GOSLAR





LA TORRE VIGÍA
En el pasado, alcanzar alturas de vértigo suponía uno de los objetivos primordiales en la construcción de las iglesias, a través del cual y a modo de elevación espiritual, se proyectaba la metáfora que lleva al hombre hasta Dios en ascensión celestial. Una dualidad arquitectónica-religiosa que, a día de hoy, nos sigue permitiendo tocar el cielo, algo que podremos hacer en Goslar subiendo a la torre de su iglesia del mercado, llamada Marktkirche Goslar St. Cosmas und Damian.
La iglesia de San Cosme y San Damián de Goslar posee dos torres de idéntica altura, pero muy diferentes entre ellas, y es que una de sus ellas fue rediseñada tras haber sufrido un incendio. En su nueva etapa, la reconstruida torre, además de temporizar la vida de la población, fue dotada de un nuevo cometido ya que se convirtió en una torre vigía nocturna contra el fuego.
Hoy en día, la función de la torre rediseñada es totalmente diferente… Su mirador ya no vigila posibles incendios, pero en cambio nos proporciona unas vistas espectaculares. ¡Subamos hasta esta torre vigía!
Para alcanzar el mirador instalado en lo alto de la torre izquierda tenemos que ascender 56 metros verticales. Tras subir a pie los 218 escalones que separan el mirador de la base, ya podremos contemplar la excepcional panorámica de uno de los pueblos más bonitos de Alemania. ¡Un pequeño esfuerzo que vale la pena! Además, subir hasta la cima de esta torre nos dará también la posibilidad de poder observar de cerca su histórica campana de dos metros de altura y de seis toneladas de peso, a la vez que podremos disfrutar del mecanismo de su reloj y visitar la habitación del campanero.
Desde la posición predominante y céntrica que nos brinda la cima de esta torre, podremos casi sobrevolar los magníficos y genuinos tejados de Goslar, constatando su compacto y homogéneo centro histórico. También disfrutaremos de la vista que ofrecen los alrededores de la ciudad, totalmente cubiertos de abundante vegetación en un relieve montañoso, y en los que se encuentran sus famosas minas, convertidas actualmente en un reclamo turístico.
El culto de la iglesia de San Cosme y San Damián es protestante-luterano, rama del cristianismo fundada por Martín Lutero, el personaje más célebre de la región y una de las figuras históricas más importantes del país. Imponiéndose al deseo de su padre, que anhelaba que su vástago se dedicase a la abogacía, Lutero decidió dedicar su vida plenamente a la religión. Pero lo que no se esperaba este pío hombre es que la vida monástica fuese tan dura y tan exigente... Las constantes privaciones que encontró dentro de las órdenes monacales y la injusta impunidad de la que gozaban muchos miembros de la Iglesia hicieron que Lutero se alzase contra el catolicismo, creando una nueva doctrina.
La contribución a la Historia de la nueva doctrina de Martín Lutero fue tan poderosa que afectó al contexto político, económico y cultural del momento, marcando el camino hacia la Europa Moderna.
Marktkirche Goslar St. Cosmas und Damian (Iglesia de San Cosme y San Damián)
Marktkirchhof 1
38640 Goslar, Alemania
¡PEQUEÑO PERO MATÓN!
El viajero considerado buen gourmet no deja nunca de probar la gastronomía local de los lugares que visita, y es que es consciente de que saciar su curiosidad degustando platos regionales es uno de los mayores placeres culinarios que existen.
De todos es sabido que dentro del género que compone la cocina alemana destaca poderosamente el que proviene de la carnicería y de la charcutería. Pero resulta sorprendente saber que en esta gastronomía también hay cabida para el género lácteo, y es que dentro de sus productos estrella, destaca un queso en forma de simple bocado, pero elaborado de manera especial y con mucha tradición.
El Harzer Käse es un queso pequeñito, sin corteza y con forma cilíndrica de unos cinco centímetros de diámetro. Elaborado con leche de vaca, su contenido en grasa es realmente bajo. Pero no se puede decir lo mismo de su sabor, que es muy fuerte e intenso, y más si se condimenta con comino o con alcaravea, que es una planta aromática parecida al anís y que cuenta con propiedades estomacales. Este sabroso queso se elabora en esta comarca alemana desde hace más de dos siglos. Su periodo de curación es relativamente corto, ya que oscila desde un día a una semana. Cuanto menor sea su tiempo de curación, más blanca y más tierna será su parte central, diferenciándose bastante del resto del queso, que siempre tiene color amarillento.
