ROTEMBURGO





TORRE DEL AYUNTAMIENTO
Rothenburg ob der Tauber es uno de los pueblos más bonitos de Alemania. Se encuentra dentro de la ruta romántica y visitarlo es como hacer un viaje a la Edad Media.
La ciudad invita a todo tipo de fotografías pero si lo que estás buscando son las mejores vistas de este hermoso pueblo, te recomendamos subir a la torre del ayuntamiento.
El Ayuntamiento es uno de los monumentos principales de la ciudad y se encuentra situado en la Plaza del Mercado o Marktplatz, esta plaza ha sido siempre el centro de la vida de la ciudad, el lugar de reunión y de celebración de festivales y eventos importantes, como el mercado semanal o el de Navidad.
En la antigüedad fue testigo de guerras e incluso de la decapitación de 17 agitadores durante la Guerra de los Campesinos, pero también del paso de diferentes monarcas y personajes ilustres.
El ayuntamiento, (Rathaus) está formado por dos edificios, la parte más nueva es la fachada renacentista que se puede ver desde la misma Marktplatz.
Esta parte fue construida durante el siglo XVI después de que se destruyera el anterior edificio situado aquí, debido a un fuego en el 1501. Bajo esta hermosa fachada, decorada con una balconada repleta de flores, están las escaleras que sirven de punto de reunión para turistas y locales. Sentado en ellas puedes pasar horas viendo el trasiego de turistas que tiene esta ciudad.
Ya que estamos en estas escaleras no podemos dejar de mencionar que delante de nosotros está el famoso reloj artístico de la taberna del Consejo (Ratstrikstube).
El carrillón de 1623 representa el hecho histórico más conocido de la ciudad, por el cual el alcalde Nush aceptó el reto del Conde Tilly, que había tomado la ciudad durante la Guerra de las Religiones, tomándose una jarra de 31/4 litros de vino de un solo trago, para salvar su ciudad del saqueo de las tropas enemigas. ¡Pero volvamos al ayuntamiento! Justo detrás de este primer edificio renacentista, se encuentra otro, más antiguo y original del siglo XIII en estilo gótico.
Es en este segundo edificio es donde encontraremos, además de un hermoso Salón Imperial, la torre de 65 metros de altura que ofrece las vistas más espectaculares y completas de la ciudad. Para llegar al mirador hay que subir unos 200 escalones. La escalera en forma de caracol se irá haciendo más estrecha y empinada.
A pesar del número de escalones, no presenta demasiada complicación hasta su último tramo, pues habrá que salir a través de una pequeña puerta que nos obliga casi a ponernos de rodilla. Si después de subir esos 200 escalones aún te queda un poco de aliento, estamos seguros que estas vistas te lo robaran. Tendrás toda la ciudad de Rothenburg ob der Tauber a tus pies.
El mirador tiene un coste de 3 euros.
Dirección: Marktplatz
SCHEEBALLEN BOLAS DE NIEVE
Cuando escuchas por primera vez hablar de las Schneeballen o bolas de nieve lo primero que piensas es que se trata de algún plato o postre frío, ¿una especie de helado, tal vez? ¡Pues no!, te vas a quedar totalmente sorprendido porque a pesar de llamarse bolas de nieve no tiene nada que ver con la nieve o el frío. Se trata de uno de los dulces más típicos de Alemania y originario del pueblecito de Rothenburg ob der Tauber. Las Schneeballen están elaboradas con masa quebrada que se une en tiras hasta formar una bola del tamaño de un puño. La masa se va colocando dentro de un recipiente de hierro especial, similar a lo que podría ser un filtro de té metálico redondo, esto ayuda a mantener su forma, mientras se fríen en abundante aceite caliente.
Uno de los secretos mejor guardados de la elaboración de las Schneeballen, y lo que le da ese sabor tan característico, es que el aceite en el que se fríe, no es mantequilla o girasol, sino que la fríen con Bizkit.
El Biski es una grasa vegetal hecha a partir de aceite de coco hidrogenado, que se usa mucho en la cocina alemana. Luego estas bolas se cubren con el tradicional azúcar glas.
