NAZARÉ





UN BALCÓN CON VISTAS DE LEYENDA
A 120 kilómetros al norte de Lisboa se encuentra Nazaré, uno de los destinos turísticos más importantes de Portugal. Situada en medio de una bahía formada por extensos y dorados arenales, esta bella población costera surgió a orillas del océano Atlántico como pueblo de pescadores y con el tiempo, fue creciendo al abrigo de un elevado promontorio rocoso que recibe el nombre de Sitio de Nazaré. A través de estas líneas, vamos a descubrir este alzado peñón lleno de leyendas y de espectaculares miradores para poder disfrutar de las mejores vistas de Nazaré, de sus playas y de su fiero mar.
El Sitio es un barrio de Nazaré situado sobre el promontorio que protege la ciudad y que acoge puntos muy importantes. Se puede acceder hasta el Sitio por carretera o a través de un funicular que resulta toda una delicia para los sentidos. Este pequeño trenecito es rápido, barato, seguro y ofrece unas vistas espectaculares mientras recorre la escarpada ladera que separa el antiguo pueblo de pescadores del Sitio. Una vez arriba, descubriremos un escenario conformado por mil atractivos lugares que hacen que uno no sepa dónde mirar, ya que todos resultan cautivadores. El Sitio es un tesoro lleno de alhajas en forma de bonitas calles, de plazas, de santuarios, de ermitas… y como no, de miradores. Uno de estos balcones, el llamado Mirador de Suberco, no sólo es dueño de las mejores vistas de la ciudad y de su bahía, sino que también fue testigo de la leyenda que dio lugar al origen de Nazaré.
El Mirador de Suberco es un amplio balcón adoquinado situado sobre un acantilado a 110 metros de altura que ofrece una vertiginosa panorámica de la ciudad y del océano. En este mirador descubriremos una pequeña y blanca ermita de tejado piramidal cuyo interior, totalmente decorado con azulejos blancos y añiles, custodia un pequeño altar, es la Capilla de la Memoria, lugar que representa la fundación de Nazaré y que es, junto con el acantilado, uno de los protagonistas de la leyenda. La tradición nos remonta a un lejano día del año 1182, en el que Dom Fuas Roupìnho, alcalde de la cercana población de Porto Mós, se encontraba de cacería por unos montes cercanos.
Resultó que un venado se cruzó en su camino y Dom Fuas salió tras él al galope para darle caza, sin percatarse de que estaba cabalgando a gran velocidad directo hacia el acantilado. Para cuando se dio cuenta del peligro, tanto su caballo como él estaban ya a punto de precipitarse al vacío... Fue entonces cuando Dom Fuas se encomendó a la Virgen María y… ¡sucedió el milagro! Justo cuando se encontraba al borde del precipicio, el caballo pudo frenar en seco, salvando su vida y la de su jinete. Agradecido, Dom Fuas mandó erigir en el lugar esta pequeña capilla dedicada a la Virgen María, que acabó siendo la cuna de la villa de Nazaré.
Si se fijan bien, pueden encontrar la marca de la frenada del caballo que aún perdura en la roca del Mirador de Suberco...
Dirección:
Mirador de Suberco / Capilla de la Memoria
Sitìo do Promontório, Largo do Elevador
2450-065 Nazaré, Portugal
" BOLINHAS” DE GLORIA
Debido a su situación costera y a su arraigada tradición pesquera, resulta lógico que casi toda la gastronomía de Nazaré esté basada en productos del mar. En cualquier restaurante podrán disfrutar de pescados y de mariscos servidos de mil maneras diferentes, además a muy buenos precios. Bacalao, dorada, sardinas, crustáceos, moluscos, cocinados con arroz, en caldeiradas, a la brasa… mil tipos de frutos marinos elaborados de mil formas distintas que harán las delicias de todos los paladares.
