MATSUYAMA





EN TELESILLA HASTA EL CASTILLO
Japón es un archipiélago conformado por 6852 islas, y Matsuyama se encuentra en una de las 4 islas principales Shikoku, las otras son, Honshu, Okkaido y Kyushu. Te damos este dato para que te hagas una idea de la magnitud y complejidad del país, en el que esta insularidad ha conformado ese carácter hermético por parte de los japoneses y la creación de sus sistemas defensivos.
En Matsuyama, como en otras tantas ciudades importantes del país, encontramos como monumento más destacado y como histórico centro de poder su Castillo. De hecho, está considerado como uno de los 12 Castillos originales del Japón. ¡Todo un privilegio, teniendo en cuenta que son construcciones básicamente de madera!
Este castillo fue construido en el siglo XVII, siendo propiedad del linaje Matsudaira desde 1635 hasta el fin del feudalismo en 1868. Siendo uno de los Castillos originales del país, su torre sí tuvo que ser reconstruida como consecuencia del impacto de un rayo en 1820. En el interior se pueden encontrar a través de sus salas, exposiciones de armamento medieval o de poesía Haiku. Para la visita interior, tendrás que comprar un boleto de 510 yenes y acceder al interior en horario de 09.00h a 17.00h.
Si quieres evitar el coste del ingreso, te diremos que ya desde el exterior el castillo es una auténtica preciosidad, no escatimes en fotografías. Al estar en el punto más elevado de la ciudad, dominarás con la vista a los edificios bajo tus pies además de disfrutar de la caprichosa geografía en la que se encuentra situada Matsuyama.
El Mar de seto se abrirá ante ti conformando una visión inolvidable, con el trasiego de barcos que abandonan la isla de Shikoku en dirección a Hiroshima en Honshu o viceversa. Hay que reconocer que el nombre del mar interior es gracioso y te lleva a la cabeza el famoso chiste en el que le pide el profesor a Jaimito que haga una frase con la palabra “seto” a lo que el alumno contesta ¿pero que é seto?
Para llegar hasta la parte superior de la colina en la que está ubicado el Castillo, bien puedes ascender el angosto promontorio a través de senderos o si lo prefieres de una forma más cómoda y excitante con un telesilla.
Esta segunda opción aparte de muy atractiva te permite obtener unas vistas panorámicas sobre la ciudad simplemente magnificas. Este telesilla individual, es similar a los que se utilizan en las estaciones de esquí y en un par de minutos te habrán llevado casi a la cima. El horario del telesilla es de 08.30h a 17.30h y por sólo 270 yenes que cuesta el tique, te evitas el sobreesfuerzo del ascenso.
Dirección: 1 Marunouchi, Matsuyama, Ehime 790-0008, Japón
MANDARINAS DE MATSUYAMA EN TODO TIPO DE PLATOS
Cuando piensas en la gastronomía de Japón, te viene rápidamente a la cabeza ingredientes como el arroz, pescado o fideos, pero jamás pensarías en su destacada producción de cítricos. La fértil tierra del País del Sol Naciente es el lugar perfecto para este tipo de cultivos al tratarse de un archipiélago volcánico, y en concreto la prefectura de Ehime es el paraíso donde mayor cantidad, variedad y calidad de mandarinas vas a encontrar.
Los cítricos son los frutos de mayor producción en Japón y están considerados como una fruta de lujo. A tal punto que es fácil encontrarte en un mercado gourmet con naranjas de Valencia. Son tan valorados que amén de por su aporte vitamínico, son muy utilizados en la cocina tradicional japonesa, al tratarse de una fruta con un perfume especial y un sabor muy refrescante.
En la isla de Shikoku son muy reputadas las mandarinas y naranjas. Algunas de las más populares son sus variedades como la Mikan que se introdujo de China hace más de 400 años. También conocida como Satsuma (hay una variedad de este cítrico muy famosa en la Comunidad Valenciana) es una mezcla entre mandarina y naranja, muy fácil de pelar. La Amanatsu, es conocida por ser una mandarina de verano, que es utilizada para la elaboración de mermeladas, helados, bebidas y sorbetes.
