VALENCIA





¿SUBIMOS AL MICALET?
Si quieres disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad, una gran opción es el Micalet: el campanario de la Catedral de Valencia.
Desde esta bonita torre gótica podrás divisar Valencia a 51 metros de altura, eso sí, prepárate para la subidita por su escalera de caracol de 207 escalones de bloques de piedra.
Esta fantástica torre campanario, es uno de los símbolos más conocidos de la ciudad de Valencia, se empezó a construir en 1.381, y finalizó en 1.420, siendo su principal arquitecto el gran Andreu Juliá.
Pasaremos por los tres cuerpos de campanas, en tres pisos superpuestos.
En la subida podremos ver once de las trece campanas del campanario del Micalet que cada una recibe el nombre de un santo o una santa.
La más grande de todas, con un peso de 7,5 toneladas fundida en 1.539 y 2,35 metros de diámetro, se encuentra en la espadaña de la terraza de la torre y está dedicada a San Miguel Arcángel, para que proteja a la ciudad de las tormentas y otros males. De aquí viene el nombre de la torre, el “Micalet”, nombre en lengua valenciana que se traduce al castellano como el “Miguelito”.
Ésta es una de las campanas más grandes de la Península Ibérica aún en funcionamiento y la más grande de la antigua Corona de Aragón.
Debido a un antiguo acuerdo entre el ayuntamiento y el cabildo catedralicio, esta campana sólo suena para marcar las horas y no puede emplearse para otros toques (salvo rarísimas excepciones). Es impresionante llegar a la terraza del Micalet cuando va a dar la hora en punto, pues el sonido de la campana llega literalmente al corazón.
Sobre esta enorme campana, en la espadaña, se encuentra otra campana mucho menor dedicada a Jesús, Santa María, San José, San Joaquín y Santa Ana.
La campana dels Quarts de 1.736, la que se encarga de dar los cuartos.
Otra interesante campana es, el Manuel, que reproduce íntegramente el tradicional toque llamado “Tancar les muralles ” “cerrar las murallas”, en lengua valenciana, que indicaba el cierre de todas las puertas de las murallas medievales hasta 1.865.
El "Tancar les muralles” suena de 20.00 a 20.30 en invierno y una hora más tarde en verano. Las personas que no entraban en la ciudad intramuros antes del horario de estos toques, tendrían que permanecer fuera de la ciudad hasta la mañana siguiente, quedándose de esta manera “a la luna de Valencia”.
El toque de todas las campanas del Micalet a la vez, se reserva para una fecha muy especial: a las doce del mediodía del día del Corpus Christi.
La entrada al Micalet cuesta 2€ y puedes adquirirla en la propia catedral. El mirador abre todos los días a las 10.00. Entre abril y octubre cierra a las 19.30 y el resto del año, de lunes a viernes a las 18.30, y sábados y domingos a las 19.00.
Dirección: Plaza de la Reina s/n
¡UNA ORXATETA EN FARTONS!
Si queremos algo para picar dulce y muy valenciano, os propongo tomar la tradicional orxata en fartons, horchata con glotones, la pareja perfecta. Podemos tomarla a media mañana, pero nosotros lo hacemos, a eso de las 5.00 o las 6.00 de merienda, sobre todo en verano.
La horchata es una bebida completamente vegetal, aunque su aspecto sea de leche. Se toma fría y puede ser líquida, granizada o mixta, mitad del vaso líquido, mitad granizada.
Su ingrediente principal es la chufa, un tubérculo pequeñito que parece una pequeña patata de 1 cm aprox., y si la comes en crudo, tiene gusto como de coco. En inglés y otros idiomas la llaman tigernut.
Su receta es sencillísima: se dejan macerar las chufas secas en agua durante la noche y al día siguiente, ya hidratadas, se machacan con agua, se cuelan y se añade azúcar al gusto. Lo más tradicional es tomarla con fartons, unos dulces hechos al horno en forma de palito.
La historia de la chufa es curiosa. La primera referencia que se tiene de la chufa data del siglo XV a.C., ya que se han encontrado muestras de este tubérculo en un sarcófago egipcio.
