BUCAREST





EL SUEÑO MEGALÓMANO DE UN DICTADOR
Sin duda el Palacio del Parlamento (Palatul Parlamentului) es una de las principales atracciones turísticas de la capital de Rumanía. Esta emblemática construcción te ofrece un atractivo adicional, un balcón panorámico con la mejor vista del proyecto del “Nuevo Centro Cívico” del dictador Ceausescu. Construido con mármol y acero sobre una colina artificial, el Palacio ocupa un área de 330.000 metros cuadrados; es así el segundo edificio más grande del mundo después del Pentágono. Con más de 1.000 habitaciones, una altura de 84 metros y 12 pisos y 2 refugios antiatómicos, ofrece un aspecto imponente.
Las enormes dimensiones del Palacio hablan de la megalomanía del dictador. Nicolae Ceausescu ordenó demoler barrios históricos enteros para dejar espacio a su gran tributo al socialismo: la Casa del Pueblo, como fue denominado el palacio. Ceausescu lo utilizó como residencia para su familia y como sede del gobierno; tampoco escatimó en gastos para los interiores: una sucesión de salones a cada cual más lujoso, enormes escaleras de mármol, ornamentos en los techos, mosaicos, puertas ricamente talladas, muebles, alfombras, hileras enteras de candelabros y lámparas de cristal,.… Las visitas programadas del Palacio te acercan a su ostentosa inmensidad.
Caminar por los desolados salones y pasillos del edificio te inspirará una visión de Rumania diferente, muy alejada de los bulliciosos centros comerciales que ahora componen el paisaje urbano de Bucarest. Una visita a este monumento proporciona momentos de aprendizaje, fascinación y reflexión sobre el pasado.
La última sala visitada, probablemente la más espectacular, es la del protocolo, destinada a llamarse “Rumanía”. Sus dimensiones son impresionantes y por su ubicación en el eje principal del palacio, tiene un balcón monumental desde el que contemplarás la Plaza de la Constitución, escenario de espectáculos, desfiles, celebraciones… La impresionante vista que te ofrece se extiende al Bulevar Unirii. Unirii es el eje del gran proyecto del “Nuevo Centro Cívico”, iniciado tras el terremoto de 1977 con el pretexto de reconstruir y reparar los daños provocados por el terremoto en Bucarest. Fue utilizado por el régimen de Nicolae Ceau?escu para borrar las influencias que el antiguo centro histórico ejercía sobre el entorno urbano.
El Boulevard Unirii, en el proyecto original llamado "Victoria del Socialismo”, representa el equivalente socialista a los Campos Elíseos. Su arquitectura está inspirada en la de los regímenes totalitarios del antiguo bloque socialista, especialmente China y Corea del Norte. Uno de los grandes deseos del dictador era que el bulevar sobrepasara en tamaño a su referente de París.
La construcción de la arteria de 3,5 km de longitud requirió un notable esfuerzo económico y material en una época difícil para Rumanía. Su grandiosidad no debe hacernos olvidar que este enorme proyecto urbano causó un daño incalculable al patrimonio arquitectónico de Bucarest. Gran parte del centro histórico fue demolido para dar paso a estas construcciones.
Palatul Parlamentului, Strada Izvor 2-4, Bucure?ti .
MICI”, UNA PASIÓN RUMANA
Las cervecerías al aire libre en todos los vecindarios de Bucarest bombean el olor de la carne a la parrilla a las calles, atrayendo a los transeúntes a una mesa, una cerveza fría, y a un plato de “Mici” recién cocinados con pan y mostaza. Es una auténtica tradición rumana y para muchos, una pasión.
¿Pero que son lo Mititei o Mici? es un plato típico rumano consistente en rollos de carne picada a la parrilla con diferentes condimentos. En las recetas originales la carne de vacuno es la preferida, pero los rumanos no comen mucha carne de res por lo general y no les gusta especialmente el cordero, por lo que parece natural que la receta haya evolucionado para contener más carne de cerdo.
