunto sólo se conservan algunos restos de uno de los caballos y, afortunadamente, el imponente y sereno auriga casi completo. No duden en visitar la tienda de este museo para poder adquirir algún pequeño tesoro que les recuerde, de por vida, esta apasionante visita al centro religioso de la cultura helena. ¿Qué les parece un libro sobre el santuario...?
Dirección:
Museo Arqueológico de Delfos / Delphi Archaeological Museum
Delphi 330 54, Grecia
EL OMBLIGO ENERGÉTICO DEL MUNDO
Delfos posee numerosas localizaciones en las que podremos obtener unas fotografías espectaculares, tanto por el mágico enclave en el que se encuentra situado el complejo arqueológico, como por todos los misteriosos vestigios que hallaremos en él. Pero dentro del santuario existe un punto concreto que es tremendamente especial porque señala el lugar exacto en el que, según la mitología griega, nació el mundo. Esta localización, señalada por una piedra con forma de huevo llamada ónfalo, supone un lugar ideal para posar en una fotografía inolvidable.
¡Y es que no todos los días se visita ni se fotografía el lugar exacto en el que comenzó nuestro mundo!Según narra la mitología, el dios Apolo y la diosa Atenea mantuvieron una discusión intentando llegar a un acuerdo para decidir dónde se encontraba exactamente el lugar en el que nació el mundo, o lo que es lo mismo, dónde estaba el centro del universo y es que Apolo quería construir un templo justo en esa ubicación. Para ayudarles en la discusión, el dios Zeus, padre de los dioses, hizo volar dos águilas y cada una inició su vuelo desde un extremo del universo. Así, el punto en el que los vuelos de ambas aves se cruzasen, señalaría la localización exacta del origen del mundo.
Ese cruce de vuelos tuvo lugar sobre la ladera del monte Parnaso y Zeus marcó ese punto concreto en la tierra con una piedra con forma de huevo. Esta piedra recibió el nombre de omphalós, que en griego quiere decir “ombligo”, ya que marcaba el punto considerado el ombligo del mundo, es decir, el lugar de su nacimiento. Ustedes podrán localizar ese punto concreto sin ninguna dificultad, ya que se encuentra en el camino que lleva al Templo de Apolo, por lo que se trata de un lugar de paso obligatorio en el santuario.
La piedra que marca actualmente el ombligo del mundo es una sencilla piedra con forma de huevo y con la base plana. Carece totalmente de ningún tipo de ornamentación, ya que lo importante es el emplazamiento que marca. Se cree que el ónfalo original con el que Zeus señaló el ombligo del mundo fue colocado en el interior del Templo de Apolo y que ahí permaneció durante muchos siglos.
Con el tiempo, los helenos hicieron una réplica del ónfalo original y esta copia la podemos disfrutar en el Museo Arqueológico de Delfos. La reproducción es un bloque cónico de mármol que tiene forma de medio huevo sobre el que se han tallado nudos y trenzas que simbolizan el centro del mundo. ¡Aprovechen su recorrido por Delfos para inmortalizar, a través de una fotografía, el momento de su visita al ombligo energético del mundo!
UN ORÁCULO MUY FEMENINO
Tras ser elegida esta ladera del monte Parnasocomo origen del mundo, el dios Apolo hizo levantar sobre ella un templo en su nombre. Pero no sería un templo cualquiera, ¡sería mucho más! Y es que el dios Apolo quería que su santuario, además de ser un lugar para la oración, fuese también un oráculo. Y es que… ¿acaso existe un lugar mejor para la adivinación de los secretos del futuro que el ombligo energético del mundo? El Templo de Apoloera el edificio sagrado más importante de todo el santuario de Delfos.
Fue erigido en el siglo IV antes de Cristo como una poderosa edificación con seis columnas en su parte frontal y quince en los laterales. De esta gran obra, en la actualidad sólo se conservan algunos vestigios, entre los que no se encuentra, lamentablemente, su parte más importante… Se trataba deládyton, que era una cámara subterránea del Templo de Apolo en la que se conservaba el verdadero ónfalo depositado por Zeus y en la que se celebraban las ceremonias de adivinación del futuro a través del oráculo.
Pero aunque ya no podamos visitar esta cámara, ¡vamos a sumergirnos de lleno en una ceremonia del Oráculo de Delfos! El ádyton estaba situado en la parte subterránea del ala occidental del Templo de Apolo. Era una gran habitación construida en el subsuelo y en ella se llevaba a cabo el proceso de adivinaciónde la Pythia, que era la sacerdotisa de Apolo. Estos procesos adivinatorios tenían lugar a través de unas ceremonias privadas a las que sólo tenían acceso los partícipes en el ritual. Inicialmente, estas ceremonias se realizaban sólo el 7 de cada mes, por considerarse ese día el del nacimiento de Apolo, pero debido a la gran demanda de peregrinos que viajaban hasta Delfos para solicitar los servicios adivinatorios del oráculo, las ceremonias pasaron a ser diarias.
