DELFT





MOLEN DE ROOS MOLINO ROSA
En Holanda, cualquier mínima altura nos parece destacable ya que estamos en un país cuya cuarta parte del territorio se encuentra al mismo nivel del mar o por debajo de éste. ¿Se imaginan sus hogares por debajo del nivel del mar? Seguro que a su paso por Países Bajos han encontrado alguna casita que se encuentre en esa situación.
Delft forma parte de ese conjunto de ciudades que están a cero metros sobre el nivel del mar. Así que vamos a elevarnos unos cuantos metros para tomar otra perspectiva de la ciudad. Hemos pensando en un magnífico lugar para que disfruten de los tejados de Delft, además, de manera gratuita. Nos encontramos en el país de los molinos y en Delft aún conservan uno muy particular ya que está adosado a otra construcción. ¡Vamos a explicar esto.
Delft fue una ciudad que, como otras muchas, durante la Edad Media estuvo amurallada.
Su muralla defensiva contó con hasta ocho puertas de entrada. Curiosamente, los molinos formaron parte de la misma, siendo construidos junto a ella. Llegaron a ser 18, de los cuales sólo queda uno en pie.
Por lo tanto, les aconsejamos que se acerquen hasta el Molen de Roos o Molino Rosa. Es un excelente ejemplo de molino de viento conservado en muy buenas condiciones.
Se estima que se construyó a finales del siglo XVII. A lo largo de los años ha sufrido diferentes remodelaciones y mejoras. Las últimas datan de 2012.
Aquí se molía grano de maíz para los panaderos y ciudadanos así como para el ganado.
Resulta curioso que desde el 2015 el molino trabaja con grano orgánico y comercializa su harina a particulares, panaderos y restaurantes.
En el interior, se nos muestra la historia del molino, así como la tecnología utilizada, la cultura de los molinos en el país y la artesanía típica. Y por supuesto, tenemos acceso a la terraza elevada sobre la cual podremos disfrutar de unas fabulosas vistas panorámicas de la ciudad. ¡Suban y disfruten El molino se sitúa en un extremo del centro histórico.
Lo reconocerán desde lejos.
Tienen que llegar hasta el número 111 de la calle Phoenixstraat.
Normalmente, suele estar abierto de 10 a 17 horas.
Dispone también de una tienda de recuerdos.
LAS SCHEVE JANTJES
Seguro que se les abre el apetito caminando por el precioso centro histórico de Delft, repleto de bonitos canales. Es hora de pensar en tomarse un delicioso bocado para recuperar fuerzas.
En esta ocasión hemos pensado en algo dulce para los más golosos. Si bien es cierto que Holanda no destaca por su gastronomía, los holandeses sí que tienen buena mano para los dulces. En cuanto a cultura gastronómica sí que pueden “sacar pecho”.
Para poder confirmar si los holandeses crean dulces muy ricos, les proponemos que prueben lo siguiente; las Scheve Jantjes. De nombre complicadísimo, las Scheve Jantjes son unas adorables pastitas de mantequilla.
¡Jantjes: Inclinadas Ésta es la traducción de su nombre y hacen referencia a la inclinación de la torre de la Iglesia Vieja. Están horneadas con los mejores ingredientes y con algunas especias que tienen en secreto para mantener el misterio de su rico sabor. Las originales pastitas tienen impresa la característica imagen de la torre inclinada. Esta imagen junto a su sabor las hace irresistibles.
Las pueden encontrar en bolsitas o con una mejor presentación, empaquetadas en unas preciosas latas que imitan la cerámica local y que incluye la historia de las galletitas.
El lugar más auténtico y famoso donde hacerse con ellas es en Diamanten Ring. Una histórica panadería en activo desde el siglo XIX cuyos empleados son de lo más amables.
Por supuesto, el local se encuentra muy cerquita de la Iglesia Vieja, concretamente en la calle Choorstraat número 9. Están abiertos todos los días hasta las 18 horas.
LA FAMOSA CERAMICA DE DELFT
A la hora de hablar de compras es inevitable no fijarnos en la popular cerámica de Delft. Es el símbolo estrella de la ciudad. ¿Quién no tiene en mente esas figuritas blancas pintadas de azul?
Conocerán muchos detalles sobre la fabricación de la misma, pero desde aquí nos gustaría ofrecerles un pequeño resumen de la tradición de la cerámica en esta pintoresca ciudad.
Delft forma parte de ese grupo de ciudades famosas por su dedicación a la cerámica y porcelana, entre las que destacan también ciudades como Meissen, Limoges, Talavera de la Reina o países como China o Portugal.