Mititei / mici significa “los pequeños”, refiriéndose al tamaño de estas salchichas. Suelen tener unos 10-12 cm de largo, de forma cilíndrica y un diámetro de 2-3 cm. A veces los verás más grandes pero la mayoría, cuando se cocinan, adquieren ese tamaño. El mici se puede asar en un horno caliente o incluso freír, pero el método puro y verdadero es a la parrilla.
Se emplean indistintamente las dos palabras, “Mici” y “Mititei” para referirse a este plato; son palabras en plural en idioma rumano, no estamos seguros de que exista una forma en singular, pero sí te aseguramos que nadie en Rumania pedirá solo uno de ellos a la hora de comer.
El origen del mici está envuelto en misterio. Una teoría popular sugiere que los mititei fueron inventados una noche en una posada de la zona de Lipscani, en la vieja Bucarest, dirigida por un transilvano llamado Iordache Ionescu, famoso por sus salchichas. Una noche, cuando se estaba quedando sin tripas para las salchichas, en lugar de decepcionar a la fila de clientes que esperaban sus salchichas a la parrilla, decidió arriesgarse y cocinar algo de todos modos.
Así, se le ocurrió preparar la carne picada en la ahora conocida forma de los mici, en pequeños rollos de carne, y ponerlos directamente sobre la parrilla. Claramente fue un éxito porque ahora son un elemento básico de la cocina rumana.
La carne de los “Mici” se condimenta con tomillo, anís, pimentón, pimienta negra y ajo, aunque se diría que cada hogar rumano tiene su propia receta. Hay carnicerías de barrio en Bucarest que producen sus propios Mici, y algunas de ellas se han ganado una buena reputación por sus preparados. Es un plato que puedes encontrar por todas partes en Bucarest, en restaurantes típicos, en puestos de comida rápida y en cervecerías al aire libre.
Los mititei se acompañan idealmente de mostaza ligeramente dulce, pan blanco rumano y una cerveza fría al lado. Las patatas fritas también triunfan como acompañante. También lo puedes pedir con Ghivecireis (arroz de verduras) y una ensalada de col lombarda y otra con frijoles.
Las guarniciones clásicas son, según el gusto, mostaza, tomates verdes encurtidos salados, pimientos y pepinos encurtidos, cebollas finamente picadas, aceitunas y una crema de verduras condimentada con chiles (zacusca iute).
TRADICIÓN EN LAS PASARELAS DE ALTA MODA
¿Cuál es el mejor recuerdo para llevarse de Bucarest?" Una pregunta bastante difícil de responder, dada la variedad de productos típicos y artesanales que enriquecen la cultura rumana. Nosotros te sugerimos que pongas tus ojos en las bellísimas blusas tradicionales que encontrarás en las tiendas del centro histórico de Bucarest. La blusa rumana, también llamada “ie”, es probablemente la pieza más emblemática del folclore rumano y una expresión artística muy representativa de las tradiciones del país.
Realizado en lino, algodón o seda, el “ie” se adorna con bordados de motivos geométricos y florales que dependen de la región, como círculos y cruces, flores y mariposas, a veces incluso lentejuelas alrededor del escote, en la parte delantera y en las mangas. Tradicionalmente, el “ie" solía ser completamente hecho a mano por mujeres del campo, su confección requería muchas horas de trabajo y dedicación.
Cada blusa contaba su propia historia, tanto el corte como la calidad de la tela solían estar relacionados con la riqueza o el prestigio de la familia de quién lo usaba. En el pasado, las blusas solían indicar la edad, el estado social y civil; las niñas y las jóvenes solteras usaban colores llamativos, mientras que las mujeres casadas o mayores usaban patrones simples y colores discretos. Cada patrón conserva su significado; fertilidad, guerra, amor, fragilidad, poder, fe…
Por ejemplo, los árboles representan la sabiduría y la vida, mientras que los girasoles representan el sol, un símbolo divino de prosperidad. En 1940 Henri Matisse pintó su famoso cuadro "La blouse roumaine", Theodor Pallady, un pintor rumano, le había regalado una hermosa colección de blusas tradicionales rumanas que le inspiraron la creación de ese cuadro y otros más. Cuarenta años después, en 1981, estas obras de Matisse inspiraron a su vez al famoso diseñador Yves Saint Laurent para su colección de otoño-invierno de aquel año.
