SANTIAGO DE COMPOSTELA





TOCAR EL CIELO CON UN ABRAZO
Santiago de Compostela es una ciudad llena de misticismo y que aguarda paciente nuestra llegada para colmarnos de espiritualidad. Es uno de los destinos de peregrinaje más importantes del mundo gracias a que acoge los restos del apóstol Santiago, que descansan en la catedral de la ciudad. Es conocida por todos la ruta de peregrinación cristiana llamada “el Camino de Santiago” cuyo punto final es precisamente la visita a la tumba del Apóstol.
Y justo casi en el final de la ruta jacobea conocida como “Camino Francés” se encuentra el punto desde el que se contemplan las vistas más gloriosas de Santiago de Compostela. Es un lugar situado en la cima de una colina que recibe el conveniente nombre de “Monte del Gozo”. Y es que precisamente desde este punto situado casi al final del Camino, el peregrino exhausto tras recorrer muchísimos kilómetros y no menos avatares, puede contemplar por primera vez las torres de la Catedral de Santiago, llenándose su alma de un gozo infinito. De ahí su acertado nombre…
El Monte del Gozo está situado solo a unos siete kilómetros en coche del centro de Santiago de Compostela. Dada su cercanía, la mejor manera de llegar es en taxi o en Uber/Cabify, que vendría costar unos 10 euros (o 12 como mucho) por trayecto. No resulta nada caro sentir la gloria jacobea, ¿verdad?
Este punto, ubicado en lo alto de una colina a 380 metros de altura, posee una carga emocional muy fuerte. Es tan intensa que se puede respirar y hasta resulta contagiosa. Y es que pensar en los miles de peregrinos que a lo largo de la historia han llorado de felicidad en este punto al contemplar por fin la anhelada ciudad y las torres de su catedral, resulta tremendamente emocionante. Era tal el gozo que sentían los peregrinos al llegar hasta aquí y comprobar que habían conseguido finalizar el Camino, que saltaban, se abrazaban y lanzaban al aire su sombrero en señal de alegría. Una enorme escultura en bronce de dos gozosos peregrinos recoge esta felicidad. Tras pasar por aquí, muchos de los peregrinos recorrían descalzos los últimos kilómetros del Camino en señal de respeto y agradecimiento al Apóstol.
El broche de oro en la peregrinación del Camino de Santiago es algo que vamos a poder realizar todos los que visitamos la ciudad y consiste en visitar la tumba del apóstol Santiago, que nos aguarda dentro de la catedral, momento en el que también se realiza la costumbre de “abrazar al Santo”. Este rito consiste en subir hasta un camarín donde nos espera el Apóstol en forma de imagen barroca. Es entonces cuando se puede abrazar la imagen del Santo por su espalda mientras se le pide un deseo. Al hacerlo, es verdad que quizás no se tienen las mejores vistas de la ciudad, pero créanme cuando les digo que se toca el cielo…
LA EMPANADA GALLEGA
La gastronomía gallega es célebre por su gran variedad y por la excelente calidad de todos sus productos. Galicia cuenta con muchos kilómetros de costa, que son los causantes de que el marisco sea uno de los atractivos de su culinaria, tanto por su gran calidad como por su buen precio. También son típicos los vinos blancos de la tierra que acompañan al marisco y los quesos autóctonos.
Pero si hay un producto estrella en su gastronomía popular es la famosa empanada gallega, que no falta ni en las comidas familiares ni en las romerías y demás fiestas populares. Este plato estrella se puede servir frío o caliente, y consiste en una masa elaborada con harina de trigo, manteca de cerdo y agua. Su forma puede ser rectangular o redonda y su relleno es muy variado. Existen empanadas rellenas de atún, de carne con pimientos, de bacalao, de verduras, de pollo, de marisco, o de otros muchos más ingredientes que suelen estar previamente cocinados.
Los orígenes de la empanada gallega son muy inciertos, ya que el arte de rellenar una masa elaborada con un cereal ya se estilaba en la cultura griega clásica. Posteriormente, fueron muchas las civilizaciones que disfrutaron de este estilo culinario, como los árabes, los suevos o los godos. Muchos son los historiadores que creen que la empanada gallega proviene de la receta visigoda, y que fue evolucionando hasta la fórmula que conocemos hoy en día gracias al gran apogeo del Camino de Santiago que tuvo lugar entre los siglos XI y XIII.
