ASWAN





MEJORES VISTAS QUE DESDE LA TORRE DE CONTROL DE UN AEROPUERTO.
A la hora de escoger un lugar desde el que observar unas estupendas vistas de la ciudad de Asuán, te vamos a recomendar el Panorama Restaurant and Bar del complejo hotelero Movenpick Resort.
Situado en el centro de la histórica Isla Elefantina, este hotel tiene una alta torre donde se sitúa este restaurante y bar que dan un servicio atento aunque si lo que buscas son precios económicos o moderados, te diremos que aquí, sin ser extremadamente altos, sí que son más altos que en otros lugares de la ciudad, estando a niveles europeos.
Pero claro, es que no solo pagas por la comida sino por el trato y las excelentes vistas de las que vas a poder disfrutar durante tu estancia. El ambiente es muy agradable y de una gran elegancia, hay pocas mesas y una luz tenue que crea un espacio muy romántico sobre todo por las inmejorables vistas tanto de la ciudad de Aswan hacia el este del río, como del otro lado, mirando al oeste, donde hay pocas construcciones y se encuentra el desierto sobre el que se pone el sol.
También podrás ver la propia isla Elefantina a tus pies, una isla plagada de monumentos y recuerdos de épocas faraónicas como algunos templos y el Nilómetro que medía las crecidas del río. Las vistas desde este lugar son verdaderamente excelentes pues ninguna otra construcción de altura similar o parecida te bloqueará el horizonte.
Especialmente lindas si acudes al tramonto cuando los bellos colores del ocaso sobre el desierto te harán vibrar, o de noche para ver toda la ciudad iluminada, así como los cruceros sobre el río Nilo reflejando sus luces que tintinean sobre las aguas del río.
El restaurante tiene una colección de utensilios antiguos reunidos por los dueños durante años, aunque no son de época faraónica. Hay mesas tanto en el interior como en el exterior.
La cocina del restaurante es principalmente europea aunque también podrás disfrutar de algunas especialidades locales y egipcias.
Indicaciones: Isla Elefantina, Movenpick Resort
El restaurante abre desde las 12 de la mañana hasta las 12 de la noche.
Tel.: +20 122 702 7220
LA FLOR DEL HIBISCO
Pues en Aswan, con los calores del cercano desierto en pleno sur de Egipto, más que sugerir comer algo, te vamos a presentar una bebida refrescante, que creemos te sentará muy bien para aliviar tu sed, así como para energetizarte.
El Karkadé, también conocido como Híbiscus o flor de Jamaica, es una planta que abunda en los países con clima subtropical cuyos pétalos rojos se usan en forma de infusión para preparar una bebida super refrescante que junto al té negro es una de las más bebidas en el país de las pirámides. Sale de una planta de la familia de las malváceas que llega hasta los dos metros de altura y que con frecuencia podremos ver decorando parques y jardines e incluso propiedades privadas tanto en Egipto como en otros países de clima subtropical. Es sensible al frío no dándose en climas frescos. Su origen está en Malasia y la India desde donde se exporta a otros países como los africanos. También se ha naturalizado en otras regiones del mundo como México y Centroamérica.
Con la flor roja de esta planta se prepara una bebida muy apreciada por los egipcios, con un sabor ligeramente ácido que puede recordarnos al arándano rojo o a la granada. Se prepara de diversas maneras, y además de ser muy refrescante, se le atribuyen muchas propiedades medicinales. Entre ellas podemos señalar las desintoxicantes, las antioxidantes y las antibacterianas. También se ha demostrado su propiedad de bajar la tensión arterial por su aspecto vasodilatador. Tiene propiedades para reducir los lípidos, el colesterol y los triglicéridos del cuerpo ya que estimula el trabajo del hígado y de los riñones.
El karkadé puede consumirse frío, con hielo, o caliente, como un té, que es como más lo toman los egipcios. Curiosamente aunque no dé la sensación, las bebidas calientes ayudan más que las frías a combatir el calor, quizás porque al aumentar la temperatura interna se siente menos la externa.