Y esto fue solo el comienzo, ya que después de Saint Laurent, el “ie” fue también fuente de inspiración para otros diseñadores de moda como Jean-Paul Gaultier, Oscar de la Renta, Tom Ford, etc. De este modo las calles de los pueblos de Rumanía se convirtieron en una pasarela de diseños elegantes como los que llevaban las top models en los desfiles de moda internacionales. Actualmente los motivos tradicionales rumanos siguen inspirando creaciones de moda de diseñadores nacionales y extranjeros, y no sólo en el textil, incluso reviviéndolos en bolsos, zapatos y otros complementos.
En un intento por volver hacia los valores tradicionales, muchas jóvenes rumanas vuelven hoy día a integrar creativamente la blusa rumana entre sus prendas de estilo casual.
Una cosa que hemos de advertirte es que tengas cuidado con las imitaciones, pues también hay prendas que vienen fabricadas de China. Desde luego si aparecen dragones entre los motivos de los bordados, ten por seguro que eso no es una blusa tradicional rumana La diferencia también se nota en el precio lógicamente. Lo mejor es que pidas consejo a tu guía local para que te indique donde encontrar auténticas “ie” rumanas a precios razonables.
El CARRUSEL DE LUZ
La librería Carturesti Carusel es sin lugar a dudas una de las librerías más bonitas del mundo y uno de los lugares más fotogénicos de Bucarest. Ubicada en el número 55 de la calle Lipscani, en el corazón del casco antiguo de Bucarest, gracias a su hermosa arquitectura y al diseño de su interior, esta librería ha ganado una inmensa popularidad entre los amantes de la fotografía y los “instagramers”. Con seis pisos, más de diez mil libros y un bistro en el último piso, puedes perderte fácilmente durante horas curioseando entre sus numerosos estantes …
El elegante edificio construido en siglo XIX, fue desde 1903 propiedad de la famosa dinastía de banqueros Chrissoveloni y sede de su entidad familiar. Durante el período comunista fue confiscado y unas décadas más tarde se transformó en una tienda de víveres. Desafortunadamente, en la década de 1990 la estructura se volvió inestable, el edificio fue abandonado y dejado a los elementos. Un proyecto de restauración de cinco años, a partir de la década de 2000, reforzó la estructura el edificio, y a través de un diseño innovador, pero atento a la sustancia histórica, la tienda pudo abrir de nuevo ...
¡Solo que esta vez como una librería sensacional! Hay tantos lugares fantásticos para tomar fotos en Carturesti,… pero la toma clásica está en la escalera de caracol. Hay algo en esa escalera y esas barandas blancas con el colorido telón de fondo de miles de libros que parece estar pidiendo a gritos ¡fotografíame!
Literalmente traducido como el "Carrusel de Luz", Carturesti Carusel no sólo destaca por la belleza de sus blancas columnas y sus escaleras de caracol, si no también por lo que ofrece: aparte de la extensa colección de libros sobre una gran variedad de temas, encontrarás 5000 álbumes y DVD, así como un espacio multimedia en el sótano y una galería dedicada al arte contemporáneo en el primer piso.
Si subes a la parte superior de la tienda, en el último piso, encontrarás un bistro con hermosas vistas, de lo más recomendable, con muchos asientos, wifi gratis y libros sobre las mesas para leer. Este espacio lleno de plantas, cuenta con una excelente iluminación y muebles modernos; el aroma de la buena comida se entremezcla con el de los libros recién impresos. El bistro, tiene un personal amable, también sirve comida vegetariana y un excelente café.