¡Qué ingenioso era el peregrino del medievo! Descubrió que cubrir alimentos con pan desmigado era una excelente manera de transportar su comida en sus largos desplazamientos, ya que así el alimento se conservaba durante bastante tiempo y quedaba protegido de los golpes y del polvo del camino. Así surgió el primer “tupperware” de la historia, y además, comestible.
Hay que decir que la relación de la empanada gallega con el Camino de Santiago nos ha quedado eternamente demostrada gracias al Maestro Mateo. Este importante escultor y arquitecto medieval quiso que esta delicia perdurase en el tiempo plasmando la imagen de una empanada, nada más y nada menos que en el sublime Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. En esta obra cumbre del Maestro Mateo, la empanada aparece como un objeto de pecado, de gula y de deseo, siendo la razón por la que el osado hombre que se aventura a hincarle el diente porte en su cuello una amenazante soga… ¡Vaya dilema que tiene el desafortunado sujeto! Si cae en la tentación y come la empanada, muere ahorcado. Eso sí, observando que en la obra aparece con media empanada ya dentro de la boca, queda claro qué decisión tomó aquel infeliz. Y es que resulta casi imposible resistirse a los encantos de la empanada gallega…
NEGRO Y PODEROSO AZABACHE
La historia de Galicia goza de un vínculo milenario con el esoterismo y con la magia. En estas tierras durante siglos diferentes prácticas y creencias ocultas han compartido espacio con el misticismo religioso. De esto puede dar fe el azabache. Esta enigmática piedra, presente actualmente en tantos comercios y joyerías de Santiago de Compostela, ha sido un mudo testigo de la extraña convivencia entre superstición y religión que ha tenido lugar durante siglos en estas tierras.
El azabache es un mineral que nos regala la tierra y que procede del carbón. Es muy negro y muy frágil, y una vez tallado se convierte en una piedra semipreciosa muy brillante. La profundidad de su negrísimo color contrasta con el brillo que irradia su superficie, en forma de bellísima contradicción mineral. La oscuridad y la luz coexistiendo en un mismo material, de igual manera que conviven en Galicia la magia y la religión.
Desde tiempos inmemoriales el azabache ha sido relacionado con el esoterismo y se le han atribuido propiedades mágicas y terapéuticas, siendo asimismo utilizado en técnicas de adivinación y también como amuleto. De hecho, hasta su propio nombre resalta sus cualidades sobrenaturales ya que la palabra azabache deriva del árabe “az-zabag” cuyo significado es “fuerza” o “poder”.
La fama esotérica del azabache alcanzó su cúspide en la Alta Edad Media, época en la que se consolidó como un talismán contra el mal de ojo siendo también una piedra muy apreciada por los alquimistas. Y más tarde, gracias al fenómeno social que supuso el Camino de Santiago, la buena fama del azabache siguió durante la Baja Edad Media. Se cree que los peregrinos que encontraban pedazos de azabache al pasar por tierras asturianas, los llevaban hasta Santiago de Compostela donde eran tallados por artesanos para convertirlos en preciosas piedras que quedaban como recuerdo al caminante. Así surgieron los maestros azabacheros, cuya técnica tradicional de trabajar el azabache se fue desarrollando desde el siglo XI hasta la actualidad.
Este gremio de artesanos trabajaba con gran maestría y con el paso del tiempo sus principales clientes siguieron siendo los peregrinos, quienes adquirían piezas de la negra piedra cuando llegaban a la ciudad, bien como un recuerdo o bien como un amuleto. El arraigo de la talla del azabache en la ciudad fue tan importante que una de las puertas de la catedral de Santiago de Compostela recibe el nombre de Portada de la Azabachería en honor a este gremio.