La forma redonda que tiene el pastelito y el color blanco que le da el azúcar es lo que hace que se le conoce como “bola de nieve”.
Antiguamente estos dulces se comían sobre todo en grandes eventos, como bautizos o bodas, pero hoy se pueden encontrar en casi todas las pastelerías de la región de Baviera. Además, es un dulce muy característico para la época navideña y es fácil de encontrar en la mayoría de los mercadillos navideños que se celebran por todo el país.
Las calles de Rothenburg están llenas de pastelerías donde venden las Schneeballen, incluso algunas de ellas ofrecen tours para mostrar al turista la elaboración de estos dulces tan típicos. Se han convertido en un souvenir muy recurrido para comprar en Rothenburg y lo mejor es que aguantan hasta 8 semanas una vez elaboradas. El problema lo tendremos a la hora de elegir cual queremos llevar, se pueden encontrar cubiertos de chocolate negro, blanco, chocolate con almendras, rellenos de mazapán...es una cuestión de gusto. Pero si te ayuda a decidir los Schneeballen tradicionales son los que están cubiertos de azúcar blanca. No dejes de probarlos, son deliciosas.
Pero, ¡atención! porque también son muy adictivos.
COMPRAS NAVIDEÑAS EN VERANO
Caminando por la calle principal de Rothenburg verás muchas de sus tiendas enfocadas a la venta de artículos navideños, durante cualquier época del año. Es un pueblo que vive por y para la Navidad.
La tienda por excelencia de productos navideños en Rothenburg es Käthe Wohlfahrt. Es una tienda con varias sucursales por toda Alemania, pero su origen y la más grande de todo el país se encuentra en este encantador pueblo. Está abierta todo el año y se ha convertido en toda una atracción turística.
Está situada junto a la Plaza del Mercado y podrás identificarla claramente por una bonita furgoneta roja llena de regalos aparcada justo frente a su puerta. Al entrar nos da la bienvenida al mundo de la Navidad un gran muñeco cascanueces, símbolo de la buena suerte y ahuyentador de malos espíritus.
En su interior suenan los villancicos y se puede encontrar una amplia gama de adornos navideños: bolas de colores, belenes de madera, árboles de Navidad, velas, adornos de cristal, manteles y bandejas navideñas, calendarios, tarjetas…Todos son productos artesanos, pintados a mano y muy originales.
En el centro del establecimiento encontrarás una de las estampas más espectaculares de la tienda, una recreación de un pueblo totalmente navideño y un enorme árbol de navidad que llega hasta el techo. Lamentablemente no dejan hacer fotos.
En su interior también encontraremos un espectacular Museo dedicado a la Navidad. Este museo abrió en el año 2000 y en sus 250 m² de superficie encontraremos un sin fin de adornos históricos de diferentes estados de Alemania y de diferentes siglos. Nos sorprenderá ver las decoraciones navideñas que se utilizaban para festejar la Navidad hace 100 o 200 años.
La visita a este museo es de pago y el horario es de 10:00 a 17:00 horas. Si finalmente decides comprar algún ornamento navideño, te aconsejamos hacerte con uno de los artículos más auténticos; se trata de la pirámide navideña o Weihnachtspyramide en alemán, puedes encontrarla con facilidad en cualquiera de las tiendas de la ciudad. Es un pequeño carrusel en forma de pirámide y con elementos navideños (ángeles, trineos, belenes …), realizado en madera.
En la parte superior hay una hélice que se mueve por la corriente térmica producida por el calor de unas velas. El propio carrusel viene preparado con los huecos para la colocación de estas velas en la parte inferior. El movimiento de la hélice hace girar al resto del carrusel. Es uno de los adornos navideños más especiales y más asiduos en las casas alemanas. En muchas ciudades incluso se llegan a poner pirámides gigantes como decoración en la calle y sus figuras alcanzan escala humana.
