HAMELIN





LA TORRE DE SAN NICOLÁS
Esta ciudad de cuento no es conocida precisamente por sus “alturas”. Se trata de una ciudad muy coqueta y bien conservada, pequeñita, de unos 60 mil habitantes. Por lo tanto, no cuenta con edificios especialmente altos desde los que echar un vistazo a la ciudad.
Sin embargo, hay uno que destaca sobre los demás, hablamos de la torre de la iglesia de San Nicolás situada en el centro de la plaza del Mercado. Una iglesia a la que seguro todos vamos a llegar. Su torre campanario nos parece el lugar más excepcional y con las mejores vistas del fantástico centro histórico de Hamelín.
¡Vamos a la Torre! Este característico campanario forma parte de la iglesia de San Nicolás. Situada junto al famosísimo carrillón, podemos acceder a ella para visitar su espigada torre. El acceso a la iglesia es gratuito, mientras que para subir a la torre es necesario hacer un pequeño donativo de 1€.
Antes de decidir si subimos, hay que tener en cuenta que, se sube a pie. La elevada torre no cuenta con ascensor ya que el último tramo es muy estrecho, por lo que no hay espacio para ello. Así que la subida es, escalón tras escalón. Los escalones son de madera, muy característicos de las iglesias construidas hace décadas.
A lo largo del ascenso hay pisos, desvanes y espacios que nos recuerdan a los antiguos palomares. Los escalones se hacen más empinados a medida que ascendemos. Es toda una experiencia llegar hasta el mirador de la torre.
El mirador instalado en medio de la aguja verde que forma el techo de la torre, es un pequeño espacio acristalado que permite obtener una vista de 360 grados. ¡Las mejores vistas del centro histórico! Es un placer observar desde arriba la céntrica plaza del mercado, así como los tejados y fachadas de este precioso conjunto histórico. La altura también permite ver las cercanas colinas del Weserbergland. ¡Una vista de lo más pintoresca!
Dirección:
Marktkirche St. Nicolás, Emmernstraße 6. Hamelín.
DEGUSTAMOS LAS COLAS DE RATA
En Hamelín no podían faltar los platos de fábula. Como iremos viendo, la cultura popular en la ciudad gira en torno al famosísimo cuento de los Hermanos Grimm, ¡“El flautista de Hamelín! Y la gastronomía no podía ser menos.
Les vamos a proponer degustar las ¡Colas de rata! ¿Les seduce la idea?
Son varios los restaurantes del pintoresco centro histórico, que preparan este delicioso plato tan característico. Y no… no está elaborado con las colas de las ratitas que inundan el lugar (en otro tip explicaremos a qué nos referimos). Este suculento plato está hecho con carne de cerdo servida en puntas de filete con abundante acompañamiento. En definitiva es un guiso muy contundente por lo que les recomendamos que de probarlo, sea a la hora del almuerzo.
Algunos restaurantes tienen la costumbre de preparar los platos frente a los comensales, sirviendo después las colitas de rata con una deliciosas salsa que es uno de los secretos mejor guardados de los fogones De Hamelín. Es todo un espectáculo ver la preparación de las colitas, sazonadas con una variedad de especias y verduras. De todo el ritual de preparación, lo más destacado es el flambeado final.
Las más famosas se cocinan en la “Casa del cazador de ratas”, restaurante que encontraremos con seguridad en nuestro paseo por la ciudad. Se dice que aquí, hace más de cuarenta años, el posadero Karl-Heinz-Fricke creó este plato en honor a uno de los cuentos más famosos de toda Alemania.
Para ayudar a la digestión, no nos puede faltar pedir el digestivo más famoso; el Rattenkiller o Mataratas. ¡Quién se atreve!
Si su tiempo en Hamelín no comprende la hora del almuerzo no se apure ya que, si quiere probar alguna delicia típica, podrá decantarse por algún panecillo con la simpática forma de un roedor. ¿O por qué no?, llevarse una botellita de “Mataratas”.
Dirección:
Restaurante “La casa del cazador de ratas".
calle Oster 28. 31785 Hameln, Alemania.
LA OSTERSTRABE Y LOS RECUERDOS DE RATITA
El centro histórico de Hamelín es circular y estuvo rodeado de una imponente muralla de la que se ha conservado y rehabilitado parte del muro defensivo. Todo lo que queda dentro de él es un precioso conjunto de casas históricas y tiendas con encanto. Y a eso vamos, ¡a las compras!
