PEÑÍSCOLA





CASTILLO TEMPLARIO
Es uno de los nombres que recibe este antiguo castillo al que por supuesto tendremos que subir para disfrutar de unas increíbles vistas de la ciudad. Desde lo alto podréis contemplar el mar Mediterráneo, las playas y el casco antiguo de la ciudad, todo desde la impresionante mole de piedra que se asienta sobre el peñón más elevado de Peñíscola, 64 metros.
En el siglo XII, se realiza la primera construcción por parte de los musulmanes, que lo utilizaron como puesto fortificado, posteriormente pasa a manos de los cristianos.
Los templarios lo ocupan entre 1.294 y 1.307, haciendo modificaciones para convertirlo en un castillo como los ya construidos en Tierra Santa.
El Castillo Templario, (otro de los nombres que recibe) es una imponente y robusta construcción que sigue en pie como muestra de la grandeza y poderío de la orden.
Cuando la Orden Templaria fue eliminada, el castillo se quedó vacío durante años, hasta la llegada de Benedicto XIII a Peñíscola. El Papa Luna. Allí instaló su sede y pasó su pontificado entre 1.411 y 1.423 cuando murió aislado tras el Cisma de Occidente.
El castillo sufrió reformas nuevamente para adaptarlo a las necesidades pontificias. ¿Pero cómo llegó aquí el Papa Luna?
En 1.309 se toma la decisión de trasladar la sede de Roma a Aviñón, donde vivirán siete papas hasta 1.377, cuando la sede Papal vuelve a Roma.
Apenas el papa había regresado a Roma muere, y esto hace que en 1.378 se convoque un nuevo cónclave, esta vez en Roma, con muchas presiones porque una parte de los electores deseaba un papa romano (o por lo menos italiano) y la otra parte uno francés; el elegido es Urbano VI, que realizaría reformas y una dura crítica a la vida lujosa de la curia, lo cual, va a desatar conflictos hasta el punto de que el Papa pierde los apoyos de los cardenales que celebraran un nuevo cónclave en septiembre de 1.378. En este cónclave sale elegido como papa, Clemente VII y marca el inicio oficial del Cisma de Occidente.
Ya tenemos dos papas, uno en Roma y otro que se vuelve a vivir a Aviñón, la cristiandad dividida y los dos papas excomulgados, ya que cada uno excomulgó al otro. Los dos papas mueren, pero lejos de acabar el conflicto los cardenales afines eligen nuevos papas, así pues, en Roma ahora tenemos a Bonifacio IX y en Aviñón a Benedicto XIII.
En Roma van muriendo papas mientras en Aviñón se mantiene Benedicto XIII (cuyo nombre era Pedro de Luna, de ahí el sobrenombre).
Finalmente, en 1.409 se celebra un concilio donde se excomulga a los dos papas existentes y se elige un tercero, lejos de acabar con el problema ahora existían tres papas.
Tras estos acontecimientos, y con los pocos apoyos con los que contaba provenientes en su mayoría de la península ibérica, Benedicto XIII, decide instalarse en 1.411 en Peñíscola.
La resolución del cisma llegó tras el Concilio de Constanza. Uno de los papas es arrestado, el otro renuncia a su cargo y Benedicto, fue depuesto por el Concilio como cismático y hereje, nunca renunció al papado y murió en su castillo el 23 de mayo de 1.423.
Una vez que conocemos su historia es una razón más para disfrutar de este castillo fortaleza y de sus maravillosas vistas desde arriba.
Precio de la entrada: 5 euros.
Dirección: Calle Castillo s/n.
UN ZUMO DE NARANJA Y UN PASTISSET.
La experiencia única de sentarse frente al mar y disfrutar de un zumo de naranja natural ¡no tiene precio!
En Peñíscola, casi todo se hace de subida al castillo, por tanto, mientras caminamos podemos hacer una pequeña parada, tomar aliento y disfrutar de un zumo de naranja recién exprimido con la suave brisa marina acariciándonos el rostro.
Gracias al Mediterráneo tenemos estos cítricos provenientes de África que a su vez habían llegado desde Asia y que en España fueron difundidos por los árabes.
Inicialmente, los naranjos eran de uso decorativo, muchos de ellos localizados en patios interiores; además de adornar los patios, las flores de los naranjos, conocidas como flor de azahar, tenían la función de perfumar las estancias, ya que esta flor es conocida por su intenso y agradable aroma.
El nombre de la flor proviene del árabe al-azahar, que significa flor blanca, tal y como es esta flor.
Estos naranjos de sabor amargo, se utilizaban en algunas recetas culinarias como condimento, el ácido de la fruta ayuda a ablandar y aromatizar la carne.