Dirección: Herrengasse 1
PLAZA PLÖNLEIN
Rothenburg ob de Tauber es uno de los pueblos más hermosos de Alemania. Caminar es, sin duda, lo mejor que puedes hacer en esta hermosa aldea. Camina tranquilamente, sin prisas, deteniéndote a observar cada detalle, cada rincón que parece estar detenido en el tiempo. Callejeando entre sus maravillosas casas de colores con entramado de madera, encontrarás numerosos rincones donde sacar una bonita foto. Será seguramente la ciudad perfecta para dar rienda suelta a tu cámara fotográfica. Pero ¡atención!, no te pierdas él que se ha convertido en el rincón más fotografiado de toda Alemania. Tal vez lo hayas visto en Instagram miles de veces, se trata de un clásico y un símbolo en Alemania. Es la imagen más utilizada en las portadas de folletos turísticos o de guías de este país.
La foto más buscada por los turistas es una pequeña plaza triangular, llamada Plönlein, que quiere decir plaza plana. En ella encontraremos una de las estampas más bonitas de este encantador pueblo. Una casa que parece haber sido sacada del cuento de los Hermanos Grimm, Hänsel y Grettel, franqueada por dos torres y una fuente delante. A la izquierda de esta preciosa casa está la torre Siebersturm, con un reloj en la mitad de la torre, y al fondo de la calle que sale a la derecha de la casa se ve la torre Kobol Zeller, ambas del siglo XIV. Toda esta mágica estampa queda enmarcada en un paisaje de pintorescas casas burguesas cuidadosamente restauradas y calles empedradas, originales del siglo XVI.
¿Has localizado el lugar de tu foto? ¡fantástico!
Ahora solo queda un detalle, hacer la foto sin que aparezca nadie más. Rothenburg es un lugar precioso, dormido en el pasado y que parece sacado de un cuento. Pero no todo puede ser de color de rosa y la desventaja de ser tan famoso es que a veces está lleno de gente. Rothenburg tiene tanto turismo que es prácticamente imposible salir sin que salgan las cabezas de varios desconocidos por detrás.
Si lo consigues, no olvides mandarnos tu foto. Serás uno de los pocos afortunados.
Dirección: Plönlein
TRES EN UNA MISMA PLAZA
En la plaza principal de Rothenburg y debido a la majestuosidad del conjunto de dicha plaza, a veces, perdemos detalles que hoy les queremos mostrar; se trata de la hermosa Fuente de San Jorge y el espectacular edificio que se encuentra justamente detrás de ésta.
La Fuente de San Jorge es la más importante de la ciudad. Se trata de la fuente más profunda y grande, cuenta con 8 metros de profundidad y puede albergar hasta 100.000 litros de agua. Además, es la fuente más querida por sus habitantes, pues gracias a ella pudieron vencer al fuego en numerosas ocasiones.
El fuego siempre ha sido uno de los principales enemigos de la ciudad. Las casas son de madera y están todas muy juntas unas a otras. Por lo tanto, si comenzaba un incendio en una cocina era muy común que éste se propagará rápidamente de una casa a otra. De aquí, la importancia de las fuentes.
Justo detrás de la fuente de San Jorge se encuentra uno de los edificios más bonitos de la plaza. Una hermosa casa de entramado de madera en rojo, conocida como la Casa de Baile y Carnicería, en alemán: Fleisch und Tanzhaus. Curioso su nombre, ¿verdad?
Fue construido sobre los cimientos del antiguo ayuntamiento de la ciudad que desapareció completamente a causa de un incendio en el año 1240. El nombre hace referencia a las fiestas que se celebraban en el primer piso, donde los habitantes de la ciudad venían a mover el esqueleto, pero también a los carniceros de la ciudad que vendían su mercancía en la planta baja. Aunque el edificio no necesita mayor decoración, al llegar la Semana Santa los habitantes le engalanan con flores y huevos de colores. Actualmente sigue manteniendo ese carácter festivo, pues en él se encuentran el almacén de todos los trajes utilizados para el Festival Histórico de Rothenburg, Festival del Trago Magistral, en alemán Historisches Festspiele Meistertrunk.
