LA HABANA





A VISTA DE MURCIÉLAGO
Son varios los lugares de La Habana desde donde podrás disfrutar de unas vistas extraordinarias sobre la capital de Cuba y sus alrededores, pero hay uno de ellos muy lindo y especial que te aconsejamos conozcas y al que te proponemos subir. Nos referimos a la Torre del Edificio Bacardí. Esta construcción puede considerarse una verdadera joya arquitectónica de 1930, cuando su construcción hizo de él el más alto de toda Cuba. Su estilo es modernista, también conocido como Art Decó. Tiene forma de pirámide escalonada sobre la cual hay una esbelta torre en su parte central. Destaca por sus colores, rojo en su planta de acceso, que recuerda las mieles del ron, y amarillo brillante en los pisos superiores que recuerdan los rones blanco- dorados ya confeccionados. Excepcional es su mirador, que es al que os aconsejamos subir para disfrutar de las vistas de La Habana. Se puede subir al mirador por tan solo un CUC. En realidad subes al penúltimo piso en un ascensor y desde allí tomamos unas escaleras que nos llevan al último piso.
Las vistas de la ciudad son inolvidables, siendo quizás el momento más bonito del día el atardecer cuando el sol se despide del día alejándose por el oeste. El Edificio Bacardí fue la sede de la empresa del ron que entre otras cosas dió nacimiento al Cuba Libre, hasta la llegada de la Revolución Cubana. El recuerdo de esto se conserva en el símbolo de la compañía en todo el mundo: el murciélago de bronce que hay sobre su torre central y que hoy podemos ver en las botellas de ron Bacardí. Su construcción se llevó a cabo en 300 días, tal y como estaba establecido en el contrato original. Las desfavorables condiciones del terreno llevaron al uso de 500 pilotes de madera dura en sus cimientos, así como hormigón de alta calidad. Hay que decir que la fachada del edificio está decorada con piedra natural de granito de Baviera, Suecia Italia, Noruega, Bélgica y Hungría, además de con terracota y ladrillos, por no dejar de mencionar el uso de azulejos y coloridos mosaicos para emparentar esta construcción con el estilo modernista catalán que se dió principalmente en la ciudad española de Barcelona al final del siglo XIX y al inicio del XX.
Cuenta también con bajorrelieves de seres mitológicos. El Edificio Bacardí de La Habana es una joya del Art Decó, siendo uno de los más bellos representantes de este estilo en toda Latinoamérica. Algunos dicen que este edificio puede considerarse un museo geológico donde se pueden contemplar piedras de muchas regiones y países europeos. El interior del edificio es bellísimo también. Tiene 12 pisos. Actualmente el edificio conserva casi toda su decoración original, habiendo sido restaurado en dos ocasiones. Hoy en día sigue cumpliendo su misión centro de negocios, y está ocupado por firmas tanto locales como extranjeras.
Indicaciones: Avenida de Bélgica 261, entre Empedrado y San Juan de Dios.
¡UN CUBALIBRE POR FAVOR, QUE ME MUERO DE SED!
Muchas son las delicias de la cocina cubana, pero en un país tan caluroso y con una estupenda tradición de deliciosos rones, no podemos irnos de La Habana sin degustar su cóctel más famoso.
El Cuba Libre nació en La Habana al inicio del siglo XX tras la guerra que enfrentó al bando español contra el bando cubano independentista apoyado por los Estados Unidos de Norte América.
Se dice que fue un capitán estadounidense el pidió por primera vez un ron bacardí oro con Coca-Cola y hielo en un bar de La Habana Vieja, y que ante el interés de otros soldados, el barman preparó una ronda para todos. En la segunda ronda brindaron por ¡Por Cuba Libre! en honor de la Cuba liberada.
