ALARCÓN





EL VIGÍA DE LA ISLA
En la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha y a mitad de camino entre Madrid y el mar Mediterráneo nos espera un pequeño pueblo totalmente diferente a cualquier otro lugar que hayamos visto hasta ahora. Hablamos de Alarcón, una peculiar población que se encuentra rodeada, casi en su totalidad, de agua. De hecho, por poco no es una isla... Además, esta pequeña villa situada en la provincia de Cuenca, posee casi más tesoros que habitantes, ¡y es que solamente está poblada por unas 150 personas!
La villa de Alarcón cuenta con unos elementos orográficos que hacen de ella un lugar especialmente protegido por la Madre Naturaleza, y es que está abrazada casi totalmente por uno de los numerosos meandros del sinuoso río Júcar y además se halla situada sobre un gran peñón rocoso llamado Pico de los Hidalgos.Esta soberbia situación tan estratégica fue clave para que la zona fuese elegida como lugar de asentamiento por diversos pueblos a lo largo de los siglos, como los íberos, los romanos, los visigodos o los musulmanes, siendo estos últimos quienes dieron a la población el nombre de Alarkum, que quiere decir en árabe “La Fortaleza”.
Durante la época de asentamiento musulmán, Alarcón se convirtió en un bastión defensivo y en testigo directo de los diversos conflictos internos surgidos tras la disgregación del Califato de Córdoba en diferentes taifas. En la Reconquista, tras un largo asedio de nueve meses, Alarcón pasó en el año 1.184 bajo poder del rey cristiano Alfonso VIII de Castilla, quien mandó derruir la antigua fortaleza musulmana y erigir en el mismo lugar el imponente castillo que disfrutamos hoy en día. A partir de entonces, Alarcón se convirtió en un poderoso señorío cristiano que llegó a abarcar hasta 63 poblaciones colindantes.
Tras pertenecer inicialmente a la Orden de Santiago, su posesión fue pasando sucesivamente de reyes a nobles, pero con el paso de los siglos, llegó a caer en desuso y hasta en abandono. Finalmente, acabó siendo expropiado por el gobierno, y tras una gran reforma, el Castillo de Alarcón reabrió sus puertas en 1.966 como el flamante Parador Nacional Marqués de Villena.
Este elegante hotel con encanto sólo permite la visita a su zona almenada a las personas alojadas en el establecimiento, pero les animamos a subir hasta la entrada del castillo para ver de bien cerca sus sólidos muros de mampostería, su Torre del Homenaje y sus diferentes estructuras defensivas. Y cómo no, también para disfrutar de unas vistas de vértigo desde su parte exterior, ya que el castillo se encuentra situado en la cima del promontorio rocoso, o sea, ¡en el punto más alto de Alarcón!
Además, el castillo dispone de varias zonas que sí son visitables para todo el mundo, como las áreas comunes del hotel, y desde algunas de ellas también se puede disfrutar de una buena panorámica.
Castillo de Alarcón (Parador Nacional Marqués de Villena)
Avda. Amigos de los Castillos,
316214 - Alarcón, Cuenca
SABOR A BESO
En un lugar de La Mancha… ¡nos espera una deliciosa tabla de quesos manchegos! Y ese lugar es Alarcón, donde los amantes del queso están de suerte ya que la comarca de La Mancha es una gran productora de excelentes quesos. Pero atención, no todos los quesos elaborados en esta región son quesos manchegos… Para que un queso sea manchego debe estar respaldado por la Denominación de Origen “Queso Manchego”, que supone una serie de normas que se encargan de regularizar la elaboración y la distribución de este tipo de derivado lácteo.
Un queso no se considera manchego por el mero hecho de haber sido elaborado en la región de La Mancha, sino por cumplir con los requisitos de producción que exigen las normas de la Denominación de Origen “Queso Manchego”. Una vez que se cumplen dichas condiciones, el queso será otorgado con una certificación que lucirá en su etiqueta a través de un codiciado sello. ¡Veamos cuáles son esos requisitos!
Para obtener el certificado de “Queso Manchego”, la elaboración del producto debe realizarse exclusivamente con leche de oveja de raza manchega, y esta leche además debe cumplir una serie de condiciones analíticas muy específicas, como unas cantidades concretas de materia grasa o de proteínas o un nivel determinado de acidez. Por último, el queso debe producirse en cuatro de las cinco provincias castellano-manchegas, y una de esas cuatro es la provincia de Cuenca.