Las teorías más aceptadas nos indican que fue una especie introducida por los árabes en el s. VIII cuando llegaron a estas tierras.
Por las características de su suelo, la comarca de L´Horta Nord de Valencia es la única zona de España donde cultivar este tubérculo, principalmente en el municipio de Alboraia, aledaño a la ciudad de Valencia y considerado como la cuna de la horchata. Esta bebida se consume en las llamadas horchaterías.
En cuanto a su valor nutricional, autores persas, árabes y chinos ya destacaron en la antigüedad los grandes beneficios digestivos y antioxidantes de la chufa y de la horchata.
En cuanto a beneficios para la salud, podemos decir que no contiene lactosa, está exenta de gluten, facilita las digestiones pesadas, posee propiedades antidiarreicas y evitan y mejoran los problemas de estreñimiento, así como de hipertensión, controla el colesterol y los triglicéridos y la pueden consumir los diabéticos siempre y cuando sea sin azúcares añadidos.
¿Dónde tomar la horchata con glotones? Pues las opciones son muchas en Valencia, pero un superclásico es la Horchatería Santa Catalina, en pleno centro de la ciudad y abierta desde hace dos siglos. Es la horchatería más antigua de todas y está decorada con bonitos paneles de cerámica que representan diferentes momentos históricos de Valencia o escenas costumbristas.
Dirección: Horchatería Santa Catalina
Plaza Santa Catalina n° 6.
LA CALLE COLÓN
La calle Colón o Carrer Colon, es la calle comercial por excelencia. Es de una sola dirección, con carril bici y cada vez más peatonalizada. Es la calle comercial más importante de la ciudad de Valencia y la quinta calle más cara de España.
Sin embargo, la Calle Colón no ha existido siempre y su origen se remonta a hace algo más de un siglo.
Fue a partir de 1.865, durante la época de la revolución industrial, cuando las murallas de Valencia se derribaron como una necesidad de la ciudad de modernizarse, de ensancharse y de crecer ante las nuevas necesidades de una Valencia que se modernizaba a pasos agigantados.
El derribo de la muralla que envolvía la ciudad, dio origen a la Calle Colón. De hecho, aún hoy en día, en la parada de Metro de Colón, en la Plaza de los Pinazo, podemos ver ruinas de esta muralla que pasaba justo por mitad de su acera izquierda. Así mismo, podemos ver los restos de la llamada Puertas de los Judíos, pues en esa zona intramuros, es donde se asentó la comunidad hebraica valenciana, hasta su expulsión decretada por los Reyes Católicos allá por el año 1.492.
Hoy se encuentra el Corte Inglés, así como la sede principal de la Universidad de Valencia, fundada en 1.499, la Calle de las Barcas, llena de bancos y muchas estrechas callecitas del llamado Barrio de la Xerea que era el ghetto medieval.
¿Y qué había al otro lado de la calle ? Es decir, en la acera derecha: campos y huertas, y algunas casas de labranza llamadas “alquerías”, reminiscencia de los tiempos de dominación árabe, que se asentaron en Valencia ni más ni menos que durante algo más de 500 años, del 711 al 1.238.
Con la eliminación de la muralla, se abrió un espacio para construir, donde hoy se encuentra el Ensanche de Valencia. Allí está el precioso Mercado de Colón, en estilo modernista de principios del s. XX, en medio del llamado triángulo de oro. Muy cerca, al final de la calle Colón y principio de la calle Xàtiva está la plaza de toros y la modernista Estació del Nord, la estación de trenes principal de Valencia construida en 1.917, no en vano, la mayoría de los clientes de las tiendas de la calle Colón y aledañas llegaban y siguen llegando en tren desde municipios cercanos.
Así pues, desde la plaza de la Puerta del Mar, hasta la Plaza de Toros de Valencia, su recorrido de dos km aproximadamente no sólo da la oportunidad de comprar ropa, zapatos, bolsos o complementos, cosméticos etc., sino también de asistir a una gran colección de edificios decimonónicos y del siglo XX.
¡No todo iba a ser compras y derroche!
