SAN SEBASTIÁN





“ HUELE EL MAR Y SIENTE EL CIELO”
Si tuviésemos que representar esta ciudad de alguna manera, sin duda sería mujer..una dama, elegante...con una pasmina verde y larga al cuello....ese verde son los montes que la abrazan....Hay muchos lugares para verla desde arriba, desde cualquiera de sus tres famosos montes (Igueldo, Urgull y Ulía) obtendremos una vista deslumbrante de la bahía.
Pero nosotros hemos seleccionado uno diferente y relativamente reciente con una vista original , subiremos a lo alto de un edificio histórico de la ciudad: a la terraza de Tabacalera.
Tabacalera fue, como su nombre indica, una fábrica de tabaco construida en 1913 y que funcionó como tal hasta 2003. Como las otras 15 fábricas de tabaco que fueron construidas a principios de siglo en España, se levanta al lado de la estación de trenes y es el edificio que más superficie ocupa de la ciudad. Al abrirse, se fabricaban en ella 3,5 millones de cigarrillos al día y durante décadas fue uno de los motores económicos de la ciudad.
En el 2015, se convirtió en el centro cultural de referencia de la ciudad. Vanguardista, innovador, con infinitas actividades para todos los publico, biblioteca, cafetería, tiendas, hotel, restaurante....y una terraza.
Al entrar en el edificio disfrutaremos de sus preciosos espacios abiertos y diáfanos, tomaremos el ascensor hasta la última planta y al llegar a la terraza podremos disfrutar de un regalo para los ojos....
El puente María Cristina, estará a nuestros pies. Este puente daba la bienvenida de una manera monumental a aquellos primeros viajeros que llegaron a la estación de ferrocarril en la Belle epoque, era la manera de dejarlos con la boca abierta, y no es para menos ¡porque este puente fue inspirado en el puente Alejandro III de París!
Y siguiendo el curso del río Urumea veremos 2 puentes más, el de Santa Catalina y el de la Zurriola, elegantemente modernista, el que fue el último de los 3 puentes históricos en construirse. Y alcanzaremos a ver al fondo el mar Cantábrico donde el rio entrega sus aguas al mar...
La aguja de la catedral del Buen Pastor que sin ser una joya arquitectónica, casi casi alcanza a hacer cosquillas a las nubes que tantas veces cubren la ciudad.
Y en definitiva, el urbanismo elegante, ordenado y de clara influencia francesa.
Cuando sus ojos disfruten de esta vista, comprenderán el porqué a veces a los donostiarras se les permite que digan que su ciudad es “un pequeño París....pero con mar”. ¡Ahí es nada!
Tabacalera
Plaza de las Cigarreras, 1, 20012 Donostia-San Sebastian
“ON EGIN”
La gastronomía aquí no solo es un arte, una forma de expresión, es una manera de vivir...todo se celebra, conmemora, festeja o llora alrededor de una mesa. Y también es un acto de amor, como cuando cocinamos para seres queridos.
En su radio de 20 kilómetros , San Sebastián disfruta de 16 estrellas michelín y esa densidad (ojo, solo densidad, no cantidad) de estrellas es superior a la de París y se sitúa solo detrás de Tokio en el mundo. Con esta información lo primero que seguramente hagamos, es pensar que esa gastronomía “de altas esferas” no es para nosotros. No, rotundamente no.
De las diferentes formulas para disfrutar del buen comer aquí tenemos: ir a un restaurante, a una sidrería, ser invitado a una sociedad gastronómica....pero nosotros ¡nos vamos a”ir de pintxos”!
¡Y qué es ir de pintxos? Lo definiríamos como ir de “romería gastronómica” de bar en bar tomando pequeñas porciones, picadas, raciones ...en cada uno acompañándolo de una bebida. En otras partes de España dirían que es ir de tapas. Hasta cierto punto si, pero aquí, esas tapas se convierten en un derroche de imaginación, de combinación de materias primas de primera calidad presentadas como obras de arte, los pintxos son alta gastronomía en miniatura.
Solo tenemos que pasear por la parte vieja de San Sebastián ,y en cualquiera de sus cientos de bares veremos los mostradores de los mismos repletos de tentaciones.
La palabra “pintxo “viene del euskera, la otra lengua oficial del País Vasco, y significa palillo; ese palito de madera que en muchos casos une los diferentes componentes.
No podemos visitar San Sebastián y no probar su pintxo por excelencia. Seguramente es el más simple de todos ellos pero, por favor, no dejemos de probar la Gilda.