Si deciden degustar el Harzer Käse, no se preocupen por su reducido tamaño. ¡Les aseguramos que no se van a quedar con hambre! Y es que este pequeño queso nunca se come solo, a menos que así se indique. Se sirve cortado en rodajas y acompañado de salchichas y de una ensalada compuesta, principalmente, por zanahoria rallada, lechuga, pepino y cebolla. Tampoco pueden faltar los pepinillos en vinagre ni la mostaza para dar el toque final a este plato. Ni, por supuesto, el mítico pan de centeno. Y es que sería una pena venir a Alemania y probar solamente su queso… ¡con el hambre que uno gasta cuando viaja!
Ahora, ¿cómo podemos pedir este plato en un restaurante? Pues tan simple como señalar en la carta el Harzer Käse spezialitäten heller, que es el plato especial del queso Harzer Käse. Podrán degustar esta sabrosa delicia en cualquier restaurante de Goslar, aunque les recomendamos visitar los típicos y bonitos establecimientos situados en Marktplatz, o sea, en la Plaza del Mercado.
Por cierto, otra buena sorpresa es su precio, que es muy contenido. Y un consejo… ¡no se olviden de acompañar este plato con la deliciosa cerveza local!
EL AVE FÉNIX DE LAS CERVEZAS
Goslar siempre ha sido muy conocida por sus famosas minas y también por su gran tradición cervecera, que desde antaño ha contado con una gran solera y que, además, ha sabido crear un estilo cervecero propio: la cerveza Gose.
Este estilo toma su nombre del cercano río Gose, cuyas frescas aguas fueron uno de los ingredientes clave en la elaboración de la cerveza en Goslar. Las aguas del río Gose contaban con una alta concentración en minerales que conseguía conferir a la cerveza un acertado gusto salado. Además, durante su elaboración se añadía cilantro para proporcionar sabor afrutado, lo que potenciaba su paladar. En cuanto la cerveza comenzaba a fermentar, era envasada en botellas de cuello estrecho y largo, y de base ancha, para poder atrapar la espuma que se generaba en la segunda fermentación en botella.
Hay que señalar que esta elaboración no cumplía con la Ley de Pureza establecida para la cerveza, pero Goslar se encontraba muy alejada de Baviera, región donde se decretó dicha ley. Además, después de la unificación alemana se hicieron algunas excepciones dentro de esta ley, teniendo en cuenta la importancia de ciertas tradiciones cerveceras. Entre estas excepciones, se encontraba la cerveza Gose, y es que su estilo se hizo muy popular rápidamente, tanto que en los alrededores de Goslar pronto proliferaron numerosas cervecerías que comenzaron a producirla.
Con el tiempo, la producción de esta cerveza fue desapareciendo paulatinamente, un descenso que fue paralelo al sufrido por la industria minera de la zona. De hecho, durante la Primera Guerra Mundial, casi todas las fábricas de cerveza Gose fueron arrasadas, y después de la Segunda Guerra Mundial, solamente quedó abierta una, que también acabó cerrando sus puertas. Pero a pesar de esta falta de producción, la receta tradicional de la cerveza Gose no se perdió y pudo ser recuperada por un maestro cervecero que comenzó a producirla de manera privada. Esta iniciativa fue tomando fuerza cuando otro propietario cervecero apostó por recuperar el estilo Gose, y con la ayuda de profesionales y de entendidos en la materia, consiguió resucitar la producción de esta cerveza tan especial.
La cerveza de estilo Gose siempre ha sido excepcional, tanto por la rareza de sus ingredientes como por su historia de supervivencia, y es que su producción siempre se ha mantenido al borde de la extinción. Respaldada por una elaboración milenaria, ya era saboreada por los primeros emperadores alemanes durante sus estancias en Goslar. Hoy en día, la Gose es una cerveza de trigo sin filtrar, no muy amarga y de sabor afrutado y salado. Al igual que el Ave Fénix resurgió de sus cenizas, esta cerveza pudo renacer con tanto éxito que ha llegado a ser producida en lugares muy lejanos a Goslar como, por ejemplo, en los Estados Unidos.
Podrán encontrar cerveza Gose en las cervecerías de Goslar, donde se comercializa envasada en botellas de cristal.
