ASÍS





QUE MEJOR QUE DISFRUTAR UNA HERMOSA VISTA DESDE LA BASILICA SUPERIOR...
Es evidente que nuestro viaje a Asís debe estar motivado por dos fines, artístico y espiritual, pero no podemos dejar de lado lo que la naturaleza nos ofrece disfrutando de una de las más bonitas vistas de la maravillosa región de Umbria.
Y esto lo conseguiremos desde la gran plaza que se encuentra frente a la Basílica Superior, construida a 424 metros de altura en la ladera del Monte Subasio. Es en esta gran roca de 1.290 metros de altura y que forma parte de la cadena de los Apeninos que se encuentra construida la ciudad de Asís.
Pero volvamos a la Plaza de la Basílica Superior, imposible evitar llevar nuestra vista hacia la fachada de la esbelta Basílica con su gran rosetón y su portal gótico que da paso a una de las más hermosas iglesias de Italia, pero venciendo esa tentación si nos asomamos a la balaustrada de la plaza veremos a nuestros pies la gigantesca plaza porticada de la Basílica Inferior y elevando la vista se presenta ante nosotros el serpenteante camino que recorrimos para llegar a la ciudad, la maravillosa campiña Umbra poblada de sembrados de cereales y de olivos centenarios y la ciudad de Santa María degli Angeli donde destaca la figura de su Basílica, construida entre los siglos XVI y XVII y que es sin duda uno de los lugares más sagrados para la congregación franciscana por encontrarse en su interior los restos de la Porciúncula, pequeña iglesia del siglo IX donde siendo muy joven Francisco encontró su vocación.
Fácil nos resultará llegar hasta ella, partiendo del parking de la Piazza Giovanni Paolo II y subiendo por el viale Guglielmo Marconi, después de pasar la Porta di San Francisco girando a la izquierda por la Via Frate Elia, llegaremos a la gran plaza de la Basílica Inferior, ya solo nos resta subir una escalera situada al fondo de la plaza y llegaremos a la Basílica Superior para disfrutar de esta vista inspiradora de calma y paz que nos dejará imborrables recuerdos de nuestro paso por Asís.
NO SOLO ALIMENTAMOS EL ESPIRITU...
Sin duda viendo la austeridad y pobreza que caracterizó la vida de San Francisco pensaremos que fue vegetariano, pues no fue así, si bien vivía mendigando y comía lo que le daban, como todos tenía sus platos favoritos, le encantaba el pastel de gambas y sobre todo un pez de agua dulce, el lucio. Gustaba de los quesos, las sopas, la carne de cerdo y como postre su preferido era el pastel de almendras.
Hasta nuestros días llega la llamada "Regla no Bulada" de la Orden Franciscana aprobada por el Papa Inocencio III donde se dice que "los frailes deben vivir en el amor de Cristo y del prójimo en absoluta pobreza y gozosa libertad alimentándose de las cosas que Dios nos dará y usando todos los alimentos que los hombres puedan comer".
Pero veamos que platos típicos podemos nosotros comer en esta ciudad de Asís, corazón de la regiónde Umbría.
Sin duda no puede faltar para comenzar el Taglieri di Salumi, siempre servida sobre una tabla de madera nos presentaran una variedad de embutidos, quesos y jamones, pero en él no puede faltar la Porchetta, este plato típico de la región que consiste en asar en horno de leña un cerdo entero desprovisto de sus huesos y aderezado con una pasta mezcla de ajo, hinojo, tomillo, romero, sal y vino blanco.
Si queremos algo más liviano para comenzar no pueden faltar las Bruschette, finas rebanadas de pan tostado untadas de trufa negra, trufa blanca o hígado de pato, son sin duda un plato clásico en la cocina Umbra.
