OLBIA





VISTAS DESDE UN LUGAR HISTÓRICO
Aunque necesitemos llegar en vehículo y hacer un poco de esfuerzo. Es una vista excepcional desde lo alto de una pequeña montaña cerca de la ciudad. Con tiempo, es una corta excursión donde podremos disfrutar de vistas espectaculares con una historia única.
Se trata de subir al nuraghe de Cabbu abbas o del Riu Molinu. Seguro que nuestro guía ya nos habrá enseñado algún nuraghe antes por el camino, pues aún existen más de 3.000 repartidos por la isla.
Estas antiguas construcciones de enigmático uso, forman parte del patrimonio cultural de Cerdeña y se han convertido en emblema y símbolo de ella. Aun sin saber exactamente para que se utilizaban sabemos que son construcciones megalíticas que no nos van a dejar indiferentes en ningún caso.
En está que proponemos, aún conserva la muralla de 220m con un espesor de 4 metros y una altura de 5. Se cree que fue iniciada la construcción en torno a al 1600 antes de Cristo.
Además, podríamos ampliar nuestra visita visitando el pozo sagrado de Sa Testa. Este pozo era donde la antigua civilización nuraghi, como en tantos otros lugares de la isla, intentaba comunicarse con sus deidades dedicadas al agua creadora de todo. Y que además fue utilizado por todos los pueblos que posteriormente llegaron a Cerdeña.
Para llegar, lo mejor es tomar un taxi hasta el parking. Desde aquí debemos realizar una breve caminata donde es recomendable llevar un buen calzado y tener un mínimo de forma física. En los meses de verano, con pleno calor, es mejor pensárselo bien antes de comenzar a caminar. Pues las temperaturas son realmente severas y no hay mucha sombra.
Es un lugar espléndido para conocer tanto restos arqueológicos de gran importancia como para disfrutar de unas vistas preciosas de la llanura de Olbia.
Podremos divisar no solo gran parte del centro urbano, sino la entrada del puerto que en época griega fue uno de los de mejor defensa natural del Mediterráneo. Desde aquí se ve perfectamente el puerto actual que antes de ser unido a la tierra en época de Musolini era una isla. Además, nos sorprenderá el gran tráfico portuario sobre todo de barcos turísticos, pues es la principal entrada a la isla desde el mar.
Sin duda, el pequeño esfuerzo realizado nos brindará una vista privilegiada del entorno y de su historia. Algo que no deberíamos perdernos. Y si además tienes la suerte que te toque un día despejado podrás distinguir sin problema toda la hermosa costa Esmeralda.
UN PAN TAN CRUJIENTE COMO SU HISTÓRIA
La Gastronomía de la zona es vastísima y llena de productos naturales y, sobre todo, fresquísimos.
Aunque en la isla lo más común por su carácter pastoril son las carnes de cordero y los quesos. Todavía en las zonas de costa bien protegidas de los ataques de los piratas berberiscos que asolaban la isla podemos encontrar platos de esencia y sabor marinero con una tradición y contundencia única.
Nuestra recomendación sería sentarse en cualquiera de los restaurantes ubicados en la zona de la Via central Humberto I. Es aquí donde se concentran la mayoría de los establecimientos de calidad tanto para los turistas como para los locales.
Pedir cualquier plato característico de Olbia como le cozze gratinatte (mejillones) en cualquier de sus preparaciones o sus pastas típicas y solo sardas, como los gnocchetti, culurgiones o fregola.
Pero lo que sí que no debemos de dejar de probar es su pan más típico, y repartido por toda la isla, el crujiente carasau. Es un auténtico emblema de toda la isla. Un pan único y característico, consumido en grandes cantidades. Para aquellos que no gusten de la miga estarán ante uno de sus favoritos, pues no tiene.
Su origen es muy antiguo y se cree que viene de la palabra sarda "kara zau" que significa pan tostado. Pues carasar vendría del verbo tostar en español. Siempre hecho con sémola de trigo duro, tiene la particularidad de que puede durar muchísimo tiempo (hasta un año) si se guarda envuelto en un paño. Aunque por supuesto es mejor recién sacado del horno.
Se puede tomar tanto seco como mojado en alguna salsa. En función de la panadería donde se compre y dependiendo de la elaboración, que es artesanal, puede ser más o menos crujientes.
