ZARAGOZA





EL MIRADOR DE LA TORRE DEL PILAR
Todo aquel que visita Zaragoza tiene la obligada tarea de entrar en la Basílica del Pilar y recorrer su interior. Pero esta joya barroca nos ofrece además otro plan inolvidable… ¡subir hasta lo alto de una de sus torres Pero no se asusten, la subida es de lo más cómoda ya que contaremos con un moderno ascensor y con dos miradores a dos alturas para escoger según las ganas o la capacidad que se tenga para el ascenso. ¡Un plan para todos los públicos
La Basílica del Pilar posee cuatro torres de 98 metros de altura cada una, hecho que hace que sean las torres catedralicias más altas de España.. Solamente son igualadas en altura por la Giralda de Sevilla. Además de las elegantes torres, cuenta con una gran cúpula central que se eleva hasta los 80 metros de altura y que está rodeada por diez cupulines adornados por miles de tejas esmaltadas. El dibujo romboidal formado por estas coloridas y brillantes tejas recuerda mucho a la bandera de Brasil, detalle que suele emocionar a nuestros amigos brasileños. Todo este mar de cúpulas y luminosas tejas pigmentadas se disfruta de lo lindo desde las alturas. ¿Nos acompañan?
La torre, que cuenta con el mirador, es la que se encuentra en la fachada que da a la ribera del río y que está más próxima al Puente de Santiago. Se trata de la jovencísima Torre San Francisco de Borja, cuyas obras terminaron en el año 1961. Podemos acceder a la base de esta torre desde la calle a través de la puerta trasera de la basílica, o bien desde un acceso que existe en el interior del propio templo.
Una vez allí, nos espera el ascensor que nos llevará hasta el primer mirador panorámico.
En el acceso del elevador, un cartel nos informa del precio 3 euros por persona y de que se trata de un itinerario adaptado, así que las personas que van en silla de ruedas pueden acceder sin problema.
En el ascensor de cristal recorreremos verticalmente las entrañas de la torre hasta el primer mirador, que se encuentra a 63 metros de altura. Este “balcón” cuenta con estrechas y alargadas ventanas a través de las que podremos disfrutar de una maravillosa vista panorámica de Zaragoza de 360º. Las ventanas de este mirador no están acristaladas, por lo que los días de mucho viento nos podemos despeinar un poco... Desde este piso también se puede observar todo el engranaje de la maquinaria del ascensor, que es una maravilla.
Pero aún nos queda un segundo mirador, más arriba todavía, ¡a 80 metros de altura Eso sí, sólo se puede alcanzar a través de escaleras, ya que debido a la estrechez de la parte superior de la torre, el ascensor no cabe. Así que las personas con movilidad reducida no podrán visitarlo.
Subiendo unas escaleras llegamos hasta un descansillo que muestra una gran fotografía panorámica de Zaragoza. De este rellano parte la mágica escalera de caracol que nos lleva al segundo mirador. Aquí una serie de ventanas, esta vez acristaladas, nos ofrecen una alucinante y vertiginosa vista de la ciudad, del río, de sus puentes y sobre todo… ¡de la propia Basílica
Dirección: Plaza del Pilar, s/n. Zaragoza
LAS FRUTAS DE ARAGÓN Y UNA ENOOOOORME SORPRESA
Nuestra propuesta gastronómica de hoy es de lo más dulce. Se trata de un producto cuya versión de máxima calidad debe seguir unas estrictas normas controladas por la marca “C” de Calidad de Aragón para su producción y su comercialización. Hablamos de las Frutas de Aragón, un dulce de lo más selecto.
Las Frutas de Aragón son frutas bañadas en chocolate, así de simple. Pero tanto las frutas como el chocolate utilizados tienen que ser de un tipo específico y su proceso de elaboración debe seguir unos estrictas normas. Se trata de un producto totalmente artesanal con apariencia de bombón, al estar recubierto de chocolate negro. Pero este producto es mucho más que un bombón.
Sólo son ocho las frutas que se pueden utilizar en su elaboración: naranja, melocotón, albaricoque, ciruela, manzana, pera, higo y cereza. Las frutas utilizadas marcan sus distintos sabores. Si el dulce fuese elaborado con otra fruta, nunca sería Fruta de Aragón por muy rico que estuviera.
Otra norma a seguir es que el chocolate utilizado para la cobertura debe poseer obligatoriamente un mínimo de un 35 de manteca de cacao. Y por supuesto, todos los colorantes y conservantes utilizados deben ser naturales.