Podemos asegurar que ese pintxo nació aquí, y como tantas veces, nació de la idea de un asiduo a ir de pintxos al que se le ocurrió juntar los tres elementos que la componen con un palillo, al ver que el mostrador del bar estaba sin pintxos y simplemente tenían las materias primas: aceitunas, anchoas en salazón y piparras .La unión simple de estos tres elementos rociados con un buen aceite de oliva hacen de él un manjar.
El truco para que todos estos sabores se fundan en la boca adecuadamente es tomarlo todo de un bocado, difícil pero no imposible y de verdad que el esfuerzo de abrir la boca para tomar a la vez, tiene su recompensa en el paladar.
Y algo más...el porqué del nombre....Corrían los años 40 cuando se “inventó” este pintxo y en 1948 se estrenaba la película “Gilda” con Rita Hayworth. Una ciudad tan unida al celuloide como esta no dejó pasar la oportunidad de asociar dos de sus grandes atractivos: el cine y la gastronomía, y a este pinxto se le llamó Gilda por ser ”verde, salada y un poquito picante” como la protagonista del film.
¡On egin!o lo que es lomismo, que aproveche…..
SIRIMIRI EN LA BARANDILLA
Una ciudad tan elegante como esta no podía ser menos en sus opciones de compras..es conocida en toda España por su buen comercio, eso sí , los precios van en consonancia con su elegancia.... No solo veremos las cadenas internacionales que uno puede encontrar en cualquier ciudad, hay muchas tiendas con personalidad, boutiques con ropa de diseñadores, buenas zapaterías, tiendas gourmet...Ante tanta buena oferta nos es difícil seleccionar solo un objeto, así que les proponemos dos opciones de compra totalmente diferentes y exclusivas, dos cosas que solo podrán encontrar aquí.
Si hay alguna imagen que representa la ciudad, esta es la barandilla que recorre todo del paseo marítimo de la bahía.
La famosa barandilla y el paseo marítimo surgieron como una necesidad de dar infraestructuras y servicios a los veraneantes de comienzos del siglo XX. En el año 1910 se decidió ampliar el precario paseo marítimo, pero no fue hasta 1916 cuando fue inaugurada la barandilla por el Rey Alfonso XIII y desde entonces, es seguramente, el icono por excelencia de la ciudad. Es curioso saber que la imagen de dicha obra no está registrada, así que nos podríamos hacer con una copia de tamaño real pero....¡no nos cabe en la maleta!
Bromas aparte, la podemos encontrar en modalidades más pequeñas: llaveros, imanes, pendientes, colgantes, pisapapeles, trofeos...Nos parece un recuerdo que tiene todas las ventajas para llevárnoslo en nuestra maleta: no es caro, ocupa poco, y es único de esta ciudad.
Pero aún hay más.
Para aquellos que quieran algo exclusivo, de precio un poco más elevado, les proponemos un perfume que solo se fabrica en esta ciudad.
Dicen en la perfumería Benegas, la responsable de su creación y único lugar donde podemos adquirirlo, que se inspiraron en la lluvia para crearlo. De hecho, el nombre del perfume o colonia es “Sirimiri”, nombre que en euskera define la lluvia fina y persistente que nos acompaña aquí más de 150 días al año. Los castellanoparlantes lo traducimos como “calabobos” porque nos va calando hasta el tuétano, como bobos, casi sin darnos cuenta.
El perfume y colonia son unisex, suaves, frescos como la lluvia....
Terminado el viaje, recordaremos con este olor San Sebastián y nos sentiremos felices pensando en los buenos momentos pasados en ella. Y es que ya lo decía Gabriela Mistral: recordar un buen momento es sentirse feliz de nuevo.
BALLET EN EL TITANIC
Como ir a París y no ver la torre Eiffel, así de impensable es estar en San Sebastián y no tomarse una foto junto a la nombrada barandilla de La Concha. Esta barandilla centenaria se ha convertido por méritos propios en el icono de la ciudad de San Sebastián. Fue realizada en el año 1.910, ante la llegada de la reina Isabel II a la ciudad, pero no fue hasta el año 1.916 que fue inaugurada oficialmente por el rey Alfonso XIII.
Es muy típico, un tópico y casi casi una obligación visitarla.
Encontraremos esta obra de arte bordeando la bahía de la playa de la Concha de punta a punta, donde se asoman pequeños miradores del paseo de Miraconcha. Cientos de viandantes se apoyan en ella cada día, y recibe miles de fotos a lo largo del año.