Siempre que se cumplan los requisitos anteriores, los fabricantes de queso manchego tienen la libertad de poder presentar sus productos finales tras haber pasado diferentes tiempos de curación, y también tienen autonomía en elegir los tratamientos de la leche utilizada, que puede ser cruda o pasteurizada. Así que, aunque siempre deban ser cumplidas las estrictas normas que marca la Denominación de Origen “Queso Manchego”, es posible elaborar diferentes quesos gracias a estas dos variables optativas para el fabricante.
Es por ello que podemos encontrar en el mercado quesos manchegos semicurados, curados o viejos y todos ellos o bien elaborados con leche pasteurizada o bien con leche cruda, también llamados artesanales. ¡Todos ellos buenísimos! Para que ustedes puedan catar en una sola vez las bondades de estos diferentes quesos, no existe mejor plan en Alarcón que pedir una tabla de quesos manchegos, bien en un bar o bien en algún establecimiento de productos regionales. Les será servida una bandeja con una selección de cuñas de diferentes quesos.
¡Es una idea estupenda para probar todos y cada uno de los quesos manchegos! Y para hacer el plan aún más apetecible, siempre pueden acompañar la tabla de quesos con alguna fruta, con frutos secos, con pan y por supuesto, con un vinito. Seguro que alguna vez han escuchado aquello de“uvas con queso saben a beso”.
Pues bien, ¡es muy cierto!
EL VINO DE DON QUIJOTE !
Durante su visita a Alarcón, aprovechen el momento de disfrutar del queso manchego para catar algún vinito regional, ya que no hay nada mejor que un buen tinto manchego para acompañar una tabla de quesos. Y es que el vino manchego, al igual que el queso, es célebre en el mundo entero gracias a su excelente calidad. ¡Conozcamos más sobre el vino manchego! Los vinos manchegos son todos aquellos que provienen de la gran comarca de La Mancha, la más extensa área vitícola del mundo.
Efectivamente, ¡del mundo! Y es que sus cultivos de vid se extienden por 192 municipios manchegos, ocupando una buena parte de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. La Mancha es una región que resulta perfecta para cultivar viñedos gracias a la gran cantidad de horas de sol anuales que reciben sus vides, lo que afecta muy positivamente en su ciclo vegetativo. Además, la región manchega ocupa una extensísima llanura con muy pocas variaciones de altitud, factor que propicia una maduración de uvas regular y uniforme.
A esto hay que añadir las características de su clima continental, con inviernos fríos, veranos muy cálidos y con escasas precipitaciones, factores que influyen positivamente en la salud de las vides porque ayudan a evitar enfermedades criptogámicas. Además, la gran llanura manchega está asentada sobre terreno calizo, por lo que las uvas absorben todas sus propiedades, que quedan reflejadas en la calidad y en el sabor de sus vinos. La gran comarca de La Mancha constituye un 47% de toda la superficie vitícola española, lo que hace que sea la zona con mayor producción anual de vino del país.
Y esto es posible, no sólo por la vasta extensión de la llanura manchega, sino también por la gran variedad de uvas que crecen en toda su extensión, y es que la diversidad de clases de uvas es uno de los rasgos más representativos de la comarca. En La Mancha no sólo se cultivan uvas autóctonas, sino que muchas variedades foráneas encuentran aquí los factores perfectos para crecer en plenitud. Esta diversidad de variedades se da tanto en uvas blancas como en uvas tintas, lo que permite elaborar, siempre dentro de la Denominación de Origen de La Mancha, numerosas variantes de vinos tintos, blancos, rosados y espumosos.
Como tanta versatilidad supone todo un mundo, aquí tienen un sencillo truquito para que su elección del vino sea acertada. Para acompañar el queso, sin duda hay que elegir un vino manchego tinto. Si el queso es semicurado, que el tinto sea joven, pero si el queso es curado o viejo, lo mejor es maridarlo con un crianza. De esta manera, estos dos regalos que nos da la tierra manchega sacarán lo mejor el uno del otro… Adquirir un vino manchego es una apuesta segura, tanto comprarlo para regalo como para disfrute propio.
¡Y es que nadie puede resistirse a poseer un vino tantas veces alabado por Don Quijote!