Resulta difícil decantarse sólo por una de las múltiples recetas marineras que ofrecen los numerosos restaurantes que encontrarán en Nazaré, todas son sabrosas y muy recomendables. Dicho esto, queda claro que sea cual sea la elección de su menú marinero, será un acierto. Pero lo que sí vamos a hacer es recomendarles un delicioso dulce…
En muchos destinos playeros de Portugal, sobre todo en Nazaré, son muy típicos unos pasteles llamados Bolas de Berlín. Se trata de unos deliciosos buñuelos rellenos de crema que se ofrecen en puestos callejeros, en pastelerías o incluso como postre en restaurantes.
Hasta hace muy poco, era muy común que vendedores ambulantes fuesen por la playa ofreciendo estas delicias al grito de “olha a bolinha!”, o sea, ¡mira la bolita! ¿Y cómo acabaron estas dulces bolitas berlinesas siendo tan típicas en las playas de Nazaré? Pues por la misma manera que suceden muchas otras cosas de la vida… ¡por casualidad! Y para conocer la historia nos tenemos que remontar a la Segunda Guerra Mundial…
Portugal fue uno de los países neutrales en la segunda contienda internacional.
Debido a esta posición imparcial y a su situación geográfica, las dos principales ciudades portuarias de Portugal, Lisboa y Oporto, acogieron un importante número de judíos alemanes que llegaron a ellas desde las tierras germanas huyendo del horror, con la intención de tomar en sus puertos un barco rumbo a América. Pero los trámites necesarios para poder realizar esta travesía solían demorarse tanto que los huidos debían esperar durante meses para zarpar rumbo a una nueva vida.
Durante este largo tiempo de espera, muchos de estos judíos acabaron trabajando en pastelerías de Lisboa y de Oporto, donde elaboraban dulces típicos alemanes. Los pasteleros lusos rápidamente adaptaron estos dulces germanos al gusto portugués realizando algunas variantes, como es el caso de las Berlinesas, estos buñuelos alemanes estaban rellenos originalmente de nata o de mermelada, pero en Portugal comenzaron a elaborarse con un relleno de crema de huevo, ingrediente muy utilizado en la repostería del país luso. Así nacieron las Bolas de Berlín.
Debido a que son pequeñitas, riquísimas y fáciles de comer, el consumo de las Bolas de Berlín se extendió mucho. Su fama llegó hasta las playas portuguesas, donde este dulce quedó instalado definitivamente. Y es que ya se sabe que los baños de mar dan mucho hambre....
Actualmente, las Bolas de Berlín también se elaboran rellenas de chocolate y de dulce de leche. Sea como sea, estas bolitas de gloria endulzarán sin duda su visita a Nazaré.
LAS FAMOSAS TOALLAS DE PORTUGAL
Somos muchos los españoles que tenemos grabado entre nuestros recuerdos de infancia los viajes de nuestros padres o abuelos a Portugal “para comprar toallas”, como decían nuestros mayores… Y es que debido a la extraordinaria calidad del algodón portugués y a su buen precio, durante la segunda mitad del siglo XX eran muchísimos los españoles que cruzaban la frontera portuguesa para abastecerse de todo tipo de prendas de lencería para el hogar. No sólo toallas, sino que sábanas, pañuelos, manteles, servilletas, paños de cocina, pijamas o delantales complementaban estas compras. Y es que eran muchos los artículos de algodón para el hogar que resultaban verdaderos objetos de deseo para nuestros mayores…
Hoy en día, la apertura de fronteras comerciales, la entrada del euro unificador entre España y Portugal y la venta online son los causantes de ya que no sean tantos los españoles que conduzcan kilómetros para realizar estas compras, pero la calidad de estos productos de algodón portugués sigue siendo óptima y su precio estupendo. Comprar algodón portugués sigue siendo garantía asegurada.