Las flores de karkadé son muy fáciles de encontrar en los mercados egipcios pero también en las tiendas de comestibles, y no habrá esquina en ninguna calle donde no te puedas tomar uno. Además es una bebida muy económica. Normalmente, si la buscas como especia, encontrarás la flor entera desecada y también triturada. Si la compras para llevar, te aconsejamos que la escojas entera, solo desecada, pues así guardará mejor sus propiedades y sabor, y una vez en casa la tritures tú mismo con un molinillo como los usados para los granos tostados de café o con un mortero, de manera manual.
Para preparar 5 tazas necesitarás un litro de agua y dos cucharadas llenas de karkadé. Solo lleva el agua a ebullición, incorpora el karkadé y déjalo reposar. En Egipto acostumbran ponerle bastante azúcar a todo, así que si no quieres o no puedes tomar azúcar, avisa antes al vendedor para que no te lo ponga, o para que te haga uno personalizado si ya lo tiene hecho dulce.
Indicaciones: Lo podrás encontrar en todos los pequeños puestos de té que abundan en Aswan, en humildes negocios tanto como en lujosas cafeterías o restaurantes. Además no será extraño que te lo ofrezcan en la recepción de algunos hoteles como bienvenida o en el poblado nubio.
PRODUCTOS DEL ÁFRICA NEGRA
El nombre de Asuán procede de la palabra en egipcio antiguo "soun", que significa zoco o comercio, y la ciudad está situada en la frontera del sur de Egipto. En la antigüedad era el último enclave egipcio civilizado antes de que las caravanas en busca de esclavos, maderas nobles, resinas de olor, pieles y cuernos de animales y oro se internasen en el África negra. Además de todo esto, la ciudad Nubia de Asuán posee canteras de granito rosa algo más al sur, una piedra que era deseada por los gobernantes egipcios para la construcción de sus palacios y templos. Esto hacía de ella una ciudad rica.
Y lo más interesante para ti, viajero del siglo XXI, es que Asuán sigue siendo la puerta al África negra, y sobre todo, lo que más interesa en este capítulo son sus exóticos productos difíciles de encontrar en otros lugares de Egipto y si se encuentran será por un precio mucho más elevado. Nada más llegar a Asuán sientes que estás en la puerta del África Negra, lo sientes en el ambiente, en su gente y en sus mercados.
El Zoco de Asuán es un magnífico mercado donde se mezclan los productos africanos y egipcios. Se le conoce como Sharia as-Souq y es donde se pueden encontrar los recuerdos más baratos de la ciudad. Está apenas a cuatro calles del río y se extiende paralelo a este en 7 calles.
Un poco como en todos los zocos orientales, podrás encontrar en él los típicos puestos de vendedores de especias, perfumes, telas de algodón, cuero, artesanía de ébano y metal, marquetería, cestería, vidrio, etc. Pero lo más interesante, y lo que le hace diferente a otros zocos egipcios, es que es el centro de la vida de la comunidad nubia que no encontramos en otros lugares del país de los faraones, y ellos comercializan productos de casi primera mano que han llegado del corazón de África, del desierto, de oasis y tribus a veces lejanas. Plumas, máscaras, bastones de mando, cráneos de animales, pieles de serpientes, ungüentos imposibles, cesterías diferentes, toda una serie de productos que te será muy difícil encontrar en otros lugares de Egipto, aunque aquí también se comercialice todo lo más típico del país como escarabajos de piedra, collares, maletas de cuero, etc. Este zoco lleno de callejuelas está vivo tanto de día como de noche, y no solo podrás encontrar productos exóticos en él sino que te mantendrá entretenido y te sorprenderá en muchos momentos.
Asuán es una ciudad muy tranquila y normalmente no hay rateros, pero como siempre, cuidado con tu cartera y posesiones, no vaya a salir un amigo de lo ajeno por ahí y te lleves un disgusto al ir a pagar algo.