UN GRANDIOSO RETABLO DE PIEDRA
En Alarcón se da un hecho que siempre sorprende al visitante y es que, a pesar del limitado tamaño del municipio y de su reducido número de habitantes, el pueblo posee cuatro iglesias, dato tremendamente delator de la gran relevancia que tuvo esta villa en el pasado…En la actualidad, solamente una de las cuatro iglesias sigue utilizándose para el culto, ya que las otras tres se dedican a fines culturales. El templo que continúa con sus funciones sacras es la Iglesia Santa María del Campo.
Podrán localizar esta parroquia muy fácilmente ya que se encuentra a mitad de camino entre el castillo y la plaza principal del pueblo, y sobre todo, por la impresionante portada que decora su entrada principal. Este pórtico resulta un monumento estupendo para ser fotografiado, no solamente por su grandiosidad y por su belleza, sino por su originalidad. Y es que si nos fijamos bien, nos daremos cuenta de que no es un pórtico común. De hecho, además de ser una portada, ¡es prácticamente un retablo en piedra!
Construida a mediados del siglo XVI, la Iglesia de Santa María del Campo es una de las más bellas construcciones, no sólo de Alarcón, sino de toda la provincia de Cuenca, y además, por su relevancia y por su gran valor artístico, fue declarada Monumento Nacional en 1.981 y Bien de Interés Cultural en el año 1.992. No está nada mal para una parroquia de un pueblo de 150 habitantes, ¿verdad...?
El interior de la iglesia es bastante bello pero no queremos hacernos ilusiones sobre poder conocerlo por dentro, ya que el templo sólo permite visitar su interior en horario de misa o contratando con antelación una visita privada. Así que nos vamos a centrar en su espectacular parte exterior, que sí que podremos observar libremente y fotografiar sin límites. Y es que el exterior de este templo posee un pórtico en su fachada sur que resulta espectacular. Se trata de un gran arco de triunfo de estilo plateresco, tan profundo que casi hasta parece un pequeño túnel...
En su interior cobija la puerta principal de la iglesia rodeada de un gran pórtico que está planteado como si fuese un majestuoso retablo esculpido en piedra. ¡Un arco triunfal envolviendo un retablo de piedra!Este grandioso monumento está, además, lleno de bellos y elegantes detalles labrados en piedra, como sus trabajadas columnas y sus hornacinas. La profundidad de su arco triunfal otorga al conjunto un aire cargado de misterio, como si al cruzarlo se pudiese pasar a otra dimensión...No dejen de retratar este gran monumento ubicado en este pequeño punto manchego.
¡Una joya del plateresco que resulta inolvidable!
Iglesia Santa María del Campo / Parroquia de Santa María
Calle Dr. Tortosa, 27
16214 - Alarcón, Cuenca
¡UNA MEGACONSTRUCCIÓN EN ALARCÓN!
Unos seis kilómetros antes de llegar a Alarcón por la carretera desde Madrid, se atraviesa un puente sobre el río Júcar que no es un puente cualquiera… ¡es la parte superior de un potente dique de agua! Y es que al cruzar este puente, estaremos circulando por la carretera construida sobre el muro de contención de la Presa de Alarcón. Tenemos que estar muy atentos en este tramo del camino para no perdernos la vertiginosa sensación que produce el circular sobre una presa y también para poder admirar bien de cerca esta poderosa obra de ingeniería.
Al cruzar la presa en dirección hacia Alarcón, veremos que a nuestra izquierda queda el agua embalsada que forma el Pantano de Alarcón y a nuestra derecha observaremos las aguas que la presa permite que fluyan de nuevo en forma de torrente. Es el río Júcar, que vuelve a discurrir tras el dique después de que sus aguas hayan estado contenidas en el embalse. El Pantano de Alarcón es un extenso embalse artificial construido en el curso alto del río Júcar. Aunque desde el puente solamente veamos la cola del embalse, nos podemos hacer una idea de sus enormes dimensiones.
Su superficie se expande sobre 6.840 hectáreas pertenecientes a la provincia de Cuenca y cuenta con una capacidad máxima de 1.112 millones de metros cúbicos. Muchísima cantidad de agua dulce embalsada gracias a un muro de contención que la va soltando poco a poco en la Presa de Alarcón.
Las obras de la Presa de Alarcón y del embalse comenzaron en 1.942 y se dieron por terminadas en el año 1.970. La finalidad de semejante obra de ingeniería fue poder regular el curso del río Júcar para mejorar los regadíos y de paso, poder generar una gran cantidad de energía hidroeléctrica en la central de producción energética que posee la presa.