Pasemos ahora al plato principal, ya sabemos que la pasta no puede faltar en una mesa italiana, pero cada región tiene su preferencia, y en Asís sin duda son los Strangozzi, más gruesos y grandes que los típicos spaghetti, se sirven acompañados del "tartufo nero", la famosa trufa negra que se encuentra en Norcia, cercano municipio de la región de Perugia.
Nuestra elección también puede llevarnos a probar los Penne alla Norcina, esta pasta corta de grano duro se acompaña con la salsa típica de Asís, su secreto para degustar este delicioso plato es usar en su salsa salchicha de Nursia, nata, cebolla, vino blanco, aceite de oliva y no podemos olvidar un buen queso pecorino.
Pero algo faltará si no probamos algunos de los postres típicos de Asís. Comencemos por el Baci di Assisi, pequeñas bolas de galleta hechas con pasta de almendra decoradas con pequeños pétalos también de almendra, hoy las monjas las preparan además con chocolate, pistacho o crema pastelera; un manjar...
Y que decir de la famosa Rocciata di Assisi, este postre que se prepara para el Día de Todos los Santos como antesala de los postres de Navidad, es una variedad del Strudel aunque más consistente, para hacerlo necesitaremos harina, azúcar, canela, frutas, vino y las uvas pasas, actualmente es fácil encontrarlo en toda época del año.
Muchos son los lugares donde degustar estos platos en Asís, nuestros pasos nos pueden llevar a la Piazza del Comune, recuerdan el Templo de Minerva... allí son varios los restaurantes que nos los servirán acompañados de un buen vino de la región, con uva Sangiovese o Trebianno.
¡Buon appetito!…
LA CRUZ TAU...
Seguramente las maletas estarán llenas de recuerdos de las ciudades que han visitado, pero eso no impedirá hacer un lugarcito para llevar en ellas algo tan querido y característico de Asís como es la Cruz de Tau.
Pero veamos cuál es su origen y cual su vinculación con la Orden Franciscana...
TAU es el nombre de la letra T en el alfabeto griego y también la última letra del alfabeto hebreo, su travesaño en el punto más alto forma dos ángulos rectos y es la evolución de la llamada Cruz Simplex, utilizada por los romanos para la crucifixión de reos y prisioneros de guerra, que al no tener el travesaño más bajo como la cruz latina no permitía colocar el "titulus", cartel donde se ponía al nombre del reo y los motivos de su castigo.
Ya en el Antiguo Testamento se nombra la Cruz de Tau como un signo que, puesto sobre la frente de los pobres de Israel los salva del exterminio y será adoptada por los primeros cristianos por dos razones, porque siendo la última letra del alfabeto hebreo al igual que la letra Omega en el alfabeto griego, es la representación de la profecía del ultimo día "Yo soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin..." y segundo porque su forma recordaba la cruz sobre la que Cristo sufrió su martirio.
Por lo tanto es un símbolo de devoción cristiana y de compromiso con Cristo, de protección contra el mal y de reconocimiento de ser cristiano.
Es por esa razón que San Francisco tuvo gran aprecio por esta cruz, adoptándola por su valor bíblico y espiritual como su firma y su sello personal en las cartas que escribía, utilizándola también para sus curas y sanaciones.
No será difícil encontrarla en las numerosas tiendas de recuerdos franciscanos que hay en toda la ciudad, la Via Frate Elia que nos lleva a la Basílica es un buen lugar, pero eso sí, debe ser de madera, material pobre y noble que se trabaja fácilmente haciendo así referencia a la cruz de Cristo hecha con la madera proveniente del árbol donde pecó Adán.
