CAPRI





MONTE SOLARO
Capri es una isla espectacular, llena de bellezas. Al ser una isla montañosa, son varios los lindos miradores desde los que contemplar las vistas, pero si lo que quieres es tener una vista total de 360 grados, ¿Qué mejor que subir al punto más alto de la isla? El monte Solaro tiene una altura de 589 metros sobre el nivel del mar. Si llegas hasta aquí arriba en un día claro, las vistas serán difíciles de olvidar. Te encuentras en el punto más alto de la isla y si miras en la distancia podrás ver hacia el norte el Golfo de Nápoles con su vibrante ciudad a los pies del volcán Vesubio y sus dos cimas. Si vas mirando hacia tu derecha, verás poblaciones como Herculano, Torre del Greco, Torre Annunziata y Pompeya. Virando hacia el este aparecerá frente a nosotros la península de Sorrento y casi intuimos la Costa Amalfitana.
Después, la inmensidad del Mar Mediterráneo hacia el sur y el oeste te llenarán con sus bellos tonos azules, para vislumbrar de nuevo la isla de Ischia donde Billy Wilder rodó Avanti, la isla de Procida y de nuevo la tierra firme. Si no miras tan lejos, observando solo el contorno de la propia isla de Capri a tus pies, podrás distinguir claramente los Farallones, enormes rocas que salen del mar y que son el símbolo de la Isla.
En lo alto del mirador hay una cafetería donde podrás beber o comer algo antes de regresar. Ten en cuenta que en las épocas más turísticas puede haber mucha gente intentando tomar los remontes y encontraras a veces mucha fila para subir o bajar, así que calcula bien tu tiempo.
Indicaciones: Para llegar al monte Solaro, tienes que llegar primero a Anacapri, la población más alta de la isla. Para esto puedes tomar minibuses que salen regularmente de Marina Grande o del pueblo de Capri, o tomar un taxi descapotable. Si haces esto último, es bastante más caro, pero te sentirás como un actor de película de los años 60. Las vistas ya en el camino son de vértigo y a veces te sentirás como en esas viejas películas de Charlot donde los tranvías se cruzan a punto de golpearse. ¡No apto para cardíacos!
Una vez en Anacapri lo mejor es tomar el telesilla que te lleva desde una caseta hasta arriba en unas muy sencillas sillas individuales que te subirán suspendido sobre preciosos árboles frutales de los huertos de la ladera de la montaña. ¡Cuidado no dejes caer tu cámara porque querrás sacar fotografías mientras subes!
Otra manera es caminar desde Anacapri por un viacrucis, pero aunque el camino es bonito, es largo, pedregoso y extenuante además de llevarte demasiado tiempo.
Precios:
Funicular desde Anacapri: 8 euros ida y 11 ida y vuelta Minibús:
- Desde Capri unos 15 minutos y unos 2 euros ida.
- Desde Marina Grande unos 25 minutos y 4 euros ida.
Taxi a Anacapri:
- Desde Capri unos 11 minutos y 10 o 15 euros ida
- Desde Marina grande unos 19 minutos y 20 o 25 euros ida.
LA FRESCURA DE LA BANDERA ITALIANA EN TU MESA
Sin duda lo mejor en esta isla mediterránea es comer pescado o marisco fresco y las verduras de sus huertos por su frescura. Hay mucha variedad de platos procedentes del mar aunque quizás los más famosos para aperitivo son las anchoas marinadas, como boquerones en vinagre españoles y totani e patate, un tipo de calamar del Golfo de Nápoles de intenso sabor que va con ajo, guindillas, vino blanco y tomates cherry.
Pero si hay algo que es el plato de Capri por excelencia aunque puedes encontrarlo en toda Italia y que ha conquistado gastronómicamente el mundo entero, es la "Ensalada Caprese".
Ensalada Caprese: Caprese significa de Capri, así que ya sabes cuál es el origen de este fresco y reconstituyente plato frío, sencillo y buenísimo, e ideal para los meses más calurosos del año cuando no apetece comer muy pesado sino algo fresco pero sabroso y sustancioso.