En su día, estos trabajos supusieron el desalojo de una villa llamada Gascas ya que el terreno sobre el que se encontraba iba a quedar bajo las aguas del embalse. Las construcciones que conformaban Gascas siguen bajo el agua, y actualmente, cuando desciende el nivel del agua, es posible descubrir restos de esta villa subacuática, como algunos muros de piedra que trazaron sus calles.
Aparte de las mejoras en regadíos y de la gran cantidad de energía eléctrica que genera su presa, el Pantano de Alarcón supone además un estupendo plan de ocio para los manchegos, ya que a lo largo de su perímetro se encuentran repartidas numerosas playas de interior, ideales para poder escapar de las altas temperaturas del verano manchego y en las que pasar refrescantes jornadas llenas de diversión y de deporte acuático.
La Presa de Alarcón es un monumento diferente. No es una obra de arte, sino una magnífica obra de ingeniería que despierta una gran admiración por su portentosa estructura, por su grandiosidad y por todos los beneficios que ha aportado a la comarca.
Presa del Pantano de Alarcón
Carretera N-III, km 185
16214 Alarcón, Cuenca
¡UN RECORRIDO DE NOVELA!
En este último punto les vamos a proponer un pequeño desafío que nos va a servir como excusa para recorrer las calles de Alarcón… ¡Les invitamos a recorrer la villa visitando los puntos del pueblo que son los escenarios principales de una novela! Y es que, además del Infante Don Juan Manuel, del conde Lucanor y de las bellas citas literarias que nos sorprenden repartidas por las calles del pueblo, existe otra conexión más que une Alarcón con el mundo de la literatura. Se trata de una novela contemporánea escrita por el autor Eloy Moreno que lleva por título El regalo.
La trama de esta novela sucede en Alarcón, y uniendo los puntos del pueblo que aparecen en esta historia, se ha diseñado el itinerario que vamos a intentar seguir. ¡Este será nuestro desafío! Para ayudarnos en este recorrido urbano de escenarios novelescos, podemos visitar primero la Oficina de Turismo de Alarcón, situada en una de las esquinas de la Plaza del Infante Don Juan Manuel, y solicitar el plano con los puntos de la novela que viene además acompañado de un folleto explicativo.
En este mapa de Alarcón vienen señaladas las diferentes localizaciones a recorrer, pero además, todos los lugares poseen placas informativas para poder identificarlos y facilitar así el recorrido. El itinerario comienza en el edificio del ayuntamiento, y el resto de localizaciones vienen marcadas por una numeración que sigue el mismo orden por el que van ocurriendo los hechos importantes en la novela.
Siguiendo el itinerario marcado se sentirán como el protagonista del libro, y de paso, recorrerán las calles de Alarcón. En total son 15 localizaciones, pero algunas de ellas están muy a las afueras del pueblo, y las podemos obviar perfectamente… Algunos puntos del recorrido coinciden en la vida real y en la novela, como “el bar” o “la pastelería”. En cambio, otros lugares del libro, aunque también existen en la realidad, aparecen en el recorrido con el nombre ficticio que el autor les ha otorgado en su novela. Por ejemplo, la Iglesia de San Juan Bautista en el libro es “El Museo de los Momentos”.
Y otros puntos ya son directamente fruto de la imaginación del autor y sólo existen en la novela y en el recorrido... Pero sucede un hecho muy curioso con unos de estos lugares totalmente ficticios… Y es que, a pesar de ser un punto del itinerario que simplemente forma parte de la novela y del circuito, ¡aparece también en Google Maps!
Pueden hacer la prueba, se llama“Habitación de quejas” y es el punto 7 en el recorrido… ¡Este lugar ficticio ha cobrado vida gracias a la novela! Este reto supone una manera diferente de recorrer Alarcón, una villa que en otra época llegó a ser toda una potencia en Castilla con más de 3.000 habitantes y que hoy en día es un remanso de paz muy poco poblado, ¡pero también muy orgulloso de ser el escenario de una novela!
Oficina de Turismo de Alarcón
Calle Posadas, 6
16214 - Alarcón, Cuenca
Habitación de Quejas (lugar ficticio)
Calle Conde Álvaro de Lara, 21
16214 - Alarcón, Cuenca
LOS HABITANTES DEL CASTILLO
Desde su construcción, el Castillo de Alarcón ha ido teniendo diferentes propietarios que han morado dentro de sus recios muros. A lo largo de la historia, caballeros de órdenes militares, reyes y nobles han habitado esta fortaleza bajo cuya protección, las aguas del río han ido excavando, poco a poco, la profunda Hoz de Alarcón. Incluso en la actualidad, el Castillo de Alarcón sigue contando con huéspedes, y es que son muchos los visitantes que deciden pernoctar en un lugar tan cargado de historia alojándose en el Parador de Turismo que acoge la fortaleza hoy en día.