Y es que, aunque existían más oráculos en Grecia, ¡el de Delfos estaba en el origen del universo! La Pythiaera la sacerdotisa a través de la cual los dioses respondían a las preguntas que planteaban los peregrinos al oráculo. Esta Pitonisa era elegida entre las mujeres vírgenes de Delfos y una vez seleccionada, debía comprometerse a vivir en el santuario durante toda su vida. Los peregrinos eran purificados con agua divina al llegar al santuario y debían pagar unas tasas en función de su poder adquisitivo.
Al comenzar la ceremonia de adivinación, la Pitonisa recibía al peregrino en el ádytonjunto al ónfalo original. El consultante realizaba las consultas y laPythialas respondía a través de los dioses, pronunciando un oráculo que los sacerdotes debían interpretar y transcribir. Al final de la ceremonia, estas respuestas transcritas eran entregadas al peregrino.
Les aseguramos que, aunque ya no se pueda visitar el ádyton, la gran carga energética que dejó el Oráculo de Delfos en esta tierra, aún se puede sentir sobre las ruinas del Templo de Apolo.
¡DESCUBRIR EL OTRO SANTUARIO!
Hasta ahora hemos recorrido el conjunto arqueológico que rodea al Templo de Apolo, dios de la Luz. Pero en Delfos también existe otro santuario a un kilómetro de distancia del de Apolo y que está dedicado a la diosa Atenea. Desde estas líneas, les proponemos el reto de visitar este segundo templo y de paso, disfrutar del bello camino que une ambos templos, un paseo que está lleno de sorpresas y que además es dueño de unas vistas impresionantes sobre el océano de olivos que cubre el valle de Cirra. ¡Anímense porque vale la pena!
Para tomar el camino que nos lleva al Templo de Ateneasimplemente debemos salir del Santuario de Apolo y, una vez en la carretera general, comenzamos a caminar hacia la izquierda, o sea, hacia la dirección contraria en la que está el pueblo. Hay carteles que marcan claramente las direcciones, pero para asegurarnos, si seguimos la dirección hacia el Templo de Atenea, el campo de olivos deberá quedar a nuestra derecha.
Una vez en camino, la primera sorpresa aparecerá a los 300 metros del recorrido. Justo en la curva que hace la carretera nos espera la Fuente Castalia, el antiguo manantial cuyas aguas servían para purificar a los peregrinos, a los sacerdotes y a la propia pitonisa, antes de comenzar la ceremonia del Oráculo de Delfos.
En la antigüedad, esta fuente era un lugar rodeado de laureles consagrados al dios Apolo y la leyenda cuenta que aquí acudían las musas para escuchar al dios Apolo tocar la lira. Dejando atrás esta fuente purificadora, a unos 200 metros veremos un yacimiento en el lado derecho de la carretera, entre los olivos. Se trata del Gimnasio, que era el espacio en el que entrenaban los atletas y que fue construido en el siglo IV antes de Cristo. El Gimnasio contaba con termas, palestra, piscina circular y dos pistas de carreras, una abierta y otra cubierta. ¡Como los gimnasios de lujo de hoy en día! Tristemente, del Gimnasio ya sólo quedan vestigios no muy bien conservados…
Siguiendo nuestro paseo, a los pocos metros veremos un cartel que marca la desviación en la carretera que nos llevará al Santuario de Atenea Pronaia, nombre que señala que fue anterior al de Apolo. Bajando por este pequeño camino, llegaremos directamente al Templo de Atenea, diosa de la Salud, de la Sabiduría y de la Fertilidad. Una parte del templo de la diosa aún se mantiene en pie, desafiando al paso del tiempo. Se trata del Tholos, un edificio circular que supone una gran incógnita para los arqueólogos ya que se desconoce cuál era su función. Aunque sí se sabe su número de columnas…
¡20 dóricas en su exterior y 10 jónicas en el interior! Mil metros separan ambos santuarios, el de Apolo y el de Atenea, un paseo que vale mucho la pena. Luego queda regresar, pero este pequeño esfuerzo tiene premio… ¡el haber conocido el complejo arqueológico de Delfos en su totalidad!