Alrededor de la catedral compostelana muchos comercios de artesanía exhiben en sus escaparates piedras de azabache que, combinadas con plata, lucen en joyas como pendientes, o colgantes y también en objetos religiosos como rosarios. Pero sin duda, una de las piezas de azabache más adquiridas es la llamada “higa” o “figa”. Se trata de un amuleto protector con forma de puño que antiguamente las madres colocaban en el cuello de sus hijos para preservarlos de un posible “mal de ojo”. Se vende mucho en forma de colgante para que el portador sienta la protección de la misteriosa piedra negra. ¡Otra manera más de sentirse cerca espiritualmente de aquellos valientes peregrinos medievales que nos dejaron tan rica herencia!
EL ÁRBOL DE LA CIENCIA
Santiago de Compostela cuenta con una importantísima y antiquísima universidad y son muchísimos los jóvenes que cada año cursan sus estudios en ella. Son tantos que se considera que actualmente cerca de un tercio de la población compostelana es universitaria.
Seguro que todos estamos de acuerdo en que aquellas personas que, bien sea por vocación o bien por motivos personales, han tenido muy claro desde jóvenes qué estudios van a cursar o cuál va a ser su futura profesión, son unos auténticos afortunados. La mayoría de los mortales no lo tiene claro, y cuando llega el temido momento de escoger un porvenir profesional, aparecen las dudas, las preguntas sin respuestas y los miedos.
Muy cerca de la catedral compostelana, en el comienzo de la Rúa do Franco, se encuentra el Pazo de Fonseca. Se trata de un distinguido palacio del siglo XVI perteneciente a la Universidad de Santiago de Compostela. A lo largo de su historia este elegante edificio ha tenido diferentes usos, como albergar un colegio mayor o ejercer de sede de facultades tan importantes como la de Medicina o la de Farmacia. Actualmente acoge las instalaciones de la Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela.
Uno de los laterales de este palacio se encuentra unido con el Colegio de San Xerome, en cuya fachada nos espera el protagonista de nuestro consejo fotográfico. Hablamos del “Árbol de la Ciencia”, un magnífico compañero de fotografía con el que inmortalizar un momento que, quizás, puede decidir nuestro futuro…
Se trata de un arbolito de hierro insertado en la pared de cuyas ramas penden pergaminos que contienen los nombres de trece disciplinas universitarias, como por ejemplo, Física, Química, Matemáticas, Astronomía, Historia… Cuenta la tradición que este árbol ayuda a los estudiantes indecisos a elegir su futura carrera universitaria. Para ello, el estudiante debe dar tres vueltas sobre él mismo ante el árbol y una vez realizadas, de espaldas y al azar, señalar con el dedo una de las ramas del árbol. El pergamino de la rama escogida informará de la especialidad que debe estudiar el indeciso.
Este árbol hace homenaje a la obra de Pío Baroja llamada precisamente “El árbol de la ciencia” en la que el sabio autor expone la siguiente frase: “Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido”. Pues para ayudar a disipar esas dudas a todo aquel que lo necesite, aconsejamos visitar este árbol, hacer el pequeño ritual e inmortalizar el momento de la elección de nuestro destino en una fotografía. Este Árbol de la Ciencia nos puede ayudar a descubrir nuestra verdadera vocación, y quién sabe si al regresar a nuestras casas, decidimos iniciar un cambio en nuestra vida...
El Árbol de la Ciencia se encuentra en el Colegio de San Xerome, en la fachada del edificio que da a la Rúa do Franco, exactamente en:
Rúa do Franco 2, 15704 - Santiago de Compostela.
¡No se olviden de visitarlo! ¡El Árbol de la Ciencia puede cambiar su futuro!
LA IGLESIA DE LAS CUATRO SOTAS
La icónica Plaza del Obradoiro conforma un rectángulo cuyos cuatro lados están ocupados por los edificios más emblemáticos de la ciudad de Santiago de Compostela. En el lado norte de la plaza se encuentra el Parador Nacional de Santiago de Compostela, un elegante hotel de máxima calidad conocido también como el Hostal de los Reyes Católicos. Nos vamos a acercar hasta su puerta principal para poder descubrir el monumento “secreto” del que hablaremos en este punto.
Si dirigimos nuestros pasos descendiendo la pétrea rampa que se halla frente a la puerta del Parador, llegaremos hasta nuestro tesoro escondido que nos espera en la Rúa da Trindade. Se trata de una coqueta pero a su vez imponente parroquia que posee en realidad el protocolario nombre de Iglesia de las Angustias de Abajo, pero que absolutamente todo el mundo conoce como la “Iglesia de las Cuatro Sotas”. Y si dirigen su mirada hasta lo alto de su fachada, descubrirán la razón.