Parece ser que es un tipo de pan antiquísimo ya usado por la cultura nuraghi, pues se han encontrado en excavaciones del año 1000 antes de Cristo. Aunque según la leyenda fueron los pastores los que lo empezaron a utilizar y dar popularidad, gracias a sus características eran su alimento principal durante sus muchas jornadas fuera de casa al cuidado de las ovejas. Es un pan con forma de oblea, crujiente y, como ya comentamos, sin miga que podemos encontrar en toda la isla desde los supermercados hasta en el horno más humilde de una cabaña de pastores.
En definitiva, un pan con unas peculiaridades únicas y típicas. Que si no es el único pan sardo, que tiene innumerables variedades, sí es un icono de su gastronomía, reconocible y apetecible en cualquier momento.
MERCADOS, INCLUSO PARA LOS TURISTAS
La calle comercial, de tiendas y de restaurantes es el corso Umberto I y todas las paralelas y perpendiculares a esta.
Olbia si bien es la puerta de entrada del turismo a la costa Esmeralda y una ciudad muy antigua. Estuvo casi abandonada por siglos lo que hace que gran parte de su estructura sea moderna. De ahí que no tenga mercados de abastos típicos y fijos como en otras localidades que sí conservaron esta tradición.
Sin embargo, se organizan semanalmente mercados en diversos lugares de la ciudad. Mercados donde los agricultores locales van a vender sus productos frescos y recién elaborados. Estos mercados se realizan siempre con horario de 8 a 13. Cada día estos mercados se trasladan a una ciudad diferente, dando la oportunidad a sus habitantes de tener estos productos autóctonos y frescos al alcance una vez a la semana.
En Olbia encontramos estos mercados en diferentes barrios dependiendo el día de la semana. Por ejemplo, en la vía Milano (porto romano) este mercado se celebra los lunes. Los sábados este mismo es trasladado a la vía Sangallo y los jueves se puede encontrar el tradicional mercado de San Pantaleón en el entorno de la iglesia del mismo nombre.
Nos imaginamos que Ustedes no quieren comprar verdura, fruta o miel de la zona, ¿verdad? No se preocupen porque en esta ciudad también han pensado en los turistas.
Pues en esta ciudad también encontraremos un mercado de productos de recuerdos turísticos y de artesanía, especialmente activo en verano. Este es fácilmente accesible por su extraordinaria situación en el centro. Se encuentra en el Viale Principe Umberto. No equivocarse con el corso Umberto I que está en perpendicular.
Viale (vía grande en italiano) es la avenida que está mirando al mar con una zona de paseo y de bellos jardines para dejar pasar el tiempo entre puestos de artesanía típica sarda. En él encontraremos diferentes artículos de coral, de corcho, de metal y filigrana, de seda y encaje. Es decir, todo aquello que un turista necesita para encontrar el regalo perfecto que llevar a casa. ¿A que no te esperabas que entre tantos mercados de productos frescos hubieran pensado también en los visitantes?
UNA FOTO CON MUCHO VALOR HISTÓRICO Y RAREZA
Os vamos a proponer una foto especial, única y sin duda que siempre os hará recordar esta ciudad.
Vamos a retratarnos delante de uno de los barcos romanos encontrados en la bahía y que hundieron los vándalos en su ataque en el año 490. Este barco fue recuperado en un estado de conservación excelente y hoy se conserva en el museo arqueológico y naval de Olbia. Además, la visita a este museo nos proporcionará dos fotos por una, pues otra de las que podremos realizar será una exclusiva foto del puerto.
El museo ilustra toda la historia del territorio y la ciudad antigua, desde la prehistoria hasta el siglo XIX. Destaca el interés de este por resaltar las épocas fenicias, griega, púnica y romana de la zona urbana y portuaria. Se trata de la documentación histórica y arqueológica más rica que hay de estas civilizaciones por su paso por la isla de Cerdeña.
Dentro de él encontramos los restos romanos y medievales que se encontraron en las excavaciones
del puerto antiguo, situado en lo que hoy en día es el paseo marítimo del centro histórico de la ciudad.
Olbia fue la única ciudad de Cerdeña que estuvo habitada por los griegos, entre el 630 y el 520 a. C.
El nombre que le dieron los romanos, anterior al actual que es latino y usado desde la época del fascismo, fue Terranova, lo que significaba «lugar feliz». Esto hace referencia a las extraordinarias oportunidades que ofreció el lugar para los asentamientos. Este nombre romano ha sido adoptado como nombre y logotipo, en mayúsculas, del museo.