La primera referencia a los naranjos aparece en la obra de Alberto Magno, Vegetalibus et plantis del año 1.250. En ella se denomina a la naranja como "arangus". Pero la naranja dulce que conocemos actualmente, llega de la mano de Vasco de Gama y las rutas comerciales iniciadas por los portugueses, después de su navegación rodeando el continente africano hasta el Océano Índico y finalmente a la india.
De hecho, en los inicios era desde Lisboa de donde salían la mayor parte de las naranjas para la Península Ibérica.
Así pues, vamos a probar un buen zumo de naranja que en este caso se merece estar acompañado por el dulce típico, un pastisset.
Esta especie de empanada bañada en azúcar, es un auténtico manjar de origen árabe. El más común, está relleno de cabello de ángel, una confitura hecha a base de caramelizar las hebras de la pulpa de la calabaza de la variedad Cucurbita Ficifolia. Pero también pueden estar relleno de boniato, de requesón, manzana o cualquier cosa que se nos ocurra.
Durante la navidad muchas familias siguen la tradición de elaborarlos en casa, tomando estas, el aroma de la masa especiada y recién horneada. Se les llama pastisset de Nadal (pastelitos de navidad) y generalmente en esas fechas están rellenos de boniato.
No os recomendamos ningún sitio en concreto porque el zumo de naranja y el pastisset están presentes en todos los bares, cafeterías y panaderías de la ciudad.
¡COMPRAS, MÁS COMPRAS!
Peñíscola, es una ciudad dedicada al turismo.
Una ciudad que vive de sus visitantes. El comercio y las compras mueven gran parte de la economía de la ciudad y están a la orden del día.
Podríamos estar un día entero contemplando las mil y una artesanías que nos proponen los vendedores locales.
Desde que nos adentramos en la ciudad amurallada por el Portal de Sant Pere, mandado construir por orden del Papa Luna, el comercio hará parte de nuestro recorrido.
Este lugar era uno de los puntos de acceso al castillo por medio de un embarcadero que hoy ha desaparecido debido a las obras para ganar terreno al mar.
Mientras avanzamos por las calles empinadas de Peñíscola, entre las casitas blancas con cenefas o ventanas azules y balcones de forja, además de perdernos en la belleza de este lugar, nos perderemos entre sus tiendas, en calles serpenteantes y casi siempre hacia arriba.
Sobre todo, descubriremos las artesanías locales:
Abanicos pintados a mano; el abanico, complemento de moda, más allá de su función de mover el aire cuando hace calor, se lleva utilizando siglos en conjunto con la manera de vestir de las mujeres.
Su procedencia es Oriente, con antecedentes en el flabelo egipcio.
En España hay importantes fábricas especialmente en comunidades como la Valenciana y la andaluza.
Las primeras referencias del abanico en España son del siglo XV.
En un principio los usaban hombres (más pequeños) mujeres (de mayor tamaño) y el abanico llegó a adquirir un lenguaje propio, un lenguaje de seducción para enamorar, para dar oportunidad o rechazarla. Lenguaje que había que conocer si uno quería saber qué ocurría con el objeto de sus deseos.
Así que en Peñíscola encontraréis auténticas maravillas de abanicos originales pintados a mano, que paliaran los efectos del calor en el verano mediterráneo o quizás queráis recuperar esta seductora costumbre de hablar a través de este bello complemento.
Cerámicas, una buena parte de ellas están dedicadas al mar, en tonalidades azules que recuerdan al Mediterráneo, los platos, tazas y bandejas con decoración y formas marinas como conchas, estrellas de mar, y peces no van faltar. También encontraremos cerámica pintada a mano, más original y un poco más elevada de precio. Todo depende que queramos comprar.
Y como no nos olvidamos de los más pequeños, para ellos encontraremos juguetes artesanales haciendo alusión a la historia templaria de Peñíscola.
Así que tenéis muchas calles y tiendas con una oferta verdaderamente original.
Dirección: casco antiguo
LA CASA DE LAS CONCHAS
La casa es conocida por los locales como la casa de les petxines, que quiere decir la casa de las conchas.
El esmero y dedicación con el que sus propietarios llenaron la fachada de esta casa de pequeñas conchas, muestra el amor absoluto que tenían hacia el mar.
Las conchitas están perfectamente colocadas y alineadas, encajándose para no dejar ningún espacio vacío, ¡es el barroco de las conchas!