La explicación de la gran calidad a excelente precio de estos productos de lencería reside en su materia prima, que tiene un origen totalmente vegetal y proviene directamente de las plantaciones de algodón portuguesas, que están entre las más finas del mundo. El algodón que se obtiene de estas plantaciones destaca por su brillo, por su pureza y por su longitud. Y este último factor es el que otorga gran resistencia a la materia prima, puesto que cuanto más prolongada sea la fibra de algodón, más resistente será el hilo que proporciona.
Todos los artículos de lencería para el hogar son magníficos, pero como hemos visto antes, entre ellos destacan sobre todo las toallas y es que los portugueses son excelentes artesanos fabricantes de estos productos. A todo esto hay que añadir que muchas otras toallas que encontraremos en el mercado portugués están fabricadas con auténtico algodón egipcio importado.
Las toallas que encontrarán en Portugal destacan por su suavidad, su resistencia y su gran capacidad de absorción y el precio siempre será más competente que en otros países.
En Nazaré, al igual que en el resto del país, encontrarán establecimientos donde adquirir productos de lencería para el hogar. Pero recuerden que están en un destino costero rodeado de playas, así que es una buena oportunidad para comprar una suave toalla de baño que nos reciba con su cálido y esponjoso algodón tras un remojón en las frías aguas del océano Atlántico.
¿Existe un plan mejor que devorar una Bola de Berlín tras un baño en este frío mar y hacerlo cubierto por una toalla de mullido algodón portugués...?
UN MUSEO VIVIENTE EN LA PLAYA
La población costera de Nazaré surgió como un pueblo de pescadores que fue creciendo con el tiempo bajo el amparo del promontorio de Sitio y a lo largo de la playa de Baños, también conocida como la playa de Nazaré, arenal situado a lo largo del paseo marítimo de la ciudad.
A pesar de la protección de este peñón, los pescadores debían atracar su flota pesquera a una distancia considerable arena adentro, para proteger sus embarcaciones de la furia del océano Atlántico. La bravura de estas aguas siempre ha marcado el carácter de este pueblo pescador, que se ha distinguido por su valentía y por el orgullo que muestra de sus raíces marineras.
Y aunque actualmente el motor de su economía ya no es la pesca sino el turismo, Nazaré exhibe orgullosa su origen pescador. Y lo hace en la playa de Nazaré, en un lugar que muestra una tradición ideal para ser fotografiada ya que supone todo un museo en el arenal.
La tradición de la que hablamos es la del “peixe seco”, o en español, “pescado seco”, toda una seña de identidad de la ciudad de Nazaré que ha marcado su historia. Se trata de la práctica de secar en exceso el pescado que nació con el fin de conseguir una conservación lo más duradera posible y garantizar el alimento de las familias nazarenses en momentos de escasez.
Este método también permitía vender el pescado seco en los mercados sin riesgo de putrefacción.
La tradición del pescado seco ha llegado hasta nuestros días y ustedes podrán contemplar este proceso de secado y de venta en la zona sur de la playa de Nazaré. Aquí encontrarán unos grandes paneles de madera anclados en la arena que poseen una red de pesca estirada en la que se cuelgan los pescados al sol para su secado.
Las especies más utilizadas son ejemplares pequeños, tipo sardinas o jureles. Una vez capturados, estos pescados se limpian de escamas y de vísceras, se lavan con agua y se tratan con una salmuera a base de agua y de sal gruesa. Luego se abren y se secan al sol estirados en estas redes, donde están entre uno y tres días dependiendo del grado de desecación que se precise. Una vez deshidratados, los pescados se venden en puestos situados en el paseo marítimo junto a los paneles. El pescado seco se puede degustar crudo o bien cocido y aliñado.
Los procesos de secado y de venta del “peixe seco” son realizados por las mujeres de los pescadores con la pesca que ellos traen del mar. Estas mujeres locales conforman casi un museo vivo digno de admirar y es que realizan sus trabajos ataviadas con el traje regional de “as sete saias”, formado por un delantal bordado y debajo siete faldas de franela de diferentes colores.