CUSTODIANDO GOSLAR
Si salimos de la céntrica Plaza del Mercado tomando la Breite Strasse y continuamos esta calle hasta su final, llegaremos directamente a Breite Tor, un precioso vestigio de lo que fue la imponente fortificación de Goslar. Además, este recorrido cuenta con una bella perspectiva, puesto que a medida que recorremos la calle Breite y nos vamos acercando al monumento, podremos ver cómo las imponentes torres del vestigio van destacando por encima de las hileras de las casas históricas.
Breite Tor es un vestigio fortificado que se halla junto a un antiguo cuartel y que está formado por una espectacular puerta monumental y por una inmensa torre circular que recibe el nombre de Rieslingturm. Ambos monumentos son los restos que se conservan de las murallas defensivas de Goslar y representan el perfecto prototipo de defensa feudal. En tiempos de paz, las murallas de defensa de Goslar quedaron obsoletas y perdieron su función, pasando a ser totalmente innecesarias. Además, se interponían en el camino de crecimiento y de modernización de la ciudad, por lo que terminaron siendo demolidas. Solo se conservó Breiter Tor, que conforma un plano perfecto que no se pueden perder.
La ciudad de Goslar tuvo un apogeo muy próspero, lo que hizo que resultase muy atractiva para los pueblos invasores. Fue entonces cuando se hizo necesaria la construcción de una fortificación, ya que la ciudad carecía por completo de línea de defensa. Formando parte de las murallas, la torre Rieslingturm servía de refuerzo interior a la Breite Tor, conocida en español como la Puerta Ancha, componiendo entre ambas construcciones un bastión defensivo.
Pero tras el apogeo llegó el declive… El, entonces hostil, territorio que rodeaba a Goslar pertenecía a un malvado duque que reclamó sus derechos de propiedad sobre el municipio. La negativa de Goslar a someterse a sus pretensiones motivó que se librara una dura batalla entre la ciudad y las tropas ducales. La victoria final fue para el duque, quien pudo imponer su ley y su control sobre Goslar. Obligó a la ciudad a pagar un impuesto, se apoderó de la explotación minera y también del control de la política local. La pérdida de la gestión económica y municipal sumió a Goslar en una situación de empobrecimiento que fue creciendo con el tiempo. Además, a esto hubo que sumar el traslado de muchos productores de cerveza a otras regiones, aumentando así el declive del municipio.
A raíz de este conflicto, Goslar pasó de ser una de las ciudades más prósperas de Alemania, a convertirse en una población olvidada en la montaña... Sin embargo, la ciudad de Goslar supo reinventarse y hoy en día es una de las ciudades más bonitas y más visitadas de Alemania.
Das Breite Tor (La Puerta Ancha)
Am Breiten Tor Breite Strasse
38640 Goslar, Alemania
UN APELLIDO DE MUCHO PESO…
La Siemenshaus es una de las casas de entramado de madera más grandes de las 1500 que constituyen el centro histórico de Goslar. Perteneció a la familia Siemens, una de las más antiguas y más respetadas sagas de la ciudad. Conozcamos su historia…
Los orígenes de la familia Siemens se remontan muchos siglos atrás en el tiempo. Sus primeros miembros fueron campesinos, y con paso del tiempo, sus descendientes fueron cambiando de actividad. Probaron diferentes gremios, como zapateros, comerciantes o productores de aceite, hasta llegar a cubrir importantes cargos en el cuadro de la ciudad. Algunos de sus miembros ocuparon puestos tan importantes como la presidencia del Gremio de Comerciantes o como la comandancia del Comité de Vigilancia de la ciudad. ¡Incluso cuatro alcaldes de Goslar llevaron el apellido Siemens!
La Casa Siemens, además de ser residencial, servía como almacén y como taller, y la familia desarrolló en ella diferentes tipos de actividades económicas. Entre ellas, también estuvo la producción de su propia cerveza, una actividad muy común en la ciudad, y es que hasta 400 casas llegaron a producir cerveza artesanal en Goslar.
Aunque la Siemenshaus no sea una de las casas más antiguas de Goslar, puesto que sólo tiene unos 400 años de veteranía, sí que es una de las más llamativas y fotografiadas. Sobre la puerta de su entrada posee un friso de madera que tiene tallado el lema de la familia: “ora et labora”, o sea, “reza y trabaja”, una máxima de origen monacal que, a base de tesón y de trabajo, llevó a esta saga a ocupar la cúspide de la sociedad local y económica. Hoy en día, la bella Casa Siemens custodia el archivo histórico de la familia y en ella se puede visitar una exposición sobre su historia.