EN LO MÁS CHIC DE VALENCIA
La Ciudad de las Artes y las Ciencias (CAC), es la gran apuesta valenciana de la modernidad.
Es un conjunto de edificios de carácter cultural y lúdico localizado en el extremo este del antiguo cauce del río Túria, de cuyos enormes jardines de más de 10 km de longitud forma parte el puerto de Valencia.
Se trata de cinco edificios independientes y dos puentes dobles que cruzan el río, proyectados por el famoso arquitecto e ingeniero valenciano Santiago Calatrava, muy conocido en el mundo entero por sus característicos edificios blancos y sus puentes.
Estos edificios están flanqueados por extensas piscinas de poca profundidad y recubiertas de su característico, trencadís, de cerámica blanca, pequeños pedacitos de azulejos blancos pegados unos al lado de los otros, una muy antigua técnica valenciana para recubrir superficies, que puso en auge el arquitecto catalán Antoni Gaudí en sus proyectos de Barcelona.
Estas piscinas nos recuerdan que en ese lugar había un río. Además, por la noche, cuando estos edificios son iluminados con unas interesantes luces artísticas, que reflejan en el agua haciendo de espejo, es fantástico.
El complejo se empieza a construir a principios de los años 90 y se concluye en el año 2.008.
El primer edificio construido es L´ Hemisfèric, en forma de ojo humano, con párpados de cristal que se pueden levantar o cerrar, y en el centro hay una gran semiesfera, que alberga en su interior una pantalla de cine Imax 3D de 900 m² de superficie, una de las mayores del mundo, donde se proyectan películas sobre todo de corte científico e histórico.
Al lado izquierdo tenemos el gran edificio del Museo de las Ciencias, con una gran cascada de vidrio altísima que ilumina su interior, además, dicho museo científico tiene el lema “prohibido no tocar”. Las fotos tanto del exterior como del interior del edificio son extraordinarias.
Al lado derecho del Hemisfèric está el Palau de les Arts, el edificio más grande del complejo, donde se ubica la ópera de Valencia, con cuatro salas diferentes, y unos jardines colgantes espectaculares. Hay visitas guiadas a su interior cuando no hay representaciones de ópera, de ballet o conciertos de orquesta. Desde sus jardines colgantes, en lo alto, las fotos son increíbles.
Al lado del Hemisfèric y del Museo de las Ciencias hay una enorme estructura de altos arcos parabólicos de metal pintado de blanco que llevan a la calle por donde circulan los vehículos. En la superficie, hay unos jardines muy mediterráneos debajo de los arcos con interesantes esculturas contemporáneas metálicas. Las fotos del complejo desde esos jardines, os sorprenderán.
Al otro lado del Museo de las Ciencias, hay otro edificio muy alto cubierto por trencadís de cerámica de color azul marino llamado L´ Agora, edificio multifuncional donde se han instalado desde pistas de patinaje hasta las canchas de tenis para el Open de Valencia.
En fin, que los amantes de la fotografía no encontraran un lugar mejor.
Dirección: Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Avda. del Professor López Piñero,7
UNA EMPERATRIZ GRIEGA EN VALENCIA ?
Esta pequeña iglesia escondida en el enorme entramado de estrechas y retorcidas callecitas del centro histórico de Valencia no es otra que San Juan del Hospital, la más antigua de la ciudad.
Fue construida a mediados del s. XIII, pocos años después de la conquista de Valencia a los musulmanes por parte del rey cristiano de Aragón llamado Jaume I, el Conquistador, en 1.238.
Éste cedió el solar a la orden religioso-militar de San Juan de Jerusalén, más tarde conocida como la Orden de Malta, que edificaron iglesia, hospital, espacios conventuales y cementerio. La iglesia y el cementerio es lo que se conserva.
Su estilo arquitectónico va desde el tardío románico, muy poco frecuente en Valencia, pasando por el cisterciense y primer gótico.
De una sola nave, con cubierta de bóveda de cañón ligeramente apuntada y capillas laterales, entre anchos contrafuertes.
En la capilla que se encuentra más cerca del altar mayor, se conservan restos de los frescos románicos originales que adornaban toda la iglesia.