¡No olviden visitar y fotografiar esta tradición tan arraigada de Nazaré que supone todo un museo al aire libre! Podrán así recordar para siempre a estas gentes de mar tan orgullosas de sus raíces.
Dirección:
Mercado do Peixe Seco
Av. Manuel Remígio (Praia da Nazaré)
2450-106 Nazaré
¡DE VIAJE AL PASADO MARINERO DE NAZARÉ!
Muy cerca del Santuario de Nuestra Señora de Nazaré, sin salir del Sitio, encontramos un lugar que nos hace llegar todo el orgullo que este pueblo siente por sus orígenes marineros.
Este amor profesado al mar y todo el legado de sus raíces quedan concentrados en un museo que supone una visita obligada para comprender y para palpar el pasado de Nazaré.
Hablamos del “Museo Etnográfico y Arqueológico Dr. Joaquim Manso”, un pequeño museo con un nombre tan largo que para abreviarlo, es conocido realmente como el “Museo de Nazaré”. Bien es sabido que para profundizar en el conocimiento de una ciudad, existe una manera rápida y efectiva que complementa el hecho de recorrer sus calles. Hablamos de visitar un museo municipal o regional que exponga la historia y las costumbres populares de la zona.
En Nazaré ese lugar es este museo, donde se muestra su cultura y sus tradiciones relacionadas con la pesca y con el comercio marítimo.
El Museo de Nazaré posee varias exposiciones, unas son permanentes y otras son temporales, pero todas ellas conforman un recorrido por la historia de la población. Visitar este museo es viajar por la arqueología y por la etnografía de Nazaré. Supone un estupendo repaso a su pasado por el que llegaremos a entender su presente.
Las colecciones que se muestran resultan de lo más variopinto, exhibiendo objetos y documentos pertenecientes a muchos ámbitos diferentes y que juntos forman un esclarecedor conjunto que nos permite sumergirnos en el pasado de Nazaré. Durante el recorrido por este museo podremos admirar fotografías, pinturas, esculturas, varios tipos de embarcaciones, artilugios de pesca artesanal, trajes tradicionales de sus lugareños o incluso objetos relacionados con el culto mariano que tanto ha profesado este pueblo marinero a lo largo de los siglos. Toda esta miscelánea hace que conozcamos un poquito más de Nazaré a través de una perspectiva etnográfica marítima.
Este viaje al pasado marinero de Nazaré tiene su sede en una casona que data de principios del siglo XX y que fue la casa de veraneo de Joaquim Manso, escritor y periodista portugués, fundador del célebre periódico Diario de Lisboa del que fue director durante 35 años. En el año 1968 esta casona fue cedida al Estado y desde 1976 acoge este fantástico museo de arqueología y etnografía regional.
No se pierdan esta inmersión por la historia marinera de Nazaré, un viaje que enriquece mucho la visita a la ciudad. Y todo gracias al patrimonio cultural que se exhibe en este museo y que muestra de una manera muy didáctica la identidad de esta tierra de marineros y de estos marineros de tierra.
Dirección:
Museo Etnográfico y Arqueológico Dr. Joaquim Manso
Rua Dom Fuas Roupinho 22
2450-065 Nazaré, Portugal
EL FUERTE DEL ARCÁNGEL PROTECTOR Y SU FARO
¿Se atreven a visitar un fuerte militar que se asoma osadamente sobre este feroz océano? Desde aquí les animamos a que lo hagan porque van a disfrutar de esta visita desde el principio hasta el fin.
Sobre el Sitio, a sólo 800 metros del Mirador de Suberco, se encuentra el Fuerte de San Miguel Arcángel, el mejor lugar para admirar la grandiosidad del océano Atlántico y el poderío de sus olas. Este fuerte se halla justo sobre el extremo del promontorio rocoso, por lo que ofrece una panorámica del océano casi infinita y nos regala vistas de las dos playas de Nazaré. Para llegar a él, sólo tenemos que tomar la calle que sale del Mirador de Suberco llamada Estrada do Farol, y caminar hasta su fin en el fuerte. En menos de diez minutos llegarán a este vertiginoso balcón que se asoma a la inmensidad del mar a 80 metros de altitud.