El Festival del Trago Magistral se celebra por las calles de la ciudad todos los años desde 1882. Tiene lugar el fin de semana de Pentecostés, cuando la ciudad se transforma en un teatro al aire libre. Todos los habitantes de Rothenburg participan en este festival medieval deambulando por la ciudad durante cuatros días en los que representarán el hecho histórico que salvó a la ciudad de la destrucción, cuando fue tomada en 1631 por las tropas cristianas comandadas por el Conde general Tilly.
Y para terminar de completar este fabuloso conjunto artístico, fíjate en el edificio de al lado, con entramado de madera verde. Se trata de la antigua casa del alcalde, la “Jagstheimerhaus”. Esta casa lleva el nombre del alcalde que la mandó construir en el año 1448. Además, de ser la vivienda del alcalde, siempre fue utilizada para alojar a los principales y más destacados visitantes de Rothenburg, entre ellos al emperador del Sacro Imperio Romano Germanico, Maximiliano I. Actualmente hay una farmacia en la planta baja. Se trata de una de las farmacias más antiguas de Europa, lleva en este mismo emplazamiento desde el 1812 sin dejar de funcionar. Como veis un rincón con mucha historia y muy pintoresco que no debería pasar desadvertido.
Dirección: Marktplatz
MUSEO MEDIEVAL DEL CRIMEN
¿Te gustan las películas de terror? Pues no hay nada más terrorífico que la realidad a la que hoy nos lleva nuestro reto, el Museo Medieval del Crimen. ¿Te gustaría retroceder en el tiempo hasta la Edad Media?
En este museo aprenderemos sobre los procesos judiciales de la Edad Media, el derecho judicial de esta época decía que una persona no podía ser condenada a muerte si no había dos testigos que hubiesen presenciado los hechos o en su defecto, sin la confesión del condenado. Para obtener dicha confesión se recurría a los diferentes instrumentos de tortura que harían confesar lo inconfesable. En esta época justicia y tortura iban de la mano.
En ocasiones, para saber si alguien era culpable o no de un delito, se recurre a la Ordalía o Juicio de Dios. Al acusado se le sometía a una prueba, como por ejemplo, sujetar un hierro ardiendo en sus manos o introducir la cabeza en cubos de agua por un tiempo prolongado, si no gritaba de dolor y salía vivo se consideraba que Dios le creía inocente y no debía recibir castigo alguno.
El museo abrió en 1977 en un edificio que antiguamente era el claustro del monasterio de San Juan. Que curioso, ¿verdad? Sobre todo, si pensamos que la Santa Inquisición, perteneciente a la Iglesia, fue una de las instituciones que más uso hizo de estos artefactos de tortura. La Inquisición era el conjunto de varias instituciones que se dedicaron durante toda la Edad Media a la persecución, detención y castigo de los herejes.
La herejía era un delito muy difícil de probar y por tanto se uso la tortura para conseguir la confesión del acusado. Se supone que las torturas eran ejercidas siempre que había indicios de culpabilidad y que en ningún caso podían provocar la muerte o mutilación, aunque eso no fuera la realidad.
Durante el proceso de tortura siempre tenia que estar un notario, un juez para testificar la confesión y un médico, para comprobar que se realizaba de la manera correcta.. En el interior del museo encontraremos una amplia colección de artefactos:
La doncella de hierro, se cree que fue un invento alemán. Consistía en una especie de sarcófago con hierros punzantes en su interior. Se metía al acusado dentro y se cerraba la puerta, los hierros se le clavaban por todo el cuerpo, pero sin tocarle los órganos vitales, por lo cual moría desangrado.
También veremos las máscaras vergonzosas, máscaras de hierro que colocaban al acusado, generalmente blasfemos, mentirosos o mujeres chismosas, antes de sacarle a la plaza del pueblo, donde serían maltratados por la multitud, por lo general éstas también tenían unos clavos que lastimaban la lengua.
Sillas de clavos, potros de tortura, tornillos mariposa, jaulas del bautismo, peras anales, desgarradores de senos; esos serán algunos de los instrumentos aterradores que podrás ver en este museo.
El precio de entrada son 7€ y está abierto de abril a octubre de 10 a.m a 6 p.m. y de noviembre a marzo de 1 p.m a 4 p.m.
