BRATISLAVA





EL CASTILLO DE BRATISLAVA
Dicen “que todo en la vida es cuestión de perspectiva” y “depende, de según como se mire”.
Bratislava es una ciudad que embruja, sorprende y enamora. Tiene preciosos rincones, edificios, plazas y estatuas que hacen que la pupila se dilate. Recorrerlos al detalle es una maravilla. Y sin duda, también lo es hacerlo desde lo alto.
Hay un lugar imperdible, una visita obligatoria para todo aquel que la visite: El castillo de Bratislava.
Fácilmente reconocible por su forma cuadrada y sus torres en cada esquina.
Se impone, majestuoso en una de las colinas más altas y lo domina todo a sus pies. Las vistas desde este punto son como un viaje en el tiempo, pues muestran a través de los edificios que aparecen ante nosotros, los diferentes periodos históricos por los que ha pasado la ciudad.
Desde el mirador principal, lugar en el que se encuentra la puerta principal de acceso al interior del castillo, podemos observar el barrio comunista al otro lado del río. El barrio entero está formado por torres altas de forma rectangular, con muchas ventanas. La arquitectura sobria era característica de este periodo. Con el tiempo, han pintado las torres de un color diferente, tonos pastel en su mayoría, para embellecerlas.
Observando el margen derecho encontramos el casco histórico perteneciente mayoritariamente a la época del Imperio Austrohúngaro, es, sin duda, la parte más bonita de la ciudad, repleta de elegantes torres con tejados verdosos que acaban en pico, casas en tonos pastel y tejados a dos aguas.
Lanzando la vista al horizonte, en la lejanía, encontraremos el país vecino, Austria. A tan sólo 60 kilómetros de Bratislava se encuentra su capital, Viena.
En definitiva, una delicia de visita y si además es durante un atardecer, el espectáculo está asegurado.
Para llegar pueden hacerlo a pie, o en transporte público:
Tranvía: parada Nový most líneas 4, 10, 12, 17;
Autobús: parada Zámocká líneas 203, 207, 516, parada Nový Most líneas 28, 29, 30, 37, 70 ´
DELICIAS PARA EL PALADAR.
Eslovaquia no tiene un “plato estrella” como los tacos de México o la paella valenciana en España. Aunque sí podemos considerar como “plato nacional” el Bryndzové halušky, que se elabora con albóndigas de patata, queso de oveja , crema agria y tocino.
Se encuentra en prácticamente cualquier restaurante.
Es un plato que lleva en su cocina siglos, muy típico durante todo el año, fácil de hacer y con ingredientes sencillos.
Todas las familias conocen la receta y todo aquel que lo prueba, quiere repetir. No conlleva un proceso de elaboración lento ni largo por lo que no tardarás mucho en recibirlo según lo pidas en el restaurante que elijas.
Si por el contrario, sois más de dulce que de salado, os damos una segunda opción, los Slovenske palacinky, panqueques eslovacos. Son el postre más popular del país. Se trata de crepes con distintos rellenos a elegir. Resultan una explosión de sabor cuando se sirven calientes con mermelada de albaricoque casera. Otros sabores típicos serían rellenos de avellanas, mermelada de fresa, canela o azúcar en polvo.
Realmente, Eslovaquia tiene una cocina multicultural. Es un país sin salida al mar, por lo que el pescado está prácticamente fuera de su dieta. Hace frontera con varios países y esto genera que su gastronomía esté influenciada por los mismos.
También es determinante la orografía y las condiciones climáticas.
Dados los fríos y largos inviernos, los eslovacos usan ingredientes fácilmente almacenables como la col cocida, la harina, la carne, las patatas o los lácteos, destacando sobre todo el queso y el kéfir, ese tipo de leche fermentada.
OBCHODNÁ ULICA Y STARÁ TRZNICA
La traducción de Obchodna Úlica sería “calle comercial. Es una calle amplia llena de tiendas, seguramente no son las más baratas del país, pero en Obchodna Ulica encontrarán maravillosas tiendas de artesanía como Dielo de Eslovaquia y ULUV, donde hay una gran variedad de artículos de artesanía del país, como por ejemplo las famosas Muñecas de cascara de maíz vestidas con trajes típicos. Las hay de diversos tamaños, también las encontrarán como separador de libros, en dibujos… un exclusivo y original souvenir de Eslovaquia.
Otros recuerdos muy eslovacos serían los Pijacka poharik, unos vasos de chupito que se llevan colgados al cuello o la Valaska, que es un hacha de pastor decorado y se usa en muchos bailes folclóricos.
Otro de los recuerdos más bellos sería la ropa tradicional bordada, recibe el nombre de Troj y es el vestido típico de la mujer eslovaca, un bonito recuerdo que después podrá usar en su país.
