O CEBREIRO





UN CRUCEIRO DE VÉRTIGO
La pequeña aldea que vamos a recorrer durante esta serie de propuestas es simplemente espectacular, tanto por el paraje natural en el que se encuentra, como por su arquitectura y por su historia. Se trata además de uno de los puntos más significativos del Camino de Santiago puesto que aquí brotó el gran resurgimiento de la Ruta Jacobea.
Este pequeño poblado se llama O Cebreiro y conforma una aldea perteneciente al municipio de Pedrafita do Cebreiro, en la provincia gallega de Lugo. Aldea y municipio están separados por unos escasos cinco kilómetros, pero amigos... ¡estos cinco kilómetros separan literalmente dos mundos!
Para cuando el visitante llega a Pedrafita do Cebreiro por carretera, ya se ha percatado de que lleva varios kilómetros inmerso dentro del grandioso paraje de Los Ancares, una bella comarca natural que abarca tierras de las provincias de Lugo y de León.
El viajero en el trayecto ha podido disfrutar de sus verdes valles y del poderío de sus montañas desde la carretera que cruza esta impresionante reserva de la biosfera.
Y una vez que se deja atrás Pedrafita do Cebreiro comienza el camino de subida que lleva hasta el poblado de O Cebreiro. Realizados estos cinco kilómetros de ascenso, se llega a esta maravillosa aldea y entonces da comienzo el espectáculo.
Lo primero que vemos al llegar a O Cebreiro es un misterioso cruceiro que nos da la bienvenida y que nos invita a asomarnos a un mirador natural que se encuentra a su lado, un balcón sobre la naturaleza en el que podemos admirar el poderío natural de Los Ancares a una soberbia altitud de 1300 metros.
Al asomarse a este mirador, un manto de prados y de montañas se muestra ante nosotros, llegando hasta el infinito. Toda la fuerza y belleza de la naturaleza de Los Ancares se exhibe ante nuestros ojos y bajo nuestros pies. Y lo hace en el más respetuoso de los silencios, ya que es consciente del enorme esfuerzo que ha tenido que hacer el peregrino hasta alcanzar este elevado punto del Camino.
¡El peregrino se merece estas vistas y este respeto como premio por haber cruzado la puerta de entrada a Galicia por el Camino Francés! Sabe además que está más cerca de Santiago... Pero volvamos al cruceiro… Ante nosotros tenemos un monumento religioso muy presente en tierras gallegas y que encontraremos sobre todo en lugares elevados, en cruces de caminos o en los atrios de muchas iglesias.
Estas cruces de granito elevadas sobre un fuste que se apoya en un pedestal surgieron en España y en Portugal a partir del siglo XVI para potenciar el catolicismo tras la contrarreforma. El cruceiro de O Cebreiro, además de ser un símbolo religioso, rinde todo un homenaje a la Ruta Jacobea. En su fuste aparece tallado el apóstol Santiago con ropaje de peregrino y en los cantos del capitel podremos observar varias vieiras, que son uno de los símbolos del Camino de Santiago. ¡Un cruceiro muy jacobeo, sin duda!
Dirección: Cruceiro do Cebreiro y Mirador. 27671 O Cebreiro, Lugo
EL MANJAR DE LOS REYES
En O Cebreiro vamos a tener oportunidad de disfrutar de un queso muy especial, tanto por su curiosa forma como por la particular trayectoria de su historia. Es un queso diferente se mire como se mire, ¡tanto que tiene forma de gorro de cocinero!
El Queixo do Cebreiro es un blanquísimo queso elaborado con leche pasteurizada de vacas criadas en la zona. Su pasta es blanda y granulosa, y no lleva ningún tipo de conservante.
De ahí que sea muy importante mantenerlo en frío para una correcta conservación. Su aspecto llama mucho la atención porque el queso tiene forma de hongo. Sobre su base con figura de cilindro se forma un sombrerete que sobresale por los lados, dándole el aspecto de una seta. ¡De hecho, parece un gracioso champiñón de papel!
Y no menos sorprendente es su peculiar sabor, tanto si el queso se presenta fresco o curado.