Dirección: Burggasse 3-5
TILMAN RIEMENSCHNEIDER
Rothenburg fue un importante centro protestante y por eso fue sometida por las tropas del General Tilly en 1631. Sin embargo, dentro de sus murallas encontramos la iglesia de Santiago o St. Jakobskirche, iglesia que estaba y sigue estando en la ruta Franconia del Camino de Santiago.
La escultura de bronce del apóstol, que encontramos en su exterior, es la clara evidencia del paso de cientos de peregrinos católicos por este templo y también lo es por la obra maestra que se encuentra en su interior, una de las joyas de arte más importantes que tiene Alemania del gótico tardío.
El tesoro principal de esta iglesia es el altar de la Santa Sangre de Cristo, tallado a principios del siglo XV por uno de los artistas más importantes que ha dado Alemania, Tilman Riemenschneider.
Tilman Riemenschneider fue uno de los escultores más versátiles que tuvo Alemania. Fue un gran maestro de esculturas, realizadas en piedra, pero sobre todo en madera. Se le ha llegado a comparar inclusive con el mismísimo Buonarotti, por la expresividad y los movimientos tan vivos con los que dotaba a sus obras. Cuida minuciosamente cada detalle de las vestimentas, cada pliegue, de tal manera que parecen reales y en movimiento. El altar de la Santa Sangre de Cristo es el primer gran trabajo que se le atribuye a Tilman Riemenschneider, realizado en madera de tilo en 1490. En el centro encontramos la representación de la Última Cena, con Judas en el centro de la mesa, a la derecha veremos la representación de la Entrada de Jesús en Jerusalén y a la izquierda el Monte de los Olivos. En la parte de arriba podemos ver las figuras de la Virgen y el arcángel Gabriel, recreando la escena de la Asunción.
El altar fue concebido para custodiar un relicario con una gota de la sangre de Cristo, que se encuentra en la cruz sostenida por dos ángeles en el centro de la estructura superior. Una de las características principales de Tilman era que entregaba sus esculturas sin policromar, cosa muy habitual en está época. Los únicos toques de color son el negro en los ojos y el rojo de los labios y heridas. El escultor jugaba con la luz para animar la escultura sin necesidad de pintura aprovechando los cambios de la luz natural que pasa por las ventanas de la iglesia y que va iluminando los distintos elementos de la obra en momentos concretos del día.
Si tenemos la suerte de visitarla en un día en el que el viento empuja veloz las nubes frente al sol, podremos observar como parece que las figuras cobran vida, según va cambiando la luz. Algo que no podríamos apreciar si la obra se encontrará dentro de un museo, donde la luz es uniforme.
La importancia del altar no es solo por el minucioso trabajo realizado, sino por encontrarse exactamente en el mismo lugar para el que fue pensado y diseñado.
El ingreso a la iglesia tiene un coste de 2.5€, y está abierta de lunes a sábados de 9:00 a 17:00 y domingos y festivos de 10:45 a 17:15.
Dirección: Klostergasse
LA RONDA DE VIGILANCIA
Uno de los paseos que nadie debería perderse es el que ofrece la muralla que rodea todo el casco antiguo.
Las murallas de Rothenburg tienen 3 kilómetros de recorrido, 42 torres y varias puertas. El muro tiene 9 metros de altura y se prolonga bajo tierra para evitar el acceso a la ciudad mediante túneles subterráneos enemigos.
Fue construida por primera vez en 1172, tardaron 173 años en terminar y ha sido restaurada en varias ocasiones. Su última restauración fue después de los desperfectos sufridos durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
El 31 de marzo de 1945, el 40% de la ciudad fue destruida por los bombardeos de la fuerza aérea estadounidense, afortunadamente el casco histórico y sus principales monumentos se salvaron de estos daños. Después de la guerra se reconstruyeron los edificios destruidos y la muralla. Cuando caminamos por la muralla se pueden ver las placas metálicas con los nombres de las personas o empresas que ayudaron con sus donaciones a la restauración de la misma.