El altar mayor está bajo una media cúpula con arcos que confluyen en el centro de la bóveda.
Todo el interior en piedra, se permite poca decoración: en esa sencillez y vacío ornamental reside su belleza y elegancia.
La decoración es la sobria estructura medieval del edificio. La tenue luz entra por las largas y estrechas ventanas del ábside, cubiertas de placas de alabastro. Junto al altar mayor veremos una bonita reja que da acceso a la Capilla de Santa Bárbara, con una profusa decoración barroca de esgrafiado vegetal en color azul y blanco.
En la pared de la izquierda, nada más entrar, veremos un nicho con un túmulo de piedra donde reposan los restos de Constanza Hohenstaufen, emperatriz de Grecia y Nicea, acogida por el rey Jaume I a mediados del s. XIII. Al lado se encuentran reliquias de Santa Bárbara que trajo consigo la emperatriz, la cual era muy devota de esta santa.
El acceso a esta iglesia está en una pequeña calle llamada Trinquete de Caballeros, la entrada pasa desapercibida ya que no es la entrada a la iglesia, sino la que da acceso al patio.
Lo que sí se ve desde la calle que llama la atención es el austero ábside de la iglesia, con sus largas y estrechas ventanas que parecen aspilleras.
Dirección: Trinquete de Caballeros.
PASEAR DENTRO DE UN RÍO
Valencia es una ciudad completamente plana, como hemos podido comprobar desde lo alto del Micalet. Así que, ¿te animas a dar un paseo en bici por la ciudad del Túria?
Probablemente, el recorrido más seguro, relajante y agradable de la ciudad sea por los jardines del Río Túria.
Entrando un poco en la historia reciente de la ciudad, os diremos que en octubre de 1.957 hubo en Valencia una terrible inundación por el desbordamiento del río en la que murieron más de 100 personas.
Inmediatamente, las autoridades decidieron que una tragedia de estas dimensiones no podía volver a pasar, y se desvió el curso del río por un nuevo cauce al sur de la ciudad, quedando en el viejo cauce del río un enorme espacio donde en los años 80 del s. XX se empieza la construcción de los nuevos jardines, los Jardines del Turia
Son 167 hectáreas de un extraordinario espacio urbano abierto que se desarrolla a lo largo de toda la ciudad, como un gran eje verde, entre Mislata y el puerto, con 12 kilómetros de longitud y una anchura media de 160 metros.
Se trata del jardín urbano más grande de España y uno de los más grandes de Europa. Cuenta con muchos km de carril bici, dispone de multitud de playgrounds con juegos para niños, así como de lugares específicos para la práctica de deportes como el fútbol, el rugby, el atletismo, el skate, el béisbol, etc.
También podremos disfrutar de pequeños bares-restaurantes con sus terrazas para hacer un alto en el camino en un entorno natural espectacular.
En un extremo de este larguísimo parque está el Bioparc, el grande y moderno zoo de Valencia, en el llamado Parque de Cabecera, mientras que el extremo opuesto, ya muy cerca del mar, está la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Entre medias, multitud de atracciones y monumentos a ambos lados del río.
Hablamos de jardines del Túria, en plural, porque hay diferentes modalidades de jardines a lo largo de este antiguo cauce. En fin, un paraíso para los amantes de la botánica o simplemente para el paseo.
Haremos una mención especial a la gran colección de puentes que atraviesan el antiguo lecho del río, un total de 23, entre puentes para el tráfico rodado y puentes y pasarelas peatonales, ¡casi nada!
Los más antiguos datan del siglo XV y los más modernos del siglo XXI. Cruzarlos para ver desde arriba los jardines del Túria es muy interesante, pero hacer el recorrido por el antiguo río en bicicleta pasando estos puentes por debajo es una experiencia inolvidable.
Vamos a ver algunos de ellos, como el de la Trinidad, el más antiguo, del s. XV, de piedra; los de Serranos y del Mar, del s. XVI, también de piedra y peatonales; el de la Exposición, popularmente llamado “la peineta” o el de l’Azud d’Or, proyectado por Calatrava, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, con un mástil que supera los 150 metros de altura, convirtiéndose en la construcción más alta de la ciudad.
