STAVANGER





UNOS BOMBEROS PRIVILEGIADOS
Si de verdad quieres tener Stavanger a tus pies, te aconsejamos acercarte a la península de Holmen, que es donde se encuentra la torre Valberg, la torre más alta de la ciudad. Desde esta torre tendrás una de las vistas panorámicas más bonitas.
Stavanger cuenta con tan solo 130.000 habitantes y es la tercera ciudad de Noruega en cuanto a población.
Desde lo alto podrás ver toda la ciudad, la parte moderna, el gamba Stavanger y su bahía, además todas las islas que la rodean, incluso una serie de puentes que las unen que pertenecen a la carretera que nos llevaría a Bergen.
Valbergtarnet es una torre de vigilancia que data de 1853 en aquella época fue usada tanto como torre del reloj, como observatorio y por supuesto como puesto de vigía que fue en realidad el objetivo de su construcción.
Por aquel entonces los incendios eran muy habituales ya que las viviendas eran en madera y se hacía fuego en el interior de las casas durante el frio y duro invierno. Por esta razón esta torre se construyó con el fin de alertar a los vecinos sobre los incendios que azotaban la ciudad. Es decir, se podría considerar como un parque de bomberos.
Hoy en día, es uno de los edificios más singulares de la ciudad, sobre todo por su peculiar planta octogonal y construida en su totalidad en piedra gris. Alberga en su interior una galería de arte moderno en donde se exponen obras de artistas locales, sobre todo.
A pesar de que tienes que subir una gran cantidad de escalones, pues tiene una altura de 26 metros, tienes que pagar entrada… ya lo dice el refrán: ¡¡todo lo bueno cuesta!!
Una entrada y un esfuerzo que merecen la pena.
¡A disfrutar de las vistas!
Valbergjet 4,
ESTRELLAS
Seguramente cuando se nombra la ciudad de Stavanger en alguna conversación relacionada con la gastronomía, alguien comentará que es una ciudad llena de estrellas Michelin, ya que cuenta con varios restaurantes catalogados con estas prestigiosas estrellas.
Y es que la región de Stavanger produce una buena materia prima, no solo mariscos, sino también verduras, carne de caza, setas...... Todo lo que se necesita para una buena cocina, se encuentra a menos de media hora de distancia.
No solo en los restaurantes nombrados en la famosa guía Michelin disfrutarás de una buena comida pues en la mayor parte de los restaurantes de la ciudad, a pesar de no contar con dichas estrellas en su haber, tienen una cocina de altura.
En la ciudad se celebran además diferentes festivales gastronómicos, como el de la fruta, el del salmón, o el de las patatas locales, en definitiva, toda una inspiración de la gastronomía de la región.
Pero si hay un lugar que no puedes dejar de visitar en Stavanger para picar algo es el puerto y más concretamente el Fisketorget, que no viene a ser otra cosa que el mercado del pescado, donde los pescadores montan sus puestos directamente desde los barcos. Allí mismo venden pescados y mariscos, tanto crudos como listos para ser degustados.
Y el plato estrella de toda la costa en general noruega son los FiskeKage, o pastelitos de pescado. Una especie de albóndigas o buñuelos de pescado, con un ligero sabor a pescado que harán las delicias de tu paladar.
Sin lugar a dudas será un tentempié ideal para hacer una breve parada en tu ajetreado día y probar la joya de la gastronomía local.
Los Fiskekage, pueden ser de cualquier tipo de pescado, aunque normalmente se elaboran con bacalao, creando una masa con fécula de patata, verduras y cebolla. Vamos, un plato realmente completo, para tomar fuerzas y continuar nuestro camino.
Pruébalo, ¡¡no te desilusionara!!
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¡EL QUESO SE ME RESISTE!
Seguramente a la hora de comprar algún recuerdo para llevarnos en nuestra maleta, nos decantaremos por un imán, un llavero o incluso un troll, que son esas criaturas de belleza despistada que viven sobre todo en la oscuridad de las noches de los fiordos noruegos.
Pero, si hay algo que caracteriza realmente el país, y que no vas a encontrar seguramente fuera de las fronteras a no ser que te vayas al Ikea, será el Ostehovel. Tiene un nombre muy complicado. Y así por el nombre no tendremos ni idea de lo que es, pero si te digo que Oste es queso, ya te doy una pista, ¿¿verdad??