La Daidai, es otro de las variedades más destacadas, tiene la curiosidad de que puede permanecer durante años en el árbol si nadie la arranca. Por cierto, esta naranja es un símbolo de longevidad y es la que se utiliza para la elaboración de los dulces tradicionales de Año Nuevo, conocidos como Kagami Mochi.
La Setoka es muy parecida a la Mikan, de pulpa tierna, muy dulce y jugosa, se puede comer pelada en ensaladas, guarnición, dulces y salsas. La última de las variedades locales que te destacaremos para que pruebes es la deliciosa Iyokan, esta mezcla de dos clases de mandarina es la utilizada en una edición especial de Kit Kat, durante la época de exámenes para traer buena suerte a los estudiantes.
Son cientos de variedades de cítricos que vas a encontrar y aunque te hemos destacado los locales, también hay otros tipos como: La Shikwasa, la Kabosu, la Kiyomi, la Hasakku, la Sudachi y tantísimas otras.
Con ellas se realizan una gran cantidad de productos deliciosos, que van desde un simple zumo a aderezos para ensalada, aceites, naranjas encurtidas o un delicado dulce. El más popular de todos sin lugar a duda es el exquisito helado de Iyokan, de un sabor suave, refrescante y delicado. Matsuyama es el lugar de los cítricos ¡no dejes de probarlos!
TODO A 100 YENES O LO QUE ES LO MISMO, A UN EURO.
¿A quién no le gustan las tiendas de todo a un euro? En este caso todo a 100 yenes, en las que vas buscando papel de celofán o pegamento, y acabas comprando un horrible reloj de cocina, o un taladro que no necesitas por 1000 yenes. ¡claro, es que es tan barato! Que como voy a dejar pasar la oportunidad de comprar algo que ni quiero ni necesito.
Pues ese negocio existe en Japón y además forma parte de una cadena de supermercados low cost que se llaman Daiso. El fundador Hirotake Yano comenzó en 1972 con la venta ambulante en mercadillos de productos a 100 yenes, alcanzando tanto éxito con la venta de sus baratos artículos que decidió crear una tienda y fundar la marca Daiso en 1977. Esta fue la primera tienda del increíble emporio en que se ha convertido la famosa firma de baratijas, que tiene 2800 establecimientos en todo el Japón y 700 en el extranjero. Encontramos tiendas en países tan dispares como: Australia, Brasil, Vietnam, Filipinas, Nueva Zelanda, México, Emiratos Árabes, Tailandia, Estados Unidos y una larga lista de países más.
Daiso con esa filosofía low cost toma para sus franquicias ubicaciones singulares, como son los antiguos salones de ese frenético y ensordecedor juego que es el pachinko. En sus tiendas tienen productos propios, que, según el stock o la época del año, pueden variar y a lo mejor algo que buscabas no lo encuentras en ese momento puntual. Por ejemplo, en navidad encontrarás infinidad de artículos decorativos de estas fechas, durante la copa del mundo de futbol podrás comprar todo tipo de complementos para ser un perfecto aficionado de Japón o en la fiesta de la primavera abundarán los koi.
Lo que es seguro es que se trata de uno de esos establecimientos, que, aunque entres por curiosidad sin ninguna intención de comprar nada, te será imposible no haber pecado ni tan siquiera un poquito ¡es todo taaaan barato! La realidad es que la mayoría de sus artículos son Made in China, de ahí el precio de 100 yenes, aunque a partir de 2004 comenzaron a vender artículos con precios múltiplos de 100, así que actualmente encuentras cosas un poco más “valiosas” por 200, 300, 400 yenes.
Podrás encontrar una inmensa gama de artículos, muchos de ellos relativos a temas orientales o japoneses, por lo que este negocio es el lugar perfecto para comprar, recuerdos, souvenirs o regalos para tu suegra o tu jefe. Cosas como un buda de plástico, los Koi antes mencionados (cometas con forma de pez), abanicos con motivos japoneses, darumas solares, adhesivos infantiles, y una larga lista de cosas originales y baratas para ofrecer como presente.