Una vez reunidos sus selectos ingredientes, los pedazos más jugosos de estas frutas se cuecen en almíbar con mucho azúcar y dependiendo del tipo de dulce que se quiera obtener, puede llevar algún licor. Una vez están las frutas confitadas, se bañan en chocolate. Mmmmm….
El creador de esta maravilla fue un repostero llamado Julio Asín, quien patentó su producto en la década de los años 30 del siglo XX y lo vendía en pequeños “roscaderos”, una especie de cestillo que imitaba a los utilizados por los hortelanos para llevar sus frutas al mercado. Y una curiosidad sobre este artesano repostero…
Fue el responsable de elaborar la tarta nupcial servida en la boda del monarca Alfonso XIII con su flamante novia inglesa Victoria Eugenia. Actualmente, las Frutas de Aragón se venden en muchas pastelerías y están presentes en muchos escaparates que rodean la Plaza del Pilar. Vienen servidas en unas pequeñas cestas como las utilizadas en el transporte de la fruta y cada pieza va envuelta en un papel de atractivo color.
No podemos terminar este punto sin hablarles de otro dulce que inunda las tiendas zaragozanas y que es un regalo perfecto para los niños y no tan niños…. Se trata de los Adoquines del Pilar, unos enormes caramelos en cuyo envoltorio aparece dibujada la Virgen del Pilar. ¡Las piezas de mayor tamaño pueden alcanzar el medio kilo, muy importante, no tire el envoltorio pues en la parte interna viene escrito un fragmento de alguna jota aragonesa, canción típica de la región.
Sobre su gran tamaño circula una leyenda que cuenta que dicho caramelo fue elaborado como regalo para el rey Jaime I y por lo tanto, su tamaño debía ir acorde a la grandeza del monarca. Sus sabores más típicos son fresa, naranja, limón y anís. En la actualidad se venden de todos los tamaños: enooooormes, de tamaño medio y ¡hasta minis Sean del tamaño que sean, están buenísimos.
LAS CINTAS DEL PILAR
Cuando uno visita por primera vez la Basílica del Pilar, una de las cosas que más llama la atención es lo pequeña que resulta la imagen de la Virgen del Pilar, sobre todo si la comparamos con la grandiosidad del templo. Y ya no les digo nada del manto que cubre la parte inferior de la talla. ¡Resulta muy grande para una Virgen tan menuda Les informo a continuación de algunas medidas y así pueden hacerse una idea de la comparativa. La enorme basílica de tres naves mide 130 metros de largura y casi 67 metros de anchura. La talla de madera de la Virgen del Pilar tiene una medida de sólo 36,5 centímetros. Al menos, la columna sobre la que descansa la imagen y que está cubierta por el manto mide algo más: 1,77 metros de altura.
Pero precisamente esa medida tan peculiar de la Virgen del Pilar dio lugar a la creación de un objeto muy simple que pueden adquirir como recuerdo y resulta además un estupendo regalo para llevar a sus seres queridos: las famosas Cintas del Pilar.
La Cinta de la Medida de la Virgen del Pilar es un pedazo de seda cuya medida hace referencia a la talla de la Virgen. El trozo de seda tiene unas medidas de 42 x 2,5 centímetros, y lleva grabado un dibujo que tiene exactamente la misma longitud que la altura de la talla de la Virgen: 36,5 centímetros. Así lo certifican las letras impresas en este dibujo, que forman este texto: “Medida de Nuestra Señora del Pilar”.
Para conocer su origen nos remontamos al siglo XVII, época en la que los mantos de la Virgen del Pilar se cedían a los enfermos durante el período más grave de su enfermedad y así, bajo la protección del manto, el enfermo se sentía más amparado. Pero resultaba muy difícil ceder los mantos a los enfermos que vivían lejos de Zaragoza, así que para estos casos, se ideó el envío de cintas de tela que representasen el manto y sirvieran de consuelo a los enfermos. Con el paso del tiempo y debido a la gran demanda, se facilito la entrega de las cintas en el camarín de la Virgen a cambio de la voluntad. Las cintas ya no protegían solo a los enfermos, sino que cualquier fiel podía adquirir el pedazo de tela. Incluso los viajeros, que visitan Zaragoza pueden adquirir una y sentir su protección en los desplazamientos.
Si nos fijamos, comprobaremos que muchos vecinos zaragozanos portan una de estas cintas con ellos, colgando del bolso, del espejo interior del coche, del carrito del bebé o en otros lugares. Así ellos también sienten el amparo de su amada “Pilarica”. Según la tradición, las cintas se deben regalar a alguien para que le de suerte y protección.