Un ostehovel es un cortador de quesos típicamente noruego, inventado y patentado en Noruega. Pues resulta que allá por el año 1925, un señor llamado Thor Bjorklund, ante la imposibilidad de cortar hermosas rebanadas de queso con los cuchillos comunes, decidió inventar algo para no perder los nervios en el intento. Da la casualidad que Thor Bjorklund era carpintero y los carpinteros tienen un cortador muy parecido para nivelar la madera, por lo que queda muy claro en lo que se inspiró para desarrollar semejante cuchillo.
Y así inventó un cuchillo de forma triangular, (nos recuerda mucho a los instrumentos para servir las porciones de tarta) y en el centro de ese triángulo tiene una pequeña hendidura con una cuchilla que corta el queso en finas lonchas. El mango normalmente es de madera, y como estamos en noruega, lógicamente, es de madera de abedul. Es un invento muy querido en todo el país, pues la cremosidad de los quesos y la suave textura de los mismos, hace que sea muy difícil su corte con los cuchillos tradicionales.
Un invento que no falta en ninguna mesa junto al queso. Algo, de lo que se sienten realmente orgullosos los noruegos, y que no podemos dejar de comprar para llevarnos así un original souvenir que me consta, hará las delicias de los amantes de los quesos.
¿Dónde lo encontramos? Realmente en cualquier tienda de souvenirs, bazar, ferretería, o negocio local de cuchillos, es tan común, que lo encuentras prácticamente en todas partes.
PON COLOR A TU VIDA
¿A quién no le gustan las fotografías con mucho colorido? ¿Con casas de colores propios de postal?
Pues, en Stavanger puedes hacer esa foto, de la que te sientas orgulloso cuando la pongas de fondo de pantalla de tu ordenador. Y es que hay una calle en la ciudad que en la actualidad llaman Fargegaten, aunque no es su verdadero nombre, que tiene todas las características para convertiste en tu fondo de escritorio.
La llaman fargegaten pues farge significa color y gaten calle, por lo cual le llaman la calle del color o la calle colorida. Estas casas fueron construidas aproximadamente en 1860 pero un gran incendio, algo muy común en la ciudad, destruyó la zona y se volvieron a construir veinte casas, de color blanco, como era el Stavanger original.
Pero si hablamos que son de colores. ¿Como se explica eso?
En 2005, un peluquero quería dar un cambio de look al barrio, pues decía que el color afecta a nuestro estado físico en general. Nos da alegría, tristeza, relaja, nos concentra, en definitiva, nos hace sentir mejor o peor, dependiendo de los colores que nos rodean, y así convirtió una pequeña y monótona calle en una calle joven, moderna, luminosa y alegre.
A cada propietario se le ofrecieron tres o cuatro colores para elegir, y otros tantos para los marcos de las puertas y ventanas. Después de muchos cambios, quedaron todos contentos y el ayuntamiento comenzó con la pintura.
A partir de la llegada del color a la calle, ésta se ha llenado de cafés, restaurantes, tiendas, librerías, …los negocios existentes han aumentado su facturación casi en un 50% y además se ha convertido en el nuevo destino turístico de la ciudad. Incluso entre los habitantes de la zona sur de Noruega le llaman la Notting Hill de Stavanger.
Actualmente es una de las calles más de moda en la ciudad y la más fotografiada de Stavanger, así que tú no puedes ser menos.
ME VOY A UNA PLATAFORMA PETROLIFERA
Si te hablo de petróleo, seguramente pensarás en uno de los países árabes en los que la riqueza principal del país es realmente el petróleo, y seguro no pensarás en Stavanger, una pequeña ciudad de Noruega de no muchos más de 190.000 habitantes. Pues aquí te proponemos visitar el museo del petróleo, aunque puedes pensar que es una broma, o incluso que es aburrido, estas totalmente equivocado.
¿Verdad que ahora te corroe la curiosidad?
Aquí te explicarán el porqué del petróleo en Noruega y cómo las algas se convierten en gas y petróleo en las aguas cercanas al país. Esto nos hace darnos cuenta de por qué Noruega ha llegado a ser uno de los países más ricos del mundo.
Cuando entremos en el museo, incluso veremos una especie de maquetas a tamaño natural que nos hacen entender de alguna manera cómo son las plataformas petrolíferas, el impresionante tamaño de las brocas de los pozos de petróleo… veras películas 3d y observarás modelos a escala que describen algunos accidentes de la industria petrolera marítima.
Este además es un museo en el que está prohibido no tocar, no escuchar y no ver.