La casa más fotografiada de Peñíscola pertenece a una familia que en los años 50, debido a la mala situación económica que atravesaban, Justa, la mujer y madre de tres hijos, toma la decisión de conocer a fondo los lugares históricos, para trabajar como la primera guía turística aprovechando que el turismo comienza a entrar en auge y los viajeros empiezan a llegar para contemplar la ciudad.
Con estas visitas y aunque el trabajo fuera solo pagado por las propinas voluntarias de los turistas, entraba un dinero extra en casa.
Con los ingresos generados se compraron ese pedacito de tierra, donde construyeron su propia casa. En lugar de tener una casa encalada como las otras, comenzaron a cubrirla de conchas, como un tributo de Justa al mar. Muchas de ellas son fruto del trueque con los pescadores locales, intercambiando tabaco por conchas.
La casa consta de tres plantas, con ventanas ojivales y elementos que rememoran esa Peñíscola a la que los árabes llamaron Banaskula o Baniskula.
Para el año 1.961 la casa está finalizada y su propietaria, aprovechando las oleadas de turistas abre lo que sería la primera tienda de souvenirs.
Está familia como muchas otras se beneficiaron del incremento turístico, pasaron de ser un pueblo de pescadores, a uno de los lugares que recibe mayor número de visitas y que además hace parte de uno de los pueblos más bonitos de España y de los pueblos más bonitos del mundo, certificado por ambas asociaciones.
Así que, en nuestro paso por la ciudad de Peñíscola, tenemos que hacer una parada obligatoria en esta particular construcción y por supuesto llevarnos nuestra preciada fotografía.
Calle Faraones, 11.
El BUFADOR
Peñíscola es un monumento absoluto en toda regla, cada paso que damos nos sorprende con un espectáculo, con algo maravilloso que llamará nuestra atención; desde la calle más pequeña con sus balcones, hasta los acantilados sobre el mar, y por supuesto el imponente castillo del papa Luna.
Pero no todos los monumentos de Peñíscola han sido creados por la mano del hombre, en este caso el arquitecto, es la propia naturaleza quien nos muestra esta maravilla. El bufador.
El bufador, es un túnel natural en la base del peñón que sustenta el casco antiguo, que ha sido excavado de manera natural y por donde se cuela el agua constantemente emitiendo bufidos y estruendosos ruidos a la vez que chorros de agua que salen por su agujero, dependiendo del estado de la mar.
Esta formación natural a veces pasa desapercibida, porque el mar está calmado y podemos pasar a su lado sin darnos cuenta que está ahí, ya que en esos días está muy silencioso.
Pero en otras ocasiones llegaremos a descubrir ese agujero rocoso sin darnos cuenta solo guiados por su rugido que sale desde las entrañas del mar llamando nuestra atención, o veremos sus elevaciones de agua salpicando todo el entorno y muchos curiosos que se acercan a ver bufar al bufador.
Esta formación tiene unos seis metros de profundidad en la primera parte, para después comunicarse con otra de diez metros de profundidad que normalmente está llena de agua del mar.
Cabe resaltar, que es más impresionante cuando el mar está revuelto y embravecido, su sonido es capaz de asustar a cualquiera, y en ocasiones el Mediterráneo sale con gran fuerza empapando todo, los vecinos ya están acostumbrados y hasta disfrutan de escucharlo rugir.
Por donde se mire, en Peñíscola siempre encontraremos una ventana al mar, y esta quizás sea la ventana más curiosa y más ruidosa. El ruido que de él sale ha servido para inspirar leyendas y ahuyentar intrusos, a día de hoy, hay quien sigue afirmando que el Bufador y su rugir ayudan a evitar visitantes no deseados.
Dirección: Carrer del Bufador, 4
MOJÓN DE MAR
En este apartado os proponemos comer un animal que estamos casi seguros que no habéis probado.
El animal en cuestión es pescado y su nombre científico es Holothuroidea, aunque es más conocido como mojón de mar, pepino de mar, carajos de mar, cohombros o espardeñas.
Su forma es alargada y blanda, en uno de sus extremos se encuentra la boca rodeada de tentáculos y en el otro extremo esta la abertura anal.
Su tamaño es muy variable desde un centímetro hasta tres metros.
Están provistos de pequeños pies, aunque solo una parte tienen función locomotora, la otra parte tiene función sensitiva.
Como veréis no es muy atractivo.
Pertenece a la familia de los erizos y estrellas de mar. Viven en muchos lugares, pero especialmente en las aguas saladas de arrecifes coralinos entre 4 y 400 metros de profundidad. Hay alrededor de 1.200 especies, pero muy pocas se aprovechan para el consumo humano.
Es un pescado muy apreciado en algunas partes del mundo como Asia donde utilizan diferentes partes del mojón de mar para hacer sushi o en algunas partes de España se usa como marisco para paella.