Seguramente el apellido Siemens les resulte muy conocido… Resulta que los Siemens de Goslar fueron los antepasados de los fundadores de la actual Siemens, una de las empresas tecnológicas punteras más representativas de la industria alemana. Los inicios de este apellido en la tecnología empezaron gracias a la invención de un telégrafo que utilizaba letras en vez del sistema morse, y que dio lugar a la fundación de la primera empresa Siemens. A continuación, llegó la producción de cableado y la instalación de la línea telegráfica más larga de Europa, y también del mundo. Su importancia y renombre fue creciendo mucho, tanto que hasta se utilizó un alternador Siemens para iluminar el primer alumbrado público del mundo.
Hoy en día, la empresa Siemens sigue innovando en tecnología... Tantos logros del pasado y del presente son los causantes de que la saga Siemens sea, en la actualidad, la quinta familia más rica de Alemania.
Siemenshaus
Schreiberstrasse 12
38640 Goslar, Alemania
Abierta de 10h a 12h / Entrada libre
ESTE RETO ES UNA MINA…
En este punto les proponemos un desafío deportivo, y a la vez, histórico. ¡Nos vamos hasta las Minas de Rammelsberg en bicicleta! Un filón natural de plata y de cobre al que la ciudad de Goslar debe mucho y que conoceremos mejor a continuación…
El máximo esplendor de Goslar llegó con la explotación de sus minas de metales, actividad que convirtió a Goslar en una de las ciudades más prósperas del territorio alemán. Los ricos yacimientos situados en las montañas de Hatz cuentan, además, con el orgullo de haber sido las únicas minas en el mundo que lograron funcionar durante más de 1000 años. Esta explotación minera está situada a escasos 3 kilómetros de la ciudad de Goslar, una distancia que vamos a realizar en unos 15 minutos, ¡yendo en bicicleta eléctrica!
El alquiler de las bicicletas se encuentra en la Plaza del Mercado, desde donde pronto llegaremos a la calle Bergstrasse, que la recorreremos hasta su punto final. Alcanzado el final de Bergstrasse, continuaremos la ruta por la calle Rammelsbergerstrasse, que nos llevará directamente a las minas. El camino discurre entre paisajes de montaña en leve ascenso, pero esto no nos supondrá ningún esfuerzo con este tipo de bicicletas, ya que llevan incorporado un pequeño motor eléctrico que nos ayudará a superar los tramos más arduos. ¡Viva el progreso!
Esta pequeña excursión supone toda una aventura que nos va a encantar y con la que nos aficionaremos a este tipo de transporte tan sostenible. Pero el disfrute no queda aquí… ¡ahora toca visitar las minas!
Una vez en los yacimientos, descubriremos un mundo subterráneo materializado en museos, en paseos en tren que recorren el interior de las minas y en visitas a pozos, a túneles y a la antigua fábrica. Y todo esto, rodeados de un paisaje cincelado por trabajos mineros que han dado lugar a una naturaleza endémica. ¡Una aventura fantástica y única!
Existe una leyenda que cuenta que fue el corcel del caballero Ramm el que descubrió los filones de metales y que dice así… Estando el caballero Ramm de caza en la montaña próxima a la ciudad, ató su caballo a un tronco. El equino, para intentar liberarse, rascó sin parar el suelo con su pezuña, y lo hizo con tanto ahínco que dejó al descubierto un filón de minerales, asentando así la base de lo que acabó siendo la mina más longeva del mundo. Así nació Rammelsberg, “la montaña de Ramm”. Esta leyenda explica las muchas alusiones a un equino que existen repartidas por la ciudad de Goslar e incluso también en la mina, donde podremos ver varias esculturas y otras obras de arte que representan a un caballo.
Con las Minas de Rammelsberg, Goslar obtuvo su tercer título como Ciudad Patrimonial. Pero los títulos de la Unesco no quedaron aquí, y es que Goslar consiguió un cuarto reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad gracias al sistema hidráulico para la producción eléctrica del Alto Harz, que llegó a ser el más grande del mundo en la era preindustrial. ¡Todo un logro!