Primeramente, daremos el dato de que tanto el ingeniero que diseñó esta barandilla de la Concha, como aquel que ideó la balaustrada de la escalera principal del conocido transatlántico Titanic, tuvieron la misma inspiración, y fueron realizadas en el mismo año.
Fue Juan Rafael Alday el encargado de la obra y del diseño de esta famosa barandilla, la cual se encuentra ubicada durante todo el paseo de la Concha, desde el ayuntamiento hasta el final de la playa de Ondarreta. Por otro lado, nombraremos al diseñador británico Thomas Andrews, el artífice de la escalinata del grandioso Titanic.
Ambas fueron construidas siguiendo el mismo patrón, a pesar de que los dos autores no se conocían. Las estructuras ornamentales son prácticamente idénticas, el parecido es sorprendente.
Así que teniendo esto en cuenta, ¿Porqué no recordar la famosa escena de la película Titanic y nos sacamos una fotografía especial como si estuviésemos en la proa del Titanic siendo Leonardo Di Caprio o Kate Winslet?
Pero hay más....y es que San Sebastián da para mucho...
Todos los meses de marzo, la barandilla se convierte en una barra de ballet donde mas de mil estudiantes de danza clásica hacen una exhibición. Es una preciosidad ver a todos esos participantes dando un uso singular a nuestro icono de la ciudad.
¿Se animan en este caso a ser un Rudolf Nureyev o una Anna Pavlova en su imagen?
UN MERCADO UNIDO A UNA MURALLA
Ir a un mercado de cualquier ciudad del mundo es sentir el latido de ese lugar. Ver a los lugareños, observar como se relacionan, que conversaciones tienen, el sonido de sus voces, que productos son típicos de allí....sentir...sentir....no hay mejores lugares para sumergirse, mimetizarse con la población local.
Nadie nos va a enseñar ese mercado, entre otras cosas porque debe ser una experiencia personal, cada uno a su ritmo, teniendo la oportunidad de parase en los puestos donde a uno le apetezca. No es un mercado enorme, es coqueto y chiquito pero con una calidad de productos soberbia y es un regalo para los ojos ver cómo están los fantásticos productos expuestos.
Fuera del edificio, en su parte trasera encontraremos al aire libre, los puestos dedicados a verduras y frutas, la mayoría dirigidos por mujeres granjeras que ese mismo día a primera hora, han recolectado ellas mismas esos productos.
En el interior del edificio, tomando unas escaleras mecánicas llegaremos a la sección de carnicería y pescadería. Ésta última es imperdible. Es todo un espectáculo, como corresponde a una ciudad que desde siglos ha mirado al mar, esos pescados por su variedad, frescura y la manera que están presentados, les van a hacer entender por qué les recomendamos que vayan a este lugar.
El mercado de la Bretxa es el mercado de abastos por excelencia de San Sebastián y su nombre es ciertamente curioso. Bretxa, viene la la palabra española brecha o agujero y hace referencia a la brecha que los soldados ingleses y portugueses hicieron precisamente en este lugar donde se encontraba, y todavía se encuentra en el subsuelo, la muralla de la ciudad. Esto fue en 1813, cuando vinieron a “liberarnos” de la ocupación napoleónica, pero ahora no vamos a hablar de batallas ni cañones...,esa es otra historia...
Pero si les vamos a proponer algo más...una sorpresa final, algo que estamos seguros de que solo un lugareño les podría enseñar.
Debajo del mercado están, todavía hoy las murallas de la ciudad, ¡y estas se pueden ver!
Verán que dentro del mercado hay un acceso al parking, vayan a él,y una vez dentro caminen por la única cale que tiene el estacionamiento, hacia la derecha. Apenas recorridos 100 metros tendrán a su derecha la antigua muralla, a su lado, iluminada a tramos. Además, verán unos paneles explicativos que nos hacen entender un poquito la evolución de la ciudad.
Un tesoro medio oculto solo para expertos conocedores de la ciudad.
¡Que lo disfruten!
¡A POR LA BANDERA!
Puestos a pensar en un reto les proponemos un dos por uno.
Reto: conquistar la bandera, la bandera del País Vasco que ondea en lo alto de un extremo del monte Urgull.
La ikurriña, nombre propio de dicha bandera tiene 3 colores: rojo verde y blanco que representan respectivamente el pueblo vasco, el árbol de Gernika y la cruz de Dios.