La muralla se puede hacer casi toda a pie e irás pasando por sus diferentes puertas: -Burgtor o Puerta del Castillo: reconstruida tras el terremoto de 1356. Esta puerta destaca por tener una pequeña abertura por donde tan solo puede pasar una persona, conocida como Ojo de Aguja, de tal manera que se dejaba entrar o salir a alguien sin tener que abrir la puerta principal y evitar riesgos innecesarios. Hoy es la puerta que da acceso a los jardines del Castillo. -Galgentor: Puerta por donde entró el Conde Tilly cuando invadió la ciudad durante las Guerras de las Religiones. Detrás de esta puerta se encontraba la horca hasta el siglo XIX.
-Klingentor: está pegada a la iglesia San Wolfgang y en la antigüedad se podía subir a la torre desde el interior de la iglesia. Incluso había casamatas debajo de la iglesia para poder disparar al enemigo en caso de peligro. La torre tiene más de 30 metros de altura y tenía una caldera de cobre que funcionaba como depósito de agua.
-Spitaltor: es la puerta que da acceso al bastión del Hospital, la defensa más nueva, construida en el siglo XVI. Constaba de una iglesia y un hospital con varios patios y pasadizos en diferentes niveles, además tenía 7 puertas consecutivas, terminando con un puente levadizo y un gran foso. Como dato curioso, hay que fijarse en la inscripción en su entrada que dice: “Paz a los que entran, salud a los que salen”.
Se puede subir a las murallas gratuitamente desde cualquier puerta de la ciudad. Es un paseo espectacular, además, es una buena opción si te toca un día de lluvia. Pues, aunque llueva no te mojas, el camino de ronda está cubierto por tejadillo de madera.
LOS JARDINES DEL CASTILLO
La ciudad de Rothenburg parece más un decorado que una ciudad viva y real. Todo está en un perfecto orden, cada rincón parece estar parado en el tiempo. Si hay algo que realmente desentona de esta ciudad son los cientos de turistas que la visitan cada día. Es un imán para el turismo, tanto es así, que es prácticamente imposible encontrar un lugar donde evadirse y pasar unos minutos sin ver a nadie.
Tal vez, sean los Jardines del Castillo el rincón más tranquilo de todo Rothenburg. Estos jardines están en el mismo centro de la ciudad, pero son menos frecuentados por los turistas que en cualquier otro lugar. Por eso te lo recomendamos, es, sin duda, el mejor lugar donde sentarse y ver pasar la vida durante un tiempo. Aunque ya no queda ni rastro del antiguo castillo que defendía la ciudad, este parque sigue denominándose: Jardines del Castillo, pues fue en este lugar donde se encontraba la Fortaleza de Hohenstaufen.
El castillo fue construido en el siglo XI por los condes de Komburg y se destruyó a causa de un terremoto dos siglos más tarde. Aunque los orígenes de Rothenburg se remontan a una pequeña iglesia del siglo X y estaba situada a un kilómetro de la actual ciudad, fue, en el siglo XI, con la construcción de este castillo cuando la población comenzó a crecer alrededor de él, dando origen al emplazamiento que hoy conocemos como Rothenburg. Del castillo solo se conserva la Burgtor, Torre del Castillo. Si te fijas bien en esta torre, encontrarás una máscara de piedra desde la que se arrojaba aceite hirviendo o piedras al enemigo que intentara entrar. En su interior también se puede descubrir una pequeña puerta, tan estrecha que sólo dejaba pasar a una persona, llamada Ojo de Aguja.
El parque es pequeño, pero lo suficiente grande para dar un agradable paseo entre árboles y plantas y escapar de tanta piedra. Hay varios senderos con bancos, donde poder sentarse a descansar y olvidar el presente por unos momentos. Paseando por él descubrirás su jardín geométrico del siglo XVII, donde se encuentran cuatros estatuas haciendo alusión a las cuatro estaciones del año. Además, existe un mirador desde el que se obtienen unas vistas increíbles de la silueta de la ciudad y el valle del río Tauber.
Y si tienes la suerte de poder disfrutar de un día soleado, no te lo pienses más. Abastécete con algo de pan, embutido, una buena cerveza y prepara tu pick-nick en este hermoso parque. La entrada es gratuita.
Dirección: Alte Burg