Las auténticas están bendecidas y actualmente se pueden adquirir en la pequeña tienda que hay en la entrada de la basílica. Se venden por la simbólica cantidad de un euro y se comercializan en doce colores, que no tienen otro significado más que satisfacer todos los gustos.
EL CABALLITO DE LA LONJA
En la Plaza de Nuestra Señora del Pilar, al lado del Ayuntamiento, nos encontramos con el Palacio de la Lonja, construcción de mediados del siglo XVI que presume con orgullo del hecho de ser el primer edificio renacentista que se construyó en Zaragoza.
Actualmente, en la Lonja se realizan diferentes exposiciones cuyos visitantes aprovechan para conocer el interior del edificio.
Si nos desplazamos hasta la fachada trasera de este edificio, en la parte de la ribera del río, veremos una placita en la que encontramos una pequeña escultura de bronce de lo más curiosa y que además guarda detrás un tierno relato, que fue real como la vida misma.
Esta es la historia de un hombre bueno, un hombre amable y cariñoso que amaba hacer dichosos a los demás y que dedicó toda su vida, en cuerpo y alma, a retratar momentos de felicidad de los niños y que estos momentos pudieran ser conservados para la eternidad. Ángel Cordero fue un fotógrafo minutero, uno de esos profesionales ambulantes que se instalaban con sus cámaras fotográficas de madera en algún punto emblemático de una ciudad para retratar a los ciudadanos entregándoles la fotografía casi en el momento.
De ahí el apelativo de “minutero”. Además de su máquina de madera, Ángel Cordero tenía otro tesoro: un caballito de cartón piedra a cuyo lomo, los niños, podían subir para ser fotografiados. Toda la felicidad que sentían al subir a lomos de este caballito era inmortalizada por el fotógrafo y además las familias se podían llevar a casa la fotografía ese mismo día.
Ángel Cordero, su cámara y su caballito trabajaron durante más de 50 años, entre 1925 y 1978, en la placita que hay detrás del Palacio de la Lonja. Tras su jubilación, el Ayuntamiento de Zaragoza quiso rendir un homenaje a este profesional y colocó en este lugar una escultura que representa el caballito de Ángel.
Esta escultura de bronce, obra del artista Francisco Rallo, descansa sobre una base con una inscripción que homenajea al fotógrafo. No pierdan la oportunidad de sentirse niños otra vez y visiten el Caballito de la Lonja, como lo conoce todo el mundo.
Tomen una fotografia subidos a su fuerte lomo. No tengan miedo, es de bronce… ¡aguanta el peso de un adulto sin problema Y si además al hacerlo, saborean un Adoquín de caramelo, la regresión a la infancia está asegurada.
Dirección: Caballito de la Lonja en la calle Don Jaime I, número 62, de Zaragoza.
PUERTA CINEGIA
Además de la Plaza del Pilar, existe otra plaza muy importante en Zaragoza y es su Plaza de España, lugar que reúne edificios tan importantes como la sede zaragozana del Banco de España o el Palacio de la Diputación Provincial. Todos los edificios que conforman la Plaza de España otorgan al lugar un estilo clásico y bastante uniforme, mejor dicho, todos excepto uno... Hay una construcción que rompe brutalmente con el estilo tradicional de la plaza gracias a su aspecto moderno, pero que a la vez consigue fusionarse con el resto consiguiendo un efecto casi homogéneo, es la magia de Puerta Cinegia.
Puerta Cinegia es una agrupación de edificios de diseño moderno que alberga un centro de negocios, una zona residencial, un espacio comercial con un selecto mercado gastronómico y un aparcamiento público. Sus obras se desarrollaron entre los años 2000 y 2004, recibiendo al año siguiente de su inauguración el XXVI Trofeo Ricardo Magdalena de Arquitectura.
Su especial nombre proviene de la puerta de la muralla romana que estaba en este mismo lugar: la romana Puerta Cinegia. Al construirse en una zona con un rico patrimonio histórico se tuvieron que cumplir unas estrictas normas de conservación dictadas por la Comisión de Patrimonio Cultural de Zaragoza para poder salvaguardar los elementos históricos que existían en la zona: restos de la muralla romana, escaleras barrocas, fachadas con mucho valor artístico o un patio gótico son algunos de los elementos históricos que se conservan a salvo en el complejo.