Si se prefiere degustarlo cuando está fresco, su sabor es lácteo con un punto ácido, pero si se quiere catar curado, su sabor es más picante con un ligero paladar metálico.
¡Buenísimo de las dos formas!
Además de su aspecto y de su sabor, lo que hace inolvidable a este queso es la singular historia que acompaña su trayectoria. Para conocer sus orígenes, tenemos que remontarnos al medievo. Los primeros en elaborar este tipo de queso fueron los monjes que se instalaron en O Cebreiro a finales del siglo IX para trabajar en el hospital que se había construido en la aldea con la finalidad de atender a los peregrinos. De una manera u otra, el Camino siempre está presente en las cosas buenas... ¿verdad?
Precisamente fueron los miles de peregrinos que fueron pasando por O Cebreiro a lo largo de los siglos quienes difundieron las excelencias de este queso por todos los reinos. Gracias al boca a boca, su fama fue creciendo y llegó a oídos palaciegos… Paladares tan selectos como los de los Reyes Católicos, Isabel de Portugal o Carlos III disfrutaron de las bondades del Queixo do Cebreiro.
La gran presencia de este producto en las mesas de monarcas, hizo que su precio se revalorizase muchísimo. ¡Tanto que en el siglo XVIII era el queso más caro de España!
Pero tanta exclusividad le acabó pasando factura. Con el paso del tiempo, su fama y los envíos de Queixo do Cebreiro que se realizaban a las Casas Reales fueron descendiendo hasta casi tocar fondo. De hecho, está constatado que en el año 1989 (ayer mismo) solo era fabricado por un pequeño grupo de mujeres de la comarca y exclusivamente para autoconsumo.
En las últimas décadas y en paralelo al resurgir del Camino, la elaboración de Queixo do Cebreiro revivió y se le otorgó la Denominación de Producto Gallego de Calidad. Actualmente, gracias al trabajo de maestros queseros, de restauradores y de particulares, el Queixo do Cebreiro llega a todos los públicos (y a todos los bolsillos…) y lo encontraremos en cualquier establecimiento de O Cebreiro, sea bar o tienda.
¡Nosotros también lo probaremos como reyes!
UN REGALO CON ÁNGEL...
¡Comprobado! Todo aquel que visita O Cebreiro se queda maravillado tras conocer este lugar que resulta tan difícil de olvidar. Tanto su arquitectura como su historia calan hondo en el alma de sus visitantes, bien sean peregrinos o turistas. Esta sensación de misterio que embarga toda la aldea y la fuerza energética que posee, nos acompañarán tras su visita. Y para mantenerla en el tiempo, resulta muy útil adquirir un “potenciador de buenos recuerdos”.
En O Cebreiro todo resulta muy cautivador, y no podían ser menos las pocas tiendas que hay aquí. Resulta una delicia visitar estos comercios de artesanía y de recuerdos en los que encontraremos desde bisutería hasta productos gastronómicos de la comarca. También llama la atención que estas tiendas hagan las veces de pequeños supermercados, sirviendo artículos de higiene o de ropa de primera necesidad para el peregrino, como jabón o calcetines. Dentro de la artesanía que encontraremos en O Cebreiro destacan los objetos relacionados con el Camino de Santiago y con la cultura celta. No debemos olvidar que los celtas fueron uno de los primeros pueblos prerromanos que habitaron tierras gallegas, dejando una profunda huella en la cultura de los pueblos venideros. Tan profunda que ha llegado hasta nuestros días...
Antes hablábamos de “potenciadores de buenos recuerdos”, que son todos aquellos objetos que nos ayudan a recordar un momento en concreto que fue muy bueno para nosotros, y lo hace con tanta fuerza que casi nos traslada en el tiempo hasta ese momento.
Un buen potenciador es algo que siempre podemos llevar con nosotros, por ejemplo, una pieza de bisutería. Da igual que sea un anillo, un colgante, una pulsera o unos pendientes.
