BRUSELAS





UNA VISTA MUSICAL.
Si quieres tener una vista maravillosa de la ciudad de Bruselas, no puedes dejar de visitar la terraza del Museo de Instrumentos Musicales (MIM). Este edificio, ubicado en uno de los edificios Art Nouveau más famosos de Bruselas, obra del arquitecto Paul Saintenoy quien lo construyó de acero forjado y vidrio y con un ascensor de hierro forjado; ya en si es algo para ver independientemente si se tiene tiempo.
Antaño se ubicaban los antiguos almacenes Old England, es, seguramente, el mejor museo de toda Europa en su género.La colección de instrumentos, comenzó en 1877, y el edificio actual se abría en el año 2000 (como museo). Tiene más de 8000 instrumentos de los que unos 1500 están expuestos. La colección incluye instrumentos mecánicos, instrumentos del siglo XX, instrumentos populares belgas, europeos y de fuera de Europa, así como una visita histórica desde la antigüedad hasta el siglo XX. Lo más curioso es que podemos escuchar la música que emite cada uno de los instrumentos expuestos. También hay una presentación que muestra el desarrollo de instrumentos de teclados y cuerda.
Pero además, tiene un mirador en su última planta, al que se accede a través del restaurante. ¡No tienes que consumir nada!, puedes atravesarlo y disfrutar de unas vistas de 360º de la ciudad que sin duda te dejarán embobado con la imagen de la torre del ayuntamiento, la Basílica del Sagrado Corazón, los principales edificios de la Unión Europea, y ¡hasta el Atomium!
Este mirador se encuentra en la Rue Montagne de la Cour 2, muy cerca de la Grand Place, y de la Biblioteca Real de Bélgica.
¿UNA CERVECITA DE CHOCOLATE?
Ya en el S.XII se elaboraba cerveza en Bélgica y comenzaron a existir gremios de cerveceros en Brujas, Lieja o Bruselas a partir del S.XIV, y hoy día son uno de sus productos más representativos y que no podemos dejar de degustar.
La mayoría de cervezas tienen como ingrediente principal la cebada aunque las hay de malta y trigo. Bélgica ha apostado cervezas diferentes, especiales y a veces experimentales: podemos encontrar cervezas afrutadas, y hasta con sabor a chocolate (otro de los productos típicos).
Hay más de 600 tipos de cervezas diferentes y más de 1500 marcas, ¡aunque no recomendamos probarlas todas el mismo día! Hay cervezas de una fermentación, de doble fermentación, de triple fermentación, blancas, rubias, tostadas, negras, afrutadas, ¡hasta de 14º, como las trapistas!
Si piensas llevarte alguna a casa, las cervezas belgas se venden en botellas de color castaño o verde oscuro que evitan los efectos negativos de la luz. Aunque se pueden comprar las principales marcas en algunos supermercados, las tiendas especializadas ofrecen una selección más amplia, aunque a un precio más alto.La inmensa mayoría de las cervezas belgas solo se venden en botella. Las cervezas de barril son generalmente de tipo pilsener.
Para disfrutar plenamente de la variedad de gustos, cada cerveza debe tomarse a su temperatura ideal, generalmente a temperatura entre 8° y 15°C. Y por supuesto, cada cerveza tiene su propia copa o vaso específico; con la forma y grosor del cristal adecuados (vaso en forma de tulipán, de cáliz…) y que van rotulados con el logotipo de la cerveza que le corresponde. Estas formas diferentes sirven para experimentar la calidad de la bebida, ya que el gusto y el aroma, varían en función del camino que toman las burbujas a lo largo de las paredes del vaso. (También se venden “packs” de cerveza con su copa).
En Bruselas existen miles de cafés que proponen un vasto surtido de cervezas a sus clientes, y cada ciudad, tiene su propia cerveza representativa, siendo la típica de Bruselas, la Kriek, una cerveza afrutada, con gusto a cerezas, frambuesa, melocotón…
¿Dónde?: En cualquier cervecería hay un amplio surtido de ellas.