La cúspide de esta iglesia barroca está custodiada por cuatro soberbias esculturas que representan las cuatro virtudes cardinales, que son Fortaleza, Prudencia, Justicia, y Templanza. Eso quiso representar su autor cuando las creó en el siglo XVIII. Pero el gran parecido de estas figuras escultóricas con los representantes de los cuatro palos de la baraja de cartas española fue el causante del popular “cambio de nombre”. Así podremos descubrir de izquierda a derecha a Fortaleza (Sota de Bastos), Prudencia (Sota de Oros), Justicia (Sota de Espadas) y a Templanza (Sota de Copas).
Esa obra fue realizada en honor a San Fructuoso, obispo de Tarragona que murió mártir en el siglo II por defender el cristianismo. Por eso también se conoce a esta parroquia como Iglesia de San Fructuoso. ¡Desde luego, esta parroquia tiene casi más nombres que palos tiene la baraja!
Pero todavía nos queda por desvelar un misterioso secreto que guarda esta iglesia, y para conocerlo debemos acercarnos hasta su fachada sur y buscar en ella una escalofriante calavera con un estremecedor mensaje grabado en latín y que versa así: “Ut video vidi. Sicut me videtis videtis”, que traducido al español quiere decir “Como te ves, yo me vi. Como me ves, tú también te verás”. Realmente simpática la calavera, ¿verdad…?
Iglesia de las Angustias de Abajo (o de las Cuatro Sotas o de San Fructuoso) Rúa da Trindade 12, 15705 - Santiago de Compostela.
LOS TABLEROS DE JUEGO
Para terminar nuestras sugerencias compostelanas, les vamos a proponer un juego. A lo largo de nuestro recorrido de hoy por la ciudad de Santiago de Compostela, nos ha quedado muy claro que en esta ciudad se funden a las mil maravillas el ámbito religioso con los mundos ocultos. Los peregrinos llegan hasta aquí empujados por su fe para poder visitar la tumba del Apóstol, pero al llegar a tierras gallegas se dejan embaucar por negras piedras enigmáticas, por leyendas misteriosas, por oscuros secretos y hasta por gárgolas burlonas. Pero ahí no queda la cosa… Aún nos queda revelarles un secreto que incluso muchos compostelanos desconocen…
Y es que, amigos viajeros, la ciudad está repleta de tableros de juego tallados sobre piedra. Se encuentran repartidos por los lugares más emblemáticos de Santiago y fueron tallados a lo largo de los siglos XVII y XVIII. En este caso, la explicación a la existencia de los tableros no es nada misteriosa, más bien es muy terrenal. Los tableros fueron tallados en la piedra por los propios compostelanos ¡para jugar al tres en raya!
El juego consiste en intentar encontrar todos los que se pueda. ¡Hay más de 160 tableros! Se encuentran escondidos sobre todo en el entorno de la catedral, como por ejemplo en la Plaza del Obradoiro, en el Monasterio de San Martín Pinario o incluso en la Torre de la Berenguela. Cada uno tiene una forma y un tamaño distinto, no hay dos iguales, ya que cada ejemplar fue tallado por un compostelano diferente. Y es que a pesar de ser grabados durante el Barroco, sus autores no fueron artistas, sino ciudadanos más bien de clase baja, que mataban las horas jugando en una especie de casino callejero.
Les vamos a dar una pista. Los juguetones compostelanos empleaban sobre todo las escalinatas, los bancos de piedra, las bases de los cruceiros y las fachadas para tallar ahí los tableros. ¡A ver cuántos tableros son capaces de encontrar! Y es que estos cuadros de nueve surcos llevan años escondidos en la piedra pero curiosamente, a la vista de todos. ¡Esto sí que es un buen camuflaje!
LOS TÚNELES DE LA QUINTANA
Algo más arriba de la Plaza de Platerías, bordeando la catedral, nos encontramos con dos explanadas separadas por unas anchas escaleras. Todo este conjunto recibe el nombre de Plaza de Quintana. Pero éstas no son unas escaleras cualquiera, son una auténtica frontera entre la vida y la muerte.