El museo se encuentra en la pequeña Isola Peddone, frente al actual puerto, que ya en la antigüedad formaba parte del sistema portuario urbano. La visita en si es algo maravilloso y que no deberías perderte. Pero aquí hemos venido a hacernos una de las fotos más auténticas de la ciudad. Asique vamos allá.
Una de las mejores fotos será desde su terraza, desde la cual tendremos el puerto en primer plano, a tan solo 100 metros de distancia, y parte del casco urbano moderno de Olbia.
Recuerda, que además dentro de este museo se conservan los restos de dos barcos romanos, encontrados en el antiguo puerto. Hoy se conservan en perfecto estado con sus timones y todo. Se mantienen en una sala especial la cual tiene una temperatura y humedad constante y siempre contralada para su buena conservación. La foto de estos restos creemos que es algo único para recordar por su excepcional valor histórico y rareza.
UNO DE LOS MEJORE RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE OLBIA. VEGETACIÓN MEDITERRÁNEA
Olbia es uno de los mejores puertos naturales del Mediterráneo. Y esto no pasó inadvertido a los cartagineses y posteriormente a los romanos que la convirtieron en el principal puerto comercial de la isla.
Las huellas de esta actividad, que se remonta al siglo III a.C., podremos aún encontrarlas en el centro de la ciudad, aunque estén bastante mal indicadas y muchas sigan aún ocultas a simple vistas.
Hace relativamente poco se descubrió una calle pavimentada romana cerca al Corso Umberto I. En 2001 también se descubrió un barrio púnico cerca de la vía Nanni. Pero la mayoría de los restos más importantes han sido encontrados en la costa y sumergidos en el mar. Por eso les vamos a proponer una visita que nadie les va a proponer pero que resulta extremadamente interesante. Puede que se trate del del sitio antiguo mejor conservado de Olbia: el acueducto romano.
Esta obra de ingeniería fue construida entre los siglos primero y segundo de nuestra era, para canalizar el agua que descendía del monte Capu Abas. Hay partes del acueducto de mayor tamaño y mejor conservación, mientras que otras son apenas identificables.
Algunos arcos todavía son visibles y están bien conservados, sobre todo al inicio del Viale Aldo Moro. Incluso existe una antigua cisterna de decantación ubicada en el interior de la Locanda del Conte Mameli. Ésta solo se puede visitar pidiendo un permiso a sus dueños pues no está habilitado al público en general. Al otro lado de Via Mincio existe otra del mismo estilo que sí puede ser visitable.
Para acercarse al acueducto es necesario tomar el paso elevado que lleva hasta el polígono industrial desde Viale Aldo Moro y doblar en via Mincio. También se puede acceder desde la carretera SS 125 que llega al puerto de Isla Bianca y aproximadamente a un kilómetro antes de llegar, ya en Vía Mincio doblar a la derecha.
No es un sitio ni fácil para llegar ni precisamente muy visitado. Pero es algo muy particular, bello, enigmático y sumamente importante para la historia de la ciudad de Olbia.
UNA EXCURSIÓN PARA AVENTUREROS
¿Te atreves a visitar el reino más pequeño del mundo en un lugar único? Frente a la costa en el Golfo de Olbia, se encuentra la solitaria isla de Tavolara, la cual posee una inconfundible estampa con sus altísimos acantilados de 565 metros y sus 5 kilómetros de largo por un kilómetro de ancho.
Se llama tavolara por su forma de mesa (tavola en italiano) que se divisa desde lo lejos.
Hacia un extremo, se forma un estrecho istmo con una gran playa de arena. Esta es la única parte donde hay población y, por tanto, donde reside desde hace más de doscientos años la familia y los descendientes de Giuseppe Bertoleoni, el primer "rey de tavolara".
Giuseppe Bertoleoni, inmigrante genovés, llegó a la isla en 1807, con la intención de vivir allí con una de sus dos esposas y sus hijos y escapar así de los cargos de bigamia. Al cabo de unos años se auto proclamó como el rey de la isla.
El rey de Cerdeña, Carlos Alberto, visitó la isla para cazar unas cabras salvajes que se habían hecho famosas, pues el propio Giuseppe había corrido la voz de que sus dientes eran de oro. Se trataban de unas cabras que, por su dieta, a base de líquenes y algas tenían los dientes de un color tan amarillo que parecían de oro.