Creada en 1894, no fue reconocida como bandera oficial de la Comunidad Autónoma del País Vasco hasta 1979.
Es una bandera bicrucífera, compuesta de un fondo rojo bermellón, un aspa verde vivo y una cruz blanca superpuesta. El rojo es el color de fondo del escudo de Bizkaia y en su origen, representaba a Bizkaia, ahora por extensión a todo el País Vasco. Rojo sangre que toma su significado de la batalla en el antiguo valle de Padura, donde los vascos lucharon contra los leoneses, y a consecuencia de ella, las piedras se tiñeron de sangre, pasando a llamarse el lugar Arrigorriaga (piedra roja).
El color verde de la Cruz de San Andrés representa la humildad, el sufrimiento y la esperanza, y simboliza el Árbol de Gernika. Y la cruz blanca representa los valores éticos sobre los que se tienen que formar las leyes para ser justas.
Por último, el Árbol de Gernika simboliza las libertades tradicionales de Bizkaia y de todo el pueblo vasco.
Esta bandera ondea en muchos lugares, pero hemos elegido como reto el subir las 82 escaleras y las dos rampas que desde la plaza de San Telmo en la parte vieja nos llevan a la bandera porque además de tonificar nuestros músculos y sentirnos “menos pecadores” por haber comido incontables pintxos, admiraremos una vista diferente de la ciudad.
El reto conseguido va a tener doble premio: Veremos la tercera playa de la ciudad, la de La Zurriola que sin estar en el marco incomparable de la bahía de La Concha, es un paraíso para los surfistas, mucho más abierta y de fuerte oleaje. Y además veremos la entrega que hace el rio Urumea de sus aguas al mar Cantábrico.
Después de grandes momentos, quedan inolvidables recuerdos.
LEYENDA URBANA
Por todo es sabido que San Sebastián fue la ciudad de veraneo por excelencia de la Belle Epoque gracias a que, si bien ahora intentamos ir donde van las stars, en aquel entonces todo el que quería ser alguien iba donde iban los reyes. Y aquí, en la capital guipuzcoana, conocida como la costa Real, veraneó durante más de 30 años la reina regente María Cristina de Habsburgo. Fue exactamente en el año 1.887 cuando la reina María Cristina decidió trasladar los periodos estivales de la corte al territorio vasco, tras la muerte de su esposo Alfonso XII,
Juan Carlos I, el rey emérito, también pasó largas temporadas durante su infancia aquí, y más tarde, ese glamour quiso disfrutarlo también Franco durante su dictadura. Probablemente, la estadía de Franco en la ciudad, también quería demostrar que de alguna manera tenía, esta ciudad “rebelde” políticamente hablando, controlada.
Una ciudad de tal postín necesitaba, además de casino, hoteles, clubes, paseos.... un jardín público y llegado a este punto, lo que hoy es la Plaza Guipuzcoa, fue el primer jardín público del que disfrutaron los donostiarras.
De estilo inglés, con cascadas, un reloj floral, un templete meteorológico, un puentecito sobre el estanque.. en definitiva, una delicia para oxigenarse en pleno centro. En él se celebra la feria del libro, se colocan las figuras del pesebre en época navideña y no hay donostiarra que en su infancia no haya ido a dar de comer a los patos de su estanque.
Sí,patos y cisnes hacen las delicias de los pequeños, y forman parte del paisaje de la ciudad. Pero
hubo una época, en los años 40, en los que a los donostiarras en verano, se les privaba de verlos. Las aves emigraban, no sabemos si volando o por obra de los funcionarios municipales, al Palacio de Ayete...esta era la residencia de Franco y la misteriosa desaparición, era la pista que tenían, los ya hoy abuelos de esta ciudad para saber, sin anuncio público que Franco iba a llegar en breve.
Creamos, aunque solo sea por la satisfacción que da a los mayores el contar estas historias, que es algo más que una leyenda urbana.
LISTOS, CÁMARA...ACCIÓN!!!
Son 4 los festivales internacionales de la máxima categoría en Europa: Berlín, Cannes, Venecia y.....San Sebastián.¿Cómo vamos a dejar pasar la ocasión de sentirnos por un ratito stars del celuloide estando en esta ciudad de cine?
!Vámonos a pasear por la alfombra roja!
Les proponemos un pequeño paseo por tres edificios emblemáticos de este festival que se celebra desde 1953 todos los meses de septiembre: el Teatro Victoria Eugenia, el hotel María Cristina y el edificio de el Kursaal.