La receta lleva unos 50 ml de ron dorado, ese fue el que se usó originalmente, 120 ml de coca, hielo,10 ml de zumo de limón y si quieres puedes ponerle una rodaja de limón. Lo normal es poner todo en un vaso alto, tipo tubo, y puedes usar un popote o paja para beberlo. El Cubalibre tiene distintos nombres como Roncola en Chile, Cubata en España o solo Cuba en México. El Cuba Libre es quizás el cóctel más famoso del mundo, con el Gin Tonic quizás pudiendo hacerle sombra Como dato curioso os diremos que tras la intervención estadounidense en Cuba, estos no solo trajeron la Coca-Cola que mezclaron con ron de la isla, sino que abrieron un bar llamado precisamente "The American Bar", un lugar exclusivo para soldados y civiles solamente estadounidenses donde nacería este cóctel.
El famoso grito de "Por Cuba Libre" ya se había dado en la Guerra Grande que tuvo lugar en la isla de 1868 a 1878 y en la Chiquita (1879-1880). Un renacer de este grito independentista surge tras la Revolución de 1959, llevando el nacionalizado hotel Habana Hilton el nombre de Habana Libre. Indicaciones: El Cuba Libre es muy popular en todo el mundo, y claramente, en La Habana, su ciudad de origen, no podían faltar infinidad de lugares donde tomarlo. Te damos algunas ideas para tomar un buen Cuba Libre o cualquier otro cóctel como el también famoso Daiquiri.
El Floridita, cuna del Daiquirí, en la calle Obispo 557, esquina Monserrate. Ambiente de los 50 con esencia del principio del siglo XIX. Era el bar de Ernest Hemingway. La Bodeguita del Medio, muy cerca de la Catedral de La Habana. Calle Empedrado 206 entre Cuba y San Ignacio.
Lugar de reunión de las tradiciones cubanas más auténticas. Paredes tapizadas con firmas y frases de sus clientes, a veces famosos. Es famoso su mojito. El Sloppy Joe ´s tiene una de las barras más largas de La Habana. Calle Zuleta 252, cerca del Paseo del Prado. Además de Hemingway, John Wayne y Gary Cooper pasaron por aquí. El Chanchullero y el Bar Roma serían otras buenas recomendaciones.
EL ESMOQUIN DEL CARIBE
Vamos a llevarnos una prenda de vestir generalmente masculina muy especial: la Guayabera. La Guayabera es una camisa con cuatro bolsillos y dos hileras de alforzas. Es una prenda que se relaciona mucho con la vida elegante de el Caribe y de toda América Latina.
Su origen está mezclado entre diferentes leyendas y datos procedentes de anuncios, periódicos, revistas, fotos y descripciones que la sitúan en diferentes lugares a la vez. Incluso su nombre tiene diferentes denominaciones según en el país en el que estemos. La guayabera cubana será la chacabana en la República Dominicana, la shirt-jac en Trinidad o la guayabel en Haití. De cualquier manera, la mayoría de los estudios la sitúan originaria de Cuba o en la cercana península del Yucatán en México, aunque no falta quien dice que son originarias de Filipinas o de España. Lo más seguro es que procedan de Cuba. Se cuenta que un campesino cubano le pidió a su mujer una camisa con varios bolsillos para poder usarla mientras trabajaba.
Corría el siglo XVIII. Archivos del final del siglo XIX dicen que se parecía a la usada por los soldados españoles y cubanos, mientras que otras fuentes dicen que eran usadas por campesinos y terratenientes en Cuba. A mediados del siglo XX ya la vemos distribuida en abundancia en ciudades cubanas como La Habana, siendo usada por funcionarios públicos post revolucionarios. El declive reciente de las fábricas de ropa en Cuba ha llevado a que sea un bien más para el turista que para el cubano medio. En México se conoce como camisa de boda mexicana, usándose sobre todo en ciudades como Veracruz y Mérida, de larga tradición de relaciones con Cuba. Otra historia popular cuenta que fueron trabajadores yucatecos que cortaban henequén en Cuba los que la conocieron en la isla a finales del siglo XIX o principios del XX y la trajeron al Yucatán. Parece ser que el descenso productivo de guayaberas en Cuba tras la revolución llevó al aumento de la producción de la misma en la ciudad de Mérida. Un embajador internacional de esta prenda fue el presidente mexicano Luis Echevarría. Los yucatecos añadieron los bordados frontales. podríamos decir casi seguro que esta prenda nació en los campos de Cuba, convirtiéndose la ciudad mexicana de Mérida en su capital hoy en día, aunque también ya se producen guayaberas en China. La guayabera es una prenda que hoy se usa de manera formal en reuniones de trabajo, bodas playeras, y salidas nocturnas, especialmente en todos los países latinoamericanos y en el sur de los Estados Unidos. Generalmente se confeccionan con telas livianas, siendo el algodón y el lino las más usadas, produciéndose en colores claros, lo que las relaciona con una sensación de frescor y libertad informal dentro de la elegancia.