Da igual que sea de plata, de hierro o de cerámica, da igual que sea un símbolo celta o del Camino de Santiago, da igual que sea un regalo o un “auto regalo ”… Lo importante es que su poder evocador funcione, y para ello se debe comprar y regalar con amor y con fe.
En estas tiendas de O Cebreiro encontraremos mil y una piezas de bisutería para escoger, todas relacionadas con la cultura gallega, la celta o la jacobea. Cruces celtas, higas, conchas, nudos celtas, calabazas, estrellas, azabaches… toda una simbología adornando estas piezas que actuarán como el mejor de los amuletos.
Entre las piezas más buscadas están los “llamadores de ángeles”, unos bellos colgantes esféricos de plata que suenan cuando son agitados. Cuenta una leyenda celta que antiguamente los humanos vivían con sus ángeles de la guarda, pero que un pecado cometido les condenó a vivir separados. Los ángeles, sintiendo mucha pena por los humanos, les regalaron unos colgantes que sonaban como campanillas al ser agitados.
Así, en el caso de que un humano necesitase de su ángel de la guarda, solo debía agitar el colgante y el ángel acudiría en su ayuda. Es un regalo perfecto para cualquier persona, pero en especial para las mujeres embarazadas, ya que según la leyenda, durante la gestación madre y niño comparten ángel.
¡QUÉ INTELIGENTES ERAN LOS CELTAS!
O Cebreiro es como una caja de sorpresas. Además de peregrinos jacobeos, de milagros medievales y de unas espectaculares vistas sobre los Ancares, el poblado tiene otro tesoro que sorprende al visitante. Se trata de su mágica arquitectura que nos trasladará siglos atrás en el tiempo y que también nos permitirá obtener unas fotografías fantásticas del lugar.
Intercaladas entre las edificaciones medievales que conforman el poblado de O Cebreiro encontraremos unas construcciones especiales. Reciben el nombre de pallozas y las reconoceremos enseguida ya que son muy diferentes al resto, tanto por su forma como por sus materiales. Las pallozas son construcciones prerromanas de origen celta que cuentan con dos milenios de antigüedad. Es asombroso comprobar la inteligencia de los antiguos celtas y conocer cómo hace dos mil años lograron averiguar la solución para mantener en el interior de las pallozas una temperatura constante de unos 15º.
El secreto estaba en que sus paredes de piedra fueran lo más gruesas posible. Gracias a sus espesas paredes, a la forma circular de su planta y a su baja altura, el calor se mantenía y así conseguían burlar las bajas temperaturas del crudo invierno de esta comarca.
La forma achaparrada de las pallozas se debe precisamente a la dureza de este clima. Además, sus firmes tejados de paja podían resistir perfectamente el peso de la nieve. Pero lo más sorprendente de las pallozas de O Cebreiro es que han sido habitadas por familias y por su ganado hasta mediados del siglo XX. Efectivamente, no es un error y han leído bien.
¡Hasta mediados del siglo XX estuvieron habitadas, exactamente hasta el año 1968!
De las cuatro pallozas que se conservan en la actualidad en O Cebreiro, tres de ellas son visitables y otra cuarta cumple funciones de almacén. Las encontraremos en las inmediaciones de la iglesia y también al final de la calle principal del poblado. Las dimensiones de su diámetro van desde los diez hasta los veinte metros.
Una de las pallozas visitables acoge el Museo Etnográfico. Durante su visita, el personal del museo nos mostrará las condiciones de vida de las gentes que han habitado las pallozas a lo largo de los dos últimos milenios, que generalmente eran familias de hasta diez miembros. Podremos ver sus diferentes enseres domésticos y los de labranza, así como el dormitorio de los habitantes y las cuadras de los animales.
Estas construcciones tan típicas de las comarcas montañosas del noroeste de la Península Ibérica han sufrido muy pocos cambios a lo largo de sus dos milenios de existencia. Fueron construidas para adaptarse al entorno y al clima de la zona. ¡Y vaya que se adaptaron! Su estructura circular, su cubierta de paja de centeno, sus escasos vanos, la inexistencia de esquinas y sus gruesos muros… todo este conjunto permitía retener el calor de la lareira, que es la cocina tradicional gallega en la que el fuego nunca se apagaba mientras las pallozas estuviesen habitadas.