Indicaciones: Sheyakhah Thalethah, Quism Aswan
Abierto las 24 horas, 7 días a la semana
SE ROMPIÓ Y SE QUEDÓ DORMIDO
Durante tu visita a Asuán, vas a visitar un curioso monumento que es el Obelisco Inacabado. Los antiguos egipcios colocaban obeliscos delante de sus templos en sus partes laterales.
El primer obelisco, el de Userkaf, data del año 2.500 a.C. Se construían de una sola piedra, tenían cuatro lados, y la parte superior era piramidal, los llamados piramidones, que normalmente estaban cubiertos de "electro", una aleación de oro y plata normalmente en relación ? de plata respecto al oro, para que resplandeciesen con la luz del sol, tan importante para los egipcios y la vida en la tierra en general.
El de Asuán, posiblemente futuro hermano del otro que estaba en el templo de Karnak cerca de Luxor se partió antes de terminada su talla completa y quedó en este mismo lugar al que pertenece. Si hubiese sido acabado se hubiese convertido en el obelisco erguido mayor de Egipto. Muchos obeliscos salieron de esta cantera de granito al norte de la ciudad más sureña de Egipto, así como muchos bloques de piedra que se esparcieron por el país del Nilo para levantar templos y palacios. Los obeliscos, quizás lo más llamativo de lo allí tallado, eran transportados en barco después de ser recortados en sus canteras para ser llevados a sus destinos finales, pero también fueron muy apreciados por los colonizadores extranjeros que visitaron Egipto, principalmente los romanos, y después otros durante el siglo XIX, en los que muchos de ellos fueron llevados desde aquí hasta grandes ciudades europeas y americanas como Roma, París, Estambul, Londres y Nueva York, a veces por medios de pagos y permutas o simplemente por medio de la expoliación, como muchas otras piedras de esta milenaria civilización. Existen más de 30 en todo el mundo, casi todos procedentes de esta cantera.
El obelisco inacabado es un bello ejemplo para entender no solo de donde salían estas maravillas sino para conocer el procedimiento de como eran tallados y separados de la roca madre de la que formaban parte. Pero además es un monumento maravilloso para hacerse un selfie junto a él. Algo bonito es que a diferencia de sus compañeros que están erguidos, este obelisco inacabado nos permite verlo en su estado tumbado, pareciendo aún dormido pero dispuesto a despertar y levantarse en cualquier momento.
Sorprende a tus amigos con esta inusual foto del único obelisco tallado que aún permanece en el lugar de su construcción por haberse quebrado prematuramente.
Indicaciones: Sheyakhah Oula, Qism Aswan
TESOROS SALVADOS
Con el fin de la creación de la presa de Asuán, el gobierno egipcio pidió ayuda a la ONU para salvar los monumentos y objetos que iban a quedar inundados por la construcción de la misma y el posterior llenado de agua sobre tantas tierras históricas del pueblo nubio en el sur de Egipto. La ONU respondió a ese llamamiento hecho el 6 de abril de 1.959, comienzo de la salvación de los grandes monumentos y siendo la semilla del futuro Museo de Nubia en Asuán. Primero se salvarán monumentos enteros como el de Abu Simbel que será recortado de sus canteras originales y llevado íntegramente al lugar donde hoy se puede contemplar más arriba del nivel más alto del agua en la presa. Otro monumento salvado y que se entregó al gobierno español por sus ayudas es el de Debod, que hoy en día se encuentra en la capital de España, Madrid.
Pero será en enero de 1.975 cuando el gobierno de Egipto a través de su Autoridad General de Antigüedades pida asistencia a la UNESCO para la creación de museos donde colocar materiales. La UNESCO creará entonces un comité para la construcción de dichos museos en El Cairo y en Asuán. La primera piedra del Museo Nubio de Asuán se colocará en esta ciudad el 4 de febrero de 1.986. Hoy en día el museo cuenta con tres plantas y más de 50.000 metros cuadrados de los cuales 7.000 corresponden al edificio principal. La arquitectura es de Mahmoud El-Haquim.