INTERIOR DE LA BASILICA SUPERIOR
No es fácil la decisión, pero finalmente la tomamos, estar en la nave central de la Basílica Superior es algo que nunca se olvida y una foto allí nos recordará las maravillas que en ella encontramos. Pero tal abundancia de belleza y color merece conocer su historia para recordar lo que hemos tenido ante nuestros ojos, su construcción comenzará solo 3 años después de la muerte del Santo a mediados del siglo XIII, es por lo tanto un ejemplo de arquitectura gótica temprana, que si bien se inspira en los orígenes franceses, a diferencia de este no incorpora un gran número de aberturas laterales cubiertas de vitrales por no necesitarlas para su iluminación, el sol de la región de Umbría aporta la luz natural necesaria, pero no por pocos sus vitrales dejan de ser importantes, son las más completos en Italia y su factura se debe a artistas alemanes que representan en ellos escenas del Antiguo Testamento.
Lo impactante es que en el lugar que ocuparían estos grandes ventanales encontramos maravillosos frescos pintados a fines del siglo XIII, 28 en total que relatan la vida de San Francisco, Giotto y Cimabue están omnipresentes en esta gigantesca nave donde los azules intensos como fondo de los frescos aportan más fuerza a la obra.
Comencemos por el transepto y el ábside, será Cimabue a fines del siglo XIII quien tomará a su cargo la decoración representando la Crucifixión, la vida de los Apóstoles, la Transfiguración del Señor, vida de la Virgen y los evangelistas. El paso del tiempo y la oxidación de los materiales usados por Cimabue han hecho que sea muy difícil la lectura de estas escenas.
Sin duda serán los frescos de la parte inferior de la nave los que llamarán más nuestra atención, obra del precursor del Renacimiento y del uso de la naturaleza en el arte, Giotto di Bondone, todos representan escenas de la vida de San Francisco comenzando por su adolescencia en la primera escena a la derecha de la nave, su conversión, la aprobación y el desarrollo de la Orden, la muerte y canonización del Santo, terminando la última a la izquierda de la misma. No nos resultará difícil identificarlos pues cada escena tiene su título debajo.
La autoría de esta obra se debe en su totalidad a Giotto, si bien es puesta en duda por algunos críticos, estos si aceptan que la estructura general parte de la idea de su mente y de la colaboración de alumnos de su escuela.
Completan la decoración de la nave los 34 cuadros representando escenas de la Biblia pintados por artistas toscanos y romanos realizados a principios del siglo XIV.
No podemos dejar de recordar que en septiembre de 1997 un terremoto causó la muerte de dos frailes y grandes daños derribando la bóveda y destruyendo valiosos frescos. La basílica estuvo cerrada 2 años y se llevó a cabo un titánico esfuerzo de restauración que terminó en el año 2006 con la inauguración de la bóveda y su cielo estrellado.
Nuestra foto nos dará al verla con el tiempo una idea de esta maravillosa obra, pero el haber estado en ella será algo que seguramente nunca olvidaremos...
La entrada es gratuita y el camino es el mismo que nos llevó a la vista que disfrutamos desde su gran plaza.
TEMPLO DE MINERVA
Goethe, el poeta y filósofo alemán dijo de este templo que "era tan perfecto su diseño que podría decorar cualquier sitio", y aún sabido esto, pocos lo visitan ni le dirán de visitarlo. Nosotros si lo haremos y hay muy buenas razones.
Construido en el siglo I a.C durante el gobierno de Augusto fue dedicado a Hércules, hijo de Júpiter en la mitología romana, pero el hallazgo de una estatua femenina hizo que se pensara erróneamente que fue construido en honor a Minerva, la diosa de las artes, la sabiduría y la estrategia militar, y con ese nombre llegó a nuestros días.
Se encontraba en lo que su momento fue el foro de la Asisium romana, sus piedras de mármol blanco llevan más de veinte siglos mostrando la perfección y belleza de la arquitectura clásica romana, pero su fachada decorada con seis columnas corintias acanaladas coronadas de un tímpano triangular nos da paso a una iglesia barroca dedicada a Santa María.