Fue el siglo XVII cuando se comienza a fabricar esta cerámica, conocida como Delfts Blauw Azul de Delft. En sus orígenes los artesanos realizaban los trabajos en arcilla que era cocida y esmaltada posteriormente. Encima de ese esmalte se aplicaban los óxidos que tomaban el color azul, al ser recalentados. En un principio, esas decoraciones estuvieron influenciadas por la decoración de la porcelana china muy valorada en el país e introducida en los Países Bajos por la Compañía de las Indias Orientales. Sin embargo hoy en día encontramos otros diseños como las imágenes de molinos y tulipanes.
En el momento de mayor esplendor, Delft contaba con 33 fábricas de porcelana, sin embargo ya en el siglo XVIII comenzó a perder popularidad y la falta de demanda hizo que las fábricas fueran cerrando. Sólo quedo la Royal Delft que a día de hoy sigue funcionando desde que se inauguró en 1653.
Royal Delft queda un poco alejada del centro, pero la ciudad esta llena de tiendecitas donde encontrará preciosos recuerdos realizados en cerámica azul, desde pequeños molinos , zuecos, hasta platos y tazas decoradas con paisajes de Delft.
LA TORRE DE PISA DE DELFT
¡No No nos hemos vuelto locos. La ciudad cuenta con una torre a la que se le da ese nombre. ¿Quieren saber dónde se encuentra? Es posible que ya la hayan situado. Es uno de los dos grandes campanarios que tiene la ciudad, hablamos de la Oude Kerk o Iglesia Vieja y es el lugar ideal para llevarse una foto original de Delft.
La Oude Kerk comenzó a construirse en el 1050. Fue reconstruida y ampliada en varias ocasiones hasta convertirse en una magnífica iglesia que cuenta con la famosa torre gótica de 75 metros de altura.
La torre quedó finalizada en 1350, quedando ya inclinada desde su origen. Pero… ¿por qué? ¿No puede caerse? Vamos por partes…
La inclinación se debe a que por el lugar de su construcción pasaba un canal que fue redirigido para hacer sitio a la torre. Hoy en día es visible ese desvió de agua del canal Oude Delft Viejo Delft, por lo tanto, el suelo donde se levantó no era lo suficientemente firme para soportar el peso de las piedras, motivo por el cual fue quedando torcida desde el inicio.
Durante siglos se ha temido por su posible derrumbe, por lo que se han realizado numerosos trabajos de estabilización. Incluso se llegó a plantear su demolición durante el siglo XIX. Por suerte las autoridades se encontraron con la oposición del pueblo.
Hoy en día no se teme por su derrumbe ya que está bien estabilizada. Tiene 75 metros de altura y una inclinación de casi 2 metros. Esta inclinacion hace de la iglesia un estupendo atractivo turístico.
Para sacar la foto perfecta, se tienen que alejar un poco de la torre y así apreciar mejor la inclinación. Seguro que encuentran a otros visitantes tomando sus fotos desde el mejor punto situado en Oude Canal.
Si quieren completar su visita, pueden acceder a la iglesia y contemplar la tumba del pintor más famoso de la población: Johannes Veermer, autor del cuadro “La Joven de la Perla”. También son destacables las preciosas vidrieras. Para acceder tienen que adquirir una entrada combinada 5,5€ que también les sirve para visitar la Iglesia Nueva.
LA VAQUITA DE DELFT
Delft tiene algunos tesoros no tan conocidos como el que le vamos a presentar a continuación. Es un pequeño símbolo que recuerda la actividad ganadera que se desarrolló en este rincón de la ciudad.
Para encontrar esta simpática estatua, nos tenemos que acercar hasta la antigua Plaza del Ganado o Beestenmarkt. La encontrarán muy cerquita de la hermosa plaza del Mercado.
Durante mucho tiempo, la plaza albergó a los ganaderos que se acercaban al centro de la ciudad para comerciar con sus ejemplares, esta era una práctica habitual en las ciudades antiguas.
La plaza de hoy en día toma el nombre de ese pasado ganadero. Se trata de una coqueta placita arbolada, coronada con la estatua de la vaquita. Pero… no es una vaca cualquiera. ¡Es una vaca multicolor
La escultura se eleva sobre un pedestal que recuerda a un tronco de árbol, y está cubierto con el típico estampado de vaca en blanco y negro. A su vez, cada pata del animal se asienta sobre un cubo o lechera. Por último, encontramos la vaquita pintada en un vistoso tono azul, con manchas en colores amarillentos y anaranjados. ¡Todo un espectáculo visual
La histórica plaza también es famosa por otros motivos. Por ejemplo, en una de sus casas, vivió el padre de Veermer. También lo es por su ambiente, acercarse hasta aquí es una estupenda opción, ya que la plaza es un centro de entretenimiento, tanto de día como de noche, gracias a numerosas cafeterías y restaurantes, algunos de los más famosos de la ciudad se encuentran aquí.