El Castillo de Alarcón presenta una original planta triangular, y sus sólidos muros de mampostería han servido de protección a miles de personas desde su edificación. Repasando los numerosos huéspedes que ha tenido el castillo a lo largo de los siglos, comprobaremos cómo algunos de ellos han pasado a la historia por diferentes razones, y cómo alguno todavía permanece entre sus muros...
Tras su construcción a finales del siglo XII por orden del monarca Alfonso VIII, el Castillo de Alarcón fue puesto en manos de la Orden de Santiago, cuyos caballeros habitaron la fortaleza. Posteriormente, pasó de nuevo a poder real y a principios del siglo XIV, el rey Fernando IV de Castilla otorgó el Señorío de Alarcón y su castillo al Infante Don Juan Manuel quien, como ya hemos visto en un punto anterior, escribió muchas de sus obras dentro de sus muros.
Tras la muerte del infante, el castillo fue pasando sucesivamente de nobles a reyes para acabar, a finales del siglo XV, bajo poder de don Juan Pacheco, Marqués de Villena. Este poderoso noble fue un claro opositor al reinado de Isabel la Católica, tomando incluso partido por Juana la Beltraneja en la guerra de ambas por el trono de Castilla. Aquellos de ustedes que hayan visto la serie “Isabel” recordarán a este personaje, gran protagonista de tantísimas tramas urdidas contra los Reyes Católicos…
El Castillo de Alarcón contiene mucha historia entre sus muros, pero además sus piedras esconden un gran secreto que ha llegado hasta nuestros días en forma de una leyenda medieval llamada “Gotas de sangre” y que dice así… Érase una vez un poderoso noble que tenía una bellísima hermana, pretendida por muchos hombres. Este noble era el Señor del Castillo de Alarcón. En una ocasión, un hombre que contaba con muy mala reputación quiso pretender a esta bella dama, pero fue expulsado del castillo por el Señor, hermano de la dama. El hombre rechazado se sintió muy herido y planeó una venganza…
Regresaría al castillo de incógnito para poder asesinar al Señor, pero en el intento fue descubierto por unos sirvientes quienes dieron muerte al vengador. Para hacer desaparecer su cuerpo, mezclaron el cadáver con una argamasa que se estaba preparando para unas reformas del castillo... Desde entonces, en un muro del castillo existen unas manchas rojizas, causadas por la sangre de este vengador asesinado…
¡Cuánta historia e historias posee este castillo!
HASTA LA HOZ DE ALARCÓN
A lo largo de estas líneas ya hemos visto que Alarcón se encuentra sobre un promontorio rocoso rodeado por un meandro del río Júcar que bordea casi todo su perímetro. Esta orografía tan especial se puede disfrutar desde los diferentes miradores que existen en Alarcón, pero también bajando hasta el cauce del sinuoso río que abraza esta pequeña península manchega.
En los alrededores de Alarcón existe una ruta llamada “Sendero Hoz de Alarcón” que supone todo un placer para senderistas y para amantes de la naturaleza. Este camino sigue un itinerario circular rodeando Alarcón a través de un recorrido total de 9 kilómetros, lo que hace que sea un plan perfecto para caminantes. Y nosotros, amigos viajeros, también podemos disfrutar de las maravillas de esta ruta, aunque sea en menor escala… La ruta “Sendero Hoz de Alarcón” comienza justo en el aparcamiento de autobuses de Alarcón, lo que nos ayuda a realizar sin riesgo de pérdida una pequeña parte de este sendero.
Lo que les vamos a proponer es hacer una pequeña iniciación en la ruta, bajando hasta la altura del río y para luego volver a subir. En total, caminaremos unos 1.000 metros, siempre teniendo en cuenta que los primeros 500 son de bajada, pero que los 500 metros del regreso serán de subida… En total, esta miniruta nos llevará unos 20 minutos, lo que nos dejará tiempo para la “obligatoria” tabla de quesos.
