MESINA





UNA HOZ A NUESTROS PIES
La historia de la ciudad de Messina es inseparable del estrecho que lleva su nombre. A lo largo de los siglos, el Estrecho de Messina ha sido un enclave esencial en tráfico marítimo del Mediterráneo y la ciudad ha crecido precisamente como enclave portuario comercial y militar. Precisamente por eso, la única forma de entender y apreciar Messina como merece es desde lo alto. Sólo desde un lugar elevado podemos abarcar con la mirada la ciudad, los tres kilómetros de estrecho que marcan la separación entre el mar Tirreno y el Adriático y Calabria, la famosa “punta de la bota”, el extremo de la península italiana.
Sin duda, el lugar ideal para obtener esa vista privilegiada de Messina es el mirador que se encuentra a los pies del Santuario de Cristo Rey. El mirador Montorsoli se encuentra situado en una ladera de los montes Peloritanos sobre el centro histórico de la ciudad. A sus espaldas podremos ver una enorme iglesia neobarroca, el Santuario de Cristo Rey, construida en 1937 a partir de un proyecto del arquitecto Giovanni Battista Milani. A los pies de la iglesia apreciamos los restos de un importante castillo medieval del que sólo queda en pie una torre octogonal. Este castillo fue uno de los pilares defensivos de la ciudad y del estrecho desde el tiempo de los árabes y en él pernoctó en varias ocasiones el famosísimo rey inglés Ricardo Corazón de León en sus viajes durante la Tercera Cruzada.
Pero lo verdaderamente impresionante de este lugar son las vistas. Frente a nosotros tenemos el centro histórico de la ciudad de Messina: la torre de la Catedral nos permite situar la plaza principal y frente a nosotros tenemos el brazo de tierra que se adentra en el estrecho protegiendo el puerto y cuya forma de hoz dio el nombre de Zancle -que significa precisamente “hoz” en lengua sícula- a la ciudad en el momento de su fundación. En la punta de la hoz, veremos el obelisco sobre el que se yergue una estatua dorada de la Virgen María, la Madonna della Lettera.
Independientemente del momento en el que nos asomemos al mirador, siempre encontraremos barcos cruzando el estrecho: barcos comerciales, de recreo y sobre todo los ferries que unen constantemente Messina con las ciudades de Villa San Giovanni y Reggio Calabria, en la región de Calabria.
VIALE PRINCIPE UMBERTO, 98122 MESSINA
INVOLTINI
Cualquier guía o libro que leamos sobre Sicilia lo deja bien claro: no se puede conocer la isla sin conocer también su variada y rica gastronomía. La extraordinaria calidad de sus materias primas -pescado, carne, fruta y verduras- y unas elaboraciones sencillas dedicadas a potenciar al máximo sus sabores han hecho la gastronomía siciliana famosa en el mundo entero. La calidad de sus vinos y su repostería completan el panorama.Una cosa que nos llamará la atención tan pronto como pasemos unos días en la isla es el gusto de los locales por comer cualquier cosa en forma de rollitos.
Son los famosos involtini. Un involtino es una loncha de cualquier producto rellena, enrollada y cocinada en una parrilla, al horno o a la plancha. Pero si estamos en la provincia de Messina es obligatorio probar los sabrosísimos involtini alla messinese. Se trata de rollitos de ternera. Por lo general se preparan cubriendo un filete fino de ternera con pan rallado, perejil, y queso parmesano. Se rellenan de más pan y parmesano rallados, aceite, ajo y trocitos de queso provola suave y se envuelven, atravesando el involtinocon un palillo o ensartando varios en un pincho más largo, lo que los locales llaman un spiedino. En este caso, se alternan con trocitos de pimiento y cebolla y hojas de laurel.La manera ideal de prepararlos es colocándolos sobre las brasas, de modo que queden crujientes por fuera y tiernos y jugosos por dentro.
Como no siempre hay un fuego con brasas a mano, también quedan ricos al horno o a la plancha. El éxito de estos involtinide carne ha hecho que en los últimos años, sobre todo con la enorme variedad de turistas que visitan la isla en mente, hayan florecido variaciones de la receta original hoy en día los rollitos de muchos restaurantes llevan bacon o jamón que los hacen más contundentes. Pero de entre todas estas variaciones, es necesario destacar los involtinial pistacho.
Los pistachos de Bronte, un pequeño pueblo agrícola en la ladera del Etna, se usan para añadirle un sabor espectacular a este plato de la gastronomía tradicional mesinesa.