Vamos a centrar nuestra atención en la parte del complejo más suculenta. El espacio comercial incluye el estupendo Mercado Gastronómico de Puerta Cinegia. Este mercado está formado por 20 puestos gastronómicos que conforman una ruta gourmet y que ofrecen cientos de especialidades selectas para poder satisfacer todos los paladares. Este mercado culinario está presidido por una colosal estatua del emperador fundador de la ciudad. ¡Un enorme César Augusto de 10 metros de altura y una tonelada de peso nos acompaña en la ruta
Pero las sorpresas de Puerta Cinegia no terminan aquí … En la segunda planta del espacio comercial, a la que podremos acceder tomando el ascensor de cristal del recibidor, encontraremos toda una joya, nada más y nada menos que un patio del siglo XV. ¡Un auténtico patio gótico dentro de un centro comercial Semejante tesoro se aprovecha como galería de arte para exposiciones de artistas locales. Diferentes tipos de arte conviviendo en el mismo espacio y combinando a la perfección. Es la magia Cinegia.
Dirección: Puerta Cinegia Gastronómica.
Calle del Coso 35
50003 - Zaragoza
ATREVERSE A PASAR POR DEBAJO DEL ARCO DEL DEÁN
A través de nuestras propuestas hemos podido disfrutar como chiquillos en Zaragoza, subiendo a lomos de un caballito, comiendo dulces gigantes... Pero ahora les vamos a contar una leyenda “para mayores”. Una historia de esas que enganchan, con dos protagonistas, uno huraño y malote y el otro... ¡mucho peor
Narra la leyenda que en el siglo XIII existió en Zaragoza un deán terriblemente huraño. Pascasio de Gormaz, que así se llamaba este antipático prior del cabildo catedralicio.
Aborrecía todo tipo de contacto con cualquiera de sus feligreses, su vida transcurría entre su casa y su lugar de trabajo, que era la Catedral del Salvador. Apenas unos pocos metros separan ambos edificios, pero para este arisco deán recorrer todos los días esta pequeña distancia era un auténtico suplicio por el “peligro” que conllevaba toparse con algún vecino, y lo que era peor… ¡tener que hablar con él Así de insociable era este sacerdote…
El deán Pascasio, desesperado, solicitó permiso para construir una unión entre los dos edificios entre los que transcurría su tosca vida. Este nexo consistiría en un voladizo apoyado sobre un arco y que uniría la casa del deán y la catedral sin necesidad de pisar la calle. Cruzando el voladizo, evitaría encontrarse con los incómodos parroquianos. ¡Un plan perfecto
Pero resultó que los jurados de la ciudad negaron dicho permiso. El deán, preso de la ira por no poder ver cumplidos sus ariscos planes, encomendó la tarea del voladizo nada más y nada menos que a Satanás, quien aceptó encantado la labor de construir el pasillo. Eso sí, con una terrible condición: Lucifer se llevaría el alma de todo aquel que pasasen por debajo del voladizo. De todos es sabido que el diablo no da puntada sin hilo...
Se desconoce si finalmente el deán Pascasio aceptó o no el trato con Lucifer. Sólo se sabe que el voladizo fue construido y que existe hoy en día. Bajo el pasillo existe un escalofriante y gótico arco conocido como el Arco del Deán, que sobrevive al paso del tiempo rodeado de ladrillos y de ventanas con tracería gótico-mudéjar.
Si quieren visitarlo y si se atreven a pasar por debajo de él, simplemente deben rodear la Catedral del Salvador la Seo por su lado izquierdo hasta toparse con El Arco del Deán que les está esperando desde hace siglos…
Dirección : Calle del Deán 5, 50001 - Zaragoza
CURIOSIDADES CATEDRALICIAS
Zaragoza fue la primera ciudad del mundo en tener dos catedrales. Aunque lo más curioso es que nadie llama “catedral” a ninguno de los dos templos. La Catedral del Salvador, que recibió dicho rango a principios del siglo XII, es conocida por los zaragozanos como “la Seo”.
Y la Basílica del Pilar es catedral desde el año 1676, pero a pesar de su categoría y de ser uno de los monumentos más visitados de España, para todo el mundo es simplemente, “el Pilar”.
La Seo y el Pilar, son los nombres populares que reciben cariñosamente ambas catedrales. Los dos templos se encuentran situados en la Plaza de Nuestra Señora del Pilar, enorme explanada conocida popularmente por los zaragozanos como “el salón de la ciudad”, al sentirse en ella como en casa y celebrar en este lugar multitud de eventos populares.