En el corto trayecto que lleva al fuerte se encontrarán con una sorpresa en el camino con forma de “ciervo surfero”. Se trata de una escultura de un ciervo con cuerpo de hombre que sostiene una tabla de surf. Es el “Venado Surfista”, todo un homenaje a este deporte y a la leyenda que dio origen a Nazaré.
En el extremo del espigón rocoso nos espera la imponente fortaleza rodeada de terrenos que se asoman al mar y que ofrecen unas vistas espectaculares. Pero si se quiere disfrutar del lugar de una manera más completa se puede acceder a su asombroso interior tras pagar una entrada de 5 euros por persona. El Fuerte de San Miguel Arcángel fue construido en el siglo XVI por orden del rey Dom Sebastião para defender este litoral de los ataques de piratas argelinos, normandos y holandeses, muy frecuentes en aquella época. La construcción gozó de importantes mejoras en el siglo XVII gracias al monarca João IV. A principios del siglo XX, cuando el fuerte ya no contaba con carácter militar, fue colocado su icónico faro rojo en su terraza superior por iniciativa de los pescadores de la zona. Sólo desde el interior del fuerte podremos acceder a esta azotea, desde la que se obtienen las mejores vistas del fiero oleaje del Atlántico, siendo por ello el punto de observación de olas gigantes más relevante.
La entrada a la fortaleza incluye también la visita a dos importantísimas exposiciones que nos esperan dentro de sus gruesos muros. La primera es el Centro Interpretativo del Cañón de Nazaré, donde se explica científicamente como se producen las colosales olas de Nazaré.
La segunda exposición es de carácter deportivo y recibe el nombre de Surfer Wall. Se trata de una genial y colorida colección de unas 40 tablas de surf donadas por los más famosos surfistas que han cabalgado estas olas, complementada con fotografías y vídeos de sus mejores hazañas.
Atrévanse a asomarse a esta fortaleza desde la que podrán ser testigos de la magia de Nazaré, una ciudad muy tranquila pero bañada por un mar tremendamente salvaje...
Dirección:
Fuerte de San Miguel Arcángel (Forte de São Miguel Arcanjo)
Estrada do Farol
2450 Nazaré, Portugal
¡LAS OLAS MÁS ALTAS DEL MUNDO!
Es probable que antes de llegar a Nazaré, ustedes ya hayan oído hablar de sus playas y de sus grandes olas famosas en el mundo entero y es que Nazaré es conocida como la “capital del surf”. Durante la época invernal, generalmente de octubre a marzo, llegan a su costa olas gigantes que pueden llegar a superar los 30 metros de altura. Por ello, sus playas suponen un auténtico paraíso para todos aquellos valientes que practican surf extremo.
Lo primero que queremos avisar al visitante de Nazaré es que cabe la gran posibilidad de que no llegue a ver ninguna ola gigante durante su visita a esta ciudad ya que no son continuas y se originan en ciertas épocas del año cuando confluyen unos factores muy concretos. Pero no podíamos escribir sobre Nazaré sin hacer mención a sus célebres olas gigantes que han catapultado sus playas a la fama mundial. El gran promontorio rocoso del Sitio separa las dos playas de Nazaré, muy diferentes entre ellas a pesar de estar tan próximas. Al sur del peñón tenemos la playa de Baños o de Nazaré, el tranquilo arenal urbano situado en el centro histórico. Es una playa de arena fina, con olas de tamaño medio, llena de coloridos toldos en verano y protegida por la bahía de Nazaré.