¿Tan peligrosas son? se preguntarán... No, nada que ver con su forma ni construcción. De hecho, son unas escaleras la mar de seguras… El hecho de que estos firmes peldaños ejerzan de barrera entre los dos mundos se debe al nombre que reciben las dos explanadas que separa la escalera, ya que la de abajo se llama Quintana de Mortos (de Muertos) y la de arriba es la Quintana de Vivos.
La extensa Quintana de Mortos, a pesar de su nombre, está llena de vida ya que es una amable plaza llena de terrazas y de paseantes. Uno de sus lados está ocupado por el Monasterio de San Paio de Antealtares, un sobrio y enorme convento de monjas cuya pared posee un larguísimo banco de piedra que invita a sentarse en él para tomar un descanso y para disfrutar del ambiente del entorno catedralicio y ya de paso, de la elegante Torre de la Berenguela. Como ven, a pesar de su nombre, la Quintana de Mortos rebosa vida. Su peculiar nombre se debe a que hasta el año 1780 esta parte de la plaza era un cementerio.
Subiendo las escaleras tenemos la Quintana de Vivos, menos amplia que la de Mortos, pero en la que encontraremos el tesoro más anhelado por los peregrinos, que es la Puerta Santa o la Puerta del Perdón, solo abierta en Año Santo.
Las escaleras que separan las dos Quintanas son un lugar muy reclamado por turistas y peregrinos para disfrutar de la atmósfera peregrina, pero también es un sitio muy concurrido por los compostelanos, ya que aquí se celebran muchos conciertos durante las fiestas populares debido a la estupenda acústica con la que cuenta la Plaza de la Quintana.
Pero lo más sorprendente es que estos peldaños que “separan los dos mundos” esconden un secreto bajo sus piedras… Y es que cuenta la leyenda que existe un túnel secreto bajo las escaleras. Este pasadizo une la catedral con el monasterio y era atravesado en la antigüedad por religiosos para visitar en secreto a las monjas del convento. Lo que sucedía en esos encuentros ya quedaría para siempre en la imaginación del lector...
RUTA DE LAS GÁRGOLAS
Antes de realizar nuestra siguiente propuesta, es recomendable que aquellos que la vayan a seguir, hagan previamente algunos ejercicios cervicales como precalentamiento, ya que el paseo propuesto en este punto consiste en conocer a unos extraños personajes que viven en los tejados de la ciudad, y por lo tanto ¡vamos a tener que mirar mucho hacia arriba! Así que calentemos los músculos del cuello con unos suaves movimientos… ¡y empezamos!
Muchos de los edificios más emblemáticos de Santiago de Compostela, incluidas obras religiosas, cuentan con unos guardianes de piedra que decoran la parte alta de sus fachadas y que resultan burlones o terroríficos. Vigilan todo desde las alturas y nos retan con su desfachatez, sabiendo que si el tiempo no ha podido con ellos, nada ni nadie lo hará. Son eternos e invencibles y por ello, no nos queda otra que aceptar sus burlas o sus desafíos. Hablamos de las gárgolas.
Hay cientos de gárgolas repartidas por los edificios históricos compostelanos. Sus curiosas formas abarcan monstruos, seres fantásticos y mitológicos, animales y hasta personajes lascivos y eróticos. En realidad fueron esculpidas por los canteros para canalizar el agua concentrada en los tejados y expulsarla con cierta distancia para que no sufra la piedra del edificio. Y según las creencias más mágicas, también custodian los edificios y ahuyentan los malos espíritus.
Empezaremos nuestra ruta por uno de los edificios más elegantes de la ciudad: el Hostal de los Reyes Católicos en la Plaza del Obradoiro, antiguo Hospital de Peregrinos y actualmente Parador Nacional. Resulta irónico que este hotel tan fino y distinguido posea entre sus gárgolas una de las más desvergonzadas de la ciudad, ya que se trata de un personaje que nos enseña sus nalgas mientras hace aguas mayores. En el mismo edificio también tenemos a la mujer contorsionista, con una postura imposible.