Como todo centro neurálgico que se precie, el centro de Hamelín cuenta con el conjunto de tiendas más variadas de toda la ciudad. En ellas, podemos encontrar de todo para aliviar nuestras ganas de comprar algo. Para zambullirnos en este paraíso de escaparates, les sugerimos la arteria principal; la Osterstraße.
La Osterstraße es una avenida peatonal compuesta por casitas típicas de entramado de madera con decoración muy profusa y colorida en cuyos bajos se encuentran tiendas muy variadas. Tiendas de ropa, calzado, de productos típicos, de souvenirs y un largo etcétera. Si están buscando un recuerdo que llevarse, esta es la calle que les ofrece más posibilidades.
A medida que van paseando frente a los escaparates, se irán encontrando lugares ideales para las fotos. Estas paradas fotográficas, se corresponden con diversas atracciones de la ciudad, como la popular fuente del Flautista de Hamelín, donde la foto se hace obligatoria, así como el coqueto museo de la ciudad. Lugares que bien merecen un buen selfie para el recuerdo.
Entre tanto estímulo, sólo habrá que decantarnos por el recuerdo adecuado para llevarnos a casa. Y dado que estamos en la ciudad de las ratas, éstas no pueden faltar en la maleta de vuelta. Las encontrarán con facilidad y hechas de diversos tamaños y materiales, como los panecillos de ratoncito que destacan en las vitrinas de recuerdos.
¡Feliz compra del roedor!
El PUENTE DEL RATONCITO SOBRE EL WESSER
Otro de los elementos más caracteristicos del conjunto histórico de Hamelín es el río Weser. Ya hemos apuntado que Hamelín esta rodeado de una imponente muralla de la que quedan algunos restos. Pues bien, otro lado de la ciudad está flanqueado por el río Wesser. Y…¡No es un río cualquiera!
El famoso río Wesser es donde acabaron todas las ratitas del cuento de los Hermanos Grimm, por lo que un vistazo al Wesser se nos antoja necesario. Además, allí nos encontraremos con una estampa estupenda para tomarnos una foto. Nos referimos al Rattenbrücke o el puente de las Ratas.
Para ello, tendremos que dirigirnos por alguna de las calles situadas frente a la Casa de bodas, ¡Sí!, donde se encuentra el fantástico carrillón. Les recomendamos llegar al río por la coqueta calle Fischpforten. Caminando por esta callecita delimitada por preciosas fachadas de entramado de madera y alguna tiendita curiosa, llegaremos frente al Wesser. Al salir de la calle, tendremos frente a nosotros un impresionante edificio que fue la antigua central eléctrica y actual restaurante con encanto. En su interior pueden hacer una parada para tomar un café y ver la antigua maquinaria que se conserva en medio de todo el salón. Con buen tiempo, disponen de una terraza sobre el río desde donde se tiene una agradable vista del Wesser y la isla Weder.
Justo detrás de este edificio se encuentra el fantástico puente peatonal que une la ciudad con unas islitas en medio del río. El puente metálico en tonos azules destaca por la figurita que tiene arriba; ¡una gran ratita dorada!
Este es un lugar ideal para hacernos una bonita foto. Una simpática instantánea de una rata dorada sobre nuestras cabezas.
Les animamos a que se acerquen hasta aquí, ya que desde el centro no les llevará más de 10 minutos y se llevarán para el recuerdo la imagen del famoso puente de las Ratas sobre el río del cuento.
Dirección:
Rattenbrüke Inselstraße, 31787 Hameln, Alemania
LA VITRINA DEL FLAUTISTA
Hamelín es una ciudad muy rica en arte. Esa importancia se debe a su florecimiento económico, que llegó gracias a su situación geográfica a orillas del Wesser. El aumento de las rentas gracias al comercio provocó la construcción de edificaciones con magníficas decoraciones. Los pudientes comerciantes no escatimaron en gastos. Cuanto más decorada y ostentosa fuese su casa, mejor. De alguna forma, se competía para ver quién construía la casa más impresionante.
De esta forma, Hamelín se convirtió ¡en la joya del Renacimiento del Weser! Y así es como se llama este estilo; “el Renacimiento del Wesser”. Es una variante del Renacimiento italiano, característico del norte de Alemania. Este peculiar estilo puede ser admirado en toda su plenitud en el corazón de Hamelín, lleno de bonitas casas burguesas, con profusas decoraciones y ornamentos en vivos colores.