Hoy en día está creciendo el comercio de esta prenda, creándose guayaberas más de diseño y más innovadoras, naciendo incluso guayaberas para las damas. No es raro ver a todos los dirigentes de los diferentes países iberoamericanos y de la península ibérica ataviados con esta prenda en las reuniones de la Cumbre Iberoamericana.
Indicaciones: Aquí van algunas direcciones donde puedes adquirirlas:
La Maison, casa de moda de La Habana vende guayaberas para el cuerpo diplomático y funcionarios del gobierno, aunque las marcas que aquí se ofrecen como Fariani, Oleg Casini y Cubavera siendo de gran calidad, son importadas. Calle 16 # 701 Esquina Avenida 7, Miramar, La Habana.
Palacio de la Artesanía Casa del Habano.
Dador Haban Cuban fashion and lifestyle brand: 253 Amargura
Clandestina: 403 Villegas.
UNA INSTANTÁNEA DIGNA DE LOS 50´
¿Cual es una de las imágenes que más se nos viene a la cabeza cuando pensamos en Cuba y que a todos nos gustaría llevarnos de recuerdo a casa? Pues indudablemente el perfil de la ciudad acompañados de algunos de esos autos de modelos clásicos de los años 39, 40 o 50, que con su magnificencia y vivos colores alegran las calles de la ciudad de La Habana. Y es que La Habana parece que se quedó dormida en su parque automovilístico tras la Revolución del 59 cuando la ciudad era de algún modo en parte el casino de los Estados Unidos.
Enormes carros clásicos procedentes del vecino del norte se paseaban por la ciudad cuando Fidel entró en La Habana, y ahí se han quedado, reciclándose continuamente año tras año para dar una imagen muy especial de la capital de Cuba. Un curioso contraste es el ver carros de la época del Sueño Americano capitalista si consideramos que Cuba hoy en día es un país comunista. El primer automóvil llegó a la isla en 1898.
Era un "Parisienne" y se movía a 10 kms a la hora. Increíblemente Cuba cuenta con el parque automovilístico más antiguo del mundo, pudiendo considerarse a la ciudad de La Habana un museo rodante al aire libre en este género.
Estos carros se ofrecen como taxis para paseos turísticos o simplemente como fondo para nuestras fotografías. Los carros que hoy en día vemos llegaron constantemente desde el país del norte durante todo el siglo XX hasta 1959 cuando la Revolución cortó su importación. Destacan por su abundancia los coches de los años 40 y 50 como los Chevrolet Bel Air, los Cadillac, Buick, Pontiac, Mercury, Dodge, Chrysler, y un largo etc. Estos carros son cuidados como joyas por sus dueños haciendo las innovaciones necesarias para mantenerlos en funcionamiento, generalmente de forma artesanal.
Hay varios lugares en La Habana donde puedes rentar uno de estos maravillosos carros descapotables para fotografiarte conduciendolos o simplemente para usarlos como fondo de tus instantáneas cubanas. Los lugares más comunes serían el Parque Central, la Plaza de la Revolución, la Avenida del Puerto o toda la zona alrededor del Capitolio. Y si no ves ninguno, cosa bastante difícil, espera un rato en cualquier esquina y haz una seña al primero que pase y te guste.