Pero en el lado septentrional del promontorio está la playa Norte. Se trata de un extensísimo y salvaje arenal totalmente abierto al océano Atlántico, carente de infraestructuras turísticas, plenamente expuesto a un mar muy bravo y a un constante viento. La suma de estos factores hace que esta playa sea menos adecuada para pasar en ella una tranquila jornada de mar y de sol. La Playa Norte es la que recibe las impresionantes olas gigantes, un salvaje fenómeno que atrae cada año a cientos de surfistas dispuestos a cabalgar estos salvajes portentos de la naturaleza.
Estas olas enormes que se forman en el litoral de la playa Norte están provocadas por el Cañón de Nazaré, un desfiladero submarino situado frente a la bahía de Nazaré, que cuenta con una longitud de 230 kilómetros y que llega a los 5000 metros de profundidad.
La combinación de ciertos factores, como la forma de embudo de este cañón submarino, las diferentes y potentes corrientes marinas de la zona y los fuertes vientos invernales hacen que el agua se canalice con gran fuerza hasta formar olas colosales que rompen en un estrecho de la costa situado en la zona más meridional de la playa Norte.
Esta meca del surf es el escenario perfecto para acoger espectaculares campeonatos en el que se alcanzan récords mundiales, como el conseguido en el año 2018 por el surfista portugués Hugo Vau, quien logró surfear la mayor ola jamás lograda.... 35 metros de altura.
Amigos viajeros, aunque durante su visita a Nazaré no logren presenciar estos prodigios de la naturaleza, es importante que sepan de su existencia ya que su fama es mundial. Además, ¿y si resulta que finalmente hay suerte…?
EL ESTUPENDO PASEO MARÍTIMO DE NAZARÉ
La ruta que les hemos preparado en estas líneas es para todos los públicos y para todos los gustos. Es muy fácil de realizar porque es en terreno llano y tampoco tiene pérdida ya que se trata de recorrer el paseo marítimo que abraza la playa de Nazaré, también conocida como playa de Baños. Este paseo tiene la misma longitud que la playa, mide 1,5 kilómetros, por lo que si hacemos el paseo completo y regresamos, caminaremos 3 kilómetros, distancia que se puede hacer en menos de una hora. A lo largo de estas líneas recorreremos este estupendo paseo comenzando en la iglesia de San Antonio y terminando en el faro de esta playa. ¡1500 metros de puro placer!
La avenida de la República es el nombre que recibe la primera parte del adoquinado paseo marítimo, cambiando luego su nombre por el de avenida Manuel Remigio. Justo en su inicio ya nos topamos con la primera joya de este paseo. Se trata de una pequeña ermita junto al mar que es toda una delicia, con su fachada totalmente revestida de azulejos incluyendo una imagen que representa a su patrón. Es la iglesia de San Antonio, una pequeña capilla levantada en el año 1861 con dinero de los pescadores, que aportaron un 1% de sus ganancias para este fin.
Visto este tesoro, comenzamos a caminar por el paseo marítimo, eso sí, sin dejarnos hipnotizar por el ondulante dibujo de los mosaicos de su suelo. Durante todo este paseo iremos paralelos a la playa de Nazaré, un amplio arenal urbano que cuenta con muchos servicios, como restaurantes, bares o tiendas.
Frente a la playa queda el centro histórico, formado por preciosas callejuelas siempre recorridas por visitantes ya que acoge muchísimos hoteles, restaurantes y comercios. Siempre concurrido, este barrio resulta mágico, porque a pesar del numeroso turismo que recibe, ha sabido conservar perfectamente su esencia de antiguo pueblo pesquero. De hecho, muchas de las casas de este casco histórico siguen siendo habitadas por lugareños “de toda la vida” que comparten espacio con los hoteles para turistas.
Las frías y bravas aguas de la playa de Nazaré son todo un paraíso para los amantes de los deportes acuáticos. La playa también tiene zonas deportivas en la arena y varios “beach bar”. Pero su mayor tesoro está casi al final, muy cerca de la zona del “peixe seco”. Se trata de un museo al aire libre que exhibe sobre la arena embarcaciones tradicionales. Observar estas barcas con sus rayas de colores brillantes es todo un placer.