La ensalada caprese se hace con tomates rojos muy frescos, queso mozzarella, albahaca y aceite de oliva a los que se sazona con sal y pimienta. Los tomates van cortados en franjas transversales de más o menos medio centímetro de diámetro. El queso mozzarella también en rodajas para lo que se procura que sea redondo. El mejor queso mozzarella es el de búfala, y la mejor calidad es la "Fior di latte" (crema de leche) de los campos de la región de Campania a la que la isla pertenece. Sobre las rodajas de queso y tomate se vierte un aliño hecho con hojas de albahaca frescas bien picadas, sal, pimienta y aceite de oliva.
Mejor si el aceite es virgen. Algunos preparan en su lugar una salsa tipo pesto aunque muchos dicen que esto último no es de Capri. Para servir este delicioso plato mucha gente alterna los ingredientes por pisos poniendo una capa de tomate, otra de queso, una hoja de albahaca y así sucesivamente echando el aliño o el pesto encima. Algunos añaden un poquito de orégano e incluso un puñadito de aceitunas negras. Una sugerencia es dejar el plato reposar unos 5 o 10 minutos después de preparado para que todo macere bien y la sazón impregne bien el tomate y el queso. Unas hojas enteras de albahaca son imprescindibles en esta preparación.
Mira que maravilla de plato con los 3 colores de la bandera de Italia: rojo, blanco y verde.
Este plato se puede tomar solo, como primero, o acompañando carnes asadas. Hay también raviolis capreses, calzone caprese y como postre torta caprese, aunque estas ya son otras historias.
Indicaciones: Encontrarás la ensalada caprese en todas partes de la isla, dudo que exista un solo restaurante que no la tenga. La calidad, por su sencillez es buena en todas partes. Yo personalmente prefiero comerla en algún restaurante del puerto de Marina Grande con vistas al mar.
¡Buon Appetito!
LLÉVATE LA ESENCIA DEL SABOR DE CAPRI A CASA
Algo muy típico de Capri que tienes que probar o mejor comprar para llevar de regalo o para degustar cuando regreses a casa y recordar la isla es el limoncello.
El limoncello es un licor dulce con acentuado sabor a limón que hoy se produce en toda Italia pero que tiene su origen en la región de Campania.
Algunos sitúan su origen en las vecinas provincias de Sorrento y Amalfi asociado a las primeras plantaciones de cítricos, como una forma de combatir el frío invernal en el trabajo del campo. Otros, que fueron unas monjas inspirándose en lo agrio del limón y su dulce sabor, aunque la versión más extendida es que nació en los primeros años de 1.900 en la pensión de María Antonia Farace, que tenía un huerto con naranjos y limoneros en la isla de Capri y preparaba el licor para que los pescadores de la isla combatiesen el frío. Quizás esta última versión venga de que sea su bisnieto, Massimo Canale el que registró por primera vez la palabra limoncello en 1.988.
Lo cierto es que el mejor limoncello, a pesar de su amplia propagación actual, se produce en Sorrento; costas Sorrentina y Amalfitana y Capri. En toda esta zona los limones son especiales, con la corteza más gruesa.
El limoncello se prepara remojando rodajas de limón en alcohol y añadiendo agua y azúcar para dejarlo macerar, tomando después de un mes en la botella con su clásico color amarillo.
Se toma muy frío como digestivo después de las comidas, aplicándose también en repostería.
Otras regiones italianas productoras son el Lago de Garda, Sicilia, Trieste y Trentino.
También se produce con otros nombres en California, República Dominicana y en Yepes.
En Capri además del limoncello hay otras variedades nuevas como el meloncello hecho con melón o el pistachiocello con pistacho y el fragoncello con aroma de fresas, o la crema de limoncello.
¿Y si no bebes alcohol? ¡No te preocupes!, prueba la spremuta di limone (limón exprimido), el sabor natural más auténtico de Capri Una verdadera delicia muy refrescante. No olvidarás su sabor y frescura.
El limoncello lo podrás comprar en cualquier tienda local o de souvenirs, o consumirlo en cualquier establecimiento, pues todo lugar que se precie cuenta con existencias de esta refrescante bebida.
La spremuta la encontrarás en puestecitos ambulantes principalmente.