El precio por un paseo suele ir de 20 a 50 CUCs dependiendo del recorrido. En Cuba se conoce a estos carros como almendrones. Además de ser usados para el turismo, está a la orden del día ser usados compartidamente por cubanos que van a un punto común, pagándose a veces tan solo 1 CUC por persona. ¿Qué mejor foto en La Habana que llevando unas gafas de sol y una colorida camisa de flores tipo años 50 en uno de estos carros descatalogados con el fondo azul del mar Caribe o la estructura del Parlamento de La Habana?
Indicaciones: Se pueden rentar en el Parque Central, Plaza de la Revolución, Avenida del Puerto o Zona del Capitolio. De 20 a 50 CUCs por un paseo.
TEMPLO DE FÓRMULAS ANTIGUAS
Ahora te proponemos ir a un lugar que es un verdadero tesoro escondido en las calles de La Habana. Se trata del Museo de la Farmacia Habanera, un lugar maravillosamente conservado donde podrás conocer la evolución de la farmacia en la isla de Cuba. Si partimos de la Plaza del Cristo y tomamos la calle Brasil, a pocas cuadras encontramos este museo cuya fundación data del año 1886 por José Sarrá, aunque su origen es bastante más antiguo remontándose al año 1853 cuando un grupo de farmacéuticos procedentes de Malgrat del Mar en Cataluña, España, se trasladaron a Cuba y fundaron una sociedad de venta de medicinas tanto alopáticas como homeopáticas llamado La Reunión quedando con el tiempo solamente el señor Sarrá a cargo del negocio que dió origen a esta farmacia- museo.
Es un lugar curioso que tiene dos funciones, por un lado sigue funcionando como farmacia, y por el otro es un museo-tienda. Esta maravillosa farmacia clásica, tiene tres enormes salones de exposición. En el primero de ellos podemos ver la llamada antigua botica (de ahí lo de boticario), un lugar que conserva íntegramente todo su mobiliario original confeccionado en maderas nobles y que es de un estilo neogótico con influencia mudéjar, un estilo que gustaba mucho al final del siglo XIX. En la segunda sala podemos ver una amplia exposición de herramientas farmacéuticas y antiguos frascos para contener medicinas que se han recuperado en diversas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por todo el Centro Histórico de la ciudad de La Habana.
También posee una colección de libros en los que se detallan fórmulas antiguas para el remedio de diferentes males y que es de un inmenso valor documental para los estudiosos tanto de la farmacia, de la historia, de la botánica, y de muchos otros campos del saber.
Finalmente, el tercer salón posee una tienda donde se pueden adquirir productos farmacéuticos naturales y tradicionales, al igual que especias de las mismas plantas medicinales con las que se hacían los preparados antes del estallido de la farmacopea química moderna.
Esta farmacia- museo exhibe también una maqueta muy elegante de una antigua farmacia, acompañada de explicaciones históricas.
Indicaciones: Calle Brasil (ángulo con Compostela). La Habana. Cuba Está abierta de 9 a 17 horas, y la entrada es gratuíta.
¿TE FUMARÍAS UN HABANO?
Para la mayoría de las personas, fumarse un habano es un reto, o bien porque no fumas o bien porque esto sobrepasa tu idea de lo que normalmente se fuma. No te decimos que te fumes un cigarro puro cubano completo, pero atreverse a dar unas caladas de estas joyas artesanales de la mayor isla caribeña, será una manera de empatizar algo más con el paisaje y la cultura de todo un pueblo que viene consumiendo este producto desde hace siglos o milenios. Y recuerda que no hay que tragarse el humo, solo dejarlo un rato en el interior de la boca antes de soltarlo de nuevo.
Y es que el tabaco, originario de la parte sur de América, se introdujo en las Antillas hace ya miles de años, mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón y todos los que lo acompañaron.
El tabaco se usaba especialmente en ceremonias religiosas, y se le daba un sentido sagrado, sirviendo en muchos casos para hacer diferentes tipos de limpias.