CORAZÓN DE BOMBÓN.
Si hay algo que no debes dejar de comprar en Bruselas, son ¡chocolates! En el entorno de la Grand Place, hay multitud de tiendas que ofrecen este producto. A todo precio y de diferentes marcas y calidades. Puedes comprar las cajas de chocolates ya empaquetadas en la misma tienda, o puedes escoger qué chocolates quieres llevarte. Siempre encontrarás en el mostrador los diferentes tipos y puedes pedir que rellenen una caja de diferentes pesos (250 gramos, medio kilo…) con chocolate a tu medida, con el relleno que más te guste (chocolate puro, chocolate con leche, blanco…) y que además siempre será mucho más fresco que las ya preparadas.
Hoy día puedes encontrar a los mejores chocolateros en Bruselas y las mejores marcas. Algunas de ellas son tan innovadoras que podemos encontrar bombones de chocolate con especias picantes para realzar el sabor dulce del cacao; con algas y sal marina, en primavera con sabores florales, como rosas o violetas…Quizá uno de los chocolates más conocidos y ricos sean las famosas “orangettes”, que son, ni más ni menos que finas tiras de cáscara de naranja, bañadas en chocolate, y son una delicia para los sentidos. Hay incluso una casa de chocolates cuyo contenido de cacao puro es del 90% (bastante amargo). Normalmente el máximo de cacao puro suele ser, en las buenas chocolaterías, de un 70% de cacao puro.
Bélgica tiene fama mundial por sus chocolates y su historia comienza en el año 1635, cuando un abad en la ciudad de Gante, comenzó a comercializarlo, ya que antes era utilizado por los boticarios para preparar tónicos. En el siglo XIX, nacen algunas de las principales casas chocolateras belgas, como Neuhaus o Côte d’Or.
Recuerden siempre que cuanto más alto sea el precio, será mayor la cantidad de cacao puro y menor las cantidad de grasas vegetales, pero ¡todos están ricos! Y si quieres, puedes encontrar chocolates con la forma de la estatua más famosa de Bélgica, el conocido “Manneken Pis”.
¿Dónde?: Las mejores chocolaterías se encuentran en la Grand Place y la Rue de l´Etuve.
TINTÍN, MILÚ Y… ¡TU!
Sin lugar a dudas, Tintín es uno de los grandes personajes relacionados con la ciudad y el país. Este comic creado en 1930 por el increíble Hergé, nos hace disfrutar de las aventuras del joven Tintín y su perro Milú.
Originariamente, Tintín es un reportero aunque casi nunca le veremos trabajar como periodista. Al principio su compañero es solo el perro Milú, un fox terrier, aunque posteriormente conocerá a los policías Hernández y Fernández, el capitán Haddock y otros personajes como el profesor Tornasol, que le seguirán en varias de sus aventuras. Hasta “El tesoro de Rackham el Rojo”, Tintín vive con su perro en un piso situado en la Calle del Labrador 26, en una ciudad no definida aunque evidentemente se trata de Bruselas, de ahí que en la ciudad haya una tienda especializada y oficial de Tintín, con los comics en diferentes idiomas, figurillas oficiales, cartelería y memorabilia.
A partir esta historieta, se traslada a vivir al castillo de Moulinsart, residencia del capitán Haddock.
A lo largo de sus múltiples historias, Tintín y Milú se embarcarán en una serie de aventuras que lo llevarán por los cinco continentes enfrentándose a menudo a todo un grupo de malvados y rodeado de sus amigos, que irá conociendo con el tiempo.
Tintín y sus aventuras son tan pero tan famosas, que se han vendido desde sus inicios más de 200 millones de álbumes? en más de 60 idiomas e incluso cuenta con varias versiones cinematográficas.