Algunos frontones son espectaculares y datan de siglos atrás. De hecho, algunas casitas tienen sobre la puerta de entrada, el año de construcción. Y esas fechas no dejan indiferente a nadie. Hablamos de casitas con siglos de historia.
Hamelín es una ciudad en constante evolución que ha ido creando nuevos elementos artísticos, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, ya que algunos puntos del centro fueron afectados por los bombardeos, como la iglesia de San Nicolás. Es hasta está iglesia donde queremos que se acerquen para admirar su particular vidriera. Como no podía ser de otra manera, el vitral, en cuestión, está basado en la figura del flautista. Una colorida vidriera en la que aparece el flautista tocando su instrumento musical. Para encontrarla en el interior de la iglesia nos tendremos que dirigir a la cara sur. La imagen bien merece la pena.
Fíjense en el instrumento: ¿Sabían qué el “flautista” podría haberse llamado el “dulzainero”? Pues en las representaciones más antiguas del personaje no aparece con una flauta sino con una dulzaina. Se aprecia la diferencia ya que el extremo del instrumento es más abultado.
Entonces… ¿flautista o dulzainero?
Dirección
Marktkirche St. Nicolás, Emmernstraße 6. Hamelín. Alemania
¿… A REPRESENTAR EL CUENTO?
La guinda del pastel de nuestro paso por Hamelín, podría ser ver la representación que se lleva a cabo cada domingo a mediodía entre los meses de mayo y septiembre. Unos 80 actores representan la obra mundialmente conocida. Destacan los trajes típicos y la ilusión de todos los espectadores.
Pero si no tienen esta oportunidad, les retamos a que ustedes representen algún pasaje del cuento infantil. ¿Por qué no? Puede ser una de las experiencias más divertidas que les haga revivir siempre su paso por aquí.
No hace falta mucha producción. Se nos ocurre que con las ganas es suficiente.
Junto a su familia o compañeros de viaje pueden repartirse los roles. ¿Quién hará de flautista o dulzainero? Si no quieren hacer de ratitas, pueden representar la salida de los niños en Hamelín.
Comiencen el paseo en la plaza del Mercado y sigan por la calle principal. Entre parada para foto o visita a alguna tienda, el flautista tendrá que simular que les dirige, tarareando alguna melodía.
Como seguramente no tenga una flauta a mano, puede simularla con ¡el palo selfie!. El flautista delante y el resto detrás, con caras bien alegres y sonrientes. ¡Recuerden que estarán hechizados!
Para rematar la jugada y romper el hechizo, tómense alguno de los productos en forma de roedor que encontrarán a su paso. Destacan los dulces y el pan con forma de ratita.
No olviden hacer vídeos y fotos de la hazaña.
¡Feliz cuento!
LA CALLE SIN TAMBORES
¿Sabían que existe una calle en Hamelín donde en un determinado día del año está prohibido tocar música? ¿Sabían que tampoco se puede reír o cantar en ese día reservado para el recuerdo?
Pero… ¿Qué se recuerda o a quién?
Vamos a satisfacer esa curiosidad: El día señalado es el 26 de junio. Pues bien, cada año se recuerda una parte muy especial de la fábula de los hermanos Grimm, el momento en el que el flautista se llevó a los niños del pueblo.
Las crónicas dicen que esta fue la última calle por la que pasaron los niños antes de desaparecer.
Nos tenemos que remontar al siglo XIII. Fue el veintiséis de junio de 1284, cuando por la calle Bungelosenstrasse (la calle sin tambores) los niños salieron del pueblo. Seguían alegremente al flautista, que estaba tocando una dulce melodía que mantenía a casi todos los niños hechizados y decimos casi todos, porque la fábula nos cuenta que hubo tres niños, que no siguieron al resto.
Éstos serían; un niño ciego, por lo que fue incapaz de seguir al grupo, un niño sordo, que no era capaz de escuchar la dulce melodía y por último, otro con problemas para caminar, por lo que no pudo seguir el ritmo del resto. Fueron estos niños los que avisaron a los adultos, que estaban en misa.
Lo que pasó después, si han leído el cuento, ya lo sabrán.
Como en otros cuentos de los hermanos Grimm, de éste hay varios finales. Nosotros nos decantamos por el final feliz, el de; ¡y todos quedaron felices y comieron perdices!
Si casualmente llegan a visitar Hamelin en ese día señalado, no olviden pasear por la mencionada calle, pero ya saben… sin risas, sin alboroto, sin música… en silencio.
Dirección:
Bungelosenstrasse, 31785, Hameln, Alemania.