¿Y para qué cambiar algo que funciona, verdad?
Dirección: Museo Etnográfico de O Cebreiro (Palloza Museo)
Lugar Cebreiro 22
27671 O Cebreiro, Lugo
EL AMADO CURA DEL CEBREIRO
Entre la iglesia de O Cebreiro y la hospedería, encontramos un monumento que parece honrar a una persona. Se trata de un monolito de piedra con una concha de peregrino tallada y sobre el que reposa el busto de un hombre. En una placa podemos leer que se trata de un homenaje a Elías Valiña Sampedro. ¿Quién fue este hombre?
Elías Valiña fue un cura gallego encargado de la parroquia de O Cebreiro desde el año 1959. Llegó a O Cebreiro con 30 años y fue tanto el amor que profesó hacia su parroquia que dedicó el resto de su vida a realizar labores para mejorar la aldea y de paso la vida de sus feligreses.. ¡Y lo consiguió con creces!
Fue el promotor de la reconstrucción de su iglesia y de la hospedería, completamente desatendidas ambas desde mediados del siglo XIX tras el forzoso abandono de los monjes benedictinos obligados por la Desamortización de Mendizábal. No contento con la restauración de ambas construcciones, gestó también un plan de regeneración de la aldea, labor que fue culminada en el año 1971 con la inauguración de su Museo Etnográfico. Pero estos no fueron los únicos logros del “Cura del Cebreiro”, como se le conoce por esas tierras...
A lo largo de la historia, las peregrinaciones a Santiago fueron cayendo en desuso. Epidemias de peste, crisis de fe y las diferentes guerras sufridas en Europa hicieron que a principios del siglo XX, la Ruta Jacobea fuese ya casi una cosa del pasado. Pero todo cambió a partir de que nombraron a Elías Valiña en 1985 “Comisario Coordinador del Camino”. El nombramiento se debió porque desde los años 70, este incansable investigador del Camino, cartografió casi todo el Camino Francés y señalizó el itinerario pintando flechas que marcaban la ruta a seguir. Para ello utilizó pintura amarilla que le fue regalada al ser el excedente de unas obras de carreteras. A este estudioso del Camino de Santiago debemos, por lo tanto las célebres señalizaciones de la ruta con flechas amarillas y también la recuperación de algunos tramos perdidos.
El Camino volvió a resurgir gracias a Elías Valiña y las autoridades potenciaron este hecho. En 1993, el Camino de Santiago fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y comenzó a protegerse. Empezó una puesta a punto del Camino con fines religiosos, turísticos, culturales y deportivos. Hubo restauraciones en su infraestructura y se aumentó la seguridad. Surgieron también asociaciones jacobeas formadas por voluntarios que ayudan en la señalización y en atender al peregrino. Desde entonces el Camino vive esta actual y dulce época dorada.
El Cura del Cebreiro no solo contribuyó al resurgir del Camino, sino que revitalizó O Cebreiro. Los vecinos aseguran que sin el trabajo de este párroco, muchos habrían tenido que emigrar...
Elías Valiña falleció en el año 1989, a la temprana edad de 60 años y desde entonces descansa en paz en la aldea que tanto amó y en la que es amado por todos.
Dirección:
Monumento a Elías Valiña (junto a la Parroquia Santa María A Real Do Cebreiro)
Rúa Cebreiro s/n
27671 - O Cebreiro, Lugo
LA FUERZA DEL MISTICISMO
Hemos hecho un recorrido por las sensaciones que nos transmiten las joyas de O Cebreiro, como su milagro, sus peregrinos o sus pallozas. Pero todavía nos falta experimentar una de las sensaciones más fuertes que podemos tener en este lugar tan cargado de simbolismos. Hablamos de sentir el gran misticismo que se vive al visitar el interior de su iglesia, tan antigua que su construcción se remonta al siglo IX...
¿Seremos capaces de respirar este misticismo y sentir los escalofríos que provoca?