Dirección: 3 Chome-8-12 Minatomachi, Matsuyama, Ehime 790-0012, Japón
EL BOTCHAN KARAKURI CLOCK
Lo que es indudable es que Matsuyama es una ciudad literaria o de novela, y ya no solo por la poesía haiku sino por el gran impulso que le dio la novela Botchan a la ciudad extendiendo su fama a nivel internacional.
Curiosamente quien daría a conocer Matsuyama al mundo sería Natsume Soseki, uno de los mejores amigos del genial poeta Masaoka Shiki. Este escritor considerado como el más destacado de los novelistas japoneses de la era moderna, lo podrás reconocer rápidamente si estas en Japón en el momento de leer estas líneas, pues seguramente lleves una imagen suya en tu bolsillo. El rostro que aparece en los billetes de 1000 yenes es ¡Natsume Soseki!
El título de la novela Botchan hace referencia a la palabra japonesa que se utiliza para referirse a un niño mimado o señorito, y que es seguramente el propio apodo que pusieron los alumnos al profesor Soseki.
Este maravilloso escritor, llegó a Matsuyama al terminar la universidad para ejercer como profesor de inglés en un centro de secundaria. Y justamente sería esta experiencia que vivió el autor como docente, la que le impulsaría a escribir su obra más celebrada Botchan. Una divertida novela que utiliza un tono irónico para describir las vivencias y aventuras del joven maestro tokiota en contraste con la gente de provincias. Narra las dificultades que pasa el protagonista ante la hostilidad de los alumnos por el hecho de venir de la capital, la complicada relación con sus compañeros de trabajo y en definitiva la problemática de adaptarse a la vida en una pequeña ciudad.
Uno de los símbolos de la ciudad es el famoso y popular Botchan Karakuri Clock, que, como el reloj astronómico de la Plaza vieja de Praga, cada hora pone en marcha su carrillón. En este caso con sus figuras representando los personajes y las escenas de la famosa novela de Soseki.
Construido para conmemorar el centenario del Dogo Onsen, querrás inmortalizar este colorido reloj que se ubica en la plaza Hojoen. Si el carrillón está en funcionamiento, la espectacularidad del singular reloj y sus mecánicos personajes hará que lo quieras fotografiar sin parar. Aparte de costumbrismo el colorido enamorará a tu cámara.
Dirección: 6-7 Dogoyunomachi, Matsuyama, Ehime 790-0842, Japón
MUSEO DEL HAIKU
Matsuyama es una ciudad que tiene una estrecha relación con esta forma tradicional de escritura en verso que es el haiku. Se trata de un tipo de poesía cuya composición consta exclusivamente de 17 versos. El momento de máximo apogeo creativo de estos cortos poemas tuvo lugar a finales del siglo XVII con el poeta Matsuo Basho.
Sin embargo, seria dos siglos más tarde, a finales del XIX cuando el genial poeta Masaoka Shiki, le daría una nueva vitalidad al género, modernizándolo. Por cierto, este escritor era natural de Matsuyama, así que podréis entender el orgullo que se siente por el en esta ciudad, al punto que le han construido un museo en su honor. A parte de este maestro de las letras Matsuyama también se enorgullece de haber dado otros grandes escritores de haiku al mundo como: Ishida Hakyo, Takahama Kyoshi, Nakamura Kusatao o kawahigashi Hekigodo.
Masaoka Shiki, nacido en el seno de una humilde familia de samuráis en 1867, se mudó de Matsuyama a Tokio en 1883, donde conoció y forjó amistad con el que sería uno de los grandes novelistas de su tiempo, Natsume Soseki. Shiki está considerado como el renovador del género haiku y uno de los grandes escritores de este tipo de poesía junto con Yosa Buson, Matsuo Basho y Kobayashi Issa.