Pero largo fue el camino hasta llegar a su destino actual, luego de la caída del imperio el templo fue abandonado, será restaurado por los monjes benedictinos en el siglo VI y construida una iglesia menor dedicada a San Donato. En el siglo XIII pasó a manos del ayuntamiento de la ciudad que lo utilizará, parte como oficinas y parte como cárcel. Recién en el siglo XVI verá la luz una iglesia dedicada a la Virgen María que será transformada en el siglo XVII en estilo barroco como la veremos actualmente, no puede faltar como en toda iglesia su torre campanario, encerrada entre las casas colindantes es conocida por los habitantes de la ciudad como "La torre de las personas".
En el interior si bien austero, resalta un altar barroco con una estatua de la virgen en su centro, hace poco tiempo se descubrieron restos del antiguo templo cerca del altar, se pueden ver parte del muro original y del pavimento romano.
Como detalle curioso volviendo a Goethe, es sorprendente que de su estadía en la ciudad solo hablara y recordara este templo, ignorando la Basílica de San Francisco y los frescos de Giotto, prueba del poco aprecio en ese momento del arte medieval, románico y gótico.
No nos resultará difícil llegar a él, la entrada es gratuita, está ubicado en la Piazza del Comune, hermosa plaza medieval poblada de bares y comercios, partiendo de la Porta Di San Francisco por la Via Fontebella 600 metros nos separan de este monumento que pocos ven pero todos admiran por su belleza.
Y SI SUBIMOS A LA ROCCA MAGGIORE...
Si la miramos durante nuestra llegada a la ciudad nos parece inalcanzable, pero ya dentro de ella nos damos cuenta que nada es imposible y nos decidimos a subir a esta colina que domina la ciudad, la Rocca Maggiore para apreciar más de cerca su Fortaleza.
Los primeros escritos que hablan de su construcción datan del año 1173, cuando el arzobispo alemán Cristiano de Maguncia ocupa la ciudad en nombre de su soberano, Federico I Barbaroja. Durante un corto tiempo este castillo feudal germano fue residencia de distintos miembros de la familia Imperial Alemana, Federico de Suabia, que sería más tarde el futuro emperador Federico II, pasó allí su infancia.
A fines del siglo XII, pasará a poder del Papa Inocencio III quien expulsa a los miembros de la familia Imperial, en ese momento Federico tenía solo cuatro años y Francisco dieciséis.
La fortaleza sufre grandes daños cuando es destruida por los habitantes de Asís y caerá en el abandono, será solamente en el año 1356 por orden del Papa Inocencio VI que residía en ese momento en Aviñón, que será reconstruida con el fin de fortificar los territorios pontificios.
Se mantendrá su estructura medieval a la que se añade una línea de murallas de forma trapezoidal con torres de vigilancia en cada ángulo, todo dominado por una gran torre dodecagonal que domina todo la fortaleza. Distintas construcciones a lo largo de los siglos serán realizadas con el fin de fortificar aún más su estructura, a mitad del siglo XV se le agregará otro torreón poligonal y un siglo más tarde el Papa Pablo III ordenará construir el gran bastión circular donde está grabado su escudo y por el cual actualmente se accede a la fortaleza.
Toda la estructura está unida a las murallas de la ciudad por un corredor cubierto que termina con otra gran torre fortificada, para la construcción de esta gigantesca obra se aprovechará siempre la piedra de color rosa del Monte Subasio.
Si recorremos los poco más de seiscientos metros que nos separan de la Piazza del Comune hasta su entrada, nos encontraremos frente a un magnífico ejemplo de lo que fue un complejo de fortificaciones característico de la arquitectura militar del siglo XIV y pagando una pequeña entrada visitar su interior.
Como hecho anecdótico recordemos que en el año 1972, parte de la película Hermano Sol, Hermana Luna del director Franco Zeffirelli fue filmada entre sus muros.
Desde lo alto de la colina tendremos además una maravillosa vista de la ciudad y la verde campiña Umbra.
LA TUMBA DEL SANTO...
Todo lo que hemos visto en Asís perdurara en nuestro recuerdo, pero nada nos marcará más que el visitar la tumba de San Francisco.