A pesar de ser el templo más antiguo de todo el Camino Francés, la Iglesia de Santa María la Real es uno de los que está mejor conservado. Debemos su construcción a unos monjes benedictinos que levantaron esta iglesia y un pequeño hospital aledaño en el siglo IX para atender a los peregrinos. Esto sucedió unos 50 años después del descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago, justo cuando comenzaron a llegar los primeros peregrinos. ¡Estamos hablando del año 863! Da hasta vértigo, ¿verdad?
Tras los benedictinos, llegaron los monjes cluniacenses en el siglo XI, quienes realizaron muchas mejoras en todo el conjunto. Posteriormente, por orden de los Reyes Católicos, volvieron los benedictinos quienes se mantuvieron hasta el siglo XIX. En la actualidad la iglesia está en manos de monjes franciscanos y el hospital es, desde 1966, la Hospedería de San Giraldo de Aurillac, nombre que hace honor a esos monjes cluniacenses que tanto mejoraron las infraestructuras del Camino de Santiago.
Una vez que conocemos su historia y que sabemos a quién debemos tanto arte, ¡disfrutemos de su interior! Lo más impresionante al entrar en la iglesia es la fuerte sensación de recogimiento que nos embarga. Al tratarse de un templo románico, sus muros son muy robustos y casi no tiene ventanas, lo que hace que el templo tenga muy poca luz natural.
Esto amplifica el halo de misterio que envuelve todo el ambiente. Entrar en esta iglesia es sumergirse plenamente en una atmósfera llena de paz, de sentimiento y de intimidad.
Aquí se puede rezar hasta en 14 idiomas diferentes gracias a las Biblias que tienen en el templo a disposición de todo el que entra, incluyendo una en Braille. De esta manera, todo peregrino llegado de cualquier parte del mundo, puede orar.
En la Capilla del Santo Milagro hay una vitrina que custodia el cáliz y la patena testigos del milagro y también el relicario de plata, regalo de los Reyes Católicos, en el que se guardan las reliquias del milagro. Aquí también están los sepulcros de los dos protagonistas del Santo Milagro. Al final, el cura perezoso y Juan Santín descansan juntos toda la eternidad...
Sentir la fuerza energética que contiene el interior de este templo es una sensación única. ¿Cuántos peregrinos a lo largo de los siglos han llegado hasta esta iglesia perdida entre las montañas gallegas y han sentido todo lo que sus piedras y sus reliquias les han transmitido? Recibir toda la carga emocional concentrada en esta pequeña iglesia resulta todo un desafío. ¿Se atreven...?
Dirección:
Iglesia de Santa María de O Cebreiro A Real
Rúa Cebreiro s/n
27671 - O Cebreiro, Lugo
EL MISTERIO DEL “SANTO GRIAL”
Tras un duro pero bellísimo ascenso a través de la montaña, los peregrinos llegan a O Cebreiro, en donde les espera la iglesia más antigua íntegramente conservada de toda la Ruta Jacobea. Es Santa María la Real, templo prerrománico del siglo IX, que fue el escenario de un milagro que sucedió un día muy invernal del año 1300.
Aquella fría mañana un monje benedictino celebraba eucaristía en la iglesia de O Cebreiro completamente solo debido a la importante nevada que estaba cayendo y lo estaba haciendo con total desgana. Pero de pronto un feligrés de la aldea vecina, llamado Juan Santín, se presentó para oír la misa.
Al ver al parroquiano, el cura pensó para sus adentros… “¡desde luego, hay que estar muy loco para salir con este tiempo tan desapacible a por un trozo de pan y un poco de vino!”, menospreciando así la fe del devoto...
Dios escuchó los pensamientos de este descreído sacerdote que mostraban su escasa fe y esto desencadenó el milagro. En el momento de la Consagración, ¡el pan se transformó en carne y el vino en sangre, tiñendo los corporales! Aquel crudo día de invierno y en aquella parroquia perdida en las montañas gallegas, el Cuerpo y la Sangre de Cristo hicieron su presencia ante la atónita mirada del perezoso cura y de Juan Santín.