Son muchísimos los amantes de este tipo de poesía, a tal punto que existen escuelas y se escribe en inglés, francés, chino o español. Muchos turistas atraídos por el haiku vienen expresamente a conocer la ciudad de Matsuyama, que volcada con este género literario, tiene dispersas por la ciudad piedras con poemas grabados, un buzón en el Castillo para que la gente deposite sus composiciones y el Museo dedicado a Shiki.
El Museo Memorial Shiki fue inaugurado en el año 1981, con el objetivo de llevar a los visitantes a profundizar en el conocimiento de la tradición cultural literaria de Matsuyama, a través de la vida y obra de Masaoka Shiki.
La arquitectura del edificio te llamará la atención por la sencillez de su fachada de color marfil y la cubierta de su tejado que recrea el de una típica kura japonesa. El edificio se mimetiza a la perfección con el entorno en el que se encuentra ubicado, rodeado de la mimada vegetación del Dogo Park.
Podrás visitar este interesantísimo museo, en horario de 09.00h a 18.00h, pagando un ingreso de 400 yenes.
DOGO ONSEN
Como reto hoy te vamos a sugerir que des rienda suelta a tu lado más pudoroso y te atrevas a bañarte en un onsen. ¿no sabes lo que es? No te preocupes que nosotros te lo explicamos.
Un onsen es un tradicional y típico baño japonés, compuesto de varias piscinas de aguas termales, por lo que el agua estará a una temperatura elevada, normalmente entre 35-40 grados. Es este motivo por el que se sugiere no permanecer dentro de sus aguas más de 10 minutos para que no afecte a la circulación sanguínea.
El tema que te hará dudar si te atreves o no, es que en un onsen por fuerza tienes que ir desnudo, y en nuestra cultura el pudor a la desnudez es extremo, en contraposición a los protestantes del Norte de Europa que aprovechan el mínimo rayo de sol para bañarse desnudos en un lago. O los japoneses que, siendo muy pudorosos, en un onsen muestran su desnudez al compartir piscina. Estate tranquilo, los onsen están separados por sexos, por lo que lo máximo que encontrarás será lo mismo con lo que cuentas tú.
El Onsen no está concebido como un lugar de ocio, sino que históricamente servía como lugar de higiene para lavarse. No puedes meterte en un onsen si no te has lavado previamente. De hecho, los japoneses siempre han tenido fama de ser muy limpios, al punto que cuando llegaron los primeros jesuitas desde Europa en el siglo XVI, por cierto, más sucios que el palo de un gallinero, ya les llamaba la atención la limpieza, orden y pulcritud de esos “salvajes” a los que iban a cristianizar.
El protocolo dice que no está bien visto meterte en un onsen si llevas tatuajes, pues viene a ser sinónimo de persona no muy de fiar o yakuza. Aunque esto es una tradición que está cambiando, así que si los tienes no te agobies, raro será que te llamen la atención y más siendo gaijin (extranjero).
Los onsen los hay exteriores, una auténtica maravilla si fuera hace frio o este nevado, es una sensación indescriptible, y también interiores como es el caso que te sugerimos del histórico Dogo Onsen. Esta casa de baños edificada en madera en el año 1894 tiene una arquitectura sobresaliente, a tal punto que sirvió de inspiración para Hayao Miyazaki para su película el viaje de Chihiro.
El edificio principal sigue el estilo tradicional de los castillos japoneses, con una estructura de tres pisos coronada por una torre cuadrada, conocida como shinrokaku. Sobre esta encontrarás el símbolo del balneario que es una garza blanca.
Estos históricos baños fueron declarados Patrimonio cultural de Japón en 1994, tienen en su interior una sala dedicada a Botchan ¡como era de esperar! Y el baño Yushiden construido en 1899 para la familia imperial.
Por sus instalaciones pasan a lo largo del año cerca de un millón de visitantes ¡No seas tu uno de los que se quedan fuera por pudor o vergüenza! Está abierto de 07.00h a 23.00h y su ingreso es de 600 yenes.