El hijo de Giuseppe Bertoleoni se presentó al encuentro del rey sardo asegurando que era el rey de la isla. Y tras pasar unos días juntos cazando y disfrutando del lugar, el rey cariñosamente le reconoció como tal.
El caso es que con la unificación italiana la familia Bertoleoni seguía manteniendo que eran los reyes de la isla y fueron hasta Turín donde consiguieron un reconocimiento oficial de parte del rey de Italia. Colocando Tavolara en un limbo legal.
Como curiosidad saber que estos reyes eran, además, los únicos habitantes del reino. Y así ha sido desde hace siete generaciones.
En el año 1900 la reina Victoria del Reino Unido estaba haciendo retratos de todos los líderes del mundo de su época y envió a su fotógrafo personal a Tavolara a retratar a sus reyes. Retrato que aún hoy cuelga en las paredes del palacio de Buckingham y en la pared de uno de los restaurantes familiares en la isla.
En el año 1934 Italia se la anexionó oficialmente dando fin a la curiosa historia de los reyes de la isla. Después en 1962 la OTAN instaló una base en la parte oriental de la isla. Hoy en día, la familia sigue en posesión de una pequeña parte.
Actualmente los Bertoleoni viven de la cría de cabras de "dientes de oro" y la pesca, además de vender recuerdos para los turistas que visitan este lugar. Regentan también los dos restaurantes de la isla. El actual monarca de la isla, el «Rey Tonino», está tratando de que su reino se reconozca oficialmente, lo que haría de Tavolara el reino más pequeño del mundo.
Para visitarla puedes tomar las embarcaciones, lanchas neumáticas, que salen del puerto de Baia Caddinas. Puedes contratarlas con guía y por horas.
En definitiva. Una excursión para aventureros a un lugar con encanto y con curiosa historia. Los precios se negocian con los barqueros y varían en función de la afluencia de visitantes.
LA VISITA A UNA NECRÓPOLIS CON MILES DE AÑOS DE HISTÓRIA
La iglesia de San Simplicio de fácil acceso, pues está a apenas unos minutos del centro caminando, es la más bella e interesante de toda la ciudad. Pero seguro que no sabes que en su interior alberga una necrópolis única.
Vamos por partes. Esta basílica está dedicada al santo del quien recibe el nombre: San Simplicio. Se cree que Simplicio de Olbia fue el obispo de la ciudad, y que fue martirizado bajo el emperador Diocleciano en el año 304 dC.
Actualmente es el santo patrón de Olbia y el conjunto de Gallura. Las fiestas que lo celebran, entre las más importantes de la isla, culminan el 15 de mayo con la procesión de la imagen del santo por las calles de la ciudad.
La iglesia actual fue construida con granito en una zona de cementerios en lo que antes eran las afueras de la ciudad, más allá de las murallas, entre el siglo XI y XII sobre las ruinas de una otra iglesia cristiana primitiva, construida entre 594 y 611 y dedicada al mismo mártir.
El estilo arquitectónico, con influencias tanto del románico pisano como Lombardo es simple y sencillo. Se trata de tres naves longitudinales separadas por arcos de columnas alternas.
Bajo el altar se conserva el busto de madera del santo, mientras que en el centro del ábside hay dos frescos muy antiguos, uno que representa a San Simplicio y otro que probablemente representa San Víctor.
Ahora que ya conocemos el entorno vamos con lo que nadie suele conocer.
Se trata de la Necrópolis de San Simplicio situada debajo de la basílica. Es una zona arqueológica muy importantes por haberse encontrada en ella más de 450 tumbas de origen romano.
Además de estas tumbas romanas, también se han encontrado tumbas de diferentes épocas que abarcan los primeros 2000 años de historia de Olbia, desde su fundación hasta la Edad Media. Este hallazgo muestra una estratificación de las fases del culto cristiano.
Se puede visitar con servicio de audioguía pidiendo la información a la oficina de turismo de la ciudad.
Un complemento perfecto a la iglesia histórica más importante de la ciudad.
PASEANDO POR SUS PLAYAS
Ya que lo más famoso de Olbia y de toda la zona, son sus playas y su costa. Creemos obligatorio que el paseo sea por esas playas. ¿Nos acompañas a dar un paseo en una de las más famosas y frecuentadas de todas?