TRINACRIA
Sicilia es una tierra rica en símbolos. Durante sus miles de años de historia todos los pueblos que han jugado un papel en el Mediterráneo han pasado por la isla y han dejado en ella sus huellas. Por eso, no sólo sus monumentos os su gastronomía son una suma y una mezcla de culturas, sino que también lo son sus símbolos. De entre todos ellos, el más omnipresente es la Trinacria. Resulta difícil pasar un día en Sicilia sin verla en multitud de ocasiones. Sobre todo porque actualmente, la Trinacria, además de su símbolo más popular, es el escudo oficial de la isla y aparece en la bandera que ondea en todos los edificios públicos sicilianos.
La veréis a menudo: sobre una bandera roja y gualda dividida por una línea diagonal en dos triángulos llama la atención la figura de una cabeza de mujer con cabellos de serpientes sobre tres piernas flexionadas. Es sin duda un símbolo extraño.La cabeza de la mujer no es otra que Medusa, la Gorgona de la mitología griega. Un monstruo con cabeza de mujer y una melena formada por serpientes capaz de petrificar con la mirada. Parece ser que durante la dominación griega de la isla llegó a convertirse en un talismán, algo que los locales colocaban en el dintel de sus casas y en los frontones de los templos para ahuyentar los malos espíritus.
Al llegar a la isla, los romanos vieron tantas cabezas de Medusa que lo convirtieron en el símbolo de la isla y le añadieron espigas de trigo o racimos de uvas que representaran la riqueza agrícola de su nueva conquista. Un par de alas que aparecen a menudo en la cabeza simbolizan a Eolo, el dios de los vientos, que según una tradición vivía precisamente en la provincia de Messina.Este símbolo lo mezclaron con otro que encontraron en Sicilia: tres piernas flexionadas que representaban la forma triangular de la isla y, más en concreto, los tres cabos de sus tres puntas: Capo Passero en Siracusa, Capo Lilibeo en Trapani y Cabo Faro o Peloro en Messina.
El símbolo, emblema de la isla, es usado por los sicilianos como amuleto que trae buena suerte o que les recuerda a su tierra y muchos visitantes lo eligen como recuerdo de su visita a la isla. Podemos encontrarla en todas las posibles versiones y precios, desde el económico imán para la nevera, hasta en forma de colgantes o de pendientes de diversos materiales, calidades y precios. Tal vez su forma ideal sea la de pieza de cerámica en todo tipo de tamaños.
NO SOLO LA HORA
Resulta difícil no admirar a los messineses por su constancia frente a la adversidad. Su empeño en reconstruir la ciudad tras los dos grandes terremotos y tras el bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial sigue impresionándonos hoy en día y encuentra su ejemplo más imponente en la catedral. Sin embargo, estas reconstrucciones en algunos casos han supuesto mejoras y, en un caso en particular, ha aportado a la ciudad uno de sus símbolos más emblemáticos.El campanario de la catedral es posiblemente la construcción que más ha sufrido en la ciudad: fue destruido por primera vez al ser golpeada por un rayo en 1559, saqueado por los españoles, que se llevaron su tesoro al Monasterio del Escorial, en 1678, y volvió a desmoronarse tres veces más en los terremotos de 1693, 1783 y 1908.
Tras la última reconstrucción -esperemos que definitiva- los messineses recibieron un regalo prodigioso como señal de solidaridad. La ciudad de Estrasburgo, por consejo del Papa Pío XI, les regaló en 1933 un reloj astronómico realizado por el famoso relojero Théodore Ungerer, autor del que se encuentra en la catedral de su ciudad.El reloj está integrado en los diversos niveles de la torre y según las horas, los días, meses y las estaciones podemos ver en él el movimiento de distintas figuras. En la parte baja del reloj, las cuatro edades del hombre avanzan cada cuarto de hora completando una vuelta cada hora, y varios dioses de la mitología clásica simbolizan los días de la semana.
Sobre la imagen de la construcción del Santuario de Montalvo, que se completa cada día, vemos el calendario litúrgico, que se mueve tan sólo cuatro veces al año: Navidad, Epifanía, Pascua y Pentecostés. En varias esferas aparecen los planetas y distintos fenómenos astronómicos.En lo alto del reloj encontramos a Dina y Clarenza, dos heroínas locales que despertaron a los habitantes de la ciudad haciendo sonar las campanas durante una invasión nocturna de los franceses. Más arriba aún, el león coronado, símbolo del pueblo siciliano, sostiene al viento la bandera de la ciudad de Messina.Resulta imposible no detenerse a tomar una fotografía o, aún mejor, grabar un vídeo a las horas en que el reloj se pone en movimiento.