Dirección: 5-6 Dogoyunomachi, Matsuyama, Ehime 790-0842, Japón
ISHITE-JI
La isla de Shikoku donde se encuentra Matsuyama, tiene el privilegio de albergar una de las rutas de peregrinación más populares de todo el país, la Shikoku Henro. Cual camino de Santiago nipón, aquí los peregrinos recorren 88 templos budistas alrededor de la isla.
Esta ruta de peregrinación de 1200 kilómetros atrae a miles de peregrinos anualmente, que recorren el perímetro de la isla a través de maravillosos paisajes de bosques, montañas, planicies y costa. Sin lugar a duda los dos momentos más oportunos del año para realizar este camino son otoño y primavera. El primero por sus atractivos colores rojos y el segundo por la explosión floral que todo lo inunda. Hacerla completa te llevaría 45 días caminando, y eso que aquí no son tan puristas como en la ruta Xacobea y la gente sí toma transporte público.
El origen de esta ruta de peregrinación lo encontramos en el monje Kukai que nació en esta isla en el siglo VIII. A lo largo de su vida Kukai visitó los lugares más interesantes espiritualmente para meditar. Hay leyendas que nos dicen que sería este monje budista que creó la religión shingon, el que fundó los 88 templos del recorrido.
En el siglo XVII el camino Shikoku se hizo muy popular atrayendo a miles de peregrinos para hacer esta ruta santa. Desde entonces no ha parado de atraer a peregrinos, que por cierto visten de una forma característica con una chaqueta blanca de algodón conocida como uwagi, un bastón de madera y un gorro de paja.
En Matsuyama hay 8 de los templos que conforman esta ruta, siendo el más destacado el que hace número 51, Ishite-ji. Cuyo nombre significa templo de la Mano de Piedra. El templo está consagrado a la divinidad Kishimojin, a la que acuden las embarazadas para pedirle buena suerte en el parto.
Este templo Shingon construido en el año 729 se caracteriza por su magistral arquitectura, en el que siete de sus estructuras han sido declaras Tesoro Nacional, incluyendo un camino de roca o cueva de 200 metros lleno de esculturas de jizos. Entre sus partes más importantes destacan la puerta Niomon custodiada por dos guerreros de madera, la pagoda de 3 pisos y la sala principal construidas con la típica arquitectura del periodo Kamakura.
El acceso y las proximidades del santuario están llenas de puesto de souvenirs y artesanía, donde se venden todo tipo de amuletos, rosarios y outfit para peregrinos.
Su localización es muy próxima al Dogo Onsen por lo que es frecuente que se mezclen peregrinos con turistas. Sin horario de cierre y de acceso gratuito, no puedes dejar de conocerlo.
Dirección: 2 Chome-9-21 Ishite, Matsuyama, Ehime 790-0852, Japón
TREN BOTCHAN
Como abras podido percibir, el legado dejado en Matsuyama por la novela Botchan es inmenso, y es que encontrarás referencias a esta obra por toda la ciudad, que van desde dulces, pasteles, el reloj y hasta tranvías o un tren de época.
Ten en cuenta que después de cien años, este libro sigue siendo muy leído en todo Japón y especialmente en Matsuyama, que lo consideran una verdadera obra de arte que rememora los tiempos de esplendor del pasado.
En la magistral obra de Soseki, nos describe trenes con locomotoras de vapor recorriendo las calles de la ciudad. Estos trenes de importación alemana estuvieron en funcionamiento desde 1888 hasta 1955, cuando fueron reemplazados por atractivos tranvías que siguen guardando un aroma añejo.
En el año 2001 se puso en marcha el actual tren de época, que siendo diésel asemeja una maquina locomotora de vapor, para conmemorar y honrar a la novela que tanta fama dio a la ciudad. Su interior revestido de madera con bancos corridos te transportará a esos trenes que veías en los “wensterns” de los sábados por la tarde. ¡si hasta tira humo!