Sabemos que la primera piedra de la iglesia que albergaría los restos del Santo fue colocada al día siguiente de su canonización, el 17 de julio de 1228 en la llamada por el Papa Gregorio IX "collis paradisi" colina del paraíso, para así olvidar su antiguo nombre "collis inferni", colina del infierno, por ser allí donde se ajusticiaba a los reos.
Tan grandes fueron los donativos y las limosnas, que solo dos años después la iglesia estaba ya en condiciones de recibir sus restos, es así como el 25 de mayo de 1230 son trasladados desde la iglesia de San Jorge, más tarde dedicada a Santa Clara y depositados bajo el altar mayor en un lugar de muy difícil acceso.
Pero hagamos un salto en el tiempo y bajemos las escaleras que nos llevaran hasta la cripta, las encontraremos en el centro de la nave de la basílica y nuestra sorpresa será que entraremos en un ambiente mágico donde la ausencia de decoración contrasta con lo visto en las dos basílicas que están sobre nosotros.
Allí está la celda originalmente construida por Fray Elías, General de la Orden Franciscana y bajo cuyo mandato se efectuó parte de la obra de la cripta donde, protegida tras una reja, se encuentra en una urna metálica realizada en el año 1818 el cuerpo del Santo. El aspecto actual dista mucho de su original, en la primera mitad el siglo XX fue totalmente transformada a su actual estilo neorromántico pero siempre manteniendo su ambiente de serenidad y recogimiento adecuados a la simplicidad y pobreza que caracterizó la vida de San Francisco.
Los restos de la beata Jacoba de Settesoli, fiel amiga del santo y que estuvo presente en el momento de su muerte y de varios frailes y compañeros del Santo lo acompañan en su última morada.
Pero vayamos ahora a lo importante de esta historia, probar la autenticidad de los restos del Santo, por primera vez y después de 52 noches de trabajo el 12 de diciembre de 1818 se encuentra un sarcófago que al ser abierto presenta un cuerpo que según un testigo "esta aun en su estado natural, con sus manos apoyadas en el estómago y que al contacto con el aire se desintegro". Esto es certificado por el Para Pio VII que dos años más tarde certifica que el cuerpo pertenece al Santo.
Un segundo reconocimiento se llevará a cabo en el año 1978 cuando el Papa Pablo VI abre la tumba esta vez en presencia de peritos y expertos forenses que limpiarían los huesos allí encontrados y serán colocados al vacío y con ozono en una urna de plexiglás para protegerlo de gérmenes y del ambiente exterior. Finalmente el 4 de marzo de ese año serán colocados definitivamente en su sarcófago original.
Siempre nos quedará un interrogante, nos preguntaremos el significado de las 12 monedas de plata halladas al costado del cuerpo del Santo junto a 12 granos de ámbar y 17 granos de ébano y de un anillo y una corona con el símbolo de Minerva colocados a sus pies supuestamente por el Padre Elías. Doscientos años pasaron desde su descubriendo en el año 1818 y este secreto no fue resuelto, queda abierta a nuestra imaginación la respuesta a este interrogante...
Fácil será llegar a la Basílica Inferior, partiendo una vez más de la Porta di San Francisco por la Via Frate Elia llegamos a la gran plaza porticada que da acceso a la entrada. ¿TE
SANTA MARIA DEGLI ANGELI, PORCIUNCULA.
Si nuestro deseo es hacer una caminata, nada mejor que recorrer a pie los tres kilómetros que separan Asís de la ciudad de Santa María de los Ángeles, también podremos hacerlo en autobús, desde el Parcheggio Saba parte cada 30 minutos el autobús C que nos llevara en veinte minutos a la ciudad y nos dejará a 200 metros de la Basílica de Santa María de los Ángeles.
Pero cual sería el motivo de nuestro paseo...