En él se pueden ver piezas nubias de todo tipo y de todas las épocas, desde la prehistórica hasta la islámica pasando por los periodos neolíticos, faraónico, romano, bizantino y copto. El número de estas piezas llega a las 3.000, casi todas en su parte interior, aunque también tiene piezas en el patio y en la parte exterior. El museo también cuenta con una biblioteca y un centro de información. La construcción de este lugar duró 11 años inaugurándose el 11 de noviembre de 1.993. El costo de esta edificación fue de 60 millones de libras.
La palabra Nbu significaba oro en el antiguo Egipto y hacía referencia a unas famosas minas de este preciado metal que se situaban en esta región. De ahí toma su nombre el museo.
Hay que decir que la fértil tierra de Nubia se situaba en el valle del río Nilo al sur de la ciudad de Asuán principalmente y que la mayoría de todas estas tierras quedaron inundadas desapareciendo gran parte de su territorio bajo las aguas.
La visita de este museo es una buena manera de profundizar más en el conocimiento de la historia de este pueblo y de estas tierras.
Indicaciones: Sheyakhah Oula, Quism Aswan
Abre de jueves a martes de 9 a 13 y de 17 a 21 horas. El miércoles está cerrado.
El costo del ingreso es de 20 libras egipcias
Tel: +20 97 2484133
IR DE PEREGRINAJE EN UN CAMELLO
Te vamos a proponer una verdadera aventura digna de Indiana Jones que no te dejará impasible y que se quedará grabada como una intensa y valiente experiencia. Se trata de llegar al Monasterio de San Simón y ¡en camello! La verdad es que también podrías llegar a pie, pero por lo que de aventura tiene, aunque sea más sencillo que caminar por las arenas del desierto, te proponemos hacerlo en camello.
El Monasterio de San Simón se construyó por los cristianos coptos en el siglo VI, en los albores del cristianismo en la margen occidental del río Nilo frente a la ciudad de Asuán. Posteriormente se fortaleció para protegerse de los ataques de los musulmanes hasta que el santuario fue definitivamente asaltado por las tropas de Saladino, quedando abandonado a su suerte y convirtiéndose en un lugar ruinoso. Reconstruido parcialmente por los monjes misioneros en el siglo X, que fueron los encargados de convertir a los nubios al cristianismo, hoy está en ruinas pero es uno de los mayores monasterios de todo Egipto.
La aventura merece la pena pues además de visitar el monasterio y el precioso paseo que te darás hasta llegar aquí, tendrás unas excelentes vistas del río Nilo y la ciudad de Asuán al otro lado además de disfrutar del paseo sobre uno de estos animales con joroba.
El monasterio, visitable, cuenta con dos terrazas. En la inferior está la basílica mientras que en la superior se disponen las estancias privadas de los monjes, sus dormitorios y los lugares para desarrollar sus funciones. En su interior destacan los frescos de los apóstoles en las paredes de la iglesia principal y los muebles originales que aún se conservan en algunas estancias. También pueden verse objetos de la vida diaria de los monjes como una prensa de olivas antigua, un molino y varios hornos.
Indicaciones:
Puedes llegar desde el lado de la ciudad tomando un barco público que te llevará a la orilla izquierda del río Nilo o en una faluca. Si quieres ir caminando hay un sendero bien señalizado desde donde desembarcas, pero si quieres que tu aventura sea aún más completa, alquila un camello al bajar del barco.
El monasterio está abierto de 7 a 16 hrs, y su ingreso cuesta unas 20 libras egipcias. El barco público de ida y vuelta cuesta unas 10 libras, y la faluca tanto como el camello, es cuestión de negociar. Recuerda usar el regateo, en Egipto, es lo normal.
¿RACISMO EN EL ANTIGUO EGIPTO?
La XXV dinastía, procedente de estas tierras del sur de Egipto y del norte de Sudan, y conocida como la dinastía de los Faraones Negros, curiosamente, aunque gobernó el país del Nilo desde el 747 al 664 AC, es la única que no aparece reflejada en los paneles de mármol de la entrada del Museo Egipcio de El Cairo. ¿Por qué?