Minas de Rammelsberg
Bergtal 19
38644 Goslar, Alemania
Abiertas todos los días de 9h a 18h
Alquiler de bicicletas Harzer E-Bike Verleih
Markt 6
38640 Goslar, Alemania
Abre todos los días de 8h30 a 20h30
¡PODER IMPERIAL!
Existió un tiempo en el que Goslar copaba la política del Sacro Imperio, y es que esta ciudad fue antaño sede imperial, en la que vivía el emperador y en cuyo palacio se reunía la corte y se debatían consejos. Mil años contemplan lo que fue el Palacio Imperial de Goslar, una solemne e imponente construcción que acogió a los herederos del Imperio de Carlomagno.
El complejo residencial del emperador de Goslar llegó a ser el más importante, el más grande y el más rico del imperio. Muy posiblemente, su construcción en Goslar se vio condicionada por su proximidad a las minas de metales, ya que esta cercanía facilitaba mucho la fabricación de armas y de utensilios. La ciudad alcanzó su máxima expansión territorial con casi 50 iglesias y, además, contaba con el favor papal.
Fue una época en la que Goslar era conocida como “la Roma del Norte”.
Si queremos zambullirnos de lleno en el poder imperial que vivió Goslar antaño, una idea excelente es visitar su Kaiserpfalz, o Palacio Imperial. Una vez allí, para conocer mejor el Sacro Imperio Romano Germánico podemos comenzar visitando la Reichssaal, o Sala Imperial, en la que se puede ver recreada la historia del primer imperio alemán desde sus orígenes. Este salón, de inmensas proporciones, está enteramente decorado con frescos que conforman una obra grandilocuente y asombrosa en la que no queda ningún espacio sin pintar.
Dentro de las joyas de este edificio palatino destacan el trono imperial de bronce y la impresionante capilla mandada construir por el emperador Federico I Barbarroja, en la que descansa el corazón del fundador del palacio, Enrique II el Santo, el emperador que “nunca se fue de Goslar”. Entre sus tesoros destaca también una recreación de la que fue la iglesia palatina, conocida como la antigua catedral de Goslar. El bello templo original, ya casi desaparecido, estaba situado a escasos metros del palacio imperial, en Kaiserbleek 2, y hoy en día sólo conserva su románico pórtico de entrada.
Después de alcanzar la cúspide de su poder, Goslar entró en una lenta agonía económica.
Los emperadores trasladaron la sede palatina al sur del país, y el palacio de Goslar se convirtió en la sede de las funciones del alguacil. Finalmente, el declive alcanzó también a la administración, a la par que el palacio caía en un abandono que quedó reflejado en un palpable deterioro. Comenzó entonces a ser utilizado para funciones poco propias, como granero, almacén e incluso como prisión.
Hubo que esperar siglos hasta que este palacio fuese reconstruido y pudiese recuperar su todo su esplendor. Consciente de la importancia que representó para la historia del país, la Unesco reconoció el Palacio Imperial de Goslar como parte del Patrimonio Histórico de la Humanidad. ¡Segundo título que la Unesco concede al patrimonio de Goslar!
Kaiserpfalz Goslar (Palacio Imperial de Goslar)
Kaiserbleek 6
38640 Goslar, Alemania
Abierto de 10h a 17h de martes a domingo / Entrada 7,5 euros
UNA RUTA POR CASAS DE ENSUEÑO
Recorrer el centro histórico de Goslar es como trasladarse a un mundo de fábula y de cuento, lleno de sorprendentes casas que rebosan imaginación y originalidad. Paseando entre sus calles, descubriremos las razones que llevaron a Goslar a ser reconocida Ciudad Patrimonio de la Humanidad, un merecido honor otorgado gracias a un increíble conjunto arquitectónico que ha contribuido mucho en hacer de Goslar una de las ciudades con más encanto de Alemania.
Para que ustedes disfruten de este mágico mundo, en este punto les hemos preparado un paseo de cuento.
Nuestro recorrido comienza en la céntrica Plaza del Mercado, la Marktplatz. Mirando de frente al Ayuntamiento, tomaremos la calle lateral derecha, de nombre Feischscharren, y enseguida llegaremos a la plaza más antigua de la ciudad, llamada Schuhhof. Totalmente rodeada de espectaculares casas de entramado de madera, esta bella plaza custodia, bajo sus pórticos, la antigua casa del Gremio de los Zapateros.