La estación desde la que se toma este clásico tren es la de Dogo Onsen, un precioso edificio de arquitectura occidental reconstruido en 1986, que representa la forma constructiva en madera usada en el edificio original de 1911. Seguramente lo que te hará tirarte de los pelos y que rompe con el romanticismo de la novela Botchan es la cafetería Starbucks que encontrarás en la planta baja.
La experiencia cuanto menos es singular y curiosa, amén de que se ha convertido en un atractivo turístico más en la ciudad. En tu recorrido de 20 minutos, podrás llegar desde la estación de Dogo Onsen hasta la parada del Castillo o en 15 minutos más llegar hasta la estación central de la ciudad, siguiendo el mismo trazado de las vías y recorrido de los tranvías. El precio que tendrás que pagar para vivir la experiencia de trasladarte al mundo literario de Soseki y la Matsuyama de hace un siglo, son tan siquiera 800 yenes.
En el trayecto pasarás por algunos de los puntos más atractivos del centro de la ciudad como es el Dogo Park, una cuidada masa vegetal al estilo japonés. El recorrido te llevará por la calle Minamachi, el área comercial de Okaido y el famoso parque de Ninomaru a los pies del castillo.
A PONER LOS PIES AL BAÑO MARIA.
Japón es un país en el que las tres cuartas partes de su territorio son montañas y que se encuentra situado en el conocido como cinturón de fuego del Pacifico, por lo que su territorio se ve constantemente afectado por la intensa actividad volcánica y las reiteradas sacudidas sísmicas. ¡una tierra inquieta!
En total se contabilizan 264 volcanes repartidos por todo el archipiélago, de los cuales 50 siguen estando activos. Este fenómeno con el cual han aprendido a convivir los japoneses puede ser tan nocivo como beneficioso, de ahí el provecho que han sacado los locales de la fertilidad de su tierra para los cultivos o la temperatura de sus aguas, para el baño.
En todo Japón existen más de 3000 fuentes termales, cada una con sus propias características y propiedades. Las puedes encontrar en un lago, rio o en una pequeña fuente para los pies que se les conoce como ashiyu, como es el caso que te vamos a sugerir.
La actividad volcánica ha permitido el desarrollo de sus famosos baños termales conocidos como onsen. Aquí en Matsuyama tenemos el que indudablemente sea el más famoso de todo el país, el Dogo Onsen, donde el protocolo dice que debes entrar desnudito. Si por pudor, pereza o no quieres pagar, no te apetece visitarlo, te sugerimos una fuente para que no dejes de darte un merecido baño, aunque solo sea en los pies. Y aquí lo puedes hacer de forma gratuita en un tradicional ashiyu.
Una vez hayas recorrido las proximidades del Dogo Onsen y sus interesantísimas galerías comerciales, casi con absoluta certeza el cuerpo te estará pidiendo un respiro. El mejor lugar que te podemos recomendar para hacer un merecido break, lo encontrarás junto al reloj Botchan Karakuri Clock.
En ese turístico y frecuentado lugar de la ciudad encontrarás un grupo de gente sentada que da la espalda a los transeúntes, no es que sea mala educación es que están disfrutando del placer de las aguas termales. El ashiyu tiene acondicionados unos bancos de madera, te recomendamos que busques un hueco, te descalces y metas los pies en remojo, en sus calientes aguas termales.
Cualquier momento del año es perfecto para disfrutar de las aguas a alta temperatura, pero no hace falta ser Einstein para decirte que en invierno ese placer se incrementa por mil. La maravillosa sensación de frio y tener los pies calientes es difícilmente descriptible.
Este punto es un lugar ideal para hacer un descanso y ya de paso para interactuar con los turistas y locales con los que compartas la fuente. Casi con absoluta certeza te preguntaran curiosos ¿de dónde eres? O ¿Cómo has llegado hasta allí? Así que ¡déjate llevar y aprende interactuando con los educados y curiosos japoneses!
Dirección: 6-7 Dogoyunomachi, Matsuyama, Ehime 790-0842, Japón