Comenzamos nuestro paseo desde la esquina del aparcamiento donde está el cartel informativo que marca el inicio de la ruta “Sendero Hoz de Alarcón” y seguimos el camino dirección al cementerio de Alarcón. A los pocos metros de comenzar el descenso, hay una bifurcación, en la que deberemos tomar la opción de la izquierda, ya que la otra nos lleva directamente al camposanto… Una vez en el camino adecuado, que recorreremos al amparo de unos altos pinos, llegaremos enseguida a la muralla árabe que rodea Alarcón y que, por cierto, se encuentra en un estado óptimo de conservación.
Cruzaremos la muralla a través de la Puerta de Chinchilla, una de las seis puertas de la muralla que aún se conservan y que suponía antiguamente la entrada sur de la villa. Atravesada la muralla, continuamos descendiendo hasta llegar al río Júcar, donde cruzaremos el medieval Puente del Picazo. Precisamente desde este puente, que cuenta con una vertiginosa altura de unos quince metros sobre el cauce del río, podremos obtener una excelente vista de la célebre Hoz de Alarcón excavada en la tierra durante miles de años por el discurrir del Júcar. Tras disfrutar de esta vista de la Hoz de Alarcón desde el nivel del río, toca regresar por el mismo camino para subir al aparcamiento.
Desde luego, este paseo ha estado lleno de sorpresas.... Un camino bajo los pinos, una muralla árabe, un vertiginoso puente medieval…
¡Y todo esto sólo en un kilómetro!
Aparcamiento de autobuses de Alarcón
Calle Santiago, 2
16214 - Alarcón, Cuenca
UN NOBLE CON MUCHO INGENIO
De la misma manera que todos los caminos conducen a Roma, en Alarcón todas las calles que emergen del castillo confluyen en su plaza principal... Esta plaza es el punto neurálgico de la villa, donde se dan cita sus edificios más importantes y donde podremos sentarnos un rato al cobijo de un árbol o en alguna terracita para retomar fuerzas. Se trata de la Plaza del Infante Don Juan Manuel, también conocida como Plaza Mayor, una extensa explanada de forma cuadrada que sigue los cánones de construcción de las típicas plazas castellanas y que alberga importantes edificios de la villa de Alarcón.
Uno de los lados de la plaza está enteramente ocupado por la Iglesia de San Juan Bautista, actualmente desacralizada ya que cumple una función cultural y artística. Y es que el interior de este templo no-sacro alberga hoy en día una exposición de pinturas murales contemporáneas muy interesantes. El otro edificio importante que alberga esta plaza es el Palacio del Concejo, del siglo XVI, que en la actualidad acoge el Ayuntamiento de Alarcón.
Se trata de un palacete renacentista de dos plantas, cuyos bajos con soportales sustentan una primera planta superior ornamentada con los escudos del todopoderoso Marqués de Villena, principal promotor del palacio.
Y cerca del ayuntamiento, en una de las esquinas de la plaza se encuentra la Oficina de Turismo de Alarcón, lugar que debemos recordar porque lo visitaremos en el último punto de estas líneas… Esta plaza, que antiguamente era el espacio donde se celebraban el mercado y los eventos más destacados de Alarcón, sigue siendo hoy en día el núcleo central de la villa, tal y como hemos podido comprobar. Pero además su denominación también esconde mucha relevancia, y es que el Infante Don Juan Manuel fue un destacado personaje cargado de historia y de historias, tal y como veremos a continuación…
El Infante Don Juan Manuel fue un relevante noble que nació en La Mancha a finales del siglo XIII, y que resultó ser un excelente escritor, al igual que lo fue su tío, el monarca Alfonso X el Sabio. Este infante fue nieto y sobrino de reyes de Castilla, por lo que recibió grandes privilegios en vida, como por ejemplo, el título de Príncipe de Villena o el Señorío de Alarcón, en cuyo castillo escribió sus obras literarias más destacadas. Este noble manchego ha pasado a la historia por su gran ingenio a la hora de escribir, talento que queda bien plasmado en su obra más importante, El conde Lucanor, un libro moralizante cargado de sabiduría y de humor, que incluso se sigue publicando en la actualidad.
Actualmente, el Infante Don Juan Manuel sigue muy presente en Alarcón, y no sólo por prestar su nombre a la plaza principal de la villa, sino por las sabias frases de sus obras que encontrarán escritas en muros adornando diferentes calles de Alarcón. ¡Una idea muy ilustrada!
Plaza del Infante Don Juan Manuel o Plaza Mayor
16214 - Alarcón, Cuenca