Además cada una de las embarcaciones tiene un cartel que explica su función: de pesca, de salvamento, de festejos… Entre ellas destaca la barca “Sol da Vida” en la que se practicaba la pesca de trasmallo, usando tres redes de cerco.
Pueden continuar realizando este cómodo paseo hasta el final, donde les espera un faro en la punta del espigón que cierra la bahía de Nazaré. ¡Habrán realizado un cómodo paseo playero en pleno casco urbano!
Direcciones:
Playa de Nazaré / Playa de Baños
Av da República, 2450-262 Nazaré, Portugal
Av. Manuel Remígio, 2450-106 Nazaré, Portugal
Igreja de Santo António
Rua de Santo António 2
2450-262 Nazaré, Portugal
Museo de Barcos
Av. Manuel Remígio
2450-106 Nazaré, Portugal
UNA EXPLANADA CASI CELESTIAL
A 110 metros sobre el mar, en el centro del Sitio, existe una gran explanada que nos permite disfrutar de los muchos tesoros que la rodean mientras tomamos un pequeño descanso, a la vez que se tiene la impresión de estar en el paraíso.
Es un lugar terrenal pero casi celestial, donde se unen la tierra, el cielo y el mar. En esta plaza, casi emergiendo entre las nubes, descansa el Santuario de Nuestra Señora de Nazaré.
Nada más acceder al Sitio de Nazaré, se abre ante nosotros una amplia plaza adoquinada que se asoma al mar a través del Mirador de Suberco. Entre los tesoros de esta explanada está el Palacio Real, ese blanco edificio situado a la izquierda del templo cuya función era acoger a la familia real durante sus visitas al santuario. Y en mitad de la plaza, nos espera el icónico Coreto, el mágico quiosco de música construido en piedra y en hierro y encargado de recibir a las bandas musicales que amenizan los bailes de las fiestas patronales.
Pero la joya de la explanada es el majestuoso Santuario de Nuestra Señora de Nazaré. Antes de continuar, es de vital importancia que seamos conscientes de la relevancia de este lugar.
Y es que este templo es el santuario mariano más antiguo de Portugal y fue durante siglos el centro de peregrinación más importante de Portugal, honor que mantuvo hasta la construcción de Fátima a principios del siglo XX.
Este santuario acoge en su altar la imagen de Nuestra Señora de Nazaré, una talla de madera que representa a la Virgen María amamantando al Niño Jesús. Se cree que esta figura fue tallada originalmente en Nazaret (Israel), así que al llegar a este lugar portugués, la zona tomó el nombre de Nazaré en honor a esta sagrada talla.
La talla de la Virgen de Nazaré ha sido venerada en diferentes lugares del Sitio a lo largo de su historia. Fue traída hasta este rocoso promontorio portugués desde Mérida en el año 711 por un monje llamado Fray Romano, quien la dejó en el interior de una cueva del acantilado.
Aquí permaneció hasta que pasó a la Capilla de la Memoria, levantada tras el milagro. La talla estuvo en esta pequeña ermita hasta 1377, año en el que fue llevada al santuario primigenio levantado en esta explanada por orden del rey Dom Fernando.
En plena era de los descubrimientos, eran tantos los marineros que peregrinaban devotamente a Nazaré, que en el siglo XVII se decidió levantar sobre el templo primigenio el gran santuario barroco que disfrutamos hoy. Visitar su interior es toda una delicia gracias a los bellísimos azulejos que cubren el altar mayor representando escenas bíblicas. Su exterior también deja sin palabras, con su bello reloj protegido por dos torres simétricas y su escalinata semicircular...
Esta gran plaza entre el cielo y el mar es un espectacular lugar que transmite una paz infinita mientras se respira la brisa del océano Atlántico.
Dirección:
Santuario de Nuestra Señora de Nazaré
Largo de Nossa Senhora de Nazaré
2450-065 Nazaré, Portugal