Regresamos a la calle Feischscharren que continúa con el nombre de Marktstrasse, y haciendo esquina con Hoher Weg, descubriremos la Casa Brusttuch. Construida por un propietario de minas, se reconoce claramente por su tejado trapezoidal y por los divertidos relieves que se encuentran tallados en la madera de su fachada, como la chica desnuda montada en una cabra al revés, o aquella que bate mantequilla con una mano y con la otra se rasca la nalga que deja al descubierto… Hoy en día, la Casa Brusttuch es un coqueto hotel con aspecto muy acogedor.
Continuando con nuestra ruta, en el número 45 de la Marktstrasse encontraremos la antigua Casa Gremial de los Panaderos, todo un ejemplo del poder de la burguesía comercial. Tras ello, regresaremos a la calle Hoher Weg hasta llegar a su número 7, donde se ubica la Gran Santa Cruz, Grosses Heiliges Kreuz en alemán. Se trata de uno de los edificios más antiguos de la ciudad que fue construido para acoger un asilo de ancianos, y en el que acabó encontrando cobijo toda clase de necesitados, desde pobres, enfermos y huérfanos, hasta peregrinos. Hoy en día su función es muy diferente, ya que es un centro de artesanía de entrada libre.
Una vez visitado el interior de este bello centro, volveremos al pequeño canal que habíamos cruzado justo antes de llegar a la Gran Santa Cruz y lo continuaremos por la derecha. A lo largo de este canal, encontraremos algún molino y varias casas llenas de agradecida vegetación, dueñas de una gran quietud y que respiran un silencio roto solamente por el apaciguador sonido del riachuelo. Al llegar al cruce con Worthstrasse, nos incorporaremos a esta calle por la izquierda y, escoltados por más casas de entramado de madera, regresaremos a nuestro punto de partida.
UN DESCANSO MUY ARQUITECTÓNICO
Marktplatz, o la Plaza del Mercado, siempre ha supuesto el centro neurálgico de Goslar, albergando todas sus actividades municipales. Una relevancia que ha llegado hasta nuestros días y que hace que esta plaza sea de visita obligada, siendo el lugar ideal para hacer un alto en nuestro camino y para disfrutar de la singular belleza de sus edificios circundantes, y es que su amplio espacio está rodeado por algunas de las construcciones más destacadas de Goslar.
El Ayuntamiento, Rathaus en alemán, fue antaño el edificio más importante de la ciudad. Su espectacular construcción, excelente ejemplo del gótico civil, simbolizaba el esplendor económico de Goslar. Destaca su blanca fachada, rematada por una colección de arcos, que contrasta en color con el tejado de color gris. Un efecto colorido muy logrado que se repite en otros edificios y que llegó a marcar tendencia. Resulta curioso observar dos puntiagudas torres que parecen salir de su tejado, aunque en realidad corresponden a la cercana iglesia de San Cosme y San Damián.
El edificio de color anaranjado que está situado a la izquierda del Ayuntamiento es la Kaiserworth, la antigua casa gremial de los comerciantes de tela, que fue el gremio más pudiente de Goslar. De ahí que su sede ocupara un lugar tan privilegiado en la plaza principal… En las hornacinas de su fachada se contabilizan hasta ocho estatuillas de emperadores alemanes del Sacro Imperio, lo que significa que la ciudad de Goslar llegó a ser sede imperial. En la fachada lateral de la Kaiserworth, bajo una de las hornacinas, se puede observar una escultura pequeña de un hombrecito que parece estar defecando, cuando en realidad está expulsando una moneda. Sin duda, es una curiosa manera de reflejar el derecho que tenía Goslar para acuñar sus propias monedas…
Y apunten bien lo siguiente… Diariamente, a las 9h, a las 12h, a las 15h y a las 18h, todas las miradas y las cámaras apuntan a la Kaiserringhaus, el grisáceo edificio cubierto de pizarra situado al otro lado de la plaza, frente al Ayuntamiento. ¡Justo a esas horas, su carillón representa bonitas escenas mineras!
En el centro de la plaza, nos espera la Marktbrunnen, una fuente que parece un rompecabezas, debido a sus diferentes piezas construidas en materiales muy dispares y en épocas muy diferentes. Y fíjense como el suelo empedrado parece irradiar de la fuente y continuar hasta mimetizarse con la fachada de la bonita casa que se halla situada a la derecha del Ayuntamiento... ¡un efecto óptico muy bien logrado!
Marktplatz (Plaza del Mercado)
Markt 6
38640 Goslar, Alemania