Si quieres una foto con este personaje que todos conocemos, no dejes de acercarte a la Rue de l´Etuve 37, a pocos metros de la Grand Place y muy cerquita del Manneken Pis, donde hay un espectacular mural con Tintín, Milú y el capitán Haddock viviendo una de sus aventuras. Concretamente, el mural representa una escena de “El asunto Tornasol”.
¡Hazte la foto y vive la con ellos!
¿Dónde?: Rue de l´Etuve 37.
LA NOVIA DEL MANNEKEN.
Todos conocemos la escultura del niño más famoso de Bruselas, el Manneken Pis. Esta pequeña figura que es uno de los símbolos más grandes del país y de la ciudad, data, en origen del siglo XIV y estaba hecha de piedra, y fue robada en varias ocasiones. Posteriormente, en 1619, la estatua de piedra fue sustituida por una en bronce hecha por Duquesnoy el Viejo.
Esta pequeña fuente que representa a un niño orinando, tiene tan solo 65 centímetros de altura y fu protegida en las guerras contra los franceses en 1695. Desgraciadamente, la estatua fue robada en los años 60, y después recuperada. La que podemos ver en la calle es una copia de 1965, y la original de Duquesnoy, se encuentra, una vez recuperada del “secuestro”, en el Museo de la Ciudad, donde también se encuentra la colección de trajes que a lo largo de la historia, han ido regalándose al pequeño.
Pero ¿saben que este jovenzuelo tiene su contraparte femenina? ¿Qué después de tanto estar solito, terminó teniendo una novia? Estamos hablándoles de la pequeña escultura de Jeanneke Pis, una estatua de bronce bastante más moderna que el Manneken, ya que es del año 1987 y fue un encargo del dueño de un restaurante. Para evitar que la estatua de Jeanneke sufriera las mismas vicisitudes que su enamorado y fuera robada o vandalizada, se encuentra protegida por una reja.
Jeanneke Pis está situada cerca de la Rue des Bouchers, en el pequeño callejón Impasse de la Fidélité, prácticamente a la misma distancia de la Grand Place que el Manneken Pis, pero en dirección opuesta.
Muchas historias y leyendas rodean la figura de Manneken, obviamente muchas más que de Jeanneke, ya que ella es bastante más joven que él. De hecho, muchísimos belgas e infinidad de turistas no conocen la existencia de esta jovenzuela ni el romance entre las dos fuentes. No obstante, ya hay historias que nos cuentan que un día, Manneken y Jeanneke, bajarán de sus pedestales, se reunirán por fin, y ¡todas las fuentes de la ciudad echarán cerveza por sus caños en vez de agua!, celebrando que ya están juntos.
Hay otra historia que nos cuenta que tienen un perrito que también está orinando, y que se llama Zinneke Pis (este no es una fuente, es solo una estatua). El perrito es una estatua del artista Tom Frantzen, y se encuentra en la Rue des Chartreux 35.
¡Cómo irnos de la ciudad sin conocer a la linda parejita y a su mascota!
¿Dónde? : Callejón Impasse de la Fidélité.
BUSCANDO A UN REY DESNUDO.
Leopoldo II, rey del que hablábamos unas líneas más arriba, en el Palacio de Justicia, es sin duda el rey más famoso que ha tenido el país. Durante mucho tiempo, la figura del rey fue más o menos que intocable, pero hace ya bastantes años, sabemos que este rey tiene luces y sombras.
Leopoldo fue el soberano, fundador y único propietario del Estado Libre del Congo desde 1885 hasta 1908, un proyecto privado encabezado por él mismo, y amasó una gran fortuna gracias a la explotación de los recursos naturales del Congo (caucho, diamantes, marfil y otras piedras preciosas) utilizando a la población nativa como mano de obra forzada y esclava., llegando a dejar más de 10 millones de muertos congoleños tras su paso de explotación, torturas y esclavitud.