Vamos a contarles una curiosidad sobre la Catedral-Basílica del Pilar. ¿Sabían que cada una de sus cuatro altísimas torres tiene su propio nombre? Además las dos torres más jóvenes guardan una bonita historia detrás de su construcción.
Les presentamos las cuatro torres. Mirando de frente a la basílica desde su fachada principal en la Plaza del Pilar, tenemos a la izquierda la Torre de Santiago, que fue la primera en construirse y data del año 1715. A la derecha, se encuentra la Torre Nuestra Señora del Pilar, que fue la segunda en alzarse, casi doscientos años después de la primera. Mirando hacia la ribera del río Ebro, tenemos las dos torres más nuevas. Datan de mediados del siglo XX y recibieron sus nombres de un rico, importante y generoso matrimonio que donó el dinero necesario para su construcción.
El matrimonio estaba formado por Don Francisco de Borja Urzaiz y por su esposa Doña Leonor Sala. Así que las torres, tomando los nombres del matrimonio, se llamaron San Francisco de Borja y Santa Leonor, en honor y como agradecimiento a tan ilustre pareja.
Este matrimonio, con muchísimos bienes pero sin descendencia, decidió hacer un inolvidable regalo a la ciudad de Zaragoza con motivo de la celebración de sus Bodas de Oro. Nada más y nada menos que la construcción de dos torres en la Basílica del Pilar que miraran a la ribera del río Ebro. ¡Vaya regalazo La celebración de las Bodas de Oro tuvo lugar en el año 1946 y ese mismo año la pareja presentó la propuesta oficial de su regalo al Arzobispado.
Pero por designios del destino, Don Francisco murió en 1947, así que Doña Leonor, Viuda de Urzaiz, quedó sola al frente del proyecto. Las obras de las dos torres tuvieron lugar entre los años 1949 y 1961, falleciendo la señora justo al año siguiente de la inauguración.
Es como si Doña Leonor no hubiese querido reunirse con su marido hasta no ver finalizado el generoso proyecto que idearon juntos en vida. Y es que amigos, este matrimonio no tuvo hijos, pero el legado que dejaron en la Tierra será eterno...
Dirección: Plaza del Pilar, s/n. Zaragoza.
RUTA POR LA CAESARAUGUSTA ROMANA
¿Se animan a viajar en el tiempo? En la ruta que les proponemos a continuación viajaremos retrocediendo en el tiempo unos 2000 mil años atrás para recorrer la Caesaraugusta romana. Para ello les ofrecemos realizar un itinerario que incluye cuatro museos en los que se conservan magníficos vestigios romanos.
Antes de comenzar la ruta, es importante conocer unos breves datos históricos para disfrutar mejor los vestigios romanos y entender su importancia. La actual ciudad de Zaragoza, que cuenta con más de dos mil años de historia a sus espaldas, fue, en un principio, un emplazamiento íbero sobre el que el emperador César Augusto fundó en el año 14 a.C. una colonia que se llamó Caesaraugusta en honor a su fundador y que acabó siendo una ciudad muy célebre durante todo el Imperio Romano.
El itinerario propuesto se puede realizar a pie perfectamente ya que los cuatro museos que visitaremos están muy cerca entre ellos, a unos cinco minutos caminando uno de otro y se sitúan además en una línea casi recta.
En la ribera del río y muy cerca del Puente de Piedra, tenemos el Museo del Puerto Fluvial. Antiguamente el río Ebro era navegable, permitiendo que en sus riberas se establecieran multitud de embarcaderos y puertos a lo largo del curso. Uno de los puertos fluviales más importantes que tuvo el río Ebro fue el puerto de Caesaraugusta, que llegó a ser uno de los más relevantes de Hispania. Este museo exhibe piezas arqueológicas del antiguo puerto y un audiovisual interactivo nos permitirá profundizar en la actividad comercial que poseía entonces.
De ahí nos vamos hasta la Plaza de la Seo, donde encontraremos el espectacular edificio cúbico que alberga el Museo del Foro. Aquí podremos conocer los restos del antiguo foro romano que reposan en su emplazamiento original, bajo el suelo de la plaza. El antiguo foro era de vital importancia en una urbe romana, ya que era su núcleo vital, el epicentro de su vida religiosa, política y económica.
Seguimos por nuestro viaje en el tiempo para visitar el lugar de relax de los romanos: el Museo de las Termas Públicas. En estas placenteras termas, los antiguos habitantes de Caesaraugusta no sólo se relajaban y se aseaban, sino que también encontraban en ellas un lugar donde poder socializar.