En toda la tienda de hoy, encontrarás muchos rincones de lectura y pequeños lugares para sentarte y examinar los estantes, perfecto para cuando quieras escapar de las multitudes de la ciudad.
¡Comparte con nosotros tus fotos en esta hermosa librería!
Carture?ti Carusel, Strada Lipscani 55, Centrul istoric, Bucuresti
UNA IGLESIA EN MOVIMIENTO
Debe ser sorprendente asomarse a la ventana y ver pasar ante tus ojos una iglesia centenaria. ¡Más aún si estás en la Rumanía comunista de la década de 1980! Y sin embargo, entre 1982 y 1988, casi una docena de iglesias, así como otros edificios, se movieron cientos de metros para salvarlos de la destrucción mientras el dictador Nicolae Ceau?escu rediseñaba radicalmente el corazón de la capital rumana.
En ese momento, miles de residentes estaban siendo obligados a abandonar sus hogares, con todo un distrito histórico de Bucarest (aproximadamente 9.000 casas), así como iglesias, sinagogas y otros edificios, demolidos para dar paso al megalómano proyecto del dictador.
Escondida entre rascacielos de la época comunista, se halla la Iglesia Mihai Voda, una preciosa iglesia ortodoxa del siglo XVI, la más antigua de todas las iglesias que se movieron durante este período. Desde el lugar donde ahora se encuentra el Palacio del Parlamento, fue trasladada a su ubicación actual, oculta detrás de un bloque de apartamentos particularmente alto.
Nicolae Ceau?escu no quería ver iglesias ortodoxas en su vanidoso proyecto de Bucarest, simplemente no encajaban con la arquitectura o los ideales comunistas. La iglesia formaba parte de un monasterio que no sobrevivió, fundado por Mihai Viteazul. “Miguel el Valiente”, príncipe unificador rumano del siglo XVI y héroe nacional del país. Una leyenda explica la fundación del monasterio; en un invierno muy muy frío, Miguel el Valiente fue arrestado por el príncipe de Valaquia Alexandru cel Rau ("Alejandro el Malo "), quien lo acusó de conspirar para hacerse con el liderazgo del país. De camino hacia la plaza San Antonio, donde debía ser decapitado, al pasar junto a una iglesia aledaña a la colina Spirei. Miguel, pidió permiso a sus guardias para asistir a misa. Inclinado ante el ícono de San Nicolás, prometió construir un monasterio cercano si escapaba de la muerte.
Hay tres versiones de cómo Mihai escapó de la ejecución. La primera habla de un rescate pagado por 12 aristócratas. La segunda afirma que la apostura física de Mihai, al ser tan alto y guapo, hizo que el verdugo abandonara el hacha y huyera. Una tercera versión dice que Mihai fue liberado luego de las protestas del pueblo, reunido en el lugar de ejecución. Una vez libre, Mihai cumplió su promesa y construyó el monasterio.
Que un régimen ateo hiciera todo lo posible para salvar iglesias es bastante extraño, pero el método ideado hace que el logro sea aún más impresionante. En el centro de todo estaba Eugeniu Iordachescu, el ingeniero civil que tuvo la radical idea de colocar edificios enteros en el equivalente de vías férreas y llevarlos a lugar seguro.
Cuando abordó la idea con sus colegas, estos le dijeron que no era posible, que los edificios se derrumbarían, algunos pensaron que estaba loco incluso por sugerirlo. Pero lentamente la idea se fue concretando en su cabeza. La autoridad se mostró escéptica y para el primer traslado solo se le dio permiso verbal, nadie quería firmar la aprobación por escrito.
Pero el método resultó un éxito. ¡Imagínate ver edificios centenarios rodando en lo años 1980 en la Rumanía comunista! Con el tiempo, el equipo se volvió cada vez más ambicioso, y Iordachescu llegó a trasladar edificios de apartamentos enteros con las líneas de agua y gas aún conectadas, ¡y con los habitantes todavía dentro!