EL PUERTO DE MARINA GRANDE Y SUS CASAS DE COLORES
Llegando a la isla de Capri en barco, único medio si no llegas en helicóptero o a nado, lo primero que verás es un impresionante espacio natural que lo llena todo, con la localidad de Marina Grande a sus pies, el principal puerto de la isla. No siempre fue así, pues el puerto más antiguo fue Marina Piccola del otro lado de la isla. Te aconsejamos que ya desde el barco, si consigues una buena posición, hagas esa foto tan especial que aunará la inmensidad natural de la isla con sus montañas y mar con la belleza de las coloridas casas de Marina Grande que por sus tonos rojos pompeyanos, amarillos, blancos, ocres y anaranjados, contrastarán perfectamente con el intenso azul del mar, el verde de las laderas de la isla, sus huertos, y el azul celeste de sus cielos.
Por si fuera poco, las pequeñas embarcaciones varadas en el puerto unirán un encanto especial a tus fotografías condensando toda la belleza de la isla en unas imágenes. Si no tuviste tiempo o no encontraste buen lugar desde el ferry, una vez en tierra tendrás tiempo para situarte y buscar los mejores ángulos, y si tomas la excursión en barco para conocer los farallones, podrás captar imágenes bellísimas de este privilegiado entorno.
Como te decíamos, la Marina Piccola, en el lado sur de la isla, ya fue usada por los emperadores Augusto y Tiberio. Gran amante de la isla, este último construyó su morada en otro punto de Capri para pasar sus últimos años, la Villa Giove (Villa Júpiter).
Estos mismos emperadores utilizaron Marina Grande, un sencillo puerto pesquero con anterioridad, construyendo el Palacio a Mare muy cerca. La iglesia de San Constanzo, obispo que murió cerca de Marina Grande y situada a medio camino entre aquí y el pueblo de Anacapri, conmemora al Santo Patrón de la isla.
En 1.928 se construyó el puerto moderno frente al que veréis sus famosas casas de colores, todas alineadas frente al mar. Habitadas, a sus pies hay muchas tiendas, bares y restaurantes para daros todos los servicios necesarios.
También la parada del funicular que sube al pueblo de Capri. Detrás de las casas, distinguimos los huertos de la isla que en terrazas bajan hasta el mar, plagados de árboles frutales mediterráneos como limoneros, naranjos, olivos, higueras y viñedos.
El puerto tiene dos muelles, Levante y Poniente, que es el principal y seguramente por donde llegaréis y saldréis de la isla. Estos son buenos lugares también para buscar una buena foto del conjunto.
A la derecha del puerto según llegáis tenéis la mayor playa de la isla que os dará risa si la comparamos con otras, pero recordar que la belleza de Capri no está en sus minúsculas playas sino en la belleza natural de montaña, mar, vegetación y clima.
Indicaciones: Ahí vas a llegar y de ahí saldrás. De ahí parten los minibuses y taxis para desplazarse por la isla, y los senderos para caminar, además del funicular al pueblo de Capri.
UN UNICORNIO FRENTE A LA EUCARISTÍA. LA IGLESIA DE SAN MIGUEL Y SU MOSAICO.
Capri no solo son paisajes memorables, hay también una pequeña iglesia que de por sí sola merece el viaje, la iglesia de San Miguel Arcángel en el pueblo de Anacapri. Anacapri es menos visitado que el pueblo de Capri, pero además de ser el punto de partida para subir al monte Solaro, alberga un tesoro impensable en el pavimento de esta iglesia, que puede considerarse el secreto mejor guardado de Capri.
La fachada, neoclásica no es demasiado llamativa a simple vista excepto por su fulgurante color blanco que contrasta con el azul del cielo, pero esperar a entrar y ver su suelo.
El pavimento es octogonal, al igual que la planta de la iglesia, y fue creado por un insigne ceramista residente en Nápoles, Leonardo Chiaese y es de mayólica de colores vivos y de origen natural. Es tan bello que se quitaron los asientos para poder disfrutarlo mejor.
El Jardín del Edén aparece representado en el momento exacto de la expulsión de Adán y Eva por haber cometido el Pecado Original. Ellos dos se pueden ver saliendo del paraíso en la parte inferior derecha del pavimento.
El centro del diseño lo ocupa el árbol de la fruta prohibida al cual está enroscada la serpiente que significa el mal y el demonio, contenta por haber conseguido su cometido. Todo alrededor del árbol aparece un vergel donde infinidad de animales conviven en paz sin molestarse los unos a los otros. Hay elefantes, leones, cabras, dromedarios, pájaros, monos, tigres, ocas, cocodrilos, perros con caras casi humanas y hasta un unicornio.