Visitaremos la Porciúncula, pequeña iglesia que se encuentra en el interior de la Basílica donde comienza el movimiento franciscano y que recuerda emotivos momentos de la vida de San Francisco.
Su nombre significa "pequeña porción de tierra" y tiene su origen en lo que fue en sus inicios una pequeña iglesia benedictina construida en el siglo IX y donde Francisco en el año 1207, con poco más de veinte años escuchando la lectura de los Evangelios descubrió su verdadera vocación comenzando su vida de pobreza y de apostolado.
Es allí donde fundará las órdenes religiosas, la de Los Hermanos Menores y la Orden de las Damas Pobres, las Clarisas, allí realizó los primeros “Capítulos”, reuniones de frailes que luego partían a diferentes destinos como misioneros y donde Francisco tuvo en el año 1216 la aparición de Cristo ofreciéndole la indulgencia del Perdón de Asís.
Pero sin duda no podemos pasar por alto que será en un rincón de esta pequeña iglesia donde Francisco pasara a la eternidad el 3 de octubre de 1226.
Será Francisco con sus propias manos quien restaurara la pequeña iglesia que presenta en sus muros pinturas que relatan la vida del Santo, de San Antonio de Padua, de San Bernardino de Siena, y una inscripción en su portada, "Esta es la Puerta de la Vida Eterna".
Su interior es austero y de estilo gótico. Presenta una bóveda que el mismo Francisco construyó con piedras del Monte Subasio, está decorado con frescos de los siglos XIV y XV que representan apóstoles y una Piedad. Pero sin duda la obra principal que la decora es el fresco del ábside dividido en seis paneles, obra del pintor Hilario de Viterbo realizado a fines del siglo XIV.
En el interior de la Basílica se encuentra la Capilla del Tránsito, donde en lo que fue la enfermería franciscana, Francisco despojado de su hábito entrego su alma al Señor.
Poco tiempo después de su muerte fue transformada en un oratorio, en el muro exterior que da hacia la capilla de la Porciúncula podemos ver un fresco del siglo XIX que representa "El Tránsito de San Francisco".
UN CAFÉ EN LA PIAZZA DEL COMUNE.
Seguramente ya hemos caminado y visitado la ciudad lo suficiente como para permitirnos un alto en el camino y disfrutar de un capuchino o un refresco o un buen helado...
Cada rincón de Asís es en sí mismo un lugar que nos tienta para ello, pero si debemos elegir uno, sin duda la Piazza del Comune será la elegida. Esta hermosa plaza, situada en lo que en su momento fue el Foro romano, es hoy un perfecto ejemplo de arquitectura medieval que se encuentra en el centro de la ciudad y está poblada de antiguas y hermosas cafeterías que hacen las delicias de los pasantes con sus terrazas.
Ya nuestra elección está hecha, y desde nuestra mesa podremos ver una de las más bonitas plazas de Italia, primero llamara nuestra atención ubicada frente al Palazzo delle Poste, la fuente de Los tres Leones construida en el siglo XVI y restaurada en el siglo XVIII que decora una parte de la plaza.
La magnífica fachada de la Iglesia de Santa María con sus columnas acanaladas que nos recuerdan el antiguo templo romano sobre el que está construida, el Museo Cívico, ubicado en la antigua cripta de la iglesia de San Nicoló y donde podremos ver, si lo visitamos, restos del antiguo Foro Romano. Resalta la fachada del Palazzo dei Priori construido en el Siglo XIII, en los muros que dan a la plaza presenta una imponente escalera que conducía a los sacerdotes al púlpito desde donde daban sermones.
Pero sin duda la vista nos llevará hacia el Palazzo del Capitano, construido en un ángulo de la plaza a fines del siglo XIII. Servía como residencia para esa autoridad de la ciudad, su torre contemporánea al palacio tiene 47 metros de altura y esta adosada al Templo de Minerva.
Tiendas de recuerdos y otros negocios nos permitirán hacer las compras de último momento.