A pesar de estar casado y tener cuatro hijos, Leopoldo tuvo muchas amantes, entre ellas la famosísima cortesana apodada “La Bella Otero”, o su favorita Cleo de Merode (tan enamorado estuvo de esta cortesana, que los ciudadanos hacían mofa del rey llamándolo Cleopoldo.
Para su solaz, se trajo de la exposición universal de Paris de 1900, uno de los pabellones: el Pabellón Chino, en el que quiso poner un salón de té. Fue un gran escándalo porque la realidad es que lo que quería era hacer una especie de harem con sus diferentes concubinas rodeadas de lujo oriental.
En 1899, con 65 años, se enamoró locamente de una de sus amantes, Caroline Lacroix, una joven prostituta francesa de 16 años y la nombró baronesa de Vaughan. Un año antes de su muerte, Leopoldo llegó a casarse con Lacroix en un matrimonio morganático que no fue validado por el país.
Hay varias estatuas de Leopoldo pero una es especial. Y fue un escándalo en la inauguración, ya que el rey aparece completamente desnudo (excepto sus genitales, que están pudorosamente cubiertos).
¿Te atreves a adentrarte en uno de los barrios más típicos y elegantes de Bruselas y encontrar a un rey desnudo? Como pista, debes buscar en la zona tras la Catedral de San Miguel y el Parlamento Belga…
EL PALACIO DE JUSTICIA.
Y ya que estamos frente al Palacio de Justicia, este gran edificio fue terminado en 1883 y fue el más grande del mundo en la época. Su arquitecto, Poelaert es el mismo que diseñó la Basílica del Sagrado Corazón de Bruselas. Desgraciadamente, nunca vio terminado el Palacio de Justicia porque murió en 1879.
Está construido en estilo ecléctico y para su edificación fue necesario demoler 3.000 casas, ya que tiene 26.000 metros cuadrados de superficie, 104 metros de altura y un total de 246 salas y 8 patios. En la sala principal la cúpula supera los 100 metros de altura. Las dimensiones del palacio superan las de la basílica de San Pedro.
En un principio, en vez de la cúpula, estaba planificado que fuera rematado por una gran pirámide, pero tras la muerte de Poelaert, terminaron con una inmensa cúpula.
El Palacio de Justicia es una de las grandes obras de la época del rey Leopoldo II. Todas sus construcciones se caracterizan por ser de un tamaño colosal. Coincide con la época en la que el rey era el dueño del Congo Belga, y la función de estas obras era reflejar la fuerza e importancia de la nación Belga, creada pocos años antes. Estas obras se financiaban con todo el dinero que Bélgica conseguía de su colonia en África, y el presupuesto fue desorbitado para la época.En el interior, compuesto por dos plantas y un sótano, llama la atención las dimensiones y la cantidad de mármol que se utilizó para la construcción, todo un derroche gracias al caucho que venía del Congo y que enriqueció al país en la época del Imperialismo Colonial.
¿Sabías que durante la segunda guerra mundial, los nazis, al abandonar Bélgica, incendiaron el edificio y la cúpula se vino abajo? La cúpula actual es más alta, delgada y no respetó la forma de la original.
Otra curiosidad: ¿sabías que el Palacio de Justicia de la ciudad de Lima, en Perú, es casi igual a este en Bruselas, pero sin la cúpula? Esto es porque fue obra del arquitecto polaco Bruno Paprowsky quien se inspiró en el Palacio de Justicia de Bruselas. No obstante el de Lima carece de cúpula aunque en los planos originales figuraban una cúpula y una torre.
¿Dónde?: Place Poelaert.
MÚSICA, FE Y JUSTICIA.
Si te has decidido a darte un break en la plaza del Grand Sablón (y si no, acércate caminando desde la Grand Place), continúa hasta la plaza del Petit Sablón. Esta pequeña plaza con jardín, es el resultado de las transformaciones de la ciudad en el siglo XIX, cuando se crea el reino de Bélgica. Anteriormente en este lugar hubo un cementerio, un mercado de caballos, hasta que se creó este espacio dedicado a la exaltación del nacionalismo belga.