Bueno, ahora ya no tenemos excusa para dar ese paseo en bici.
Dirección: Jardines del Túria
“POBLAT DE LES FEMBRES PECADRIUS”
Las Torres de Quart es una de las puertas principales, de las antiguas murallas cristianas construidas a partir de mediados del s. XIV.
Siglos antes se habían construido otras dos murallas en la ciudad: las romanas, en el siglo I d.C. y las árabes en el s. XI. Con la pujanza de Valencia ya a partir del s. XIV, los reyes cristianos de Valencia y Aragón deciden construir otras murallas que abrazasen los barrios que habían crecido extramuros debido al aumento de la población.
En la zona noroeste, fuera de las murallas árabes, junto al río, se había formado un barrio donde se establecieron las meretrices. Durante más de un siglo, el barrio fue el prostíbulo más grande y conocido de Europa, protegido por decreto real, donde algunas de las fembres pecadrius llegaron a amasar verdaderas fortunas, siendo la envidia de las damas de la sociedad de su época. Este poblado fue visitado por reyes, príncipes y nobles de otras potencias que pasaban por la capital del Reino de Valencia.
El rey Pedro el Ceremonioso, en 1.356, manda la construcción de esas nuevas murallas que engloben los barrios surgidos extramuros, incluso el de las fembres pecadrius con el consiguiente escándalo que provocó entre la sociedad puritana local.
Así, se ordenó la construcción de un muro que cerrase el barrio, con una sola puerta de entrada y salida y la obligatoriedad de que esas cortesanas fuesen visitadas semanalmente por un médico enviado por el rey para evitar els mals de sement, males de simiente o enfermedades venéreas. Este barrio continuó siendo el “barrio rojo” hasta finales del s. XVII.
Estas mujeres podían dejar la profesión más antigua del mundo y ser acogidas en un convento de monjas cercano, y si el médico les diagnosticaba una enfermedad venérea, debían ir al Hospital General a curarse. Tras la cura no podrían volver a ejercer la prostitución, al menos de manera legal, las que fuesen sorprendidas ejerciéndola después de haber pasado por el hospital, serían encarceladas.
Las Torres de Quart o también llamadas de la Cal, al lado de la Pobla de les Males Dones, construidas en 1.444 en forma semicircular. Las torres resistieron la demolición de las murallas a partir del 1.865 porque habían cumplido importantes funciones. Desde cuartel militar, polvorín, prisión militar y, desde 1.626 al 1.676 una de las dos torres fue prisión para “mugeres livianas”, la primera que se funda en España exclusivamente femenina.
Actualmente, las Torres de Quart son un importante monumento al que se puede acceder, pagando una entrada de 2 €, y subir hasta las almenas de las torres pasando por los amplios salones de los dos pisos intermedios de ambas torres. Las vistas desde lo alto de las torres son impresionantes.
Dirección: Torres de Quart. Plaza de Santa Úrsula, 1
STREET ART
La ciudad de Valencia es una de las mecas del arte urbano. Turistas, grafiteros, aficionados o simples curiosos de todo el mundo llegan hasta la ciudad para admirar los murales en sus paredes e incluso se han creado varias rutas de grafitis por Valencia en las que descubrir el street art que atesora. No lo dejes escapar, el arte urbano es algo que ver en Valencia.
Todo vale para decorar un barrio que se ha convertido en un museo al aire libre y vivo: blanco y negro o color; abstractos, caricaturescos, de ciencia ficción o realistas; belleza o denuncia; con spray, con aerógrafo, con pincel o, aunque queden fuera de la categoría de grafitis, incluso lonas con fotografías.
Las obras se van degradando con el paso del tiempo y van cambiando, es un museo sin depósito: el arte se crea, se expone y se cambia.
Vamos a hacer un recorrido por las calles de este céntrico barrio del Carmen donde la abundancia de arte urbano de calidad es sorprendente.