PIAZZA DUOMO, 29, MESSINA
UN PUENTE INEXISTENTE
Normalmente una ciudad es famosa por los monumentos o grandes obras que se han realizado en ella. Pocas veces se le habla al visitante de los monumentos y obras públicas que una ciudad no tiene. Sin embargo, precisamente eso es lo que va os a hacer aquí y es que el monumento por el que todo viajero pregunta al llegar a Messina no existe. Estoy hablando del puente que debería servir para cruzar el Estrecho de Messina.Ya desde la antigüedad, el Estrecho de Messina ha significado un quebradero de cabeza para los marinos y viajeros.
Con sus escasos tres kilómetros de separación entre la isla de Sicilia y la península italiana en su punto más estrecho, la fuerza de las corrientes marinas ha convertido Messina en un lugar difícil para la navegación. Los griegos, habituados a crear mitos y leyendas para explicar cualquier cosa que les sucediera, inventaron dos terribles monstruos que habitaban a ambos lados del estrecho y que soplando creaban las corrientes que hacían a los barcos encallar a uno u otro lado. Escalay Caribdis se llamaban estos monstruos. Si querías evitar a Escilaes probable que terminaras por chocar con Caribdis, y si querías evitar a Caribdis, podías terminar en la boca de Escila. Romanos y normandos fantasearon con la idea de construir un puente que uniese Italia y Sicilia, pero los medios técnicos de la época no lo permitieron. Los primeros proyectos más realistas se popularizaron en la época de Mussolini.
El dictador italiano siempre sintió que Sicilia se resistía a su autoridad, que las cosas que funcionaban en Italia no terminaban de hacerlo en la isla. Por eso pensó que unirla a la tierra firme era esencial para acabar con la anomalía siciliana. Durante los años de dictadura se barajaron las posibilidades de construir un puente o un túnel. Pero las obras nunca llegaron a ponerse en marcha. A partir de los años cincuenta del siglo pasado se retoma la idea y fue el famoso y controvertido primer ministro Silvio Berlusconi quien aprobó el proyecto en 2006 y ordenó el inicio de las obras. El puente habría de ser el puente de suspensión más largo del mundo y tendría cuatro carriles para coches, dos para el ferrocarril (permitiendo así llegar directamente desde Berlín hasta Palermo) y dos peatonales.
A la oposición de ambientalistas, se le unió la de los habitantes de Messina y Villa San Giovanni, el pueblo calabrés al otro lado del estrecho. Temían que la construcción del puente y el final del ferry supusieran la muerte comercial de ambas ciudades. Romano Prodi, rival de Berlusconi en las elecciones, hizo de la detención de las obras, uno de los ejes de su campaña y, cuando se convirtió en Primer Ministro, el puente dejó de construirse. Varios intentos posteriores han terminado en fracaso por problemas de presupuesto.
De modo que quienes visitan Messina hoy, tienen que imaginarse el puente o consultar los planos del proyecto.
¡Quién sabe si nuestros hijos o nuestros nietos lo verán un día terminado!
QUIEN ES QUIEN ??
Para terminar con nuestra estancia en la ciudad de Messina, os proponemos un pequeño reto o juego. Es algo que podéis hacer mientras visitáis la ciudad o incluso una vez estéis de vuelta en casa, repasando las muchas fotografías que habréis tomado. En un radio de pocos metros de distancia de la catedral, existe una enorme cantidad de figuras esculpidas en monumentos, fuentes y en el famoso reloj astronómico de su campanario. Estas figuras representan dioses mitológicos, personajes históricos o a son alegorías de algo. Muchas de ellas aparecen citadas en los apartados anteriores y no será difícil identificarlas.
Si empezamos por el campanario, la lista de los personajes que podemos identificar es enorme. Pero no podremos verlos todos: dependiendo de la hora, el día o la estación en que visitemos la ciudad, serán visibles unas figuras u otras. En primer lugar, podemos buscar las cuatro edades del hombre, que desfilan cada hora frente a una imagen de la Muerte, un esqueleto con su guadaña. Una serie de dioses simbolizan los días de la semana: Apolo aparece los domingos; Diana, los lunes; Marte, los martes; Mercurio, los miércoles; Júpiter, los jueves; Venus, los viernes, y Saturno, los sábados.