Los dos primeros se edificaron a principios del siglo XX, para cubrir la demanda de infraestructuras de la alta sociedad que veraneaba aquí, y fueron respectivamente el centro de las proyecciones y el hotel prestigioso donde, entre otros, son alojadas las grandes estrellas del celuloide. Hasta 1999 se colocaba la alfombra roja del festival entre los dos. Son edificios con solera, hermosos y con nombres de reinas como casi todo aquí..hasta el equipo de futbol de la ciudad tiene ese toque: la real sociedad.
Y el tercero en discordia es el edificio moderno que verán del otro lado del puente de La Zurriola, de estilo modernista y elegante donde los haya. Fue construido después de que en los años 70 la ciudad dejase que derribasen el antiguo Kursaal y después de que el solar pasase décadas vacío, hoy tenemos este nuevo palacio de congresos, sede del festival y centro de todo tipo de eventos en la ciudad. Tiene un aforo de 1.800 personas. A lo largo de su fachada es donde se despliega cada septiembre la famosa alfombra. El antiguo, era un casino (la palabra kursaal quiere decir eso) e iba en consonancia con el teatro y el hotel pero por cuestiones económicas lo perdimos. Gracias al arquitecto Rafael Moneo y no sin crear serias polémicas entre sus defensores y detractores, quiere recordarnos a dos rocas varadas en la playa.
El primer premio del festival es la Concha de oro, Concha por la forma de ostra que tiene la bahía, al a que no le falta la perla que es la pequeña isla de Santa Clara. Pero quizás el más querido, el más sentimental para un actor o director, es el premio Donostia, reconocimiento a toda una vida dedicada al séptimo arte. Desde 1986 lo han recibido personalidades como Bette Davis, Paco Raval, Julia Roberts, Antonio Banderas, Maryl Streep ,Richard Gere, Jeremy Irons, Robert de Niro y Woody Allen. Estos últimos enamorados de la ciudad,la visitan frecuentemente fuera del certamen y Woody Allen ha rodado su película “Rifkin,s festival” enteramente aquí. Recordarán la ciudad cuando la vean en todo su esplendor en la gran pantalla.
Siéntanse como cualquiera de los alrededores de 1000 de invitados que acuden cada septiembre, la ciudad tiene desplegada siempre la alfombra roja para sus visitantes y tengan la seguridad que su premio Donostia particular ya lo han recibido por el mero hecho de tener la suerte de poder estar aquí.
BESOS DE MAR
Como decía Sarah Kay, no hay nada más hermoso que ver como el mar rehúsa a dejar de besar la costa...
Eso vamos a ver nosotros, pero desde un lugar íntimo, coqueto y tranquilo.
Representando un barco enamorado del mar y anclado para siempre en la bahía, encontramos el Club Náutico de San Sebastián pegado al antiguo puerto pesquero. Este edificio es una joya de la arquitectura racionalista de los años 30 y el lugar que recomendamos es su embarcadero a babor.
Emblema de la ciudad, fue construido en 1.928, y su estructura nos recuerda a un barco atracado en el Puerto de la bahía de la Concha.
Aquí se organizan múltiples regatas y participa en la alta competición. Por otro lado, forma parte de la oferta gastronómica y ociosa de la capital, donde se ha creado un proyecto gastronómico para los más sibaritas llamado GU.
Los artífices de esta joya del racionalismo fueron Don José Manuel Aizpura y Don Joaquín Labayen. Acaba de ser declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento, y en su época fue considerado la obra más importante en el contexto español de la arquitectura moderna, ya que su concepción fue anterior a Villa Savoye de Le Corbusier, por ello la crítica de Europa y América le dedicó grandes elogios.
Bajemos sus escaleras, sentémonos en ellas o lleguemos hasta el límite dejando que nuestros pies sientan las caricias de las olas, los besos del mar....será un momento mágico, apacible si la lluvia nos respeta, veremos la hermosa bahía, el antiguo puerto pesquero, de frente la isla Santa Clara que como una perla se situa en la mitad de la bahia con forma de concha u ostra, al fondo el monte Igueldo, uno de los 3 montes de la ciudad y cuando nuestros ojos recorran la playa, en el saliente de divide las dos playas de la bahía, el excepcional Palacio de Miramar, elegido como residencia por la reina María Cristina,...veremos la actividad náutic pero también el vaivén de los transeúntes en el puerto...en definitiva, veremos la vida pasar...
Escaleras del embarcadero del Club náutico
Ijentea Kalea, 9
20.003 San Sebastián.