¡Acérquense a conocer esta simpática estatua
SUBIR AL CAMPANARIO
A continuación les proponemos un verdadero reto. ¿Se animan a subir unos cientos de escalones? ¿Es posible esto en Delft? Pues sí. Es posible y hasta muy recomendable.
El campanario más alto de los Países Bajos se encuentra en la turística Utrech y cuenta con 112 metros de altura. El segundo puesto, lo ocupa el campanario de la Nieuwe Kerk de Delft.
La Nieuwe Kerk o Iglesia Nueva se encuentra en el corazón del centro histórico. Imposible no ver su altísima torre de casi 109 metros 108,75 exactamente. Esta fabulosa iglesia comenzó a construirse en 1396, sobre un pequeño templo anterior, y los trabajos se alargaron durante casi tres siglos. Se estima que ya fue en 1655, tras una serie de incidentes como incendios y explosiones, cuando quedo terminada. A pesar de la época en que se construyó, se le llama la Iglesia Nueva, ya que fue posterior a la iglesia “vieja” que ya existía por aquel entonces y que ha ocupado otro de nuestros consejos.
La elección del lugar para la construcción se explica gracias a una curiosa historia que ocurrió años antes. ¡Ésta se la contaremos cuando estemos de visita por aquí
Está emplazada en la actual plaza del mercado, por lo que llegar a ella es muy sencillo. De estilo gótico, en su interior destaca la tumba de Guillermo de Orange. El considerado “Padre de la Patria”, descansa en esta iglesia casi por casualidad, ya que sus antepasados estaban enterrados en Breda. Al morir Guillermo, la ciudad de Breda estaba en manos de los españoles, por lo que optaron por enterrarlo en Delft, construyendo un monumental sepulcro. Posteriormente se han ido enterrando a otros miembros de la familia real.
Y ¿qué decir de la magnífica torre?, pues que lleva siglos siendo una especie de faro para toda la ciudad. Torre que sirvió para que algunos científicos probaran la teoría de la gravedad lanzando bolas de distintos pesos, al vacío. Hoy en día supone un verdadero reto subir hasta el campanario, situado a más de 85 metros de altura, ya que sólo hay una forma de hacerlo; ¡a pie Es decir, subiendo la friolera de 367 escalones ya que no hay ascensor. Para aquellos intrépidos que consigan subir todos ellos, serán recompensados con una vista impresionante. En días soleados se alcanza a ver ciudades cercanas como La Haya y Rótterdam.
Para subir a la torre, será necesario sacar un ticket cuyo coste es de 4,5€, existiendo algunos descuentos para menores y estudiantes.
PRISIONERO CÉLEBRE DEL AYUNTAMIENTO
A lo largo de los siglos, Delft ha ido acumulando acontecimientos y vivencias de todo tipo. El acervo cultural es muy rico.
Vamos a rescatar una curiosidad de uno de los edificios más reconocibles. Hablaremos de la prisión que albergaba el ayuntamiento. ¡La prisión y uno de sus prisioneros ilustres
Como ocurrió en otros muchos, el ayuntamiento de Delft albergó una prisión. Los ayuntamientos, al ser los edificios civiles más importantes y más vigilados de las ciudades, contaban con calabozos o prisiones. En estos lúgubres espacios acabaron cientos de infelices por cuestiones muy diversas. Uno de los prisioneros más famosos de todos los tiempos, fue Balthasar Gérard.
Balthasar Gérard, fiel seguidor de Felipe II de España, cometió el asesinato del opositor de éste, Guillermo de Orange también conocido como Guillermo el Taciturno. ¡Un asesinato real
Realmente el asesinato tuvo lugar en el cercano Prinsenhof. El edificio fue la sede de Guillermo de Orange durante la rebelión de los Países Bajos contra Felipe II. Se le considera el lugar donde nace la República Holandesa. Hoy en día, este edificio alberga un pequeño museo donde se puede apreciar en la pared los agujeros que dejaron los disparos el día del asesinato.
Tras el asesinato, Gérard no pudo huir, siendo apresado por miembros del servicio real. Pasó unos días en la húmeda cárcel bajo la torre del viejo ayuntamiento hasta que fue sentenciado y torturado hasta la muerte.