La catedral compostelana está llena de gárgolas, bastantes de ellas reunidas en la fachada que da a la misma Plaza del Obradoiro. Aunque hay muchas más ocultas a los ojos del visitante que quedarían detrás del telón construido sobre la fachada principal en el siglo XVIII. A pesar de ser un edificio religioso, los canteros esculpieron figuras de todas las formas, incluso algunas eróticas.
Detrás de la catedral se encuentra el colosal Monasterio de San Martín Pinario. Entre las gárgolas de este inmenso edificio existe la conocida como “gárgola del Pato Donald” por la similitud de la boca de la figura con el pico del personaje de Disney. Nada más lejos de la realidad, ya que detrás de su “simpático” aspecto se esconde una víbora asesina. En el mismo edificio, existe otra gárgola con cara humana, cuerpo de león y cola de escorpión. Dicen por ahí que si caes en su mirada, ya no lo cuentas. Casi mejor miraremos al Pato Donald...
Buscar e interpretar todas estas figuras resulta un estupendo entretenimiento, pero recuerden realizar antes los ejercicios cervicales…
Monasterio de San Martín Pinario Plaza de la Inmaculada 5 15704 - Santiago de Compostela
LAS ESCALERAS DE LA PLAZA DE PLATERÍAS
Santiago de Compostela es una ciudad tan importante cultural y espiritualmente que merece que hagamos una parada durante su visita para ser conscientes realmente del lugar en el que estamos y saborear bien ese momento. Se lo merece la ciudad y nos lo merecemos sus visitantes.
Uno de los mejores lugares para dejarnos seducir por la esencia compostelana es la Plaza de Platerías, que cuenta con unas magníficas escaleras donde poder poner freno a nuestra ajetreada vida de turista y que todo se ralentice durante unos minutos en un lugar cargado de una fuerte tradición jacobea.
En el lado sur de la catedral nos espera esta histórica plaza cuyo nombre proviene de los numerosos talleres de plateros que en la Edad Media se instalaron en esta zona de la ciudad para vender sus objetos de plata a los peregrinos. Gracias al gran flujo de caminantes, otros oficios fueron asentando sus talleres en los alrededores de esta plaza, como artesanos del cuero, azabacheros o concheiros. Muchos de estos negocios han llegado hasta nuestros días, pero han sabido adaptarse a los nuevos tiempos y actualmente venden, además de sus objetos artesanos, una gran variedad de souvenirs.
Un estupendo plan para tomar un descanso y empaparse del ambientazo compostelano es sentarse un rato en los bancos de piedra anexos a las anchas escaleras de esta plaza, cuya construcción, por cierto, se remonta al siglo XVI. Este lugar es todo un símbolo para el jacobeo, ya que la Plaza de Platerías es el lugar de llegada para los peregrinos que vienen a Santiago desde el sur de la península a través de la Vía de la Plata o desde el Camino Portugués. Por todo ello, estas escaleras conforman el marco ideal para que los peregrinos se puedan tomar una anhelada fotografía de recuerdo de su peregrinación. A esto añadimos que en una de las esquinas de la plaza se encuentra la Oficina del Peregrino, lugar en el que el caminante consigue el ansiado documento que certifica la peregrinación. Estos hechos explican el gran carácter jacobeo de la plaza.
Desde las escaleras podemos observar la fuente más bonita de la ciudad. Se trata de la Fuente de los Caballos, en la que cuatro equinos marinos arrojan agua por sus bocas. De entre los caballos surge un pedestal con una figura femenina, que se interpreta como la ciudad de Santiago y que sostiene al alza la estrella de Compostela.
A todo esto es imprescindible añadir que como telón de fondo, en la parte superior de la plaza se asoma orgullosa la única fachada románica que se conserva la catedral y que data del siglo XI. Maravilla entre las maravillas.
Así que ya lo ven, tomando un descanso en las escaleras de esta pétrea plaza, cuyo opaco color nos narra toda su historia, podrán disfrutar del ambiente peregrino y del arte de la ciudad. Y si tienen suerte, todo este disfrute puede ir acompañado de buena música, ya que es el lugar típico para que algún artista musical nos deleite con su arte, bien sea con una guitarra, con una gaita o... ¡hasta con un arpa!