Dicen que cuando sucedió el milagro, la talla de la Virgen que está en la iglesia inclinó la cabeza hacia adelante en modo de respeto y así se ha quedado hasta nuestros días. Se trata de la Virgen del Santo Milagro, patrona de estas montañas.
De aquel prodigio se conservan aún el cáliz y la patena que presenciaron los hechos. Están expuestos en el ábside derecho, en la Capilla del Milagro junto a un hermoso relicario que contiene la carne y la sangre de la transformación. Este relicario fue un regalo de los Reyes Católicos, quienes en el año 1487 pernoctaron en O Cebreiro yendo de camino hacia Santiago de Compostela y como agradecimiento por la acogida, obsequiaron a la parroquia con una pieza de orfebrería gótica. Era un pequeño cofre de plata donde poder custodiar las reliquias.
También cuenta la historia que los Reyes Católicos quisieron llevarse consigo el cáliz del milagro, pero al salir de O Cebreiro el caballo que lo transportaba se negó a continuar el camino, así que los monarcas desistieron de su idea y retornaron la copa a la parroquia.
Pronto se extendió por toda Europa el milagro acontecido en esta pequeña parroquia gallega. La historia fue pasando de boca en boca, pero con ciertos añadidos románticos, fruto de la imaginación popular. La fama del cáliz de O Cebreiro fue creciendo y creciendo y las confusiones también … Y acabó surgiendo la “leyenda del Santo Grial de O Cebreiro”. En esta leyenda se confundía el verdadero Cáliz de Cristo (conocido como el Santo Grial), con el cáliz que presenció el milagro de O Cebreiro, siendo en verdad dos copas diferentes. ¡Incluso Richard Wagner en su ópera Parsifal sitúa el Santo Grial en las montañas del norte de España!
Dirección:
Iglesia de Santa María de O Cebreiro A Real
Rúa Cebreiro s/n
27671 - O Cebreiro, Lugo
...SE HACE CAMINO AL ANDAR...
Como acabamos de ver, nos encontramos en el lugar donde resurgió el Camino de Santiago, así que… ¡sigamos los pasos de un peregrino para sentir su poder!
Les vamos a proponer un pequeño plan para que experimenten un poco el Camino y conozcan lo que sienten los peregrinos al llegar a O Cebreiro. Para ello nos vamos a ir al cruceiro que hay en la entrada del pueblo. Frente al cruceiro está el Monumento al Gaitero y un pequeño camino. Es por este camino por el que llegan a O Cebreiro los peregrinos procedentes del leonés pueblo de La Laguna y lo hacen felices porque durante este tramo han cruzado un monolito que señala la entrada a Galicia. ¡Ya están en la región gallega! ¡Solo les queda por delante 150 kilómetros para abrazar al Santo! Esta “puerta de Galicia” se encuentra solamente a un kilómetro de O Cebreiro siguiendo ese mismo camino, así que el peregrino llega deseando catar las bondades de la tierra gallega.
La alegría de la llegada a Galicia se junta con el cálido recibimiento que el peregrino siente en O Cebreiro. Lo primero que ve al llegar es el Monumento al Gaiteiro frente al cruceiro. Se trata de una escultura que recuerda la leyenda que narra cómo durante el medievo un peregrino alemán se perdió haciendo el Camino pero tras seguir el sonido procedente de unas gaitas, pudo recuperar el rumbo y llegar hasta O Cebreiro.
El peregrino bajará unos pocos metros por la carretera para alcanzar la entrada al pueblo, no sin antes presentar sus respetos al cruceiro. En este pequeño recorrido dejará a su izquierda un murete que permite admirar la extensa comarca de Los Ancares, tierras que le esperan en su siguiente etapa… Sentada sobre este muro encontrará la escultura de una mujer que está descansando. Se trata de un homenaje a los miles de peregrinos que llegan a O Cebreiro todos los años tras sortear la dura etapa de subida desde León y encuentran en este murete un maravilloso lugar para sentarse y descansar un poco. ¡Recuerden que O Cebreiro está a 1300 metros de altitud! Y ya tomando la primera entrada a la derecha, entra en la aldea y lo primero que ve es ¡una palloza enorme! Todavía no se ha recuperado de la sorpresa de la palloza, cuando a su izquierda ve la iglesia más antigua y a la vez mejor conservada de todo el Camino. ¡La Iglesia de Santa María La Real, tan famosa por el milagro!