Y en la comunidad Valenciana, especialmente, es muy conocido y muy apreciado. Su pesca la realizan buzos con botella.
Para prepararlo hay que cortarle los dos extremos y quitarle el tubo que lo envuelve así queda completamente blanco y de forma cilíndrica.
Se puede cocinar de forma general como los calamares; a la plancha, rebozados...
Es un manjar con alto contenido en vitaminas y minerales y bajo en ácidos grasos poli insaturados.
Su descubrimiento, principalmente, para las mesas del levante español fueron los humildes pescadores, que cocinaban los descartes que encontraban en sus redes. Entre ellos estos moluscos que no podían vender en los mercados y que incluían en sus guisos y paellas tradicionales, después empezaron a cocinarlos como el calamar y poco a poco saltaron a las mesas de los restaurantes donde se convirtieron en una auténtica delicatessen por su finísimo sabor, su dificultad en la captura y su sencillez en la cocina.
Así que esperamos que disfrutéis de un buen mojón de mar.
EL PAPA LUNA
Como es evidente al estar en Peñíscola nos vemos obligados a hablar del personaje más famoso de su historia, Pedro Martínez de Luna, el Papa Benedicto XIII, conocido por todos como el Papa Luna, que ya sabéis, fue declarado hereje, excomulgado y destituido.
Del Papa Luna tenemos una estatua delante del castillo, una obra de dos metros de altura y 700 kg que fue realizada, curiosamente por el cantante Sergio Blanco, integrante del dúo Sergio y Estíbaliz.
La estatua de bronce le representa con ropas papales, ataviado de capa y corona, su rostro anciano y con carácter afable.
Nacido con el nombre completo de Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor un 25 de noviembre en el año 1.328, en el seno de una de las familias más nobles de la época, en el castillo de Illueca ubicado en provincia de Zaragoza.
Desde joven, muy inteligente, brillante y obstinado decidió dedicarse a la vida religiosa y por supuesto a la política. Su fuerte influencia ayudó a resolver varios conflictos de la corona de Aragón, como la subida al trono de Fernando I.
Tal vez no lo sepas, pero al Papa Luna le debemos uno de los dichos más populares de España, era tal su testarudez que, a día de hoy cuando una persona es muy, muy terca se le dice “estar en sus trece” como referencia al número 13 que acompaña al nombre del Papa Benedicto.
Se dice que este hombre era correcto, justo, incapaz de aceptar un soborno, realmente un hombre intachable, pero a pesar de todas sus buenas cualidades, las intrigas del rey francés que acabaron suponiendo que Benedicto XIII fuera un escollo insalvable para su control de Europa y obviamente la testarudez del Papa, acabaron provocando El Cisma de Occidente.
Según algunas de las teorías, Pedro Martínez de Luna se negó a ceder ante los caprichos del rey de Francia y era más fácil perseguirlo y asediarlo a luchar contra un Papa de rectitud moral indestructible. De ese modo el Papa Luna huyó de Aviñón, se recluyó en Barcelona y más adelante con 80 años se trasladó a Peñíscola, una de las acusaciones más feroces fue mantener pactos con demonios que vivían bajo su silla.
Se dice que el Papa Luna tenía en su poder un documento, conocido como Códice Imperial escrito por el mismísimo Emperador Constantino.
Según algunos historiadores ese documento podía poner en peligro a la Iglesia.
Se cree que el documento escrito en papiro, se guardaba en una especie de tubo de oro.
A la muerte del Papa Luna intentaron encontrarlo poniendo patas arriba el castillo, especialmente la biblioteca pontificia, pero nunca pudieron dar con él.
Ya sabéis que, aunque destituido de su cargo Benedicto continuó viviendo como Papa hasta el final de su vida. Vamos que, ante todas las adversidades y persecuciones “él se mantuvo en sus trece”.
PEÑÍSCOLA DE CINE
En nuestro paseo por el centro histórico de Peñíscola nos encontraremos muchos emplazamientos utilizados por las productoras cinematográficas que aquí han rodado, de hecho será muy fácil seguir esta ruta y encontrar los escenarios de las películas más famosas ya que muchas calles, plazas y lugares específicos están señalizado con paneles informativos con los datos relevantes de las producciones, los fotogramas de la escena rodada, el nombre de la película y el año del rodaje.
El casco antiguo y la elevación del castillo es el escenario perfecto para recrear la magia cinematográfica, y dejar volar la imaginación.
La más gloriosa y recordada por los habitantes es El Cid Campeador, protagonizada por Charlton Heston y la bellísima Sofía Loren en el papel de Ximena.