Hoy en día el Het Steen, como se conoce a la prisión, es visitable. En su interior se muestran los instrumentos de tortura medieval y las antiguas celdas. Para ello, es necesario reservar con antelación la visita.
VAMOS AL OOSTPORT
Delft es pequeñita y muy abarcable. Nos vamos a ir hacia un extremo del centro histórico para dar un paseo de lo más agradable y bucólico. ¿Les seduce la idea?
Dirigiéndonos hacia el sureste del centro llegaremos a nuestro destino, ¡el Oostport Un rincón de la ciudad con verdadero encanto y que consideramos la guinda del pastel de su visita.
Para llegar a este rinconcito, lo más fácil es dejar la Iglesia Nueva a nuestra espalada, y seguir el canal dejándolo a nuestra izquierda. De esta manera, en poco más de diez minutos unos 700 metros llegamos a la Eastern Gate.
La Eastern Gare o Puerta del Este, es la única puerta histórica de entrada a la ciudad que queda en pie. Podremos admirar sus impresionantes torres góticas que datan del 1400.
La ciudad llegó a tener hasta ocho puertas de entrada, la mayoría de ellas demolidas ya entrado el siglo XIX. La podemos disfrutar desde la parte delantera así como por la parte trasera. Ambas visiones son espectaculares y nos transportarán a su pasado medieval. Situada de manera estratégica entre un cruce de canales con varios puentecitos ¡uno de ellos levadizo, desde los cuales podremos sacar las mejores fotografías.
Esta majestuosa puerta también es conocida como la puerta de Santa Catalina y ha sobrevivido al famoso incendio de 1536, así como a una gran explosión ocurrida en 1654. Hoy en día en ella encontramos un pequeño centro cultural donde se organizan diversas exposiciones de arte.
El lugar tranquilo y hermoso, queda completado con pequeños jardines a su alrededor.
En primavera y verano es todo un placer detenerse a degustar un rico café y disfrutar del paisaje, contemplando las aves y viendo los barquitos navegar.
En definitiva, es un buen lugar para pasear tranquilamente y llevarse de recuerdo una de las postales más características de Delft. Un lugar que inspiró a diversos artistas de todos los tiempos, entre los que destaca el famoso Johannes Vermeer.
Y a ustedes… ¿qué les inspira?
PATIOS CON ENCANTO
Después de tanta atracción necesitarán un respiro. A continuación les vamos a recomendar un conjunto de patios irresistibles donde descansar sus pies. Los famosos patios interiores, tan característicos de los centros urbanos en los Países Bajos, en esta ciudad están muy cerquita unos de otros. De los siete que llegó a tener la ciudad, a día de hoy quedan cuatro.
Se encuentran en la parte noroeste del casco histórico y son un oasis de belleza y tranquilidad. A estos patios íntimos y recoletos se les denomina “hofjes”. Los patios se sitúan en medio de un conjunto de casitas, construidas en ladrillo rojo recuerdan que en Países Bajos no había piedra para construir, ¿verdad?.
Estos famosos espacios han sido plasmados en pinturas tan reconocidas como el cuadro de Pieter de Hooch, llamado “Patio de una casa de Delft”. El cuadro, realizado en 1658, refleja la vida tranquila en esos patios ayudándose de detalles preciosistas y enfocándose en elementos cotidianos como una escoba, un cubo,… este cuadro es uno de los grandes ejemplos de pintura de la Edad de Oro Holandesa.
¡Veamos qué patios podemos visitar
El primero y más famoso de todos, es el Hofje van Gratie o Patio de Gracia. Este hermoso lugar tranquilo se encuentra en la calle Van der Mastenstraat 26-38. En el espacio encontramos una vegetación muy cuidada, de la que suelen destacar las coloridas flores especialmente en primavera. Un lugar ideal para disfrutar sentando en alguno de sus banquitos.
El siguiente es el Hofje van Pauw. Muy cerquita del anterior, nos ofrece también una vista muy hermosa y bancos para descansar y disfrutar de la tranquilidad. Se ubica en la calle Paardenmarkt 54-62.
Por último, el Hofje van Almonde está casi al lado, aunque algo escondido. Hay que acceder a él a través de una puerta. Se encuentra rodeado de siete casitas de estilo tradicional, que en un primer momento fueron parte de un beginaje de monjas. Para acceder a él, tenemos que llegar hasta la calle Bagijnhof 10-22.
Hay un cuarto patio que se sitúa en el entorno del Oosport. ¡Un lugar del que hablamos en otro de nuestros consejos
Todos son de acceso libre.