Otro lugar digno de visitar es el mercado antiguo de Stará Trznica, fue el primer mercado de la ciudad, construido en 1910. En este mercado podrá encontrar desde flores, tomates, pimientos, hasta cestas de mimbre y manteles, es la mejor manera de conocer el día a día de los habitantes de la ciudad. La mayor parte de los productos que se venden llegan de diferentes partes de la región.
Desde su restauración Stare Trznica no es un mercado cualquiera, es un lugar donde se celebran eventos, tanto dentro del mercado como en la plaza que se extiende frente a él.
Como por ejemplo el Street Food que se celebra todos los meses, o el mercado navideño.
Un lugar de eventos y de encuentros.
Dirección: 25, Namestie SNP 484 81101 Staré mesto
LA IGLESIA AZUL
Aunque seguramente este lugar no estaba en su lista de monumentos para visitar en Bratislava, Europamundo les propone acercarse a ver la Iglesia azul. Independientemente de sus creencias, esta iglesia será de las más originales que hayan visto en su vida.
Su nombre oficial es Iglesia de Santa Isabel, Modrý Kostol en eslovaco, en honor a una princesa húngara, Isabel de Hungría, hija de Andrés II, aunque todo el mundo la conoce por iglesia azul, por qué tooooda ella está pintada en tonos azules y blancos. Algo muy curioso dada la característica de ser un edificio religioso. Merece la pena visitar el interior de la misma ya que tanto los bancos como muchos otros detalles de la decoración, están pintados en el mismo tono de azul que la fachada. Pero ¡ojo porque sólo abren en las horas de misa.
Muchos dicen que es la iglesia de aquellos famosos dibujos animados a los que el dibujante belga Peyo dio vida: los pitufos. Y es cierto que cuando uno la ve de frente, se transporta directamente a esos cuentos.
El artífice de la obra es el arquitecto húngaro Odon Lechner. No hace falta ser un erudito arquitecto, pintor o artista para admirarla. Se construyó en los primeros años de 1900 y es un magnífico ejemplo de Art Noveau.
Como curiosidad, indicar que es el elemento que representa a Eslovaquia en el famoso parque temático Mini Europa de Bruselas.
Desde la plaza principal de la ciudad, la plaza Hlavné, a pie, son 10 minutos. Hay que seguir todo recto la calle Laurinská, en la que se encuentra la estatua del Cumil, continuar recto por la calle Dunajská y girar a la derecha en cuanto vean un pasaje a modo de soportales que atraviesan hacia el otro lado. De nuevo fuera, caminamos por la izquierda en la calle Grösslingová y tomamos la primera calle a la derecha, Bezrucova.
Dirección: Alžbety Bezrucova, 81109 BRATISLAVA.
ESTATUAS Y BRUJERIA
Bratislava es una ciudad llena de pequeños detalles. Uno de los atractivos más curiosos y originales son las estatuas de bronce que surgen en gran cantidad por sus calles, principalmente en el centro histórico. El efecto sorpresa de ir encontrándolas en cualquier paseo hace que el visitante quede aún más maravillado con esta capital.
La idea de las estatuas nació en los años 90 y se fueron colocando como símbolo de la salida del dominio soviético, para dar alegría a la ciudad y desechar el carácter sobrio que tenía la misma. Con mucha creatividad desarrollaron varios personajes, que hoy conquistan al público desde el minuto uno.
Son muchas las estatuas que adornan la ciudad. La más famosa y fotografiada es la del Cumil, un trabajador que saluda alegre a todo el que pasa, desde una tapa de alcantarilla.
Ya sucedió que la cabeza de este pobre hombre desapareciera por algún tropiezo de un transeúnte despistado, por lo que ahora hay una señal de tráfico que avisa de donde está.
Otro personaje muy fotografiado es el paparazzi que está haciendo fotografías desde una esquina. También la estatua del soldado de Napoleón o el pintoresco señor que saluda levantando su sombrero de copa, haciendo homenaje a una costumbre que se estilaba en Bratislava antiguamente: caminar por las calles con trajes elegantes y galeras, hacer reverencias a las mujeres y regalarles flores o cantarles.
Pero hay una que quizá le cueste un poquito más encontrar “ La estatua de la bruja” en la plaza Hurbanovo. Se dice que la estatua es el tímido recuerdo de la primera bruja que fue quemada en Bratislava. Dicha bruja era una joven que fue acusada de brujería por una “amiga” celosa. Cansada de torturas y habladurías, aceptó todas las acusaciones y por ello fue condenada a arder en el fuego. Hubo bastante controversia a la hora de crear la placa conmemorativa y la estatua, ya que son partes de la historia que no están del todo aceptadas o reconocidas. De hecho, para no olvidar esa parte escabrosa de su historia, cada año se disfrazan de brujas y organizan una procesión. Curioso, ¿verdad?.