Cada uno de ellos aparece conduciendo un carro llevado por animales simbólicos. En la torre también podremos identificar a la Virgen de la Carta, a Dina y Clarenza, las salvadoras de la ciudad durante la invasión francesa, y al león coronado con la bandera de la ciudad. A pocos metros de la catedral, en distintos monumentos, podemos identificar a Don Juan de Austria, a la Inmaculada Concepción, al rey Carlos III, a Orión y al dios Neptuno. En la fuente que preside Orión se puede identificar también a su perro Sirio, a cuatro náyades y cuatro tritones y a cuatro ríos personificados: el Nilo, el Ebro, el Tíber y el Camaro.
En el monumento a los Caídos por Italia tres soldados llevan elementos que permiten identificarlos: uno pertenece a la Marina, otro a la Aviación y un tercero al cuerpo de Infantería.Como veis, se trata de una cantidad enorme de personajes y todos tienen una clave que nos permite o ayuda a identificarlos sin necesidad de que sus nombres aparezcan escritos en la base del monumento.
PIAZZA DUOMO, 29, MESSINA
LA MADONNA DELLA LETTERA
Es bien sabido que los italianos meridionales son por tradición católicos y muestran una profunda devoción por la Virgen María, la madre de Jesús, a la que en cada región o incluso pueblo, veneran con distintos nombres y leyendas. Una de las más curiosas y fascinantes es la de la patrona de la ciudad de Messina, la Virgen de la Carta.Desde la hoz de tierra que protege el puerto de la ciudad, una estatua dorada de la Virgen preside y vigila la ciudad desde lo alto de un obelisco. A sus pies puede leerse en latín: “Vos et ipsam civitatem benedicimus”, “Os bendecimos a vosotros y a esta ciudad”.
Cuenta una leyenda que durante su viaje camino de Roma San Pablo se detuvo en varias ciudades sicilianas para predicar el cristianismo. Si bien se cree que la primera comunidad Cristiana del continente europeo fue fundada en la ciudad de Siracusa, parece ser que los habitantes de Messina recibieron particularmente bien al apóstol y que muchos de ellos se convirtieron al cristianismo. Varios de esos conversos decidieron peregrinar a Tierra Santa, donde todavía vivía la madre de Jesús y llevaron con ellos una carta de la comunidad cristiana de Messina dirigida a ella.
A su vuelta trajeron una carta escrita por María de su puño y letra y anudada con un mechón de su cabello. En la carta, escrita originalmente en hebreo, la Virgen apreciaba la devoción de la ciudad, la bendecía y se declaraba su eterna protectora. Desde entonces, la devoción a la Virgen de la Carta es enorme en las regiones a ambos lados del estrecho y el 3 de junio cada año se saca en procesión el relicario que contiene el mechón de cabello de la Virgen. Cuando se tienen en cuenta las desgracias abundantes sufridas por los messineses a lo largo de la historia, con los dos enormes terremotos de 1783 y 1908 a la cabeza, es fácil entender cómo algunos escépticos dudan de la protección prometida por la leyenda.
Los más devotos, sin embargo, se preguntan qué sería de esta ciudad, situada a pocos kilómetros de un volcán activo, sobre una falla geológica y en el corazón del disputado mar Mediterráneo, de no ser por la protección de la Virgen María.
DIRECCIÓN:
COLUMNA DE LA VIRGEN DE LA CARTA,
PUERTO DE MESSINA, 98122, MESSINA
PASEO POR VARIAS EPOCAS
La historia de la ciudad de Messina es sin duda convulsa. A las frecuentes invasiones y saqueos consecuencia de su posición estratégica para el control del estrecho, se le suman los dos grandes terremotos, en 1783 y 1908, que la redujeron por dos veces a escombros. En 1943, durante la invasión aliada de Sicilia, la ciudad fue bombardeada y volvió a sufrir daños severos. Por eso, cada elemento del pasado que se conserva tiene algo de milagroso. Es algo que no podemos olvidar mientras realizamos este breve paseo que nos permite descubrir las tres Iglesias principales del centro histórico.
Comenzamos nuestro paseo en la Plaza de la Catedral. Si tenemos frente a nosotros la fachada del Duomo, a nuestra izquierda quedará la Fuente de Orión, uno de los pocos conjuntos escultóricos que han sobrevivido a los cataclismos históricos. Fue diseñada y esculpidaen 1547 por Giovanni Angelo Montorsoli para celebrar la construccióndel primer acueducto de la ciudad, que aprovechaba las aguas de los ríos Camaro y Bordonaro. Sirenas, tritones, náyades y monstruos marinos decoran las cuencas y el fuste central, sobre el que se levanta la estatuade Orión, fundador mítico de la ciudad. Las cuatro figuras principales que están a sus pies personifican los ríos Tíber, Nilo, Ebro y Camaro. En elensanche a la izquierda del Duomo encontramos también una estatua de mármol de la Inmaculada de 1758.