El filme histórico con carácter dramático y bélico fue realizado en el año 1.961, por Anthony Mann, una película que recibió varias nominaciones, a los Oscar, por mejor banda sonora, mejor diseño de producción y mejor canción. Y tres Globos de Oro, mejor película, mejor director, mejor banda sonora.
Pero la primera película que se rodó fue Ana Kadova, en 1.913, del director Fructuos Gelabert, filme de espías, ambientado en un reino inexistente. Hoy en día pérdida.
La siguiente película en la lista, todavía rodada en blanco y negro fue La Alegría del Batallón, en 1.924 de Maximiliano Thous, basada en un libreto de zarzuela.
En los años 50 se reactivó el rodaje, con películas como:
· La vida es Maravillosa, en 1.955 de Pedro Lazaga.
· Calabuch, en 1.956 del genial Luis García Berlanga, director que repitió escenario con la película París Tombuctú, en 1.999.
· Los Corsarios del Caribe, en 1.961 del director Eugenio Martin.
· Todos eran culpables, en 1.962, de León Klimovsky.
· Mataharis, en 2.007 de la premiada directora Iciar Bollain.
Hasta ahí ya tenéis unos cuantos planos que buscar. Pero en los últimos años se han puesto muy de moda las series, así que vamos a ver que las más aclamadas por el público también han tenido su escenario en Peñíscola.
Tres series españolas:
· El Barco.
· El chiringuito de Pepe.
· El Ministerio del Tiempo.
Y la que se lleva todas las ovaciones por la cantidad de personas que la han visto en todo el mundo, Juego de Tronos, (Games of Thrones).
Rodaron en los jardines del castillo, en la parroquia de Santa Maria, en el faro, el portal Fosc, en la rampa de Felipe II, en la plaza de Armas, y en el paseo de Ronda, sobre la muralla.
Peñíscola tuvo también un Festival de Cine. Festival que se celebró por primera vez en 1.988 y se mantuvo hasta 2.008, que fue su última edición por los elevados costos para el ayuntamiento. El festival estaba caracterizado por el género de la comedia, y recibió grandes personalidades del séptimo arte. Los premios Calabuch, llevaban este nombre como homenaje al director de origen valenciano Luis García Berlanga y a su obra maestra del mismo nombre.
Así que ahora, no importa porque calle del centro histórico quieras comenzar tu paseo, vayas por donde vayas estarás en un plató de cine.
Dirección: Centro Histórico
EL MEDITERRÁNEO A NUESTROS PIES
Una de las mejores cosas que podemos hacer es detenernos a contemplar el mar, desde casi cualquier punto del centro histórico de Peñíscola podemos ver el majestuoso Mediterráneo, su azul, su calma, a veces su bravura…
El Mediterráneo nos invita a viajar con él, con su historia y con sus nombres.
Un mar interior que ha formado parte de la historia de muchas civilizaciones.
Los babilonios lo llamaban Mar Superior, de este periodo tenemos una tabla con la presencia del rey Nabucodonosor.
Para los egeos fue El Gran Verde o el Gran Mar al igual que para los judíos que trazaron en él, grandes rutas comerciales.
Para los turcos el Mar Blanco, haciendo alusión al occidente no al color del mar.
Para los griegos un Mar entre Tierras, MesogeiosThalassa.
Ya en la antigüedad, personajes como Homero o Hecateo intentaron dibujar su contorno.
Los romanos lo denominaron el Mare Nostrum, (Nuestro Mar), porque fue su vía de comunicación y durante un tiempo casi podríamos decir que tuvieron el dominio absoluto.
Más el origen del nombre actual viene del latín Medi Terraneum, de ahí su significado, mar entre tierras.
El mar que tantas satisfacciones y riquezas ha traído a estas tierras.
Que ha sido y es el motor económico de esta ciudad ya sea por la pesca o por el turismo que tan atraído se siente por este rincón del Mediterráneo.
Pues ahora que os hemos presentado el objeto de nuestras miradas, el lugar que nos parece más bonito para contemplar esa maravilla de mar, sus playas, y su castillo al fondo y así poder hacer nuestro break, es el Paseo Marítimo por la playa norte.
Hay 5 km de playa con una anchura media de unos 44 metros compuesta por una arena dorada que hace aún más idílico el lugar.
Tenéis un buen tramo para pasear y sentaros en la playa o en el muro del Paseo Marítimo a contemplar esa vista o caminando un poco más se llega a la zona de restaurantes y bares donde os podréis sentar, y sentir el Mediterráneo en vuestra piel.
Dirección: Paseo Marítimo, Playa Norte