Este pavimento se realizó y colocó en su lugar actual en 1.761, casi medio siglo después de la construcción de la iglesia que data de 1.719.
Hay una leyenda popular que dice que el templo fue construido por la promesa de una monja teresiana en agradecimiento a la Virgen por detener el fallido intento de los otomanos por tomar Viena en 1.683.
Existen unas pasarelas de madera a los bordes del pavimento para circular sin pisarlos. Además, por una escalera de caracol se puede acceder al coro para tener una vista completa del pavimento creado por Chiaese.
Indicaciones: Está en la Via S. Nicola, cerca de Via Giuseppe Orlandi en el pueblo de Anacapri. Los minibuses procedentes de Capri o Marina Grande que llegan a Anacapri nos dejarán generalmente en la Piazza Vittoria, en la calle Via Giuseppe Orlandi, justo debajo del telesilla al monte Solaro. La iglesia está a unas 4 cuadras de aquí. Seguiremos por vía Orlandi dejando atrás el camino por el que llegamos en minibús, y a unas tres cuadras más adelante estará la Vía S. Nicola a la derecha y la iglesia enseguida.
Horarios: De Abril a Octubre abre de 9 a 19 hrs., el resto del año de 10 a 14 hrs.
Teléfono: +39 081 837 2396
EL CAMINO KRUPP
Si estáis en Capri y queréis un poco de desafío y aventura, ¿Os atrevéis a bajar por el camino Krupp? El camino Krupp es uno de los caminos más bellos que podéis encontrar en el Mar Mediterráneo o del mundo, descrito como "un camino que es una obra de arte en sí".
Sus 8 curvas cerradas de herradura nos permiten superar un desnivel de 100 metros durante 1.3 km, con una pendiente del 7.5%.
Lejos de ser fatigante, la suavidad de la bajada unida a las veces que os detendréis a tomar fotografías por la belleza del paisaje cambiante hará que sea un paseo de aventura delicioso. Otra cosa será la subida, que aunque suave también, os costará un poco más. También tendréis que tener precaución los días de lluvia con no resbalar por el suelo mojado. Al estar trazado en un acantilado sobre el mar, también tenéis que tener cuidado con los posibles desprendimientos de rocas calizas desde la pared, especialmente los días húmedos, razón por la que el camino podría estar cerrado en parte o totalmente en determinados momentos.
Es un reto porque a pesar de su suavidad, deberéis estar en forma. El camino enlaza la parte alta de la isla dónde se encuentran los sugestivos Jardines de Augusto y la Cartuja de San Giacomo con la parte baja dónde está el mar Tirreno y el puertecito de Marina Piccola, al sur de la isla. El camino Krupp fue mandado construir por el rico mecenas, industrial e ingeniero alemán, Friedrich Alfred Krupp amante de la isla de Capri, para conectar el hotel de lujo Grand Hotel Quisisana donde residía varios meses al año con su buque oceanográfico dedicado a la investigación submarina, para lo cual contó con la ayuda del ingeniero Emilio Mayer.
El camino tardó tres años en construirse (1.899-1.902), y el ciudadano alemán fue nombrado ciudadano honorario de Capri por esta conexión impensable hasta entonces.
Desafortunadamente, poco después de terminado, el empresario fue acusado de que además de para acudir a sus yates, utilizaba este camino para asistir secretamente a la cueva de San Felice, a orgías con jóvenes de la isla. Cuando el escándalo saltó, el Ayuntamiento le pidió a Krupp que abandonara Capri e Italia. Una semana después, el mecenas se suicidó.
Indicaciones: Desde el pueblo de Capri, donde os deja el funicular en la plaza de Umberto I dirigiros a la bien visible iglesia de Santo Stefano. La dejaréis a vuestra derecha bajando por la via Vittorio Emanuele que continúa bajando por Federico Serena. Llegaréis a Via Matteotti donde giraremos a la derecha para encontrar los Jardines de Augusto y su mirador enlazando con la Via Krupp.
En ocasiones la vía está cerrada por desprendimientos, pero las vistas desde el Jardín de Augusto os compensarán sobradamente.
LOS FARALLONES DE CAPRI, SÍMBOLO DE LA ISLA Y MORADA DE SIRENAS
En Capri, si hay algo que tienes que ver, son sus imponentes farallones, monumento natural símbolo de la isla. Tomando un paseo en barco como desde los Jardines de Augusto o desde el monte Solaro, la visión de estas enormes rocas que salen del mar te impresionará.