Mihai Voda es una de las pocas iglesias “en movimiento” que quedan en Bucarest y que puedes visitar hoy día.
Biserica Mihai Voda, Strada Sapien?ei 4, Bucure?ti 050131
Y SI NOS VAMOS A UN CEMENTERIO?
Pues si te atreves, Bucarest es el lugar ideal para visitar un cementerio con mucho arte. Se trata del Cementerio de Bellu, que es el cementerio mas grande de Bucarest y por supuesto uno de los mas conocidos de Rumania El lugar donde se encuentra ubicado el cementerio, antiguamente albergaba a la corte de la nobleza, y un gran jardín , el jardín Bellu Antiguamente era costumbre hacer los enterramientos en las iglesias , hecho que aun hoy en día se puede ver en muchas iglesias, pues se conservan muchos de aquellos cementerios, pues no existía un lugar donde la gente sin recursos, los reos o los que morían durante las pestos y epidemias pudiesen ser enterrados.
El Barón Bellu en aquella época cedió unos terrenos pertenecientes a su jardín, para ese fin. Con el paso del tiempo, este cementerio se fue convirtiendo en un museo, pues todas las personas mas ricas de la ciudad comenzarían a colocar sus monumentos funerarios para honrar a sus difundo sus y convertirlo al poco tiempo en el cementerio de las mas celebres personalidades rumanas.
Su inauguración tubo lugar en el 1859 cuando enterraron en este lugar a la pequeña hija del alcalde de Bucarest, que falleció cuando contaba tan solo con 3 anos de edad .
Hoy en día múltiples esculturas, hermosos panteones y pequeñas capillas con bonitos retablos adornan el cementerio. Pero una de las esculturas mas antiguas del cementerio es la de katalina Boschott. Una joven profesora que llego a Rumania desde Bélgica para cuidar a los hijos de un famoso medico. La joven Katalina y el medico se enamoraron locamente y vivieron una hermosa historia de amor.
En un primer momento su romance era secreto , y para continuar manteniéndolo en secreto se marcharon lejos de las miradas de las sociedad a pasar unos días en un balneario. Pero con tan mala suerte, ella enfermo de peritonitis y murió allí mismo después de una mala praxis. En su tumba, había una inscripción que decía “ este medico me mato!” Pero realmente nunca se supo a quien iba dirigida esa inscripción , si al medico que la opero, o a su amante
El cementerio pertenece a la Asociación de cementerios significativos de Europa.
Te atreves a buscar a Katalina o encontrar historias similares en los epitafios? Animo!!
EL FRESCO OCULTO
Uno de los edificios más emblemáticos de Bucarest y que seguramente llamará tu atención durante tu visita por al ciudad es el “Ateneul Român”, el Ateneo Rumano, reconocido como un símbolo de la cultura rumana. Aparte de su belleza arquitectónica es famoso por el fresco monumental que decora el interior circular de su sala de conciertos, de 75 metros de largo y 3 metros de ancho, testigo también las vicisitudes políticas del país.
En 1865, personalidades culturales y científicas fundaron la Sociedad Cultural Rumana Atheneum. con el propósito de que un gran edificio dedicado al arte y la cultura que se erigiera en Bucarest. Por recomendación del arquitecto francés Charles Garnier, autor de la Opéra Garnier de París, los planos del edificio fueron encargados a un colega. Para su construcción se aprovechó la estructura de una antigua escuela de equitación.
El edificio fue inaugurado el 14 de febrero de 1888. Para recaudar los fondos necesarios se hizo una suscripción pública con un lema que aún se recuerda: "¡Dona un leu para el Ateneo!"
El estilo del Ateneo es neoclásico, con algunos detalles románticos. Frente al edificio hay un pequeño parque y una estatua de Mihai Eminescu, uno de los grandes poetas rumanos.