BLA, BLA , BLA
Aquel que viaja sabe que no siempre es fácil la comunicación cuando el idioma no se controla. En Bratislava el eslovaco es el idioma oficial y más hablado. También, son relativamente comunes, el checo, el alemán y el inglés. Dicen que el 80 de la población del país habla al menos dos de estos idiomas, sobre todo dependiendo de la zona en la que se encuentren. Recordemos que Eslovaquia hace frontera con Polonia, República Checa, Austria, Hungría y Ucrania.
Hay idiomas sencillos, hay idiomas complicados y hay idiomas imposibles. Según para quién, el eslovaco puede encontrarse entre los primeros o más bien entre los últimos.
Aprender eslovaco, desde luego, no es algo fácil ni que requiera únicamente de un día, sin embargo, te reirás intentando balbucear algunas palabras. Además, los locales siempre agradecerán que hayas hecho el esfuerzo aunque sea en vano.
Nunca está de más acercarse al origen y conocer el lugar que visitamos sin centrarnos en lo meramente turístico. La cultura, la historia, la tradición, la gastronomía y cómo no, la lengua, el idioma.
Si, aun así, el eslovaco no es lo tuyo, siempre quedará el inglés o el idioma universal de la sonrisa y los gestos. En cualquier caso, aquí van cuatro expresiones muy útiles para cualquier viajero que visite Bratislava. ¡Atrévete a usarlas
? ahoj – hola
? zbohom – adiós
? vdaka – gracias
? kolko to je? – ¿cuanto cuesta?
LA PLAZA HLAVNÉ NAMESTIE
La plaza Hlavné Namestie es la plaza mayor de Bratislava. Ubicada en medio del casco antiguo, es el centro neurálgico de la ciudad, uno de esos lugares concurridos, con voces de fondo, bullicio, cafeterías y movimiento, idóneo para empaparse del ambiente local.
Verás una de las famosas estatuas de bronce, la estatua de un guardia, el guardia del mercado, y es que, muchos años atrás, era el emplazamiento del mercado y el lugar en el que sucedían las celebraciones importantes y las ejecuciones. A día de hoy aquí se hacen conciertos al aire libre, espectáculos, mercadillos artesanos y un gran número de eventos.
En Navidad colocan el árbol navideño y llenan la plaza de casetas donde se venden figuritas decorativas, artesanías, dulces típicos o juguetes.
En el centro de la plaza se encuentra la Fuente de Maximiliano, en honor al primer emperador coronado en Bratislava y construida como reserva de agua para posibles incendios.
Y aquí viene la primera curiosidad: en la fuente, si observan, verán cuatro niños con peces en las manos, peeeero, estos no siempre estuvieron ahí, con sus pececitos.
¿Les suena el Manneken Pis? Sí, la famosa estatua del niño que orina en el centro de Bruselas. ¿Y sabían que en el centro de Bratislava hay 4 estatuas de niños haciendo pipí?
La diferencia es que aquí no están tan orgullosos de ellos como los bruselenses de su Manneken Pis.
En el S.XVIII, los diputados de Bratislava mandaron quitar las estatuas, que estaban en la fuente y las cambiaron por las ya mencionadas de los 4 niños con peces. Actualmente las estatuas de pipí están como medio escondidas en uno de los patios del palacio del arzobispo, no muy lejos de la plaza Hlavné. Así pueden orinar tranquilamente.
Francia dejó una parte de su historia en Bratislava. Cerquita de la plaza Hlavné se encuentra el Palacio del Primado donde en 1805 Napoleón y Francisco II de Austria firmaron, después de la batalla de Austerlitz, lo que se conoce como la Paz de Pressburgo.
Volviendo a la plaza, en ella están situadas las sedes de las embajadas de Francia, Japón y Grecia. Frente a la embajada francesa se colocó la estatua de un soldado del Ejército de Napoleón, pues bien, el motivo por el cual se colocó esa estatua es la segunda curiosidad: si se afina el ojo, en la torre del reloj verán incrustada una bala de cañón del Ejército de Napoleón.
A los eslovacos les gusta decir que quien ríe último ríe mejor, y es que aunque Napoleón atacara Bratislava durante tres días y llenara sus edificios de balas, la ciudad ha perdurado en el tiempo, cosa que no han conseguido ni Napoleón ni su imperio.
Para reírse mejor, colocaron la antes mencionada, estatua del soldado de Napoleón.