La catedral es el resultado de diversos intentos de reconstrucción tras las distintas desgracias. La torre, de sesenta metros de altura, fue reconstruida tras el terremoto de 1908 y alberga un reloj astronómico del que hablamos en otra sección. De la estructura original, construida en periodo normando, sólo han sobrevivido la zona noroccidental y la capilla del Santísimo Sacramento. La fachada actual reconstruye las antiguas con los materiales que sobrevivieron a los terremotos y el bombardeo: destacan los leones estilóforos del siglo XIV en el portal mayor. Los amantes del arte deberán visitar el interior, donde se conservan varias estatuas renacentistas de Antonello Gagini.
Si recorremos la calle Lepanto, que sale del lateral derecho de la catedral, llegaremos a una de las joyas de la ciudad, la iglesia de la Anunciación de los Catalanes. Antes de llegar, veremos la estatua de Don Juan de Austria, hijo natural de Carlos V, que zarpó desde la ciudad de Messina para combatir a los turcos en la batalla de Lepanto.Lo primero que llama la atención de la Iglesia es su desnivel. Situada varios metros bajo el nivel de la calle actual, nos muestra el efecto de los terremotos: la ciudad moderna ha ido elevándose al reconstruirse sobre las ruinas de la ciudad anterior.
La iglesia es una joya de época normanda, aunque se cree que está construida sobre una estructura que fue primero iglesia bizantina y después mezquita. La influencia árabe se hace evidente en el ábside de la Iglesia. Caminando cinco minutos por el Corso Garibaldi llegamos a la iglesia de Santa María de los Alemanes, un raro ejemplo de gótico en Sicilia, cuyas líneas contrastan aún más por estar rodeada de edificios del siglo XIX. CATEDRAL DE SANTA MARÍA ASUNTA.
Dirección:
Piazza Duomo, 29, 98122, Messina
IGLESIA DE SANTA MARIA DE LOS ALEMANES.
Dirección:
Vía Santa Maria Alemanna, 48, 98122, Messina
IGLESIA DE LA SANTÍSIMA ANUNCIACIÓN DE LOS CATALANES.
Dirección: Vía Giuseppe Garibaldi, 111, 98122, Messina
FUENTE DE ORIÓN, Piazza Duomo, 98122, Messina
ESTATUA DE DON JUAN DE AUSTRIA, Vía Lepanto, 7, 98122, Messina
UNA VISITA A NEPTUNO
En todo viaje hay siempre un momento en el que necesitamos detenernos y sentarnos en un lugar tranquilo, sin nada que hacer. Es en momentos así en los que dejamos que todo lo que hemos visto repose y empiece a sedimentar. Las ciudades mediterráneas están llenas de lugares ideales para hacer este tipo de pausas: aquí la gente vive en la calle y es frecuente que cada pocas manzanas haya una plazuela o unos jardines con bancos para sentarse, lugares donde a menudo se reúnen los jóvenes y los jubilados y donde también los turistas podemos encontrar un poco de calma.
Aunque la Plaza de la Catedral de Messina podría resultar también un sitio perfecto para descansar, el patrimonio cultural y monumental que alberga es tan apabullante que aquí vamos a proponer otro lugar que se encuentra tan solo a unos pocos minutos a pie: los jardines municipales y la plaza de la fuente de Neptuno.
En ambos encontraremos lugares donde sentarnos y disfrutar de un poco de sombra y vegetación. La fuente de Neptuno tiene además interés para los amantes del arte, ya que fue diseñada por el mismo escultor que realizó la fuente de Orión que habremos visto junto a la catedral. Desde los bancos de la plaza de la fuente de Neptuno se tiene, por cierto, una vista extraordinaria del puerto deportivo y del estrecho, de modo que resulta agradable entretenerse con el ajetreo de las embarcaciones que entran y salen.
En los jardines municipales de la ciudad, dedicados al político italiano Giuseppe Mazzini, figura clave en la unificación del país, encontraremos la rica vegetación mediterránea y tropical tan característica de los jardines sicilianos. Como ocurre en otras zonas verdes de Palermo, Siracusa o Catania, entre palmeras y demás árboles destaca un ejemplar formidable de ficus magnoloide, cuyas raíces aéreas han ido creando nuevos troncos y que se extiende con un perímetro considerable.
FONTANA DI NETTUNO.
DIRECCIÓN: VÍA GARIBALDI, 98122 MESSINA
VILLA MAZZINI. DIRECCIÓN:
VÍA CONCESIONES, 13, 98122, MESSINA