El auditorio tiene una capacidad para 600 espectadores en la platea y otros 52 en el palco. La planta baja cuenta con una ornamentada sala de conferencias de iguales dimensiones que el auditorio.
El fresco de Costin Petrescu representa los hitos de la historia de Rumania en 25 escenas, empezando por la conquista de Dacia por el emperador Trajano y terminando con la realización de la Gran Rumanía. La imagen final muestra al rey Carlos II, representado como rey de la cultura, acompañado por el heredero el gran duque Miguel, descendiendo entre el pueblo para patrocinar la ciencia, la literatura, el arte, el trabajo agrícola y la industria.
En 1940, el general Ion Antonescu, que había tomado el poder en Rumanía, pidió al pintor Costin Petrescu que eliminara del fresco al ex rey Carlos II, al que acababa de derrocar. En lugar del ex rey, Petrescu pintó una alegoría de campesinos que representaban a las provincias de la Gran Rumanía: el Reino Antiguo, Transilvania, Besarabia y Bucovina.
Debido a que en el cuadro también aparecían figuras anónimas simbólicas, campesinos, niños, etc., al término de la guerra las autoridades comunistas ignoraron el hecho de que dos de los campesinos representaban a Besarabia y Bucovina, regiones que ya no formaban parte de Rumanía.
En febrero de 1948, un congreso para la unificación del Partido Comunista con otros dos partidos obreros se celebró en el Ateneo Rumano. Como preparación para el mismo, se cubrió el fresco con terciopelo rojo para ocultar el papel de la monarquía en la historia de Rumanía. En 1966 se realizaron extensos trabajos en el Ateneo para introducir aire acondicionado, restaurar el techo, cambiar los asientos, etc. Gracias a ello y a que el recuerdo de la monarquía quedaba ya lejano, pudo retirarse el terciopelo rojo que durante décadas había ocultado el mural.
Si te decides a visitar el Ateneo, te sorprenderán sus lujosos decorados interiores y el magnífico fresco vetado a los rumanos durante la época comunista.
Ateneul Român, Strada Benjamin Franklin 1-3, Bucure?ti 030167
EL ENCANTO DE COTROCENI
Si quieres dar un paseo por uno de los barrios más elegantes y señoriales de Bucarest tu elección es Cotroceni, uno de los pocos que sobrevivieron a los bombardeos de 1944 y a la megalomanía de Nicolae Ceacescu. La arquitectura de sus casas, los frondosos árboles y el escaso tráfico, te harán olvidar el ajetreo de la gran ciudad.
Aunque es uno de los barrios más tranquilos de Bucarest, Cotroceni cuenta con muchos atractivos turísticos, entre ellos el Palacio Presidencial, la Academia Militar, el Jardín Botánico y la Ópera Rumana. Está situado al oeste de Bucarest, ubicado alrededor de la colina Cotroceni, en el Sector 5 de la ciudad.
En el siglo XVII, este selecto barrio era un gran bosque que se extendía hasta el río Dâmbovi?a. El nombre del área proviene de un arcaísmo en rumano que significa “esconderse” debido a que el denso bosque era un refugio para ladrones y maleantes. En 1678 Serban Cantacuzino, príncipe de Valaquia, perseguido por conspirar para tomar el poder, se refugió él mismo en el bosque durante tres días.
Serban regresó al país un año más tarde y como muestra de agradecimiento, construyó en el bosque un complejo monacal compuesto por una iglesia, una casa abacial, celdas para los monjes y varias casas reales.
Después de 1850, los sucesivos gobernantes de Rumanía utilizaron esas casas como residencia de verano, aumentando así el interés por la zona. El rey Carol I demolió las casas reales en 1893 y en su lugar construyó el actual Palacio Cotroceni. La construcción del palacio favoreció el desarrollo de un barrio exclusivo con una arquitectura modernista, neorrumana y neomorisca.
A principios del siglo XX, todo tipo de personajes importantes, intelectuales, profesores, artistas y también altos cargos del ejército, construyeron sus mansiones alrededor del palacio para estar cerca del rey.