Los españoles tomaron la costumbre de fumar esta planta y la llevaron a su tierra natal desde donde rápidamente se difundió por todo el viejo continente. Una cosa es un cigarrillo normal como los que preparan las grandes compañías tabacaleras de todo el mundo, un producto con una gran adictividad y con muchos agregados químicos que no lo hacen aconsejable para la salud. Pero algo muy diferente es un Habano. Un habano está 100% confeccionado en Cuba con hojas de tabaco de estas tierras.
La mezcla de planta, clima, tipo de terreno, cuidado y tradición hacen de estos puros habanos una delicia que aún no se ha podido imitar en ningún lugar del mundo aunque se hayan llevado las mismas semillas. Un cigarro habano no es un cigarrillo cualquiera, y de ahí que un buen habano pueda costar lo mismo que 20 o incluso 200 cajetillas completas de cigarrillos. Las semillas de la planta germinan en un semillero desde el que se llevarán al campo. Las hojas estarán listas para recogerse entre mes y medio y casi tres meses después. Tras cortar las hojas, estas se ensartan y comienza su secado. Luego se procede al separado de la parte noble de la hoja y a la clasificación por tamaño. Y finalmente, como un buen vino, el proceso lleva su añejamiento y fermentación, es decir, su envejecido, que le ayuda entre otras cosas a liberar químicos como el amoníaco.
Luego se llevan las hojas del tabaco a un torcedor para darle forma al cigarro. Hay que decir que en muchas de las labores de la producción de habanos, se prefiere a mujeres que a hombres por sus delicadas manos. Finalmente, tras normalmente otro período de añejado, el producto terminado se llevará a las cajas de madera de cedro para su empaquetado.
Nada que ver con un triste cigarrillo que viene todo troceado en polvo, envuelto en papel, y metido en una caja de cartón. Cuando hablamos de Habanos hablamos de cosas serias!!! La estampa de Cuba siempre lleva un habano por algún lado. La imagen de los revolucionarios cubanos, Fidel Castro, Che Guevara y Cienfuegos, no sería la misma si no les viéramos en esas fotos antiguas fumando un cigarro habano.
Los habanos son comercializados por la empresa mixta Habanos S.A., que pertenece de forma igual a Cubatabaco, empresa estatal de la isla y Altadis, grupo multinacional creado con la fusión de la española Tabacalera y la francesa Seita, aunque recientemente ha entrado la empresa británica Imperial Tobacco Group
Indicaciones:
La Casa del Habano, C.D. La Habana y 207 Mercaderes, La Habana
La Fábrica Partagás, 416 Industria, La Habana
Los habanos más vendidos tienen un precio entre los 90 y los 500 dólares.
ME LLAMO HABANA
Al sur del Paseo del Prado, a tan solo 100 metros del imponente edificio del Capitolio de La Habana, encontramos una fuente, la Fuente de la India o la Fuente de la Noble Habana, que fue diseñada por el arquitecto italiano Giuseppe Gaggini en mármol blanco de Carrara. Su altura es de tres metros.
La India lleva un tocado de plumas y porta un carcaj de flechas de cacería sobre su hombro como si fuese Diana la Cazadora. En su mano izquierda sujeta un cuerno de la abundancia lleno de frutas tropicales, portando el escudo de armas de La Habana en la otra. Aparece sentada en un pedestal al pie del cual se ven cuatro delfines que por su boca emanan agua que vierten sobre grandes conchas que forman su base. La fuente data de 1837 cuando fue colocada en la Puerta Este del antiguo Campo de Marte, luego fue llevada al Parque Central y finalmente se trajo aquí en 1875.
Esta fuente tiene toda una legendaria historia detrás. Se dice que cuando los españoles llegaron a la isla y comenzaron a reconocer la costa, en medio de una tempestad un capitán oteó un morro al que acudió para refugiarse y al que llamó Puerto Carenas. La mañana siguiente se levantó maravillosa, pues como dice el dicho: "Después de la tempestad llega la calma".