HISTORIAS DE DIOSES
Zeus, Apolo, Atenea… ¡Cuántos dioses griegos y cuántas leyendas engendraron! Historias y leyendas que intentaban explicar el origen del mundo y que hacían que estos mitos fueran temidos por el hombre, pero también que fuesen respetados y por supuesto, amados y venerados. El ser humano de la antigüedad encontró en estos dioses protección, esperanza y por supuesto, una explicación al sentido del universo. En la Grecia Clásica existían muchos dioses, emparentados entre ellos y cada uno de ellos, dueño de su propio reino. Las leyendas mitológicas y sus protagonistas sirvieron al hombre para calmar sus miedos, para encontrar muchas respuestas y para sentirse amparado en un mundo desconocido.
Estos mitos también han servido de inspiración en el arte, siendo los protagonistas de obras literarias, de cuadros y de miles de esculturas. ¡Conozcamos algo más sobre los dioses protagonistas en Delfos! Como ya hemos visto, el dios Zeusfue quien colocó el ónfalo en Delfos. Este dios, considerado padre de los dioses y de los hombres, según la mitología salvó a sus hermanos de una muerte segura.
Resultó que Cronos, dios del Tiempo, fue avisado por una predicción de que uno de sus hijos acabaría destronándole. Así que, cada vez que su esposa Readaba a luz un vástago, Cronos se lo comía. Esto sucedió con varios hijos, hasta que Rea, diosa de la Naturaleza, se cansó y tras dar a luz a su último hijo, decidió engañar a Cronos dándole una piedra envuelta en pañales como si fuese el bebé. Cronos engulló la piedra y así el bebé pudo sobrevivir. ¡Este niño era el mismísimo Zeus!
Cuando Zeus creció, decidió liberar a sus hermanos que seguían en el interior del cuerpo del padre. Zeus se enfrentó a Cronos y le venció, obligándole a vomitar la piedra y tras ella, a todos sus hermanos, entre quienes estaban Poseidón y Hades. Esa piedra era el ónfalo, que fue utilizada posteriormente por Zeus para señalar el ombligo del mundo. Zeus se casó con Heracon quien tuvo hijos, pero era muy lujurioso y tuvo muchísimos hijos más con numerosas amantes. Entre estos hijos fuera del matrimonio estaban Apolo y Atenea, que eran los dioses que discutían por conocer el centro del mundo.
Una vez se decidió que este punto estaba en Delfos, Apolo quiso levantar su propio santuario en ese lugar pero antes tuvo que enfrentarse a la serpiente Pitón, que fue dejada por Gea, diosa de la Tierra. Una vez Apolo venció a la Pitón, fundó su templo con el ónfalo y el oráculo de la Pitonisa, la Pythia… ¡Todo está relacionado! Una de las predicciones más famosas del Oráculo de Delfos fue hecha a Layo, padre de Edipo, a quien se le vaticinó que un hijo suyo le mataría. Layo hizo todo lo posible para evitarlo, pero finalmente, su hijo Edipo mató a Layo sin saber que éste era su padre y se casó con su propia madre, ignorando también quién era realmente…
¡De ahí viene el famoso “complejo de Edipo”!
LA MAGNÉTICA VÍA SACRA
La ruta que les tenemos preparada en el Santuario de Delfos contiene tanta belleza y tanta historia que resulta imposible no pararse cada pocos metros para poder admirar sus numerosas joyas. Es tal su carga cultural y monumental que resulta realmente emocionante ser testigo directo de tanta historia. Se trata de un corto paseo, que se puede recorrer en unos diez minutos, pero la travesía temporal que se realiza durante sus escasos metros resulta realmente abismal. Este camino, breve en distancia pero infinito en emoción, recibe el bello nombre de Vía Sacra.
La vía sagrada comienza justo a la entrada del recinto arqueológico de Delfos y nos lleva hasta el Templo de Apolo. Aunque la Vía Sacra ya no es ni una pequeña sombra de lo que fue en su día, la gran cantidad de podios y de monumentos que aún posee nos permite hacernos una idea de la grandiosidad que tuvo este camino en la antigüedad. Nada más entrar en el recinto arqueológico nos encontramos con el Ágora Romana,una zona construida siglos más tarde que el resto del santuario ya que fue erigida durante la llamada Grecia romana,quetuvo lugar tras la anexión de Grecia al Imperio Romano. En el Ágora se desarrollaba la vida social y comercial de los habitantes de Delfos. Se trata de una zona de planta rectangular que posee unos vestigios en forma de columnas jónicas que pertenecían al porticado.