Proponemos la visita y disfrute de Pittulongu conocida por los lugareños simplemente como «La Playa», es la favorita de la población local sin duda. Y lo más importante. Es de fácil acceso con servicio público de buses desde el centro de la ciudad. La Playa de Pittulongu está formada por cuatro playas que se extienden a lo largo de 1.3 kilómetros. Aquí podremos disfrutar de una comida en uno de sus muchos restaurantes con vistas al mar o simplemente relajarnos con una bebida fresca mirando las olas.
Las aguas de esta playa, poco profundas, son un lugar ideal para familias con niños. Puedes alquilar una tumbona, broncearte bajo el sol o practicar snorkel, surf o cualquier actividad acuática que más te guste.
Pero hemos venido a pasear, ¿no? Asique déjate de tumbonas y continua para conocer sus cuatro playas.
Desde “La Playa” atravesaremos un pequeño promontorio de rocas para llegar a la Playa Squalo (playa tiburón). Ésta es más pequeña que la anterior, pero destaca por su exuberante vegetación típica del Mediterráneo que llega hasta la misma arena.
Continuamos caminando para llegar a la Playa Pelícano, conocida por sus aguas transparentes y cristalinas.
¡No tires la toalla antes de tiempo!, nunca mejor dicho, tratándose de esta apetecible y blanca arena que cubre estas hermosas playas, y continua tu paseo hasta el final.
La última que nos encontraremos es conocida como Mare e Rocce, separada de Squalo y Pelícano por otro pequeño promontorio rocoso. Mare e Rocce también es bastante tranquila en comparación con la playa principal y cuenta con un agradable chiringuito (bar de playa).
Mar e Roce tiene forma de media luna y su arena destaca por ser blanca y muy fina, con gran cantidad de pequeñas conchas.
Aunque Pittulongu está bien comunicada con la ciudad con el autobús urbano, también se puede llegar siguiendo la carretera provincial 82 durante unos 5 km. La mayoría de las playas de esta zona son rocosas y pequeñas, por eso al tratarse de un arenal grande y accesible es bastante frecuentado y encontrar estacionamiento puede estar complicado.
Sin lugar a dudas, Pittulongu es un sitio estupendo para pasear y deleitarse con el mar.
UN DESCANSO BAJO LA VEGETACIÓN MEDITERRÁNEA
Después de tantas compras o de estar caminando de un lado para otro, a todos nos gusta pasar un tiempo disfrutando del mejor lugar para un merecido descanso en el centro. En Olbia no podía ser otro que el parque Fausto Noce. Se trata del verdadero pulmón verde de la ciudad. Ubicado en pleno corazón de la ciudad y ocupando aproximadamente unas dieciocho hectáreas de vegetación.
El parque cuenta con cuatro entradas y un servicio de autobús urbano en Via Gabriele d´Annunzio para aquellos que quieran llegar en transporte público. El parque que está siempre vigilado día y noche, abre de 09:00 a 20:00 en invierno y hasta las 22:00 en verano.
Inaugurado el 30 de julio de 2004, se realizó gracias a la idea de transformar un desnivel sin uso en el verdadero corazón verde de Olbia.
En él hay muchas especies de flora mediterránea, bancos, senderos, instalaciones deportivas (canchas de tenis, campo de fútbol y polideportivo, pequeño anfiteatro, petanca) y dos pequeños senderos que marcan sus límites. Algo que no debemos perdernos es, sobre todo, la hermosura del agua en las cuatro fuentes que embellecen el parque.
El agua y la abundante vegetación han convertido a Fausto Noce en el destino favorito de familias y deportistas, que utilizan la pista de fitness y los diversos itinerarios internos, mientras las pequeñas familias pasean con más tranquilidad o hacen picnics al aire libre.
En el interior del anfiteatro a menudo hay eventos y conciertos autorizados u organizados por el ayuntamiento. Es posible también comer en el bar en funcionamiento cerca de las instalaciones deportivas.
Las plantas que adornan el Fausto Noce son todas de tradición mediterránea: desde robles hasta olivos, algarrobos y madroños, con algunas raras incursiones exóticas.
Está en constante cambio. Según el plan de la actual administración se pretende aumentar el número de puentes que la conectan con el resto de la ciudad y se prevé una mayor expansión con la adquisición de la una masa forestal, ubicada justo al lado.
Un es un lugar verde en medio de la vida urbana. Un retiro de paz y de tranquilidad donde pasar un buen rato y descansar del ajetreo de la ciudad.