Podemos empezar por la Plaça Sant Jaume y el Tossal, con buenos paneles en varios puntos, sobre fachadas, puertas, rejas, etc. De allí, tomando el Carrer de Baix, donde abundan los grafitis de menor tamaño, llegamos a la Plaça del Carme, centro neurálgico del barrio, con unas obras dignas de mención en las tres paredes de una de las esquinas, que representan monumentos de la ciudad y el juego de la pelota valenciana entre otros motivos.
En el aledaño Carrer de Roteros hay una bocacalle que se considera la “Capilla Sixtina” del arte urbano de Valencia: el Carrer del Moret, en esta pequeña callecita que llega hasta el río podremos contemplar una buena cantidad de grandes paneles pintados basados en fotografías que también están expuestas. Regresando a la Plaça del Carme, nos dirigiremos al Carrer del Museu, donde podremos ver simpáticos grafitis, incluso una pequeña fachada con su puerta abierta sobre un muro que llaman “la casa de los gatos”, esta calle desemboca en el Carrer Salvador Giner, con interesantes paneles de reconocidos grafiteros.
Llegando al río, a lo largo del Carrer Blanqueries veremos muchos grandes cuadros en la llamada manzana de la Cruz Roja, y metiéndonos por el Carrer de Llíria seguiremos viendo obras de menor tamaño, pero igualmente interesantes.
Esta estrecha calle termina en el Carrer de Na Jordana, donde podremos contemplar unos pocos grafitis y antes de alcanzar el río de nuevo, entraremos en el Carrer de la Beneficència, justo la fachada posterior del IVAM (Institut Valencià d’Art Modern), con una obra gigante de Escif, uno de los grafiteros locales más reconocidos a nivel mundial.
Al final de esta calle nos encontraremos en el Carrer de la Corona, otra de esas calles plagadas de grafitis tanto en fachadas de edificios, como en muros de solares y persianas metálicas de comercios. Recorriendo esta interesante calle llegaremos al Carrer de Dalt, finalmente, por esta animada calle llegaremos de nuevo a la Plaça Sant Jaume, donde hemos comenzado nuestro recorrido.
Dirección: Barrio del Carme
¿NOS TOMAMOS UN AGUA…?
Para probar este agua tan especial nos vamos a los bares que están o en la plaza San Jaume o la Plaza del Tossal ya que esta zona es una de las más emblemáticas de Valencia para tomar algo en alguna terraza, después de un buen paseo, … y ver la vida pasar.
No madruguéis para esto, pues suelen abrir sobre las 11.00 o las 12.00 del mediodía. Eso sí, permanecerán abiertos hasta la madrugada.
Se trata de un punto muy estratégico del centro histórico, entre tres de sus barrios intramuros más importantes: el Barrio del Carmen, el Barrio del Mercado y el Barrio de la Catedral.
Un conglomerado de placitas y pequeñas calles semi peatonales, que harán las delicias de cualquiera, pues la oferta de cafeterías, bares y restaurantes es enorme.
Un buen lugar para tomar el pulso de la ciudad de la luz, de las flores y del amor, como llaman a Valencia.
Bueno, ¿y qué vamos a tomar por aquí? Pues algo tan típico que lleva el nombre de la ciudad y que no encontraremos fácilmente fuera de esta comunidad. Agua de Valencia. El Agua de Valencia, es un cóctel que se elabora con cava (el champán o vino blanco espumoso local), ginebra, vodka y zumo de naranja y algunos también le añaden azúcar. Que no te asusten los ingredientes, su sabor es mayoritariamente de naranja. Se suele servir en jarritas y nos traerán copas anchas o copas de champán, tantas como personas vayamos a degustar esta maravilla coctelera… Fue elaborado por primera vez en la cervecería Madrid de Valencia.
En esta cervecería y a modo de broma había unos clientes vascos que pedían agua de Bilbao. Un día de 1959 incitaron al propietario del local, Constante Gil, a brindarles algo distinto, y este se inventó en el momento este cóctel, que durante muchos años sólo conocieron los clientes de la cervecería Madrid y que en los años 70 del siglo pasado saltó a la fama en la noche valenciana.
Dirección: Plaza Sant Jaume y Plaza del Tossal.