Así, el barrio se volvió muy selecto, las elegantes casas de dos pisos, espaciosas y muchas veces con un pequeño patio, daban al vecindario un aire principesco. El desarrollo continuó con la construcción de importantes obras como la Facultad de Medicina que además atrajo al barrio a importantes personalidades de la élite científica. El 90% de las calles de Cotroceni llevan el nombre de grandes médicos e investigadores.
Descubriendo las calles del barrio evocarás el Bucarest de otra época: muchas de sus casas se mantienen inalteradas a pesar del paso del tiempo. Un aspecto interesante del barrio y un secreto para preservar su belleza arquitectónica, es el hecho de ser una zona protegida urbanísticamente; las nuevas construcciones son raras y siguen reglas impuestas por la ley: deben alinearse en altura con las antiguas y así mantener un aspecto homogéneo dentro de su diversidad.
Un paseo por Controceni puede convertirse en una experiencia inolvidable, te da oportunidad de disfrutar de una arquitectura interesante, un ambiente burgués con casas cubiertas de hiedra y aristocráticos gatos merodeando a la sombra de viejos tilos y castaños. Es una zona residencial, sin tiendas, salvo algunos buenos cafés y terrazas donde refugiarte en los calurosos meses de verano. Las estación de metro más cercana a Cotroceni es Eroilor
UN JARDÍN DE ENSUEÑO
El más céntrico de los jardines públicos de la ciudad, Cismigiu es un refugio de césped, árboles, flores y lagos. Es el jardín público más antiguo de Bucarest. A menudo erróneamente referido como un parque, Cismigiu es en realidad un gran jardín, diseñado y trazado por primera vez en 1845 por el arquitecto y paisajista alemán Carl Meyer, no se completó hasta 1860. Se trajeron más de 30.000 árboles y plantas de las montañas rumanas, mientras que las plantas exóticas fueron obtenidas de los jardines botánicos de Viena.
Ubicado en el corazón de la ciudad, tiene una superficie de unas 16 hectáreas, y está bordeado por dos importantes arterias: el bulevar Regina Elisabeta y el bulevar Schitu Magureanu. En la parte sureste del jardín se encuentra el Colegio Nacional Gheorghe Lazar. En la parte norte del parque puedes admirar el Palacio Cretulescu.
El jardín está organizado a la manera de los parques ingleses y tiene varias entradas: dos por el bulevar Regina Elisabeta, dos por el bulevar Schitu Magureanu, una por la calle ?tirbei Voda. Está incluido en la lista de lugares históricos de Bucarest.
Pequeño pero bien mantenido, los aspectos más destacados de este jardín incluyen el Jardín Romano, diseñado al estilo de la antigua Roma, con bustos de los escritores más famosos de Rumanía; el lago artificial, que se puede explorar en un bote de remos en los meses cálidos, o patinar durante el invierno; y el Monumento Francés en mármol de carrara, que conmemora a las tropas francesas caídas en territorio rumano durante la Primera Guerra Mundial.
Cismigiu es popular en la literatura de ficción rumana, pues aparece mencionado en varias obras literarias. El parque tiene un par de cafés, quioscos de refrescos y, en verano, terrazas, así como parques infantiles. Puede estar muy concurrido cuando hace buen tiempo, pero es un lugar encantador para pasar el tiempo.
Cismigiul debe visitarse sobre todo en primavera y verano, cuando está adornado con flores de todos los colores y cuando coincide con eventos culturales o musicales. Puedes remar en el lago, tomar un refresco o una cerveza en una de las terrazas de su orilla, puedes admirar el complejo arreglo floral en la entrada o simplemente puedes descansar en uno de los bancos junto a las estatuas de famosos escritores rumanos. Cismigiu es un lugar fantástico para pasar una tarde relajada.
Gradinile Ci?migiu, Bulevardul Regina Elisabeta, Bucure?ti 030167