El pueblo kushita existía mucho antes que la creación del Imperio Egipcio Antiguo hace 5.000 años. Este pueblo de artesanos, comerciantes, delicados orfebres y buenos guerreros especializados en el manejo del arco, rivalizó con su vecino del norte creando su propia civilización independiente, aunque siempre con la amenaza de la enemistad y afán de conquista por parte de los del norte, y no solo eso, sino que llegó a colocar a sus propios gobernantes portando la corona de Egipto. Una dinastía de faraones negros, la dinastía Kushita, llegados del sur, de la ciudad estado de Napata que salvaría a Egipto en momentos de incertidumbre.
Al sur de la tercera catarata se encuentra la ciudad de Kerma, brillante centro comercial entre el antiguo Egipto y el reino de Kush al sur. Allí llegaban comerciantes egipcios buscando el oro tan apreciado por los faraones, pero también se comerciaba con otros metales, ganado, animales, pieles exóticas, maderas nobles, incienso, cerámica y esclavos. Los egipcios tenían tan solo un interés material por el reino de Kush.
Rodeada de murallas, Kerma posee una estructura de ladrillos de 50 x 25 metros de base y 18 de altura, que tiene 4.500 años, es decir, tan antigua o casi tanto como las primeras pirámides egipcias. Existían por tanto dos reinos: el de Egipto al norte y el de Kush al sur.
Ya el arqueólogo George Reisner no pudo superar unos complejos racistas al considerar que la pirámides nubias no habían sido construidas por negros sino por los egipcios de piel blanca venidos del norte. Estos prejuicios y falta de reconocimiento, afortunadamente han sido corregidos por nuevos estudios y hallazgos.
Siempre ha existido un cierto racismo hacia los kushita, pues los mismos faraones se encargaron de borrarlos de sus monumentos y escritos.
La realidad aceptada hoy en día es que hacia el año 730 a.C, Egipto sufrió una gran crisis política, religiosa y moral pues el país estaba dividido en ciudades estado, algo que amenazaba el poder central. Invasores libios llegaron al norte de Egipto, y los sacerdotes de Amón en Karnak, viendo peligrar su poder y privilegios llamaron al faraón kushita Piye o Pianji para salvar a la civilización egipcia. Este no lo dudó, presentándose en Tebas con un gran ejército y siendo proclamado hijo de Amón. Mandó a sus soldados bañarse en el Nilo y todos rociaron sus cuerpos con el agua sagrada del templo de Karnak antes de ir a liberar el norte del país de los libios. Así pues, Piye se convertirá en el sucesor de faraones como Tutmosis III y Ramsés II y en el fundador de la XXV dinastía, la de los faraones negros por su color de piel más oscura. Murió en el 715 habiendo liberado a Egipto de sus invasores y unificando su soberanía y fortaleciendo el culto a Amón.
Fue enterrado en una pirámide al estilo egipcio junto a cuatro de sus caballos. Otros faraones negros le sucedieron, se consideraron plenamente egipcios por cultura y religión y nunca se vieron como invasores sino como parte integrante de un mismo reino: Alto y Bajo Egipto y Kush.
POR EL CENTRO HASTA LA MEZQUITA ALTABYAH
Desde el paseo Kornish Al Nile, que recorre toda la margen derecha del río Nilo podemos dar un agradable paseo por el centro de la ciudad para llegarnos hasta la mezquita más llamativa de la ciudad, la Masjed Altabyah, y así poder conocerla.
Partiremos de la cafetería restaurante Emy, que es un lugar abierto las 24 horas del día y que nos permitirá hidratarnos un poco pues dependiendo de la época del año, la ciudad puede ser sofocante por el calor, o comer algo regional si tenemos hambre. El paseo, si no disponemos de mucho tiempo libre, tan solo os llevará 10 minutos si tomamos la céntrica y recta calle Salah El Deen que sigue como Al Kotpti hasta Dr Al Rady Hanafe donde giraremos por unos metros a vuestra derecha para tomar la rampa a la izquierda que os llevará a los pies de esta hermosa mezquita. En el trayecto encontraréis cafés, pastelería y algún restaurante. Pero si tenéis más tiempo, podéis perderos un poco antes por el bazar Arawa Ediwa que os quedará un poco a la izquierda del inicio de la calle Salah El Deen, donde podréis hacer compras y ver el ambiente local. Recordar que este bazar está abierto las 24 horas al día todos los días.