A lo largo del jardín encontramos esculturas que representan a algunos personajes belgas clave para la historia y la ciencia, como el geógrafo Ortelius, el cartógrafo Mercator o el botánico Dodonnée. En el centro se aprecia el monumento dedicado a los condes de Egmont y Hornes, que encabezaron una revuelta contra España en el XVI, y fueron ejecutados por orden de Felipe II, convirtiéndose en símbolo de la resistencia flamenca contra España. La plaza está vallada y rodeada de 48 esculturas en bronce que representan los gremios medievales (albañiles, arqueros, escultores, cerveceros, barqueros…).
Si continuamos nuestro paseo, entre el Grand sablón y el Petit sablón, nos encontramos con la Rue de la Regence, y al comenzar a pasearla, veremos el Conservatorio Real de Música, en actividad desde el Primer Imperio Francés, y que lleva este nombre desde 1832 y es desde entonces la más alta escuela musical y teatral de Bélgica. En su biblioteca hay una colección de 250.000 partituras y libros de música. El conservatorio se encuentra en un edificio, antiguo palacete de la familia Thurn & Taxis. Los Thurn & Taxis son una familia principesca que desempeñaron un papel importantísimo en el servicio postal en el siglo XVI.
Caminando, y tras pasar la Gran Sinagoga de Bruselas, de 1878 y que está considerada desde 2008 en la Conferencia de los rabinos europeos, la principal sinagoga de Europa.
Llegaremos así a la Place Poelaert, en honor al arquitecto del magnífico edificio que destaca en la plaza: el Palacio de Justicia. Y nuestro paseo terminaría en esta plaza, que además tiene una magnífica vista de toda la zona baja de Bruselas, pudiendo admirar la ciudad a nuestros pies.
¿Dónde? : Place du Petit Sablón, Rue de la Regence y Place Poelaert
COMO LA ALTA SOCIEDAD BELGA.
A veces como turistas estamos agotados, y un lugar estupendo para hacer un alto en el camino y tomarnos un descansito bien merecido, es la Place du Grand Sablón, una hermosa plaza con todo el encanto de la arquitectura medieval de Bruselas.
La plaza del Gran Sablón, debe su nombre a una zona que en pasado fue arena, un gran bancal de arena y tierra y que con el tiempo derivó en la plaza que nos va a dar esos minutos de paz que tanto necesitamos cuando hacemos turismo.
La plaza está llena de cafés y terrazas donde sentarnos a ver pasar la vida mientras admiramos la belleza de la “Église Notre-Dame du Sablon”, una joya del gótico flamígero del siglo XV que es como un pequeño relicario por la delicadeza de su estructura. Esta pequeña iglesia fue mandada construir por el gremio de los arqueros en la Edad Media, un gremio con un poder adquisitivo importante, ya que la iglesia, a pesar de ser pequeña está bellamente enriquecida con ornamentos y esculturas.
En esta misma plaza, podemos encontrar, aparte de varias chocolaterías de las mejores marcas y más renombradas; una pastelería con renombre en todo el país, ya que son los proveedores de la casa real para dulces. Es la famosa pastelería Wittamer, donde, si desean sentirse como la realeza, o frecuentar a la alta burguesía local, pueden disfrutar de sus delicias. Eso sí, entre los riquísimos pastelillos y la compañía, la factura nunca es baja…
Los fines de semana, en esta misma placita del Grand Sablón, se organiza un pequeño mercadito de antigüedades de muy buena calidad, y tamaño pequeño, por lo que es fácil y nada cansado recorrerlo. El mercadito, se sitúa rodeando la Iglesia.
Y como no, grandes marcas internacionales también están presentes en el Sablón.
¿Dónde? : Place du Grand Sablón.