Pero las sorpresas no quedan aquí... ante él se encuentra con la arquitectura más espectacular de la ruta, las preciosas casas de piedra muy cuidadas, un vistoso suelo empedrado, balcones de madera decorados con flores, más pallozas repartidas por el pueblo…
El peregrino se dirige al albergue deseando dejar la mochila, darse una ducha y recorrer hasta el último centímetro de O Cebreiro, si es que le quedan fuerzas…
¡Les invitamos a hacer este pequeño recorrido para que sientan la fuerza del Camino! ¡Diez minutos de puro sentimiento Jacobeo!
Dirección:
Cruceiro do Cebreiro y Monumento al Gaiteiro
27671 - O Cebreiro, Lugo
ESCUCHAR LA VIDA...
En estas líneas deberíamos mostrar un punto de O Cebreiro donde hacer una paradita para disfrutar de su ambiente. Pero en O Cebreiro esto resulta imposible. No podemos escoger un único punto de esta aldea donde ver pasar la vida, ya que aquí la vida baila en el aire en modo de palabras. La vida en O Cebreiro está, sobre todo, en sus peregrinos. Ellos y sus historias llenan de vida este lugar en el mundo. En O Cebreiro la vida se ve, pero sobre todo se escucha.
El mirador del cruceiro es el punto de llegada de peregrinos a O Cebreiro. Aquí llegan, dejan sus bicicletas o sus mochilas y se asoman al infinito de este balcón, observando con orgullo las tierras que han dejado atrás y con respeto las que tienen por delante. El peregrino que llega a O Cebreiro está especialmente entusiasmado porque ¡ya ha llegado a Galicia! ¡Cada vez le queda menos para poder abrazar al Apóstol!. Esta pequeña aldea es la puerta de entrada a Galicia en el Camino Francés y por eso, el peregrino que llega aquí está feliz y se asoma en silencio al mirador para disfrutar de su logro en paz. Y nosotros con él y cerramos los ojos para que nos contagie su gozo...
Pero de repente, algo rompe ese silencio… ¡Alguien está llorando sentado en la base del cruceiro! Es otro peregrino, sollozando como un niño pequeño mientras tapa su cara con sus manos. Pero las lágrimas salen a la luz y se deslizan entre los dedos. ¡Son lágrimas de felicidad!
En la zona próxima a la iglesia encontramos más peregrinos. Ya más calmados, recorren O Cebreiro relajados y dichosos. Podemos distinguir varios idiomas en el aire. Palabras en mil idiomas diferentes sobrevuelan el pavimento empedrado. Los peregrinos llegan de todo el mundo pero todos ellos hablan un lenguaje común: el de la alegría. Con razón dijo en su día un vecino de esta aldea: “O Cebreiro es la mayor calle del mundo”. Y es que en este lugar perdido del mundo confluyen personas de los cinco continentes y todas con algo en común: el Camino de Santiago.
Para poder comprender a un peregrino, debemos conocer las posibles razones por las que, en la actualidad, una persona decide embarcarse en la aventura de recorrer el Camino de Santiago. Los motivos pueden ser de índole religiosa, cultural, espiritual o deportiva, pero siempre hay una meta de superación personal. El Camino de Santiago supone un gran reto personal en el que el peregrino desea mejorar algún aspecto de su vida. Es un viaje al interior de uno mismo, y durante el recorrido, el peregrino descubre sentimientos nuevos en él.
Tener la suerte de poder charlar un rato con un peregrino en O Cebreiro no tiene precio. Escuchar sus razones, comprender su evolución, conocer su historia… Y aunque no entendamos su idioma, simplemente observando la alegría de estos valientes nos traspasará su satisfacción por el reto personal cumplido. Y este deseo de superación es contagioso, avisamos de antemano...