PASEANDO POR LA HISTORIA
¿Quién quiere dar un paseo de Reyes? Bratislava fue nombrada capital de Hungría en 1536 por motivo de las guerras contra los Otomanos y fue capital hasta 1783 cuando de nuevo se traslada a Budapest. Entre 1563 y 1830, 18 reyes y reinas del Imperio Austro-Húngaro fueron investidos Reyes en la Catedral de San Martín, en Bratislava.
El recorrido que seguía la procesión real está señalado por unas pequeñas coronas incrustadas entre los adoquines de las calles que comunican con la Catedral. Europamundo les propone recorrer parte de ese camino.
Históricamente el desfile de la coronación comenzaba en la catedral, pero la fiesta que celebra las coronaciones hoy en día, inicia el desfile desde el Castillo.
El recorrido completo es muy largo, dura algo más de 4 horas, por lo que vamos a elegir un tramo del recorrido.
Comenzamos nuestra ruta en la famosa puerta de San Miguel, la única que se conserva de las fortificaciones medievales que rodeaban la ciudad en el S. XIV, es una de las construcciones más antiguas de la ciudad. Bajo ella se encuentra el kilómetro cero de Eslovaquia y alberga una leyenda maldita: quien hable mientras la cruza morirá un año y un día después. Así que, por si acaso, pasa en silencio.
La calle de San Miguel o Michalska es una de las principales calles comerciales de la ciudad, es una vía peatonal muy agradable, a mitad de la calle a nuestra izquierda tomamos la calle Sedlárska. Que nos lleva hasta la plaza principal o Hlavné. Si pasamos por debajo del arco del Ayuntamiento, llegaremos a otra plaza. Siempre fijándonos en el suelo encontraremos las marcas del camino. No estarán durante todo el recorrido, ya que añadimos algunas paradas más, pero sí en gran parte.
Bajamos por la calle Ursulinska y giramos a la derecha en Laurinská donde encontraremos la célebre estatua del paparazzi que es, además, una de las esculturas más fotografiadas de Bratislava. En la siguiente esquina encontramos otra estatua, la del Cumil, el obrero con casco que sale de una alcantarilla.
Muy cerca de allí está la Ópera de Bratislava, un edificio elegante cuya plaza está acompañada de una majestuosa fuente. Esta es una zona muy exclusiva.
Más adelante nos topamos con la estatua del escritor danés Christian Andersen, autor de cuentos como “La sirenita” o “El patito feo”. Y si llegamos al final de la calle nos encontraremos con una plaza, un monumento decorado con estatuas de santos y detrás una enorme autopista que cruza el Danubio y comunica ambas riberas mediante un inmenso puente apodado localmente el Puente del Ovni.
A la derecha vemos la Catedral de San Martín o Katedrála svätého Martina, de un estilo gótico muy sobrio. Punto final del recorrido, lugar en el que los reyes eran coronados.
Todos los años, en el mes de septiembre, llevan a cabo una ceremonia de coronación en la que se representa la investidura de uno de los reyes húngaros. Es un evento multitudinario y del que la ciudad se siente muy orgullosa.
JARDINES Y CAFÉS
Todo buen turista sabe apreciar también los momentos de calma entre visita y visita. Es conveniente hacer un break y respirar conscientemente el ambiente del sitio que nos rodea. Para cortar el ritmo y hacer ese descanso necesario, que mejor que los jardines que rodean el Castillo de Bratislava. Sentarse en alguno de sus bancos o en el césped y disfrutar del momento antes de regresar al casco histórico en la parte baja de la ciudad.
Son unos jardines de estilo barroco como en la época de María Teresa de Austria. Y la entrada es gratuita. Sin duda, un apacible y relajante plan, ¡siempre y cuando no haga un frío infernal Si por el contrario, vienen en invierno y no apetece mucho eso de estar a la intemperie… Pueden elegir la opción de una cafetería para relajarse un poquito.
En la plaza principal de la ciudad, Hlavné Namestie se encuentran las cafeterías más famosas de Bratislava:
Café Mayer. Es un café impecable al estilo de las mejores cafeterías del imperio austro-húngaro. Decorado con retratos del emperador Francisco José y de la conocida Sisi. Recomendamos probar algunos de los exquisitos pasteles, uno de los pequeños lujos mas sabrosos.
Café Maximilian. Una antigua cafetería renovada, un sueño para los más golosos. Muestra un interior de madera muy agradable, con mesas que son perfectas para los que gustan observar la vida de la Plaza Mayor.
Antik. Es un exclusivo café situado también muy cerca de la Plaza Mayor, en la calle Sedlarska. Llama la atención su decoración, con gran cantidad de espejos. Tanto turistas como hombres de negocio de la ciudad, disfrutan de su terraza en verano y en invierno ya que cuenta con grandes estufas de gas para los días más fríos.