Con estas conduciones climáticas, los oficiales salieron a pasear, y cual no seria su sorpresa cuando debajo de unas palmas reales vieron a una joven de hermoso y larguísimo cabello color negro azabache que acababa de bañarse en una cascada, y cuyo bronceado cuerpo brillaba bajo el sol tropical. Entonces uno de los oficiales le preguntó: ¿Cómo te llamas? A lo que ella contestó: Habana. ¿Y como se llama este lugar? volvió a preguntar el oficial. Habana, respondió escuetamente la joven. ¿Y como se llama tu padre? Volvió a preguntar el español. Habanex, respondió la joven al parecer serena y tranquila. Nuevamente preguntado su nombre repitió: Habana. Y el oficial dijo que ese lugar se llamaría Habana.
La joven se tocó el pecho e hizo un gesto como de yo, y dijo: Habana, Habana. Se dice que uno de los oficiales, aficionado a la pintura habría hecho un croquis de la joven sobre una roca, escribiendo al pie: La Habana. Años después,siempre siguiendo la leyenda, siguiendo este croquis, se haría la escultura de la Fuente de la India. Hay muchas leyendas sobre el origen del nombre de la ciudad, pero la más aceptada sugiere que procede del cacique taíno Habaguanex que controlaría la zona antes de la llegada de los españoles.
Indicaciones: Paseo del Prado y calzada del Monte. A unos metros de la Avenida Máximo Gómez, popularmente conocida como calle Monte. A 100 metros del Capitolio Nacional de Cuba.
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!
Una de las características de la ciudad de La Habana, al igual que de toda Cuba, es la falta casi total de carteles publicitarios que el mundo capitalista nos ha llevado a todos los rincones del mundo, y la proliferación en su lugar de una gran cantidad de Pósters propagandísticos sobre la Revolución y sus logros, que veréis por todas partes. Es curioso este aspecto de la ciudad y de la isla.
Algunos de los mensajes de estos carteles son casi fijos, solo renovándose desde hace décadas, pero otros están en continuo movimiento y cambio de temas, dependiendo de la situación política cubana y mundial, como en el caso de los carteles que hubo hace años recordando a los cinco encarcelados en Estados Unidos, y pidiendo su libertad, que hoy en día ya no existen al haber sido liberados. Siempre es agradable pasear en una ciudad tan viva y con tanto movimiento como La Habana, y un buen paseo siempre puede llevaros a buscar algunos de estos pósters tan llamativos que encontraréis por todas partes de la ciudad. Un buen punto de partida será la Plaza de la Revolución, donde se pueden ver dos de los carteles más fotografiados de La Habana.
En el Ministerio de Telecomunicaciones, junto al Capitolio, veremos sobre el edificio, la imagen estilizada de el Che Guevara con su clásica boina estrellada, y su emblemática frase:
"Hasta la Victoria Siempre". Muy cerquita está la imagen de Camilo Cienfuegos con su lema: "Vas Bien Fidel". En la ciudad no faltan los carteles que hacen referencia a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en los que no faltan los personajes históricos más revolucionarios como Julio Antonio Mella, Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara representando el estudio, el trabajo y el fusil, que son los lemas de la organización. Tampoco faltarán temas como: "Socialismo o Muerte" o "Patria o Muerte", siempre con hoces y martillos, puños en alto o estrellas doradas o rojas.
Los motivos en contra del Bloqueo estadounidense hacia la isla proliferan también por la ciudad, carteles donde pueden leerse frases como: "Bloqueo, el genocidio más largo de la historia", o explicando lo que es "La Ley Garrote" que intenta asfixiar económicamente a la isla a través de un bloqueo económico, financiero y comercial contra la isla.
Si bien los más importantes personajes de la Revolución Cubana aparecen frecuentemente en estas propagandas gubernamentales, hay cosas curiosas como la de que por propia voluntad de Fidel Castro, tras su muerte, se prohibió el uso de su imagen o nombre para denominar instituciones, parques, calles, lugares públicos, creación de monumentos, bustos, estatuas, o cualquier uso con fines comerciales o publicitarios.