Los farallones (faraglioni) son el símbolo de la isla y el logotipo de Capri.
Son cuatro rocas inmensas, paraje declarado reserva natural: Faraglioni de Tierra o Saeta (flecha), el mayor con 108 metros de altura, el único unido a la tierra. El Faraglioni di Mezzo (Medio) o Stella (Estrella), con 81 metros y una inmensa abertura en su interior por la que pueden pasar los barcos, le llaman el Arco del Amor. Si lo atraviesas con tu ser querido no olvides besarlo. Este arco era conocido por los romanos y durante un tiempo se colocó en él una imagen de la Madonna della Stella (Virgen de la Estrella de los Mares).
Los Farallones Fuori o Scopolo (Pila, o promontorio en el mar) y Scoglio o Monacone, algo más apartados, es donde habitan especies poco comunes como el emblemático lagarto azul. El Monacone toma su nombre de las focas monje que lo habitaron hasta 1.904.
Leyenda de las Sirenas:
Los habitantes de Capri presumen que su isla es la famosa isla de las sirenas que Homero cita en la Odisea y sitúan su morada en un lugar preciso, los escollos de la cercana Marina Piccola. Homero no detalla exactamente el lugar, pero sus indicaciones hacen más bien pensar en un lugar en Sicilia. El poeta griego Hesíodo las sitúa en la isla de Antemessa, y Apolonio de Rodas las cita en las Argonáuticas.
Las sirenas eran seres mitológicos mitad pájaros mitad mujeres en la tradición griega que con el tiempo perdieron su parte ave por la cola de pez. Encantaban a los marineros con dulces cantos atrayendo sus embarcaciones contra los escollos rocosos para que su tripulación muriese. La historia homérica nos cuenta en el canto XII de la Odisea como Ulises u Odiseo es advertido por la diosa Circe de los peligros que les esperan camino de Itaca.
Acercándose a la isla de las sirenas, siguiendo los consejos de la diosa, Odiseo hace tapar los oídos de sus marineros con cera de abeja y les mandó atarle a él de manos y pies al mástil del barco. Notando su presencia, las sirenas empiezan a cantar. Odiseo, embrujado quiere ser soltado, pero sus hombres le aprietan más saliendo todos a salvo. Las sirenas despechadas se arrojaron al mar. El cuerpo muerto de una de ellas, Parténope es llevado por las mareas a lo que hoy sería Nápoles y enterrada con honores. Allí nacería la ciudad griega Partenopea, la futura Nápoles.
Indicaciones: La mejor manera de ver los farallones es en un paseo en barco o desde los miradores del Jardín de Augusto o el monte Solaro.
PASEO DESDE MARINA GRANDE A LOS JARDINES DE AUGUSTO: VISTAS, TRASIEGO, LUJO Y TRANQUILIDAD.
Este paseo va desde el puerto de Marina Grande a los jardines públicos más bellos de la isla, un remanso de paz con un excelente mirador sobre la parte sur de la isla y los farallones de Capri, todo ello rodeados por jardines muy bien cuidados y desbordantes de coloridas flores.
Partiremos desde Marina Grande con el funicular que sube desde el puerto hasta los pies de la plaza Umberto I, centro de Capri. La subida es bellísima, atravesando huertos de cítricos: naranjos, mandarinos y limoneros productores de limones para hacer el limoncello, la bebida local. Saliendo del funicular, llegaremos a un mirador con excelentes vistas de Nápoles, el Vesubio, Marina Grande y el monte Solaro. La plaza Umberto I es muy animada pues la mayoría de los turistas llegan aquí, y es punto de paso principal para los locales. Frente a nosotros, veremos la iglesia de Santo Stefano, catedral hasta que Capri perdió la diócesis en 1.818. Construida en 1.688 sobre el convento benedictino de Santa Sofía, que fue consagrada en 1.723. Es la mayor de Capri y está sobre unas escalinatas en la Piazzetta de Capri, pegada a la plaza Umberto I. Tiene cúpulas abovedadas, altar con órgano y la fachada aparece semiescondida entre las casas.