SIGUIENDO LOS PASOS DEL FLAUTISTA
El mejor paseo que podemos hacer por Hamelín, es un paseo de cuento. Y ese es el que les vamos a plantear.
Como hemos ido viendo, la ciudad vive por y para la fábula de los hermanos Grimm. Y por supuesto, el centro histórico nos ofrece un paseo que transita por los lugares más destacados que siguieron las ratitas.
Lo ideal es empezar en la Casa del Cazador de Ratas. El edificio situado en un extremo del centro, es el mejor pistoletazo de salida para seguir el curso de las ratitas. Atención, porque no se irán de Hamelín sin haber pisado un buen número de roedores. ¡No es broma!, aunque hay que matizar.
Los roedores que van a pisar, son unas simpáticas placas en el suelo. Unas placas con relieve de ratita, que van marcando el camino que siguieron en el cuento del flautista.
¡Seguir a las ratas les llevará por el buen camino!
Justo desde la Casa del cazador de ratas, sale una calle muy curiosa a la que podemos echar un vistazo; la calle “Sin tambores” o Bungelosenstraße de la que hablaremos en otro tip. Sin entrar en esta calle, seguimos el rastro de ratitas por la calle principal Osterstrabe, hasta llegar a la plaza del Mercado.
A nuestra derecha se abre la principal plaza, cuyo primer edificio es el conocida como “Casa de bodas”. Y sí, en ella se llevan a cabo las bodas civiles. No es raro ver a los novios a las puertas de este edificio. Edificio más conocido por albergar el gran carrillón de la ciudad del cual no les desvelaremos su secreto. ¡Lo tienen que ver! Tengan preparados sus teléfonos. Dan tres pases al día; 13.05, 15:35 y 17:35.
Tras ello podemos seguir el rastro de los roedores por la peatonal Bäckerstrasse. Otra de las calles del Hamelín comercial. Si seguimos hasta casi el final, a la izquierda nos encontramos con el epicentro religioso de Hamelín; la catedral de San Bonifacio.
Desde aquí estamos a tiro de piedra del río Wesser. ¡Llegamos al final de camino!
Un golpe de aire fresco nos despierta del encantamiento y nos sitúa frente a las aguas que acabaron con las travesuras de las ratas en la ciudad.
¡Feliz paseo encantado!
PLACITA JUNTO A SAN BONIFACIO
Hemos hablado de la fabulosa iglesia de San Nicolás, sin embargo, no se trata del principal templo religioso de la ciudad. Hamelín cuenta con una catedral y hacia ella nos vamos a dirigir, ya que nos resulta un lugar ideal para tomar un descanso.
¿Les apetece? ¡Nos vamos a San Bonifacio!
La catedral se encuentra en el extremo sur del centro histórico, a un lado de la comercial calle Backers. Esta calle peatonal sale de la misma plaza del mercado, así que les resultará sencillo llegar hasta la Münsterkirchhof. Aquí se abre una placita junto a la catedral, en la cual pueden descansar de tanto trajín. La placita cuenta con algunos bancos bajo los árboles, así como terrazas de agradables cafeterías. Es ideal para tomar un tentempié como el típico bretzel acompañado de un apetecible café o infusión de hierbas.
Estando aquí, pueden admirar la imponente catedral de San Bonifacio, incluso pueden acceder a ella y completar su tiempo en esta parte del conjunto histórico.
El templo cuenta con más 1200 años de historia, ya que fue en el 812 cuando se levantó la primera construcción gracias al conde Bernhard von Engern y Ohsen. Éste quería utilizarla como mausoleo, tanto para él como para su esposa. Ese primer edificio ha sufrido numerosas ampliaciones y remodelaciones. Pasó a ser de culto luterano en el siglo XVI y fue utilizada como establo por las tropas napoleónicas siglos más tarde. Como en gran parte de Alemania, aquí también sufrieron los desastres de la Segunda Guerra Mundial, así que el templo tuvo que ser rehabilitado.
La catedral tiene acceso libre por lo que les recomendamos que echen un vistazo a su interior mezcla de diferentes estilos. Presidiendo la nave central destaca un gran Cristo de estilo románico.
¡Ah! Y si no han subido a la torre de San Nicolás, tendrán otra oportunidad de divisar Hamelín desde las alturas, ascendiendo al campanario de San Bonifacio.
¡Ustedes deciden!
Dirección :
Münster St Bonifatius, Münsterkirchhof 9, 31785 Hameln, Alemania.