El Che Guevara sin embargo está ampliamente difundido, siendo un ídolo para la mayoría de los cubanos aún hoy en día. Dicen que su atractivo físico ayudó a que muchas jóvenes cubanas le siguieran. Los carteles referentes al Comité de Defensa de la Revolución (CDR), organización de masas no gubernamental que se encarga de la protección popular de barrios revolucionarios, también están muy presentes con escritos en los muros como:
"En la Unión está la Fuerza"o "Por la Unidad que Defendemos"
Abundan también carteles relativos a victorias contra los invasores como los que hacen referencia al intento de invasión de "Bahía Cochinos", así como los que insisten en el Ahorro Energético
Indicaciones: Un buen y largo paseo por el Centro de La Habana Vieja, por sus principales avenidas y plazas te hará encontrarte con muchos de estos posters, no faltando los escritos en muros de protección en los barrios más populares.
Indicaciones: Plaza de la Revolución
DONDE TODO COMENZÓ
El 16 de noviembre de 1519, el explorador español Diego Fernández de Cuéllar fundó la ciudad de La Habana celebrando una misa en este mismo lugar del que hoy puedes disfrutar con el nombre de Plaza de Armas. Se dice que incluso la ceiba que allí se encuentra es la original bajo la que se hizo la ceremonia.
De cualquier manera, estás en un lugar principal de La Habana, en un espacio de verdor delicioso en el que podrás buscar un banco acogedor para sentarse mientras ves pasar todo tipo de personajes de la Vieja Habana, especialmente amables y educados, gente mayor que viven por allí y vienen a pasear y con los que no te será difícil comenzar una agradable conversación en base a cualquier tema.
Esta plaza es además un lugar de cultura, ya que todos los sábados, de lunes a sábado, se celebra allí un mercadillo que si bien vende un poco de todo, aunque en general cosas antiguas, como relojes, monedas o sellos, está más especializado en ser un mercadillo de libros de segunda mano. Allí podrás encontrar desde ediciones únicas descatalogadas a libros que hablen de Fidel, del Che y de la Revolución.
Este mercadillo es el que crea ese ambiente cultural tan interesante con el paso de curiosos personajes que esconden un gran bagaje de experiencias de vida a sus espaldas. El parque es pequeño, pero los árboles son formidables. Acoge una estatua de Carlos Manuel Céspedes, que fue el iniciador de la lucha por la Independencia de Cuba allá por 1868. Esta plaza, como hemos dicho, es la más antigua de La Habana.
En su fundación, se encontraba entre el Castillo de la Real Fuerza y la Iglesia Parroquial Mayor que es la que le daba el nombre original de "Plaza de la Iglesia". Fue durante 1741 que un barco imperial español hizo explosión destruyendo la iglesia. La plaza tomó el nombre de Plaza de Armas cuando debido al peligro del ataque del pirata inglés Francis Drake, el gobernador colonial comenzó a usar este puesto como mando de la cercana fortaleza, iniciándose prácticas militares en la plaza.
Hoy en día la plaza está rodeada de edificios del siglo XVIII en los que hoy hay museos como el de la Ciudad, situado en el Palacio de los Capitanes Generales, antigua residencia oficial de los Capitanes Generales españoles.
En su patio central guarda una escultura de Cristóbal Colón en mármol blanco. Es el lugar ideal para conocer la historia de La Habana y de Cuba, con más de 40 salas de exposiciones permanentes. Aquí es donde estaba la Iglesia original de La Habana.
Otros museos serían el de Navegación y el del Automóvil. Otros lugares de interés serían el Palacio del Segundo Cabo o el Castillo de la Real Fuerza. Destaca también El Templete, que es un monumento y museo neoclásico, que toma su nombre de parecerse a un templo dórico griego, y que conmemora precisamente la fundación de la ciudad.
Es muy bello entrar a la plaza por el pórtico que hay en la unión de la Avenida del Puerto y la Calle de Reilly, pues ahí se puede admirar el escudo de la ciudad de La Habana frente al mar.
Indicaciones: Dirección: Plaza de Armas. La Habana. Cuba