Del Ágora nace la Vía Sacra, un camino zigzagueante y flanqueado por numerosos monumentos que nos lleva, ladera arriba, hasta el Templo de Apolo. ¡Resulta emocionante pensar que se trata del mismo camino que subían los peregrinos para alcanzar el Oráculo de Delfos! Entre todos los monumentos que jalonan la Vía Sacra destacan vestigios de “tesoros”, que eran pequeños templos que se construían cerca de santuarios importantes para guardar los exvotos, que eran las ofrendas que se hacían a los dioses. El mejor conservado es, sin duda, el maravilloso Tesoro de los Atenienses, un templo jónico ofrecido por los habitantes de Atenas y construido con el botín obtenido en la batalla de Maratón contra los persas. ¡Justo al lado de este pequeño templo, se encuentra el ónfaloque señala el centro del mundo!
Un poco más arriba, encontramos los restos delPórtico de los Atenienses, monumento construido para guardar los botines capturados a los ejércitos persas y más adelante, nos toparemos con una réplica del Trípode de Platea, una magnífica columna de bronce formada por tres serpientes entrelazadas cuyo original también fue botín persa. Inmediatamente después alcanzaremos el Templo de Apolo, fin de la Vía Sacra.
Del magnífico templo dórico solo quedan algunos restos en forma de columnas, pero es fácil imaginar la grandiosidad que tuvo en la antigüedad y más tras conocer que su interior albergaba el ádytoncon el ónfalo y el oráculo de la Pythia. La Vía Sacra contiene muchas más joyas que ustedes podrán descubrir durante su recorrido.
¡Abran bien los ojos y disfruten de este camino sagrado tan enriquecedor!
EL EMOCIONANTE STADIUM
Muy cerca del teatro nos espera un lugar perfecto para tomar asiento y para descansar un poco. Se trata del estadio de Delfos, cuyas gradas nos ofrecen el sitio ideal para recuperar el aliento tras el ejercicio realizado al recorrer el complejo arqueológico. Y precisamente, hablando de hacer ejercicio, los larguísimos graderíos del estadio son un lugar estupendo para reflexionar sobre la importancia del deporte en nuestra salud y sobre los beneficios de llevar una vida atlética, algo de lo que el ser humano es muy consciente desde los tiempos más remotos. Además, su colosal tamaño y su posición algo apartada del resto de vestigios del santuario, hacen que el estadio sea un lugar muy apropiado para conectar con la soledad y con la reflexión.
El estadio de Delfos fue erigido en el siglo V antes de Cristo y pronto sirvió como escenario para acoger las competiciones deportivas celebradas durante los Juegos Píticos. Sus dimensiones son tan colosales que sus gradas tenían una capacidad para acoger 7000 espectadores y en su pista de carreras podían competir hasta 16 rivales al mismo tiempo. Se trata de uno de los graderíos mejor conservados de la antigüedad y su estado actual es tan sumamente bueno que aún se puede distinguir la línea que indica la salida de sus 16 calles.
Este tranquilo estadio, situado justo bajo una pared rocosa muy escarpada y prácticamente vertical, supone un remanso de paz perfecto para echar a volar nuestra imaginación y recrear en nuestra mente las estrictas competiciones deportivas que tuvieron lugar en esta larga pista dividida en 16 calles. ¡Y es que asistir a aquellas pruebas atléticas en este paraje tan mágico tenía que ser tremendamente emocionante!
Estas competiciones abarcaban numerosas disciplinas deportivas, como por ejemplo, carreras, salto de longitud o lanzamiento de disco o de jabalina. También existían apasionantes pruebas hípicas, como carreras de caballos o carreras en carros arrastrados por caballos. Entre estas últimas, existían diferentes categorías de carros, dependiendo del número de caballos que arrastraban el vehículo.
Por un lado estaban las cuadrigas, que eran carros arrastrados por cuatro equinos y por otro lado estaban las bigas, que solo necesitan dos caballos. Los deportistas de los Juegos Píticos competían clasificados por categorías que variaban según la edad del participante. El atleta podía competir en categoría adulta, en juvenil o en una categoría intermedia llamada imberbe. La mayoría de los datos que han llegado hasta nuestros días nos hablan de participantes masculinos, aunque también se tiene constancia de que, de vez en cuando, también competían mujeres, aunque era algo muy esporádico. Los vencedores, además de recibir la admiración del pueblo, recibían una gloriosa corona de laurel.
Sentarse un ratito en el estadio de Delfos y recrear en nuestra imaginación el ambientazo que debía existir en estas gradas durante estas gloriosas competiciones, ¡realmente no tiene precio!
Dirección:
Antiguo Estadio de Delfos
Delfos 330 54. Grecia