Todavía se conserva una gran piscina y los restos de unas letrinas, y podremos, además, admirar las paredes que cuentan con la maravillosa decoración característica de la época.
Llegamos al último punto de nuestra ruta romana: el Museo del Teatro, donde se visita el propio yacimiento del teatro de Caesaraugusta, que fue uno de los mayores teatros de Hispania. Era tan soberbio que poseía un aforo para unos 6.000 espectadores, en una ciudad que contaba con unos 18.000 habitantes.
Este museo cuenta con una curiosidad y es que una parte de sus instalaciones está rodeada por edificios medievales, renacentistas y barrocos, suponiendo un estupendo ejemplo del crisol de culturas de la ciudad.
Cada uno de estos museos gestiona sus entradas de forma independiente, costando unos 3 euros cada entrada. Pero existe un bono que permite la entrada a los cuatro museos por un precio conjunto de 7 euros. Consulten otras tarifas para diferentes sectores sociales.
Museo del Puerto Fluvial : Plaza de San Bruno 8
Museo del Foro: Plaza de la Seo 2
Museo de las Termas Públicas: Calle San Juan y San Pedro 3-7
Museo del Teatro: Calle San Jorge 12
EL PUENTE DE PIEDRA Y EL BALCÓN DE SAN LÁZARO
Todo visitante necesita su merecido reposo y nosotros no vamos a ser menos. Para disfrutar de este descanso mientras contemplamos unas serenas y maravillosas vistas, nos vamos a ir hasta el Balcón de San Lázaro, un lugar muy especial y con mucha historia bajo nuestros pies.
Para ello cruzaremos el histórico Puente de Piedra bajo la protección de cuatro altivos y fieros leones de bronce.
Justo frente al Caballito de la Lonja nos espera el Puente de Piedra sobre el río Ebro. Se trata del puente más antiguo de Zaragoza, de origen romano y que cuenta con unos 2000 años de antigüedad, aunque ha tenido que ser reconstruido en múltiples ocasiones a lo largo de la historia debido a las numerosas crecidas del río.
Tras la restauración del puente del siglo XVII, fueron colocados en sus extremos cuatro leones de piedra en postura de reposo, pero fueron retirados en el año 1917 con el fin de ensanchar la calzada y los pobrecitos terminaron en una escombrera. Años más tarde, en 1991, se decidió recuperar la leonina imagen del puente y se colocaron en sus entradas unos soberbios leones de bronce en posición de alerta y mucho más imponentes, obra del ya nombrado escultor Francisco Rallo el del Caballito de la Lonja.
Tras saludar a los leones y caminar sin prisa sobre los siete arcos del puente disfrutando de sus vistas, alcanzaremos la otra orilla del río, en cuya mano derecha nos espera nuestro tranquilo lugar de descanso, el Balcón de San Lázaro. Lo reconocerán porque es una construcción moderna de color rojizo cuyo tejado ofrece un balcón-mirador sobre el río.
Este mirador es fácilmente accesible desde la calle a través de una rampa. Ahí nos espera una explanada con un banco corrido donde tomar nuestro descanso y gozar de unas vistas increíbles sobre el río Ebro, el Puente de Piedra y las altas torres del Pilar al fondo.
Pero este balcón guarda mucha historia, ya que bajo su suelo se encuentra el Centro de Interpretación de San Lázaro, una construcción abierta que alberga los restos del desaparecido Real Convento de San Lázaro, importante centro religioso zaragozano del siglo XIII que fue durante siglos un antiguo hospital de leprosos.
El convento fue destruido casi al completo durante los combates contra los franceses en la Guerra de Independencia de principios del siglo XIX.
Tras esta ruina, muchas partes quedaron entonces bajo tierra y las pocas dependencias que se salvaron se fueron utilizando a lo largo del tiempo como presidio o como cuartel, hasta su demolición total en el año 1983.
Las ruinas subterráneas del convento salieron a la luz gracias a las obras que se realizaron en la zona y que estaban dentro del proyecto de la Exposición Internacional de 2008.
Gracias a estos trabajos emergieron muchas partes del convento como el claustro, diversos corredores y otras dependencias, que hoy se exhiben orgullosas en el Centro de Interpretación.
Sentados en este mirador, podemos hacer la siguiente reflexión. ¡Cuánta belleza y serenidad frente a nuestros ojos y cuánta historia y sufrimiento bajo nuestros pies
Dirección: Paseo de la Ribera, s/n. Zaragoza