Te montarás en máquinas perforadoras, entrarás dentro de una cápsula de rescate e incluso saltarás por una réplica de un tobogán de escape para vivir una emocionante experiencia y conocer como es la vida de los trabajadores de las plataformas petrolíferas.
Este museo no esconde nada, ya que nos va a contar todos los pros y los contras de este oro negro, con datos muy reales, para que cualquier visitante pueda sacar sus propias conclusiones.
Está muy cerquita del centro de la ciudad, y prácticamente encima de la bahía, verás desde sus vidrieras, una Stavanger desconocida.
En definitiva, un lugar, que prácticamente nadie te aconsejará que visites, pero que verdaderamente merece la pena conocerlo
Lago de Kjeringholmen 1
COLUMNA ROTA
Te propongo un reto un poco inusual, se trata de un proyecto de escultura llamado Broken Column (caminata por el arte de la columna rota) que pertenece a un proyecto del Museo de Arte de Stavanger.
Consiste en 23 esculturas idénticas de acero oxidado, montadas en interiores y exteriores en lugares públicos y semipúblicos de la ciudad.
Estas esculturas miden 1,95 metros de altura y son una réplica del cuerpo del propio artista.
Están relacionadas entre sí a través de su altura o lo que es lo mismo, su elevación sobre el nivel del mar, es decir, si se encuentran en una pequeña colina de 1 metro por encima del mar, la escultura estará cortada y solamente asomarán los 95 cm restantes.
Así, gran parte del centro de Stavanger esta cartografiado en curvas de nivel diferenciadas por 1,95 metros de altitud. La idea también es que todas las esculturas estén mirando al mar.
La “columna rota” es diferente a todas las tradicionales estatuas de personajes famosos.
Estos hombres de acero, son testigos silenciosos del día a día y pueden verse como un proyecto de arte que explora en silencio los alrededores.
¿Qué aspecto tiene Stavanger? ¿Qué sabemos de la ciudad y sus espacios? ¿Qué se siente al estar aquí? ¿Cómo nos afectan los espacios urbanos tanto física como mentalmente? ¿Cómo es la gente que vive aquí?
Tienen una especie de conexión con los menhires de la Edad de bronce, pero el artista las ha transformado en cuerpo humano para que tengan una forma con la que todos los ciudadanos puedan empatizar.
A través de las diferentes esculturas se nos anima a explorar e investigar nuestro entorno más cercano.
La primera se encuentra en el puerto, junto a ella hay un mapa y una explicación con los emplazamientos de las demás esculturas.
El proyecto cuenta con el apoyo de fondos del municipio de Stavanger y es una colaboración con el Museo de Arte de Stavanger
¿Te animas a buscarlas? Conseguirás el reto de encontrarlas todas.
¡Que tengas una buena caminata por la ciudad!! ¡¡Y SUERTE!!
Escultura num 1. Indre vagen. Harbour
¡¡CERVEZA GRATIS!!
Seguramente muy pocos conocen la existencia de Stavanger, pero probablemente en los últimos tiempos, hayan al menos escuchado hablar de esta ciudad relacionándola con el petróleo o el Preikestolen. Sin embargo, Stavanger es mucho más.
La ciudad de Stavanger, vivía principalmente del arenque, pero hacia el año 1870 tras la gran crisis del arenque se encontraron en la costa enormes bancos de sardinas, y es ahí que comenzó la andadura de la floreciente etapa conservera de Stavanger.
Fue un periodo en el que se crearon numerosas fabricas dedicadas a la exportación de latas de sardinas a todo el mundo, llegando a contabilizarse alrededor de 60 fábricas.
La mayor parte de la población de la ciudad trabajaba en este sector, pero todo lo que bien empieza... también termina, y la última fábrica conservera se cerró en 1982, ya que la mayor parte de las fábricas fueron trasladadas a Polonia, país en el que la mano de obra es mucho más barata que en Noruega.
Hoy en día, la última fábrica que ha quedado en la ciudad se ha convertido en museo, un museo muy original en el que se puede seguir el proceso del enlatado de las sardinas.
No es un museo muy grande, pero sí muy curioso, en el que toda la maquinaria era mecánica (funcionando aún hoy en día) y sobre todo mucha mano de obra humana.
Algo muy curioso, es que, en la zona del ahumado de las sardinas, a los operarios que trabajaban allí en la zona de los hornos, se les facilitaba gratuitamente toda la cerveza que quisieran beber, pues hacia tanto calor que nadie quería trabajar allí, y la cerveza siempre es un incentivo.
Te apetecería trabajar en esta fábrica, ¿verdad?