La mezquita está en un alto y es claramente divisable desde la mayor parte de la ciudad de Aswan, siendo considerada una de las más bellas de todo Egipto. Este centro religioso es un claro ejemplo de mezquita con cúpula central y tiene una entrada en forma de arco, con dos minaretes, uno a cada lado de la construcción. La sala de oración se encuentra justo debajo de la cúpula central. Hay que destacar también sus bellos jardines, al encontrarse en medio de un parque.
La mezquita tiene unos bellísimos techos coloridos con grandes lámparas que cuelgan de ellos, y un fino trabajo labrado en su arquitectura. Al anochecer está bellamente iluminada dándole un aspecto de ligereza y grandiosidad acentuados por sus finos minaretes que buscan el limpio cielo estrellado del desierto.
Indicaciones:
Inicio: paseo Kornish Al Nile frente a la isla Elefantina cruce con calle Salah El-Deen
Masyed Altabyah: Sheyakhah Thalethah, Qism Aswan
Abierta 24 horas todos los días.
UN LUGAR TRANQUILO PARA MEDITAR
En el lado izquierdo del río Nilo, en su orilla occidental está el desierto. La ciudad de Asuán queda del otro lado, al igual que la de Luxor. Los egipcios escogieron esta margen del río que mira al sol poniente como lugar de descanso para los muertos, mientras que el lugar del sol naciente quedaba reservado para los vivos.
Asuán posee un edificio aparentemente sencillo, sobrio pero grande, que puede verse claramente desde la ciudad, al otro lado del río, y es el Mausoleo del Aga Khan. Este edificio es el lugar de descanso del Aga Khan III, guía de los Ismaelitas, una rama del Islam, y fue construido a petición de la “begum”, su esposa, para dar un digno y noble descanso a su marido. El edificio, construido en granito rosa como tantos monumentos del antiguo Egipto, es de estilo fatimí, como los antepasados de el mismo Aga Khan que fundaron la dinastía fatimí de El Cairo y que representó uno de los apogeos de la cultura musulmana, puesto que apoyaron las artes, la literatura, la arquitectura, la ciencia y el pluralismo, algo que también apoyaba el Aga Khan.
La viuda supervisó su construcción en el año 1.957, tardándose 16 meses en su ejecución, con ayuda del arquitecto egipcio Farid El Shafie.
Debajo de este mausoleo está la residencia de verano de los Aga Khan. La viuda acostumbraba colocar una rosa sobre la lápida de la tumba de su marido cuando visitaba Asuán, pidiendo al jardinero que hiciese lo mismo cuando ella no estaba presente.
El monumento, visitable en su interior durante mucho tiempo, fue cerrado al público por deseo de su esposa en 1.997 para preservar el descanso del difunto. Ella misma fue enterrada junto a su marido tras su propia muerte acaecida en el año 2.000.
Si lo que buscas es tranquilidad, y un espacio lleno de sencilla belleza arquitectónica en un maravilloso espacio natural, no dejes de acudir aquí a sentarte un rato en gran tranquilidad. Si puedes, acude a la hora de la puesta del sol y siente la paz y la serenidad de este espacio donde los intensos cielos azules del Alto Egipto se unen a las doradas arenas del desierto y donde las dunas se bañan en las aguas del río más largo de África. Será un momento de paz y reflexión en el que tendrás unas maravillosas vistas de las falucas navegando por el río aprovechando la corriente del agua y el viento que hincha sus velas... Aprovecha para relajarte con los elementos, mientras la suave brisa del desierto roza tu cara, y siente cómo estás vivo en el lado de los muertos.
Indicaciones: Te resultará sencillo cruzar el Nilo desde Asuán al otro lado. Infinidad de faluqueros te ofrecerán sus servicios privados, pero además tienes el servicio del barco público. Recuerda que las falucas son los barcos de vela que navegan por el Nilo.