En su interior hay una tabla de pintura del siglo XV de la Virgen con el Niño y los Santos Michele y Antonio de Padua, que según una leyenda, fue arrojada por piratas por un acantilado, regresando milagrosamente a su lugar.
El piso, de mármol, tiene la curiosidad de haber sido construido con fragmentos de la Villa Jovis del emperador Tiberio. Dejando la iglesia a nuestras espaldas, caminaremos por la Via Vittorio Emanuelle, luego llamada Federico Serena, entre casas blancas muy chics, lujosas tiendas (Rolex, Chanel, Prada) y preciosos hoteles decorados con banderas, azulejos, mayólica, y floridos jarrones. Destacan el Grand Hotel Quisisana y el Regia Cristina.
Todo muy lujoso y cuidado. Al final de esta calle giramos a la derecha por Via Matteotti rodeando la tienda de perfumes Carthusia I que expele aromas maravillosos, estando sus fachadas cubiertas con enredaderas florales.
Algunos metros más adelante encontraréis la entrada a los Jardines, nuestro destino final en este paseo. Probar una "Spremuta di Limone" en un puestecito a vuestra derecha decorado con enormes limones regionales.
Los Jardines de Augusto, parque botánico de Capri, fueron originalmente construidos por el alemán Krupp para su residencia, al comienzo del siglo XX, y llevaron su nombre hasta 1.918 cuando cambió al actual.
Indicaciones: El funicular cuesta 1.80 euros por tramo, y la entrada a los jardines 1 euro. El paseo a pie os llevará solo 10 minutos sin parar desde el funicular.
PESCADORES Y CAFÉ.
En Capri hay muchos lugares para relajarse y observar el ambiente, pero tarde o temprano deberás regresar a Marina Grande, porque quieras hacer tus últimas compras, ya que suelen ser más baratas que en las normalmente lujosas tiendas de los pueblos de Capri y Anacapri, o solo porque tu barco de regreso sale de ese puerto.
En la línea costera, frente al puerto, además de tiendas de todo tipo, tienes varios cafés para relajarte de tus visitas y caminatas por la isla, al mismo tiempo que puedes observar el trasiego de personas que vienen y van, turistas o locales.
Los cafés de Marina Grande están frente al mar, por lo que tendrás unas excelentes vistas al tiempo que degustas un delicioso café italiano. En el centro del puerto de Marina de Capri hay muchas barcas de pescadores, y será muy agradable observar como preparan sus aparejos de pesca con tranquilidad o como limpian o pintan sus barcas.
Si tienes suerte también verás descargar la captura del día que más tarde distribuirán a los restaurantes de la isla para que puedas comer un buen pescado.
La pesca en Capri es todavía mayormente artesanal, como en otros tiempos y será un lujo ver estas actividades.
El café italiano es uno de los mejores del mundo. Normalmente te sorprenderá la cantidad que te sirven, a veces pensarás que te están engañando, pero eso es lo tradicional aquí ya que la diferencia es que es café espresso y está muy concentrado, así que esa pequeña rayita que te ponen te hará despertar lo mismo que un puchero de medio litro en muchos otros países.
El café es un producto original del Cuerno de África. Los primeros granos llegaron a Venecia en el siglo XVI convirtiéndose en la bebida por excelencia de los italianos.
Este país es la cuna del espresso, considerado por muchos el mejor del mundo y forma parte de la vida de los italianos. Es muy divertido observar cómo cuando los italianos piden un café, aparte del común espresso, cada uno pedirá uno diferente a su propio gusto, cosa que en cualquier otro lugar atormentaría a un camarero, pero a lo que aquí están muy acostumbrados. Los más comunes son por supuesto el espresso y el café machiatto, lo mismo pero con un poquito de leche, como el cortado español. Si te gusta este, pídelo así: café macchiato, con nombre y apellido, porque si solo pides macchiato, es probable que te traigan leche con algo de café, lo que se llama latte macchiato.
Famoso así como internacional es el capuchino, café con leche con polvo de cacao y crema.
La versión más sencilla de este sería el café latte, café con leche. Si quieres un café más aguado, pide lungo o americano.
Reposa frente a las barcas de pescadores y deja pasar la vida observando su faenar y el paso variopinto de la gente disfrutando de un auténtico café italiano.
Indicaciones: Los que están enfrente del puerto pesquero son Molo Café, Bar Il Gabbiano y Water Point, donde además podrás comer algo y probar el limoncello.