Lo especial que tenían las sardinas enlatadas noruegas y que las diferenciaba del resto de las sardinas del mundo, es que se ahumaban antes de ser enlatadas, y por ello adquirieron en la época tanta fama.
Este es un curioso museo, que normalmente no entra en los circuitos turísticos, pero que merece una visita, para conocer un poco más en profundidad esa historia perdida de la ciudad.
Ovre strandgate 88
REGRESO AL SIGLO XVIII
¡Si de verdad quieres dar un agradable paseo y sentir como que retrocedes en el tiempo hasta el siglo XVIII estas de enhorabuena!
No dejes de pasear y perderte entre las casas de Gamla Stavanger, o lo que es lo mismo, la ciudad vieja de Stavanger.
Es un conjunto de alrededor de 170 casas blancas todas ellas de madera con bonitas calles adoquinadas y tejados rojos.
Antiguamente era el barrio de pescadores, pues se encuentra al lado del puerto. Allí en el mismo puerto era donde construían sus almacenes los mercaderes y pescadores, para que fuera fácil la carga y descarga de la mercancía.
Aprovechando el almacén de propiedad, construían también sus casas en la parte posterior, de manera que todo les quedaba a mano. De hecho, hoy en día, se puede ver desde muchos de los jardines de las casas, el puerto al final del jardín, como si de una postal se trataba.
¡¡Vamos, unas vistas privilegiadas!! Y es que, hoy en día, aquella zona de pescadores, es considerada una de las zonas más caras del mundo, es por eso que no es extraño ver a sus dueños limpiando y dando esplendor a sus pequeñas joyas.
Tras la segunda Guerra Mundial esta zona, casi fue demolida debido a los nuevos planes urbanísticos para la ciudad, pero gracias a un arquitecto noruego llamado Einar Hedeen hoy en día estas casas se encuentran perfectamente conservadas para demostrar que la comodidad no está reñida con el patrimonio antiguo.
Por suerte entre 1957 y 1974 se promulgaron leyes para proteger toda la zona. Fue así como nació el Gamle Stavanger.
Este conjunto de casas es conocido como la Ciudad de Madera, ya que es una de las mayores concentraciones de casas de madera de todo el norte de Europa.
Así que, aunque haga sol o mal tiempo, no dejes de darte un paseo y perderte entre estas casitas blancas, en las que el único color será el de las macetas de flores bien que tienen todas en sus entradas.
Y como está en pleno centro de la ciudad, no hay excusa que valga… ¡¡A VISITARLO SI O SI!!
Ovre Strandgate.
DAR DE COMER A LOS PATOS.
Stavanger es una ciudad pequeña en cuanto a extensión, pero eso no significa que el turista de vez en cuando no se pare a descansar y tenga necesidad de hacer un break en su camino para reponer fuerzas, dejar de lado un poco el ajetreo del día y pasar unas horas haciendo nada, simplemente dejándose llevar por el sonido del entorno, o en silencio en un entorno agradable, pero a la vez lleno de vida.
Así que te propongo un lugar muy común entre las habitantes de la ciudad, se trata del Byparken.
Es la zona verde de la ciudad, donde todos y cada uno de los habitantes de la misma, van a pasear, a dar de comer a las palomas o simplemente a descansar un poquito en su rutina diaria.
Es un lugar muy agradable pues en el centro se encuentra el lago artificial Breiavatnet, el cual tiene un surtidor de agua que invade el entorno con su agradable sonido.
En el lago, que tiene una circunferencia de tres km aproximadamente pero muy poca profundidad, hay patos y cisne que seguramente estarán todos juntos amontonados intentando robar esos trocitos de pan, que algún niño les arroja mientras que en su cara se dibuja una gran sonrisa de felicidad. Es tan famosa esta estampa, que, en uno de los laterales del lago, hay una escultura que representa a un niño alimentando los patos. Curioso, ¿verdad?
En este lago apenas hay peces, pero ronda por la ciudad una antigua historia, que dice que solo el director de la escuela de la Catedral de Stavanger tiene el derecho de pescar en el lago. ¿Será verdad? ¿O será una leyenda urbana?
Este parque fue inaugurado allá por el año 2005 cuando la ciudad recibió el premio de medio ambiente urbano del Ministerio de Medio Ambiente. En la restauración del parque, se hizo mucho hincapié en la preservación de los valores históricos que ya existían en la zona.
Así que, cuando tengas planeado tomarte un break, no te olvides de llevar un trocito de pan para los patos y los cisnes del lago
Haakon VII gate 4